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En España, la multitud de partidos políticos la hacen ingobernable y proclive a la corrupción.

 Reinventar la militancia

El Estado de derecho y la calidad institucional en España: los males de un Estado de partidos

El Estado de derecho en España, como pilar fundamental de la democracia, enfrenta una serie de desafíos que comprometen la calidad institucional del país. Aunque teóricamente España es una democracia plena, en la práctica se encuentra atrapada en lo que científicamente se ha denominado un «Estado de partidos«. Esta estructura política, basada en el control hegemónico de los partidos políticos sobre las instituciones públicas, ha generado una serie de disfunciones que afectan tanto la independencia del sistema como la confianza de los ciudadanos en sus instituciones.

El «Estado de partidos»: Una degeneración del Estado de derecho.

El concepto de «Estado de partidos» fue abordado por el jurista alemán Heinrich Triepel, quien describía este fenómeno como una transformación en la que los partidos políticos dejan de ser mediadores entre sociedad y Estado para convertirse en hegemónicos dentro del aparato estatal. Según Triepel, este control termina distorsionando la separación de poderes y convierte al Estado en una herramienta al servicio de las élites partidistas, afectando gravemente la neutralidad de las instituciones públicas​.

Carl Schmitt también analizó críticamente el «Estado de partidos«. En su obra «El guardián de la Constitución«, Schmitt advertía que el parlamentarismo, dominado por los partidos, se degrada en una lucha de intereses privados, socavando la legitimidad del Estado y el bien común. Esta partidocracia genera una crisis de representación, pues las decisiones políticas dejan de estar guiadas por la soberanía popular y pasan a depender de las dinámicas internas de los partidos políticos​.

Consecuencias para la calidad institucional

 La primera consecuencia de un sistema así es el debilitamiento de la garantía constitucional de la independencia judicial. El poder judicial, fundamental para garantizar el Estado de derecho, ha sido sometido a una autentica lucha para su control político. Esto se ve reflejado en la tardanza y dificultad para renovar los cargos del CGPJ, el cual se ha llevado años paralizado debido a las disputas entre los principales partidos. La politización del sistema judicial genera desconfianza y afecta negativamente a la percepción pública de la justicia, que ve como el gobierno de los jueces pretende ser asaltado sin ningún escrúpulo y sin que surja un mínimo de cordura para darse cuenta que ofrecen un bochornoso espectáculo cual hienas sobre sabrosa carroña.

 Falta de controles eficaces y corrupción

En un Estado de partidos, los órganos de control administrativo y económico, como el Tribunal de Cuentas o las agencias regulatorias, son igualmente susceptibles de control político. Esto afecta su capacidad para actuar con independencia, lo que a menudo facilita prácticas corruptas o negligentes. Los partidos dominantes, al controlar estos organismos, evitan una verdadera y efectiva rendición de cuentas.

La politización de los medios

En los últimos años, se ha observado en España una creciente tendencia hacia el control de los medios de comunicación por parte de los poderes políticos. Diversos gobiernos han intentado influir en la prensa, limitando su capacidad para actuar como un verdadero contrapoder. Esta situación ha sido evidenciada a través de presiones sobre periodistas, regulaciones restrictivas y el uso de subvenciones públicas o favores económicos para condicionar la línea editorial de medios clave. Un ejemplo es el control sobre los medios públicos como RTVE, donde los nombramientos de directivos y los contenidos informativos han sido objeto de controversias por su alineación con los intereses del gobierno de turno​.

Además, la falta de independencia en los medios ha generado un deterioro en la libertad de prensa, contribuyendo a una polarización de la información y afectando la calidad del debate público. Esta estrategia busca, por una parte, neutralizar el rol fiscalizador de la prensa, fundamental en una democracia consolidada, y por otra, persigue señalar, atacar y manchar la reputación profesional de aquellos que han intentado ser críticos con la política del gobierno.

 Fragmentación del mercado y regulación ineficiente

Según informes recientes de la Comisión Europea, la fragmentación del mercado y el exceso de regulación son obstáculos que impiden la productividad en España. El exceso de normativas muchas veces responde a intereses partidistas y regionales, lo que genera un entorno empresarial difícil, afectando a la competitividad económica del país​.

 Definir el sistema de partidos actual tal y como lo hiciera Hans Kelsen –democracia de partidos-, es una auténtica tomadura de pelo. No solo porque la democracia exija representación política y separación de poderes que en un sistema político semejante no es posible, sino porque la tan ansiada democracia material, es decir, aquella que busca la igualdad antes que la libertad se ha comprobado en España, en este último tiempo, que dicho valor constitucional no tiene ninguna fuerza ni afectación cuando el gobernante de turno, ansiado de poder, entrega a manos ajenas como contrato de caución de su sillón: la igualdad ante la ley, la solidaridad entre todos los territorios de España, el cumplimiento de la ley penal y la devolución de los caudales públicos por responsabilidades contables. Y lo peor de todo, es que nadie ni ninguna institución puede evitarlo, pues se hallan bajo su poder y control.

 Desgaste en la confianza pública

La combinación de una justicia politizada, una regulación fragmentada y una corrupción endémica afecta directamente a la confianza de los ciudadanos en las instituciones. España ha experimentado un acusado descenso en varios índices internacionales de calidad democrática, donde factores como la percepción de corrupción y la falta de independencia judicial juegan un rol determinante.

Impacto en el Estado de derecho

El resultado de este modelo es un Estado de derecho no debilitado sino caquéxico, donde las decisiones de los partidos políticos prevalecen sobre los intereses generales. Heinrich Triepel subrayaba que en un sistema así, las instituciones se vacían de contenido democrático y se subordinan a los dictados de las cúpulas partidistas. A su vez, Carl Schmitt sostenía que este control de los partidos sobre el aparato estatal transforma la política en una «lucha de poder» constante, erosionando la soberanía popular​.

En España, la estructura del «Estado de partidos» ha contribuido a la erosión de la independencia judicial y el control de las instituciones, afectando directamente la calidad institucional y el Estado de derecho. Este problema sistémico es evidente en la falta de reformas significativas que puedan devolver a las instituciones su autonomía frente a la política partidista, un mal que aqueja tanto a la administración pública como al sistema judicial.

El Estado de partidos en España ha provocado una serie de disfunciones que afectan gravemente a la calidad institucional y, por ende, al Estado de derecho. Sin una separación clara de poderes ni una verdadera independencia de las instituciones, el sistema de libertades español corre el riesgo de seguir deteriorándose. Solo a través de reformas estructurales y constitucionales que limiten el poder de los partidos sobre las instituciones y promuevan la transparencia y la rendición de cuentas, España podrá recuperar la democracia que demanda su sociedad. Mientras tanto, seguirá creciendo el partido más democrático que existe: el de la abstención.

Más de 300 millones de euros han recibido los partidos políticos en subvenciones.

 

Más de Los partidos políticos han recibido 297 millones de euros en subvenciones esta legislatura

El Tribunal de Cuentas ha puesto bajo la lupa la financiación de los partidos. Solo el Ministerio del Interior repartió 225 millones

Los partidos políticos han recibido 297 millones de euros en subvenciones esta legislatura

El reparto de la suma ha beneficiado al Partido Socialista por sus resultados estatales.


Los partidos políticos han logrado un importante colchón económico, fundamental para realizar las constantes campañas vinculadas a los comicios, gracias a las subvenciones de ayuntamientos, comunidades y Estado para muy diferentes fines. Es su fórmula para subsistir y hacer propagandas visibles, y para los nuevos partidos y plataformas que surgen, el principal hándicap para dar un paso adelante.


Los partidos políticos han recibido 297 millones de euros en subvenciones esta legislatura

El Tribunal de Cuentas ha puesto bajo la lupa la financiación de los partidos. Solo el Ministerio del Interior repartió 225 millones

Los partidos políticos han recibido 297 millones de euros en subvenciones esta legislatura

El reparto de la suma ha beneficiado al Partido Socialista por sus resultados estatales. | Europa Press


Los partidos políticos han logrado un importante colchón económico, fundamental para realizar las constantes campañas vinculadas a los comicios, gracias a las subvenciones de ayuntamientos, comunidades y Estado para muy diferentes fines. Es su fórmula para subsistir y hacer propagandas visibles, y para los nuevos partidos y plataformas que surgen, el principal hándicap para dar un paso adelante.

Los datos recopilados por THE OBJECTIVE muestran que las formaciones políticas han sumado más de 297 millones en ayudas en tres años y medio. Entre el 1 de enero de 2020 -fecha que coincide con la segunda legislatura de Pedro Sánchez- hasta el 30 de mayo de 2023 se han embolsado más de 297 millones de euros. El Ministerio del Interior, a través de las subvenciones estatales ordinarias -financiación ordinaria- y de seguridad ha distribuido más de 225 millones de euros.

Al detalle, el reparto de la suma ha beneficiado al Partido Socialista por sus resultados estatales. En total, solo en ayudas de financiación ordinaria del Estado procedentes del Ministerio del Interior ha captado 59 millones, casi una cuarta parte del total. A estos se deben añadir otros 7,1 millones logrados por el Partido de los Socialistas de Cataluña (PSC).

Subvenciones a Vox, Bildu y Ciudadanos

El segundo receptor de subvenciones estatales es el PP, con 49 millones repartidos entre 2020, 2021, 2022 y 2023. Mientras, Vox, el partido liderado por Santiago Abascal, ha captado más de 33,4 millones, del Estado a través de estos dos ministerios. Por su parte, Podemos ha logrado la mitad que Vox -17,2 millones- y Ciudadanos, que ha decidido no presentarse a las elecciones generales del 23 de julio, obtuvo casi 12,3 millones.

Menores cantidades, aunque importantes y por encima de los tres millones de euros, captaron Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) -7,2 millones- ; Izquierda Unida -5,8 millones-; Partido Demócrata Europeo Catalán -4,9-; Partido Nacionalista Vasco (PNV) -3,6-; y Catalunya en Comú -3,45 millones-. Mientras, Bildu se hizo de 2,6 millones del Estado.

Si las subvenciones estatales son la principal fuente de financiación de los partidos, además de la afiliación, la seguridad de los partidos supone en torno a 12 millones de euros, repartidos según la representación. Cerca de tres millones cada año.

El pasado mes de marzo, poco antes de los comicios municipales y autonómicos celebrados el 28 de mayo, la presidenta del Tribunal de Cuentas, Enriqueta Chicano Jávega, instó en el Congreso de los Diputados a una urgente reforma de la financiación de los partidos políticos para mejorar su auditoría y supervisión. Alertó de las deficiencias de la ley de 2015 y las lagunas que se encuentra el organismo fiscalizador a la hora de auditar a las formaciones políticas.

‘Crowdfunding’ y microcréditos

La responsable del Tribunal de Cuentas puso en el punto de mira las subvenciones que se conceden para gastos de seguridad, el poco rigor a la hora de presentar las cuentas anuales y otras fórmulas de financiación, como las donaciones, los microcréditos y el crowdfunding. También abogó por mayores sanciones en el caso de que no se presenten las cuentas anuales a tiempo.

La presidenta del Tribunal de Cuentas también instó a mejoras en el seguimiento de la financiación privada de las formaciones políticas. Abogó por limitar los ingresos en efectivo, justificando documentalmente el origen del dinero y exigiendo una declaración jurada a los donantes donde hagan constar que no tienen contratos con el sector público.

Otra recomendación que hizo Chicano iba dirigida a las formaciones políticas que presenten durante dos o más ejercicios económicos una situación patrimonial negativa, que tendrán que ajustar su actividad económica «con objeto de alcanzar el equilibrio patrimonial y elaborar un plan de saneamiento en relación con las fundaciones». En 2017 dos formaciones políticas, de los 25 fiscalizados ese año, tuvieron patrimonio negativo.

muestran que las formaciones políticas han sumado más de 297 millones en ayudas en tres años y medio. Entre el 1 de enero de 2020 -fecha que coincide con la segunda legislatura de Pedro Sánchez- hasta el 30 de mayo de 2023 se han embolsado más de 297 millones de euros. El Ministerio del Interior, a través de las subvenciones estatales ordinarias -financiación ordinaria- y de seguridad ha distribuido más de 225 millones de euros.

Al detalle, el reparto de la suma ha beneficiado al Partido Socialista por sus resultados estatales. En total, solo en ayudas de financiación ordinaria del Estado procedentes del Ministerio del Interior ha captado 59 millones, casi una cuarta parte del total. A estos se deben añadir otros 7,1 millones logrados por el Partido de los Socialistas de Cataluña (PSC).

Subvenciones a Vox, Bildu y Ciudadanos

El segundo receptor de subvenciones estatales es el PP, con 49 millones repartidos entre 2020, 2021, 2022 y 2023. Mientras, Vox, el partido liderado por Santiago Abascal, ha captado más de 33,4 millones, del Estado a través de estos dos ministerios. Por su parte, Podemos ha logrado la mitad que Vox -17,2 millones- y Ciudadanos, que ha decidido no presentarse a las elecciones generales del 23 de julio, obtuvo casi 12,3 millones.

Menores cantidades, aunque importantes y por encima de los tres millones de euros, captaron Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) -7,2 millones- ; Izquierda Unida -5,8 millones-; Partido Demócrata Europeo Catalán -4,9-; Partido Nacionalista Vasco (PNV) -3,6-; y Catalunya en Comú -3,45 millones-. Mientras, Bildu se hizo de 2,6 millones del Estado.

Si las subvenciones estatales son la principal fuente de financiación de los partidos, además de la afiliación, la seguridad de los partidos supone en torno a 12 millones de euros, repartidos según la representación. Cerca de tres millones cada año.

El pasado mes de marzo, poco antes de los comicios municipales y autonómicos celebrados el 28 de mayo, la presidenta del Tribunal de Cuentas, Enriqueta Chicano Jávega, instó en el Congreso de los Diputados a una urgente reforma de la financiación de los partidos políticos para mejorar su auditoría y supervisión. Alertó de las deficiencias de la ley de 2015 y las lagunas que se encuentra el organismo fiscalizador a la hora de auditar a las formaciones políticas.

‘Crowdfunding’ y microcréditos

La responsable del Tribunal de Cuentas puso en el punto de mira las subvenciones que se conceden para gastos de seguridad, el poco rigor a la hora de presentar las cuentas anuales y otras fórmulas de financiación, como las donaciones, los microcréditos y el crowdfunding. También abogó por mayores sanciones en el caso de que no se presenten las cuentas anuales a tiempo.

La presidenta del Tribunal de Cuentas también instó a mejoras en el seguimiento de la financiación privada de las formaciones políticas. Abogó por limitar los ingresos en efectivo, justificando documentalmente el origen del dinero y exigiendo una declaración jurada a los donantes donde hagan constar que no tienen contratos con el sector público.

Otra recomendación que hizo Chicano iba dirigida a las formaciones políticas que presenten durante dos o más ejercicios económicos una situación patrimonial negativa, que tendrán que ajustar su actividad económica «con objeto de alcanzar el equilibrio patrimonial y elaborar un plan de saneamiento en relación con las fundaciones». En 2017 dos formaciones políticas, de los 25 fiscalizados ese año, tuvieron patrimonio negativo.

Partidos políticos, corrupción perfecta


Más de una vez he escrito en este blog que politizar el Tribunal de Cuentas, además, de ser una brutalidad propia de políticos y bultos de carne  afines era como que los españoles, por un puñado de votos, entregásemos la llave a  ladrones políticos, o sea, a todos; para que nos robasen plácidamente y con respaldo de Ley.

Y mira por donde,  las infracciones, irregularidades, dinero negro y percepciones lícitas e ilícitas de los partidos políticos gozan de absoluta impunidad por una razón tan absurda como la que describe su Presidente. Cuando el Tribunal de Cuentas fiscaliza o tiene constancia de las cuentas de los partidos políticos, aunque hubiese robo, mangoneo, saqueo o…. el  delito ha prescrito.. Lo dijo el presidente de esa institución, Ley de Transparencia, en una explicación para gilipollas y en el  Congreso de los Diputados. Estamos, pues, ante un nuevo escándalo o, para ser más exactos, ante una nueva versión del escándalo de las finanzas de los partidos: la impunidad facilitada por la lentitud y la ineficacia de las instituciones de control. Dicho en Román Paladino, todos los partidos son corruptos y manipuladores de datos valiéndose de su poder dominante.

Para estar más certeza de la veracidad  de mí escribo. Antes ya había comprobado y ahora he vuelto a comprobar  que cuando el Tribunal de Cuentas empieza a examinar la contabilidad remitida por los partidos, han pasado cuatro o cinco años. Cuando se llegue, por ejemplo, a examinar los datos de este año 2013, estaremos por lo menos en el 2017. Si los números de lo gastado no coinciden con lo percibido y si no están justificadas facturas ni ingresos, los administradores, tesoreros y dirigentes pueden dormir con toda tranquilidad: cuando tengan que aclararlo todo, pueden temer las repercusiones mediáticas, pero nadie les podrá exigir ninguna responsabilidad civil ni penal. Ser tesorero de un partido es un negocio y ser diputado es ser diputado del negocio. Y este es el panorama real cuando nos venden la Ley de Transparencia como el instrumento mágico para instaurar la limpieza y la claridad. ¿Recordáis cuando el Presidente del Gobierno, Rajoy, dijo  durante la campaña de las elecciones andaluzas de con la Ley de la Transparencia daría nombre y razones de todo lo relacionado con la corrupción? Bueno, ahora resulta que es todo lo contrario entre la Ley de protección de datos y la inmunidad política, nada de nada.

Ahora bien, esto  esto contrasta con la rapidez y eficacia con que actúan otras inspecciones. Si a nosotros se le olvida presentar su declaración de IVA de cualquier trimestre, nos cae la de Caín, nos cobran lo debido, lo  indebido de inmediato con sus correspondientes intereses y  sanción. Si se equivoca en unos céntimos en una suma en su declaración de la renta, le reclaman a la velocidad de la luz. La informática fiscal utilizada contra las personas y las empresas es de lo más moderno del mundo. Pero cuando se trata de los partidos, ni hay prisas, ni hay exigencias, ni hay voluntad alguna de ser eficaces.


La voluntad, como la esperanza, es lo último que se pierde en política. Pero nadie le da medios a ese tribunal, no sea que vaya a desestabilizar el sagrado principio de la austeridad. Es preferible ahorrar por aquello del déficit que garantizar que los partidos cumplen la ley, no se quedan con el dinero de nadie, funcionan con escrúpulos éticos y son un ejemplo para el resto de la sociedad. Desde esa impunidad pasa lo que pasa: que hay todas las irregularidades del mundo, sobre todo en los partidos que gobiernan, y cuando nos enteramos todo está prescrito. Es la corrupción perfecta