2020, UN DESASTRE SOCIALISTA. EL MIEDO HOMBRE SOLO DÍOS LO CURA. (CLICK PARA LEER
Los elogios
de Pablo Iglesias a Arnaldo Otegui, en
conversación con Antonio García Ferreras -cómo no, en La Sexta
de la familia Lara-, cuando se refirió al “recorrido ético” de Bildu, no hacen
sino preparar el camino para su proyecto definitivo: una amnistía general a los
presos etarras.
Sánchez e Iglesias buscan
perpetuarse en el poder mediante la consagración de un frente populismo formado
por socialistas, comunistas y separatistas. Más que un Gobierno Frankenstein,
hablamos de un gobierno aquelarre -y no lo digo sólo por la presencia de Carmen
Calvo-, el mismo que hoy manda en España: ¡y muy capaz de promulga la
precitada amnistía y la III República federal!
Ojo, un factor
relevante: gracias a que el miedo al Covid también vota, Sánchez seguirá aliado
con comunistas y separatistas. Me explico: Sánchez y su asesor principal, Iván
Redondo, no temen que Podemos o los separatistas vascos y catalanes -tanto
en su versión burguesa como en la proletaria, tanto PNV como Bildu-, o los
centrífugos de Compromís o Errejón, o los antisistemas de la CUP, les retiren
su apoyo, porque lo cierto es que no se lo pueden retirar.
Lo que une a fuerzas tan distantes como el socialismo
sanchista y el comunismo podemita con los separatismos vascos y catalán y los
antisistemas, es su común cristofobia
Lo que temen
es que les retire su apoyo el llamado voto de centro, que es algo parecido a lo
que San Agustín se refería cuando hablaba del tiempo: “si me preguntan lo que
es, no lo sé, si no me lo preguntan, lo sé”.
En España, las
elecciones continúan decidiéndolas un millón de votos que llamamos de centro y
que representan, aproximadamente, a un votante moderadamente socialdemócrata y
que todavía tiene memoria.
Clase media
propietaria, la misma que mantuvo a González en Moncloa
durante 13 años. Zapatero destruyó ese voto de centro y
propició la mayoría absoluta de Mariano Rajoy y su alumno
aventajado, Pedro Sánchez, lo ha mantenido gracias a una cuestión meramente
formal: muchos de esos votantes aceptan que un señor con buena planta, siempre
encorbatado, sea un insensato majadero guerracivilista. No importa que Sánchez
realmente lo sea, sólo que cuesta creerlo.
Dicho de otro
modo: ¿una amnistía a Bildu es compatible con el mantenimiento de ese millón de
votos de centro que dan la victoria en las elecciones españolas, el voto que
mantuvo Felipe González 13 años en Moncloa, un personaje que, en alguna materia
-por ejemplo la trascendental materia del aborto- era tan extremista como
cualquier otro? La respuesta es sí.
Iván Redondo
piensa que Pedro Sánchez puede mantener ese voto de centro y, al mismo tiempo,
el apoyo de comunistas separatistas y hasta el de los proasesinos de Bildu… ¡y
todo gracias al terror histérico al virus que ha cundido entre los españoles!
Para Iván Redondo, resulta vital que Pablo Casado siga
siendo un líder sin épica y látigo de Santiago Abascal. O sea, un líder progre
de derechas
Mejor, gracias
al miedo al virus. Una vez que has inoculado en la gente el miedo a la muerte
por un desconocido virus, una vez que has vendido la esperanza de la vacuna…
¡que tampoco ha terminado con el miedo al virus!
Eso sí, además
de lo anterior, para Iván Redondo, resulta vital que Pablo Casado siga
siendo un líder ‘sin épica’, intentando acabar con cualquier asomo de
extremismo en el PP -no hay nada más radical que la verdad-, intentando
fagocitar a Isabel Díaz Ayuso, la única pepera que se ha atrevido a desmontar
el fracaso de Pedro Sánchez con la pandemia o el Casado servil con las dos
termitas del actual PP: Núñez Feijóo y Juan Manuel
Moreno.
Y por todo
esto es por lo que Pablo Iglesias, con sus habituales argumentos peregrinos y
expresiones vacías, como esa del “recorrido ético de Bildu” prepara una
amnistía general de etarras sin tan siquiera necesidad de que tengan que pedir
perdón. Sin vencedores ni vencidos, en plano de igualdad, como desean Bildu y
el PNV. Es la tesis del cura de Lezama: era una guerra entre Vascongadas y
España y los etarras eran gudaris que se defendían de la opresión española.
¿Quién habla de asesinatos con tiro en la nuca? ¿Quién habla de pedir perdón y
mostrar arrepentimiento? En España, el único terrorismo que existe es el
terrorismo machista.
Esto es el
sanchismo.
Por encima de
todo, recuerden que lo que une a fuerzas tan distantes como el socialismo
sanchista y el comunismo podemita, de suyo centralistas, con los separatismos
vascos y catalán, así como lo que une a ambos grupos con los antisistemas
ácratas, es su rabiosa cristofobia. Y mientras exista un factor de
unidad…
¿Quiere usted
decir que todo ese maridaje anti-natura y morganático acaba en
anticlericalismo? Acaba y empieza, por supuesto: ¿acaso lo dudaban?
