El humanismo que poco o nada tiene ver
con humano, se caracterizaba por su pasión en referencia a lo clásico, si
este era antiguo. Todas sus corrientes de pensamiento se basaban en agrupar teorías modernas con la sabiduría clásica. Para unos era una ciencia teológica
y para otros un arte de censurar el renacimiento. En definitiva una corriente
de locos hartos de comer, cuyo fin era cambiar las cosas, sin saber su
necesidad.
Todos recordamos cuando Zapatero entró
en Moncloa desmantelando a trochi mochi todo aquello que por su historia estaba
bien y no dejando títere con cabeza –él no la tenía, solo era una patata sin
freír- Hasta su propia mujer le tuvo que llamar la atención…¿Qué manía te ha
dado con la iglesia? Una anécdota para definir a esta patata: Se casó en Ávila,
en Ntra. Señora de Sonsoles, donde hacía más de 10 años no se casaba nadie,
pidió Dios y ayuda –Hasta a Adolfo Suárez- y allí se casó. Este es él mismo
animal que, poco tiempo después, mandó
quitar todos los crucifijos y hasta tres santos de Moncloa. Posteriormente de
las escuela, entes públicos y qué se yo.
Su fin era implantar un proyecto cultural que confundiera a propios y a
extraño. Utilizando toda clase de artimañas para substituir los valores y la
añeja moral de la sociedad española por un nuevo humanismo, que excluye
expresamente cualquier tipo de referencia al bien y, por supuesto, a la dignidad.
El Gobierno, para él, era un simple instrumento para poner en
práctica su alocado proyecto. De repente, se hizo jefe supremo de Alianza para
las civilizaciones, decía que no estaría mal que todos los españoles leyésemos
la biblia, excarceló a varios yihadistas, No le preocupa gran cosa el bienestar
de los españoles, pero se enloquecía
para imponerles nuevos pensamientos, sustituyendo sus creencias
ancestrales por otras más acordes con el laicismo, con el relativismo ético y
con la ideología de género. Recordemos cuando Bono le llamó a atención y
Jáuregui se levantó de la sesión llamándole subnormal.
Aquellas proyectos proabortivos a menores de 16 años sin permiso
de los padres. La prohibición del culto en las catedrales –solo una misa los
domingos- En definitiva quiso desconfigurar España, para configurarla a su
imagen y semejanza. Dijo, Julian Barrio Barrio, obispo de Santiago, “No le
hagáis caso” le dicen. “Es el Presidente del Gobierno” y contesta “POR ESA
MISMA RAZÓN”
Hizo cuanto pudo y más para destrozar nuestro modelo de
sociedad, falsear la historia de España y destruir hasta nuestra propia
identidad. Y lo que es peor, puso todo su empeño en romper la convivencia de
los españoles con su inoportuna ley de recuperación de la Memoria Histórica..
Con la Ley de Memoria Histórica, Rodríguez Zapatero, encendió la
mecha del republicanismo en la izquierda española. Hay que recordar que, en
1978, todos los partidos políticos prefirieron claramente la reforma
democrática a la ruptura con el régimen anterior. Y hasta aceptaron sin
problemas la monarquía parlamentaria como forma de Gobierno. Hoy día, debido al
aldabonazo de la Memoria Histórica, casi todos los partidos de izquierda
añoran la república como modelo de Estado. Y de hecho, perturban diariamente la
paz de las calles para pedir de manera insistente y ruidosa la
instauración de la República. En el PSOE, aunque no sea nada más que por
“coherencia política”, respetan de momento el pacto constitucional y, por lo
tanto, no cuestionan la institución monárquica.
Tampoco podemos extrañarnos de la actual exacerbación
independentista que padecemos, principalmente en Cataluña, y que puede terminar
con la unidad de España saltando por los aires. El nacionalismo catalán siempre
ha estado a la que salta y amenazando constantemente con la posibilidad de
destruir nuestro vigente modelo de Estado y declarar su independencia. Pero
ahora han pasado de la simple y velada amenaza al apremio, al chantaje y al
ultimátum más desvergonzado y exigen esa independencia. Y todo por la verborrea
y la facundia irresponsable de la patata, ZP.
Zapatero se lanzó a la piscina y
hasta frivolizó con el término NACIÓN para dar vuelos a los ya “volados”
nacionalistas catalanes. Según Zapatero, el concepto nación es tan discutido
como discutible. Poco después se
pusieron a trabajar en el Estatuto que, prácticamente, estaba olvidado. Se reunió
en secreto con Arturo Mas en La Moncloa, al que hace varias concesiones,
extremadamente conflictivas y peligrosas para la unidad y la integridad
territorial de España. Deciden conservar el término ""Nación"" para
Cataluña. De ahí que CiU que siempre ha sido contraria a la independencia,
pasara al ataque pensando que quedaría caduca y trasnochada. Los resultados del PSC y CiU están a la vista.
Como consecuencia de esos innobles actos, Zapatero abrió la famosa
caja de los truenos con esta frase: “aprobaré todo lo que salga del Parlamento
catalán”. En definitiva es el padre del nacionalismo que los separatistas
consideran humanismo de derecho histórico. Ahí tenemos a sus fieles socialistas
catalanes con cara de carneros degollados.


