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A Pedro Sánchez, en realidad, sólo le importa él mismo. NO DIMITIRÁ.

 

Lo que de verdad importa es Sánchez

Lo que de verdad importa es Sánchez
Pedro Casare

Sánchez defiende la inocencia del fiscal general, "más aún tras lo visto en el juicio"

 
Sánchez está haciendo ahora vídeos de adolescente con pústulas o de jubilado con hortensias. Visita la radio pública con camisetucha, alabando el indie que escuchan, en realidad, los cuarentones de la precariedad, y recomendando libros que no ha leído como desde un sillón de Emmanuelle o una mecedora de Rosa León (la referencia es tan lejana y kitsch como eso de hacer culturetismo de bibliotecaria virgen). Después, se pone a celebrar sus dos años de legislatura muerta o agónica como desde un jardín de sanatorio. Sánchez, el hombre de la máscara, se había sentado delante de un jardín que no sé si pretendía ser curativo, medicinal, tranquilizador para sus males de nervios o para los del españolito, un jardín un poco infantil en su terapia y su selvosidad, como una selva de Henri Rousseau (más culturetismo kitsch). Pero yo diría que el jardín, como la misma España, sólo parecía violentado por su presencia, como por un bulldozer. Este país que crece más que nadie, este Gobierno que trabaja por lo que le preocupa realmente a la gente, todo lo que salía en su vídeo, como en una teletienda de fertilizantes, lo niega lo que vemos y lo que sabemos. El jardín entero de su vídeo o de España parecía que le iba a atacar, en defensa propia, como una planta carnívora.

Los vídeos, el jardín, sus libros que se abren con flores en relieve y pensamientos planos, la música vulgar del que intenta ir de guay, el querer dirigirse a una juventud que no conoce, a la que causan cringe los intentos de Bolaños y Óscar Puente de resultar molones (el carrozón molón que espanta a todos), o el querer dirigirse a una madurez indistinguible de la adolescencia, zangolotina e infantilizada, como la que se cita en lo de Broncano, cuarentones con pelos, zapatones y latiguillos de Lamine Yamal… Todo esto me parece un esfuerzo desesperado de Sánchez, el hombre de la máscara, por tomar un breve hálito de vida en cualquier cosa que parezca tener vida. Le sirve el papel pintado, un jardín de hule, la juventud inverosímil y pasada, como de la tuna (Radio 3 es más carroza que Radio Clásica, e incluso que decir “carroza”), le sirve pegarse a Rosalía como si se posara sobre un nenúfar o, simplemente, le sirve acercarse a la juventud en el ritual, en el lenguaje o en los iconos, aunque sea siniestramente, como el que sólo está pensando en bañarse en su sangre. Sánchez no entiende la juventud, ni le importa la juventud, como no entiende la política ni le importa la política. Él sólo se mimetiza, por eso en el vídeo era como un insecto palo en una maceta de nuestra ventana.

Sánchez, asomado a la ventana de nuestra casa con manos de bicho palo y ojos de camaleón, nos decía que estos dos años de supervivencia y jadeos habían sido dos años de “avance, compromiso y políticas útiles”, dos años “defendiendo lo que de verdad importa”. Lo que de verdad importa, por lo visto, debe de ser él. Porque perder la mayoría en el Congreso, no poder aprobar leyes, no tener presupuesto, estar sometido al chantaje de unos y de otros (o peor, no tener ni la posibilidad de someterse al chantaje porque no le creen ni los que lo exprimen), ir pudriéndose por dentro por las humedades del búnker, querer convertir todo el Estado en su botín y vivir o morir cada día pendiente de qué miembros de su familia, de su camarilla o de su partido se sientan ante los jueces; todo eso, en fin, seguramente es anecdótico. Como lo son las cifras macroeconómicas que saca, un poco así como soviéticamente, en porcentajes aturdidores y cantidades inconmensurables, como de grano, para que hasta los pobres se deleiten y se alimenten con su riqueza teórica.

 

Después de negarlo todo y negarse a sí mismo, Sánchez, aunque sobreviva, nunca podrá negar que lo único importante, desde el principio, fue sólo él

La verdad es que cuando nos habla de crecimiento desde la oquedad de sus ojos, a Sánchez se le olvida lo de siempre, que si crecemos más es porque venimos de más abajo, que crecemos como el desnutrido que va recuperando peso. Se le olvida la inflación, que nos hace mirar los tomates como rubíes y la estufa como si fuera un deportivo, se le olvida la deuda, que con los niveles actuales tardaríamos casi medio siglo en pagar, el empleo precario, el paro (el juvenil, sobre todo) y los índices de riesgo de pobreza. Se le olvida que todo lo que dice sobre la vivienda se vaporiza con sus palabras ante nuestros ojos, y se le olvida que no nos funcionan los trenes ni nos funciona el Estado porque todo se queda en pagar la propaganda, la colonización institucional o social, la fontanería basta e impúdica y ese negocio carnicero entre la mordida, el muslamen y la chistorra que nació de ese Peugeot como de una furgonetilla de bragas anchas y calcetines gordos. Igual que se le olvida que la política exterior no es sino su interés particular y su propaganda doméstica que usan banderas con alfanjes y calaveras extranjeros. La verdad es que ni Europa ni Estados Unidos cuentan ya con nosotros, que somos más de Marruecos, Venezuela o China, donde salen, casualmente, servidumbres y negocios que suenan a tráfico de carne de gato.

Sánchez, en la pantalla como en nuestra ventana, parece pedirnos alpiste, agua, migajones, como un gorrioncillo. Sobrevivir un invierno más, respirar siquiera un día más, que es lo que se oye en el vídeo sobre todo, su intento de respirar por encima de la respiración planetaria del jardín, de la verdad o de la democracia, su intento antinatural de respirar como un tren de Óscar Puente o una rosa de plástico. A Sánchez se le olvida todo lo que dijo, todo lo que prometió, todo en lo que creía (nunca creyó en nada, salvo en lo importante, o sea él), se le olvida todo lo que pasa y todo lo que pasó, ante sus narices y ante sus garbeos. Pero es normal que se olvide todo cuando uno sólo intenta respirar. Casi se le olvida que ya no gobierna, que sólo sobrevive, que es lo que importa.

Sánchez ya no sabe muy bien si hablarnos como un killer o como un mosqueperro, como el césar de la socialdemocracia o un youtuber de muffins, depende de con qué crea él que puede respirar en cada momento. Ahí vemos ahora a Sánchez, el hombre de la máscara, en sus vídeos, en sus entrevistas, en sus reels, como pegado a nuestra ventana, con manos de ventosa y bocanada infinita e insuficiente. Detrás, la naturaleza (la realidad, sin más), que nunca es mero decorado, está ya ahí, pasando lentamente de difuminarlo a devorarlo. Después de negarlo todo y negarse a sí mismo, Sánchez, aunque sobreviva, nunca podrá negar que lo único importante, desde el principio, fue sólo él. Sólo esperamos que la democracia, como el jardín, sobreviva ante el bulldozer

El Fiscal General, García Ortiz quiere dimitir, pero Sánchez, "le obliga" a seguir en su función para salvar a la Begoña y a los Koldos.

 Álvaro García, el fiscal general del Estado que ha puesto la Fiscalía a los  pies de los caballos

El empeño de Álvaro García Ortiz por aferrarse a su cargo de Fiscal General tras ser investigado por el Tribunal Supremo como autor de un delito de revelación de secretos ocupará un lugar destacado en el manual de instrucciones del sanchismo para dinamitar las instituciones desde dentro. Por supuesto que su derecho a la defensa no se discute, faltaría más, pero su estrategia procesal y comportamiento convierten su permanencia en el cargo en algo insostenible. El problema radica no tanto en su condición de investigado -que también- sino en su apego a la mentira, sus burdas maniobras para deslegitimar al instructor y su manifiesto empeño por entorpecer el proceso judicial, demostrando que su continuidad como máximo representante del Ministerio Fiscal es incompatible con la mínima decencia institucional.

En un intento desesperado por justificar lo que parece ser una torpe destrucción de pruebas, García Ortiz aseguró que cambió de dispositivo móvil y eliminó sus WhatsApp por la existencia de un protocolo interno de la fiscalía para implementar la normativa de protección de datos. Algo que parecería sospechosamente oportuno si no fuera porque el susodicho protocolo no existe.

Ahora sabemos que no solo borró todos los mensajes de su móvil, sino que el borrado lo perpetró cuando el Tribunal Supremo lo encausó. No fue, ni mucho menos, un procedimiento rutinario, sino un movimiento premeditado para eliminar cualquier rastro comprometedor. Tan cutre como ineficaz, por cierto, pues gracias al volcado del móvil de otra imputada, la Fiscal Jefe de Madrid, conocemos el contenido de algunas de las conversaciones y órdenes que impartió durante las infaustas horas que precedieron a la filtración y publicación en los medios de un correo confidencial mantenido entre un fiscal y el abogado de un ciudadano particular.  

Este intercambio de mensajes, sumado a los que documentó Juan Lobato con Presidencia de Gobierno, aportan indicios solidos de la existencia de una conexión directa entre Moncloa y Fortuny para orquestar una operación política que socavara la carrera de una rival de Pedro Sánchez, la Presidenta de la Comunidad de Madrid, a través de la lesión de los derechos fundamentales de su pareja sentimental. 

Pero que nadie olvide que esta operación de Estado, ejecutada instrumentalizando a determinada prensa para que el derecho a no revelar las fuentes actuase como escudo protector para los autores de la filtración, no sólo ha golpeado a Díaz Ayuso, sino que está sometiendo a un auténtico calvario judicial, mediático y personal a un ciudadano español por el mero hecho de mantener una relación con una política “de derechas”. Porque ése -y no otro- es el verdadero motivo que explica que la honorabilidad y la reputación de González Amador se vea pisoteada, día sí y día también, por miembros del Consejo de Ministros y por sus mancebos mediáticos. Algo que no le deseo a nadie.

Pero sigamos. Además de borrar los mensajes de sus móviles, Alvaro García Ortíz también borró su cuenta de correo de Gmail. Una cuenta a la que -según esos mensajes que se conservan- ordenó que le remitiesen la información confidencial sobre González Amador que acabó publicada en la prensa minutos después.

Pese a la sólidos indicios de un comportamiento indigno de un Fiscal General, la misma maquinaria de propaganda gubernamental que se prestó como instrumento para la filtración y que en los albores del proceso negaba que hubiera algo comprometedor en el móvil, justifica ahora el borrado masivo de mensajes por parte de García Ortiz. Lo presentan como un acto de heroísmo democrático y un gesto de integridad institucional. Tremendo el mensaje que lanzan a la ciudadanía.

Por cierto, todavía ninguno de estos mercenarios de la pluma ha explicado cómo es posible que, si la justificación del borrado de mensajes radica en la necesidad de proteger datos “ultrasensibles” que afectan a la seguridad del Estado, por qué el Fiscal General se permitía utilizar su correo personal para tratar información tan delicada, aun cuando era algo proscrito por los protocolos internos de la fiscalía.

Otra de las razones por las que García Ortiz debería dimitir es la actitud que mantuvo en su declaración como investigado ante el Tribunal Supremo, que no se circunscribió a la defensa jurídica, sino que se erigió en un ataque infame al poder judicial: se negó a responder a las preguntas del juez y de las acusaciones, deslegitimó la instrucción y sugirió que el magistrado instructor actuaba con un sesgo premeditado. Una actitud impropia para un Fiscal General del Estado, cuyo cargo le obliga a promover el respeto a la legalidad y a la independencia judicial a través de la acción de la justicia, precisamente. 

Para mi resulta obvio que, si el Fiscal General considera que el Tribunal Supremo es un instrumento de persecución política que promueve una suerte de caza de brujas, no debe continuar ni un minuto más en el cargo. No puede representar al Ministerio Fiscal y, al mismo tiempo, sembrar dudas sobre la legitimidad de la justicia española. No se puede ser parte del sistema y su saboteador simultáneamente. No se puede soplar y sorber.

El último acto de indignidad institucional lo hemos conocido durante estas últimas horas. Con la evidente intención de enfangar y de pergeñar una maraña que desemboque en la recusación del magistrado instructor, Ángel Hurtado, ha vuelto a mentir. Esta vez al Consejo General del Poder Judicial. Aunque ha presentado una queja ante este órgano denunciando que el Supremo ha difundido todas sus llamadas de diez meses y revelado supuestos datos sensibles de 240.000 registros de su actividad diaria y profesional, lo cierto es que los informes obrantes en la instrucción demuestran que -salvo para los días 8 al 14 de marzo a los que se acota la investigación- la única información que se muestra en esos registros es la del IMEI, que no está asociada a llamadas, SMS, fechas, horas, duración o etiqueta de localización alguna. Una falsedad más, otra patraña con la que pretende no sólo defenderse, sino deslegitimar al órgano judicial más importante de nuestro país.

El caso García Ortiz no es solo el enésimo escándalo de un Gobierno acostumbrado a gobernar sobre las ruinas del Estado de Derecho que va dejando a su paso. Por supuesto que le asiste la presunción de inocencia, pero no puede seguir en su cargo porque, sencillamente, ha traicionado las funciones esenciales del Ministerio Fiscal. No solo ha dejado de ser un garante de la legalidad, sino que se ha convertido en su peor enemigo. Y si permanece en su puesto, no será solo su responsabilidad, sino también la de quienes lo sostienen, lo aplauden y lo justifican.


Sumar era Pablo Iglesias que se lo traspasa a Yolanda por dinero. Hoy, ninguno es nada. ¡VOTANTES ENNORTADOS¡

Qué pasa ahora tras la dimisión de Yolanda Díaz como coordinadora de Sumar  | Onda Cero Radio

Sumar era Yolanda, la espera de Yolanda, la duda de Yolanda, el blanco de Yolanda, la nada de Yolanda, que ahora ya es una nada pura, sin referencias, como un caballete vacío. Sumar era la alegoría de Yolanda, Yolanda oyendo caracolas, Yolanda paseando entre el pueblo como entre magnolios, Yolanda ensabanada de mármol, peinada por amorcillos, coronada por faunos, o sea que Sumar ahora es como un capitel decapitado o un tapiz con las musas huidas igual que comadres. Sumar era Yolanda, que a su vez era una operación de Sánchez, el intento de hacer un Podemos de fresa y nata, de tener un Pablo Iglesias monjil robado precisamente a Pablo Iglesias, una izquierda siseante y bordona que dijera las mismas cosas de siempre pero como desde el fondo de un pozo de los deseos, de un espejo mágico o de un lago con dama, sombrilla y barquita. Sumar era toda la izquierda metida en el delantalillo de Yolanda, donde había migas para pájaros y la promesa de ministerios como moras recién cogidas. Sumar era Yolanda con cántaros de leche, que ahora son añicos.

La primera vez que vi a Yolanda se derretía al sol del Matadero de Madrid, y así ha estado hasta ahora, derritiéndose poco a poco bajo su melena como una estatua de cera o como Leticia Sabater, que yo creo que ya en aquella crónica hacía la comparación. La adultez infantilona, el infantilismo zangolotino, siempre han sido ridículos, en la política y en la vida, y allí la vicepresidenta de las “cosas chulísimas” hablaba de “un día de alegría y de fiesta”, de “cariño” y de “ternura”, como una cuentacuentos vestida de muñecota. Yolanda, bajo aquel sol de carromato que aún recuerdo castigándome, se presentaba ella, o presentaba Sumar, como un circo ambulante de la izquierda lleno de falsas maravillas, falsos niños perversos como enanos perversos y realísima pobreza material o mental. Reinventar la izquierda es como reinventar el martillo, pero reinventarla como fiesta de cumpleaños de una chiquilla ya me parecía un insulto para la propia izquierda, que al menos antes daba venerables macarras.

Hacer un nuevo Podemos sin Podemos y una ultraizquierda de chicle era más la intención de Sánchez que de Yolanda, que yo creo que ella no se daba ni cuenta de su verdadero papel

Hacer un nuevo Podemos sin Podemos y una ultraizquierda de chicle era más la intención de Sánchez que de Yolanda, que yo creo que ella no se daba ni cuenta de su verdadero papel, de su sitio, viéndose allí arriba, montada en el unicornio de su sombra. Yo creo que ella pensaba de verdad que era la primera que iba a escuchar a la gente, algo que nadie había intentado en serio, e inició un proceso que llamo avispadamente “de escucha”, y que le daba aires de pastorcilla hablando con las ovejas. Luego, después de hacerse querer, de dudar, de deshojar la margarita de sus propios suspiros y sus propios lazos, que ya le hacían como nieve alrededor de sus piececitos; luego, en fin, como casi todos, se convenció de que lo que le pedía la gente era justo lo que ella siempre quiso hacer, que el pueblo, de alguna manera, siempre retumbó dentro de ella como una gran cascada salvaje. Con esa autoridad autoadjudicada y casi ancestral quiso asumir toda la izquierda, y lo curioso es que lo consiguió. 

La nueva nueva izquierda, o nueva vieja izquierda, necesitaba unidad, o mejor dicho liderazgo o hegemonía (es un viejo chiste ya que lo de la izquierda unida es un oxímoron), así que Yolanda podía, a la vez, negar los personalismos y presentarse como guía y salvadora. Aun con vetos (Irene Montero no representaba tanto una izquierda fallida o falsa sino antiestética, con sus pederastas liberados y su fanatismo clitórico), casi toda la izquierda asumió el liderazgo natural o sobrenatural de Yolanda, que a mí eso me sigue pareciendo el mayor triunfo de toda esta operación de Sánchez. Sería la superstición de los sondeos, o sería la figura alada que proyectaba Yolanda con sus mangas de ángel y sus moños y polisones de molinera, o la desesperación de una izquierda que volvía a agonizar en los purismos, las purgas y el radicalismo, pero Sumar, que no era nada, apenas un sol de cartulina sostenido por una niña bajo aquel sol industrial del Matadero, de repente era (casi) toda la izquierda a la izquierda de Sánchez.

Sumar era Yolanda, el aleteo de Yolanda, el frufrú de Yolanda, el verbo de Yolanda como en un sueño, bello y absurdo. Sumar era hasta el bolsito de Yolanda, que le llevaba una secretaria detrás, entre la carrera y la reverencia, como se lleva una corona real en un cojín, según vi en otra ocasión, en otra de las apariciones de Yolanda entre magia y ventoleras, que ahora que lo pienso Yolanda se aparecía como Céline Dion. Aun después de la huida de Podemos, casi toda la izquierda, milagrosa o sospechosamente, parecía de Yolanda. Pero Yolanda, en los tablaíllos y en la vicepresidencia, seguía siendo esa muñecota de la izquierda con canesú y mantecosidad, más caricatura que alegoría y más morisqueta que fundamento. Sánchez le ha ido dejando sitio, porque si no la operación no funciona (Sánchez desde luego no necesitaba a Yolanda para cargarse las relaciones con Israel), pero Yolanda vestía en el Gobierno y naufragaba en las urnas como una barquita en Sanxenxo.

Sumar era Yolanda, hasta Yolanda Díaz era sólo Yolanda, como la marca de harina que corresponde a una política enharinada igual que una monja enharinada, la monja que buscaba Sánchez. Aún seguirá de vicepresidenta, siendo esa vela blanca o negra de la izquierda que se larga en la bancada azul, que tampoco es cuestión de retirarse a un monasterio de la izquierda, a un bar de torreznos como Iglesias. No le salió mal la operación a Sánchez, pero la decadencia de la izquierda, loca de wokismo, superstición e irrealidad, ha coincidido con la nulidad política que era en el fondo, o desde el principio, Yolanda. Sí, Sumar era Yolanda pero Yolanda era nada y ahora la izquierda y Sánchez tendrán que buscar otro mesías u otra sirena.

Los problemas de Sánchez se multiplican pese a las trampas y marrullerías de su dimisión

 

Pedro Sánchez en La Moncloa la semana pasada

En las últimas horas, el Ejecutivo suma nuevas vías de agua en el ámbito doméstico, judicial, parlamentario e internacional. El plan del presidente para revitalizarlo no ha tenido efecto

El «punto y aparte» que anunció Pedro Sánchez el lunes de la semana pasada no ha servido para taponar las vías de agua que acumula un Gobierno que aún no ha cumplido el medio año de vida. Más bien al contrario, en las últimas horas al casco de su embarcación se le han abierto nuevas grietas.
 
La confirmación del fracaso de la gira europea del presidente en busca de países que reconozcan el Estado de Palestina a la vez que España; el expediente abierto por la Junta Electoral Central al CIS por su encuesta flash de la semana pasada; la decisión del juez instructor del caso Begoña de encomendar la investigación a la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil; la comparecencia de José Luis Ábalos en la comisión de investigación sobre la trama corrupta en el Senado; el incidente diplomático con la República de Argentina provocado por el ministro Óscar Puente.
 
También, el tercer informe de las Cortes contra la ley de amnistía; la convocatoria de una nueva manifestación contra esa norma; y Carles Puigdemont reiterándole a Sánchez que, o gobiernan los dos, o no lo hará ninguno. El Gobierno ni siquiera pudo disfrutar, este lunes, de la noticia de que España haya superado por primera vez los 21 millones de empleados. Puesto que el gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, recordó a los socialistas que urge un ajuste para reducir el déficit público y que la baja productividad sigue siendo un lastre para la economía española.
 
En lo que se refiere al Estado palestino, el Consejo de Ministros de este martes no aprobará aún su reconocimiento, como había pedido Yolanda Díaz al presidente. Pero sí será antes de las elecciones europeas. En cualquier caso, este lunes quedó confirmado que, como adelantó El Debate, solo Irlanda reconocerá Palestina a la vez que España.
Tanto Sánchez como el primer ministro irlandés escribieron en sus cuentas de la red X sendos mensajes aludiendo a ese inminente reconocimiento coordinado. En abril, Sánchez se reunió con los mandatarios de Noruega, Irlanda, Portugal, Eslovenia, Malta y Luxemburgo y mantuvo contactos con los de Estonia, Polonia, Finlandia y Grecia. Trató de persuadir a todos ellos de la importancia de una acción conjunta en la UE, pero solo en el irlandés encontró el apoyo que buscaba.
Pedro Sánchez y el primer ministro de Irlanda, Simon Harris

Pedro Sánchez y el primer ministro de Irlanda, Simon HarrisFernando Calvo

Este lunes también se reunió la Junta Electoral Central y decidió abrir un expediente contra el CIS y contra su presidente, José Félix Tezanos, por el sondeo que elaboró a propósito de la carta de Sánchez a la ciudadanía. En él preguntaba por la independencia de los jueces y hacía una estimación final de voto para las generales en plena campaña de las catalanas. El domingo, en una entrevista en El País, el propio presidente defendía a Tezanos: «Le podrá gustar más o menos, pero es un catedrático de Sociología».
Pero es que la JEC fue más lejos y también ordenó a TVE compensar al resto de partidos por la entrevista que la cadena pública le hizo al líder del Ejecutivo en el prime time del lunes de la semana pasada, horas después de anunciar que se quedaba. El PP denunció, al hilo de ambas decisiones, que el Gobierno «hace de la manipulación institucional su bandera».
 
En paralelo, el caso Begoña sigue su curso. El juez que ha abierto diligencias previas contra la mujer del presidente, Juan Carlos Peinado, no se ha plegado a las presiones del Gobierno ni de la Fiscalía (que recurrió ante la Audiencia Provincial de Madrid solicitando el archivo del caso). Este lunes se conoció que Peinado ha encargado la investigación a la UCO de la Guardia Civil, que es también la unidad que lleva dos años tratando de desbrozar la trama corrupta vinculada a la operación Delorme.
Ilustración del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y su mujer, Begoña Gómez

Ilustración del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y su mujer, Begoña GómezÁngel Ruiz

A este último respecto, a los socialistas les podría ir aún peor de no ser porque José Luis Ábalos fue una tumba en su comparecencia en la comisión de investigación del Senado. El exministro de Transportes hizo todo lo posible por evitar comprometer lo más mínimo al partido en el que ha militado 43 años y que ahora le tiene suspendido de militancia de forma cautelar. «Yo no voy a defender a nadie, pero no voy a acusar a nadie», anunció al comienzo. Y eso hizo. No obstante, el solo hecho de ver a Ábalos declarando sobre Delcy Rodríguez y sobre los contratos del Gobierno en pandemia en la Cámara Alta fue un trago para el PSOE.
A mayores, el Gobierno y el PSOE se esforzaron ayer por cerrar filas en torno a Óscar Puente en público, cuando en privado algunos empiezan a preguntarse si el ministro de Transportes no está yendo demasiado lejos en su papel de «dóberman». Puesto que, esta vez, sus excesos verbales no se han quedado en un asunto doméstico, sino que han provocado un incidente diplomático con un país en el que operan más de 130 grandes empresas españolas.
 
Este lunes, el Gobierno de Javier Milei dio por zanjado el episodio por boca de su portavoz, Manuel Adorni, Pero no sin antes reiterar que un ministro extranjero no puede acusar al presidente argentino de drogarse.
 
Por la tarde, el Senado hizo público otro informe contra la amnistía, que se suma a los emitidos por el CGPJ, los letrados de la Comisión de Justicia del Congreso y los letrados del Senado. Y también a las objeciones expresadas por los juristas de la Comisión de Venecia, aunque el Ejecutivo tratara de enmascararlas.
 
El letrado adscrito a la comisión parlamentaria que lleva la tramitación de la norma en la Cámara Alta, Eugenio de Santos, alertó negro sobre blanco de «distintas infracciones que afectarían a principios y derechos fundamentales tanto de la Constitución como de los tratados de la Unión Europea y a obligaciones impuestas por el Derecho de ésta». Entre los que citó el principio de legalidad en materia penal, el de seguridad jurídica, el de igualdad, el derecho a la tutela judicial efectiva y a la defensa y la vulneración de las obligaciones impuestas por el Derecho de la UE en materia de terrorismo y de protección de los intereses financieros de la Unión.
Por si fuera poco, el PP anunció una nueva manifestación en contra de la ley para el día 26 de mayo, cuando probablemente ya haya sido aprobada de manera definitiva por el Congreso. A los populares no les será difícil superar la discreta cifra de 12.000 manifestantes que congregó el PSOE hace diez días en Ferraz, cuando supuestamente Sánchez estaba a punto de dimitir

Adriana Lastra dimite, cinco minutos antes de que la dimitan.

Su único trabajo conocido fuera del PSOE: panadera

La debacle electoral del 10-J se ha cobrado ya su primera víctima. La vicesecretaria general del PSOE, Adriana Lastra, ha anunciado este lunes su dimisión. En un comunicado emitido por Ferraz explica que para una militante socialista, «ser vicesecretaría general del Partido Socialista es una de las responsabilidades más hermosas que existen, también es una tarea muy exigente en tiempo, esfuerzo y desvelos».

 Por Juan Pardo

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En los últimos meses «se han producido cambios importantes en mi vida personal que me exigen tranquilidad y reposo y que, en las dos últimas semanas, me han obligado a tomar una baja laboral que se va a prolongar aún un tiempo», en alusión a su embarazo.

 

Compaginar «reposo y cuidados»

«Por todo ello, y ante la dificultad de compaginar las exigencias de reposo y cuidados, imprescindibles en mi situación actual, con la intensidad que exige la dirección del Partido, he presentado mi dimisión como vicesecretaría». Así se lo trasladó hace días a Pedro Sánchez «a quien quiero agradecer su confianza todos estos años recorridos en un camino que muchos creyeron imposible y que hemos hecho realidad paso a paso».

 

El papel de Lastra había sido cuestionado tras la debacle de las elecciones andaluzas y sus malas relaciones con el secretario de Organización socialista, Santos Cerdán. El escenario electoral de 2023 exigía un partido en plena forma, lo que distaba mucho de ser así después de encadenar varias derrotas electorales, salvo la catalana.

 

Antonio Hernando y Patxi López

Sánchez deberá nombrar ahora un sustituto o sustituta. Las quinielas hablan de perfiles tan políticos como el de Antonio Hernando o Patxi López, sin descartar que busque el nombre de otra mujer. Para nombrar dicho relevo deberá reunir a la ejecutiva socialista, lo que no estaba previsto hacerlo ya en este mes. Y es que la dimisión de Lastra, aunque se escude en el tan consabido «cuestiones personales», tiene una carga política de fondo que pone el foco en esa dimisión justo cuando el gobierno seguía saboreando el éxito del debate del Estado de la Nación.

 

Cuando no cumple ni un año de su renovación en la vicesecretaria general del partido, descabalgada de la portavocía en el Congreso, algo que nunca asimiló bien, se despide de sus compañeros de los que dice que «es difícil encontrar personas con tanta dedicación y tanta competencia. Son un orgullo para este partido que, con ellos, siempre estará en buenas manos. Si algo he sido, soy y seré es militante de este partido. Nos encontraremos en las agrupaciones y las casas del pueblo»

Por Juan Pardo

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Blog de Juan Pardo

La media de las últimas encuestas electorales aproximas más al PP a la mayoría absoluta.



Según la media de las últimas encuestas publicadas siguen confirmando la victoria del PP de cara a unas futuras elecciones generales. El Partido Popular ganaría unos comicios generales si se celebraran hoy, según este sondeo. Lo haría con 141 escaños, 48 por encima de los 93 del PSOE. Por detrás, en este orden, quedarían Vox (45), Unidas Podemos (22), ERC (13), PNV (6), Bildu (6) y Más País + Compromís (5); y Ciudadanos obtendría un único escaño. Eso significa que el PSOE habría readquirido ocho escaños y casi un punto en intención de voto desde las últimas cifras del mes de junio, mientras que el el PP, en ese mismo tramo, ha perdido catorce diputados y tres puntos, al remitir ligeramente el 'efecto Feijóo'.

 Por Juan Pardo

juanpardo15@gmail.com

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Blog de Juan Pardo

La última encuesta de GAD3 publicada por el diario 'ABC' también reflejaba esa tendencia, ahora ligeramente frenada: el PP ganaría las próximas elecciones generales con un apoyo de más del 36%, cinco puntos más que el resultado de las encuestas de la semana pasada, lo que le otorgaría entre 155 y 159 escaños. Por el contrario, el PSOE perdería poder, quedando en una segunda posición con un 24,3% de los votos (94-98 escaños). Unidas Podemos mantendría su caída y se quedaría por debajo del umbral del 9% de voto (16-18 escaños). Según este sondeo, los populares sumarían holgadamente mayoría de investidura o Gobierno con Vox, ya que la encuesta otorga a los de Santiago Abascal entre 37 y 39 diputados. Ciudadanos desaparecería del ámbito político nacional al no alcanzar ningún escaño. Los datos de la encuesta avalan la teoría del cambio de ciclo político que anticipaba la histórica mayoría absoluta del PP en Andalucía.

 

El sondeo de 'ABC' confirmaba también otra tendencia de fondo: la fuerte recuperación del bipartidismo, aun cuando el arco parlamentario mantendría una acusada fragmentación. El PP se dispara por encima del 30% del voto, y el PSOE casi alcanza el 25%. Es decir, seis de cada 10 votantes elegirían a uno de los dos grandes partidos. Una de las principales formaciones de la llamada 'nueva política' que irrumpió en 2015, Ciudadanos, desaparecería; la otra, Podemos, sigue perdiendo representación, a la espera de si Yolanda Díaz puede actuar como revulsivo para ese espacio, y el tercer partido en aparecer, Vox, detendría su crecimiento.

 

Este promedio de encuestas no debe interpretarse como la estimación de voto. Se trata de una herramienta cuyo objetivo es dar una idea agregada de la situación de los distintos candidatos ante las elecciones generales de 2023. La estimación de voto de este periódico, en cambio, se publica cada 15 días desde septiembre de 2021 en el Observatorio Electoral, de la mano del instituto demoscópico IMOP Insights. El agregador de encuestas, además, supone una información en constante actualización. Cada vez que se publica un nuevo sondeo, este se incluye en nuestra base de datos y el gráfico queda actualizado. La intención de voto no es una variable muy volátil, pero, desde las últimas elecciones generales, las tendencias han mostrado alteraciones que se explican por momentos clave. Por ejemplo, la victoria de Isabel Díaz Ayuso en Madrid en mayo de 2021 marcó un claro ascenso de las opciones del Partido Popular para ganar a nivel nacional. Y ese impulso decayó más tarde, cuando se aproximaban las elecciones de Castilla y León y coincidiendo con la crisis del Gobierno de Díaz Ayuso por las comisiones cobradas por su hermano por contratos de venta de material sanitario. También el nombramiento del nuevo líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, marcó un nuevo rumbo en la estimación de voto a los populares. Pero, si se habla de tendencias, hay una pregunta principal que responder: ¿cuánto ha subido o bajado cada partido desde las anteriores elecciones? El siguiente gráfico muestra la comparación entre los resultados del 10-N y el último dato disponible del promedio de encuestas de El Confidencial.

 

Cómo hacemos el promedio de encuestas

Recopilamos los sondeos publicados por las casas encuestadoras en los periódicos o páginas web correspondientes. Identificamos tanto la fecha de publicación como la de finalización del trabajo de campo. Esta última es la que utilizamos para calcular la media móvil diaria de las últimas dos semanas. El promedio pondera las encuestas publicadas según tres criterios: tamaño de la muestra, la fecha de finalización del trabajo de campo y casa encuestadora. Así, los sondeos que cuentan con tamaños de muestra más bajos tienen menos peso a la hora de calcular el promedio, y viceversa. Por otra parte, las encuestas más recientes tienen un peso mayor en la media de cada día. Esto hace que la fórmula sea más ágil para registrar cambios de tendencia, aunque el promedio a 14 días es cauto y su tendencia no deja mucho espacio a la volatilidad de última hora. Además, el promedio tiene en cuenta información de hasta los últimos 30 días, pero aquellos publicados hace dos semanas tienen un peso prácticamente inexistente en el cálculo. Solo en los primeros 30 días que aparecen en el gráfico el promedio se calcula a futuro, ya que no se dispone de días previos para ponderar.

Por último, para la ponderación según la empresa que realiza la encuesta, se han tenido en cuenta dos cuestiones. Por un lado, el acierto de cada empresa en la última encuesta publicada para las elecciones generales del 19 de noviembre de 2019. Y, en segundo lugar, se ha establecido un criterio editorial para valorar qué casas encuestadoras deben tener un impacto mayor en la media de sondeos. De esta forma, ponderamos los conocidos como 'efectos de casa'. Por citar un ejemplo, no es nuevo que el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) es la casa encuestadora que ofrece los mejores datos para el PSOE, con bastante diferencia del resto y de forma sistemática. Aplicando una ponderación por casa, estos efectos afectan en menor medida al promedio, aunque no queda exento de ellos por completo. En cerca de 60 sondeos, la mayor parte concentrados en 2020 y principios de 2021, no se publica el dato de Más País. En esos casos, la suma del bloque de izquierdas se ve infrarrepresentada, ya que solo se hace la suma de PSOE y Unidas Podemos. Nuestro modelo para calcular el promedio es sólido, pero, a la vez, flexible. Esto significa que podemos aplicar cambios en función de las necesidades que la actualidad imponga, como la creación de un nuevo partido que se presente a nivel nacional o la reacción ante una mayor intensidad de publicación de sondeos cuando quede menos para las elecciones. Todos los cambios quedarán reflejados en este apartado metodológico.

Por Juan Pardo

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Rebeca Serna, ex diputada de Vox (Valencia) abandona la formación, por falta de transparencia.

 




La diputada de Vox en las Corts Valencianes Rebeca Serna se acaba de convertir en la primera parlamentaria tránsfuga de VOX en la Comunitat Valenciana. Serna ha presentado esta mañana en el registro de las Corts el escrito para formalizar su renuncia y marcharse al grupo de no adscritos, donde ya hay cinco diputados que abandonaron en su momento Ciudadanos. Serna es la tercera diputada de la formación de Santiago Abascal que deja el partido en lo que va de legislatura. David Muñoz y Vicente Roglá optaron por dejar su escaño y volver a sus puestos de trabajo.

 

Así consta en el escrito que ha presentado por el registro este mismo lunes en el que solicita a la Mesa que se adopten las medidas oportunas y necesarias para que se le garantice el ejercicio de todos los derechos parlamentarios y el acceso a los medios materiales necesarios para desarrollar sus funciones.

 

La decisión, tomada en un momento de inactividad total en el Parlamento valenciano, ha cogido por sorpresa tanto a su propio partido como a los diputados. O al menos, eso afirman desde Vox. En esta maniobra llama la atención un encuentro mantenido por Serna con el ex diputado de Ciudadanos, Jesús Salmerón. Este último forma parte del grupo de los no adscritos, por lo que pasarán a ser compañeros. Todo apunta a que esta reunión estaba concertada, puesto que el hecho de que no haya actividad parlamentaria y las fechas, hace altamente improbable que haya sido casual.

 


Ninguneo y falta de transparencia

La diputada por Castellón ha decidido dejar el grupo parlamentario de Vox en Les Corts Valencianes por “el ninguneo” y las críticas a sus espaldas que está recibiendo por parte del partido, y la falta de “claridad” y “transparencia” con la que, a su juicio, actúa la formación.

 

Serna expone en un escrito al que ha tenido acceso Efe, los motivos que le han llevado a tomar esta decisión, que afirma que ha sido “muy difícil”, aunque tiene el convencimiento de hacer lo correcto.

 

En él, denuncia la pérdida de confianza que ha habido, en los últimos años, desde los cargos públicos hacia los afiliados y viceversa, y la falta de “claridad y transparencia” con la que a su juicio ha actuado el partido, al que ha acusado de haber actuado “con engaños y ocultaciones”.

 

Afirma que se han hecho reuniones a escondidas, en las que se ha dejado de lado a muchas de las personas que han trabajado por el partido desde el principio, entre otras a ella, que, según explica, se afilió a Vox cuando había “unos pocos afiliados en Castellón” porque creía en el proyecto que representaba y “no por aspiraciones políticas”.

 

 




Serna asegura que cuando accedió a Les Corts, en septiembre de 2019, tras la dimisión de David Muñoz, esos comportamientos “de ninguneo”, “de críticas” a sus espaldas y de dejarle aparte continuaron también en el grupo parlamentario, llegándose, incluso, a poner en cuestión su relación personal con determinados afiliados.

 

”He asistido a muchos actos, como parte de mi trabajo, a los que no se ha dado ninguna relevancia, a diferencia de lo que se hace con otros diputados. En ocasiones, hasta me han dado literalmente la espalda, no me han dirigido la palabra, y se han hecho la foto aprovechando alguna ausencia mía”, denuncia.

 

Señala que ha tratado de dar solución a esta situación por cauces internos, pero “nadie ha demostrado el menor interés”, y destaca que el punto de inflexión fue una reunión de afiliados y simpatizantes del municipio donde reside con ciertos cargos orgánicos provinciales.

 

 

Afirma que, además de no haber sido convocada a esa reunión, en ella se “dijeron, presuntamente, cosas insultantes” sobre ella y se menospreció el trabajo realizado, y “como remate”, añade, se ha editado un vídeo con los mejores momentos de Vox en Les Corts, con intervenciones de todos los diputados excepto suyas.

 

La parlamentaria asegura que han sido “dos años muy difíciles” y que no tiene mucho sentido dar la cara y representar a un partido del que no recibe “ningún apoyo, más bien todo lo contrario”.

 

Defiende que ha intentado hacer su trabajo lo mejor posible, e indica que desde el grupo de no adscritos seguirá “trabajando con total libertad por los intereses de los valencianos y por la unidad de España”, y espera que quienes han sido sus compañeros respeten su decisión.

 

Desde Vox, se han limitado a decir que respetan la decisión “personal” de Serna y que no ha informado de su decisión. Además, han remarcado que no tienen constancia de que la diputada hubiese planteado alguna queja sobre el funcionamiento del grupo parlamentario.