Juan Pardo Navarro
Sorprende a propios y extraños que los padres de la patria
«progresista» estén implicados en casos de corrupción contrarios a sus
prédicas. Por ejemplo, aquella de Zapatero en la que afirmaba que los socialistas «nos conformamos con poco, pero damos mucho». En realidad, yo creo que se equivocó y lo dijo al revés: «Los socialistas tenemos mucho (oculto) y damos poco». En fin, un galimatías digno de un filósofo cínico y tan mentiroso como su hijo putativo, Sánchez.
Es ya un género cinematográfico y literario, desde la antigüedad, la
historia de un político ejemplar, que es sorprendido practicando algunas
de las inmoralidades por él denunciadas y perseguidas.
El progresismo de izquierdas, especialmente el que tiene su origen más contemporáneo en el viejo Marx, da numerosas pruebas de ello. Él fue un maestro de atrocidades y aberraciones en su propia vida.
Un ejemplo a no seguir. Para quienes no la conocen, o se han olvidado,
conviene recordar sucintamente algunos pasajes de la biografía del que
aún hoy en día es el profeta del «progresismo woke». Y, por cierto, uno de los autores que sigue siendo aún de entre los más leídos en el mundo.
Para comenzar, Marx no solía bañarse. Por lo general, nuestros
políticos actuales se duchan. Y los independentistas más aún, cuando
están en los grandes hoteles madrileños que pagamos todos los españoles.
El filósofo alemán era abusivo, lo fue con su madre,
intolerante, manipulador, borracho, especulador en bolsa (¡abajo el
capitalismo!), pero sobre todo era un traidor. Algo así como
los arrepentidos de hoy. Denunciaba a sus colegas socialistas para
cobrar por sus delaciones. Incluso llegó a entregar los documentos de la
Internacional al ministro del Interior británico.
Marx, el gran inspirador del progresismo, fue violador de sirvientas
(¡viva el feminismo!, «¡soy feminista porque soy socialista!»), padre
de hijos ilegítimos, admirador de jóvenes aristócratas en costosísimos
balnearios, explotador de su esposa e hijos, e igualmente de su amante y
amigos. A su familia la abandonó. Era un aristócrata feudal,
depresivo, cuya mayor fantasía era convertirse en un dictador
revolucionario. Y, volviendo al feminismo marxista, prohibió a sus hijas estudiar una carrera.
Eleanor se suicidó. También su otra hija Laura y su marido Paul
Lafargue, de origen cubano, al que su suegro le llamaba «negrillo» en
vez de afroamericano, lo hicieron. Despilfarrador, Marx empeñó todas sus
posesiones. No fue al entierro de su padre, pero litigó por su
herencia. Y a Engels le hizo pasar por padre de un hijo ilegítimo suyo
para no cargar con el escándalo. Niño que fue dado en adopción. Otra
hija suya murió de bronquitis, y otro de gastroenteritis, ambos sin que
su padre hiciera nada por ellos.
Edgar Bauer, hermano de Bruno Bauer, amigo de Marx, en un poema,
describe la personalidad del filósofo de esta manera: «Su puño maligno
está cerrado, ruge sin fin, / como si diez mil demonios lo tuvieran
agarrado por los cabellos». La derecha también tiene sus santos
infernales, por supuesto. Pero, a diferencia de la izquierda, nunca ha
presumido de progresismo ni de superioridad moral. Por tanto,
la izquierda debe cargar con todo este peso de vergüenza cuando se
descubre que sus homilías no provienen de seres angelicales, sino de
espíritus luciferinos. Sí, también angelicales, pero de los malos, de
los rebeldes.
«Muchos intelectuales han ayudado a lavar los trapos sucios del
socialismo más extremo cuyo relativismo es una traición a la razón»
Por eso, a la vista de lo aquí contado, que debería recordarse más a menudo, ¿qué
nos puede importar a los españoles que Sánchez haya salido de las
saunas y los prostíbulos cuando él tanto los ha vilipendiado e incluso
promovió una ley contra la prostitución? ¿Qué nos importa a los
españoles que Zapatero, un alma en pena, reciba de la Santa Compaña un
regalo de más de un millón de euros, así como que tenga otros cuantos
millones de euros desparramados por medio mundo? Zapatero que, como
Marx, se ha aprovechado de su mujer e hijas. Marx, para muchos de sus
contemporáneos, era un ser despreciable y fáustico. Aunque, la impericia
de ZP y Sánchez ha impedido que lo sean a su mismo nivel. Marx tuvo
fieles seguidores como Stalin. Y, por supuesto, la derecha no le fue a
la zaga. Pero, al menos, no se vanagloriaron de hacerlo todo por el
progreso común.
Muchos intelectuales, y lo estamos viendo en los últimos años en
nuestro país, han ayudado a lavar los trapos sucios del comunismo o el
socialismo más extremo, cuyo relativismo es una traición a la razón y a
la humanidad. Estos intelectuales, por generalizar, han instalado y
remachado los tópicos de que el socialismo neomarxista en el que estamos
instalados por nuestro gran líder Pedro Sánchez es la única ideología
igualitaria posible; que este régimen autocrático es bueno y noble
porque busca y defiende esa igualdad, que la derecha no solo no creó,
sino que combate. Que ama al prójimo y que la derecha, a través del
capitalismo, convierte a ese prójimo en un cuasi esclavo. Si la
derecha española, el centroderecha o incluso la socialdemocracia no
atajan estas mentiras ya muy profundamente arraigadas en la sociedad
española, no saldrán adelante en las próximas elecciones con una mayoría suficiente para poner orden en tantos desmanes.
El lema de «nosotros somos vosotros y ellos son quienes os explotan»
está muy presente. También hay que explicar que la clase media española
es la que más ha sufrido la presión económica de estos corruptos. El
centro derecha tiene la obligación de explicar claramente que todo lo
público no va a desaparecer de la mañana a la noche, porque vaya a ser
saneado y mejor gestionado por estos infames. Además, para
tranquilidad de los ciudadanos, tiene que insistir en que la corrupción
va a ser perseguida más duramente cuando ellos gobiernen. Y que el
Estado, en vez de repartir limosnas, creará más puestos de trabajo y más
empleos cualificados.
Si los genocidios de las extremas derechas nunca se han tapado, no ha sucedido lo mismo con los de la izquierda. Los
gulags y el resto de torturas más o menos sofisticadas soviéticas
tardaron décadas en ser difundidas y reconocidas por los intelectuales
europeos. Según ha proclamado el mismo Sánchez, tan solo el
izquierdismo es el que siempre está del lado correcto de la historia,
cargue con los millones de muertos que sean.
«A Sánchez no le interesa descubrir la verdad sino proclamar la suya,
a través de tropelías legislativas y pactos con golpistas y asesinos»
Nuestro Conducator sigue machacando con esta monserga una y
otra vez. Sánchez, «el gran progresista», como le gustaría ser
reconocido, incluso por encima de «gran timonel», rechaza visceralmente
la realidad, lo mismo que ahora está haciendo Zapatero. Zapatero y Sánchez son dos fraudes «intelectuales».
A un mayor nivel este último. Sánchez es insuperable en todo, un
maestro de lo luciferino. Como Bertrand Russell decía de Marx, «no le
importaba la verdad, sino azuzar a las masas para generar destrucción».
Sánchez, a su propio nivel y manera, ha azuzado la destrucción de
nuestra democracia.
A Sánchez, como a Marx, no le interesa descubrir la verdad, sino
proclamar la suya. La suya, a través de tropelías legislativas y pactos
con golpistas y asesinos. Un gran ejemplo para la juventud española.
Pero, claro, las hijas de Sánchez o las de Zapatero no estudian
en los depauperados institutos públicos españoles, sino en los carísimos
privados extranjeros. Tanto es así que la insigne
«catedrática» Begoña nos ha descubierto, al pedir la devolución de su
pasaporte, donde se ha graduado su hija en el Reino Unido.
Como escribe el filósofo alemán Eric Voegelin, Marx ensalzaba la
prohibición de preguntar, es decir, de pensar. ¿Acaso alguna de las
portavoces del Gobierno ha dicho algo racional en sus intervenciones
públicas? Sánchez, como Marx, habla proféticamente. Solo lo superaba el
papa Francisco II (Zapatero). Su mayor profecía es que lo necesitamos en Moncloa, de aquí a la eternidad. Ambos hablan como dando voz a una verdad revelada, una verdad indiscutible. Uno lo hará pronto desde la cárcel y el otro ya debería estar preparando su defensa.
Robert Payne, en su biografía dedicada a Marx, al referirse a este,
dice que tenía una visión diabólica y encarnaba la propia malignidad del
diablo. Zapatero y Sánchez no llegan a tanto. No porque no quieran,
sino porque son incapaces, incluso como dúo, de tener esa sabiduría de
su antepasado. ¿Son ambos conscientes del mal que le han estado
haciendo a los españoles, al Partido Socialista y a toda la clase media
que levantó durante décadas este país? Dudo ya no solo de la moralidad, sino de la cordura de los dos.
«El marxismo que, realmente, nunca acabó de extirparse del PSOE, hoy florece como populismo autocrático y analfabeto»
Descartes, Condorcet, Rousseau (menuda vida ejemplar y progresista la
suya también) o Robespierre son algunos de los orígenes del marxismo
que, realmente, nunca acabó de extirparse del PSOE y hoy florece como
populismo autocrático y analfabeto. Según ellos, no existe ningún límite
en la razón humana para diseñar el orden social, lo cual conduce, y
condujo, a la planificación central y al totalitarismo. El
resultado de todo es que el individuo está en peligro, así como la
verdad, la libertad, la democracia, la Constitución, la monarquía
parlamentaria, el país mismo.
Sánchez tiene como ejemplo a Lysenko (del cual no sabe ni quién es).
En el año 1948, Stalin lo nombró director de la Academia de Ciencias
Soviéticas. El motivo era implantar el marxismo en todas las
actividades, también en la agricultura. De resultas de esta gran
estrategia murieron de hambre millones de rusos. Sánchez nos quiere aplicar su sanchismo-amiguismo a todos nosotros y así depauperarnos en masa. Afortunadamente, no le está saliendo bien del todo porque nuestra sociedad sigue estando mejor preparada que él.
Por Juan Pardo Navarro
Cataluña enviará a Venezuela 15 bomberos especializados en estructura colapsadas por los terremotos
El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, ha anunciado este viernes que enviarán a Venezuela 15 especialistas del Grupo de Estructuras Colapsadas (GREC) de Bombers y ha explicado que también han ofrecido al país un grupo de diez forenses para ayudar a la identificación de cadáveres y para que se puedan desplazar cuando lo requieran las autoridades venezolanas.
Lo ha dicho en la inauguración de la jornada 'L'impacte dels fons Next Generation a Catalunya', donde ha reiterado la "solidaridad del Govern y de todo el conjunto de la ciudadanía de Cataluña en momentos trágicos para el país", tras los dos terremotos.
Illa ha añadido que este viernes a primera hora de la tarde se reunirá con las entidades venezolanas de Cataluña: "Para interesarme por su estado y por todo lo que están pasando".