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Filosofía de la política en España.

 Filosofía española

La filosofía política fue inventada por Platón y reinventada por Aristóteles desde el siglo V a. C. hasta el siglo V d. C. En ella se reflexionaba sobre el origen de las instituciones políticas, los conceptos usados para interpretar y organizar la vida política, como la justicia y la igualdad; la relación entre los objetivos de la ética y la naturaleza de la política, y sobre los méritos relativos de los diferentes tipos de regímenes. En este período sobresalen dos personajes: Sócrates, que conocemos a través del teatro de Aristófanes, de los escritos de Platón y, en menor escala, de los de Aristóteles, y Cicerón.

 Platón, Aristóteles, Sócrates y Cicerón son figuras fundamentales en la historia de la filosofía, con Sócrates como maestro de Platón, quien a su vez fue maestro de Aristóteles. Platón consideraba a Cicerón como un gran pensador y escritor. Los tres griegos, Sócrates, Platón y Aristóteles, son los pilares de la filosofía antigua, mientras que Cicerón, un influyente filósofo y orador romano, se identificaba con las ideas de Platón.

Sócrates fue el primer filósofo que se preocupó por la ética y por elevar el conocimiento. La idea de elevar el conocimiento lo hizo enfrentarse con las prácticas de la retórica y el juicio que animaba a las instituciones políticas de Atenas. Trataba de obtener el conocimiento político asentado en una ética que le conducía a una política en la que era necesario filosofar tanto sobre la virtud de la justicia, como sobre el coraje militar.

Sócrates utilizaba a la ironía de una manera enigmática y problemática para mostrar la incoherencia de bastantes definiciones y argumentos cotidianos. La empleaba para traer la verdad y el conocimiento, y por medio de ella, trataba de conducir al interlocutor hacia el conocimiento ético. Y decía cosas como que si una persona nunca había sido amada por otra, o correspondida en el amor ¿en verdad se podría decir que conocía el amor?

Una de las primeras personas que se dio cuenta del peligro que suponía la ironía en la política fue Cicerón en su De Oratore y De Inventione en donde se dice que Sócrates, el maestro de la ironía, era un participante activo en la vida política que se inventaba la distinción entre la verdad pura y el discurso comprometido político, lleno de persuasión. Además, Cicerón acusaba a Sócrates de filósofo contemplativo y de ser un hombre de ideas vacuas con una filosofía de teoría estrecha. Cicerón era partidario del discurso directo y por eso, la ironía desestabilizaba al discurso político que exige praxis, dinamismo y participación. De aquí que la ironía sería muy molesta para una política asentada y fija. La idea principal era hablar de forma eficaz, algo que ya se entendía en tiempos de Cicerón como un arte en sí mismo. Había que decir alejándose de los sofismas y empleando un lenguaje que no contuviese referencias transcendentales.

Cicerón redefinió a las virtudes y las romanizó, entendiéndolas como dependientes del oficio a realizar, es decir, las obligaciones que adquiría el individuo al ser padre, vecino o cónsul. De aquí que algunas virtudes tratarían del individuo como persona sujeta a las leyes naturales, y otras lo harían con la persona en su función específica y dentro de las costumbres de la ciudad en la que viviese.

En el discurso político español actual se nos está tratando de persuadir hasta filosóficamente, eso sí, con grandes sofismas que faltan a la verdad, de bastantes cosas. Entre ellas del derecho a decidir de unos pocos sobre todos los demás españoles. Además, se nos está insinuando de forma subliminal que no es necesario ganar las elecciones para gobernar el país, si se suman todos en contra del ganador, algo que nunca sería capaz de decir ni el mismo Cicerón, y que ironizaría hasta la destrucción de la idea, el mejor buscador de la reflexión filosófica de la antigua Atenas, es decir, Sócrates.

Por Juan Pardo Navarro

La filosofía política del sanchismo es nociva para la salud.

 El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.La filosofía política del sanchismo

La filosofía es un cuerpo que no tiene ojos, pero muerde. Solo el pensamiento y la reflexión de los votantes podrían dar vida para combatir al social-comunismo.



Este artículo pretende cuestionar cierto maniqueísmo presente en la reflexión teórica sobre la política: por un lado, una filosofía política, orientada a la fundamentación moral de la política; por otro, una teoría política entendida como razonamiento de “segundo orden” de la ciencia política o, en todo caso, una forma mixta de investigación empírico-normativa. Frente a esa enquistada contraposición, la concepción de la filosofía política contemporánea a partir del análisis de un conjunto de tareas distintivas y de nuevas misiones de aquella, al tiempo que se impulsa una perspectiva interdisciplinar y orientada a la acción de la política. La hipótesis general desarrollada en este artículo es que filosofía política y teoría política son intercambiables; su objetivo es pensar y evaluar la vida política no en los términos de un lenguaje moral abstracto sino desde un punto de vista más sensible al mundo real de la política. Para ello la filosofía política se hace cargo del “hecho de lo político” y de las múltiples dimensiones de la política, evalúa las instituciones políticas e identifica las posibilidades de cambio. Y si bien no corresponde a la teoría política normativa determinar lo que los ciudadanos tienen que hacer, sí puede aquella ayudar a estos a la hora de tomar decisiones y en la formación de un juicio político razonable, informado y prudencial.


PLATÓN: “ CON LA FILOSOFÍA POLÍTICA SE EXTERMINAN LOS POLÍTICOS”.



Platón, uno de los principales fundadores de la filosofía occidental. Su obra ha sido uno de los primeros análisis teóricos de la vida en sociedad y ha tenido permanente influencia en el pensamiento político posterior. Platón fue uno de los primeros filósofos en reflexionar acerca de la naturaleza del estado, sobre las formas de gobierno y las diferentes posibilidades de organización de la sociedad, como puede verse en sus más famosos diálogos políticos, La República, Las Leyes, El Político, y además por su preocupación ético-política presente en toda su obra. Siguió los pasos de su maestro Sócrates en su interés por las cuestiones éticas y también por su afinidad con la escuela Pitagórica prestó atención a la relación entre el individuo, la sociedad y el universo, entendiendo la realidad como un todo interconectado. Platón vivió en una época en que la estructura social y la unidad de la polis griega comenzaban a desintegrarse por intereses enfrentados, cuando sofistas como Trasímaco (ver La República, 338c) aseguraban que la justicia es nada más que lo que conviene a la facción más fuerte y sus intereses. Contrariamente a los sofistas –que cobraban por sus enseñanzas y entrenaban a sus discípulos en el arte de influenciar con las palabras y tener éxito en la vida pública sin importar la verdad de sus aseveraciones, sino que con ellas buscaban un impacto emotivo para manipular a los demás–, Platón propuso que para definir lo que es la justicia y el mejor modo de gobierno es necesario desarrollar una ciencia política, una disciplina que presentará un conocimiento racional sobre estos problemas.

 

Según Platón, de la misma manera que la medicina o la arquitectura requieren la pericia de un experto, la política, entendida como una disciplina filosófica, necesita definir con precisión sus conceptos fundamentales de manera objetiva y organizarlos de manera sistemática, según el método que denominó dialéctica. La dialéctica se refiere a la realidad como un todo, por lo que la filosofía política no es entonces simplemente una pericia especializada en una parte fragmentaria de nuestra experiencia, sino que es una necesidad de todos y cada uno, para vivir en una comunidad, con una realidad compartida. Una sociedad bien organizada se basa, según Platón en la educación holística del intelecto, que tiene la capacidad de ver la conexión entre todas las cosas y hace posible una reflexión sobre nosotros mismos y nuestra sociedad, al ofrecernos la experiencia de un mundo en común, como también decía Heráclito, otro precursor de Platón.

 

Aun cuando se pueda estar en desacuerdo con las soluciones planteadas por Platón y el alcance o inclusividad de su propuesta que ha sido criticada por estar alejada de las personas, al haber presentado valores como la bondad y la justicia desde un punto de vista abstracto, como pertenecientes a un ámbito ideal o utópico, su propuesta sigue vigente y es válida especialmente en nuestra época en la que la verdad misma y la objetividad están siendo manipuladas por los grupos que corresponden al interés de los más fuertes o poderosos, con todo el aparato de propaganda y de manipulación de las redes sociales, fake news, etc., que es  completamente similar al modo de hacer política de los sofistas, que hoy en día correspondería a la sofística de consultoras al estilo de Cambridge Analytica. Lo que más caracteriza a los gobiernos que utilizan estos métodos es su distorsión de la realidad, su desprecio por los hechos y directamente la mentira presentada como verdad, utilizada para manipular las emociones más básicas, promoviendo el miedo y difundiendo sentimientos de supremacía egotista. Si bien se han utilizado nociones platónicas, tales como la de la “noble mentira” o la “mentira política”, especialmente en la versión de Leo Strauss como inspirador del neoconservadurismo, y las críticas de Platón a la democracia ateniense, han llevado a que se lo considerara como un enemigo de la sociedad abierta (Karl Popper) y como un defensor del autoritarismo. En realidad, la filosofía política de Platón, con su énfasis en la búsqueda de la verdad y su propuesta de un autoconocimiento transformador de la persona, en última instancia, puede inspirar un tipo de sociedad completamente diferente a la que propone el autoritarismo y la ultraderecha. 


Platón en su defensa de Sócrates, como la figura que para él era ejemplo de ser la persona más justa de su época, se oponía al culto de la fuerza bruta, al culto de la figura poderosa, y proponía otro tipo de características, las virtudes de la sabiduría y del intelecto. Además, el Platonismo, incluso a través de su discípulo Aristóteles, crítico a su vez del Platonismo, influenció a Atenas para ser una ciudad que se desarrolló como centro intelectual y cultural de la antigüedad. También se ha criticado a Platón por su elitismo aristocrático, y aunque esta crítica sea acertada, el elitismo puede redireccionarse como un esfuerzo aplicado para mejorarse a uno mismo, en vez de pensarlo en comparación con otros, y en el contexto social, puede ser considerado como una búsqueda de políticos y dirigentes que sean los mejores en cumplir su función, tal como se busca a los mejores médicos para realizar un diagnóstico y un tratamiento necesarios para conseguir curar y mantener la salud.

 

La búsqueda de Platón del bien común y él método filosófico del diálogo pueden llevarnos a un pluralismo que respete los diferentes puntos de vista para encontrar esa realidad común mencionada más arriba, especialmente en esta época en que se niegan la verdad y los hechos, desfigurándolos para dirigir de manera sofística los resultados electorales que llevan al culto fascista del bruto y de la fuerza, típico del caso de Trump en Estados Unidos y de Bolsonaro en Brasil, y otros ejemplos que puedan buscarse en Europa, etc.

 

Resumiendo, la dialéctica es una de las características más importantes del pensamiento de Platón aplicado a la política, y supone una forma de pluralismo filosófico que por medio del diálogo permite llegar a la realidad objetiva, buscando la verdad de las cosas más allá de los intereses particulares. Lo que se discute en La República es entonces un cuestionamiento de nuestras creencias más esenciales y nuestros prejuicios, y como dice Sócrates todo esto no se refiere a un tema trivial, sino “al modo de vida según el que deberíamos vivir” (352d). Por eso La República es uno de los primeros textos importantes sobre teoría política en su interacción con una teoría ética. Allí se dice que la justicia no puede ser, como quería Trasímaco, el interés del más fuerte que se impone como lo justo, sino que para Platón la justicia puede aparecer solamente gracias a una organización racional de la sociedad, y es propia de un estado gobernado de manera tal que permita un modo de vida pleno y saludable y que se enfoque en el desarrollo armónico de todas las posibilidades humanas de sus miembros. Para que esto sea posible, los que sean gobernantes deben tener la honestidad y altura moral de haber pasado por una educación filosófica, que haya reflexionado sobre la justicia y las otras llamadas “ideas” platónicas, especialmente el bien y la belleza.

 

En este contexto, el arte es para Platón uno de los principales medios para producir hábitos sanos por medio de los cuales las personas se emocionan en común por obras de arte que reflejan una integración inteligente de sus aspectos múltiples, de manera que promueven una comunidad pensante y sensibilizada en el compartir objetos y objetivos públicos.

 

La búsqueda del bien común entendido como una integración de la sociedad, explicada de manera analógica con respecto a los diferentes aspectos del ser humano, comparando la justicia con la integración de las diferentes facultades o capacidades en el individuo, proyectadas a manera social, es otra noción platónica, conocida como la teoría del alma-estado. Así como lo que Platón llama virtud o excelencia en el individuo es producto de una integración sana de todos los aspectos vitales de la persona, la justicia no es la imposición de la fuerza por grupos interesados, sino otro modo de integración o virtud social, ambas conseguidas por medio de una práctica activa de hábitos saludables. No es el poder sino el conocimiento de la verdad lo que caracteriza al mejor político y al mejor estado.

 

Sebastián Moro Tornese es doctor por la Universidad de Londres, Royal Holloway College. Su especialidad es la filosofía antigua, los estudios clásicos, la estética y la filosofía de la música.

Los votantes hemos matado a la democracia. Los políticos, la llevan a enterrar.

 


Por qué precisa empezar una meditación sobre la crítica a la democracia justificando su necesidad?; ¿acaso no pertenece a la esencia de la democracia alimentar en su seno la reflexión sobre sus alcances y sus límites? En la compresión de término medio de nuestro tiempo ha venido a ser una especie de dogma social y político, tanto entre los entendidos como entre los ciudadanos en general, que el mejor régimen de gobierno para un pueblo es el democrático. O dicho de manera más directa: hoy se da por sobre entendido que todo pueblo, sin excepción, ha de gobernarse democráticamente; y a la exigencia de democracia se la representa conforme a unas imágenes muy determinadas, mediadas por los países cuyos gobiernos son dominantes en términos políticos y, sobre todo, económicos. El carácter dogmático de la creencia en la democracia merece ser criticado, puesto en tela de juicio, explorado en sus límites y sus alcances. ¿Es verdad que la democracia es el mejor régimen de gobierno que un pueblo puede darse?; ¿cuáles son las razones para sostener esta tesis?; ¿es verdad que los países que se precian de ser tenidos como los más avanzados de occidente son democráticos?; ¿es verdad que los países que se presentan ante la comunidad internacional como países con gobiernos democráticos consolidados, o en vías de consolidación, están preocupados porque sus sociedades vivan bajo un régimen que procure de forma permanente el bien de sus ciudadanos, de manera que buscan lo bueno y lo justo para todos, tal como debiera ser en toda democracia?; ¿en qué medida puede decirse que España es un país democrático?

 

Hay un abismo de diferencia entre la democracia de la antigua ciudad griega, horizonte del pensamiento de Aristóteles, cuya filosofía política nos sirve de referencia para esta meditación, y la democracia de los estados modernos y contemporáneos, en virtud de las circunstancias históricas de las diversas épocas. Sin embargo, un principio que está en la base de ambos intentos es más o menos el mismo: que no sea un sólo individuo, o un grupo de individuos, el que tenga el poder de gobernar a la población de manera permanente, sino que el poder de gobernar esté en todos los ciudadanos, en el pueblo. Es el principio que llamaré de la κοινονία. Otro principio, que también está en la base, dice que el régimen de gobierno debe generar las condiciones para que los ciudadanos tengan una vida buena y justa de manera permanente. Es el principio de ‘la vida permanente’.

 

La democracia moderna, rescatando los ideales y la experiencia de las antiguas ciudades-estado griegas, fue abriéndose paso, mediante luchas de ideas, luchas sociales, revoluciones y cruentas guerras, contra las monarquías, las tiranías y las oligarquías que gobernaron por siglos a los pueblos de Europa. Estas luchas continúan en la actualidad, de maneras diferenciadas, en distintas regiones y países del mundo. La democracia no es, de ninguna manera, un ideal cumplido. Y no lo será jamás, porque pertenece al ámbito de las acciones humanas, de la πράξις, es decir, al ámbito de lo que no se hace de una vez y para siempre, sino de lo que ha de hacerse cada vez, en el mejor de los casos, desde las posibilidades en las que nos van instalando las experiencias anteriores. Ni la democracia ni ningún otro régimen es un fin en sí mismo, sino más bien un medio puesto al servicio de la comunidad humana. La idealización de la democracia griega es un asunto moderno; los antiguos griegos no vieron en este régimen el ideal de la vida comunitaria. Ni para el Platón de la República y las Leyes, ni para el Aristóteles de la Política y La constitución de Atenas es el régimen de la democracia el ideal a lograr en el gobierno de un pueblo. El ideal era la εὐδαιμονία de los seres humanos, y un régimen social y político justo que la posibilitara.

 

La crítica a la democracia ha caído en nuestro tiempo, no pocas veces, en mera palabrería de niveles que no rebasan las habladurías y los chismes políticos, en discusiones y diatribas que no van más allá de los lugares comunes consagrados por la costumbre. Sin embargo, las enfermedades que aquejan a la democracia actual requieren un remedio radical, un logos deliberativo que cale en las raíces mismas de las cosas. El reconocimiento de los límites y alcances del régimen democrático precisa largos rodeos; este reconocimiento no se lo puede hacer de manera directa, inmediata, como si la democracia fuera algo en sí mismo y que, en consecuencia, no tuviera respecto de nosotros la gama de mediaciones que remontan históricamente, incluso, hasta la Grecia de Platón de la República y las Leyes,. En esta crítica a la democracia nos dejaremos acompañar por la reflexión filosófica de la Política de Aristóteles, no sólo por los motivos que haya de autoridad en una tradición que ha sorteado el paso de los siglos, sino sobre todo por motivos tópicos: la investigación sobre la democracia, sea en las figuras que tuvo en la antigüedad griega, o sea en las formas mucho más complejas de la modernidad y la actualidad, trae a cuenta una serie de intuiciones que aparecen en el estagirita relativas a la justicia, la libertad, la administración, la repartición de la riqueza, la educación, etc., que no sólo no han perdido actualidad, sino que se han vuelto aún más acuciantes. Sin embargo, la intención no es inscribir esta investigación en la recepción ortodoxa de la tradición aristotélica en lo relativo a la filosofía política, con todo lo enriquecedor que pueda ser un trabajo de este tipo, sino, con gran atención a los textos de la Política, mostrar algunos de los límites y alcances de la democracia tal como ha llegado a configurarse entre nosotros

La indisciplina de Ayuso es el principal problema del PP.


Ya quedó bastante claro y asimilado que el PP perdió las últimas elecciones, bien por las mentiras de Pedro Sánchez, bien por el populismo de su tropa o, sencillamente, porque tuvo más votos que el PP. Esto mismo se viene debatiendo desde tiempos de Aristóteles y Platón. Uno decía una cosa y el otro la distintas. Pero si en algo coincidían era en que a cada periodo democrático, le tenía que sobrevenir otro tecnocrático para depurar los vicios ocultos que genera la democracia que, no son pocos y se amontonan.

 

El que ayer, un perturbado sexual matase a un niño de 9 años, no es problema de justicia, si de democracia. La semana pasada vitoreasen, en el país vasco, la puesta en libertad de un asesino de ETA (40 asesinatos) con condena en firme de más de 2.500 años de cárcel, no es problema de la justicia, si de los pactos de gobernabilidad para tomar la jefatura de poder y látigo.

 

En el PP, no queremos ese tipo de Gobierno y si ello nos envía a la posición, allí estaremos. No por eso tenemos que tomar a Casado por Cañadús, que la mismísima Ángela Merkel dijo que las dos únicas personas que podrían salvar Europa, primero Rajoy que ya no está y ahora Casado. Hasta qué punto pueden llegar los conocimientos del equipo de Casado que con solo hace dos huelgas generales al Gobierno, Sánchez tiene que dimitir. Con solo lanzar un globo sonda de huelga, el PNV no aprueba los presupuestos….ya se podría poner una enmienda a la totalidad que, también, bloquearían los fondos europeos. Pero ya digo que el PP es un partido serio.

 

Hasta que punto serán pendejos los de Pedro Sánchez, Yolanda Cid y Nadia Calviño que ya tienen firmado en Europa el NO a la derogación de la Reforma Laboral y, además, con el compromiso de que si la CEOE no está de acuerdo en un solo de los puntos a modificar, se queda como estaba. ¡Ojo¡ que Pedro Sánchez ya ha abandonado a Nada Calviño, para cobijarse en Yolanda Cid.

Pero, también es cierto, que el PSOE domina la compra de políticos como nadie. En cambio, el PP, con buen criterio no  quiere ni a los suyos siempre que haya duda de su pasado, así consta en el acta de los dos congresos. Miguel Ángel Rodríguez, mano derecha de Ayuso, hasta el punto de que le llaman presidente….ya se vendió una vez al PSOE, le echaron de su equipo, Aznar, Cascos, Feijoo, Rajoy no le dejó ni entrar….tenía 17 causas pendientes con la justicia –algunas ya ha sido juzgado y condenado en todas, ¿Por qué le ficha Ayuso con mando total?

Las elecciones a Presidente del PP en Madrid, siempre se celebran un par de meses antes de la convocatoria de elecciones, entre otras cosas, porque es la presidencia quien propone a la ejecutiva los candidatos, aunque se van seleccionando durante todo el ejercicio, puro protocolo. De ese sistema, se vio beneficiada Díaz Ayuso que como decía el director de ABC ni el conocía, pero un presidente del Congreso (Rajoy), tampoco. Normalmente en el 90% de las provincias se elige a una persona afín al partido -sin sueldo- fuera de la política y de una conducta intachable.

¿Por qué quiere Ayuso, en nombre de Miguel Ángel Rodríguez, adelantar las elecciones a la Presidencia del partido en Madrid? Sencillamente, para dividir el partido. Hay que recordar que Ayuso en Madrid gobierna con los votos de Cs y sin mayoría.

Habrá que indicarle a Díaz Ayuso que todo lo que va de este siglo y parte del pasado, en la comunidad de Madrid ha gobernado el PP, casi siempre con mayorías aplastantes.

Amor Platónico. Nada mejor que terminar el año con Amor y sin la Kircher, Maduro, Sánchez ...


Amor Platónico. Sócrates.

La palabra “amor” es una de las más repetidas en canciones y películas, y muchas veces surge como tema de conversación, aunque solo sea para rememorar “amores” felices o desgraciados. Pero ¿sabemos lo que es el amor? ¿Podemos aprender a amar? Platón, al parecer, tiene algo que decir al respecto.

El amor es uno de los aspectos más importantes en nuestra vida y está presente en nuestras conversaciones. Hay innumerables películas y canciones sobre amores felices y desgraciados. Innumerables veces, las lágrimas o la emoción nos embargan por razones de amor. Sin embargo, el hombre –y la mujer– de nuestra época no conciben al amor como una asignatura pendiente, como algo para aprender; solo es un sentimiento espontáneo: el enamoramiento o el deseo sexual. Y en las consultas a psicólogos las preguntas más usuales sobre el amor se refieren a “¿cómo podemos ser amados?”, nunca a “¿cómo podemos aprender a amar?”.

Pero ¿a qué llamamos amor?, ¿es el amor el deseo sexual?, ¿es algo más?, ¿es lo mismo amar a los padres, a los hijos, a los amigos, a nuestro compañero, compañera? ¿Y el amor a nuestro perro, o gato, o periquito?, ¿y el amor a nosotros mismos es solo egoísmo? El tema es mucho más vasto de lo que nos sugiere la primera impresión. Dice Platón que el cielo se mueve por amor. ¿Acaso Dante argumentaba como Platón, cuando decía que era el amor lo que movía el sol y las estrellas? ¿Es lo mismo el amor a una persona que amar el trabajo, la patria? ¿Y el amor a la justicia, a la ciencia, al arte? ¿Y aquello del amor a Dios y el amor de Dios?...

Eros, el Amor, es el tema del diálogo El Simposio, más conocido como El banquete, obra de este enorme filósofo que fue Platón. Platón nos sitúa en un típico banquete griego, con sus dos partes, primero la comida en común, y luego la bebida en común, que era la excusa para que el anfitrión ofreciera un entretenimiento de carácter estético, como el canto, la danza, la música, o un diálogo de ideas, con sus discursos y reflexiones. En este caso, se trataba de un banquete en que los invitados de Agatón, poeta que había triunfado en el último certamen literario, pronunciaran un elogio del amor.

Apenas aplacado el coro de admiraciones que había suscitado el florido elogio de Agatón, Sócrates se excusa humildemente de pronunciar un discurso por no ser capaz de competir con los demás. Dice: "Yo creía tontamente que es menester decir la verdad acerca de lo que se elogia, pero por lo visto no es así, y lo que os ha importado es acumular alabanzas hiperbólicas, atribuyendo al amor lo más grande y bello que se pueda encontrar, sin preocuparse de si es verdad".

Con su diálogo, Sócrates hace reconocer a Agatón que sus palabras eran bastante huecas, pues escondían contradicciones dentro de su belleza y persuasión. Decía Agatón que el amor era bello, bueno y que anhelaba, deseaba, tendía a lo bello; pero todo deseo representa anhelo de algo, que es algo que no se tiene, y que se apetece tener, o si lo tenemos quizá no sabemos si mañana estará con nosotros y lo deseamos tener siempre. Por tanto, si Eros aspira a lo bello, no puede ser él mismo bello, sino necesitado de belleza. Y por tanto, no es un dios, pues no es posible un dios sin belleza.

Esta refutación puede parecer cortante, pero Sócrates la hace con humildad, y confiesa que a él le ocurrió lo mismo, que él creía que el amor era bello y bueno, y fue Diótima, una sacerdotisa, la que respondió a sus inquietudes.

El amor llena el vacío entre lo visible y lo invisible

Si el amor no es bello ni bueno, ¿será feo y malo? Ciertamente no, el no ser bello ni bueno no implica necesariamente el ser feo y malo, como el no ser sabio no implica necesariamente ser ignorante. Entre belleza y fealdad –bondad y maldad–, como entre sabiduría e ignorancia, hay términos medios, y este es el caso del amor. Por ello, no tiene que considerársele, como hace la opinión común, como un gran dios, ya que no puede negársele a los dioses la belleza y la bondad. No es un dios, ni un mortal, es un gran daimon, un intermediario entre dioses y mortales. La idea es sencilla: el amor es el camino, el nexo de unión con aquello que llamamos perfecto, divino, hermoso, sirve de enlace y comunicación llenando el vacío que existe entre lo visible y lo invisible. Por amor somos capaces de hacer y vivir aquello que el cuerpo biológico no puede concebir, que es lo heroico; por ejemplo, por amor uno deja su tranquilidad y comodidad y entrega su vida al servicio de los demás, sea curando a enfermos o enseñando a niños. La actitud de servicio puede empezar por barrer un suelo, o saber escuchar, o resolver un problema ecológico, social, o poner un poco de belleza física, de cortesía; son dictados de la conciencia, del corazón, que no vienen del materialismo egoísta sino del amor.

En seguida pasa Diótima a describir un mito sobre el amor. Cuando nació Afrodita, los dioses celebraron un banquete y, entre otros, estaba también el dios Poros, el hijo de la Inventiva, que significa el que tiene recursos, abundancia. Vino a mendigar a la sala del festín Penia, la pobreza, la indigencia. Poros, embriagado de néctar, el licor de los inmortales, salió del jardín a disipar con el sueño los efluvios. Tendido estaba cuando lo divisó Penia, y pensó que lo mejor era aprovechar la oportunidad que se le ofrecía y procurarse un hijo de Poros: Eros. Engendrado en ese día del natalicio de Afrodita, el Amor está siempre en el cortejo de la diosa. Y por ser Afrodita supremamente bella, corresponde al amor el ser amante de lo bello.

De su madre tiene, en primer lugar, el andar siempre en apuros, y por su apariencia no es, contra lo que piensa la mayoría, nada delicado y bello; por el contrario, anda siempre famélico, descalzo; eterno durmiente al raso sin otra cama que el suelo, los caminos o los umbrales de las puertas. No lo encontraremos ni en los palacios, ni en los bancos, ni en las cajas fuertes, no necesita de dinero, es humilde. De su padre, en cambio, tiene el andar siempre al acecho de lo bello y de lo bueno que no posee, y ser valiente, perseverante y arrojado, apasionado de la inteligencia, fecundo en recursos, incomparable hechicero. ¿Quién no reconoce en estas cualidades la fuerza que el amor despierta en nosotros?

Además, el amor anhela poseer un bien con la intención de que dure siempre. El amor se convierte en apetito de inmortalidad, y ¿cómo lo consigue? La respuesta no tiene grandes pretensiones moralizantes o metafísicas, sino que arranca por entero del proceso natural del amor físico. La naturaleza logra la perpetuación con la procreación, con los hijos. La procreación es el único camino de la naturaleza para perpetuarse. Las rosas no son eternas, pero cada primavera tenemos su perfume, limpio, joven. Platón sienta esta misma ley para la naturaleza espiritual: el anhelo de generación no se limita al cuerpo, sino que tiene su analogía en el alma. Y además, la fecundidad del alma es muy superior a la del cuerpo, y se manifiesta, sobre todo, en obras de pensamiento, arte, poesía e inventos de toda especie. Las personas dotadas de esta fecundidad, según el alma se prendan de lo bello –es el amor de un artista por su creación o de un maestro por su discípulo–, y por amor uno se esfuerza en conducir a persona, a piedra o a idea hacia su máxima perfección, desarrollando todas sus posibilidades latentes. Es la idea del amor como una paideia o actividad formativa.

Desde este momento, la conversación toma vuelo, y empiezan a sonar las palabras de alta tensión: "misterio", "iniciación"… Hay una vía a seguir para llegar a la contemplación de lo bello en sí. Pero se requiere una iniciación, un ascenso a través de etapas dialécticas: primero nace el amor a la belleza corporal, es una educación estética, se ama un cuerpo, y más allá se ve que lo bello no está circunscrito a un solo cuerpo, es ver que la belleza de un cuerpo es hermana gemela de la del otro, y no solo los seres humanos, mujeres y hombres son bellos, hay belleza en todo, en la naturaleza: animales, montañas y nubes.

Llega en segundo lugar el amor a la belleza de las almas, a la belleza moral, a la conducta, y es una belleza mucho más preciosa. Así, uno prefiere un alma bella a un cuerpo bello, un buen carácter a unos ojos verdes, un corazón sabio a unas largas piernas: Existe una belleza interior y tiene más alta estima que la física. A partir de ahora es ya capaz de reconocer lo bello en todas las actividades y leyes, y se desarrolla el amor al conocimiento, amar las proyecciones del espíritu, las ciencias, las artes, y llegar a lo supremo: el amor a lo bello, que se ofrece de súbito cuando se ha recorrido el camino anterior. De repente se verá, como un relámpago, una Belleza de naturaleza maravillosa. La iniciación ha sido lenta y gradual, y la revelación, en cambio, instantánea. Platón sólo dice: "Belleza que existe eternamente, y ni nace ni muere, ni mengua ni crece; belleza que no es bella por un aspecto y fea por otro, ni ahora bella y después no, ni tampoco bella aquí y fea en otro lugar, ni bella para estos y fea para aquellos. Ni podrá tampoco representarse esta belleza como se representa, por ejemplo, un rostro o unas manos, u otra cosa alguna perteneciente al cuerpo, ni como un discurso o como una ciencia, sino que existe eternamente por sí misma y consigo misma. Dijo la sacerdotisa que este es el momento de la vida que más que otro alguno debe vivir el hombre: la contemplación de la belleza en sí". Y lo que ya no es posible, pues pertenece al orden del éxtasis místico, es describirla, es éxtasis, pues uno trasciende, es salir fuera de nuestra pequeñez, y entregarse al mar inmenso de lo bello.

La filosofía es el camino de retorno hacia la reconquista de nuestra naturaleza: una vida armónica y el amor a la sabiduría conducen al triunfo de lo mejor que hay en nosotros. La filosofía es una locura divina, es amor a la sabiduría. El filósofo está poseído por un dios, en estado de perpetuo entusiasmo buscando lo bello, que es lo bueno y es lo justo, y por esto el filósofo desprecia todo aquello a lo que los demás se aplican con tanto celo, sea dinero, fama o poder. Y por la misma razón lo tienen estos por loco, porque a la mayoría les pasa inadvertida la posesión divina, este amor por todos, por todo, por la vida. El conocimiento no es en Platón frío juego racionalista de conceptos. La metafísica de Platón es una metafísica del Eros.

El Eros como el alma y como el filósofo pertenecen a ese linaje de seres medianeros entre el mundo de las Ideas y el de las cosas materiales, y cuya misión consiste en poner en comunicación ambos mundos. Por amor platónico se entiende hasta hoy el amor espiritual, el amor que nos trasciende, amor imposible dicen, pero no, es el amor que hace posible los imposibles, que nos hace sentir hermanos, por encima de diferencias.

¿Por qué? Esa es la pregunta del filósofo. ¿Por qué Platón insiste en que hay que aprender a amar? Hace falta aprender a AMAR porque en nuestro mundo falta mucho Amor, y hace falta volver a tender la mano y ofrecer algo para comer, para sobrevivir, y además un Sueño, un Ideal. Hace falta un amor que nos haga vencer el miedo a dar, dar generosamente lo mejor que tenemos, dar una caricia, dar una sonrisa, dar dinero, que casi es lo más sencillo, atención, tiempo, fe, confianza, lo que sea… pero DAR.

 Necesitamos el amor que nos limpie del barro del materialismo, ese que nos habla de recibir, de ser amados. Hay que descontaminarse, y al dar y vaciarnos entrará de nuevo no solo el canto de los pájaros y de los ríos, sino las voces de los que sufren, y amarlos, y con ellos Amar la Historia, no la de los enfrentamientos sino la de las uniones, ¡ya basta de guerras! Hace falta el amor que deja a los demás vivir en libertad. Hay guerras porque nos hemos olvidado de AMAR con mayúsculas, AMAR las esperanzas, las nuestras y las de los demás: los versos que nunca hemos escrito pero escribiremos, los besos que no hemos dado pero daremos, las oraciones que no hemos podido pronunciar pero que volveremos a poner la rodilla en tierra y los ojos en las estrellas, y nacerá el sentido sagrado de la vida. El amor que nos hace sentir, y encontrar de nuevo a Dios.

Ahora que todos los países prósperos del mundo admiten a Argentina, por supuesto, con Macri, los argentinos prefieren el populismo chavista de La Krirchner


Ahora que todos los países prósperos del mundo admiten a Argentina, por supuesto, con Macri, los argentinos prefieren el populismo chavista de La Krirchner


Que cada persona  vive –su vida-  de una manera completamente diferente, porque las circunstancias de cada persona son diferentes a las de los demás ERA indiscutible. Ahora bien, si en esa TU VIDA actúan impulsos externos con intereses creados a imagen y semejanza de terceras personas que dañan los intereses de la mayoría por codicia, ambición, mezquindad, egoísmo, cicatería, roñosería, usura, ruindad, miseria, envidia u odio; ya no eres tú, porque te llamas Cristina Fernández de Kirchner, solo que sin su poder ni su dinero.

Más o menos en el párrafo anterior intento diferenciar entre el concepto de democracia griega –Aristóteles- y el desplante de los alumnos de Platón: “ESO NO ES POSIBLE NI ENTRE DOS PERSONAS”. El poder no puede depender del pueblo, porque entre otras cosas, en el pueblo ateniense no tenían voto ni mujeres ni esclavos ni extranjeros ni gente de mal vivir. Poco a poco se ha ido mejorando el ámbito de su aplicación y casi se consigue una buena forma de elegir a los representantes del pueblo, pero siempre queda la propia prohibición, o sea, ¿tú puedes optar a ser Presidente de la República de Argentina, aunque aportes un certificado de buen nivel académico, no haber sido penado ni rebelde a la justicia? No, sin más preámbulo. ¿Obtendrías muchos sin mentir a tu populacho y, además, con términos, populistas. ¿Cuántos argentinos han leído el programa de Mauricio Macri? y ¿el que propone el testaferro de La CFK? Ni el 5% de los que votaron las PASO. ¿Eso, eso es democracia?

La democracia como estamos viendo crea “VICIOS OCULTOS” que durante un periodo de tiempo –un año- entre elecciones debe depurar la tecnocracia, a través del consejo de sabios de la nación y con el visto bueno de los tres tribunales internacionales. Que entre otras millones de “cosas” prohibirían la presencia como candidata a la VICE CFK y su tribu.

Nadie puede dudar de hay una nueva crisis internacional a la vuelta de la esquina como consecuencia de la globalización y el exceso de producción. De momento saltará el protocolo internacional anticrisis y el mal será menor, a la vuelta de un año la normalidad volverá a su cauce.
¿Cómo las grandes potencias, en un solo día,  convertirían Argentina en otra Venezuela?

Principales productos que exporta Argentina

En la industria podemos notar que la fama en relación a los productos que exporta Argentina  derivados de su amplia ganadería, no es en vano. A nivel mundial se ha reconocido a la carne producida en el país como una de las mejores, lo que favoreció en el 2018 al incremento en la producción a un 63.7 %, con respecto a años anteriores. Se  destacó como uno de los países con mayor producción  de carnes de excelente calidad que la lleva a ocupar un estatus extraordinario en cuanto a exportación mundial se refiere.

Es importante mencionar que la mayor exportación de carnes es enviada a Estados Unidos, donde es muy demandada.

Por otro lado, no  podemos dejar de enfatizar sobre la gran cantidad de alimentos orgánicos que exporta Argentina. Entre ellos podemos encontrar:

Cereales como el trigo y el maíz
Oleaginosas como el girasol
Soja y sus derivados en aceites

Cada vez que hay excesos de producción o que los países productores suben los precios por encima de los ratios que tienen presupuestados los grandes. SALTA LA ALARMA. Acto seguido un informe que sin ser de obligatorio cumplimiento, en principio dice: “Se ha detectado una bacteria en la carne procedente de Argentina que, aunque aún no está ubicado el origen de la misma, todo apunta a que proviene de los cereales e incluso puede que del aceite de soja”. Ahora que vayan los FF a demostrar que ese rumor les perjudica, es más, ha arruinado el país. Si con los inconvenientes que hay para que Cristina pueda visitar al Papa Francisco tiene que dejar el avión oficial en Marruecos porque se lo embargan, no puede pisar suelo italiano, siempre debe atravesar Roma en el coche blindado de su embajador en la Santa Sede hasta entrar en el Estado del Vaticano; ya os podéis ir haciendo a la idea para ir a EEUU a mostrar su desacuerdo con Trump.

Que cada uno vote a quien quiera, aconsejo votar a Macri, solo defiendo mis intereses como poblador de la tierra, intento propagar mi punto de vista y, por descontado, los de la mayor parte de mi familia que viven en ARGENTINA.

España, políticamente, incorrecta. Las elecciones, en la mayor crisis democrática de la historia, nos hará perder todo tipo de esperanzas.



España está llena de estadistas a quienes la democracia ha degradado convirtiéndoles en políticos, para hacer lo posible imposible. En España, la nueva democracia necesita apoyo y el mejor apoyo democrático es no votar democracia. Que mi voto y el de Pedro Sánchez sumen lo mismo, no es que no sea democrático es inhumano. Aristóteles decía que la democracia sería el origen de la República y esta daría forma legal a la dictadura. Platón, le contestaba: Eso de que voten todos no es democrático, porque votan sin esperanzas…. 

Si alguien tiene en mente que las elecciones servirán para superar la situación esperpéntica que atraviesa España o para elevar en algo el ínfimo nivel del debate político, puede abandonar toda esperanza. Todavía no se han convocado siquiera oficialmente los comicios y asistimos ya a un guirigay de amenazas, insultos y discursos contradictorios en los que los problemas reales de los ciudadanos son la última de las preocupaciones. Todo es representación y tacticismo. Y ese derrotero, lejos de corregirse, aumentará a medida que se acerque la llegada de las urnas. 

Hay algo realmente absurdo, por ejemplo, en que los socialistas insistan, hasta por carta, como hemos sabido ayer, en reclamar a Ciudadanos que no rechace pactar con ellos. Mientras Sánchez casi suplica a Rivera que no le deje solo, el PSOE equipara a diario a Ciudadanos con Vox y asegura que ambos forman junto con el PP una ultraderecha tricéfala y hasta «trifálica». 

¿Qué sentido tiene entonces ese empeño en reclamar el apoyo de un partido al que los propios socialistas tachan de falangista? Simplemente, es un intento de ocultar a los votantes un hecho irrefutable. Que la única oportunidad que tiene Pedro Sánchez de gobernar es la de pactar su investidura con unos independentistas que han protagonizado un golpe de Estado. Y que está dispuesto a hacerlo. Pero sin que se hayan convocado todavía los comicios, Ciudadanos está dando también unas muestras de nerviosismo e improvisación impropias de un partido que aspira a gobernar. Adelantar su política de pactos antes de las elecciones es un signo de debilidad que tiene el mismo objetivo que el del PSOE: hacer que los electores olviden que Rivera votó a favor de la investidura de Sánchez y sostuvo durante años el Gobierno socialista de Susana Díaz. 

Pero excusa no pedida, acusación manifiesta.Y también antes de que se convoquen las elecciones, el líder del PP, Pablo Casado, parece creer que la campaña no consiste en exponer proyectos sino en ver quién levanta más la voz y dedica más insultos al adversario, mostrando para ello una riqueza léxica en el manejo del dicterio a la altura de Camilo José Cela. En el otro extremo, Pablo Iglesias e Íñigo Errejón, a los que algunos presentaban como dos genios de la estrategia política, han dado toda una lección de cómo hundir un partido en cuatro años. Y, como gran novedad, llega ahora el líder de Vox, Santiago Abascal, cuya gran receta para solucionar los males del país es acabar con la España autonómica surgida la Transición.

Si hubiera un gramo de responsabilidad en nuestros líderes equiparable a la que hay en el resto de Europa, lo que debería haber es un solemne compromiso previo de que nadie pactará con un partido ultra como Vox, ni con unos partidos golpistas como los independentistas catalanes. Algo que obligaría al resto a hacer política con mayúsculas tras el 28A. Por desgracia, tal cosa no va a ocurrir, porque lo que sucede es que, en uno de los momentos más críticos de su historia, España cuenta sin duda con la peor generación de dirigentes políticos que ha parido

Platón y su filosofía.

Blog de Juan Pardo
Entre el 500 y el 479 tienen lugar las guerras médicas, que terminan con la victoria de los griegos sobre los persas y consagran la supremacía de Atenas. El afianzamiento de la democracia en Atenas, con las reformas de Efialtes y Pericles, y la relativa tranquilidad bélica, una vez derrotados los persas, permitirá un desarrollo económico y cultural de Atenas, al amparo de su hegemonía política y militar, durante varias décadas que sólo se verá frenado por el impacto negativo de la Guerra del Peloponeso. En efecto, las alianzas establecidas entre las ciudades griegas, representadas por la Liga del Peloponeso, cuya dirección quedaría bajo el mando de Esparta, y la Liga Ático-Délica, bajo el mando de Atenas, se configuran como dos alianzas antagónicas cuya oposición terminará en una confrontación entre Atenas (de ideología democrática) y Esparta (de ideología aristocrática) que durará desde el - 431 al −404, y que terminará con la derrota de Atenas. A consecuencia de ello, Atenas verá cómo su democracia es desmantelada, imponiéndose la llamada tiranía de los Treinta, bajo la protección de Esparta, que realiza una sangrienta persecución de los líderes demócratas. Pese a ello, la democracia será restaurada al año siguiente, ante la indiferencia de los espartanos, que no intervienen, aunque no volverá a alcanzar los logros obtenidos durante el siglo anterior. La democracia ateniense intentará reponerse de la derrota ante Esparta entrando en una fase en la que, desprovista de líderes que consigan un consenso suficiente, la habilidad retórica de los ciudadanos marcará su devenir y la toma de sus decisiones políticas. Destruida su flota por Esparta, Atenas no volverá a recuperar el control de las rutas comerciales ni su poderío militar, e irá cediendo ante el empuje de Macedonia, al igual que el resto de Grecia, hasta ser derrotada el año - 322, y asimilada al imperio macedónico, aunque se mantendrá como referente cultural para toda la Hélade durante el siglo IV. Desde las reformas democráticas de Clístenes a la derrota ante Macedonia en el - 322, la democracia ateniense perduraría durante casi dos siglos. Bastante más si, como sostienen algunos, las reformas democráticas habrían comenzado con la legislación de Solón.
Platón, pues, vive su juventud bajo los avatares de la Guerra del Peloponeso, y desarrolla su actividad filosófica tras la restauración de la democracia, una democracia que tiene que hacer frente al declive del poderío militar y económico de Atenas y en la que el aristócrata Platón verá un enemigo, al consagrar la igualdad entre los ciudadanos. Una igualdad que, como vemos en su antropología, Platón consideraba contra natura.

Contexto sociocultural

La ciudad-estado griega abarca un territorio no excesivamente amplio, en el que reside la población rural. La ciudad, al tiempo que es el centro económico, político y social, sirve también de refugio en situación de guerra. En ella se encuentran el teatro, los gimnasios, los mercados, los templos y las instituciones políticas, pero también los talleres artesanos y otros centros de actividad económica y cultural. Muchas de ellas, además, se encontraban en la costa o cerca de ella, por lo que disponían de un puerto marítimo que facilitaba el desarrollo del comercio.
Atenas, siendo una democracia, disfrutaba de una organización social en la que las ideas de isonomía (igualdad ante la ley) y el consiguiente derecho a hablar ante la asamblea (isegoría) propiciaba un modo de vida muy alejado del conservadurismo estamental de la antigua aristrocacia o de las oligarquías que todavía seguían gobernando en otras ciudades-estado (como ocurría con la diarquíaespartana). La democracia ateniense es una democracia directa, en la que los ciudadanos intervienen en primera persona en la Asamblea, en lo que se ha considerado un ejercicio directo de la soberanía. No todos los habitantes de la ciudad son ciudadanos, sin embargo. Los esclavos, los extranjeros y las mujeres no gozan de los derechos de ciudadanía: sólo los varones adultos que hubiesen terminado su formación militar como efebos (que solía tener lugar entre los 18 y los 20 años) y que fueran descendientes legítimos de ciudadanos atenienses, eran considerados ciudadanos. Tras las guerras del Peloponeso, en el siglo - IV, se calcula que vivían en Atenas en torno a 250.000 personas, incluyendo a los esclavos, de las que menos de 30000 eran ciudadanos (en total habría unos 100000 atenienses, contando a los familiares sin derechos de ciudadanía: mujeres y niños).
La participación en la vida política, remunerados los cargos públicos desde Pericles, solía ser amplia, en las tres instituciones principales de la democracia: la Asamblea (Ekklesía), el Consejo de los 500 (Boulé) y en los Tribunales de justicia (Dikastería). La Asamblea tenía como funciones principales la de legislar, la de elegir cargos públicos y la de juzgar delitos políticos. El Consejo de los 500 tenía como función principal la de llevar a efecto las órdenes de carácter ejecutivo acordadas por la Asamblea, lo que implicaba una gran variedad de acciones en la administración de la polis, incluido su control. Los Tribunales intervenían en todos los casos de litigio, públicos o privados, y eran elegidos por sorteo entre los mayores de 30 años. El interés por lo público y el sometimiento a la ley (nómos) prevalece frente al individualismo y el culto a la personalidad, más propio de las sociedades aristocráticas de la época.
Esta organización social está basada sobre la actividad de los esclavos y de los artesanos. Entre los artesanos había, además, muchos extranjeros (metecos), aunque estaban también excluidos de la ciudadanía y del derecho a poseer propiedades inmobiliarias. Entre los ciudadanos atenienses el trabajo físico está mal considerado y, aunque son propietarios de tierras y realizan actividades comerciales, dedican la mayor parte de su tiempo, además de a su participación en la vida política, al ocio, a la preparación física en los gimnasios (el ejército lo constituían los ciudadanos y precisaban de un buen estado de forma), a las reuniones en el ágora o en sus propias casas con sus amigos, en las que se tratan cuestiones de todo tipo: culturales, políticas, filosóficas… Las mujeres están excluidas de estas actividades, así como del conjunto de la vida pública, quedando, sobre todo si eran de buena posición social, recluidas en sus casas, y viéndose privadas de una educación similar a la de los hombres.
En fin, durante los años que gobernó Pericles y las siguientes décadas, en Atenas se desarrollaron las artes y las letras hasta cotas no alcanzadas anteriormente. Fueron los años de los grandes monumentos de la Acrópolis, como el Partenón y el Erecteión. Junto a artistas como Fidias y posteriormente sus alumnos Agorácrito y Alcámenes, encontramos más tarde a Praxíteles, igualados ambos a Mirón y Policleto; pero también a ceramistas de la talla de Meidias. El teatro alcanza su máximo esplendor, con las tragedias de Esquilo, Sófloces y Eurípides, seguido de cerca por los logros alcanzados por la comedia con Aristófanes. Tucídides y Heródoto sientan las bases de lo que serán los estudios históricos en el futuro. Una actividad cultural sin precedentes que todavía hoy sigue causando admiración y proponiéndose como referente.

Contexto filosófico

Una ciudad como Atenas, con una economía floreciente, libertades democráticas, poco peso de la religión, afluencia de extranjeros, y abierta a las innovaciones, inmersa en un continuado desarrollo cultural y artístico, se convirtió pronto en un lugar atractivo para filósofos de todas partes.
El desarrollo cultural del siglo - V atrajo a filósofos de la talla de Anaxágoras, que formó parte del llamado círculo de Pericles, y también de Demócrito (aunque se le atribuye la queja de que estuvo en Atenas y nadie le reconoció), pero sobre todo a los llamados sofistas, que fueron bien recibidos en Atenas y durante muchos años se encargaron de la educación de los jóvenes de las más destacadas familias atenienses, instruyéndolos en el arte de la oratoria y del debate político, tan necesario para progresar en la vida política democrática ateniense. Pródico de Ceos, Protágoras de Abdera, Gorgias de Leontini e Hipias de Elis son algunos de los más conocidos sofistas que estuvieron en Atenas y fueron reputados por sus enseñanzas y discursos, centrados en cuestiones del lenguaje, de antropología y sociología, desde posturas relativistas - tanto en lo político como en lo moral-, diferenciándose así de los filósofos jónicos, que habían manifestado una preocupación más centrada en el estudio de la naturaleza; pero con cierta proximidad, por su interés por la lógica, con las escuelas itálicas de Elea.
Mención aparte merece el ateniense Sócrates, quien ejerció una gran influencia en Platón, al igual que en otros jóvenes que fundaron escuelas filosóficas basadas en sus enseñanzas, las llamadas escuelas socráticas menores, como Euclides de Megara (fundador de la escuela de Megara), Fedón de Elis (escuela de Elis), el ateniense Antístenes (escuela cínica, a la que perteneció el conocido Diógenes de Sinope) y Aristipo de Cirene (escuela cirenaica). Sócrates, considerado como un sofista por sus conciudadanos, fue considerado por Platón como el antisofista por excelencia, en lo que Platón nos ha transmitido como su preocupación fundamental: la búsqueda de la verdad absoluta, de la definición universal, alejándose del relativismo de los sofistas. Posteriormente el mismo Platón, tras la creación de la Academia, se convertirá en el filósofo más reputado de Atenas, atrayendo a su escuela estudiantes y filósofos de toda la Hélade, entre los que podemos citar a Eudoxo de Cnido y a Aristóteles.

Etiquetas: Platón, filosofía de platón, Atenas, Efialtes, Pericles, Peloponeso, Hélade, Ekklesía, Dikastería, Praxíteles, Agorácrito y Alcámenes, Esquilo, Sófloces y Eurípides, Aristófanes. Tucídides, Heródoto, Diógenes de Sinope,

Valores morales y éticos de la sociedad actual.


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En la sociedad actual hay que saber distinguir entre valores morales y éticos.
Los valores morales, las normas morales proceden, generalmente, de las tradiciones, o son resultado de creencias políticas o religiosas.
En realidad, todos somos animales morales, pero dicho estado solo indica que necesitamos ser sociales en un sentido y otro, ya que las "normas" no vienen con nosotros al mundo. Aristóteles dijo, para ser justos es necesario practicar la justicia. O lo que es lo mismo, tiene que "enseñarse" o estimularse la justicia, como tiene que "enseñarse " y "estimularse" el habla, ya que, de lo contrario, permaneceríamos mudos; si hablamos castellano o inglés no es por algún tipo de transmisión genética o cuestión de raza o sangre. Hablamos la lengua en que hemos sido socializados, generalmente por puro azar.
Una lengua no tiene que ser mejor que otra y una norma moral en principio no tiene que ser superior a otra siempre que todas se ajusten a los códigos establecidos.
Sin embargo, no todos los códigos establecidos son buenos, los hay peores y malos. En atención a lo que es la condición humana, a sus aspiraciones y deseos ilustrados, desde la óptica de la imparcialidad.
Los códigos actuales y las normas morales que de ellos emanan han de ser medidos, justificados y juzgados desde las normas éticas que emanan de la ética, que es una disciplina del conocimiento consistente en la reflexión desinteresada y en el desarrollo de la empatía y la imparcialidad.
Desde la ética examinamos las leyes y normas morales vigentes y decidimos cuál merece calificarse como norma ética. Pero saber qué es la ética y las normas éticas es una cuestión muy compleja a la que no suele dedicarse el tiempo preciso.
Si de algo peca la sociedad actual es de ingenuidad al creer que la "libertad" "el pluralismo " y la "tolerancia " son los valores que hemos de respetar por encima de todo.
Hay muchas clases de "libertad", de "pluralismo" y de "tolerancia", y todas no son igualmente buenas desde un punto de vista ético. Hay que matizar una y otra vez, ver las cosas desde la distancia debida sin dejarse cegar por las más cercanas, como pedía Hume, para alcanzar ese sentimiento peculiar que denominamos sentimiento moral.
Hay que aprender a ver a los demás, con sus necesidades, anhelos y aspiraciones. No bastan en absoluto los resultados de las votaciones, donde en general el porcentaje más alto de votantes está movido por el egoísmo, el prejuicio, la opinión pública, etc.
Por supuesto, tampoco vale el rey filósofo de Platón, sino que hemos de aspirar a una sociedad donde todos sean reyes filósofos, donde TODOS participen de la sabiduría, el poder, la benevolencia, la justicia y todas las cosas gratas de la existencia. Han de tomarse las decisiones sobre la base de la sabiduría de todos, no basándose en la opinión casi siempre equivocada de una mayoría. Vivimos en una sociedad contradictoria y confusa donde, "muerto" Dios, parece ser que todo está permitido. La libertad parece uno de los valores en alza, permitiéndole a cada uno que haga lo que quiera con su vida siempre que no perjudique a los demás, cuando la libertad profunda y bien entendida es aquélla en la que cada uno puede hacer lo que quiera con tal de que con ello beneficie a los demás.
Dos valores éticos parecen estar apagados o a punto de extinguirse: El cultivo de la excelencia propia y el amor benefactor hacia todos los seres vivos. Y estos valores éticos son deberes superrogatorios (excesivos), rechazados por el liberalismo contemporáneo, aunque representen, desde otra apariencia, el propio corazón de la ética.
Vivimos una moral individualista que justifican las mayorías ilustradas o no, generosas o míseras, pacifistas o terroristas.
Es cierto que se han perdido las "buenas formas" en una medida importante y que aparece un tanto de insolencia entre los más jóvenes, muchas veces engreídos, con una arrogante ignorancia e inexperiencia.
Sería injusto no indicar que esta característica de autosuficiencia define también a los no tan jóvenes y a los decididamente maduros.
Lo importante es que, de alguna manera, se ha superado la ingenuidad del pasado que tomaba las palabras del anti-ilustrado cura párroco, sus dogmas y sus verdades como la única verdad. Ahora los que no creen en una fe religiosa vuelven a ser tan ingenuos como para pensar que todo es relativo y no existe verdad axiológica ni de ningún otro tipo.
Así, el ser humano se ha quedado desnudo de verdades de todo tipo, ignorando su ignorancia y pavoneándose en sus muchas o pocas riquezas, sin echar de menos la excelencia, la benevolencia, la solidaridad, la simpatía, el conocimiento de las cosas y de las causas y todos los elementos de una vida feliz.

Ha muerto el dogma y no sirve sustituirlo por verdades y morales pragmáticas que ayuden a que el ser humano no sea un lobo para el ser humano. Se trata, como dirían Epicuro o Hume, de buscar la amistad, la simpatía y la cordialidad que no es poco.