¿Qué es y qué se sabe del Hantavirus y de la infección en el crucero que viene desde Argentina?

 ¿Qué es el hantavirus y cómo se transmite? OMS confirma transmisión humana  de cepa Andes

Los hantavirus son una familia de virus que pueden causar enfermedades graves y la muerte.

Se propagan principalmente a través de roedores. La probabilidad de contagio interpersonal es muy poco probable, solo en casos de contacto muy estrecho y directo con un caso sintomático.

Estos virus causan enfermedades como el síndrome pulmonar por hantavirus (HPS, por sus siglas en inglés) y la fiebre hemorrágica con síndrome renal (HFRS, por sus siglas en inglés).

¿Qué sabemos sobre el crucero que partió desde Argentina?

Hay un crucero que viene desde Argentina que ha tenido seis afectados por una enfermedad respiratoria. El barco tiene alrededor de 150 personas y unos 10 de ellos son de nacionalidad española.

Hasta ahora, han fallecido tres personas contagiadas.

En Sudáfrica, donde la embarcación hizo una escala, se realizaron análisis y uno de los cadáveres dio positivo en hantavirus. 

Las evidencias actuales apuntan a que se contagiaron en la propia embarcación. El hantavirus se contagia sobre todo por excrementos de ratas en zonas donde circula el virus. Una zona de aventuras donde estuvieron los fallecidos es zona de ratas con hantavirus. Aun así, no se descarta que alguno se haya contagiado dentro del barco por ratas o que el médico fuese contagiado con un contacto estrecho con uno de los fallecidos.

El Ministerio de Sanidad está en contacto continuo con OMS, las autoridades del barco, las de Países Bajos (la nacionalidad del crucero) y Reino Unido, e irá facilitando toda la información verificada de la que disponga.  

Transmisión

Los hantavirus pueden infectar a personas en todo el mundo y causarles enfermedad grave. Las personas contraen hantavirus generalmente por inhalación: ocurre cuando respiramos en lugares abiertos o cerrados (galpones, huertas, pastizales) donde las heces o la orina de los roedores infectados desprendieron el virus contaminando el ambiente. Por contacto directo: Al tocar roedores vivos o muertos infectados, o las heces o la orina de estos roedores. Los hantavirus también se pueden propagar a través de la mordedura o el rasguño de un roedor, pero esto es raro.

Si bien la transmisión de hantavirus en las Américas es predominantemente zoonótica, vinculada al contacto con roedores reservorio y sus excretas, la Región cuenta con antecedentes donde se sugiere la transmisión persona a persona, principalmente asociados al virus Andes, endémico en el Cono Sur. Estos eventos, descritos en brotes previos en Argentina (1996, 2018) y Chile (1997, 2004, 2014), han ocurrido en contextos de exposición estrecha y prolongada, generalmente en entornos domiciliarios o durante el período prodrómico del caso índice.

En 2025 y hasta la semana epidemiológica (SE) 47, ocho países de la Región de las Américas, principalmente del Cono sur1 han notificado casos confirmados de síndrome pulmonar por hantavirus (SPH), con un total agregado de 229 casos y 59 defunciones, lo que corresponde a una tasa de letalidad regional de 25,7%. Los países que han reportado casos durante el 2025 son: Argentina, Brasil, Bolivia (el Estado Plurinacional de), Chile, los Estados Unidos de América, Panamá, Paraguay y Uruguay

En Europa están presentes los hantavirus Puumala y Dobrava, transmitidos por exposición a secreciones y excreciones de roedores (inhalación), que produce la llamada "nefropatía epidémica", y endémicos en zonas boscosas del Centro, Este y Norte de Europa. No se ha descrito transmisión de persona a persona ni a través de vector para estos hantavirus.

Periodo de incubación

Sin síntomas, por lo general es de 1 a 3 semanas, con un rango de 3 a 45 días. Es importante señalar que existen casos de personas infectadas con Hantavirus que cursan con infecciones asintomáticas, es decir, sin producir la enfermedad o con cuadros leves.

Sintomatología

En el caso de síndrome pulmonar por hantavirus los síntomas se parecen a un estado gripal: fiebre, dolores musculares, escalofríos, cefaleas (dolores de cabeza) náuseas, vómitos, y a veces dolor abdominal y diarrea. Después de algunos días puede haber dificultad respiratoria que puede agravarse produciendo lo que se conoce como «síndrome cardiopulmonar por hantavirus», que si bien es poco frecuente puede llevar a la muerte si no ser tratado a tiempo.

Tratamiento

No existe tratamiento específico. Aquellos pacientes con síndrome cardiopulmonar por hantavirus deben ser asistidos en establecimientos hospitalarios, de preferencia con unidades de terapia intensiva que cuenten con asistencia respiratoria mecánica.

Prevención

- Mantener el establecimiento limpio para evitar la presencia de roedores, eliminando los elementos en desuso que puedan servir para la nidación de estos.

- Tener especial cuidado en la puesta en marcha de ventiladores y de aparatos de aire acondicionado cuyos filtros o conductos puedan haber tenido contacto con polvos contaminados, roedores o excretas de estos.

- Enterrar la basura diariamente en lugares alejados del establecimiento y cubiertas con a lo menos treinta centímetros de tierra, en el caso de que no se cuente con recolección domiciliaria.

- Ventilar los ambientes antes de entrar, si se sospecha actividad de roedores.

- Elimine todo tipo de objeto que puede servir como sitio para anidar roedores.

Pedro Sánchez, responsable JEFE de la banda criminal organizada.


El fiscal Alejandro Luzón Cánovas durante el juicio contra el exministro José Luis Ábalos.
El fiscal Alejandro Luzón Cánovas durante el juicio contra el exministro José 
Luis Ábalos.
 
Por Juan Pardo Navarro

Respira el PSOE, respira el gobierno. Pedro Sánchez "no era el número uno" de la trama, como, sin aportar datos, "con notable desahogo", como ha apuntado el Fiscal Anticorrupción en su alegato ante el tribunal, afirmó el comisionista Víctor de Aldama en su declaración la semana pasada.

Sin embargo, la intervención de Alejandro Luzón debería preocupar y mucho al presidente y a los que durante años han mirado para otro lado, cuando no han colaborado en el encapsulamiento de la trama corrupta, como si fuera un tema menor, la historia de un ministro putero, un asistente espabilado y un empresario aprovechado.

No, ni mucho menos. Luzón -con funcionarios como él hay motivos para creer en el Estado de Derecho- ha entrado de lleno en lo que significa este caso, al que ha calificado de "corrupción organizada, continuada". Comportamientos como el del ex ministro José Luis Ábalos y su "sombra", Koldo García, no sólo dañan la libre competencia, sino que perturban "el normal funcionamiento de la administración pública". Esa "corrupción organizada" reduce la "confianza de la ciudadanía en las instituciones democráticas, que estos delincuentes pervierten".

Según el Fiscal Anticorrupción las "actuaciones que normalizan o minimizan estas conductas corruptas o descalifican a los que las persiguen" lo que provocan es una "deslegitimación del Estado de Derecho". Para concluir: "La corrupción política carcome nuestro sistema democrático y sólo una reacción contundente contra ella puede frenarla".En este proceso -ya veremos lo que ocurre con la causa que instruye la Audiencia Nacional sobre posible financiación irregular del PSOE- no han aparecido indicios que apunten al presidente del gobierno, más allá de la catarata de acusaciones que lanzó Aldama. Pero el Fiscal Anticorrupción no se limita en su alegato a señalar las pruebas que le llevan a pedir duras condenas para los acusados (Ábalos: 24 años de prisión), sino que sitúa a la organización criminal en su contexto. Y es ese contexto el que afecta de manera directa al presidente del gobierno, como responsable político del ecosistema que permite a un ministro actuar sin control, apoyándose en un subordinado que actúa en su nombre, para llevar a cabo sucios negocios con el único fin de enriquecerse o pagarse sus vicios.

Al igual que nadie cuestionaba a Koldo, porque se sabía que detrás estaba Ábalos; ante Ábalos todos se plegaban, porque detrás estaba el presidente del gobierno

Critica Luzón de las actuaciones de los poderes públicos "que minimizan las conductas corruptas o descalifican a quienes las persiguen". Aquí no está hablando de Ábalos, Koldo o Aldama. Se está refiriendo a los que desde sus puestos han intentado convertir este caso en poco más que un chascarrillo y en los que han cuestionado abiertamente a los funcionarios que han hecho su trabajo, en especial la UCO de la Guardia Civil.

Sin la aquiescencia de Sánchez ninguno de sus ministros, ningún dirigente socialista se hubiera atrevido a cuestionar la investigación de la UCO o a proteger a los que, desde puestos muy relevantes, se plegaron a los dictados de la trama. De forma muy especial, los ex presidentes de Baleares y de Canarias, que actuaron como cadena de trasmisión del ex ministro de Transportes, con Koldo como portavoz, para favorecer el negocio de Aldama sin poner ninguna pega.

Denuncia Luzón la "colonización de las empresas públicas por las distintas administraciones para aparcar a ex políticos" y para "el sustento de familiares". Sostiene el Fiscal Anticorrupción que es "el contexto cuasi colonial en el que está asumido que la mera sugerencia de un ministro, sus meros deseos, se convierten en órdenes ejecutivas". La trama dibuja una "corte servil hasta que, si hay suerte, aparece una empleada íntegra que alerte de lo que está sucediendo".

De ese contexto el responsable máximo es el presidente del gobierno. Al igual que a Koldo no se discutía nada, porque era la voz del ministro Ábalos; a Ábalos no se discutía nada porque era la voz del presidente, su número dos.

Esa "corte servil", tan útil para que la corrupción se nutra y se desarrolle, no sólo estuvo presente en el Ministerio de Transportes, o en Interior, o en los gobierno de algunas comunidades autónomas, sino, sobre todo, en el PSOE. Es ese servilismo el que le permitía a Koldo, sin ser cargo del partido, cobrar en efectivo los gastos en los que supuestamente incurría el ministro y, a la vez (qué importante es esto), secretario de Organización del PSOE.

Cuando al ex gerente del PSOE, Moreno Pavón -ahora en Enusa, otro caso de recolocación en virtud de favores y servicios prestados-, le preguntaron por el control de esos gastos, él, tranquilamente dijo que eso dependía de Ábalos y que a él no le controlaba nadie.

¿Puede sentirse el presidente del gobierno orgulloso de haber creado ese eco sistema favorecedor de la corrupción?. Pedro Sánchez es el responsable de haber creado la cultura del "puto amo", ese al que nadie puede poner un pero, porque es el que manda. El calificativo tiene mayor valor porque su autor es nada menos que el ministro Oscar Puente, amigo de Sánchez, y sustituto, ¡oh casualidad! de Ábalos al frente del ministerio con mayor presupuesto.

El presidente del gobierno, hay que recordarlo, justificó la expulsión de Ábalos del Grupo Socialista, en que, a pesar de no estar imputado -todavía- en el caso Koldo, él era responsable in vigilando. Pues bien, si fuera un poco coherente, después de lo que hemos visto en este proceso, después del alegato de Alejandro Luzón, a él no le quedaría otra salida que dimitir, que marcharse. Sin embargo, no lo hará, porque para eso le haría falta un punto de decencia.

Somos insustituibles, porque somos necesarios,

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Por Juan Pardo Navarro

Ignorar la posición de alguien por considerarla un simple punto de vista es no considerarla en absoluto. La cuestión no está en tenerlo. Al contrario. El problema consiste en no contemplar el de los demás. Y un modo frecuente y rudimentario de hacerlo consiste precisamente en asentir que es peculiar y propio, para reducirlo a algo carente de interés salvo para cada quién. El diálogo adereza con destreza los diversos componentes,  los recompone,  hasta conformar y configurar otra nueva realidad.

Desde la lejana historia con frecuencia se dice  que se trata de la opinión de otro, como argumento para justificar que, dado que cada quien tiene la suya, es cuestión de limitarnos a dejar constancia de esa diversidad.Cada cual lo ve a su manera y no hay nada que añadir.  Y si nos descuidamos a eso lo llamamos tolerancia. Sería tanto como admitir que nos desenvolvemos entre el máximo común divisor y el mínimo común múltiplo. En cualquier caso, algo común. Se desatendería de ese modo que precisamente lo común no es sin más algo dado, sino asimismo algo procurado, decidido, algo acordado. Se asentaría la posición individual, diciendo que cada uno dispone de la propia, y que no sólo la percepción de los objetos es diferente, sino que también las convicciones, las ideas y los valores nos hacen mirar y ver de un modo determinado. Son perspectivas.

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Si bien de ello puede desprenderse con algunas razones que no hay un modo único y verdadero de proceder, ni un lugar exclusivo en el que situarse, sin embargo hay formas de atender que son más que ver. Contemplar y considerar supone no reducirse al simple constatar lo inmediato y es más un hacer con capacidad de armonizar, de dinamizar y de historizar lo visto. Y para eso se precisa activar el discurrir, a fin de que haya en rigor discurso.

Puestos a deducir con urgencia algo al respecto, semejante perspectivismo no afectaría ni solo, ni tanto, a la diferencia en el mirar, sino a la diferencia en la singularidad irremplazable de cada vida particular. Ortega y Gasset, tan traído sobre este asunto, insiste en que “lo que de la realidad ve mi pupila no lo ve otra”, pero para deducir no sobre la inconsistencia de lo que vemos, sino sobre la contundencia de quienes somos al hacerlo. 

Sin duda, no sólo en Leibniz cada mónada es una perspectiva del universo, también cada palabra, incluso cada sentimiento, y, siendo en sí misma una totalidad, no agota totalidad alguna. Podría entonces pensarse torpemente que la verdadera contemplación consistiría en ir incorporando por adición los distintos elementos hasta lograr una composición total. Pero el perspectivismo de la mirada no supone que cada ver sea parcial porque ve una parte. Para empezar, porque la posición no se reduce a la situación. Incluso aunque nos desplazáramos una y otra vez, la mirada resultante no dejaría de ser una perspectiva. En la contemplación hay algo de dislocación de lo prefijado.
No basta, por tanto, con efectuar una figura con diversos elementos. Son más que ingredientes o componentes. Y sólo lo son en la medida en que se encuentran vertebrados, articulados y armonizados. Pero para ello es preciso reconocer su mutua pertenencia a algo susceptible de ser común. Así que, por ejemplo, si se habla de deconstrucción, no es una simple demolición, sino una suerte de desmontaje para efectuar otra composición. Si se habla de juicio, y de su capacidad de escindir, de discernir, o de separar, es para vincular mejor. Eso supone hacerse cargo de que toda unidad lleva inscrita una separación, una escisión, que es la que cada vez conforma una realidad.
No es cuestión de ampararse en el perspectivismo para entronizar el puro subjetivismo. Y menos aún para, descaradamente, proponer lo individual como camino, a fin de sostener la propia posición fijada, en conflicto y en una lucha de poderes. Incluso para Nietzsche, inteligir es “una cierta relación de los instintos entre sí”. Cabe preguntarnos una y otra vez sobre el sentido y el alcance de esta relación, de toda relación. Pero no hemos de olvidar que algo sólo es en relación. Ni siquiera la mirada, por muy médica o clínica que pretenda ser, escapa, como Foucault nos recuerda, de acabar siendo un discurso, de pronóstico, de diagnóstico o de terapia.

No se reduce del perspectivismo que no hay nada que hacer, que dado que cada cual lo ve a su manera todo es reflejo caleidoscópico, irisaciones de lo inalcanzable. Más bien se desprende que toda palabra y toda mirada son imprescindibles y que la deconstrucción y el juicio convocan a una recomposición, que no se limita a reponer lo ya puesto sino que reactiva la capacidad de componer para procurar, tal vez, algo radicalmente otro.

El perspectivismo no es la fuente de la impotencia, ni de la resignación, ni de la desesperación, sino de la recreación. Conjunta y armoniosa, con la confianza de que procure nuevas formas y posibilidades de vida, semejante recreación no significa elaborar objetos u objetividades al margen de nuestra condición de sujetos. La perspectiva nos une, enlaza y vincula.

Ampararse en el perspectivismo para relativizar las posiciones supone ignorar que estas son determinantes para liberar otros ámbitos y procurar diferentes alternativas, a fin no sólo de montar o de construir otras edificaciones, sino de procurar conformaciones, que no son simples establecimientos.
Preguntado un invidente que con anterioridad pudo ver sobre su recuerdo del color, contestó que es importante, pero que lo más decisivo es tener memoria de la perspectiva. Lo interesante fue en su día apreciar sus efectos. Mediante cajas ópticas y cámaras oscuras se transmitió el paso del tiempo. Y con ello su relieve espacial. Y de eso se trata. La perspectiva da densidad y nos libera de la lectura unidireccional, plana, sin fondo ni forma, y nos confirma los pliegues en los que se desenvuelve cualquier mirada.

Desautorizar la posición de alguien por considerarla un simple punto de vista es no considerarla en absoluto. La cuestión no está en tenerlo. Al contrario. El problema consiste en no contemplar el de los demás. Y un modo frecuente y rudimentario de hacerlo consiste precisamente en asentir que es peculiar y propio, para reducirlo a algo carente de interés salvo para cada quién. El diálogo adereza con destreza los diversos componentes,  los recompone,  hasta conformar y configurar otra nueva realidad. 

Filosofía de la corrupción. El Príncipe de Nicolás Maquiavelo.

 

Filosofía de la corrupción

El Príncipe de Nicolás Maquiavelo.

En 1532 se publica un texto fundamental de la filosofía política occidental, El Príncipe de Nicolás Maquiavelo. Es curioso, porque a este autor se lo vincula con una frase que puntualmente nunca pronunció de esa manera (“El fin justifica los medios”); sin embargo abundan en este famoso libro sentencias que van en idéntica dirección. Veamos sino. El Príncipe debe estar dispuesto, postula Maquiavelo, a conservar una disposición anfibia, a “parecer piadoso, fiel, humano, religioso, íntegro y aún serlo, pero con ánimo resuelto a ser lo contrario en caso necesario”.

Efectivamente, entre los capítulos XV y XVIII el autor florentino lanza una batería de argumentos orientados a demostrar que procedimientos morales limitados por el escrúpulo excesivo pueden culminar afectando la imprescindible consistencia del gobernante de turno. Ese desapego frente a sagrados valores no tiene que ser por cierto permanente, pero hay sin dudas que recurrir a él en situaciones de excepción donde rigen magnos objetivos de otra índole.

El Príncipe queda así autorizado a subvertir imperativos que una filosofía de la bondad considera intocables, a tolerar vicios que llaman a escándalo, a alterar virtudes egregias, a implementar técnicas del dominio que sólo aceptan como restricción el desplome de un poder que demanda ser a cada paso consolidado. Esos ahora violables preceptos morales, recordémoslo por si hiciese falta, son los del cristianismo, un cristianismo cuya cosmovisión empezaba a resultar horadada por la marea renacentista de la cual Maquiavelo era un célebre exponente.

Por lo demás, Maquiavelo en algún sentido inaugura las teorías políticas alimentadas por una antropología negativa, por la cual los hombres suelen proceder impulsados por sentimientos innobles y pulsiones inconvenientes, lo que exige a quien toma a su cargo la tarea de gobernarlos un temperamento drástico y una ética que garantice la sumisión. A diferencia de Rousseau, para el cual en el estado de naturaleza pululan sujetos básicamente buenos que se degeneran luego de la aparición de la propiedad privada, para el florentino el orden político subsana y encarrila los desvíos siempre latentes del alma humana.

Ahora bien, estas explosivas aseveraciones recogieron a lo largo de la historia del pensamiento político diferentes interpretaciones. Desde la perspectiva clásica implicaban la consagración de una perversa ruptura entre política y moral, la apología de un malsano pragmatismo que despojaba al estadista de toda atadura trascendente, la justificación de un realismo de medios que habilitaba cerriles formas de despotismo.

Para los teóricos de la modernidad la escisión antes denunciada era palpable pero no por eso abominable, pues instauraba la autonomización de la política como disciplina y la posibilidad de elaborar un inédito conocimiento científico en torno a ella. Un saber por suerte emancipado de ingredientes religiosos y conformado por un conjunto de lógicas y dispositivos que una filosofía ahora laica podía indagar con nuevas luces.

Ambas miradas, como indicamos, partían de aceptar que Maquiavelo quita a una cosa, la política, otra con la cual sería incompatible, la moral. Sea para generar el infierno de un gobernante impiadoso o el gratificante escenario de una nueva ciencia que se organiza de acuerdo a sus propias reglas, se hablaba siempre de órdenes enfrentados.

Veamos un obstante una tercera posición, por la que me inclino. Fue la expresada durante el siglo XX tanto por Maurice Merleau-Ponty como por Isaiah Berlin. Para ellos la posición de Maquiavelo es en algún punto más compleja, pues de lo que se trata no es de definir a la política y a la moral como trincheras en estado de colisión; sino de puntualizar que la política tiene una dimensión moral que le es propia, que adquiere rasgos específicos respecto de cualquier otro tipo de acciones.

El político apto no es visto así como un amoral, sino como un ejecutor de iniciativas abastecidas por un código aceptable dentro del terreno de la conducción de los pueblos y funcional a la consecución de la teleología que rige particularmente ese ámbito. Digámoslo así. Atados a una moral tradicional, los gobernantes pueden causar más daños a los hombres que respondiendo a una ética que siendo relativa al resultado modifica para bien la historia real de cada comunidad.

Llevado al extremo, en el mundo social conviven dos tipos de moral. La de la conciencia individual, que no se contamina con las oscuridades del poder pero puede consentir así la perpetuación de inequidades; y la que organiza la vida en comunidad, y supone por tanto que en ocasiones la salvación de cada alma en singular puede implicar el naufragio del supremo destino colectivo.

Ahora bien, si aceptamos esta última vía hermenéutica, la conclusión no deja de ser inquietante y de alguna manera trágica. Pues en definitiva ambas morales retienen cuotas de legitimidad, tanto la que estructura el universo de la política (donde la salvaguarda de la República puede auspiciar decisiones impuras), como la que alimenta el último reducto axiológico de cada ciudadano (que considera la apelación a la supremacía de la cosa pública como un perversa impostura de los tiranos y corruptos).

Estas preocupaciones canónicas introducidas por Maquiavelo todo el tiempo reaparecen en el heterogéneo discurrir de la gimnasia política. Y resulta pertinente invocarlas a propósito de la reciente condena y detención de Cristina Fernández de Kirchner. Es claro que todo ese proceso judicial quedó viciado por un sinnúmero de irregularidades, fue conducido por personajes afines al macrismo y orquestado por el Grupo Clarín y sectores del poder económico concentrado, con la evidente intención de castigar y disciplinar a cualquier dirigente político que tenga la osadía de afectar sus intereses corporativos.

No obstante, reflota un debate que debe de una vez encararse con firmeza y sin tapujos ni eufemismos. Lo primero en esta dirección es acertar con un correcto diagnóstico, sin el cual las terapias a aplicarse son entre torpes e ineficaces. En el grueso de la opinión pública, lo que se llama usualmente “corrupción” surge asociado al enriquecimiento personal de un funcionario, que aprovecha su sitial de poder y el manejo de recursos públicos para beneficio propio. Esta situación, que por supuesto a veces ocurre, en sin embargo minoritaria.

Es decir, en la gran mayoría de las ocasiones ese desvío indebido de fondos estatales no va al bolsillo del dirigente sino al financiamiento de las campañas electorales. Esas campañas son largas y costosísimas, y las exigencias que implican jamás pueden solventarse con los aportes en blanco del Estado.

El concepto de “casta”, en general despreciable y peligroso, se aplica perfectamente en este caso, pues los montos que se destinan a este tipo de actividades son escandalosos y de ninguna manera se justifican más aún en países con notables privaciones sociales y económicas.

El mecanismo funciona de la siguiente manera. Los empresarios aportan dinero en negro a las campañas y los funcionarios (habitualmente vinculados a concesiones de obra pública) las hacen favores de diverso tipo. Es más, esos favores en más de una oportunidad no son plenamente ilegales sino al filo del reglamento, aprovechando el amplio margen de incumbencia que los Ejecutivos tienen en los procesos administrativos de licitaciones públicas.

Esta lógica (que obviamente no es una rareza argentina) atraviesa transversalmente a todas las fuerzas políticas y a todos los niveles del Estado (local, provincial y nacional), con contadas excepciones que siempre las hay. La pregunta de si Cristina “sabía” es entre hipócrita e ingenua. Mucha dirigencia “sabe” y permanece adherida a este nocivo dispositivo. Los empresarios reciben favores, los partidos políticos financiamiento y los medios de comunicación (mientras sermonean sobre la “corrupción”) recaudan cada dos años para entrevistas y solicitadas.

Por lo tanto, todo discurso que no sincere este cuadro y lo ataque de raíz oscila entre la moralina republicana y la ignorancia indulgente. Dicho de otra manera, transformar este escenario implica centralmente modificar de modo drástico el financiamiento y el desarrollo de las campañas electorales. Más cortas, con más artesanía militante y con una fuerte regulación estatal en el otorgamiento de espacios publicitarios.

Volviendo entonces a Maquiavelo, la solución no es moral sino política. Esto no se erradica solo con políticos decentes (que son por supuesto imprescindibles), con una Justicia proba (que es a todas luces necesaria) o encarcelando a discreción a intendentes, gobernadores y presidentes, sino reformulando un sistema que empuja a sus participantes a nutrirse de él (a riesgo de perder una elección por falta de suficiente difusión).

El remedio promovido por los libertarios bordea el ridículo. Votar menos y suprimir la obra pública. El camino es exactamente el contrario. Más democracia y más obra pública, pero reformulando a fondo la manera en que ambas cosas se llevan a cabo.

Al kirchnerismo estos desafíos lo afectan singularmente, a partir de un hecho de un lesivo poder simbólico que marca un antes y un después en su historia. La bizarra imagen del señor López arrojando bolsos con dólares a la madrugada en un convento. Hay que hacerse cargo de esa mancha, protagonizada por quien fue durante años un hombre clave de aquella administración.

Revertir esa mácula en la opinión pública no es sencillo, y no es la mejor receta arrancar explicando que con Macri todo fue peor. Implica mantener una ética de la austeridad entre nuestros cuadros, militantes y dirigentes, impulsar con énfasis reformas electorales profundas y alentar toda forma de control y supervisión del buen uso de los dineros públicos. Volver a recuperar una mayoría que hoy no somos supone entre otras cosas ser muy exigentes en el cumplimiento de esas tareas.

El peronismo tiene en este punto un comportamiento ya inadmisible. Sea por considerarlo un tema típico del repertorio “liberal”, sea por impropia conciencia culposa ha quitado de su prédica identitaria los valores de la honestidad y la transparencia. Cuando la enorme mayoría de sus integrantes son un ejemplo de abnegación y compromiso en la defensa de las modalidades más sanas de la intervención política

Juan Pardo Navarro

El Falcon de Pedro Sánchez aterriza de emergencia en Turquía por OTRO fallo técnico

 

Pedro Sánchez Falcon

El avión oficial de Sánchez aterriza en Turquía por  OTRO fallo técnico

 Juan Pardo Navarro
 
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha tenido que modificar su agenda de viaje este domingo después de que una incidencia técnica en el avión oficial en el que se desplazaba a Armenia obligara a realizar un aterrizaje imprevisto en Ankara. El jefe del Ejecutivo pasará la noche en la capital turca y retomará el viaje a Ereván a primera hora del lunes

El Airbus A310 en el que viajaba Sánchez junto a su delegación había partido de la base aérea de Torrejón de Ardoz, en Madrid, poco antes de las cuatro de la tarde. Su destino era Ereván, donde este lunes se celebra la octava reunión de la Comunidad Política Europea, un foro que reúne a los líderes de los Veintisiete y a la mayoría de países europeos que no forman parte de la Unión Europea.

Desde el Gobierno han restado gravedad al incidente y han explicado que el aterrizaje en Turquía se produjo por protocolo tras detectarse un fallo técnico en el aparato. La previsión es que Sánchez reanude el viaje el lunes por la mañana y llegue a la cumbre a primera hora.

Una cumbre centrada en la estabilidad europea

La cita de Ereván se celebra bajo el lema “Construir el futuro: unidad y estabilidad en Europa” y estará copresidida por el presidente del Consejo Europeo, António Costa, y el primer ministro armenio, Nikol Pashinián. Según la información del Consejo Europeo, los líderes abordarán cómo reforzar la cooperación en materia de resiliencia democrática, conectividad, seguridad económica y energética.

La reunión llega además en un momento de fuerte movimiento diplomático para Armenia, ya que tendrá lugar justo antes de la primera cumbre bilateral UE-Armenia, prevista para los días 4 y 5 de mayo en Ereván. Ese encuentro busca profundizar en las relaciones entre Bruselas y el país caucásico, especialmente en energía, transporte, ámbito digital, seguridad y prosperidad regional.

Sánchez tiene previsto regresar este lunes a Madrid

La agenda prevista para el presidente español incluye su participación en la inauguración, la foto de familia y las sesiones de trabajo de la Comunidad Política Europea. Si no hay cambios, Sánchez regresará este mismo lunes a Madrid al término de la cumbre.

No es la primera vez en los últimos meses que un problema técnico en un avión oficial altera la agenda del presidente. El pasado 4 de septiembre, el Falcon en el que viajaba a París para participar en una reunión de la Coalición de Voluntarios por Ucrania tuvo que regresar por una avería, y Sánchez acabó interviniendo de forma telemática.

La incidencia de este domingo no ha impedido, por ahora, que Moncloa mantenga la previsión de asistencia presencial a la cumbre de Ereván, aunque sí ha obligado al presidente y a su delegación a hacer noche en Turquía antes de continuar viaje.

Por primera vez, en España, los compradores de viviendas estafados serán indemnizados (Sentencia TS)


Entidades financieras y promotores inmobiliarios huían del riesgo extremo del negocio inmobiliario, pero aún no renunciaban a él. Lo que hicieron fue, simplemente, transformarse los segundos en gestores trasladando los riesgos de la actividad de promoción inmobiliaria a quienes necesitaban vivienda y estaban dispuestos a anticipar su coste; condicionando las primeras, sin asumir ya el riesgo empresarial derivado del proceso de comercialización de las viviendas, la concesión del préstamo promotor a la evaluación de un porcentaje de clientes superior al menos al ochenta por ciento de las viviendas de la promoción. De ese modo, la gestión de la plusvalía en que consistía el negocio de la promoción inmobiliara se transformó en gestión de un riesgo ajeno, con una retribución fijada por el propio gestor, el riesgo endosado a quienes precisaban viviendas y que por esta vía financiaban el proceso de promoción y construcción directamente, actuando legalmente como promotores aunque materialmente no lo fuesen. Surgían así auténticas promociones inmobiliarias encubiertas, perfectamente caracterizadas por la doctrina civilista y ocasionalmente desveladas por la jurisprudencia.
No se  debe entregar dinero a cuenta para comprar una vivienda. Pero  la justicia, por primera vez , ha tenido más en cuenta la buena fe del comprador que la mala leche o el dolo del vendedor.  El artículo 114 del Decreto 2114/1968, de 24 de julio, por el que se aprueba el reglamento para la aplicación de la Ley sobre viviendas de protección oficial, texto refundido aprobado por Decretos 2131/1963, de 24 de julio y 3964/1964, de 3 de diciembre. Hace ya más de cuarenta años que esto era así. Una vez más, probablemente, no hay nada nuevo bajo el sol. Pero la memoria es débil”. Resultaba a mi juicio incuestionable la obligación de garantizar las cantidades a cuenta conforme a la Ley 57/1968, de 27 de junio, sobre percepción de cantidades anticipadas en la edificación y venta de viviendas, en cualesquiera promociones de vivienda, libres o protegidas, una norma que, de acuerdo con la disposición adicional primera de la Ley 38/1999, de 5 de noviembre, de Ordenación de la Edificación se aplica “incluso a las que se realicen en régimen de comunidad de propietarios o sociedad cooperativa”. El Decreto 3114/1968, de 12 de diciembre, por el que se aplica la Ley de 27 de julio de 1968 a comunidades y cooperativas, impuso hace más de cuarenta años tal obligación en términos muy claros y categóricos en su artículo 1, apartado segundo (y también lo hacía la normativa de vivienda protegida en su ámbito). Es más, el artículo segundo de ese mismo Decreto establece que en estos supuestos “la garantía… será exigida a la persona física o jurídica que gestione la adquisición del solar y la construcción del edificio, y, en consecuencia, perciba las cantidades anticipadas, ya sean en calidad de propietaria del solar  o como mandataria, gestora o representante de aquélla o bien con arreglo a cualquier otra modalidad de hecho o de derecho, directamente o por persona interpuesta”.
El recurso no era fácil. Ni las entidades gestoras  estaban dispuestas a prestar las garantías legalmente exigibles o a contratar los aseguramientos requeridos. No querían asumir el riesgo. El modelo de promoción inmobiliaria encubierta se ordena precisamente a esto. La evidencia legal y jurisprudencial, sin embargo, se ha impuesto de nuevo. La sentencia de la sala de lo Civil del Tribunal Supremo 540/2013, de 13 de septiembre, con variados argumentos, afirma, en un supuesto de promoción de vivienda libre y protegida en régimen cooperativo, con seguro de caución concertado con entidad aseguradora, que “incluso aunque se prescindiera de la Ley 57/68 y el seguro litigioso se considerase voluntario y no obligatorio, también los asegurados tendrían derecho a ser indemnizados por habérseles garantizado en el contrato, de forma clara, el buen fin de sus anticipos, buen fin que se reiteró por Asefa, como tipo de riesgo, en el suplemento de aclaración de la póliza de 15 de diciembre de 2008 (doc. no 72 de la demanda) que se emitió a causa de una modificación en el número de viviendas de renta libre y de protección pública de la promoción, que pasaron a ser 120 de protección pública y 50 de renta libre. Por otra parte, el que los certificados individuales del seguro entregados a cada cooperativista dijeran no garantizar “el buen fin de la mencionada promoción de viviendas, ni la entrega de las mismas” es irrelevante, porque al ser unos documentos unilaterales, es decir elaborados por Asefa y carentes de otra parte como contratante, no podían alterar el contrato bilateral, documentado en la póliza, ni menos aún, evidentemente, limitar, en contra del principio recogido en el artículo 3 LCS , los derechos de los asegurados. La limitación contenida en los certificados podrá ser un simple error o podrá ser una estratagema de la aseguradora en prevención de un futuro siniestro, pero resulta ineficaz contractualmente” (fundamento jurídico décimo).
Como argumento de valoración  sobre  la acertada Sentencia del Tribunal Supremo destacaré, la invocación como guía interpretativa, un argumento que avanza en la construcción del derecho a la vivienda dotándolo de contenido. Dice el Tribunal que “en último extremo, cualquier duda interpretativa de las normas aplicables al caso tendría que resolverse aplicando la Constitución, y es insostenible que después de la Constitución, cuyo artículo 47 reconoce el derecho a disfrutar de una vivienda digna y cuyo artículo 51 impone a los poderes públicos garantizar la defensa de los consumidores y usuarios, la protección de cooperativistas que se encuentran en la misma situación que los demandantes pueda ser inferior a la que habrían tenido en el año 1968, como si el detalle de las normas administrativas sobre cédulas urbanísticas y calificación provisional tenidas en cuenta por la sentencia impugnada fueran capaces de diluir una protección que, arrancando del año 1968, hoy solo puede entenderse reforzada y no disminuida.

Creo que ha merecido la pena  el litigio (Casi tres años)  y del que se beneficiarán más de un millón de españoles.  El Tribunal Supremo casó la Sentencia de la Audiencia Provincial que anuló la estimatoria de sus pretensiones del Juzgado de Primera Instancia. Los cooperativistas demandantes, por ello, tendrán su indemnización. Ni más ni menos que como debe ser el proceder de la Justicia.
 
Juan Pardo Navarro 

Los sindicatos, UGT y CCOO, el 1 de Mayo defienden al Gobierno, no al trabajador.

 CCOO y UGT se lanzarán este 1º de mayo a las calles de toda España con el  foco en los salarios y la vivienda

Por Juan Pardo Navarro
 
Hemos denunciado reiteradamente que los líderes de CCOO y UGT, en lugar de actuar como uno de los pilares de la democracia, se han convertido en meros lacayos de Pedro Sánchez. Pasarán a la historia por ser los primeros sindicatos que, en lugar de protestar, defienden al Gobierno, a pesar de ser el verdadero responsable de la “precaria situación de los trabajadores”. Y probablemente, también los primeros en no haber convocado una sola manifestación contra el Ejecutivo de su país. Se trata, en fin, de una suerte de corrupción política que los sindicatos obreros defiendan a un Gobierno que, sin ir más lejos, ha situado a España entre los países con las tasas más altas de desempleo de toda Europa, el 11,4 %, el doble de la media de la UE, y ello a pesar de hinchar las estadísticas con la trampa de los cerca de un millón de parados discontinuos.

Y es que, el Gobierno controla a los sindicatos UGT y CCOO, que más que trabajar para defender a los trabajadores, lo hacen para su propio beneficio; a cambio, eso sí, de recibir millonarias subvenciones y, de paso, repartirse unos suculentos sueldos. En realidad actúan como si formaran parte del Consejo de Ministros, como si Pepe Álvarez y Unai Sordo ocuparan sendas carteras.

Este 1 de mayo, como es tradicional, los sindicatos salen a la calle para celebrar el Día de los Trabajadores. Pero en la cabecera de sus manifestaciones aparecen un puñado de ministros y altos cargos del Gobierno para apoyar a los líderes de CCOO y UGT; no para reivindicar los derechos de los trabajadores. Resulta inaudito que los miembros del Ejecutivo se manifiesten para impulsar unos derechos que deberían defender desde el Consejo de Ministros; no en la calle como si fueran sindicalistas. Desde que Pedro Sánchez llegó a La Moncloa se ha dedicado a seducir a los líderes sindicales con un aluvión de millones en subvenciones y prebendas varias. De ahí, la pantomima de las manifestaciones del 1 de mayo, cuyo lema “Proteger lo conquistado” se basa en la subida del SMI y la reducción de la jornada laboral, lo que deja claro que más que reivindicar sus derechos ante el Gobierno se postulan en contra de la posible llegada del PP al poder. Pero nadie tiene la decencia de protestar por la gran estafa del tándem Sánchez-Yolanda al crear cerca de un millón de trabajadores (en paro casi todo el año) llamados discontinuos para que no figuren en las listas oficiales.

Abascal, un chiquilicuatre al servicio del sanchismo.

 CIS: Sánchez, el mejor valorado; y Abascal, el peor

Por Juan Pardo Navarro

Vox tiene, igual que Sánchez, una oleosa fábrica de palabros, de buñuelos literarios, de churros churriguerescos, de morcillas quevedescas, de garbanzadas léxicas o cuchareras como garbanzadas de Fraga. Sánchez ya sabemos que no gobierna, sino que cada día se mira al espejo, dolorosamente, como una momia desvendada, y manda inventarse acertijos, distracciones, escapatorias, embestidas o quejidos para que el personal se olvide y se atice. Vox, que a lo mejor tampoco quiere gobernar, no vaya a ser que nos demos cuenta de que no sabe, parece que también se quiere salvar o escapar con la frase matasuegras o matamoros. “Prioridad nacional” es eso, un eslogan, una frase de gorra o de peto, de azulejo o de botijo. Como eslogan está bien embutido, porque amarra la urgencia o la emergencia con lo “nacional”, que es una palabra que funciona como gatillo ideológico y emocional inmediato. La prioridad nacional, la legumbre nacional, la música nacional y hasta la morena nacional suenan ya nuestros, importantes, orgullosos, irrenunciables y trascendentes frente a lo minúsculo, lo personal, lo pueblerino, lo partidista o lo invasor. Lo que pasa es que, en democracia, es aplicable al grano, a la cerámica o al fútbol, pero aplicarlo al ciudadano ya sería discriminación, aquí y en Europa (en la China de Sánchez seguro que no).

 

Vox está con la manga churrera o de bombero de los palabros gruesos y los conceptos chorreantes porque ahora se encuentra en la delicada situación, quizá existencial, de tener que elegir entre el populismo antisistema y ser un partido de gobierno. Yo creo que, simplemente, ha escogido la opción más cómoda pero más complicada, que es querer ser las dos cosas a la vez, quizá porque aún no sabe qué ser. Por los salones, firma con el PP acuerdos de gobierno, y, por las esquinas, sigue siendo ese populismo de verborrea, desahogo y tentetieso. Lo de la “prioridad nacional” es una frase de toldillo, como de ferretería española, pero choca con la Constitución, con nuestras leyes y con las europeas, porque aunque los extranjeros no tengan todos los derechos que tienen los españoles, sí mantienen un núcleo importante de ellos. Incluso si en los papeles con el PP, que parecen ya papeles papales, de tanto tiempo y tanta teología gastadas en ellos, se exige lo imposible, no podrá llevarse a cabo. Pero, mientras, en la calle y en los medios, los de Vox pueden seguir quedando como españolazos cimarrones, dándole a la demagogia como a la coz.

Vox tiene ahora dos necesidades, cree uno, y va a intentar satisfacerlas desdoblándose o contradiciéndose. La primera necesidad es la económica, que me parece a mí que haber perdido a Orban ha sido mucho más que perder una referencia, ha sido perder el padrino del aguinaldo, del duro de domingo o del caramelo de domingo, sacado de esos monederos de padrino que son como maletines de médico del Oeste. Vox necesita pisar moqueta, necesita medallones y macetones autonómicos, sillas de mesonero en los cabildos, necesita gobernar o al menos estar donde se gobierna, siquiera dándole a un botafumeiro o desembolando toros. La otra necesidad es mantener a su votante entre ilusionado y cabreado, más cabreado que ilusionado si puede ser, porque ya hemos dicho que sus imposibles siguen siendo imposibles. Vox necesita llegar con votos y poderío a las generales, y eso intenta mientras espera que su gobernanza o desgobernanza no decepcione mucho. Casi todo lo que piden es irrealizable o folclórico, o sea que la decepción, esa decepción de todos los populismos, está asegurada y ellos lo saben. Como saben que el cabreo puede vencer a la decepción, y en eso andan.

La prioridad nacional de Vox resulta que es la prioridad nacional de Sánchez, que también sabe usar gatillos ideológicos y emocionales, y mejor que Vox

Lo de la “prioridad nacional” es un concepto inaplicable, sin significado y puramente sonoro, casi pastoril, lo que no significa que sea inútil. Otros conceptos que llegaron también así de la fábrica del sotanillo de Sánchez fueron y aún siguen siendo muy útiles. Lo curioso es que Sánchez le ha proporcionado a Vox el eslogan y el cabreo, y Vox le puede proporcionar a Sánchez la pieza, o sea el PP, más concretamente Moreno Bonilla. Yo creo que María Jesús Montero sólo está en Andalucía de feria, paseando el clavel altísimo como un farol de náufrago, y que la única esperanza de Sánchez, su verdadero candidato, es Vox. La regularización de Sánchez, caótica, esperpéntica, sin recursos, sin garantías, sin dinero, sin tiempo, y que además está llenando la propia calle de esa imagen de tribu en las calles que describe y quiere Vox; la regularización, decía, es el regalo, el duro de domingo, el aguinaldo de padrino que Sánchez le da a Vox. Sánchez está alimentando el miedo, la polémica y hasta el folclore de Vox con carne humana, que es aún más despreciable que hacerlo con los recursos que él no pone (al final, todo, los servicios y el caos, lo pagarán las autonomías).


La prioridad nacional de Vox resulta que es la prioridad nacional de Sánchez, que también sabe usar gatillos ideológicos y emocionales, y mejor que Vox. En realidad, Sánchez no se queda en el palabro, en la literatura, en el relato, porque para mantener ese relato tiene que intervenir carniceramente en la realidad. Cada relato de Sánchez destroza realmente el Estado, nuestros recursos, nuestra democracia, nuestros servicios, nuestro futuro. Cada vez que necesita un estribillo, un socio, una causa, un enemigo, una escapatoria, de los indepes a China, lo pagamos con realidad, a veces en dinero, a veces en libertad y a veces en libras de carne y sangre. La prioridad nacional, qué macabro, es lo que siempre han exigido los nacionalistas, los indepes, todos los socios de Sánchez (la prioridad identitaria), dándole la vueltecita sentimental, democrática, perversa. Aunque esto casi resulta romántico al lado de la prioridad puramente doméstica de Sánchez. Y la verdad es que les ha funcionado, a Sánchez y a sus socios. Decíamos que la prioridad nacional no se puede aplicar al ciudadano, que sería discriminación, pero las prioridades de Sánchez han conseguido discriminaciones, privilegios, mangazos, impunidades y hasta milagros sobrenaturales. Sí, quizá no sea la cosa tan imposible. Vox aún tiene la guía y la esperanza de Sánchez.

Para Rajoy, el caso Kitchen, sólo fue un caso Bárcenas.


El expresidente del Gobierno Mariano Rajoy abandona este jueves la sede de la Audiencia Nacional en San Fernando de Henares tras testificar en el juicio del 'caso Kitchen'.
El ex presidente del Gobierno Mariano Rajoy abandona este jueves la sede de la Audiencia Nacional en San Fernando de Henares tras testificar en el juicio del 'caso Kitchen'. | Mariscal / EFE
 

Mariano Rajoy respondió a las preguntas de la acusación con la tranquilidad y la sorna a la que nos tiene acostumbrados. Él iba como testigo y estaba obligado a decir la verdad. Podía negar los hechos ("es absolutamente falso", contestó en varias ocasiones) y haberse quedado ahí. Pero no se conformó con dar titulares ("Yo me llamo Mariano Rajoy, como todo el mundo sabe. Y luego cada uno me llama como quiere"), sino que lanzó un misil a la línea de flotación del caso Kitchen: "Aquí, en todo este tema, no hubo una operación política. Hubo una operación policial, cuyo objetivo fundamental era coger el dinero de Bárcenas y sus testaferros". Y añadió: "Estoy convencido de que esa operación policial se adecuó a la legalidad".

Como quien no quiere la cosa, echó abajo el relato del caso Kitchen (supuestamente, una operación policial montada para robarle a Bárcenas material que podía perjudicarle a él y al PP). ¿Quién podría objetar una operación policial para descubrir dónde escondía Bárcenas una fortuna multimillonaria conseguida de manera inconfesable?

Rajoy no sólo ha cuestionado la esencia de delito, sino que le ha proporcionado a los dos principales imputados, el ex ministro Jorge Fernández Díaz, y el ex secretario de Estado, Francisco Martínez, el argumento para cohesionar sus defensas, el respaldo político del que era entonces nada menos que presidente del Gobierno.

Las acusaciones van a tener que afinar para demostrar que lo que declaró el ex tesorero del PP ante el tribunal es cierto. Que la operación partió de la dirección del PP y que luego se trasladó a la cúpula de Interior. La credibilidad de Bárcenas está por los suelos; ha cambiado tanto de versión que ya no se sabe cuando dice la verdad y cuando no. Con parsimonia Rajoy dijo al tribunal que si Bárcenas hubiera tenido material contra él lo habría publicado, "como hizo con otros documentos" (los llamados papeles de Bárcenas; o, como él los llama, la "contabilidad extracontable"). La documentación que supuestamente fue robada del estudio de su esposa –junto con el misterioso pendrive– estuvo en la sede del PP durante dos meses y hubo que avisarle a su dueño para que alguien vinera a recoger las cajas que la contenían. ¿Para qué montar una operación de robo cuando el PP había tenido en Génova la bomba incriminatoria sin que su beneficiario la reclamara?

El ex presidente del Gobierno dijo estar convencido de que "la operación policial se adecuó a la legalidad"

Que Rajoy era El Asturiano (un mote muy al estilo Villarejo), como apuntó el inspector jefe Gonzalo Fraga, principal investigador del caso Kitchen, resulta difícil de sostener. No sólo porque Rajoy es, como todo el mundo sabe, gallego, sino porque, conociendo su prudencia, nunca hubiera admitido que se le dieran pormenores de un asunto tan feo.

Como el propio Bárcenas ha declarado ante el tribunal, sus cambios de versión obedecen a sus intereses particulares (o bien porque no quería perjudicarse en otros procedimientos o bien porque estaba negociando con el PP). En esa estrategia de negociación hay que interpretar las filtraciones que se produjeron encaminadas a crear el mito de que tenía en su poder material muy comprometedor para Rajoy. Era una forma de subir la presión, la manera que tenía de forzar al Gobierno a doblarle el brazo a la Fiscalía para fuera comprensiva con sus posibles delitos.

En realidad, Bárcenas soltó su principal obús contra Rajoy y el PP con los papeles de la contabilidad B, y después, ya en plan rabieta, al filtrar los mensajes sms que se intercambió con Rajoy ("Luis, se fuerte"). Pero nada más.

¿Pudo algún policía tratar de averiguar si realmente Bárcenas tenía algo comprometedor en su poder? Es muy posible. De hecho, alguno presumía de ello. ¿Hubo una orden del ministro o del secretario de Estado para que llevaran a cabo esa operación delictiva? Eso es lo que tiene que dirimir el tribunal y lo que podrá dilucidarse cuando los principales imputados tengan que declarar. Por ahora, la tesis de Bárcenas es humo.

El asistente Pedro Sánchez contra la GENERAL AYUSO.

 El "nº 1" Sánchez lanza su último intento contra "la jefa" Ayuso: Óscar  López, ya candidato para Madrid | España

Por Juan Pardo Navarro

El piloto que sacó a Franco por los aires, esa cosa que quedó entre política, industrial y teológica, como la santa dormición de una grúa de Fomento, va a ser el representante militar ante Ayuso. Esto, más otras responsabilidades que tienen esos militares de vuelo de hormigonera y de tránsito angelical. No sabía uno que el piloto de aquel traslado o ballet celeste, de aquella ceremonia un poco egipciaca o de Indiana Jones, con sarcófagos volando, momias crujiendo, maldiciones resurgiendo y remolinos de ira divina y grava, es ahora nada menos que general de división. Usamos tan poco el Ejército que tenemos a los generales de conductores de funeraria o de limusina, por aprovechar el uniforme, o de gruistas, llevándose a un dictador igual que un palé de ladrillos. En realidad, cuando el traslado aún era coronel, que no deja de ser un rango muy elevado para llevar un helicóptero por la sierra, como lleno de montañeros. Quizá tenía que ser un coronel de aviación el que se llevara a un generalísimo de mesa camilla, bastante degradado ya por la historia y por el meneo, y así se simulaba un combate igualado y una revancha justa entre los Cielos sanchistas y los avernos fascistas. Lo mismo ahora se trata de que el general tenga otro combate con Ayuso, o de que se la lleve enganchada por el moño, que de otra manera Sánchez no puede.

Alfonso María Reyes Leis, entre general y chófer, entre héroe y operario, ha sido nombrado nuevo jefe del Mando Aéreo General del Ejército del Aire, que además implica ser representante institucional de las Fuerzas Armadas en Madrid y en Castilla-La Mancha (nuestros generales no se reparten continentes, potencias, cabezas de puente ni escuadrones de MiG, sino las tejas y las cigüeñas de las comunidades autónomas). Este cargo, este mando general del general, me parece a mí un poco como llegar al cielo de la aviación acarreando gavillas o llevando al jefe de obra, o sea con mucho mérito de obrero santo o de santo obrero más que de santo militar, matadragones o matamoros. No encuentra uno ahora si Reyes Leis ha llevado alguna vez al propio Sánchez en helicóptero bíblico, papal, justiciero, dragontino o wagneriano, pero desde luego estaba entre sus funciones y los helicópteros de su ala, ala VIP con helicópteros como de plumón, son los que suelen trasladar a los reyes, al presidente del Gobierno y a otros altos cargos cuando tienen que parecer ángeles que ya no hay o yupies que tampoco hay. Si fuera así, podríamos ver al general un poco como un Koldo de altos vuelos, un poco Koldo y un poco Hannibal Smith del Equipo A. Pero esto sólo se lo imagina uno, como se puede imaginar su misión secreta en Madrid.

 

Al general Reyes Leis a lo mejor lo han mandado a Madrid contra la generala Ayuso, que me parece un combate más interesante que contra la momia de encofrado de Franco y contra las prisas de montañero friki o de festivalero pijo de Sánchez (se fue en el Falcon a ver a The Killers yo creo que para hacerles competencia de pop star, sólo para bajar por el aire igual que Katy Perry). El 2 de Mayo ya está aquí y a Ayuso le gusta ir de mujer de bandera con bandera, de Margarita se llama mi amor, de hija del regimiento, de generala de zarzuela, con los soldados, los ayusers o simplemente los madrileños tirándole el capote y la gorra. Ayuso queda bien en las procesiones y los desfiles, con esa cosa suya de morena de relicario y celosía, con los pecados más castos o la castidad más pecadora, y de novia de la mili, entre la patria, la fidelidad y la pasión, con caricia y ojos de pasamanería. Eso se tiene o no se tiene, y por ejemplo no lo tienen Pedro Sánchez, que está en los desfiles como un ciprés, de mal agüero, o Margarita Robles, que está en los desfiles como una maestra de gimnasia, que se nota que manda pero en otra cosa, en algo que se parece pero no es lo mismo.

A Sánchez le pegan los desfiles como no le pega el Congreso. Y rabia con Ayuso, o con el rey Felipe, que se lo recuerdan constantemente

A Ayuso ya no le quieren poner soldados el 2 de Mayo, no porque no pegue sino precisamente porque le pega demasiado, que es como si le pusieran tunos. Aunque no se trata de si a Ayuso le pega ir de muñeca legionaria o de cupletera con bandera. Lo que pasa realmente es que todavía no hemos normalizado la presencia militar en los actos institucionales, que a algunos les sigue pareciendo una amenaza o un desafío al poder civil. Eso de que un desfile o una salva, con o sin dama de justa, con o sin generala con encaje y banda, parezca que llama al tejerazo o al porrazo no es una opinión democrática sino al contrario, antidemocrática. El Ejército cumple una función constitucional y su presencia sólo recuerda esa función, que no está mal recordar, por cierto. Los militares ya no son guardianes de alegorías ni de purezas, los generales al final obedecen al Gobierno y no a las sombras ojivales de los cuartos de banderas, y no van a formar un batallón malasañero tras Ayuso aunque le echen piropos de recluta. No es que los militares no sepan estar en las celebraciones institucionales, es que son algunos políticos los que no saben estar en lo institucional, que es lo que le pasa al sanchismo.

 

Un general con helicóptero como con pajarita, un general que se llevó a Franco como el que va a vaciar un cenicero de Cinzano, va a representar a las Fuerzas Armadas ante Ayuso, que en principio, aunque curioso, es lo normal, lo institucional, lo educado. No pasa nada porque el general se ponga al lado de Ayuso con tacón y bandera (Ayuso, no el general), y hasta le rinda honores, que me parece una bella manera de recordar que los militares están sometidos al poder civil. Yo no voy a pensar que el general viene en misión sanchista, que los militares hacen política o complot en vez de recibir, simplemente, órdenes, que es lo que piensan en la izquierda. Yo lo que pienso es que Sánchez ya no puede ser institucional, ni ante un batallón de infantería ni ante un batallón de operarios de Renfe, ni ante las rotondas con artillero ni ante los leones de Ponzano, ni ante una verbena ni ante los jueces.

A Sánchez no es que no le pegue lo castrense, es que no le pega la democracia. No le pegan los desfiles como no le pega el Congreso. Y rabia con Ayuso, o con el rey Felipe, que se lo recuerdan constantemente, creo yo, no porque sean generales o generalas, o más o menos pintureros al sol de las cornetas, sino porque no contradicen la simbología con los hechos. En realidad, lo de Ayuso sólo es estética, que igual que una plaza con soldados, como un tren con soldados, le pegaría un cántaro de aceite o un cura enamorado de ella. Si Sánchez ha enviado a su general contra una generala, es que no ha entendido nada.

La eutanasia abre la vía a otra situación de graves consecuencias: el derecho a la eutanasia colectiva.

La despenalización de la eutanasia en España: 9 razones a favor y 9  respuestas - Bioetica en la Red: La bioética

 

Por Juan Pardo Navarro

Las corrientes de pensamiento que influyen en el proceso bioideológico del que forma parte la eutanasia son el posthumanismo ―“la fe inherente a la religión secularista del hombre nuevo”, (D. Negro) ―, el humanitarismo nihilista, nacido del radicalismo psicológico de Nietzsche y el biologismo darwinista. Estas corrientes, junto al consenso político de la postguerra y la influencia de pensadores como Popper, Hayek, Camus, etc. tenían la intención de debilitar el Ser e impedir que el individuo se adhiriera a cualquier dogma metafísico, a fin de que no fuera considerado más allá de un ser biológico, prescindiendo de la cualidad esencial del ser humano: la espiritualidad. Uno de sus efectos ha sido la extensión de las bioideologías humanitarias, promotoras de la eutanasia, cuyo propósito es que los padecientes acepten voluntariamente liberarse del dolor y del sufrimiento de la vida (A. Schopenhauer). Siendo un sintetizador de las bioideologías, el progresismo considera a la eutanasia como una afirmación de la libertad humana y un rechazo (momentáneo) a la “ley severa”, una especie de escape espacio temporal a la imposición cruel de la naturaleza. Las bioidelogias evolucionistas y naturalistas ante una naturaleza indiferente (R. Dawkins), ponen el mayor interés en la progresiva desaparición de los que dejen de ser socialmente útiles.

Motivo por el que la eutanasia sería una intervención deliberada para la mejora social, al librarse de quienes han dejado de tener interés para la colectividad. La corriente progresista ha influido para que el Estado –el monstruo más frio de los monstruos fríos (Nietzsche)—sea cada vez más eugenésico, y fomente la idea de que deberán desaparecer los adultos que no sobrevivirían sin ayudas sociales ―¿progresar desprendiéndose de los débiles?―. Estas ideas han partido del enfoque de K. Marx defensor de que lo propio del sujeto no tiene importancia. Lo fundamental es el ser genérico, para quien la muerte no es el final, aunque lo sea para cada persona –¿el exterminio macabro de la naturaleza?―. ¡Qué importa que cada individuo fallezca mientras el género siga existiendo! Se colige que la muerte voluntaria sería un acto de solidaridad con la humanidad, contribuyendo al bienestar psicológico de otros individuos. Mejor aún. El eutanásico aumentaría su cuota ecologista y solidaria si donara sus órganos y fuera reciclable.

La eutanasia está abriendo la vía a otra situación de graves consecuencias: el derecho a la eutanasia colectiva, que puede llegar a ser un proyecto humano extraordinario. Los derechos colectivos consisten principalmente en la obligación de que los individuos, salvo los que integran la clase privilegiada, habrán de desaparecer de la sociedad cuando ya no estén en las condiciones adecuadas. La relación individualismo, colectivismo y solidaridad, ha asumido los principios éticos del humanitarismo práctico, lo que permitirá justificar la eutanasia. Con ella se pretende administrar la muerte con un sentimiento benévolo, por amor al género humano, y naturalmente por solidaridad –arsénico por aparente compasión-. De esta manera, la axiología jurídica en la que se asienta la Ley de la eutanasia remarcará el sacrificio humano sanitario como un progreso de la “moral médica”. Al mismo tiempo que un grupo de médicos se adaptarán a los nuevos tiempos, recurriendo a utilizar la muerte por ser el mejor tratamiento probado científicamente para curar las dolencias extremas.

Sea de forma colectiva o individual, la práctica eutanásica requiere no solo que la persona haga lo que quiera con su vida, sino la voluntad del médico, que pondrá en práctica la ética biológica, haciendo de ejecutor compasivo a los enfermos que no deseen seguir sufriendo. La Ley de la eutanasia española, ajena al garantismo del Estado de Derecho, habilita a un médico a desproveer a cualquier persona del derecho a continuar con la vida y proyectarse al futuro. Por ello, para conformarse al derecho, el médico solo necesita la habilitación legal para decidir lo que estime oportuno, estando respaldado por los demás intervinientes de la supuesta rama médica. Solo se negaría a matar legalmente el médico objetor de conciencia mientras la ley lo permita. Los apoyos sociales e individuales a la eutanasia, prefieren ignorar que en el futuro su vida quedará en un aparato con función exterminadora, dedicada a poner fin a una persona en su tránsito por el tiempo. Los integrantes voluntarios de esta sección decidirán sobre la vida humana bajo el espíritu del darwinismo social.

El personal sanitario sentenciador y el ejecutor, verdugo burocrático sostenible, en nada se parecerán a los excelentes profesionales de cuidados paliativos, que son modelos de ética profesional, cuyo objetivo radica en hacer llevadera la vida de una persona desahuciada, enfrentándose a una situación dramática con una predisposición ejemplar de ayuda humana, y con los medios disponibles, tratará de aliviarle el dolor corporal y espiritual, Desgraciadamente, al legalizar la eutanasia posiblemente desaparecerá esta formidable unidad médica, sustituyéndola por una única sección que se encargará de poner en marcha el mecanismo que conducirá al individuo a la muerte.