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Zapatero pide confianza y un Euro a cada español.... como Lola Flores.

José Luis Rodríguez Zapatero - archivos - El Grand ContinentSucedió en abril de 2004: Zapatero es investido como presidente de España 

Por Juan Pardo Navarro

Zapatero llegó a la Audiencia Nacional triste, digno, forrado por dentro de punzadas, puntaditas y arrugas, como una folclórica con problemas judiciales y de vestuario (él es una folclórica). Pero ni siquiera le salían al expresidente aquellos dientes de la Pantoja, blancos o grises como perlas de la abuela o del propio Zapatero, sino una mueca como la del cómico o el mendigo, o el cómico mendigo. Zapatero había guardado silencio, luto o ayuno casi un mes, como el probe Miguel en la montaña, que la pobreza material y de espíritu se acredita y se refuerza mucho si uno se retira por ahí, bíblica o sólo cobardemente (la santidad puede ser indistinguible de la huida). Los creyentes de estampita, el socialismo estamental y los socios limosneros de Sánchez esperaban que Zapatero pudiera aclarar ante el juez los graves indicios en su contra, pero no. Después de un mes en el que parece que sólo estuvo reconcentrando su chi o dejándose la barba y las uñas para recortárselas luego ritualmente, expiatoriamente, Zapatero no pudo explicar ni rebatir nada. Se limitó a negarlo todo, como la morena clara de los jamones o de la peseta, que era Lola Flores en ambos casos. Calama, nada folclórico, decía que “no había logrado desvirtuar los indicios racionales de criminalidad”. En su comunicado, Zapatero pedía “confianza” y sonaba, claro, a peseta rubia de Lola Flores.

Pedir confianza es pedir fe, pero la fe es lo último que se pide, que se pierde y que se saca, cuando ya no hay otra cosa que pedir, perder o sacar. O sea, Zapatero ya está en las últimas cuando acaba de conocer al juez como a la suegra. Zapatero pidió aplazar su declaración para poder prepararla, pero no parece que hubiera demasiado que preparar, salvo ese lento campaneo de cabeza ante el juez, como ante la suegra en el sofá de tapetillo, y esa apelación a la confianza que no suele servir de nada ante las suegras y, tal como está el asunto, tampoco creo que sirva ante la parroquia amoscada, desmoralizada, desengañada. Digo la parroquia porque Zapatero, con rezo, mantilla y broche de lágrima como un camafeo, no se dirige al sanchismo, al que por supuesto le da igual todo, la verdad, la mentira, la moral y la justicia, sino al creyente, al progre de suscripción y misa de la Ser, el que aún es capaz de hacer una vigilia por la persecución a Sánchez, por la virginidad de Begoña o por la santidad del amigo de

Zapatero llegó a la Audiencia Nacional triste, digno, forrado por dentro de punzadas, puntaditas y arrugas, como una folclórica con problemas judiciales y de vestuario (él es una folclórica). Pero ni siquiera le salían al expresidente aquellos dientes de la Pantoja, blancos o grises como perlas de la abuela o del propio Zapatero, sino una mueca como la del cómico o el mendigo, o el cómico mendigo. Zapatero había guardado silencio, luto o ayuno casi un mes, como el probe Miguel en la montaña, que la pobreza material y de espíritu se acredita y se refuerza mucho si uno se retira por ahí, bíblica o sólo cobardemente (la santidad puede ser indistinguible de la huida). Los creyentes de estampita, el socialismo estamental y los socios limosneros de Sánchez esperaban que Zapatero pudiera aclarar ante el juez los graves indicios en su contra, pero no. Después de un mes en el que parece que sólo estuvo reconcentrando su chi o dejándose la barba y las uñas para recortárselas luego ritualmente, expiatoriamente, Zapatero no pudo explicar ni rebatir nada. Se limitó a negarlo todo, como la morena clara de los jamones o de la peseta, que era Lola Flores en ambos casos. Calama, nada folclórico, decía que “no había logrado desvirtuar los indicios racionales de criminalidad”. En su comunicado, Zapatero pedía “confianza” y sonaba, claro, a peseta rubia de Lola Flores.

Pedir confianza es pedir fe, pero la fe es lo último que se pide, que se pierde y que se saca, cuando ya no hay otra cosa que pedir, perder o sacar. O sea, Zapatero ya está en las últimas cuando acaba de conocer al juez como a la suegra. Zapatero pidió aplazar su declaración para poder prepararla, pero no parece que hubiera demasiado que preparar, salvo ese lento campaneo de cabeza ante el juez, como ante la suegra en el sofá de tapetillo, y esa apelación a la confianza que no suele servir de nada ante las suegras y, tal como está el asunto, tampoco creo que sirva ante la parroquia amoscada, desmoralizada, desengañada. Digo la parroquia porque Zapatero, con rezo, mantilla y broche de lágrima como un camafeo, no se dirige al sanchismo, al que por supuesto le da igual todo, la verdad, la mentira, la moral y la justicia, sino al creyente, al progre de suscripción y misa de la Ser, el que aún es capaz de hacer una vigilia por la persecución a Sánchez, por la virginidad de Begoña o por la santidad del amigo de Delcy, de Maduro y de la China de Jinping.

Mucha gente confiaba en que este día Zapatero sacaría un papel, un gráfico, quizá hasta un microfilm, antiguo y quemado como esos relojes de su caja fuerte, que eran como marcos de espejo o relojes todavía de sol. Algo, lo que fuera, deslumbrantes informes redactados por él con sabiduría y caligrafía china, más valiosos aún que sus joyas como conseguidas o robadas entre cobras; los trabajos de publicidad o comunicación de nivel internacional de sus hijas, equiparables por lo menos a los de Nike o a los de Begoña; la transferencia, el asiento, la factura que rompiera la trazabilidad del dinero de Plus Ultra, o de los otros dineros que siempre le caían encima a la familia, como esas joyas que caían como higos bajo la higuera; la empresita de algún señor desconocido y desconectado que desmonta el entramado societario… Mucha gente esperaba algo así desde que Rufián, con su cara de “jodido”, o de envidar, o de amenazar, que es la misma, como la de una sota, agitó el auto del juez Calama en el Congreso diciendo que eso no era lawfare y que había que explicarlo. Pero Zapatero no lo ha explicado. Ni siquiera ha despejado una sola duda, ni siquiera ha acallado una sola sospecha. No es tan sencillo, no es tan inmediato. A lo mejor no es ni posible.

Zapatero pide confianza porque cualquier evidencia pierde ante la fe; porque, pase lo que pase, siempre quedará el complot de la fachosfera o de Trump, que le tiene ganas a Sánchez

No, no ha bastado con que Zapatero se haya presentado, bajando de su montaña entre nubes de ovejas y nubes de nubes. De momento, no ha sido capaz de dar la explicación definitiva del mundo que suelen dar los descendidos y los aparecidos. O sea que la cosa sigue, que es lo que suponíamos porque los indicios eran graves y sólidos, y porque Zapatero enseguida contrató a un especialista en derecho procesal, dando por hecho un largo proceso, un litigio de litigantes y unas leguleyerías de leguleyo, que uno no hace eso si puede desmontarlo todo con una fotocopia o un monólogo, si uno es tan inocente que le va rezumar la inocencia como requesón. Zapatero se dice inocente, sí, pero para llegar a esa inocencia seguramente habrá un juicio y mucha guerra, y no será una guerra moral sino legal. Pronto, en realidad, no importará tanto la inocencia como la nulidad o cualquier otra palabreja que salve el cuello sin salvar la decencia. En el caso de las joyas de Drácula, ya se sienten satisfechos con el delito prescrito, que no es menos inmoral que el delito enterrado. Mientras, Zapatero pide confianza, que a uno le parece una palabra nada insignificante. Esa confianza es como el papel del fondo del cajón o de la gaveta, ya después de eso no hay nada, ni informes ni croquis, ni tabaco ni revólver. Si uno llega ahí, lo más probable es que el cajón esté vacío y todo haya acabado.

Zapatero nos pide confianza, qué el es inocente y honrado como dicen todos, aunque, como suele pasar, sobre todo si no lo eres, esa inocencia no es ni mucho menos evidente. Pide confianza y ya digo que la palabra no es ni intrascendente ni arbitraria. Otra cosa hubiera sido pedir paciencia, tiempo para ordenar los papeles o traducir del mandarín. Pero la confianza se refiere más a algo que no está todavía presente, y puede que nunca lo esté. Aunque su comunicado menciona que “costará más o menos tiempo” demostrar esa inocencia, ese tiempo, y las pruebas que se consigan en ese tiempo, parecen secundarios o incluso descartados al lado de lo que él pide antes que nada, que es apoyo, sostén, por supuesto incondicional. Zapatero pide confianza porque cualquier evidencia pierde ante la fe; porque, pase lo que pase, siempre quedará el complot de la fachosfera o de Trump, que le tiene ganas a Sánchez como una bruja de caldero. Zapatero puede ser inocente, aunque, con lo que sabemos ahora mismo, eso implicaría un cúmulo de casualidades grotescas y cósmicas. De momento, no tiene explicaciones, no tiene casi defensa. Sólo una pena, penita, pena, y una mano como una cazoletita que pide la peseta o el milagro.

Juan Pardo Navarro

Las joyas de la caja fuerte de ZP valoradas en 1.3 millones de euros.


Relojes y joyas incautadas por la UDEF durante el registro al despacho de José Luis Rodríguez Zapatero.

Relojes y joyas incautadas por la UDEF durante el registro al despacho de José Luis Rodríguez Zapatero.

 Por Juan Pardo Navarro
 
Zapatero guardaba en la caja fuerte de su despacho 103 piezas de alta joyería y relojes de lujo
El juez sitúa a Zapatero en una red de pagos vinculada al entorno empresarial chino

Las joyas que la UDEF encontró en la caja fuerte del despacho del ex presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero valdrían 1.300.000 euros,

El juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama encargó la tasación a la casa Ansorena, de referencia en el sector. Ansorena, además, ha contado con la opinión del Instituto Gemológico Español. Su valoración es significativamente mayor que la que ofreció el entorno de Zapatero, que fijó su valor en una horquilla entre 30.000 y 50.000 euros. Según esta versión, las joyas procedían de una herencia de la madre del ex presidente, de la familia de su esposa, Sonsoles Espinosa, y de regalos de viajes.

El juez solicitó una tasación preliminar de las joyas halladas durante el registro practicado el pasado 19 de mayo en la oficina del expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero.

En una providencia, el magistrado ordenaba que se proceda a un análisis preliminar “a fin de determinar su naturaleza, autenticidad y valor económico (de reposición), fabricante (sello/marca del joyero) y fecha aproximada de fabricación”. Todo ello, precisa, sin perjuicio de una tasación pericial posterior que abarque otros datos analíticos de interés.

El análisis fue encargado a la joyería Ansorena previo juramento o promesa y será debidamente documentado por la UDEF, con expresión de todos los requisitos necesarios para el cumplimiento de la cadena de custodia.

Las 103 piezas de alta joyería fueron encontradas en el despacho del expresidente socialista, en la primera planta del número 35 de la calle Ferraz, en un registro practicado por la UDEF que se alargó hasta cuatro horas. Entre las joyas incautadas constan decenas de collares, anillos, pendientes, relojes y pulseras de alto valor.

Trump, después de atrapar a Maduro, ahora a por Zapatero y, después, a por Sánchez y....

 La trama recurrió a Zapatero porque era «pro Sánchez» y «pro Maduro»: «El  fin justifica los medios» | El Correo

     Después de atrapar a Nicolás Maduro en su búnker de Caracas, Trump controla Venezuela con Delcy Rodríguez rendida a sus pies. Y, por orden del presidente americano, es ella quien proporciona las pistas para emprender la caza y captura de Pedro Sánchez. Ha empezado por Rodríguez Zapatero, cuya imputación está basada en buena parte en las informaciones judiciales norteamericanas, además de la excelente investigación de la Policía Nacional y el tesón y la valentía del juez de la Audiencia Nacional, José Luis Calama. El presidente estadounidense está dispuesto a vengarse de los muchos insultos del líder socialista español, de sus campañas contra la guerra de Irán y su intento de erigirse en el líder “progresista” del mundo. El mandatario norteamericano está empeñado en acabar con la carrera política de Sánchez y ya tiene las pruebas de la turbia conexión política y económica entre la narcodictadura y el Gobierno español.

    El propio juez Calama recoge en el auto de imputación de Zapatero el papel de la Homeland Security Investigations, la principal agencia de investigación del departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos. Según reconoce el magistrado “a través de los mecanismos de cooperación de los que dispone la Policía Nacional, la agencia estadounidense ha puesto a disposición de la Brigada Central de investigación de Blanqueo de Capitales la extracción telefónica de un dispositivo móvil perteneciente al investigado Rodolfo Reyes Roja”, considerado uno de los socios clave de la supuesta trama de Zapatero, quien, según el juez, “dirige una “estructura estable y jerarquizada de tráfico de influencias” que se vertebra a través de "sociedades instrumentales, documentación simulada y canales financieros opacos".

    Ya el pasado 26 de enero, vaticinamos en esta sección de El Imparcial que Sánchez podía salir malherido por sus continuos ataques a Trump. Y así ha sido. De momento está imputado su referente “progresista”, su consejero especial José Luis Rodríguez Zapatero. Pero, como decíamos, el propio presidente español tiene muchos flancos débiles por sus turbias relaciones y sus misteriosos negocios con el régimen chavista. Y el presidente norteamericano ha decidido abrir los archivos secretos que desvelan los sucios tejemanejes de Sánchez y Zapatero con la dictadura.

    Tras la imputación de Zapatero, Sánchez ya debe saber que está en el punto de mira de los Estados Unidos. El tiempo dirá si el líder socialista cae en manos de la Justicia después de tumbarlo de un mandoble el presidente norteamericano. Como vaticinamos, un zarpazo de Trump podría terminar con la carrera política del líder socialista español. No aguantaría en pie ni un asalto.