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Hollande, socialista hasta la picha, peca con dineró público


Dicen los más los más castos y hasta los más jodidos pobres por la ineptitud y el derroche político a propósito de la comedia en torno a François Hollande que un hombre que engaña a su mujer muestra una falta de lealtad, una deshonestidad que le descalifica, prácticamente, para gobernar un país. Yo que soy pobre, no diría tanto; pero si escribí en días anteriores que los políticos deberían hacer juramento de gobernantes con cinturón de castidad y las políticas deberían gobernar desde un convento de clausura situado en las antípodas donde gobiernan  los primeros. No porque sea muy fiel a los principios e la iglesia, sino porque  ya estoy hasta los huevos que me  me joda la raza política, ¿Habéis visto como se joden a las mujeres a más atractivas y por cuenta ajena, o sea, con impuestos especiales que nos  endilgan? . Dicen que en España tocamos a siete mujeres por cada hombre y ahora sé quien se fornica a las otras seis  que nunca olí. ¿Sería buena idea hacer un ramadán invertido a libre elección aunque solo fuese de una semana? Yo pido, Julia Robert, Scarlett Johansson, Megan Fox, Elisha Cuthbert, Uma Thurman, Kale Becknsale, Emma Watson, Kim Kardshian y como suplente, no estaría mal, Scarlett Johanson . Como habréis observado hay pocas españolas, bastante tuve con Marí Tere Fernández de la vega y tengo con la coca lisa, Soraya Sáez de Santa María madre de Dos y de todos los apóstoles. Mucho me temo que, como siempre, me  voy a comer una mierda porque lejos de  ser político, les critico aunque ellos no me escuchen.     
Vamos a dejar las pajas sicosomáticas e intentar contaros algo de hadas fieles a sus hados o Jefazos políticos.  Casi todos los países  los  anglosajones  dan importancia política a sus veleidades privadas. Ha habido muchos casos, substancialmente, sonados: desde la carrera truncada del precandidato demócrata a la presidencia de Estados Unidos Gary Hart hasta el "affaire" de Bill Clinton con la becaria Mónica Lewinsky, por no hablar de tantos congresistas o gobernadores que los hay infieles con su pareja y fieles a si mismo.
El socialista francés que más que socialista parece un Sultan. Hollande se enfrenta ahora al dilema de a quién llevar con él a la Casa Blanca para que aparezcan ambos cogidos de la mano en las fotografías junto a la pareja Barack y Michele Obama. ¡Vaya Morbo¡ En eso con Zapatero y Rajoy hemos tenido suerte porque más parecen budistas tibetanos que Jefazos de Gobiernos por los anteriores, no apostaría ni un ápice.
Debo confesar mi repugnancia por la institución de Primera Dama y todo ese empalagoso revuelo familiar en torno a cualquier político al que nos tienen acostumbrados los Estados Unidos y que empieza a encontrar imitadores en otros países.
Uno elige a un político y no a su familia. Pero, como hemos visto en algunos lugares ciertamente poco recomendables por su calidad democrática, acabado el mandato del primero, la esposa puede convertirse en su sucesora. Así, todo queda en casa.
Pero, volviendo al punto de partida, ¿por qué un político que, por la razón que sea y que sólo a él atañe, engaña a su pareja habría de quedar descalificado para dirigir con acierto un país?
Es un asunto de moral privada, que deben resolver los dos individuos en cuestión, aunque preciso es que reconocer que, mal llevado, el "affaire" podría distraer al político de sus tareas de gobierno, que son para las que fue elegido.
En el caso de Hollande y de otros dirigentes, lo realmente grave no es que sean deshonestos en casa sino que lo sean con el país.
Que son deshonestos, por ejemplo, traicionando el programa con el que concurrieron a las elecciones. Aunque luego sean fidelísimos esposos. De eso sabemos por desgracia mucho aquí.
Pero también lo saben en Francia, donde se ha visto cómo su presidente adoptaba las recetas económicas de la derecha y renunciaba a plantarle cara a la canciller Angela Merkel como había prometido una y otra vez durante la campaña.
Ese mismo Hollande que se declaraba escandalizado por las remuneraciones excesivas de empresarios y banqueros no ha hecho nada de lo que prometía para limitarlas e incluso se ha preocupado de anunciar en un comunicado que "no habrá ley específica sobre la gobernanza de las empresas".
¿Es Hollande, como el británico Tony Blair, otro liberal enmascarado? Ciertos antecedentes y sus últimas decisiones así lo hacen pensar. Liberal  solo de “DON DINERO”