Podemos convierte la política en un choque entre la casta y “la gente”.

Pablo Beramendi,  profesor de Economía Política en Duke University, para Blog de Juan Pardo
Con la irrupción de Podemos y la expansión del soberanismo en Cataluña, existe un curioso paralelismo: los dos responden a la incapacidad de los grandes partidos nacionales para gestionar la crisis y actualizar un modelo inadecuado, territorial y distributivo. Y los dos desatan una reacción visceral. El soberanismo reflejaría la manipulación de la sociedad catalana por parte de unos antidemócratas irracionales que hay que detener utilizando “todo el peso de la ley”. Política, poca, salvo una tardía vía federal indefinida. La respuesta a Podemos empieza con el frikis y termina frikeando. En medio, casi todo. Con honrosas excepciones, asistimos a una cascada de calumnias, caricaturas y juicios de intenciones. Los resultados, a la vista: el soberanismo, a punto de consolidarse en el Gobierno con un programa explícitamente independentista. Y Podemos, acariciando una presencia institucional comparable a la del PSOE o el PP. “Su odio, nuestra sonrisa”, y no es para menos. Aunque es una organización joven que ajusta sus propuestas sobre la marcha, tres ideas parecen asentadas: la igualdad como objetivo, la “democratización” de la gestión económica como método, y la sustitución del agotado “régimen del 78” como bandera.
A estas alturas se sabe algo de las condiciones que generan igualdad sostenible en sociedades capitalistas. La igualdad se construye sobre políticas que redistribuyen oportunidades para participar de forma efectiva en el mercado de trabajo (predistribution) y políticas que corrigen las desigualdades de resultado (redistribution). Las primeras son políticas de inversión en educación, servicios que permiten la conciliación trabajo-familia, y políticas activas del mercado de trabajo que facilitan la transición entre empleos y reducen el paro de larga duración. Son políticas que consumen gran cantidad de recursos públicos para generar productividad en el futuro. Las segundas son políticas de transferencias de renta, que limitan el coste de las transiciones laborales para los ciudadanos, y cuyo diseño limita posibles abusos. Cuando ambas políticas están en funcionamiento, las regulaciones punitivas a trabajadores y empresarios son menos necesarias y es posible tener mercados de trabajo flexibles, donde es fácil despedir y contratar, sin premiar a trabajadores improductivos ni generar situaciones sociales injustas. Los países, como los escandinavos, con grandes compromisos presupuestarios en predistribución y redistribución, son los únicos que combinan competitividad económica y justicia social. Su experiencia indica que la igualdad social potencia el crecimiento sostenido y es condición necesaria para ser competitivos en un mercado globalizado. Los documentos disponibles sugieren un espacio común entre este modelo y los objetivos de Podemos, espacio que parece reducirse cuando pasamos de los objetivos a las políticas y a los métodos.


Los países escandinavos son los únicos que combinan competitividad económica y justicia social

Podemos concibe la relación Estado-mercado como un pulso donde el primero protege “a la gente” de los ricos a través de mas regulación, más impuestos sobre las rentas altas, y más transferencias. Es una forma de entender la igualdad poco viable y paradójicamente conservadora dentro de la izquierda. Obviamente, no hay nada que objetar a que en España las rentas altas paguen más o a un diseño justo del impuesto de patrimonio, pero mientras el impuesto internacional sobre la riqueza a la Piketty no sea efectivo, las rentas obtenibles por esta vía se saben limitadas para financiar un giro hacia la igualdad. Sobre todo, si esas rentas se dedican más a financiar transferencias que a igualar oportunidades. Además, la regulación excesiva no iguala oportunidades, sino al contrario. Un mercado de trabajo justo no se consigue estableciendo salarios por decreto y reduciendo la flexibilidad para contratar. Así sólo se crean castas. No se trata de regularlo todo a base de “planes” ni de premiar la influencia en la redacción de las regulaciones, sino de generar los incentivos y las oportunidades adecuadas ex ante con más inversión en políticas activas y mejores diseños en política educativa a todos los niveles. Sobre esta última, poco sabemos, más allá de un genérico compromiso para aumentar los recursos para “proteger lo público”. El problema es también de diseño. Proteger la educación pública y fomentar la inversión implica no sólo gastar más sino gastar mejor. Por ejemplo, además de recursos, la Universidad necesita más movilidad y mejores incentivos que impidan el abuso recurrente de una casta mediocre y supuestamente progresista. Mientras esa casta siga protegida por regulaciones que espantan la innovación y favorecen la endogamia, aumentar los recursos servirá para poco. La igualdad se alcanza con un Estado bien diseñado que haga funcionar mejor a los mercados porque permite que los individuos compitan en pie de igualdad.
En relación a los métodos, la construcción política de la igualdad surge de una larga historia de lucha, pero también de consensos y sacrificios por parte de todos, realizados en un contexto de representación proporcional, donde los partidos negocian y sacrifican en parte los deseos de la gente que los apoyó. La igualdad exige, por ejemplo, un sacrificio parcial de la progresividad fiscal, tanto en términos de tipos efectivos como en términos de la importancia relativa de los impuestos sobre el trabajo y el consumo en relación a los impuestos sobre el capital. El modelo escandinavo es un modelo en gran medida financiado por y para trabajadores y consumidores (no por “los ricos”). De otra manera, la inversión sufre. A cambio, los trabajadores disfrutan de amplios servicios predistributivos y redistributivos y los empresarios aceptan salarios competitivos (y relativamente igualados por abajo) y renuncian a ajustar de forma automática la demanda de empleo al ciclo en una economía abierta. Todo este sistema se basa en complejas negociaciones en las que el Parlamento actúa como mecanismo de vigilancia de acuerdos a medio y largo plazo. La igualdad requiere un mandato representativo laxo, donde los parlamentarios no están atados permanentemente por lo “que diga la gente”. No está muy claro todavía qué modelo de representación está detrás de la idea de “democratizar la gestión de la economía”. Pero si la idea es someter la gestión y las instituciones económicas al resultado de consultas asamblearias entre elecciones, los medios propuestos son un obstáculo para alcanzar una sociedad más competitiva e igualitaria. Someter la política económica a una especie de tweet democracysocava la viabilidad política de estos objetivos y reintroduce, magnificándolo, el riesgo de manipulación de la política económica en función de las necesidades electorales del Gobierno.


No se trata de regularlo todo a base de “planes” sino de generar incentivos  y oportunidades adecuadas

España es un país con mucha pobreza y desigualdad, una capacidad fiscal relativamente menor, y un mercado de trabajo muy dualizado, de escasa movilidad y mal ajuste entre formación y empleo, problemas todos ellos acentuados por la crisis. Todos estos factores hacen que la mayoría de los votantes sean muy sensibles a sus circunstancias a corto plazo. Los ciudadanos tienden a ser miopes y a dudar de reformas de beneficios inciertos a largo plazo. España es un país donde la descentralización ha fortalecido el clientelismo y la captura de recursos públicos como elementos centrales de la acción política.
Construir capacidad fiscal y modernizar las Administraciones en estas circunstancias exige no sólo atraer inversión (en lugar de espantarla con ambigüedades acerca de la deuda) sino sobre todo acuerdos para superar la resistencia normal “de la gente” (y de muchas élites locales y autonómicas) a reformas que, con ingresos públicos limitados, implican sacrificios a corto plazo. A diferencia de la nación, la construcción política de la igualdad no puede ser un plebiscito cotidiano. Requiere valentía para exigir e imponer un reparto justo de los costes y beneficios, pero también consensos que permitan navegar la transición hasta lograr una capacidad fiscal sostenida.

Para forjar esos acuerdos, la estrategia importa. Al convertir la política en un choque entre la casta (todos, sin distinción) y la “gente” (ellos), Podemos limita el potencial de formación de coaliciones proigualdad. Cuanto más presenten a sus posibles aliados como restos de un régimen en descomposición, más difícil será a “los de la gente” generar acuerdos de Gobierno estable. Por su parte, al competir con Podemos por titulares y etiquetas, el PSOE agrava el problema y pierde un tiempo precioso para desarrollar y difundir propuestas políticas concretas. Los que dicen querer mejorar el bienestar de todos deberían recordar que son las acciones y no las palabras o los gestos las que reflejan los verdaderos objetivos de los partidos. Sólo así reirán los últimos quienes de verdad lo merecen.

Deflación, resultado del algoritmo mal utilizado para definir la crisis.



 Ni la inflación ni la deflación son los causantes de los males de la sociedad
César Molinas, matemático y economista, para Blog de Juan Pardo.
La deflación no tiene que ser mala para la economía y el crecimiento: "Grecia y España, por ejemplo, han vivido un fuerte crecimiento el pasado año a la vez que sufrían un proceso deflacionario". Lo que explica que la deuda acumulada durante la crisis es el verdadero "mal".

La mayoría de los economistas son amantes de los precios, el equilibrio entre la demanda y la oferta... ¿Por qué esta obsesión? La teoría económica suele decir que cuando los precios están cayendo, se incrementa el poder de compra de los consumidores, a la vez que los trabajadores se muestran reacios a reducir sus salarios nominales", algo que castiga a los resultados de las empresas y a la postre al empleo. Lo de hoy, lo del BCE, solo es más dinero para que Alemania reparta un poco -solo para endeudarnos más- Hitler quiso conquistar Europa con armas y Merkel con dinero ajeno.

Si un médico que nos asegurase que no tenemos cáncer porque no tenemos fiebre ¿Qué le diríamos? Evidentemente que está confundiendo  la velocidad con el tocino, porque el cáncer y la fiebre poco o nada tienen en común. ¿Qué diríamos a un economista, o a un ministro, o a un banco central que nos dijera que no estamos en deflación porque los precios están subiendo? Ahí, mucha gente dudaría porque la inconsistencia del argumento no es tan aparente. Pero habría que decirle lo mismo que al médico, que confunde la velocidad con el tocino, porque la deflación y la caída de los precios no tienen mucho que ver. Pocos médicos diagnostican el cáncer por la fiebre, afortunadamente. Pero la gran mayoría de los economistas, ministros y bancos centrales diagnostica la deflación por la caída de los precios y, peor aún, intentan combatirla procurando que los precios crezcan, lo que es como tratar el cáncer con antipiréticos.
¿Qué es la deflación? Veamos, ¿qué es mejor, comer hoy o comer mañana? La mayoría contestaría que hoy, porque mañana Dios dirá. ¿Cuánto mejor tiene que ser la comida de mañana para que alguien acepte comer mañana en vez de hoy? La respuesta está relacionada con el precio que le asigne al transcurrir del tiempo. Si el precio que se pide por esperar es muy alto, la comida de mañana tendrá que ser mucho mejor que la de hoy. Partiendo de esta intuición, los economistas toman la Tasa de Descuento Intertemporal (TDI) como aproximación al precio del tiempo y, por convención, la estiman utilizando algún tipo de interés a largo plazo. La TDI es el tipo de interés profundo de una economía o de una sociedad. Es el agujero negro alrededor del cual gravita toda la galaxia de los demás tipos de interés.
Pero ¿qué es la deflación? Una sociedad está en deflación cuando tiene una TDI cercana a cero o negativa. Eso equivale a decir que los acontecimientos del futuro tienen tanto o incluso más valor que los del presente. La comida de mañana, por ejemplo, se valora más que la de hoy. En una sociedad deflacionaria se posponen las decisiones de consumo y también las de inversión. Hay una gran aversión al riesgo. Se ahorra en exceso y se consume poco. Se exportan capitales y los superávits por cuenta corriente se hacen crónicos. Los precios al consumo pueden caer por falta de demanda pero esa caída es síntoma, no causa de la deflación.
En toda sociedad conviven personas con TDI positivas y negativas. Los jóvenes tienden a endeudarse para hacer frente a gastos, como la compra de vivienda, para los que su ahorro es insuficiente. Esto denota preferencia por el presente respecto al futuro y una TDI positiva. Los ancianos, aunque sea contraintuitivo, ahorran, y mucho. Una razón puede ser el deseo de dejar una herencia lo que, a su vez, puede estar motivado por el deseo de no perder el control de la riqueza y de mantener el poder. Otra razón es la incertidumbre sobre cuánto va a durar la propia vida en una sociedad en la que la longevidad sigue creciendo con mucha rapidez. Es razonable suponer que la TDI de los ancianos es negativa e, incluso, muy negativa.
¿De qué manera deben agregarse las tasas individuales para lograr una TDI del colectivo social? Esta es la cuestión clave. Se ha discutido mucho este tema de agregación en el contexto del análisis coste-beneficio de proyectos con horizonte de maduración muy largo como, por ejemplo, los de prevención del cambio climático. En mi nota de 2009 usé un modelo de descuento basado en la función gamma, propuesto por Martin Weitzman, que parece particularmente indicado para la agregación de TDI. Los resultados de una sencilla simulación en una sociedad en la que hay jóvenes con una TDI del 4% y ancianos con una TDI del -4% ilustran los resultados demoledores del cambio demográfico: un incremento del porcentaje de ancianos del 10% al 30% hunde a la TDI agregada en zona negativa. Los efectos del envejecimiento sobre la TDI son más que proporcionales.
Este es el resultado clave. La sociedad ha entrado en deflación. La caída en deflación de una sociedad es un proceso no lineal que va mucho más deprisa que el cambio demográfico que lo desencadena. En otras palabras, la deflación entra en una sociedad sin anunciarse, de manera subrepticia. La sociedad puede envejecer lentamente, pero puede caer en deflación con mucha rapidez. El proceso puede hacerse todavía más rápido si, como ocurre en muchos países, la riqueza está concentrada en la población más anciana.
¿Cuáles son las consecuencias de la deflación? Sin ánimo de ser exhaustivo, citaré en primer lugar un incremento de la tasa de ahorro generado por la preferencia del consumo futuro respecto al consumo presente. Ello puede llevar, en segundo lugar, a que la demanda agregada se torne insensible a los precios y se vuelva vertical —la infame trampa de la liquidez—, provocando caídas de precios en cadena y creando un círculo vicioso que agrava el problema.
En tercer lugar, la caída de la TDI provoca un aumento de la aversión al riesgo en el conjunto de la sociedad: la preservación del capital se torna el principio rector de la asignación de recursos en detrimento de la inversión productiva, que es la que crea empresas y empleo. En cuarto lugar, la combinación del crecimiento de la tasa de ahorro con el aumento de la aversión al riesgo provoca un exceso de ahorro, o de fondos prestables, que no encuentra inversiones lo suficientemente seguras. Ello genera, en quinto lugar, una presión a la baja sobre los tipos de interés que los hace converger hacia cero. En sexto lugar, el exceso de ahorro se manifiesta en exportaciones de capital en busca de rendimientos más elevados que los que ofrece la economía doméstica. Esto, en séptimo lugar, se manifiesta en superávits crónicos por cuenta corriente en los países deflacionarios. Y, en octavo lugar, se manifiesta también en la creación de burbujas especulativas en terceros países, alimentadas por los flujos internacionales de capital. Es fácil reconocer en esas características estilizadas a países como Japón o Alemania, que ya han recorrido un buen trecho en el camino de la deflación.
¿Qué hacer? ¿Qué remedios pueden aplicarse contra la deflación? Como hemos sugerido al principio, no parece que una expansión monetaria ilimitada tanto cuantitativa como temporalmente sea el remedio adecuado. Es, como mucho, un tratamiento sintomático de la enfermedad que puede ser, incluso, contraproducente porque contribuye a empujar a los tipos de interés hacia cero. Por otra parte, tampoco parece posible —o deseable— revertir o limitar el envejecimiento de la población controlando el crecimiento de la esperanza de vida. Menos reparos morales tendrían políticas de fomento de la natalidad, aunque la experiencia indica que su éxito sería limitado. Más prometedor parece actuar sobre los agravantes de la conexión entre envejecimiento y caída de la TDI. El principal de estos agravantes es la acumulación de la riqueza y del poder de decisión en las personas mayores, que es un factor de amplificación de la no linealidad inherente en la determinación de la TDI de una sociedad.
Para corregir esta situación parece mucho más eficaz el sistema tributario que la política monetaria. Una combinación de un impuesto de sucesiones muy severo —que, en cualquier caso, debería existir por razones de equidad— y un impuesto de donaciones intervivos mucho más suave podría incentivar una transferencia intergeneracional de riqueza hacia personas con una TDI más alta, con menor aversión al riesgo y con mayor capacidad de liderar una sociedad más dinámica. Se trataría de llevar la lucha contra la deflación al seno de cada familia, que es donde hay posibilidades de victoria.

La Lozana Andaluza, Susana Díaz, en estado embarazoso.



Hace poco más de un año, a Susana Díaz, no le conocía ni su marido en la cama. De pronto y con viento de levante nace otro Gurtel en Andalucía, al que sin pasar por la pila bautismal le ponen el apelativo cariñoso de ERE. Al feto andaluz, no paran de detectarle “síndromes” y su padrastro, Pepe Griñán,  se esconde en Madrid junto a su antecesor, Manolo Chaves. Susanita, por supuesto, “bicéfala/política”   irrumpe en la escena política, encuentra a su marido en la cama y en poco más de seis meses es Licenciada en derecho, madre en periodo de gestación y Presidenta de la Junta de Andalucía.  Sin ser un neutrino, su pasmoso cambio supera la velocidad de la luz.

Por fin encontramos a una mujer que, igual que Soraya Sáenz de Santamaría, consigue conciliar su vocación de madre y su dedicación a una tarea tan absorbente como es la gobernación. No pediré que sirva de ejemplo, porque no todas las madres trabajadoras disponen de los medios que ellas tienen para atender a sus hijos. Pero quizá sirva de estímulo para animar a las dos “eses” del poder a resolver ese problema de tantas mujeres. Y anoto entre paréntesis una obviedad: si quien espera un hijo fuese, un suponer, Pedro Sánchez, nadie estaría haciendo cábalas sobre sus consecuencias políticas. Como es una dama, se examinan los efectos de la preñez en el frenético calendario electoral.
Si a usted no se le había ocurrido este último detalle, busque en las tertulias de ayer. Hubo excelsos analistas que decían que mejor las elecciones andaluzas en marzo, porque la señora Díaz estaría de cinco meses y, por tanto, en condiciones de meterse en liza. Pero, si se hacen coincidir con las catalanas de septiembre, habría otra ventaja: el atractivo electoral de una candidata que amamanta a su criatura entre mitin y mitin. «Eso», decía un tertuliano, «tiene mucha fuerza en Andalucía». Este país se va a convertir por unos días en una nación de comadronas. Salvados los embarazos en la Familia Real, pocas veces un estado de buena esperanza tuvo tantos efectos políticos o ha suscitado tanta especulación.


Susana está embarazada y político/preñada.. Es embarazo físico por las leyes de la naturaleza. Y es político porque la presidenta andaluza tiene que decidir si adelanta las elecciones autonómicas. La impresión es que lo hará y tiene importantes razones. Por una parte, necesita hacerle frente a Podemos antes de que este partido esté debidamente organizado en su territorio y le coma votos al PSOE como en el resto de España. Por otra, el río suena a adelanto y eso es que agua lleva. Y por último, ella misma lo declaró: «Necesitamos un Gobierno fuerte y ahora no hay estabilidad». O Izquierda Unida deja de hacer de titiritera con minifalda, o se retan en las urnas. Susana con Chaves/Griñán, no tenía oficio; pero si, beneficio. Ahora con Pedro Sánchez, ninguno tendrá ni oficio, ni más beneficio que el ya obtenido.


La fecha de esas elecciones andaluzas es perversa para Pedro Sánchez. Si son en septiembre, coincidirán con las primarias del PSOE. Si son en marzo y gana Susana, a ver quién es el guapo que la detiene con su vitola de triunfadora y los más críticos gritando «¡Apártate, Pedro!». Doble embarazo: puede salir un niño (o una niña) pero también una candidata a la presidencia del Gobierno central. Y Pedro Sánchez, a verlas venir. Debe ser humillante para Perico que le derrote una mujer andaluza que sin ser nada, sigue siendo nada y, además, una marioneta política. Cada día estoy más de acuerdo con el nuevo sinónimo de político, CORRUPTO.

El yihamismo solo se erradica con las mismas armas que ellos emplean. Por exaltación, muerto: por activista, matado.

Para ver en vivo/gratis: Fútbol, FC Barcelona - At Madrid
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Con un ejército de terroristas llenos de ira, rabia, saña, encolerizados; porque o ellos o lo que digan ellos, sin miedo a la muerte y odio a la cultura, al diálogo, a la comprensión como los yihadistas. Al resto de la humanidad solo le cabe una alternativa MUERTOS O MATADOS. Preguntaba una esposa y madre del 11M, después de perder a su esposo y dos únicos hijos ¿Por qué a mi?

El frenesí de que morir defendiendo su causa es la vía directa de acceso al paraíso nos coloca, inevitablemente, en una posición imposible: matar o dejarnos matar. Y esta disyuntiva se ve agravada por los serios recortes a la libertad e intimidad de las personas que probablemente se aplicarán con el fin de poder controlar el movimiento de los presuntos asesinos y prevenir cualquier actuación criminal, tal y como ha ocurrido el pasado jueves en Bruselas. No obstante ellos buscarán la forma de seguir matando. Creo que ha llegado la hora de tomar medidas tan lesivas como dañinas contra su salud. Si, ya se, que no todos estamos de acuerdo, solo es mi parecer.

El terrorismo yihadista no es un anómalo reciente. Los atentados perpetrados por fanáticos llevan produciéndose, prácticamente, desde mediados del siglo pasado, aunque inicialmente fueran en su propio territorio. Ascendientes, de los Hermanos Musulmanes, asesinaron al primer ministro egipcio Nokrashi en 1948.

Desde que Bin Laden y Al Zawahiri iniciaran su «guerra santa» en 1988, Al Qaida y sus grupos afines han protagonizado ataques devastadores en todo el mundo... desde Madrid a Nueva York, África u Oriente Próximo


Desde que Osama Bin Laden creara la base de datos que dio nombre a «Al Qaida», con la información de 35.000 voluntarios muyahidines que habían luchado en la guerra de Afganistan contra los rusos, en 1988, la red terrorista no ha parado de crecer y ramificarse hasta convertirse en la más mortífera y perseguida del mundo. Estos son 10 de sus 10 atentados más devastadores:

1.-World Trade Center (1993):
Las bombas colocadas en los sótanos de las Torres Gemelas de Nueva York pueden considerarse el primer gran atentado de la historia de Al Qaida. Ocurrió el 26 de febrero. Murieron seis personas y resultaron heridas otras 1.000, lo que puede considerarse casi como un milagro teniendo en cuenta que en el rascacielos trabajaban cerca de 40.000 personas. «La violentísima explosión que sacudió ayer desde el sótano hasta el último de los ciento diez pisos del World Trade Center, el segundo edificio más alto del mundo, ha sido causada por una bomba, instalada probablemente en un vehículo en un garaje del tercer piso por debajo del nivel de la calle. La policía recibió, al parecer, siete reivindicaciones del atentado de diversos grupos.

2.-Embajadas de EE.UU. en Kenia y Tanzania (1998):
Dos coches explosionaron el 7 de agosto cerca de las sedes diplomáticas estadounidenses en Nairobi y Dar-es-Salaam, la ciudad más poblada de Tanzania. Murieron 224 personas, incluidos varios diplomáticos norteamericanos, y se produjeron más de 1.000 heridos. Esto ocurría días después de que el grupo integrista egipcio de la Yihad islámica hubiera lanzado amenazas contra los intereses norteamericanos. El presidente Clinton prometía que no se ahorrarían recursos para castigar a los responsables de aquellos atentados «aborrecibles e inhumanos». «Sangriento golpe contra EE.UU. en el corazón de África:
El atentando que acabó con la Torres Gemelas es, por número de víctimas, el más devastador de la historia contemporánea. Fue perpetrado contra el corazón financiero del país más poderoso del mundo, ocho años después del atentado de 1993, sólo que esta vez, las gigantescas torres de 110 plantas, más de 500 metros de altura, 198 ascensores y una superficie de 800.000 m² no aguantaron el ataque. Dos aviones comerciales fueron secuestrados y empotrados contra ambos edificios, un tercero contra el Pentágono y otro se estrelló en Pensilvania. Nunca antes habían muerto más de 3.000 personas en un mismo atentado, en el que resultaron heridos otros 6.000. Aquella masacre, era interpretada por el presidente Bush como una declaración de guerra contra Occidente, donde Osama Bin Laden ya era señalado como el «enemigo público número uno». Comenzaba una nueva época de la historia contemporánea.

4.- Discoteca en Bali (2002):
El 12 de octubre, un coche bomba hizo explosión junto a una discoteca de la capital de Indonesia, provocando una masacre de 202 muertos y 300 heridos, en su mayoría extranjeros. Entre las víctimas se encontraba gran parte del equipo de fútbol australiano de Kingsley, que había acudido al local donde se produjo la mayor carnicería. «La discoteca entera se vino abajo cuando aún estábamos dentro; algunos logramos salir y otros no», declaró Damon Brinson, uno de los miembros del equipo que salvó la vida.


5.-Atentado de Riad (2003):
Un triple atentado suicida contra tres complejos residenciales en la capital de Arabia Saudí, donde vivían numerosos occidentales, provocó 47 muertos, 9 de ellos estadounidenses, y más de 200 heridos, 50 también de origen norteamericano. Entre ellos, los 12 kamikazes, que adosaron a su cuerpo la carga explosiva. Sobre cómo se produjo el atentado en un lugar habitualmente muy vigilado, el 12 de mayo de 2003, testigos presenciales explicaron que nueve asaltantes abatieron a tiros a un guardian para poder atravesar la entrada principal de uno de los complejos de 280 viviendas. «Los autores hicieron entrar un vehículo para hacer explotar una carga explosiva. Tras la explosión se escucharon disparos de armas ligeras. La deflagración fue de tal intensidad que rompió todos los cristales en un radio de un kilómetro y medio», , que aquella matanza podía estar relacionado con el artículo publicado en la BBC, cuatro días antes, donde Roger Hardy, su analista para Oriente Próximo, explicaba que Al Qaida estaba disminuida pero no acabada y que un nuevo portavoz de la red terrorista había dicho poco antes que «un nuevo ataque contra América en la escala del 11 de septiembre era inevitable».

6.-Atentado contra los kurdos en Irak (2004):
Un doble atentado suicida en las sedes de los dos principales partidos del Kurdistán (el PDK y el UPK), fue perpetrado el 1 de febrero de 2004 con «dos bombas humanas», matando finalmente a 105 personas en la ciudad de Erbil, al norte de Irak. Aquella se convirtió en la jornada más sangrienta sufrida en Irak tras la guerra, cuyos objetivos no eran otros que los dos partidos kurdos que, aunque enfrentados entre sí, colaboraron con Estados Unidos en el derrocamiento de Sadam. Los ataques se produjeron casi simultáneamente, a las 10:55 y a las 11:00, cuando las oficinas de ambas congregaciones políticas se hallaban abarrotadas de hombres, muchos de ellos notables de la ciudad.

7.- Aun sin precisar, el 11-M en Madrid (2004):
A las 7:39 horas del 11 de marzo de 2004, y en tan sólo cuatro minutos, diez mochilas-bomba cargadas con entre 13 y 15 kilos de dinamita cada una hacían saltar por los aires cuatro trenes repletos de trabajadores y estudiantes, en las estaciones de Atocha, El Pozo del Tío Raimundo y Santa Eugenia. Casi 200 muertos y 1.858 heridos fueron el balance del peor atentado de la historia de España y el segundo de Europa -tras el acaecido en Lockerbie en 1988, en el que fallecieron 259 pasajeros de un avión y 11 vecinos del pueblo escocés-, que se producía a tan sólo tres días de las elecciones generales.


8.-La masacre de Mosul y Baaquba (2004):
El 24 de junio de 2004, la guerrilla iraquí lanzaba una de sus mayores ofensivas hasta el momento en las principales ciudades del denominado «Triángulo suní». Faltaban sólo seis días para que Estados Unidos devolviera la soberanía al nuevo Gobierno iraquí. Fueron varios ataques planificado y prácticamente simultáneos contra la Policía, que dejaron un negro balance de más de 100 muertos y 300 heridos en estos bastiones sunitas al norte y al oeste de Bagdad (Mosul y Baaquba). «Un terrorífico embate con el que los insurgentes dan a entender que están organizados y cuentan con una creciente capacidad de destrucción; que están dispuestos a hacer la vida imposible al nuevo Gobierno y que son los dueños del siniestro juego seguido en la región suní de Irak».

9.-El mayor atentado desde la caída de Sadam (2005):
Un coche bomba, conducido por un terrorista suicida, hizo explosión el 28 de febrero de 2005 ante un multitud que hacía cola en un centro de reclutamiento de la Policía y la Guardia Nacional en la localidad de Hilla, en la provincia de Babilonia, a 95 kilómetros al sur de Bagdad. Murieron 118 personas y resultaron heridas casi 150. Abú Mussa Al Zarqaui, jefe de Al Qaida en Irak, reivindica este atentado, el más mortífero en una sola explosión desde la caída de Saddam Hussein en abril de 2003. La explosión fue tan potente que el automóvil quedó absolutamente destrozado y sólo se pudieron inspeccionar algunos restos del motor.

10.-El 7-J de Londres (2005):
La última gran matanza de Al Qaida en Occidente se produjo en la capital inglesa, y se produjo siguiendo el mismo patrón que el útilizado en atocha 15 meses antes. Esta vez el ataque de los terroristas se produjo contra el subterráneo y un ómnibus, durante el primer día de la reunión del G8 en Gleneagles (Escocia). El número de muertos ascendió a 56 y el de heridos a 700. Los testigos presenciales describieron escenas «horrorosas», con cuerpos amputados y ensangrentados en el interior de los vagones «desvencijados en la oscuridad». «Del cielo al infierno en cuestión de segundos», contaba el periódico, que aseguraba que «el primer ministro británico Tony Blair ha visto truncados su sueño olímpico y la sensación de euforia justo cuando acababa de iniciar los seis meses de presidencia europea». En respuesta a aquella madre y esposa: Señora usted ha sido víctima de la tolerancia. 



El más que sospechoso, Peña Nieto, debe seguir y sudar la gota gorda para esclarecer "las barbaries".

Posiblemente, no sea un artículo del agrado de los colegas de izquierda o del 62 por ciento de los mexicanos que reprueban la gestión de Enrique Peña Nieto (y sospecho que son mucho más: las encuestas que miden el rechazo al Presidente fueron realizadas hace semanas y todavía no tenían el efecto “Casa Blanca”).



El problema es que a partir del 1 de diciembre se cumplieron dos años de gobierno, lo cual significa que ante la ausencia del ejecutivo por renuncia o fallecimiento la constitución establece que este sea designado por el Congreso de la Unión. Es decir, la decisión no pasa por los ciudadanos ni por las urnas, sino por la partidocracia. Peor aún, el PRI y sus partidos satélite elegirían a uno de los suyos sin necesidad siquiera de que el perfil resulte atractivo a los votantes, como tienen que hacerlo cada seis años.


Se me dirá que la renuncia de un presidente como resultado del repudio de la calle sería un logro histórico; sentaría un precedente y la clase política tendría que enmendarse en el futuro. Asentaría la noción de que el poder reside en última instancia en personas de a pie y no en los políticos engreídos de sí mismos.

En la práctica, lo que sucedería es que los políticos nombrarían a un colega, cambiarían un rostro por otro, y la gente se iría muy contenta de regreso a casa. La élite asumiría que la pareja bonita que forman Peña Nieto y Angélica Rivera no les funcionó, y optarían por otra mezcla para apaciguar los ánimos y retomar el control. Al final poco habría cambiado, salvo la exaltación popular por el triunfo momentáneo.


Particularmente,  preferiría otro desenlace. Si los poderosos van a ceder algo como resultado de la presión popular preferiría que no fuera un cambio de rostro sino una transformación de instituciones. Esto es lo único que tendría un impacto duradero en el México desigual e injusto que “existe”.

En el régimen de Ernesto Zedillo, luego de la crisis del 95, el repudio generalizado al PRI obligó al gobierno a conceder cambios sustanciales en el entramado institucional. Reconocimiento de la oposición, un IFE ciudadano (aunque efímeramente), mayor autonomía a la Suprema Corte, proliferación de comités de regulación, fortalecimiento de la CNDH, etc. La mayor parte de estos espacios se cerrarían con el tiempo, pero mientras duraron fueron suficientes para dar un vuelco en la historia electoral del país con la derrota del PRI y abrieron una pequeña ventana de oportunidad para una “primavera democrática” mexicana.



Es cierto que se desperdiciamos esa oportunidad con Fox y con la apatía ciudadana que le caracterizó durante los siguientes doce años, pero eso no quiere decir que no se pueda abrir otra andanada de modificaciones de fondo. Luego habría que hacer la tarea para hacerlas irreversibles, pero esa será una tarea para el segundo tiempo. En el primero hay que meter los goles; en el segundo, defender.


El tema de fondo es que México no va a mejorar mientras sigan creyendo que la solución consiste en encontrar a la persona adecuada para gobernar o, en su defecto, en quitar del poder a la inadecuada, por más que tenga un efecto tan liberador en el espíritu. Es preferible que por ahora sigan los que están y eso alimente la rabia popular y sostenga el pulso, el pulso de la calle.

No es confiando en la honestidad de la condición humana como hay de construir una sociedad menos injusta. La única posibilidad reside en la instalación de un entramado de instituciones que permitan muchos ojos y una incesante rendición de cuentas en la cosa pública para que deje de ser la “cosa nostra” de esa casta que ha tomado el poder.

Es preferible que Peña Nieto siga allí permanentemente acosado por la opinión pública y por las redes sociales para obligarlo una y otra vez a recorrer la mojonera y entregar espacios públicos al escrutinio y a la intervención de los ciudadanos. Hasta ahora ha creído que bastaba con el maquillaje de 10 puntos sobre inseguridad y a poner ante las cámaras a su esposa para ofrecer una explicación. Pero no tengo duda de que si los ciudadanos siguen presionando y poniendo a la autoridad contra la pared comenzaremos a ver concesiones importantes para evitar que los contratos vayan a parar a los amigos o para ventilar lo que hasta ahora se hace en secreto. Y no lo harán por graciosa concesión sino por tratar de salvar el pellejo frente a la presión.



No se trata de que un ex gobernador o un líder sindical sea metido a la cárcel (ya sucedió con Mario Villanueva, Granier o Elba Esther Gordillo). Se trata de instalar los mecanismos que impidan que esos y otros canallas se enriquezcan a mansalva y que si lo hacen no exista impunidad. El sistema no puede salirse con la suya mediante el simple expediente de entregar a uno de los suyos a la picota. Sea un ex gobernador o incluso el propio presidente.




Peña Nieto debe sudar la gota gorda por la presión popular que sudando en una terraza el sol de Miami tras ser sustituido por una versión similar. No deben desmayar  los ciudadanos, los blogueros y los medios de comunicación crítica en una de esas se conseguirá a tirones y mojones algunos de los cambios tan necesitados para la ciudadanía mexicana.

El Rey jode con ventaja.

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Julio Iglesias y el rey Juan Carlos son los españoles más universales en tema de jodienda. A Julio Iglesias le han aparecido cuantiosas demandas de señoras supuestamente seducidas y que también supuestamente tuvieron el fruto de un hijo, pero ninguna prosperó –suerte-. El artista más universal no vio incrementada su familia por esta razón. O eran falsas las demandas, o hubo arreglo económico: no descarto ninguna posibilidad. Ahora la lluvia puede caer sobre el rey, personalidad tanto o más apetitosa como amante y como padre que nuestro célebre cantante. De hecho, esa lluvia ya empezó con dos demandas de paternidad ante el Tribunal Supremo. Una de ellas no fue aceptada. La otra, de la ciudadana belga Ingrid Sartiau, fue admitida a trámite. Sea verdad o mentira, no es una situación cómoda para el rey, como no es cómodo verse así señalado en los periódicos de hoy. La noticia posiblemente tenga dimensión mundial.

Nunca digas que este cura no es tu padre, válido para estas situaciones. «Don Juan Carlos amó mucho, fue muy amado y, a juzgar por la fama, parece que amó bien»  «no resulta fácil distinguir dónde empieza la leyenda y dónde la verdad donjuanesca de Su Majestad». Tampoco es fácil distinguir dónde empieza el afán de dinero o de notoriedad de la persona que reclama. En el caso de la señora Sartiau, creo estar en condiciones de afirmar que hay más leyenda o más imaginación que realidad. Y digo más: aunque han pasado muchos años del supuesto lance, esa dama no está en la memoria del rey. La verdad es que el rey es muy desmemoriado y tantas…………

Creo que los indicios presentados ante el Alto Tribunal son válidos para admitir a trámite una demanda, pero muy poco más. Es curioso, si se demostrase que el niño –ya mocetón +IVA fuese fruto de un solo polvo, solo sería un hijo bastardo del Rey, sin más derecho que el gozo de decir,: “Mi madre, una noche, se acostó con el Rey de España, tampoco es tanto como para estar orgulloso.


El Supremo, en su papel de liante,  hace bien. Si entiende que hay algún indicio, por mínimo que sea, hace un uso correcto de sus competencias. No se detiene en el rango de la persona denunciada. Nadie le puede acusar de favoritismo. Se dispone a administrar la ley con los ojos vendados, como siempre se representó a la Justicia, lo cual es otra magnífica muestra de salud del estado de derecho. Y el rey Juan Carlos, al respetar la decisión, da otro magnífico ejemplo de respeto al sistema institucional. Incluso fuera del trono sigue siendo un gran rey y a las pruebas os remito, mejor follador que Rey. 

"La soberanía reside en el Congreso", Ministra Báñez.


El que Aznar dijese: Tengo una oreja frente a la otra”. Felipe González: “El futuro no es lo que solía ser”. Zapatero: “"La Tierra no pertenece a nadie, salvo al viento." o “"Estoy muy a gusto y muy tranquilo porque tenemos un Rey bastante republicano.". Bibiana Aido: “"Estoy convencida de que el compromiso de los miembros y miembras de esta comisión será muy relevante a la hora de conseguir los objetivos que la sociedad española nos está reclamando.". Carmen Calvo: “"Estamos manejando dinero público, y el dinero público no es de nadie."…………..Digamos un entonces, por aquellas fecha me parecía casi normal, errores propios de la improvisación; del mismo modo que, también, meten y seguirán metiendo “la Pata” dirigentes de Podemos u otros partidos que con mayor o menor éxito electoral acudirán a las elecciones……
Ahora bien, que la Ministra Báñez se equivoque un día si y otro también –con lo poco que hable- me parece humillante. En su última comparecencia dice: “que la soberanía reside en el Congreso con lo que, de un plumazo, contradecía la Constitución que la residencia en el pueblo y despojaba a este de tan preciado atributo. En este caso es la 2ª vez que dice tal barbaridad. Probablemente no lo haya con mala intención sino que se limitaba a reflejar sus conocimientos y su mentalidad conservadora para la cual la soberanía, esto es, la capacidad última de tomar decisiones reside en cualquier parte menos en el pueblo. Sobre todo si esa parte está controlada por mayoría absoluta por la derecha. En resumen lo que la ministra Báñez enunciaba era lo que los freudianos llaman un “acto reprimido” o “rabia contenida”, en definitiva pretende una dictadura soberana de partido, en este caso, su partido, el PP
Pero las cosas son de otro modo. La soberanía reside en el pueblo y no porque la Constitución lo diga, sino porque es así, diga la Constitución lo que diga. Lo mejor, desde luego, es que reconozca, como lo hace, esta competencia del pueblo. Pero, si no lo hiciera, no por ello iba la soberanía a ser atributo de alguien o algo distinto del pueblo, como tampoco lo será por más que Báñez quisiera adjudicársela a su partido o, incluso, a su presidente, Rajoy.
El pueblo, titular de la soberanía, puede delegarla en la institución representativa o bien, si estima que esta no cumple su función, que no representa a nadie, puede recuperar su ejercicio e iniciar su propia acción, como está sucediendo con PODEMOS y otros partidos que destacan por algo distinto a la hora de hacer política con la ineludiblemente equivocada política del BIPARTIDO.   Con el objetivo de replantear el orden político, económico y social en su totalidad, de redactar de nuevo el contrato social, de abrir una nueva etapa constituyente que alumbre un orden nuevo, más humano, democrático y justo a través de la acción pacífica de la población que, como está ya muy claro, niega de hecho la ficción básica sobre la que estaba montado el sistema actual, esto es, el gobierno por consentimiento de los gobernados. Tenía que llegar el momento en que la gente no consintiera en seguir estando gobernada de esta manera y recabara su derecho a configurar una nueva forma de gobierno. El derecho del soberano a constituir una forma de gobierno distinta. Un derecho constituyente.
Todos los políticos del sistema, administradores u opositores de los poderes constituidos padecen una enfermedad profesional: creen que lo que administran es permanente, definitivo, eterno y que solo puede transformarse mediante las normas estatuidas a estos efectos. Ignoran en su soberbia que el soberano no puede estar obligado a aceptar normas previas ni siquiera acerca de las normas de reforma porque, si lo hiciera, no sería soberano, no sería un poder constituyente sino constituido.
Tampoco es de recibo la objeción de que el poder constituyente solo puede actuar cuando lo hace invocándose como tal con anterioridad porque es un poder originario y no depende que alguien ajeno certifique su actuación. Y menos aún lo es la habitual triquiñuela de la derecha de asegurar que el movimiento del pueblo soberano no es tal sino resultado de la acción subversiva de unos grupos organizados que agitan a las masas y se hacen pasar por el pueblo soberano. Aunque esto fuera cierto sería legítimo en la medida en que el pueblo voluntariamente siguiera las indicaciones de unos grupos que le mostraran el camino del ejercicio de la soberanía.
El poder político –especialmente el de la derecha- no entiende el fenómeno al que ha de hacer frente y quiere simplificarlo reduciéndolo a uno de orden público para así aplicar la única política que el espíritu conservador entiende: la de la represión –Ley Mortdaza-. Solo la evidencia de un pueblo ocupando pacíficamente la calle en todo el país le obligará a recapacitar si bien, siendo realistas, tampoco es mucho lo que, a tenor de las manifestaciones de Báñez, Montoro, Wert y otras lumbreras del gobierno, quepa esperar de esa recapacitación.
Por eso lo importante es que el pueblo soberano recupere su soberanía y, sin dejarse manipular por las provocaciones del gobierno, plantee la vía de la renovación del contrato social, de una nueva Constitución que debe pasar inexorablemente por el enjuiciamiento político y penal de los responsables de esta crisis, los políticos, los empresarios y los financieros de los últimos 20 años.

¡¡Dejad que cada votante emita su voto libremente que, en definitiva; España, en contra de mi gusto, es demócrata¡¡

Ni el político ni el maestro te excluyen de la educación de tus hijos.

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El Informe del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes o Informe PISA se basa en el análisis del rendimiento de estudiantes a partir de unos exámenes que se realizan cada tres años en varios países con el fin de determinar la valoración internacional de los alumnos. Este informe es llevado a cabo por la OCDE, que se encarga de la realización de pruebas estandarizadas a estudiantes de 15 años.
Todos, todos los informes que, indudablemente, pasan por la criba del Gobierno, no valen para nada. España está manipula por una banda de tiranos que se hacen llamar políticos. ¿Sabéis por qué a las suegras le llaman madres políticas? Preguntar y responder, no es ni patético. Últimamente aparecen informes que, en definitiva, solo tratan de desviar la atención del ciudadano para que sin pensar, menos meditar su voto, opte por la opción PPSOE  ¡¡¡TODOS SON IGUALES¡¡¡ No, no es correcto. El informe PISA solo sirve para recordar lo mal que se educa en este país, la cantidad de reformas educativas que llevamos, la ausencia de un pacto escolar que nunca hemos visto ni veremos y nos ofrece la oportunidad de desahogarnos contra el sistema, siempre perverso por definición. Es una mortificación colectiva, oscuramente agravada porque a todas las desgracias se añade que casi siempre nos gana Portugal. Y al Gobierno del PP le ofrece una ocasión magnífica para echar la culpa de todos los males a los Gobiernos socialistas. Si se le puede echar, directamente, a Zapatero, mejor todavía. Antes que gobernará Zapatero lo hizo Aznar y…… Si, todos igual, como que España va mal, nuestra obligación es buscar alternativas, por ejemplo, CIUDADANOS, PODEMOS donde primero es la persona y saben que un país sin jóvenes bien preparados, no tiene futuro.



 El informe PISA es demoledor, humillante, bochornoso, ignominioso. No solo es que  nuestros hijos desistan en comprensión lectora y matemáticas. Es que no saben desenvolverse con soltura ante problemas de la vida diaria. No saben elegir el camino más corto, son torpes con el aire acondicionado, no se llevan bien con el MP3, se lían al sacar un billete de metro y no sé cuántas carencias más. Ahora resulta que los niños más torpes para resolver problemas ordinarios son los hijos de padres con supuesta mejor formación. A la inversa, los que mejor superan el examen son los hijos de inmigrantes. Esto es para hacer un estudio sociológico. ¿Qué puede ocurrir para ese resultado? Algo muy sencillo: que los más pudientes sobreprotegen a sus hijos. Les dan todo hecho, con lo cual el niño no tiene de qué preocuparse. Les ocultan los problemas, porque quieren niños y niñas felices y no toleran que alguien amargue su delicada pubertad. En cambio, los hijos de los inmigrantes se las tienen que apañar, buscar soluciones por su cuenta y salir de las dificultades cada hora de su vida. Por eso las segundas generaciones de los pudientes tienen fama de destrozar el patrimonio heredado y los hijos de los pobres progresan en la escala social aunque no hereden bienes ni vayan a colegios de pago que, lógicamente, deben ser mejores.


De modo que no todos los fallos educativos se pueden atribuir al sistema, ni siquiera al torpe de Zapatero, al mentiroso de Rajoy, ni mucho menos a las escuelas y a los maestros. El mal casi siempre está en casa. Por ejemplo, cuando gastamos fortunas en llevar a los niños a Londres a estudiar inglés y en casa no les enseñamos que son las gallinas las que ponen los huevos, no el supermercado.



España, económicamente, bastante peor que Grecia. ¿Debería explicar a la CEE que es imposible cumplir...?

Para entrar en la Unión Monetaria de la UE, España hizo un gran esfuerzo para reducir el gasto público. Una vez conseguido el ingreso, el proceder cambió y el control del gasto público desfalleció. No tiene por tanto nada de extraño que el déficit hiciera su aparición llegando a situarse en el 112,3% del producto interior bruto (PIB). El déficit público es el resultado -negativo- que se obtiene cuando los gastos públicos superan a los ingresos públicos. Desde el año 2008 ésta es la situación presupuestaria de España: los ingresos no cubren los gastos y el Estado español requiere financiación. La deuda pública ya ha superado el billón de euros en el penúltimo trimestre de 2014.

Existen dos maneras de equilibrar un presupuesto; o bien aumentando los ingresos o bien recortando los gastos. El debate sobre el presupuesto público de España ha estado girando siempre en torno al recorte de los gastos. Pero la realidad nos muestra que el fundamental recorte presupuestario se produjo en los ingresos correspondientes a los años 2008 y 2009.

La Comisión Europea llamó a España la atención ante la fuerte tasa de déficit alcanzada y le obligó a elaborar un plan de reducción del mismo para que en el año 2013 no rebasara el 3% del PIB, señalando los déficits máximos que podrían alcanzarse en cada uno de los años del periodo.

El plan se ha ido cumpliendo excepto el año (2011), en el que el déficit rebasó ampliamente el fijado por la Comisión Europea. Dicha Comisión prevé que el PIB caerá en 2012 durante todo el año y el paro rebasará el 25% de la población activa. El ritmo de caída se acelerará en el segundo semestre según el Departamento de Economía de la Comisión Europea.

En principio, el objetivo de déficit del 5,8% del PIB fijado para el corriente año es innegociable; la Comisión Europea prevé un 5,8% para 2015 y un 4,3% para 2016, con lo cual, los objetivos de déficit para dichos años no se alcanzarán. No parece lógico que España cumpla en los años 2015 y 2016 el déficit que en principio se le fijó y que se ha bajado hasta el 3%, cuando la propia Comisión reconoce que no es posible, por el fuerte cambio de las tasas de crecimiento del PIB.


Si se fuerza a España a cumplir los límites de déficit que en su día se le fijaron, ello supondría tener que reducir su actividad económica precisamente en el momento en que nos encontramos en plena recesión. Por todo ello, creo que España debe acudir a la Comisión Europea para demostrar de manera fehaciente la imposibilidad de cumplir los niveles de déficit fijados para los años 2015 y 2016.

Aunque el sistema de control la Comisión Europea que va a implantarse para conseguir que en 2015 el déficit no sobrepase el 3% del PIB, no parece que vaya de broma.... que sería mensual y abarcaría las operaciones de la Administración central del Estado, de la Seguridad Social, de cada comunidad autónoma, diputaciones provinciales y de cada ayuntamiento.

Cuando la estructura presupuestaria de los organismos públicos no sea idéntica para todos los grupos de agentes públicos, sería necesario elaborar un tipo de programa informático de captación de datos específico para dichos organismos. El sistema estaría totalmente informatizado y se elaboraría un manual para cada tipo de organismo.
El Gobierno debería hacer público cómo se han llevado a cabo las reducciones en cada mes y cuál es su plan para que el déficit se sitúe por debajo del 3% del PIB al finalizar 2015. Los ciudadanos se enterarán de cómo se ha conseguido cumplir lo ordenado por la Comisión Europea. Esta experiencia debe servir para que en lo sucesivo los acuerdos de la Comisión Europea se pongan en marcha inmediatamente.


El tema que estamos analizando es muy importante. Si al incumplimiento del déficit público fijado por la Comisión Europea se une la falta de credibilidad de España en política monetaria, como parece estar sucediendo, es necesario un cambio inmediato de comportamiento sobre la información fiscal y financiera facilitada a la Comisión Europea. La credibilidad se tarda mucho en conseguir pero puede perderse fácilmente, como parece que nos está sucediendo.