Comentando una forma de vivir creativa y pasional, la textura es de rabia y emotividad, hay desesperación y un poco de ansiedad. ¡¡BASTA YA¡¡.
Juan Pardo Navarro
La Constitución Española
de 1978 exige que el Gobierno que "comanda" Pedro Sánchez presentara lo más tarde hoy la Ley de
los Presupuestos Generales del Estado. No lo ha hecho por tercer año
consecutivo, si bien sigue realizando gestiones con los veinte partidos
que respaldaron su investidura con la esperanza que los PGE sean
respaldados por la Cámara Baja.
En el año 2023, en el 2024, en este
2025, el presidente del Gobierno no ha querido dar el espectáculo de que
los diputados echen abajo los Presupuestos, confirmando ante la opinión
pública la debilidad parlamentaria del sanchismo. Lo que ocurre es que,
para evitar ese rechazo democrático, Pedro Sánchez incumple de manera
flagrante el mandato del artículo 134.3 de la Constitución española, lo
que significa un atropello a la legalidad constitucional.
El artículo 134.3 exige: “El Gobierno
deberá presentar ante el Congreso de los Diputados los Presupuestos
Generales del Estado al menos tres meses antes de la expiración de los
del año anterior”.
Los Presupuestos, en fin, pueden ser
respaldados o pueden ser rechazados. Lo inconcebible es que no sean
presentados. Aún más. La normal práctica democrática exige que si los
Presupuestos no son aprobados, el presidente del Gobierno debe
democráticamente hacer una de estas dos cosas: o dimitir o convocar
elecciones generales para que el pueblo decida. Pedro Sánchez, hasta
ahora, no ha contemplado ninguna de esas dos posibilidades. Las ha
sorteado con el mayor descaro. Y si tras incumplir el mandado
constitucional, el líder socialista terminara por llevar este año a la
Cámara Baja su proyecto de PGE y se encontrara con una respuesta hostil,
continuaría en su poltrona monclovita sin pestañear. Esta es para
muchos la realidad autocrática española. Por eso la rebelión
antisanchista crece. Crece incluso entre socialistas destacados. Son
incontables las reuniones más o menos enmascaradas que se están
celebrando en círculos del PSOE para ponerse de acuerdo en el nombre de
un socialista destacado que sustituya a Pedro Sánchez.
Sólo hay una explicación para la patética actuación de Pedro Sánchez: ha perdido la cabeza. Nada de lo que ha hecho en los últimos días tiene una explicación racional. El domingo anunció por sorpresa, con la solemnidad que acostumbra, que había llegado a un acuerdo con la OTAN para que España pudiera dedicar sólo el 2,1 % del PIB en gastos de defensa. El lunes, el secretario general de la Alianza Atlántica se apresuró a desmentir al presidente del Gobierno y poco menos que acusarle de mentiroso. Este miércoles, ha asistido en La Haya a la Asamblea General, donde ha vagado en solitario, arrinconado y eludiendo a unos socios que no querían ni acercarse a él por ser poco fiable, por desmarcarse del compromiso que asumía el resto de los países. Como un zombi apestado, se ha separado del grupo en la foto de familia, se ha esquinado y se ha escabullido para no saludar a Donald Trump. Aún peor, ha firmado la declaración final que compromete a los 32 países a invertir el 5% del PIB en defensa y minutos después ha declarado que España no lo cumplirá, que no pasará del 2,1 %. Y de propina, se ha llevado un guantazo del presidente americano que ha anunciado que impondrá a nuestro país los aranceles más altos de toda Europa; el doble que al resto. “Por gorrón; por ser el único país que no quiere pagar”.
Resulta preocupante el comportamiento de Pedro Sánchez al echar un pulso al matón de Trump, que le ha doblado el brazo sin despeinarse. A nadie en sus cabales se le ocurre intentar mentir a los españoles y a la OTAN de una tacada. Menos aún, intentar tomar el pelo a plena luz al líder del país más poderoso del mundo, que no se anda con bromas. Pero el histrionismo de Sánchez perjudica a España, a la imagen de nuestro país y, por lo que se avecina, a la economía que tendrá que afrontar unos aranceles que arruinarán a sectores cuyo mayor beneficio reside en las exportaciones, como la agricultura, la alimentación o la industria, entre otros.
Se puede entender que Pedro Sánchez sufra su mayor crisis política y personal. Pero ahora, se ha superado. Resulta escandaloso firmar un acuerdo para, al minuto, incumplirlo. Y es poco serio patalear en la Asamblea de la OTAN como un niño enrabietado. Será porque está aterrado de que los tribunales trunquen su carrera política. O porque sus antiguas triquiñuelas ya no le valen para salir airoso. Pero ha hecho el ridículo y ha manchado la imagen de España. Al final, ha salido por la puerta de atrás de la Asamblea General de la OTAN con el rabo entre las piernas. Definitivamente, ha perdido la cabeza.
El presunto cobro de mordidas en la cúpula del PSOE a cambio de contratos de obra empezó en abril de 2019. Por entonces, el presidente del Gobierno,Pedro Sánchez, llevaba menos de un año viviendo en Moncloa. Las conversaciones grabadas por el exasesor ministerialKoldo García, publicadas este jueves, señalan directamente al exministroJosé Luis Ábalosy al hasta ayer número tres del partido,Santos Cerdán.
El reciente informe que los agentes han entregado al Tribunal Supremo recoge distintos pasajes en los que aparecen los tres personajes hablando, presuntamente, de grandes cantidades de dinero que les quedaban por cobrar. La primera, según la cronología a la que ha tenido acceso la UCO, empezó en 2019, cuando el PSOE no llevaba ni 12 meses gobernando tras sacar al PP del Ejecutivo por un caso de corrupción.
El 9 de abril de ese año, Koldo le explicó a Ábalos cómo estaban sus cuentas. Del audio, se desprende que el entonces ministro de Transportes, "habría cobrado 210.000 euros, quedando pendientes" otro pago con la misma cantidad. Además, se tendría que haber pagado "algún tipo de actuación sobre el bajo de un inmueble".
Koldo: Había un pico, que eran veinte, de los que había yo dicho, para que podamos, para entrar en gastos, si no para reducir un poco las cosas, ¿vale? Tenemos 210 ¿vale? De acuerdo. Quedan otros 210, y queda la bajera, vale. Entonces, con todo el respeto del mundo ¿vale?, ahora mismo, aquí, ha habido uno, que les ha caído de 70 ¿vale?, me ha dicho que…
Ábalos: Esto es lo de ADIF.
Koldo: Sí, exacto, hombre ¿entonces qué es lo que ocurre?, a ver, ehh…yo he hablado con SANTI, y digo tío eh, esto no puede continuar así. Y dice, claro, ellos abocan la presión que están ejerciendo ellos ¿vale?, es al tema de lo de Logroño y al tema de…
El juez Leopoldo Puente, que instruye el caso Koldo en el Tribunal Supremo, envió a la UCO el pasado lunes a hacer registros a distintos puntos de España. Entre otros, estaba la casa de Ábalos en Valencia y distintas constructoras, unas en esa provincia y otra en Navarra. Según el auto del magistrado, tras el análisis de distintas grabaciones había pruebas suficientes de que Ábalos habría cobrado comisiones a cambio de dar ciertos contratos a empresas. En el reciente informe destaca el papel de Acciona, aunque también el de una más pequeña, Servinabar, cuyo dueño es amigo íntimo de Santos Cerdán.
El hasta ayer secretario de organización del PSOE no está todavía imputado. Su condición de diputado obliga al juez a pedir permiso al Congreso para poder investigarlo formalmente. Sin embargo, tras conocerse el contenido del informe de la Guardia Civil, abandonó todos sus cargos.
Koldo pide dinero
En otros de los audios de ese mismo mes, 22 de abril, Koldo le dijo a Cerdán que había recibido 60.000 euros. En principio una sexta parte se la tendría que quedar él, mientras el resto iba para Ábalos. Pero el exasesor afirmó que le había dado todo al ministro. Y añadió que quedaba dinero por pagarle a su "jefe", como le llamaba.
La "deuda" con Ábalos todavía ascendía a 150.000 euros. La UCO ve "coherencia" entre las conversaciones. Si a principios de mes se le debían 210.000 euros al ministro y se le habían pagado 60.000, tiene sentido que Koldo reclamase esa cantidad.
Más de un año después, el 18 de noviembre de 2020, a Ábalos se le debía más dinero. Koldo se mostró comprensivo con el ministro, ya que el montante subió hasta los 350.000 euros.
El 21 de enero de 2021, Koldo habló con Santos Cerdán. Le explicó el dinero que había entregado a Ábalos hasta ese momento, presuntamente. Desglosó tres conceptos: una primera entrega de 450.000 euros, supuestamente vinculada a la adjudicación de tres contratos; una segunda por importe de 50.000 euros, relacionada con dos contratos recientes, a los que aludía como “los dos últimos contratos”; y una tercera de 70.000 euros, correspondiente a la denominada “bajera”. La suma total ascendería, según su propio relato expuesto en el informe de la UCO, a 570.000 euros.
Trump ha
alterado las reglas del juego. El orden liberal internacional basado en
reglas parece que llega a su fin y, emerge con fuerza uno nuevo donde
el choque entre dos gigantes, EEUU y China, estará marcado por la ley del más fuerte.
Ante este escenario, en el que muchos quisieran convertir a la Unión Europea
en actor secundario, hay que actuar con cabeza fría y evitar pasos en
falso. No es el momento de alinearse con uno de los grandes bandos sino
de mantener una autonomía estratégica que, lejos de significar
aislamiento, nos dará capacidad para diversificar nuestras relaciones
geopolíticas y económicas, ser un interlocutor válido con ambos bloques y
mantener nuestra independencia en defensa de nuestros intereses y,
sobre todo, de nuestros valores.
Es indudable que
la administración Trump es una amenaza para Europa y que algunos
miembros relevantes del gobierno de EEUU, como el vicepresidente J.D. Vance,
manifiestan una especial inquina y desprecio por todo lo que somos y
representamos. No obstante, esto no puede hacernos olvidar que el
ascenso de la República Popular China como actor
mundial nos enfrenta a retos que amenazan a las democracias en todo el
mundo, también a las europeas. China no es nuestro bando en esta nueva
lucha de gigantes.
Es evidente que el Partido Comunista
no comparte los mismos valores que las democracias europeas puesto que
es el gran pilar que sostiene el régimen chino. Una dictadura que se
vuelve cada vez más represiva en el plano interno y más agresiva en el
internacional. Su objetivo: demoler el actual orden internacional
liberal basado en normas, el multilateralismo y la gobernanza mundial.
Por ello la Unión Europea ha considerado China como un rival sistémico y, el Parlamento Europeo
ha reiterado en numerosas ocasiones que nuestras relaciones con China
deben guiarse por el principio de cooperar cuando sea posible, competir
cuando sea necesario y enfrentarse cuando sea inevitable. En este
sentido, el fomento, la protección de la democracia, los DDHH y el
Estado de Derecho deben ocupar un lugar central en las relaciones entre
la UE y China.
Es por ello llamativo que en la reciente visita del presidente Sánchez a
China no haya habido una sola referencia a la defensa de los principios
democráticos y a los Derechos Humanos que nos representan como espacio
político. Esto me parece especialmente grave en el actual contexto, ya
que podría lanzar un mensaje equívoco de que en estos momentos de
emergencia estamos dispuestos a relegar nuestros valores en defensa de
nuestro intereses.
Nuestras
relaciones con China deben guiarse por el principio de cooperar cuando
sea posible, competir cuando sea necesario y enfrentarse cuando sea
inevitable
El Gobierno Chino es el padre del relativismo de los DDHH. Para Xi Jinping
los derechos humanos no son universales sino interpretables dentro de
la diversidad cultural y política. Esta es su teoría para justificar que
la represión brutal de estos derechos y libertades en su territorio,
especialmente en Xinjiang, el Tíbet y Hong Kong, son tan sólo la expresión de una cultura milenaria y de un régimen político tan respetable como cualquier otro.
Lo conozco bien porque la pasada legislatura 2019-2024 formé parte de la Subcomisión de Derechos Humanos del Parlamento Europeo
que fue especialmente activa en pedir la aplicación de sanciones, en
particular la congelación de activos extranjeros y las restricciones de
visados, para las personas implicadas en violaciones de los derechos
humanos, incluidos los responsables políticos en China.
Denunciamos la
implacable persecución de la disidencia política y de las minorías.
Manifestamos la preocupación por las denuncias de extracción forzada de
órganos de presos en el sistema de trasplantes como también ha
denunciado Naciones Unidas. Pedimos la prohibición de
los productos realizados con trabajo forzoso, así como la implementación
de los principios rectores de las empresas y de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948.
Denunciamos el
alto número de ejecuciones que, en 2022, superó al de todos los demás
países que aplican la pena capital en el mundo, y solicitamos la
abolición de la pena de muerte.
Dimos altavoz a
los activistas en pro de los Derechos Humanos y de la democracia en
China, pidiendo la libertad de los activistas encarcelados y torturados y
el cierre de los campos de detención. También exigimos el fin del
hostigamiento que el Gobierno Chino lleva a cabo contra las comunidades
en la diáspora, en especial con el control de los medios digitales y el
cierre de las denominadas "Comisarías de Policía" chinas ubicadas en la
UE, que sirven al régimen para espiar a estudiantes y a ciudadanos
chinos en territorio europeo. Por todo ello, solicitamos a los Estados
Miembros cualquier acuerdo de extradición con el Gobierno chino y la
protección de manera efectiva a los ciudadanos chinos acosados y
perseguidos otorgándoles un "visado salvavidas". De la misma manera,
intentamos que se conociera la persecución de las minorías, la represión
en el Tíbet, las violaciones sistemáticas del pueblo Uigur y el intento de desguazar la democracia en Hong Kong.
Todo esto provocó
que el Gobierno chino sancionara a la Subcomisión de Derechos Humanos y
directamente a algunos parlamentarios por sus declaraciones en la
eurocámara. Algo inédito y que demuestra que nuestras denuncias se
convirtieron en algo intolerable para el régimen.
Es llamativo que
en la reciente visita del presidente Sánchez a China no haya habido una
sola referencia a la defensa de los principios democráticos y a los
Derechos Humanos que nos representan como espacio político
Hemos sido firmes
en apoyo a la democracia, también en Hong Kong. China se comprometió
con el principio de "un país, dos estados" y lejos de respetarlo aprobó
la Ley de Seguridad Nacional el 30 de Junio de 2020, desmantelando las
garantías democráticas en Hong Kong y tomando duras políticas de
represión contra la oposición política y sus familias.
China es un gran
mercado, sí. Sin embargo, el espejismo de más de un millón de
consumidores dispuestos a comer jamón esconde otra realidad: la de la
mayor industria del mundo dispuesta a inundar nuestros mercados de
productos a bajo costo. Asimismo, el mercado del gigante asiático
adolece de importantes deficiencias estructurales, como la falta de
protección de datos, de la propiedad intelectual y las transferencias
forzosas de tecnologías.
Tras este mercado
se encuentra un régimen político cuya violación sistemática de los DDHH
no permite que ninguna democracia que se considere como tal pueda
guardar silencio.
Con China hay que
dialogar para conseguir unas relaciones comerciales recíprocas,
equilibradas y condiciones más justas para el acceso al mercado chino de
nuestras empresas, pero a su vez debemos mantener la defensa de la
democracia y los Derechos Humanos en el centro de nuestro de nuestras
relaciones, porque es evidente que no estamos en el mismo bando.
Mantener hoy un
dialogo con China en defensa de los intereses europeos es más importante
que nunca, pero entender que la defensa de nuestros intereses incluye
la defensa de nuestras democracias lo es aún más.
Pedro Sánchez dio la orden concluyente a sus colaboradores más cercanos y a los medios de comunicación afines: “Hay que aplastar a Isabel Díaz Ayuso”. La persecución contra la presidenta en los últimos meses puede calificarse de implacable. Tanto ella como su entorno han sido acosados a través de una caravana interminable de insultos y descalificaciones. Cualquier otro líder del Partido Popular hubiera sucumbido. Isabel Díaz Ayuso, no. Bien flanqueada por Miguel Ángel Rodríguez, la joven presidenta apenas se ha defendido; sino que ha dirigido ataques a Pedro Sánchez, especialmente gravosos para el presidente del Gobierno y para el sanchismo y sus corrupciones. Isabel Díaz Ayuso, siempre respetuosa con Alberto Núñez Feijóo, ha demostrado al líder del PP lo que es necesario hacer: atacar antes que defenderse.
El resultado de la última encuesta de Sigma Dos, científicamente serio y contrastado, ha sido clarificador. Según esta empresa demoscópica, acreditada por su solvencia, si hoy se produjeran elecciones autonómicas en la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso repetiría su mayoría absoluta, mejorándola. Se alzaría con un mínimo de 73 escaños, superando la mayoría absoluta que consiguió en el año 2023.
Los ataques, las agresividades, los insultos y descalificaciones con los que ha sido obsequiada por Pedro Sánchez, por los colaboradores del líder socialista y por los alfiles del periodismo afín al sanchismo, no han conseguido doblegar la popularidad de Isabel Díaz Ayuso, que mantiene robustecido su carisma entre el pueblo madrileño. Algunos observadores expertos en el análisis de encuestas concluyen, ante los resultados de Sigma Dos, que de presentarse la presidenta madrileña en unas elecciones generales desbancaría a Pedro Sánchez de la silla curul del palacio de la Moncloa.
En todo caso, especulaciones aparte, está claro que la orden sanchista de aplastar a Isabel Díaz Ayuso no ha tenido éxito. La presidenta sigue encabezando holgadamente la Comunidad Autonómica madrileña.
Pedro Sánchez sigue cortejando a
Carles Puigdemont con la esperanza de obtener los 7 escaños de Junts
para sus próximas votaciones en el Congreso; la principal, los
presupuestos generales del Estado. Este jueves, se votará la senda de
déficit o techo de gasto, el primer paso para aprobar las cuentas y no
verse obligado a prorrogar por segunda vez los presupuestos. Y hasta
Suiza se ha desplazado Santos Cerdán con una delegación socialista para
convencer al golpista prófugo. De momento, con poco éxito.
La incógnita sobre los 7 escaños de Junts es el gran problema al que
se enfrenta Sánchez en esta legislatura. La ley de amnistía ha sido otra
chapuza legal (o ilegal) del Gobierno al no ser capaz de blindar
penalmente a Puigdemont. El golpista prófugo, además, está indignado con
la investidura de Salvador Illa como presidente de la Generalidad y
todo indica que va a torturar al Gobierno en todas y cada una de las
votaciones que se produzcan en el Congreso de los Diputados. Para
empezar, votó en contra de la senda de estabilidad presupuestaria, lo
que obligó al Ejecutivo a prorrogar las cuentas de 2023. Y ahora, acaba
de tumbar la ley sobre la regulación de los alquileres.
Después de reunirse con la delegación socialista que viajó a Suiza,
Puigdemont ha mandado un mensaje desconcertante:”Nuestra vocación
política –ha dicho- no es dar estabilidad ni desgastar a nadie. Nuestro
objetivo es defender Cataluña y los intereses de los catalanes, y quien
nos ayude tendrá nuestro apoyo, sea para gobernar, sea para hacer
oposición: quien haga lo contrario o quien nos engañe (o maree la
perdiz), que no cuente con nosotros", ha dicho. O lo que es lo mismo, o
Pedro Sánchez cumple con los acuerdos de legislatura, para empezar la
aplicación de la ley de amnistía, o Junts puede seguir apoyando las
propuestas del PP y provocar más derrotas parlamentarias del Gobierno,
que ya lleva 35 en esta legislatura.
La tragedia de Pedro Sánchez se llama Puigdemont. Creía que podía
contar con sus 7 escaños durante la legislatura, pero el prófugo de
Waterloo no está dispuesto a apoyar al Gobierno hasta que la ley de
amnistía le conceda la inmunidad absoluta. Y eso, como poco, tardará un
año largo. El presidente está pagando caro su gran error: haber fiado la
estabilidad de la legislatura a una ley chapucera y al golpista
prófugo. Y, por eso, el futuro de España está en manos de dos tahúres de
la política.
El presidente venezolano, Nicolás Maduro, habla con periodistas en la Corte Suprema.
Venezuela insiste en
que les hemos mandado un comando formado por un parado y un reparador
de calderas a desestabilizar, a derrocar y hasta a asesinar a Maduro
como un trapero asesinado por otros traperos. A lo mejor somos ya como
una CIA que recluta en los bares de carajillo y cupón para que nuestros
superagentes parezcan sólo butaneros o repartidores de La Casera, que
eso despista más (no todos tienen que parecer James Bond, basta con que lo parezca Sánchez).
A mí me sorprende mucho el operativo en sí, o sea dos tipos de Bilbao
con la infraestructura de un mondadientes y un mechero. Pero más me
sorprende enterarme de que andamos por ahí queriendo derrocar regímenes
cuando no podemos ni seguir a Puigdemont después de salir en procesión por Barcelona. Es más, si Sánchez quisiera derrocar a alguien, derrocaría a Ayuso. O a Felipe VI.
Al fin y al cabo, Sánchez no se lleva nada mal con Venezuela, que entre
ellos hay negocios, viajes de ida y vuelta, lenguaje compartido,
frailes residentes como Zapatero y no sé si algún amorío, que a mí lo de Delcy con tanto equipaje y sombrereras me suena a romance parisino en Madrid.
Maduro se ha pasado con el invent,
porque nadie se cree que España monte operaciones encubiertas con
Rambos de estanco y chacolí Lo más que ha hecho Sánchez es mandar a
Bolaños un Dos de Mayo
Yo creo que Maduro se ha pasado con el invent,
porque nadie se cree que España monte operaciones encubiertas con
Rambos de estanco y chacolí, ni con Rambos de verdad, ni por Venezuela
ni por la Puerta del Sol. Lo más que ha hecho Sánchez es mandar a Bolaños
un Dos de Mayo, embozado de clarinete de la banda, para intentar
estropearle a Ayuso su paseo de chulapa sobre banderas y capotes, y al
ministro casi lo descuaderna de un empujón una jefa de protocolo. La
verdad es que yo no nos veo ni muy imperiales ni muy justicieros ni muy
marciales, por lo menos así para tener comandos con aletas y planes de
derrocamiento muy pensados y sudados bajo ventiladores de techo y
sombreros Panamá. Si fue aquello del Perejil, cuando tomamos el islote
con su cabra barbuda y solitaria como un náufrago de viñeta, y enseguida
salió el ministro Trillo queriendo hacer una oda, como
si hubiera conquistado Cartago… Nosotros somos más bien de poquita
cosa, de legionario para la Semana Santa, de fragata para Marta Sánchez, de misión de paz con chocolatinas, de intentar que no se nos pierda Puigdemont mientras se prueba sombreros, y en ese plan.
Aquí le han metido
Pegasus al mismo presidente y a varios ministros, de nuestro CNI lleno
de Mortadelos y Rompetechos se ha cachondeado Marruecos y se han
cachondeado hasta los indepes, va a estar nuestra inteligencia para
montar bahías de Cochinos y golpes con tanqueta y bigotón por ahí.
Nosotros no sabríamos hacer eso, ni tenemos recursos para ello, ni
cuadra con la política exterior de España presente o pasada. Aún menos
sentido tiene que Sánchez intente derrocar a Maduro con un Equipo A de
Bilbao cuando España está más cerca de convertirse en franquicia
bolivariana (Venezuela ya es un poco el balneario sanchista) que en
enemigo imperial con águila imperial. Nadie se cree a nuestros espías
vestidos de lagarterana, menos contra ese Maduro vestido de guacamayo,
como si fuera Papageno. Lo que ocurre es que Maduro
necesita una distracción ahora que se le empieza a quemar su negocio de
chándales, huesos y moscas como una furgoneta de bragas a euro.
El Congreso había reconocido a Edmundo González como presidente electo, con el voto en contra del PSOE y de toda la mayoría de gobierno excepto el PNV, hay que recordarlo, y Margarita Robles
había vuelto a cantar por su cuenta, con esa cosa que tiene ella de
señora de pensión cantarina, llamando a Venezuela dictadura, ya ven el
atrevimiento. Maduro tenía todo lo que necesitaba para apartar la
atención, ese enemigo exterior, jactancioso y colombino, y sólo
necesitaba un par de españoles con cara de coger setas o robar
radiocasetes, un poco anodinos y un poco quinquis. Ahora Maduro ya no
sufre un derrumbamiento interno, entre el fraude, la miseria y la
represión, sino un conflicto diplomático o incluso un amago de guerra
con ese imperio de toreros y guardias de tráfico que debe de ser el
Imperio Español. Ese Imperio que quiere derrocarlo o incluso asesinarlo
con un Equipo A de señores de tragaperras a los que, en realidad,
esperan en Bilbao un bar de pintxos y muchos radiadores antiguos,
terrosos, musicales y un poco asquerosos, como costillares de
dinosaurio.
Maduro necesitaba una distracción y ahí están estos dos turistas, que parecen malos de Solo en casa,
comenzando una guerra tras la excursión o el cocido. Pero también es
una distracción conveniente para Sánchez, que aquí estamos hablando de
derrocar a Maduro con un Equipo A de Bilbao en vez de hablar de Ábalos
o del concierto catalán. O sea, que en el fondo les viene bien a los
dos, de alguna manera Maduro y Sánchez siguen haciendo mejor pareja en
el mismo lado que enfrentados en guerras de galeones. Y esto, me parece,
no deja buenas perspectivas para los pobres turistas, cuya única
oportunidad yo creo que es que los encierren en un garaje repleto de
todo, como solía pasar en la serie. Intentar derrocar a Maduro con unos
tipos de Bilbao parece el comienzo de un chiste de vascos y a lo mejor
lo es. O quizá no, oigan. A lo mejor es un entrenamiento, y si de verdad
Sánchez puede hacer caer un régimen sólo con dos tipos de Bilbao y un
sacacorchos, lo mismo después de Caracas cae Madrid.
LFI
(La Francia Insumisa), el equivalente de Podemos y Sumar, es el partido
comunista francés con el nombre cambiado, liderado por Jean-Luc
Mélenchon, quien ha expresado con anterioridad, pecho hinchado de
arrogancia extrema, que aspira a ser el Hugo Chávez y el Fidel Castro de
Francia; muy en silencio también anhela convertirse en el Nicolás
Maduro, y es quizás con quien más tuviera que ver dado el nivel de
soberbia y pesadez que les caracteriza a ambos. Por donde pasan estos
«insumisos», islamo-comunistas y antisemitas, no crece la yerba, se la
come el odio tan ácido que destilan. Es verdad que la mala gestión de
Emmanuel Macron les ha facilitado votos y más ganas de vetar, no cesan
de vetar nombres de posibles primeros ministros para ese nuevo gobierno
que de una vez tendrá que proclamar el presidente.
El
tema es ese: que sólo el presidente en funciones está apto para nombrar
al nuevo primer ministro, quien a su vez nominará a los ministros
herederos de la debacle; dado que, tras las elecciones legislativas,
para evitar que gobernara el partido de Marine Le Pen, mayoritario en
votos, Macron desmanteló el Gobierno hacía pocos meses nombrado por él
mismo. Complejo, aunque se entiende. Porque lo que hay que entender es
que Francia ha celebrado unos Juegos Olímpicos en medio de una situación
de desgobierno lioso y excesivamente turbio.
El
NFP (Nuevo Frente Popular), la unión de todas las izquierdas, donde
manda más que ninguna LFI, ha querido imponer a una comunista, Lucie
Castets, graduada en Ciencias Políticas –y ya sabemos en lo que se ha
convertido Sciences Po–, esa universidad otrora la cuna del pensamiento,
hoy en buena medida pro Hamás y antisemita; quien desde el cargo de
directora de Finanzas y Compras del ayuntamiento de París ha hecho
estragos irreparables en el servicio público, o sea Castets arruinó
parte del presupuesto de la alcaldía.
No
obstante, Lucie Castets ha usado sus vacaciones para hacer el trabajo
de terreno que no se le había visto hacer antes, dedicada a convencer a
base de labia comunista y promesas del mismo género a trabajadores y
empresarios; de una manera precipitada también ha exigido a Emmanuel
Macron que la nombre ¡ya! primera ministra. La prensa la ha acompañado
en esta aventura, como es natural, y le han publicado reportajes en su
honor donde ha hecho revelaciones del estilo de su orientación sexual,
la lesbianidad leninista, como si a estas alturas eso sirva de algún
atributo.
El
presidente pidió una tregua, que no fue respetada, y la cantilena
continuó por parte de los insumisos y de Mélenchon, la tropa más salvaje
que nunca. Ahora claman por una moción de censura para destituir a
Macron, lo que supondría arrebatarle el poder. La misma estrategia de
Pedro Sánchez, calcada y vomitada.
Entre
los nombres para primeros ministros que se han barajado desde el
entorno del gobierno están los siguientes: Xavier Bertrand de LR (Les
Républicains), la derechita sosa, y Bernard Cazeneuve, del PS (Partido
Socialista), en franca decadencia, que ya fue ministro del Interior y
primer ministro entre otros cargos, bajo el mandato del mediocre
‘Flamby’, François Hollande. Ninguna de estas opciones agrada a los
«insumisos» que más vasallos de Mélenchon y de su segundo Manuel Bompard
no pueden comportarse. Ambos jefes lo único que codician es el poder
para destruir este país a la manera castro-chavista.
Jean-Luc
Mélenchon, el más agresivo y el más peligroso, pese a la edad avanzada y
a su jubilación, constituye la fuerza motora que exacerba la
agresividad dentro de este grupo de prepotentes y posibles 'okupas' de
Matignon. La avaricia de Mélenchon es tal que no estaría contento con
destronar a Macron, su rival actual, sino que avizora desde ahora
concurrir en barahúnda presidencial futura contra Marine Le Pen.
Beau-parleur,
buen orador, aunque parlanchín hasta el aburrimiento, sabe envolver y
anestesiar a los indecisos hasta hurtarles sus determinaciones mediante
promesas sociales y hechizos justicieros. En verdad no pasa de ser un
ignorante farragoso, que al usar un torrente de verborrea ideológica y
lemas neo-marxistas aliñados con antisemitismo, antirracismo muy afanado
y estilizado, más racismo anti-blanco, consigue llegar a los idiotas,
que como sabemos son numerosos.
El
23 de agosto sabremos quien será el nuevo primer ministro… Mientras
tanto, Jean-Luc Mélenchon podría ganar en un futuro en Francia, sí, de
hecho, ya ha ganado un espacio abandonado por la derechita estafadora,
pues ha sabido inocular la falsa ilusión –valga la redundancia– al
estilo madurista, que proviene del estilo chavista, y este del estilo
castrista.
Isabel Díaz Ayuso, recibe al
presidente de Argentina, Javier Milei, en un acto en el que le entrega
la Medalla Internacional de la Comunidad de Madrid | EFE/ Daniel González
Milei por Madrid parecía un león de felpa que se le había caído a Ayuso de los brazos, no tanto como si ella fuera la diosa Cibeles con leones de cojín sino como si fuera Mari Carmen y sus muñecos. Milei ya es un icono mundial, como un Maradona
con la motosierra de Dios, pero Ayuso, en su casa, es presidenta y
generala y manda más en pantuflas o en mantoncillo que los jefes de
Estado con banda de borlón y misión sagrada. Yo diría que Ayuso se
alquiló a Milei para pasearlo por las alfombras, como una actriz con
dálmata, y lo hizo para fastidiar a Sánchez y, a lo mejor, también a Feijóo.
Era una cuestión de marcar territorio, más que de afiliarse a ese
supuesto anarcoliberalismo de motosierra o calambrazo que nadie podría
sostener aquí sin perecer (hasta Ayuso ha alabado lo público). Además,
aún no entiendo por qué Sánchez puede inclinar la orgullosa testa ante Mohamed VI,
o por qué se le puede sacar toda la vajilla de Madrid, del Congreso y
de la Casa Real al emir marbellero de Catar, pero a Milei no se le puede
dar una medalla protocolaria o un botijo de recuerdo.
Quizá Ayuso quería
adornarse de Milei como la que se adorna de macarra, o incluso vestir al
macarra con camisita y canesú, que es todavía más impresionante (diría
que Ayuso, de alguna manera, hacía que Milei sólo pareciera, junto a
ella, un muñeco legionario con pelo que da dentera, como el pelo de los
geyperman). La verdad, tampoco entiendo por qué espanta tanto el
macarreo de Milei teniendo aquí a Óscar Puente, que ni
siquiera es icono mundial, sólo mascota de Sánchez. O teniendo al propio
Sánchez, que representa una evolución mucho más cínica de la
agresividad y del insulto. Milei, como Ayuso, es otro excomulgado de
Sánchez, que van formando todos una como hermandad en el agravio y eso
ya puede ser motivo de simpatía y de enganche. Además, seguramente Ayuso
necesitaba un poco de balconing castizo, y eso ni es ideología ni es
política exterior ni interior, eso es sólo chulapería de la más chulapa,
a ver si los únicos chulos aquí van a ser Sánchez y Begoña, presidenta in corde además de Miss Fundraiser por gracia de la tuna complutense.
La verdad es que
Milei, más espantajo que modelo, es inexplicable y seguramente
inexportable aquí. Milei es la reacción desaforada y despeinada de una
Argentina arrasada por su clase política, por los sucesivos militarismos
criminales y peronismos madreros y sopaboberos. Yo creo que para
entender a Milei tendríamos que imaginarnos franquismos y chavismos (o
sanchismos) alternándose aquí durante casi un siglo, y ya veríamos lo
que consideraríamos entonces friki o ultra. Milei no es tan sistemático
ni tan científico, en realidad es bastante contradictorio, porque ese
ultraliberalismo suyo del carajo o zurriago no termina de cuadrar bien
con el conservadurismo moral (en el tema del aborto, por ejemplo). Ni
tampoco casa su simpatía por opciones iliberales, como Trump,
o por partidos esencialistas, identitarios, joseantonianos, como Vox
(Vox ya no tiene nada de liberal, todos los liberales se les han
convertido en almas en pena).
Para entender a
Milei tendríamos que imaginarnos franquismos y chavismos (o sanchismos)
alternándose aquí durante casi un siglo, y ya veríamos lo que
consideraríamos entonces friki o ultra
Milei, sea lo que
sea, liberal o caótico, es un espantajo para Sánchez, es otro jinete del
apocalipsis facha (aunque el fascismo es todo lo contrario al
liberalismo) que le sirve a él para las homilías de triclinio o cama de
agua a las que se ha aficionado. Yo creo que, simplemente, Ayuso ha
pensado que el espantajo también le puede servir a ella. No ya porque
pueda venir bien un poco de motosierra en esos sauces llorones que da a
veces lo público, o un poco de zurriago para ese castigador de butacón
que es Sánchez, sino porque la izquierda espantada, así como grajos,
siempre es vistosa y ruidosa. Yo creo que Ayuso miraba a Milei, su
cabeza de paja, su cosa de escoba vestida, y sólo veía a Sánchez y a la
izquierda tirándose de los pelos tiesos por él. Juan Lobato,
líder o algo así del PSOE de Madrid, ya quiere recurrir la medalla a
Milei, que por lo visto la considera política exterior, algo que
corresponde al Gobierno en exclusiva, supongo que igual que las
incoherencias o la vista gorda (por cierto, ¿será eso judicializar la
política?). Quizá toda esta polvareda de peluca ha merecido la pena sólo
por oír hablar de “deslealtad institucional” a los que tienen a los
indepes de socios o señores.
Ayuso le puso a
Milei el medallón paellero o las pilas de muñeco diabólico para
enfurruñar y agitar a Sánchez, que lo mismo pronto nos saca otra carta a
la ciudadanía, esta vez contra Milei y contra Ayuso, algo así como la
entente facha de la fruta con pelusa. Por lo que sea, Ayuso cree que
todo esto le beneficia, que todo lo que sea ella haciendo de ella y
Sánchez haciendo de Sánchez le beneficia. El sanchismo-begoñismo es un
peronismo, un peronismo discotequero, y por eso también piensa que le
viene bien un Milei haciendo de Milei, como un profeta que viene del
futuro. Pero lo más importante nunca fue Milei, contradictorio, caótico e
intransferible como toda la política o la mitología argentinas, sino
fastidiar a Sánchez. También quizá alterar a Feijóo, pero a Feijóo lo
altera todo, empezando por estar ahí, mandando sin saber qué hacer o sin
querer mandar, así que no sé si esta sospecha lleva a algún sitio.
Ayuso condecoró y
paseó a Milei, yo creo que porque su idea es que todo lo que fastidia a
Sánchez le hace ser más Sánchez, de los jueces a la verdad, y cuanto más
Sánchez es Sánchez más se descubre que no hay nada aquí, ahora mismo,
más extremista y peligroso que nuestro presidente. Tan segura está que
se arriesga poniéndole banda de música a esta conjunción del León de
Pelusa y Lady Madrid. Aunque yo creo que a Milei, tan macarra, se lo
llevó Ayuso en la solapa, como un nardo por la calle de Alcalá. Quizá,
incluso, pensando que podría hacer lo mismo con Feijóo y con Sánchez.
Arrasar
Gaza y matar a todos sus ocupantes era militarmente, un objetivo
sencillo. Precisamente porque no se quiere un genocidio es por lo que se
está prolongando tanto esta horrible guerra. Y actuaciones como la del
Gobierno español ayer contribuyen a prolongarla mucho más que a
resolverla
La
grandilocuente declaración ayer del presidente del Gobierno
reconociendo el inexistente Estado de Palestina ha demostrado, una vez
más, que Sánchez y Napoleonchu, además de incompetentes son unos
ignorantes respecto a las formas diplomáticas.
Históricamente
España ha practicado la llamada Doctrina Estrada que fue ideada por el
secretario de Relaciones Exteriores de México, Genaro Estrada Félix, que
formuló la que él llamó «Doctrina Mexicana» y el mundo entero denomina
Doctrina Estrada, el 27 de septiembre de 1930. Según esa doctrina, no se
reconoce estados, ni reinos, ni repúblicas. Simplemente se mantiene
relaciones diplomáticas o no se mantienen. Es fabuloso que se nos hable
de reconocer dos estados cuando España no ha reconocido jamás al Estado
de Israel. Como es normal, España estableció relaciones diplomáticas con
Israel en enero de 1986 en un acto que se celebró en el Hotel Promenade
de La Haya. Y, por cierto, el jefe del Gobierno, con la perspectiva de
hoy, también es un fascista: Felipe González.
Huelga
decir que esto no es una situación derivada del conflicto
árabe-israelí, que cada vez más es un conflicto simplemente
palestino-israelí porque una de las razones por las que Irán desató la
masacre del 7 de octubre fue el creciente acercamiento entre muchos
países árabes e Israel. La Doctrina Estrada se aplicó exactamente igual
en el desmoronamiento de la Unión Soviética. De la URSS, con la que
España tenía relaciones diplomáticas, surgieron quince naciones
diferentes, cuya independencia nunca fue reconocida al declararse
aquellos como estados soberanos. Simplemente se estableció relaciones
diplomáticas con cada uno de ellos. Pero aquí ha llegado Napoleonchu,
que ganó la oposición en una tómbola, y ha declarado reconocer el Estado
de Palestina. Algo único en nuestra historia.
A
más a más, en la declaración unilateral de Sánchez de ayer a primera
hora, la referencia a la resolución 242 de Naciones Unidas parece muy
arriesgada. Para empezar, porque en inglés esa resolución no habla de
«los territorios ocupados» sino de «occupied territories» sin
artículo, lo que no aclara a qué se están refiriendo exactamente. Y, a
mayor abundamiento, Sánchez tuvo el valor de hablar de reconocer un
Estado compuesto por Gaza y Cisjordania con un corredor que uniese ambos
territorios, hecho extremadamente relevante que no está reconocido en
ninguna resolución de Naciones Unidas. O sea, que reconocemos un Estado
que se niega a reconocer al Estado de Israel, y le otorgamos un
territorio, el que ocupe ese corredor, que no reconoce ningún otro país
del mundo. Estamos a la vanguardia.
En
este asunto, España ha perdido el norte. Y lo vamos a pagar caro. A
todo el disparate de ayer añádase la declaración de una magistrada, que
hoy funge como ministro de Defensa, hablando de genocidio. No, no es una
vicepresidente del Gobierno que en su vida no ha pasado de ser
activista. Es nada menos que una magistrada que sabe perfectamente lo
que el término genocidio significa: «Exterminio o eliminación
sistemática de un grupo humano por motivo de raza, etnia, religión,
política o nacionalidad» según el DRAE. Si ese fuera el objetivo de
Israel, esta guerra hubiera terminado hace meses. Arrasar Gaza y matar a
todos sus ocupantes era militarmente, un objetivo sencillo.
Precisamente porque no se quiere un genocidio es por lo que se está
prolongando tanto esta horrible guerra. Y actuaciones como la del
Gobierno español ayer contribuyen a prolongarla mucho más que a
resolverla. Enhorabuena, presidente. Napoleonchu y usted van a conseguir
todavía más muertos en Gaza.
Sin
duda, España recordará este 2024 como un año con una gran carga
electoral. Tras los comicios gallegos, vascos y catalanes, más de 38 millones de españoles podrán ejercer su derecho al voto el próximo 9 de junio para elegir a sus representantes en el parlamento europeo. En estos comicios los ciudadanos de los 27 países de la Unión Europea elegirán a los 720 diputados que
formarán parte de este organismo durante los próximos cinco años. Las
elecciones se realizan mediante representación proporcional, y los
escaños se asignan en función de la población de cada país.
España es el cuarto país que más escaños repartirá en
estas elecciones con 61, por detrás de Alemania, con 96; Francia, con
81; e Italia, con 76. Es decir, nuestro país tiene un gran peso dentro
del Parlamento.
Este jueves 23 de mayo el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) publicó un barómetro para las elecciones europeas en el que otorga la victoria al PSOE, con 21 y 24 escaños.
Los populares, primeros en todas las encuestas publicadas hasta el
momento, quedarían en segundo lugar con entre 18 y 20 diputados. Así, en
la encuesta publicada el 23 de mayo, los socialistas, afectados por un
caso de corrupción que ha impactado significativamente a su partido,
obtendrían entre 3 y 4 representantes más que la formación liderada por
Alberto Núñez Feijóo.
Barómetro del CIS para las europeas
Por otro lado, Tezanos otorga a Vox la tercera posición,
con entre 5 y 6 diputados; a Sumar la cuarta con 4 y a Podemos la
quinta con 2 o 3 asientos. También conseguirían escaño la coalición de Ahora Repúblicas, en la que se enmarcan ERC, Bildu y BNG, con entre 2 y 3 representantes; y Se acabó la Fiesta, agrupación liderada por Alvise Pérez, conseguiría entre 1 y 2 asientos.
Junts y Ciudadanos
podrían conseguir entre 1 y 2 diputados, y Coalición por una Europa
Solidaria (CEUS), que integra el PNV y Coalición Canaria, conseguiría
entre uno o ninguno.
Abascal señala que el 9-J no se vota «echar a Sánchez», sino romper «el acuerdo PP-PSOE» en Bruselas
Todas las encuestas dan la victoria al PP
Sin embargo, este último barómetro del CIS es la única encuesta realizada este mes de mayo que da la victoria a los socialistas.
Como puede observarse en la tabla, el PP conseguiría la victoria con entre 23 y 26 diputados,
seguido del PSOE, con entre 18 y 19. Vox podría conseguir entre 5 y 7;
Sumar entre 3 y 6; Podemos entre 1 y 2; Ahora Repúblicas entre 2 y 3;
Ciudadanos se quedaría fuera; Junts entre 1 y 2; Se Acabó la Fiesta
entre 0 y 2 y CEUS entre 0 y 1.
Los resultados de las últimas europeas
Actualmente
en el Parlamento Europeo encontramos a 21 diputados socialistas; 13
populares; 4 de Vox; 6 de Podemos; 3 de Ahora Repúblicas; 3 de Junts; 8
de Ciudadanos y 1 de CEUS.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, este martes en la Moncloa. Alejandro Martínez Vélez.
"Nunca abras la puerta a un mal menor", dijo Baltasar Gracián,
"porque otros males mayores invariablemente se infiltran tras él". "El
hombre está condenado a ser libre", sentenció Jean-Paul Sartre, "somos
los absolutos responsables de nuestros actos". Efectivamente, somos
responsables moralmente. El psiquiatra Viktor Frankl constató que
incluso en los campos de concentración y en las circunstancias más
terribles y hostiles podemos optar por la libertad de elección moral.
Sin embargo, las elecciones morales ocurren habitualmente en un marco
de necesidad y tensión entre múltiples factores y condicionantes. Ello
es aún más evidente en el caso de las decisiones políticas, sujetas a la
exigencia imperiosa de interacciones para lograr, mantener y expandir
el poder, en teoría, para la búsqueda del bien común.
La política ha estado marcada desde siempre por su relación con la
ética. En la España de hoy, ríos de tinta han corrido para analizar la
posible amnistía a los líderes del procés desde el
punto de vista jurídico y constitucional. Vayamos aquí, de forma
sucinta, a una reflexión desde una perspectiva de ética política, según
las distintas corrientes filosóficas: éticas deontológicas,
utilitaristas y de mal menor y, por último, de valores del Estado de
derecho.
Aunque Maquiavelo, a quien Shakespeare denominó "el sanguinario
Maquiavelo", y Diderot, "apologista de la tiranía", no escribió
expresamente que "el fin justifica los medios", la frase, que Napoleón
anotó como resumen al final de un ejemplar de El Príncipe,
cita: "Triunfad siempre, no importa cómo, y siempre tendréis razón". El
extracto literal de la obra de Maquiavelo dice así: "Trate, pues, un
príncipe de vencer y conservar el Estado, que los medios siempre serán
honorables y loados por todos; porque el vulgo se deja engañar por las
apariencias y por el éxito; y las minorías no cuentan sino cuando las
mayorías no tienen donde apoyarse".
Las ideas de Maquiavelo fueron más tarde expandidas y practicadas por el cardenal Richelieu en su RazóndeEstado
durante la Guerra de los Treinta Años. Junto a Tucídides y el teórico
militar chino Sun Tzu, los tres son citados como precursores de la realpolitik al
postular que los mandatos éticos y religiosos de sus respectivas
culturas eran inútiles para explicar o asegurar el éxito político.
Comparten así aspectos de su enfoque filosófico con los actuales del
utilitarismo, realismo, pragmatismo y oportunismo.
Ese concepto renacentista de razón de Estado se emplea también en
Ciencia Política como una justificación que eximiría de respetar los
límites de la ética: se estima lícito un mal menor si con ello se evita
un mal mayor; desde Enrique IV para acceder y consolidarse en el trono
francés con "París bien vale una misa", al siglo XX con la Doctrina
Brézhnev en la Unión Soviética, o el dilema de la bomba atómica de Harry
S. Truman,todosoptaronporjustificaciones derazón de Estadoodemalmenor.
Truman justificó la utilización de las bombas atómicas sobre Japón en
un cálculo de vidas, según el cual salvaron más vidas de las que
costaron, aunque tales cálculos y motivaciones están totalmente en
entredicho. Así Martin J. Sherwin, autor de American Prometheus: The Triumph and Tragedy of J Robert Oppenheimer, libro en el que se basa la reciente y exitosa película Oppenheimer,
de Christopher Nolan, afirmó: "No, Japón se hubiese rendido de todos
modos. Al tirar la bomba atómica, EEUU lanzó al mundo el mensaje de que
las armas nucleares eran legítimas en una guerra".
Estas teorías utilitaristas y su justificación ética en política con
el Mal menor cristalizaron previamente en Jeremy Bentham y Stuart Mill
en los siglos XVIII y XIX y podrían resumirse en "el mayor bien para el
mayor número de personas" y en su génesis hay un ideal de bienestar
social.
El utilitarismo es una versión del consecuencialismo por el que la
bondad o maldad de un acto dependerá de los resultados de nuestra
elección. Difieren por tanto de la ética clásica que defiende el valor
ético de la acción, de la dignidad del ser humano, independientemente de
las consecuencias, y en que las acciones moralmente correctas buscan
"hacer el bien y evitar el mal". Y cometer el mal, aunque sea un mal
menor, sería contrario a la moral.
La posición utilitarista en política se ha impuesto hoy día y no
debiera ser habitual en las democracias liberales sujetas a un Estado de
derecho, ya que llega a justificar la quiebra ética que retuerce la ley
en aras de los supuestos resultados o conveniencias. Lógicamente el
contexto y los fines condicionan las elecciones reales, pero cabe
argumentar la escasa o nula certeza que podemos tener respecto de las
consecuencias de los actos no éticos en sí mismos. Otras dificultades de
las teorías del mal menor estriban en el sesgo de conveniencia, que
aplicamos al resultar beneficiarios de un gobierno o de una acción, y en
la ausencia de legitimidad (moral, legal y jurídica o política).
Una buena refutación de estas teorías del mal menor llevadas al extremo podemos encontrarla en Responsabilidad personal bajo una dictadura,
de Hannah Arendt: "Políticamente hablando, quienes escogen el mal menor
olvidan con gran rapidez que están escogiendo el mal. [...] El
exterminio de los judíos fue precedido de una serie muy gradual de
medidas antijudías, cada una de las cuales fue aceptada". También en el
caso Eichmann, artífice de la Solución final para exterminar a seis
millones de judíos, quien sin duda debería ser premiado como el mejor
funcionario de la historia por su eficiencia y resultados en la
aplicación del mandato y leyes del Tercer Reich.
Su profesionalidad, ahorro de costes y atenimiento a las leyes del
momento no tienen parangón. Pero obviamente, un funcionario, además de
aplicar la Ley, debe también velar porque se haga con integridad, ética y
respetando los valores que sustentan el Estado de derecho.
Para quien opine que estos postulados antiutilitaristas son
maximalistas o pecan de candidez o rigorismo moral, Max Weber aterrizó
la relación entre ética y política profundizando en la validez de los
medios para alcanzar los fines. Weber trazó su famosa distinción entre
la "ética de la convicción" y la "ética de la responsabilidad". Weber lo
resuelve con una condena de la realpolitik: "La política en un
cierto sentido es el arte de lo posible, pero no ha sido esa ‘ética del
éxito y resultados’ la que ha conformado la cultura pública que
apreciamos".
Saltando en el tiempo y el espacio, Gregorio Marañón, en sus Ensayos liberales,
escribía: "Ser liberal significa estas dos cosas: estar dispuesto a
entenderse con quien piensa de otro modo; y no admitir jamás que el fin
justifica los medios, sino que, por el contrario, son los medios los que
justifican el fin".
El histórico socialista Nicolás Redondo parecía haberse inspirado en
Marañón, pero también en Huxley poco antes de su expulsión del PSOE,
cuando defendió en varias entrevistas que en política los medios son los
fines. Huxley concluyó que los fines no pueden justificar los medios
porque los medios usados determinan la naturaleza del fin que es
alcanzado: "En rigor, son en verdad más importantes todavía, puesto que
determinan inevitablemente la índole de los resultados que se logran".
Frente a todo lo anterior: maquiavelismo, razón de estado,
utilitarismo, mal menor, oportunismo o tacticismo (de Tácito, o cálculo
entre la conveniencia de la estrategia y la moral), la ética se impone
en la concepción del Estado de derecho que nace de la filosofía
kantiana.
En Kant desembocan el contrato social y las teorías jurídicas de
Rousseau, Locke y Thomas Hobbes para justificar la fundamentación del
orden jurídico, como un orden de convivencia en el que se entrelazan la
ley, la moral y la libertad.
En el Estado de derecho, la relación Estado-política adquiere una
connotación "moral" con el pensamiento de Kant. El componente moderno
esencial del Estado de derecho es la política sometida y limitada por el
derecho, que da como consecuencia la protección de los derechos
individuales y la actuación del gobierno limitada por los derechos
ciudadanos a través del pacto y contrato social originario que es la
Constitución Política.
En el dilema ético político que enfrenta la amnistía, el Estado de
derecho se impone como la filosofía política por la que todos los
ciudadanos e instituciones dentro de un país, Estado o comunidad son
responsables ante las mismas leyes divulgadas públicamente, incluidos
los legisladores y los líderes. En España, como en Francia, Alemania y
Estados Unidos, el concepto de Estado de derecho es análogo al principio
de la supremacía de una Constitución que puede reformarse siempre y
cuando se haga con las mayorías cualificadas establecidas.
Dado que una amnistía era repudiada hasta ahora por el propio PSOE
por inconstitucional (se rechazó en el 78 en las enmiendas y atentaría
contra los principios de igualdad ante la Ley, separación de poderes y
globalmente contra el Título preliminar de la Constitución), la
aprobación de una posible ley, con cualquier nombre de "concordia" o
"alivio penal" que se utilice, respondería obviamente a supuestos
cálculos de conveniencia y justificación de medios para un fin o de mal
menor.
El mal menor sería aquí un daño al Estado de derecho necesario para
obtener el bien de la continuación de un "Gobierno progresista". La
trampa ética que encierra este dilema es que la disyuntiva es falsa:
existen otras opciones como la repetición electoral para no gobernar por
siete votos contra medio Parlamento, o bien el consenso entre partidos
mayoritarios, cuyo enfrentamiento y exclusión parece expresamente
alentado para evitar posibilidad de alternancia a la oposición.
Por otra parte, atendiendo a las consecuencias de esta posición
utilitarista, los resultados son impredecibles, ya que la supuesta
"pacificación de Cataluña", lejos de producirse, podría dar alas de
nuevo a las formaciones que delinquieron y sus partidarios, que verían
borrado el reproche penal por imponer un régimen antidemocrático sin
mayorías cualificadas. El mal menor es, por tanto, una flagrante
conculcación del Estado de derecho, nuestro sistema de convivencia, por
lo que el principio de proporcionalidad del daño tampoco se cumpliría.
Hoy día, España ocupa la posición 23 en el índice de Estado de derecho creado por World JusticeProject por
debajo de la mayoría de países europeos, Canadá y Japón, penalizada por
los indicadores de "Restricciones a los poderes del Gobierno" y
"Justicia civil y penal".
El primero es el pilar clave del Estado de derecho, y se configura
como el conjunto de contrapoderes democráticos y sometimiento a la
rendición de cuentas. El imperio de la ley no permite excepciones ni un
trato preferente a independentistas para alcanzar el gobierno. Estos
fueron condenados en una sentencia ejemplar, tras un juicio con máximas
garantías de transparencia y procesales, abierta al mundo en streaming y motivada con un altísimo rigor y cualificación jurídica, demostrando la fortaleza de nuestro Estado de derecho.
Por desgracia, en España la actuación del Gobierno cada vez cuenta
con menor número de contrapoderes e instituciones independientes, siendo
extremamente preocupante la situación de la Fiscalía, del Tribunal
Constitucional y la politización de muchas instituciones, entre las que
el CIS es un penoso ejemplo.
Cabe recordar que el artículo 67 de la CE ampara la libertad de voto
de los diputados y diputadas que deben velar por el art. 1 de la
Constitución: "España se constituye en un Estado social y democrático de
Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento
jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo
político". No secunden a Maquiavelo. La política sin ética sólo es un
sistema para perpetuarse en el poder.