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La líder venezolana y nobel de la paz, María Corina Machado en Madrid y Barcelona con honores de Jefa de Estado.

 

María Corina en Madrid (y Sánchez con chándal de Maduro)

María Corina en Madrid (y Sánchez con chándal de Maduro)
La líder opositora venezolana y nobel de la paz María Corina Machado | EFE

Vamos a tener en Madrid a María Corina Machado y en Barcelona la cumbre mundial progre, esa especie de fiesta de cumpleaños con amigos y piñatas que se ha montado Sánchez para que le hagan líder del mundo retroizquierdista, un honor que uno imagina que viene con tocado o chándal de guacamayo (se podría poner la camiseta de la selección debajo o encima). María Corina viene de gira por España y Europa, después de andar un poco perdida u olvidada en sus gestas y su lucha, como si en vez de premio Nobel fuera una medallista de patinaje. Trump entró en Venezuela como un ladrón de gallinas y se llevó a Maduro con su chándal de guacamayo original, pero dejó a Delcy, o sea dejó intacto el régimen. María Corina no está pues de paseo triunfal, en carroza de patinadora o de astronauta, sino que sigue luchando porque sospecha, como muchos, que un bolivarismo sumiso, con diezmo de petróleo, puede ser más conveniente y sencillo que una democracia escéptica (Trump, que está majareta, está volviendo escépticos incluso a los suyos). Mientras María Corina intenta de nuevo explicar la democracia, y que no se olvide la democracia, las izquierdas fetichistas, retóricas, folclóricas y plumíferas no sé si le pedirán a Sánchez que sea el nuevo Maduro (“no war, yes peace”), pero él seguro que lo espera.

María Corina viene a Madrid, ciudad que ha visto huelgas, proclamaciones, asonadas, fascismo, checas, reyes cojoncianos, reinas cluecas y hasta un rey de la izquierda que no es ni de izquierda ni de nada, sino de lo suyo. O sea que espero que la líder opositora venezolana explique bien, a los suyos y a los nuestros, la democracia, la verdadera necesidad de democracia, ante esos romeros de la izquierda de Barcelona o de siempre. Almeida le dará una llave de oro, como un elfo, y Ayuso una medalla de oro, como una maestra de gimnasia, pero al que no va a ver va a ser a Sánchez. No porque Sánchez no quiera el posado con una nobel de la paz (seguro que le sale algo de colegueo de aspirante al mismo honor o de envidioso de ese honor), sino porque ha dicho la propia Machado que nuestro presidente, campeón de la democracia entre dudosos demócratas, ostentosos totalitarismos y ministros que atacan con lanzallamas a los jueces, ahora “no le conviene a la libertad de Venezuela”. En realidad, era más probable que Trump coronara a Zapatero como virrey o adelantado, y hasta a Koldo, que a la propia María Corina. El régimen que sobrevive en Delcy sobrevive también en la Moncloa, con su puente aéreo y hasta su zapatófono rojo, que seguro que había zapatófono, y rojo.

María Corina va a hacer lo suyo, una gira como de reivindicación y recordatorio, que ella no se ha retirado de la política ni del patín y Venezuela sigue esperando la transición democrática entre vasallajes y peloteos a Trump (el régimen podría salvarse a base de suficiente petróleo y suficiente peloteo). Es curioso, y aterrador, comprobar que hasta Kissinger recordaba la brújula ética, democrática, civilizadora de Estados Unidos en su política exterior, aunque colocara dictadores de gafas con nariz y aventara guerras de surf y napalm, pero Trump no tiene problema en pedir petróleo si quiere petróleo, lantánidos si quiere lantánidos, o la luna de Groenlandia si la otra está todavía muy lejos. Asumir que a Trump le interesa la democracia en Venezuela es lo mismo que asumir que le interesa la democracia en Irán, una ingenuidad e incluso una mala apuesta. María Corina, en la Puerta del Sol o en el Elíseo, recorriendo Europa como una pinacoteca (Europa es realmente una pinacoteca más que un ideal), quiere insistir y presionar para que haya elecciones libres pronto, antes de que a Trump le dé otro aire y antes de que el poschavismo encuentre el camino entre la supervivencia y el sometimiento.

En América aún hacen caso a los marxistas de quinta vuelta, a los populismos con tres sombreros, a los demagogos con cuatro frases. Es ahí donde Sánchez busca su cetro

María Corina va a hacer lo suyo en Madrid, entre sus diosas y vecindonas con alas y cerbatanas de las cornisas, y Sánchez va a hacer lo suyo en Barcelona, entre sus hogueras modernistas y sus hogueras reaccionarias (la izquierda ya no es progresista sino reaccionaria, ya lo explicó Félix Ovejero). A la cumbre, cumpleaños o fiesta de pijamas folclóricos de Barcelona van a acudir, entre otros, Petro, Lula y Sheinbaum, que son la nueva trova de la vieja trova de siempre, cantautores de la revancha y la miseria, esa izquierda pajarera de pueblos más que de ciudadanos, de palomas más que de prosperidad y de pasado más que de futuro, todavía echándoles las culpas de lo suyo a los reyes con peluca y a los contramaestres de los galeones. Yo creo que son los que importan, que la izquierda en Europa está en declive o en retirada, salvo la reacción anti-brexit en el Reino Unido. Quiero decir que sin el SPD, hundido, con la izquierda italiana reducida a mirones de mirilla y con el PS francés perdido en una macedonia frentepopulista, lo que quedan son socialismos como macedónicos. O socialismos de tramposo, como el nuestro. Es en América donde aún hacen caso a los marxistas de quinta vuelta, a los populismos con tres sombreros, a los demagogos con cuatro frases. Es ahí donde Sánchez busca su cetro, su supervivencia o su esperanza.

En Madrid, en un pícnic en la Puerta del Sol, como de majos, María Corina se va a dirigir a los venezolanos de aquí, a los que yo he visto alguna vez bailar y llorar como niños alegres y tristes, pero también se va a dirigir a toda España y a toda Europa. La esperanza de Venezuela es la esperanza de muchos, y la perspectiva de Venezuela es la enseñanza de muchos también. Al otro lado de España y de la historia, en Barcelona, en una jaula de grillos, todavía con púrpura china en los párpados y jueces en la chepa, Sánchez volverá a hablar de democracia entre populismos y peronismos, entre indigenismos y refranismos, que es justo lo suyo. Con la maraca de la derecha y la ultraderecha, con el guitarreo bongosero de la paz (“no war, yes peace”), Sánchez espera que pronto le pongan el chándal de Maduro como un poncho ceremonial. En América están sin Maduro y se van a quedar sin Cuba, y en Europa los izquierdistas de suscripción y los de revolución vuelven a caber en una diputación provincial o en un bar de altramuces y regüeldos. Pronto ya sólo les quedará el sanchismo, que no es izquierda (ni es nada) pero sobrevive en la miseria, en la mentira y en el carnaval todavía mejor.

Maduro insiste y Sánchez le avala: "Le querían matar dos fontaneros de Bilbao"


El presidente venezolano, Nicolás Maduro, habla con periodistas en la Corte Suprema.
El presidente venezolano, Nicolás Maduro, habla con periodistas en la Corte Suprema.

Venezuela insiste en que les hemos mandado un comando formado por un parado y un reparador de calderas a desestabilizar, a derrocar y hasta a asesinar a Maduro como un trapero asesinado por otros traperos. A lo mejor somos ya como una CIA que recluta en los bares de carajillo y cupón para que nuestros superagentes parezcan sólo butaneros o repartidores de La Casera, que eso despista más (no todos tienen que parecer James Bond, basta con que lo parezca Sánchez). A mí me sorprende mucho el operativo en sí, o sea dos tipos de Bilbao con la infraestructura de un mondadientes y un mechero. Pero más me sorprende enterarme de que andamos por ahí queriendo derrocar regímenes cuando no podemos ni seguir a Puigdemont después de salir en procesión por Barcelona. Es más, si Sánchez quisiera derrocar a alguien, derrocaría a Ayuso. O a Felipe VI. Al fin y al cabo, Sánchez no se lleva nada mal con Venezuela, que entre ellos hay negocios, viajes de ida y vuelta, lenguaje compartido, frailes residentes como Zapatero y no sé si algún amorío, que a mí lo de Delcy con tanto equipaje y sombrereras me suena a romance parisino en Madrid.

Maduro se ha pasado con el invent, porque nadie se cree que España monte operaciones encubiertas con Rambos de estanco y chacolí Lo más que ha hecho Sánchez es mandar a Bolaños un Dos de Mayo

Yo creo que Maduro se ha pasado con el invent, porque nadie se cree que España monte operaciones encubiertas con Rambos de estanco y chacolí, ni con Rambos de verdad, ni por Venezuela ni por la Puerta del Sol. Lo más que ha hecho Sánchez es mandar a Bolaños un Dos de Mayo, embozado de clarinete de la banda, para intentar estropearle a Ayuso su paseo de chulapa sobre banderas y capotes, y al ministro casi lo descuaderna de un empujón una jefa de protocolo. La verdad es que yo no nos veo ni muy imperiales ni muy justicieros ni muy marciales, por lo menos así para tener comandos con aletas y planes de derrocamiento muy pensados y sudados bajo ventiladores de techo y sombreros Panamá. Si fue aquello del Perejil, cuando tomamos el islote con su cabra barbuda y solitaria como un náufrago de viñeta, y enseguida salió el ministro Trillo queriendo hacer una oda, como si hubiera conquistado Cartago… Nosotros somos más bien de poquita cosa, de legionario para la Semana Santa, de fragata para Marta Sánchez, de misión de paz con chocolatinas, de intentar que no se nos pierda Puigdemont mientras se prueba sombreros, y en ese plan. 

Aquí le han metido Pegasus al mismo presidente y a varios ministros, de nuestro CNI lleno de Mortadelos y Rompetechos se ha cachondeado Marruecos y se han cachondeado hasta los indepes, va a estar nuestra inteligencia para montar bahías de Cochinos y golpes con tanqueta y bigotón por ahí. Nosotros no sabríamos hacer eso, ni tenemos recursos para ello, ni cuadra con la política exterior de España presente o pasada. Aún menos sentido tiene que Sánchez intente derrocar a Maduro con un Equipo A de Bilbao cuando España está más cerca de convertirse en franquicia bolivariana (Venezuela ya es un poco el balneario sanchista) que en enemigo imperial con águila imperial. Nadie se cree a nuestros espías vestidos de lagarterana, menos contra ese Maduro vestido de guacamayo, como si fuera Papageno. Lo que ocurre es que Maduro necesita una distracción ahora que se le empieza a quemar su negocio de chándales, huesos y moscas como una furgoneta de bragas a euro.

El Congreso había reconocido a Edmundo González como presidente electo, con el voto en contra del PSOE y de toda la mayoría de gobierno excepto el PNV, hay que recordarlo, y Margarita Robles había vuelto a cantar por su cuenta, con esa cosa que tiene ella de señora de pensión cantarina, llamando a Venezuela dictadura, ya ven el atrevimiento. Maduro tenía todo lo que necesitaba para apartar la atención, ese enemigo exterior, jactancioso y colombino, y sólo necesitaba un par de españoles con cara de coger setas o robar radiocasetes, un poco anodinos y un poco quinquis. Ahora Maduro ya no sufre un derrumbamiento interno, entre el fraude, la miseria y la represión, sino un conflicto diplomático o incluso un amago de guerra con ese imperio de toreros y guardias de tráfico que debe de ser el Imperio Español. Ese Imperio que quiere derrocarlo o incluso asesinarlo con un Equipo A de señores de tragaperras a los que, en realidad, esperan en Bilbao un bar de pintxos y muchos radiadores antiguos, terrosos, musicales y un poco asquerosos, como costillares de dinosaurio.

Maduro necesitaba una distracción y ahí están estos dos turistas, que parecen malos de Solo en casa, comenzando una guerra tras la excursión o el cocido. Pero también es una distracción conveniente para Sánchez, que aquí estamos hablando de derrocar a Maduro con un Equipo A de Bilbao en vez de hablar de Ábalos o del concierto catalán. O sea, que en el fondo les viene bien a los dos, de alguna manera Maduro y Sánchez siguen haciendo mejor pareja en el mismo lado que enfrentados en guerras de galeones. Y esto, me parece, no deja buenas perspectivas para los pobres turistas, cuya única oportunidad yo creo que es que los encierren en un garaje repleto de todo, como solía pasar en la serie. Intentar derrocar a Maduro con unos tipos de Bilbao parece el comienzo de un chiste de vascos y a lo mejor lo es. O quizá no, oigan. A lo mejor es un entrenamiento, y si de verdad Sánchez puede hacer caer un régimen sólo con dos tipos de Bilbao y un sacacorchos, lo mismo después de Caracas cae Madrid.

Tres vicepresidentas y un virrey apuestan por la revolución cubana que si esta cae, el Gobierno de España se derrumba.

 


Esta petición de aplazamiento a la muerte que día a día he pedido sin suplicar  al Dios COVID-19 los he empleado en revisar las trampas que está utilizando el Gobierno socialcomunista para saquear las arcas del Estado y mantenerse en el poder. La mala calidad de vida es una muerte, mentalmente, asociada al viviendo sin vivir.

 

Durante este año y medio de pandemia  he tomado buena nota de todas Y cada una de las atrocidades irreversibles que han llevado a la práctica esos botarates que llaman Gobierno.  Pero antes de ayer observé como y al unísono,  las tres vicepresidentas del Gobierno, Nadia Calviño, Teresa Ribera y Yolanda Díaz  se declaraban, abiertamente, comunistas. Sencillamente, porque si cae la revolución comunista cubana, sin posibilidad de manipuleo, cae el Gobierno del Reino de España.

 

Las VICE tienen un valor añadido al resto de los ministros, cobran el sueldo que figura en el BOE, el erario público corre con todos los gastos de hogar y familia, colocan a quienes les da la gana de asesores con sueldos que triplican al del mismísimo presidente de gobierno, todo con cargo a los fondos reservados, si ella no dan el visto  bueno, los militares no pueden meter la mano en dichos fondos y como buenos comunistas se reparten el bacalao. Solo la excluida Carmen Calvo gastó cinco veces más de su sueldo en ropa, zapatos, bolsos y perfumes y, además, a su enésimo marido, un escolta 25 años menor que ella y Policía Nacional le quintuplicó el sueldo. No he tenido tiempo en esta pandémica de “sacar” el sobresueldo de los otros maridos.  

Nadia Calviño se hizo un chalet junto a su marido –después otro- mediante una Sociedad ad hoc que además de beneficios fiscales es inembargable ± porque se hace con su trabajo no con su dinero. El chalet está valorado en más de 5 millones de euros. –he puesto ±--Si la ministra de economía hace esos burdos trabajos de ingeniería financiera está marcando las pautas limitadoras a seguir. Esta con cara de buena, patentó aquello de: “ En España hay una subida de la economía decreciente. No, no es bueno para el coronavirus que la ministra con cara de buena persona haga “ad hoc”.

 

Ayer, si ayer mismo, aunque solo se haya prestado importancia a la sentencia del Tribunal Constitucional  contra el primer Estado de Alarma ¿Cuántos ha habido? ¡Por Dios¡ donde se entiende que están las eminencias interpretadores de la Ley, que de once miembros y miembras seis voten a favor y cinco en contra con una miembra amenazada es como para llorar. Al César lo que es del César y Casado advirtió, por alumbramiento de Rajoy que lo procedente era el estado de excepción (Ley Orgánica 4/1981).

 

Antes de muchos más ayer. Abascal y su tropa nombraron gestor único para el reparto del dinero de los fondos europeos a Pedro Sánchez –GESTOR ÚNICO- ¿Y eso? Cuando sus mismos socios de Gobierno, ante tal barbaridad se ausentaron de la votación. Poco después Vox votó en Andalucía contra la Ley del suelo, la que descubriría que los socialistas andaluces compraban terreno a 10€ m2 a la Junta de Andalucía y se lo vendían a la misma JA a 100.000 €.

 

Venezuela tiene prohibido sobrevolar territorio de la UE y de medio mundo más. Delcy Rodríguez no solo voló y pisó suelo español sino que estuvo reunida con Ábalos.  Además bajó cuarenta maletas del avión en el que viajó desde Venezuela, tal y como han demostrado las reveladoras cámaras de seguimiento y control.  El contenido de las maletas era oro, dólares y, posiblemente cocaína con pureza del 100%. No solo hubo maletas, también cuatro cofres de incógnita cabida.

 

Son tantas y tantas las cosas vistas que otro día, publicaré las más importantes. Las ya mencionadas son pecata minuta comparadas con las que citaré.


juanpardo15@gmail.com