Dimite Óscar Puente, "EL TRUMP" del socialismo en España. Fueral conjunto.

 


Nada más normal que, cuando en la última entrevista de David Broncano a Pedro Sánchez este le preguntó si leía OKDiario, objeto de tanta controversia estos últimos días, o si estaba suscrito al ABC, Pedro Sánchez aclarara que, aunque ojeaba algunos periódicos que le eran más afines, dejaba el tema en manos de su responsable de prensa para que le hiciera unos resúmenes. Parece bastante razonable que un presidente del Gobierno, que además simultanea ese cargo con el de secretario general del PSOE, tenga suficientes ocupaciones como para no poder dedicar tres horas diarias a estar pendiente de lo que publican todos los medios y delegue esa función en sus responsables de prensa.

Bien es cierto que los políticos tienen la obligación de cuidar la comunicación con su público, su militancia y la totalidad del electorado para explicar sus propuestas y rebatir las invectivas de sus competidores, pero Óscar Puente no es portavoz del Gobierno, ni portavoz del Comité Ejecutivo del PSOE ni portavoz del Grupo Parlamentario, cargos que ocupan ilustres compañeros de partido perfectamente capaces de difundir y distribuir lo que consideren oportuno. Pero se da la circunstancia de que Óscar Puente es el ministro de Transportes, uno de los ministerios que requiere un mayor despliegue, y, aun así, el ministro parece dar una gran prioridad a su actividad de publicación de mensajes en la red social X. Luis Cano, en El Debate, citaba hace unos días una media de 14 mensajes diarios que, en los últimos meses, había aumentado a 27 al día.

En cualquier oficina en la que el empleado estuviera sujeto a un horario, sería inevitable que, si se detectara algo así, algún jefe le diera un toque de atención ante el frenesí tuitero para que no se distrajera de sus verdaderas obligaciones. Pero Pedro Sánchez, Patxi López y Rebeca Torró parecían encantados con que Puente antepusiera su labor tuitera a su labor ministerial.

El ministro más trumpista

Jesús Gil falleció en 2004 y el comandante Hugo Chávez, en 2013. Eso les impidió trasladar sus célebres verborreas de insultos y ridiculizaciones contra sus enemigos a un perfil en X, pero, en su ausencia, el papel de presidentes que usan la antaño red social del pájaro azul para explotar su afición al polemismo lo ha ocupado el mandatario de EEUU, Donald Trump, aunque últimamente se le acerca en el podio el argentino Milei.

Donald Trump ha demostrado que, más que debatir con rivales políticos, con lo que más disfruta es con las burlas desde su red social, Truth Social, para señalar y replicar a todo aquel que le incordie. Es una táctica útil para afianzar a los fans deseosos de sangre y para espantar a los medios que no tengan ganas de remangarse.

Trump no ha dudado en publicar mensajes llamando a la CNN "Clinton News Network" y a la cadena MSNBC "MSDNC" (para sustituir sus siglas por las de DNC, el Comité Nacional del Partido Demócrata), hasta el punto de que cabría preguntarse si aquello influyó en el cambio de nombre de MSNBC, harta del apodo (ahora es MS NOW). Y al grupo matriz propietario de la cadena, Comcast, Trump lo llama en sus mensajes "Concast" (que significaría "Grupo Estafa" o "Grupo Timo").

En lo que se refiere a presentadores y comentaristas políticos, el repertorio de Trump es amplio: a Joe Scarborough lo apoda siempre "Psycho Joe" y a su esposa y copresentadora, Mika Brzezinski, "Crazy Mika" (el tarado Joe y la loca Mika); a Don Lemon, "el ser más tonto de la televisión"; a Jimmy Fallon, "Whimpering Jimmy"; a Jimmy Kimmel, "Crooked Loser"; y a Jeff Zucker, "Little Zucker". Todos, o tontos o perdedores.

Algunos de sus insultos tenían un poco más de desarrollo: al presentador Chris Cuomo, Trump lo apodaba en sus mensajes "Fredo" (al ser hermano de un ilustre político demócrata, lo comparaba con el hermano cobarde de Michael Corleone en El padrino). A Neil Cavuto, aunque era de Fox y crítico con él, tampoco lo perdonaba y lo calificaba de "the worst on television" y "basura". Y a Jake Tapper, de la CNN, lo llamaba "Fake Tapper", mientras que al presentador de la ABC de Disney, George Stephanopoulos, Trump lo llamaba en sus mensajes "George Slopadopoulos", por el juego de palabras con "slop" (bazofia).

Son formas que, a quien le guste el polemismo, pueden hacerle gracia en un comentarista de radio o de televisión. En España hemos tenido a un José María García, un Carlos Llamas, una Encarna Sánchez, un Luis del Olmo, un Antonio Herrero, un De la Morena o el incombustible Federico Jiménez Losantos, que, cuando querían ridiculizar en las ondas, lo hacían sin piedad, como en el arte del columnismo destacaban Campmany, Haro Tecglen y tantos otros. Pero ninguno de ellos era presidente de Estados Unidos ni ministro de Transportes. Porque, al margen de todo el debate sobre si está feo o no "señalar", lo verdaderamente relevante es si quienes ocupan esos cargos pueden permitirse dedicar tanto tiempo a "las batallitas del clickbait".

Pablo Iglesias tuvo la prudencia de esperar a dejar de ser vicepresidente del Gobierno para volcarse de veras en las redes sociales con su grupete de amigos tuiteros incondicionales, pero Óscar Puente decidió que tenía tiempo de sobra para ser el primer miembro de un Consejo de Ministros de España que introdujera el modelo Trump en nuestro país, aunque su estilo, en ocasiones, era aún menos creativo que el del preboste de la Casa Blanca.

A Francisco Pascual, de El Mundo, le escribió que se pasaba el día "lamiéndole el dobladillo del pantalón a Ayuso" (febrero de 2024), y al investigador Javier Chicote lo llamó ese mismo mes "envestigador", diciendo que ojalá "como sastre tuviera mejor tino que como envestigador". En marzo de 2024 tuiteaba calificando de matón a Risto Mejide y burlándose del nombre de su programa: "Todo es mentira. Empezando por vosotros".

A lo mejor Óscar Puente se da cuenta de que jugar a ser el Trump español tal vez no fue la mejor idea. Y lo mismo deberían hacer quienes durante tres años se lo han permitido

Si Trump tiene en sus tuiterazos preferencia por calificar de inútil, fracasada o tonta a la gente, Puente, en los suyos, muestra preferencias más escatológicas: a The Objective lo llama "The Ojete", periódico al que también ha calificado de "contenedor de basura", y unas semanas después calificaba a Vito Quiles de "saco de mierda". Los excrementos parecen ser una gran fuente de inspiración para él, pues también ha llamado "mierda" a publicaciones del periódico El Mundo. Y en julio de 2026 retuiteaba un artículo de Jiménez Losantos, calificándolo de "auténtica mierda, hablando en plata".

En abril de 2024 se refería a José Alejandro Vara como "profesional del insulto" y en febrero de 2025 a Ketty Garat como "la inefable" de The Ojete. En diciembre de 2025 tuiteaba que Francisco Marhuenda era "el facha más paleto de España". Del ABC ha dicho que es un medio que lleva sembrando odio desde 1903 y de Antonio García Ferreras, que era otro matón, como ya le había dicho a Risto, pero añadiendo que, en su caso, lo había sido siempre y que ya se le había perdido el miedo.

Junto con sus propias descalificaciones, Óscar Puente también desplegaba una gran actividad retuiteando mensajes de otras cuentas que seguía y que le parecían interesantes, demostrando que, además del tiempo dedicado a escribir, empleaba una cantidad importante de tiempo en leer y elegir cuáles retuiteaba y cuáles no. Todo ello invita a reflexionar sobre cuánto tiempo dedica al día a estar pegado al ordenador.

Quizá Óscar Puente es un humano "todoterreno" capaz de combinar esa inmensa entrega al polemismo en su cuenta de X con el cumplimiento de todas sus obligaciones ministeriales. Y si todo lo que depende de Transportes funcionara de manera excelente, quizá a nadie le hubiera importado. Pero, por desgracia para él —y mucho más para quienes lo han padecido—, había muchas cosas pendientes en su ministerio que podrían haberse mejorado. Y aunque su labor en X no tiene nada que ver con las tragedias ocurridas este año, parece imposible que pueda evitar que alguien tenga la tentación de pensar si Óscar Puente quizá debería haber dedicado menos tiempo a tuitear y más a atender otros asuntos que tendría que haber antepuesto a su papel de portavoz camorrero del Gobierno.

Ante situaciones como esta, a lo mejor Óscar Puente se da cuenta de que jugar a ser el Trump español tal vez no fue la mejor idea. Y lo mismo deberían hacer quienes durante tres años se lo han permitido, si es que no lo han incentivado.

Derrota republicana en las elecciones de medio mandato y consecuencias para Trump y Occidente.

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🇺🇸 Elecciones de medio mandato en Estados Unidos (2026)

La derrota republicana y sus consecuencias para Donald Trump

Actualizado al 4 de noviembre de 2026

Juan Pardo Navarro

Las elecciones legislativas celebradas ayer, 3 de noviembre, han supuesto un importante cambio en el panorama político estadounidense.

El Partido Demócrata ha conseguido recuperar el control de las dos cámaras del Congreso: la Cámara de Representantes y el Senado. Esto supone un revés político para el presidente Donald Trump, que pierde el respaldo de las mayorías republicanas en el Congreso para los dos últimos años de su mandato.

Según los resultados y proyecciones publicados por Reuters y Associated Press, los demócratas han logrado victorias incluso en estados tradicionalmente republicanos. Aunque algunos recuentos siguen abiertos, el cambio de control de ambas cámaras ya está proyectado.

1. ¿Qué se votaba y por qué eran tan importantes estas elecciones?

Las elecciones de medio mandato (midterms) se celebran cada cuatro años, justo a mitad del mandato presidencial.

En esta ocasión, los estadounidenses elegían:

  • Los 435 miembros de la Cámara de Representantes, que se renueva completamente cada dos años.
  • Aproximadamente un tercio del Senado, cuyos miembros tienen mandatos de seis años.
  • Gobernadores de numerosos estados.
  • Representantes de parlamentos estatales y otros cargos públicos.

Aunque Trump no se presentaba a estas elecciones, los resultados constituyen una forma de evaluar la gestión de su presidencia.

Hasta ahora, los republicanos controlaban la Casa Blanca y ambas cámaras del Congreso, lo que facilitaba la aprobación de buena parte de sus iniciativas legislativas.

A partir del 3 de enero de 2027, Trump tendrá que gobernar con un Congreso controlado por la oposición demócrata.

2. ¿Qué ha ocurrido en las urnas?

Los resultados reflejan un avance demócrata considerablemente mayor de lo que muchos analistas anticipaban.

Entre las victorias más significativas destacan:

  • Texas: el demócrata James Talarico ha ganado un escaño en el Senado, rompiendo décadas de dominio republicano.
  • Ohio: Sherrod Brown ha recuperado un escaño para los demócratas.
  • Kansas: los demócratas han conseguido una victoria histórica en un estado tradicionalmente conservador.
  • Carolina del Sur: los republicanos han perdido otro escaño senatorial.
  • Maine e Iowa: los demócratas también han conseguido importantes victorias.

Además, los demócratas han obtenido más de dos docenas de escaños adicionales en la Cámara de Representantes, según los resultados publicados hasta esta mañana.

El avance no se limita a los estados habitualmente disputados: también alcanza territorios donde Trump había obtenido amplias mayorías en 2024.

¿Por qué han perdido los republicanos?

Los primeros análisis electorales identifican cuatro factores fundamentales.

1. El coste de la vida. La inflación acumulada, el encarecimiento de productos básicos y la preocupación por el poder adquisitivo han perjudicado al partido gobernante.

2. La política arancelaria. Las medidas comerciales de Trump han generado tensiones económicas y preocupación por sus efectos sobre los precios.

3. La guerra con Irán. El conflicto se ha convertido en otro motivo de descontento entre sectores del electorado.

4. El rechazo a determinadas actuaciones presidenciales. Las encuestas a pie de urna reflejan preocupación por el ejercicio del poder y la corrupción gubernamental.

Según los sondeos a pie de urna recogidos por Reuters, alrededor del 70 % de los votantes consultados deseaba que el Congreso ejerciera un mayor control sobre el presidente.

Esto no significa que todos esos electores sean demócratas, sino que existe una demanda significativa de contrapesos institucionales.


3. ¿Qué problemas puede acarrear esta derrota a Donald Trump?

Aquí está la cuestión más importante: Trump no pierde la presidencia, pero sí una parte fundamental de su capacidad para gobernar.

Las consecuencias pueden ser legislativas, judiciales, económicas y políticas.

🔴 A. Bloqueo de su programa legislativo

Probablemente sea una de las consecuencias más inmediatas.

Con las dos cámaras bajo control demócrata, Trump encontrará mayores dificultades para aprobar nuevas leyes relacionadas con:

  • Reducciones de impuestos.
  • Política migratoria.
  • Gasto público y presupuestos.
  • Reformas sanitarias.
  • Política energética.

Los demócratas podrán rechazar sus propuestas o exigir modificaciones a cambio de aprobarlas.

Consecuencia: Trump tendrá que negociar con la oposición o recurrir, cuando la legislación se lo permita, a órdenes ejecutivas.

Estas últimas tienen límites legales y pueden ser impugnadas ante los tribunales.

🔴 B. Investigaciones parlamentarias contra Trump y su Administración

Esta puede convertirse en una de las consecuencias políticamente más delicadas.

El Congreso tiene facultades para investigar las actuaciones del Gobierno federal.

Con las mayorías demócratas, sus comisiones podrán:

  • Investigar posibles conflictos de intereses.
  • Examinar decisiones económicas y contratos públicos.
  • Solicitar documentación de organismos federales.
  • Convocar a altos cargos de la Administración para declarar.
  • Investigar determinadas actuaciones relacionadas con la política exterior.

Esto podría generar un enfrentamiento institucional prolongado entre el Congreso y la Casa Blanca.

No significa necesariamente que se descubran irregularidades ni que se produzcan consecuencias penales. Las investigaciones deben distinguirse de las acusaciones y de las eventuales responsabilidades judiciales.

Consecuencia: un mayor escrutinio sobre Trump y su entorno político, con posibles costes reputacionales y políticos.

🔴 C. Dificultades para nombrar jueces y altos cargos

La pérdida del Senado tiene una importancia especial.

El Senado estadounidense debe confirmar numerosos nombramientos presidenciales, entre ellos:

  • Jueces federales.
  • Magistrados del Tribunal Supremo.
  • Embajadores.
  • Secretarios del Gobierno y otros altos cargos.

Con una mayoría demócrata, Trump podría encontrar bloqueados determinados nombramientos.

Especialmente relevante sería una eventual vacante en el Tribunal Supremo, donde el Senado podría impedir o retrasar la confirmación de un candidato presidencial.

Consecuencia: Trump pierde capacidad para influir en la composición futura del poder judicial federal.

🔴 D. Posibilidad de un nuevo proceso de impeachment

Es uno de los escenarios que podrían plantearse, aunque conviene distinguir entre posibilidad jurídica y probabilidad política.

La Cámara de Representantes puede iniciar un procedimiento de acusación constitucional (impeachment) contra el presidente.

Sin embargo, para destituirlo es necesaria una mayoría de dos tercios del Senado.

Por tanto, una mayoría demócrata en ambas cámaras no significa que puedan destituir automáticamente a Trump.

Un procedimiento de este tipo necesitaría fundamentos concretos y, para terminar en destitución, un respaldo muy amplio en el Senado.

Consecuencia: la posibilidad de nuevas investigaciones o procedimientos constitucionales añade presión política, pero no implica necesariamente una destitución.


4. ¿Qué consecuencias económicas podría tener?

Este aspecto resulta especialmente relevante para Estados Unidos y para sus socios comerciales, incluida la Unión Europea.

A. Riesgo de bloqueo presupuestario

El Congreso debe aprobar la financiación de numerosos organismos federales.

Si republicanos y demócratas no alcanzan acuerdos, podrían producirse cierres parciales de la Administración federal, conocidos como government shutdowns.

Estos conflictos también podrían coincidir con negociaciones sobre el techo de deuda estadounidense.

La incertidumbre resultante podría afectar a los mercados financieros, a la confianza empresarial y a las expectativas de crecimiento.

B. Política arancelaria y comercio internacional

Trump conserva importantes facultades ejecutivas en materia comercial, aunque su alcance depende de las leyes aplicables y de las decisiones judiciales.

Un Congreso demócrata podría intentar limitar determinadas políticas arancelarias o exigir mayor supervisión.

Sin embargo, no podría eliminar unilateralmente todos los aranceles presidenciales.

Para Europa, el resultado abre un escenario de negociación diferente, pero no garantiza una reducción inmediata de las tensiones comerciales.

C. Mayor incertidumbre política

La división entre la Casa Blanca y el Congreso puede producir dos efectos distintos.

Por una parte, puede dificultar la aprobación de reformas económicas y generar incertidumbre.

Por otra, puede actuar como contrapeso institucional frente a decisiones presidenciales controvertidas y favorecer acuerdos más amplios.

Por tanto, no sería correcto concluir que un Congreso demócrata necesariamente perjudicará o beneficiará a la economía estadounidense.

El resultado dependerá de las políticas concretas y de la capacidad de negociación entre ambas partes.


5. ¿Pierde Trump poder dentro del Partido Republicano?

Esta es una de las consecuencias políticas que habrá que observar durante los próximos meses.

Trump ha mantenido una influencia considerable sobre el Partido Republicano, especialmente en la selección de candidatos y en la orientación de sus políticas.

Sin embargo, los resultados electorales podrían provocar un debate interno sobre su liderazgo.

Hay tres cuestiones especialmente relevantes.

Primera: la responsabilidad de la derrota. Algunos republicanos podrían cuestionar la estrategia electoral y la selección de candidatos respaldados por Trump.

Segunda: las elecciones presidenciales de 2028. Trump no puede presentarse a un tercer mandato bajo la Constitución vigente. Por ello, los dirigentes republicanos interesados en sucederlo tendrán mayores incentivos para definir sus propias posiciones.

Tercera: la disciplina del partido. Algunos congresistas republicanos podrían mostrarse más dispuestos a discrepar del presidente, especialmente en cuestiones que afecten a sus posibilidades electorales futuras.

No obstante, tampoco debe darse por hecho que Trump vaya a perder el control político del partido.

Su influencia entre los votantes republicanos y la respuesta de sus dirigentes serán determinantes.

Reuters señala que los resultados pueden acelerar la discusión sobre el liderazgo republicano posterior a Trump, aunque esto sigue siendo una interpretación política, no un desenlace confirmado.


6. ¿Cómo afectará a las relaciones con Europa y España?

La victoria demócrata no supone un cambio automático en la política exterior estadounidense, porque el presidente conserva amplias competencias en este ámbito.

Sin embargo, el Congreso puede influir en las decisiones mediante la aprobación de presupuestos, las leyes, la supervisión y determinadas autorizaciones.

CuestiónPosibles consecuencias
Relaciones con la UEMayor supervisión de las decisiones comerciales de Trump.
ArancelesPosibles iniciativas legislativas para limitar determinadas medidas.
OTANMayor debate parlamentario sobre compromisos militares y financiación.
UcraniaPosibilidad de revisar las prioridades presupuestarias y la ayuda estadounidense.
Oriente PróximoMayor control parlamentario sobre determinadas decisiones militares y diplomáticas.
Economía españolaEfectos indirectos sobre exportaciones, inversiones y mercados financieros.

Para España, las cuestiones comerciales y de seguridad europea serán especialmente importantes.

Conviene recordar que los demócratas tampoco mantienen posiciones completamente uniformes en comercio internacional o defensa.

Por tanto, el nuevo Congreso no garantiza un retorno a las políticas exteriores de administraciones anteriores.


7. ¿Puede Trump seguir gobernando con normalidad?

Sí, aunque con mayores restricciones.

La Constitución estadounidense establece una separación de poderes que permite al presidente ejercer sus funciones incluso cuando el Congreso está controlado por la oposición.

Trump conserva:

La presidencia y sus facultades ejecutivas. Puede dirigir la Administración federal y adoptar decisiones dentro de sus competencias legales.

El poder de veto. Puede rechazar leyes aprobadas por el Congreso. Para superar ese veto se necesitan mayorías de dos tercios en ambas cámaras.

La dirección de la política exterior. Conserva competencias diplomáticas y militares importantes, aunque sometidas a límites constitucionales y legales.

La capacidad de negociar acuerdos. Puede buscar consensos con los demócratas en asuntos donde existan intereses compartidos.

Por su parte, los demócratas tampoco podrán aplicar libremente todo su programa político.

De hecho, el nuevo equilibrio institucional podría conducir a una etapa de negociaciones difíciles en la que ninguna de las partes pueda imponer completamente sus prioridades.

Trump ya ha manifestado que acepta los resultados electorales y que está dispuesto a trabajar con los demócratas, aunque mantiene sus diferencias políticas con ellos.


8. ¿Qué escenarios se abren hasta las presidenciales de 2028?

Podemos distinguir tres escenarios políticos, sin asumir que uno de ellos vaya necesariamente a producirse.

EscenarioCaracterísticasConsecuencias
Confrontación institucionalTrump y el Congreso mantienen posiciones enfrentadas.Bloqueos legislativos, investigaciones y disputas presupuestarias.
Negociación selectivaRepublicanos y demócratas pactan algunas medidas.Acuerdos limitados en economía, presupuestos o seguridad.
Reorientación políticaTrump modifica algunas prioridades para adaptarse al nuevo Congreso.Cambios en su agenda y posibles tensiones con sectores de su partido.

Los tres escenarios podrían incluso coexistir en diferentes ámbitos.

La relación entre el Congreso y la Casa Blanca durante 2027 será determinante para comprender cómo evolucionará la segunda mitad del mandato.


9. Conclusión: ¿qué significa realmente esta derrota para Trump?

Las elecciones de medio mandato de 2026 representan un cambio importante en el equilibrio de poder estadounidense.

Trump pasa de gobernar con un Congreso republicano a tener que convivir con una mayoría demócrata en las dos cámaras.

Este cambio tiene cinco consecuencias fundamentales:

  1. Menor capacidad legislativa: necesitará negociar para aprobar buena parte de sus iniciativas.
  2. Mayor fiscalización: las comisiones parlamentarias podrán investigar más activamente a su Administración.
  3. Obstáculos a los nombramientos: el Senado demócrata podrá bloquear candidatos judiciales y altos cargos.
  4. Mayor complejidad presupuestaria: aumentará la importancia de alcanzar acuerdos para financiar el Gobierno federal.
  5. Repercusiones dentro del Partido Republicano: los resultados abren un debate sobre el liderazgo y la sucesión de Trump de cara a 2028.

Una última reflexión

Quizá el aspecto más significativo de estas elecciones no sea únicamente la pérdida de las mayorías republicanas, sino el cambio en la relación de fuerzas entre la presidencia y el Congreso.

Durante la primera mitad de su segundo mandato, Trump ha contado con un Congreso políticamente afín. Durante la segunda mitad, tendrá enfrente un poder legislativo controlado por sus adversarios.

Esto puede dificultar la ejecución de su programa, pero también obliga a los demócratas a asumir responsabilidades: tendrán que demostrar que son capaces de ofrecer respuestas a las preocupaciones económicas y sociales de los votantes.

La gran incógnita para los próximos dos años es si este nuevo equilibrio conducirá a una etapa de acuerdos entre partidos o a una confrontación institucional prolongada.

Sondeo electoral comparativo, elecciones generales 29N. Sólo hay 4 diputados en juego.

 Sondeo electoral comparativo

 

Las elecciones generales no se deciden únicamente por los porcentajes nacionales de intención de voto. En España, los 350 diputados del Congreso se distribuyen mediante circunscripciones provinciales y el sistema D'Hondt.

Por eso, pequeñas diferencias en determinadas provincias pueden resultar decisivas, mientras que variaciones importantes de votos en otras circunscripciones apenas modifican el reparto de escaños.

Desde el BLOG DE JUAN PARDO presentamos un escenario electoral comparativo basado en los resultados autonómicos provinciales, referencias demoscópicas y un modelo propio de distribución de diputados.

LAS PROVINCIAS DECISIVAS

Nuestro análisis presta especial atención a las provincias que eligen un número impar de diputados: tres, cinco o siete, entre otras.

Aunque el número impar no concede por sí mismo ninguna ventaja electoral, la disputa por el último escaño puede modificar el equilibrio parlamentario.

En Almería, que elige seis diputados, nuestro escenario contempla tres representantes del PP, dos de VOX y uno del PSOE.

Este reparto podría mantenerse incluso con variaciones relevantes en el número de votos, dependiendo de los resultados de cada candidatura.

La conclusión es clara: para comprender unas elecciones generales hay que estudiar las provincias, no solamente las encuestas nacionales.

PROYECCIÓN DE ESCAÑOS

El escenario del BLOG DE JUAN PARDO contempla:

PP: 151 diputados.

VOX: 60 diputados.

PSOE: 95 diputados.

Resto de partidos: 40 diputados.

Quedan cuatro escaños pendientes de asignación para completar los 350 del Congreso.

La mayoría absoluta se sitúa en 176 diputados.

En esta hipótesis, PP y VOX sumarían 211 diputados, suficientes para formar una mayoría parlamentaria.

Sin embargo, conseguir una mayoría no significa garantizar la estabilidad de un Gobierno durante cuatro años.

LAS DIFICULTADES DE UNA COALICIÓN PP-VOX

Las diferencias entre ambas formaciones podrían manifestarse especialmente en materia de inmigración, economía y aplicación de sus compromisos electorales.

Las medidas de expulsión de extranjeros están sujetas a garantías judiciales, legislación española y normativa europea. Su aplicación no depende exclusivamente de la voluntad política.

Una coalición tendría que convertir sus propuestas en decisiones legalmente viables, además de afrontar problemas como la vivienda, la deuda pública, las pensiones y los servicios públicos.

Las dificultades para alcanzar acuerdos podrían provocar tensiones internas y, eventualmente, una crisis parlamentaria.

¿PODRÍA REGRESAR EL PSOE?

Una eventual ruptura del Gobierno abriría distintos escenarios políticos.

El PSOE podría intentar reorganizar su alternativa mediante un liderazgo de perfil socialdemócrata y moderado, aunque no existen datos que permitan asegurar que se producirá ese cambio.

También podrían surgir movilizaciones sindicales y protestas sociales ante determinadas decisiones del Ejecutivo.

Nada de ello garantiza unas elecciones anticipadas, pero una pérdida de apoyos parlamentarios podría hacerlas posibles.

INMIGRACIÓN Y REALIDAD ECONÓMICA

La inmigración es uno de los asuntos centrales del debate político.

España necesita políticas que combinen el cumplimiento de la ley, el control migratorio, las garantías judiciales y el respeto a los derechos fundamentales.

Numerosos inmigrantes trabajan en sectores esenciales como la agricultura, la construcción, la hostelería y los cuidados.

La existencia de necesidades laborales no elimina la obligación de cumplir las normas. Tampoco permite prescindir de las circunstancias familiares, sociales y laborales de cada persona.

Una política eficaz debe atender tanto a la seguridad jurídica como a la realidad económica.

TRANSPARENCIA ELECTORAL

La transparencia y el control del proceso electoral son indispensables para mantener la confianza ciudadana.

Cualquier irregularidad debe investigarse, pero las acusaciones de fraude requieren pruebas verificables.

La vigilancia democrática debe basarse en hechos y procedimientos legales.

CONCLUSIÓN

La proyección del BLOG DE JUAN PARDO plantea un Congreso en el que PP y VOX alcanzarían conjuntamente la mayoría absoluta.

No obstante, el reparto provincial de escaños y la capacidad de los partidos para mantener sus acuerdos serían determinantes.

Nuestro análisis considera especialmente importantes las provincias con un número impar de diputados, donde la disputa por el último representante puede influir en el equilibrio del Congreso.

Las elecciones las decidirán los ciudadanos. Los escaños los repartirán las provincias. Y la estabilidad del futuro Gobierno dependerá de la capacidad de los partidos para mantener sus acuerdos.

BLOG DE JUAN PARDO

Proyección electoral orientativa, no verificada de forma independiente. La referencia «29N» no confirma una convocatoria electoral oficial.

SUENAN TAMBORES DE GUERRA ANTE LAS PRÓXIMAS ELECCIONES 29-N

 


¿Habrá elecciones el 29-N? Otro accidente ferroviario......ACCIDENTE FERROVIARIO

Nueva tragedia ferroviaria: al menos 50 muertos tras el choque de un Iryo y un AVE en Urda (Toledo)

¿Qué pasa con el AVE? ¿Para qué tanta inversión? ¿Formará parte del SABOTAJE?

 

SABOTAJE ELECTORAL PARA NO PERDER LAS ELECCIONES?

Barcelona, Bilbao, menores de edad y disturbios callejeros. ¿Estamos ante protestas espontáneas o ante una peligrosa escalada de tensión política?

Por Juan Pardo Navarro — 28 de octubre de 2026


¿QUÉ ESTÁ PASANDO EN ESPAÑA?

Hay algo que empieza a oler mal en el ambiente político español. Y no precisamente por los contenedores incendiados.

Manifestaciones, enfrentamientos, disturbios, convocatorias difundidas por las redes sociales y, lo que resulta todavía más preocupante, menores de edad involucrados en episodios de violencia callejera.

Barcelona y Bilbao han sido escenario de acontecimientos que merecen una reflexión.

Y uno, que ya lleva unos cuantos años observando cómo funciona este país, empieza a hacerse preguntas.

¿Estamos ante protestas espontáneas o hay quienes pretenden sacar provecho político del desorden?

Porque una cosa es manifestarse, algo absolutamente legítimo en democracia, y otra muy distinta convertir las calles en escenarios de violencia.

Lo primero es un derecho constitucional.

Lo segundo, sencillamente, no lo es.

Y convendría que algunos aprendieran a distinguirlo.

MENORES DE EDAD: ¿QUIÉN ESTÁ JUGANDO CON FUEGO?

Hay imágenes que deberían preocuparnos especialmente.

Adolescentes enfrentándose a las fuerzas de seguridad, jóvenes participando en altercados y menores que terminan detenidos mientras los adultos discuten sobre quién tiene la culpa.

¿Qué está ocurriendo?

¿Quién está influyendo sobre estos jóvenes?

¿Qué responsabilidad tienen las redes sociales, los grupos radicales y quienes presentan la violencia como una forma de reivindicación política?

No pretendo afirmar que exista una organización detrás de todos estos acontecimientos. Eso tendría que demostrarlo una investigación.

Pero tampoco pienso aceptar que todo se despache como simples travesuras juveniles.

Cuando un menor acaba participando en disturbios violentos, algo está fallando.

Y no solamente en su educación.

También puede estar fallando una sociedad que ha convertido el enfrentamiento político en un espectáculo permanente.

Porque es muy fácil encender la mecha cuando quien termina quemándose es otro.

BARCELONA Y BILBAO: ¿SIMPLES COINCIDENCIAS?

Lo sucedido en Barcelona y Bilbao merece una reflexión que vaya más allá de los habituales comunicados de condena.

Las informaciones sobre altercados y participación de menores obligan a preguntarse si estamos ante incidentes aislados o ante un fenómeno más amplio.

No todos los disturbios tienen las mismas causas, ni puede atribuirse su organización a los mismos responsables sin pruebas.

Pero sí existe una cuestión que merece atención.

¿Qué ocurriría si los enfrentamientos callejeros se multiplicaran precisamente durante una campaña electoral?

¿Y si las noticias sobre incendios, altercados y enfrentamientos terminaran desplazando los debates sobre sanidad, vivienda, empleo o pensiones?

¿A quién beneficiaría?

A lo mejor a nadie.

O a lo mejor alguien encontraría ventajas en semejante situación.

No lo sé.

Y como no lo sé, pregunto.

Porque todavía tenemos derecho a hacernos preguntas sin que nadie nos obligue a elegir previamente las respuestas.

EL 11-M: CUANDO UN PAÍS CAMBIÓ EN TRES DÍAS

Hay fechas que España nunca debería olvidar.

El 11 de marzo de 2004, tres días antes de las elecciones generales, Madrid sufrió los terribles atentados terroristas contra los trenes de cercanías.

193 personas fueron asesinadas y miles resultaron heridas.

España quedó conmocionada.

Aquellos atentados, junto con la controversia sobre la información facilitada por el Gobierno de José María Aznar, marcaron profundamente los días anteriores a las elecciones.

Aquella matanza de personas, el 14 de marzo, José Luis Rodríguez Zapatero, contra todo pronóstico ganó las elecciones generales....Aznar podría haberlas suspendido...

El resultado sorprendió respecto a las expectativas que habían generado numerosos sondeos anteriores.

¿Influyeron los atentados y su gestión política e informativa en el comportamiento electoral?

Es una cuestión ampliamente estudiada y debatida.

Pero quiero dejar algo perfectamente claro.

No estoy comparando los atentados terroristas del 11-M con los disturbios actuales. Tampoco estoy afirmando que exista relación alguna entre sus responsables.

Sería una irresponsabilidad.

Lo que pretendo recordar es algo mucho más sencillo: los acontecimientos extraordinarios pueden transformar el ambiente político de un país en cuestión de horas.

Y eso debería hacernos reflexionar.

Porque las elecciones no se celebran en una burbuja.

Se celebran en una sociedad donde las emociones, el miedo, la incertidumbre y la información también influyen en las decisiones.

¿SABOTAJE ELECTORAL PARA NO PERDER LAS ELECCIONES?

Aquí llegamos a la cuestión que más me preocupa.

¿Podría una sucesión de disturbios alterar el clima político de unas elecciones?

Por supuesto.

¿Podría una situación de violencia continuada perjudicar a determinados partidos y favorecer indirectamente a otros?

También.

¿Significa eso que alguien esté organizando deliberadamente los disturbios para modificar los resultados electorales?

No necesariamente. Y no tenemos pruebas suficientes para afirmarlo.

Pero una cosa es no disponer de pruebas y otra renunciar a plantear preguntas legítimas.

Porque la democracia no consiste solamente en introducir una papeleta en una urna.

También consiste en garantizar que los ciudadanos puedan decidir libremente, sin intimidaciones y con información suficiente.

Y cuando la violencia se convierte en protagonista, esa normalidad democrática puede verse amenazada.

Por eso me pregunto:

¿Estamos asistiendo a una peligrosa escalada de crispación o podría alguien intentar utilizarla políticamente?

No acuso a nadie.

No atribuyo intenciones que desconozco.

Simplemente expreso una preocupación.

Y creo que merece ser escuchada.

LA EXTREMA DERECHA, LA EXTREMA IZQUIERDA Y LOS PROFESIONALES DE LA CRISPACIÓN

Hay algo que siempre me ha resultado curioso.

Cuando la violencia procede de sectores ideológicamente próximos, algunos encuentran rápidamente explicaciones, justificaciones y circunstancias atenuantes.

Cuando procede del extremo contrario, descubren de repente que el Estado de derecho debe actuar con toda su contundencia.

¡Qué casualidad!

Parece que determinados principios democráticos cambian de significado dependiendo de quién sostenga la pancarta.

Pues no.

Un contenedor incendiado sigue siendo un contenedor incendiado, independientemente de las ideas políticas de quien le prenda fuego.

Y un policía agredido, un comerciante perjudicado o un vecino atemorizado no deberían importar más o menos dependiendo de la ideología de los responsables.

La extrema derecha y la extrema izquierda pueden defender planteamientos radicalmente distintos.

Pero ninguna ideología debería servir para justificar la violencia.

Ni tampoco para utilizar a los jóvenes como instrumentos de enfrentamiento.

Si existen organizaciones o personas que promueven actos violentos, corresponde a las autoridades investigarlas y exigir las responsabilidades oportunas.

Sin excepciones.

¿Y SI LA VERDADERA VÍCTIMA TERMINA SIENDO LA DEMOCRACIA?

No quiero imaginar unas elecciones celebradas bajo un clima permanente de enfrentamientos.

No quiero ver a los ciudadanos preocupados por si podrán acudir tranquilamente a votar.

Ni quiero que la campaña electoral se convierta en una competición por ver quién consigue generar más miedo.

Porque entonces habremos perdido algo importante.

Y no me refiero a unas elecciones.

Me refiero a la normalidad democrática.

Los partidos están para presentar propuestas.

Los ciudadanos, para examinarlas y decidir.

Y las urnas, para recoger libremente esa decisión.

Todo lo demás debería quedar fuera del juego democrático.

QUE NADIE CONFUNDA LAS URNAS CON LAS BARRICADAS

Ojalá me equivoque.

Ojalá los disturbios no pasen de ser acontecimientos aislados y las próximas elecciones se celebren con absoluta normalidad.

Pero no podemos permitir que la violencia callejera se convierta en un elemento habitual de nuestra vida política.

Y mucho menos que los menores terminen pagando las consecuencias de enfrentamientos que quizá ni siquiera comprenden completamente.

España tiene suficientes problemas reales como para añadir otro.

Tenemos dificultades económicas, problemas de vivienda, listas de espera sanitarias, incertidumbre laboral y ciudadanos que esperan soluciones.

¿De verdad necesitamos que el debate político termine reducido a incendios, piedras y enfrentamientos?

Yo creo que no.

La democracia se defiende con argumentos, no con cócteles molotov.

Y las elecciones se ganan convenciendo a los ciudadanos, no sembrando el miedo.

Por eso, cuando observo lo que está sucediendo, no puedo evitar recordar cómo determinados acontecimientos han cambiado el rumbo político de España.

No digo que la historia vaya a repetirse.

Pero tampoco quiero cerrar los ojos ante los riesgos.

SUENAN TAMBORES DE GUERRA ANTE LAS PRÓXIMAS ELECCIONES

Y espero sinceramente que solamente sean tambores.

Porque España necesita soluciones, no otra batalla.

Y si alguien piensa que puede ganar unas elecciones alimentando el caos, debería recordar que las urnas pertenecen a los ciudadanos, no a quienes más ruido hacen en las calles.

La ESPECIAL importancia de superar las 3/5 partes de los votos en el SENADO (PP/VOX), o sea, 160 senadores.

 

Juan Pardo Navarro

El Senado de España

El Senado es una de las dos cámaras que forman las Cortes Generales de España, junto con el Congreso de los Diputados.

Su principal función es representar a los distintos territorios españoles y participar en la elaboración y aprobación de las leyes.

¿Cuáles son sus funciones?

  • Revisar las leyes aprobadas por el Congreso de los Diputados.
  • Proponer modificaciones a las leyes, sin contar con la oposición.
  • Representar los intereses de los diferentes territorios de España.
  • Controlar la actuación del Gobierno.
  • Participar en la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado.

¿Por qué es importante?

El Senado es una institución fundamental de la democracia española porque permite que los territorios participen en las decisiones políticas del país.

Su sede se encuentra en Madrid.


EL SENADO DE ESPAÑA Y EL POSIBLE PACTO PP-VOX

1. ¿Cuántos senadores tiene cada partido?

Al finalizar la XV Legislatura, el 6 de octubre de 2026, el Senado contaba con 266 senadores.

La distribución por grupos parlamentarios, según los datos oficiales del 5 de octubre, era la siguiente:

Grupo parlamentarioSenadores
Partido Popular (PP)142
Grupo Socialista (PSOE y aliados)88
ERC y EH Bildu9
Grupo Plural (Junts y otros)7
Grupo Vasco (PNV y otros)7
Izquierda Confederal6
Grupo Mixto7
TOTAL266

Estos datos corresponden a los grupos parlamentarios, que pueden incluir representantes de varios partidos. Vox tenía 5 senadores por designación autonómica, integrados en el Grupo Mixto.

2. ¿Por qué quieren llegar a 160 senadores?

El objetivo de las negociaciones entre PP y Vox es conseguir una mayoría de tres quintos del Senado.

Con 266 senadores, tres quintos equivalen al 60% de los votos, o sea 159,6, por lo que se necesitan 160 votos favorables. Con el pacto se superarían con creces.Hay circunscripciones en las que han faltado al PP menos de 40 votos para conseguir otro senador e ídem de lo mismo con VOX. Según el cálculo superarían los 180 senadores.

Esta mayoría es importante porque permite participar decisivamente en nombramientos institucionales, entre ellos:

  • Cuatro magistrados del Tribunal Constitucional.
  • Diez vocales del Consejo General del Poder Judicial.
  • Seis consejeros del Tribunal de Cuentas.

También es la mayoría exigida en el Senado para determinadas reformas constitucionales.

Por eso, alcanzar los 160 senadores permitiría al PP y Vox realizar ciertos nombramientos sin necesitar el apoyo del PSOE, siempre que mantuvieran el acuerdo.

3. ¿Por qué quieren pactar PP y Vox?

El 20 de octubre de 2026, Alberto Núñez Feijóo confirmó que el PP estaba negociando con Vox distintas fórmulas de colaboración electoral.

El motivo está relacionado con el sistema de elección de los senadores.

En la mayoría de las provincias españolas se eligen cuatro senadores. Habitualmente, la candidatura más votada consigue tres representantes y la segunda obtiene uno.

Si PP y Vox se presentan por separado, sus votos pueden dividirse y facilitar que otra candidatura consiga más senadores.

Por eso estudian distintas posibilidades:

  1. Que Vox no presente candidatos al Senado en determinadas provincias.
  2. Que algunos candidatos vinculados a Vox se incorporen a las candidaturas del PP.
  3. Que el PP facilite posteriormente la designación de senadores autonómicos de Vox como parte de un acuerdo.

El objetivo es concentrar votos para conseguir más representantes en el Senado.

Estas fórmulas están en negociación y no significan que exista todavía un acuerdo definitivo.

4. ¿Cuántos senadores les faltarían?

Tomando como referencia la composición de la legislatura que acaba de terminar:

  • PP: 142 senadores.
  • Vox: 5 senadores.
  • Total: 147 senadores.

Por tanto:

160 − 147 = 13 senadores.

Les faltarían 13 para alcanzar los tres quintos.

Sin embargo, esta cuenta es únicamente una comparación con la legislatura anterior. El número de senadores que obtenga cada partido en las próximas elecciones todavía no se conoce.

5. ¿Qué consecuencias tendría conseguir los 160 senadores?

Una mayoría de tres quintos permitiría al PP y Vox tener capacidad para impulsar determinados nombramientos institucionales sin depender del apoyo de otros partidos.

No obstante, tener 160 senadores no significa poder aprobar cualquier ley ni reformar la Constitución por sí solos.

El Congreso de los Diputados también interviene en la aprobación de las leyes y en las reformas constitucionales.

Además, otros partidos, especialmente el PSOE y sus posibles aliados, también están estudiando fórmulas de colaboración electoral para conseguir representación en el Senado.

6. Conclusión

El Senado desempeña un papel fundamental en el funcionamiento de la democracia española.

Las negociaciones entre PP y Vox buscan conseguir una mayoría reforzada de tres quintos, que actualmente se calcula en 160 senadores.

Esta mayoría es especialmente relevante para la renovación de instituciones como el Tribunal Constitucional.

Por tanto, la importancia del posible acuerdo PP-Vox no está solamente en conseguir más senadores, sino en la capacidad de participar decisivamente en determinados nombramientos institucionales.


Entre las principales consecuencias estarían:

  1. Tribunal Constitucional (TC): podrían acordar la elección de los cuatro magistrados cuya designación corresponde al Senado, sin necesitar el apoyo de otros partidos. Esto podría contribuir a que alcanzaran una mayoría de magistrados afines a sus posiciones jurídicas, aunque no les garantizaría automáticamente la mayoría del Tribunal Constitucional, que está compuesto por 12 magistrados.

  2. Consejo General del Poder Judicial (CGPJ): tendrían capacidad para elegir los diez vocales que corresponde designar al Senado, siempre que cumplieran los requisitos legales.

  3. Tribunal de Cuentas: podrían acordar la elección de los seis consejeros cuya designación corresponde al Senado.

  4. Reformas constitucionales: contarían con los votos necesarios en el Senado para aprobar determinadas reformas constitucionales, aunque también sería imprescindible alcanzar las mayorías exigidas en el Congreso de los Diputados.

  5. Mayor influencia institucional: dispondrían de una posición más favorable para intervenir en decisiones relevantes relacionadas con la organización y el funcionamiento de las instituciones del Estado.

Conclusión

El interés del posible acuerdo entre PP y Vox no se limita a conseguir más senadores. Su principal importancia reside en alcanzar los 160 escaños necesarios para obtener una mayoría de tres quintos en el Senado.

Esta mayoría les permitiría intervenir decisivamente en la renovación de instituciones fundamentales, especialmente el Tribunal Constitucional, donde podrían favorecer una composición más próxima a sus posiciones jurídicas y, dependiendo de los restantes magistrados, llegar a contar con una mayoría.

Es importante distinguir que alcanzar los 160 senadores no garantiza por sí solo una mayoría en el Tribunal Constitucional, ya que su composición depende también de los nombramientos realizados por el Congreso, el Gobierno y el Consejo General del Poder Judicial.


Pedro Sánchez cuadruplicó las subvencioes a UGT y CCOO....¿Por qué se paga la cuota revolucionaria a los sindicatos?

Basta ya de financiar Sindicatos con nuestro dinero !. Estás de acuerdo? . # sindicatos #psoe #gobierno #ccoo #ugt

Excepcional por bien documentado el artículo que ha publicado Susana Alcelay en el diario ABC. Resulta que en el comienzo de su presidencia, Pedro Sánchez otorgaba a los sindicatos UGT y CCOO 8 millones de euros. En 2026, 32. Es decir, el sanchismo ha multiplicado por cuatro la ayuda directa a los dos grandes sindicatos. Por otra parte, las subvenciones se elevaron en 2025 a 45,9 millones para CCOO y a 47,8 a UGT.

          Durante un par de años trabajó como periodista en ABC un profesional estadounidense que quería aprender español. No tardó mucho tiempo en descifrar algo de importancia. Se trataba, en efecto, de un profesional del periodismo, pero a la vez era un espía de la CIA. Ya jubilado, estuvo en España hace un par de años. Mantuve con él conversaciones en las que me dio varias informaciones del máximo interés. Con relación a Pedro Sánchez, me dijo algo que tal vez resume el entendimiento sanchista de la política: “Es un político dispuesto a comprarlo todo”. Bastaría resumir los lugares y las personas donde Pedro Sánchez ha depositado sus prebendas para comprender la razón de mi amigo norteamericano. La lluvia de concesiones económicas a instituciones, organizaciones y personas individuales ha sido incesante. Los dineros del Estado español y los de la ayuda europea han alcanzado las zonas más oscuras de la vida española.

          Recuerdo muy bien que en 1977 estuvo redactado así un artículo para la Constitución de 1978: “Ningún partido político, ninguna central sindical, podrán gastar un céntimo más de lo que ingresen a través de las cuotas de sus afiliados.”

          Fernando Abril, respaldado por Adolfo Suárez, se cargó un artículo que podía haber repercutido de forma esclarecedora y positiva en la vida española porque los partidos políticos han puesto por encima de los intereses generales, primero el interés particular de sus líderes, después el interés partidista de sus agrupaciones y solo en último término el interés general.

          Gran artículo, en fin, el de Susana Alcelay. Éxito para ella y para el periódico que ha tenido el valor de publicarlo.

Las pensiones, la economía y la ley de nietos, no resucitan al PSOE.

🔴 EL COLMO DE LA HIPOCRESÍA | El PSOE que lleva días difamando a VOX por el tema de las pensiones asegura que las reformará para que sigan siendo sostenibles.

 

 Juan Pardo Navarro

El trastazo parlamentario del Gobierno por la vivienda aniquiló la legislatura y, ahora, amenaza con arruinar la campaña del PSOE. Pedro Sánchez, a la desesperada por el hundimiento de su partido, que no levanta cabeza ni llevando a hombros el cadáver de Maricarmen, se ha visto obligado a cambiar el guión. También parece haber perdido la cabeza. Pues, con la que está cayendo, sólo a él se le puede ocurrir arrancar el Comité Federal del partido con una cursi declaración de amor a Begoña Gómez desde lo alto del escenario, beso ovacionado incluido, cuando está a las puertas de sentarse en el banquillo de los acusados. De momento, sólo ella.

María Jesús Montero, desatada, aplaudía y se contorsionaba como si tuviera el baile de San Vito. El amor en los tiempos del cólera. Pero inmediatamente después del arrumaco, Pedro Sánchez se lanzó a la yugular de los partidos de la Oposición que están a punto de mandar a casa a los tortolitos. El discurso del presidente nada tenía que ver con la presentación de las listas electorales, la coartada para convocar el Comité. Se trataba simplemente de pronunciar un mitin más, como siempre, incluso como si estuviera en La Moncloa. Entonces se comprobó que el escándalo del imperio inmobiliario de Montse Mínguez ha arruinado la estrategia electoral basada en “el derecho a la vivienda” que llevó a Sánchez a disolver las Cortes, pues ni mencionó la dimisión de su exportavoz. Ya sólo le queda resucitar la ley de nietos y engañar a los votantes con el falso recorte de las pensiones que trama el PP, como si Feijóo tuviera la menor intención de dejar sin sueldo a los jubilados.

Y es que hasta el votante más ingenuo, fanáticos aparte, sabe que la crisis de la vivienda, desahucio de Maricarmen incluido, estalló por las políticas del Gobierno progresista, por la legislación que Sánchez mantuvo vigente durante sus 8 años en Moncloa, precisamente la que aprovechó la pareja de Montse Mínguez para enriquecerse y expulsar a patadas y a mansalva a los inquilinos “más vulnerables”. Y arruinado “el derecho a la vivienda” como eslogan, ahora toca inventar otro para aterrar a los jubilados con la pérdida de sus pensiones y llevarse sus votos. Una añagaza que también tiene los días contados, pues Núñez Feijóo insiste en cada mitin que mantendrá las subidas del IPC correspondientes.

La última esperanza de Sánchez, pues, no es otra que resucitar la ley de nietos suspendida por el Tribunal Supremo. Para ello, ha resucitado también el defensor del Pueblo, mudo y desaparecido hasta ahora, que ha recurrido al Tribunal Constitucional dicha suspensión. Aunque, esta vez, ni Conde-Pumpido se siente capaz de lograrlo por falta de tiempo, quizás también, por falta de ganas. Los consulados de España en Iberoamérica tienen la última palabra, lo que todavía puede convertirse en un grave riesgo para la limpieza electoral. Pues se ha sabido que la mayoría sigue tramitando expedientes de nacionalización como si tal cosa. Dispuestos a sortear la resolución del Supremo para llenar las urnas de papeletas socialistas. PP y Vox ya han amenazado con impugnar el resultado si descubren la trampa. Más que el final de su Gobierno, el pucherazo puede ser el último y más esperpéntico final de la carrera política de Pedro Sánchez.