Sánchez no descarta adelantar las elecciones si no LE APRUEBAN LOS PRESUPUESTOS (PGE).

  24X7 #414 / Begoña and ZP forward and the 61 from Moncloa will not save  Sánchez and his cronies - YouTube

  De cualquier forma, las elecciones no se podrían celebrar antes de Marzo/Abril de 2027, o sea, como bien decía el marido de Begoña, cuando él siempre ha dicho. El problema es las elecciones municipales son el último Domingo de Mayo o el primero de Junio, hacerlas coincidir con las locales sería un suicido colectivo progresista.

    El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no ha cerrado este jueves la puerta a , o sea, adelantar las elecciones generales en caso de que no se aprueben unos nuevos presupuestos, al asegurar que si se tienen que tomar decisiones en caso de que no salan adelante, se tomarán.

  En declaraciones a los periodistas a su llegada a la reunión del Consejo Europeo, Sánchez ha apelado a la responsabilidad de los grupos parlamentarios para aprobar las nuevas cuentas del Estado que ha garantizado que presentará el Gobierno.

  Los periodistas le han planteado si después de que el PNV y Coalición Canaria hayan pedido esta semana adelantar las elecciones en caso de que no se aprueben los presupuestos, se abre a esa posibilidad o mantiene su idea de agotar la legislatura aunque no logre esa aprobación.

  "Negociaremos con ellos, y si se tienen que tomar decisiones, pues las tomaremos efectivamente cuando se produzcan esas hipótesis", ha respondido el jefe del Ejecutivo.

  Pero ha explicado que ahora no quiere pronunciarse sobre hipótesis, porque se está en la fase de elaboración de los presupuestos previa a su presentación, su defensa y su negociación para un potencial acuerdo.

  Por otro lado, Sánchez ha ratificado su confianza en el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero tras su declaración judicial por el caso Plus Ultra, algo que le ha transmitido personalmente trasladándole su "ánimo personal", además de solidarizarse con sus hijas tras su imputación por el juez.

  Antes de incorporarse a la reunión del Consejo Europeo que se celebra en Bruselas, Sánchez ha respaldado completamente a Zapatero y sus explicaciones tras declarar ante el juez y ha reconocido, respecto a las joyas incautadas en su caja fuerte atribuidas en principio a regalos, que él mismo ha recibido obsequios como presidente.

  "Por supuesto, cuenta con el respaldo, la empatía y el apoyo de la organización que dirijo", ha recalcado.

  Ante la imputación de sus hijas, les ha querido trasladar a ellas y a la familia toda su "empatía y solidaridad": "Esperemos que efectivamente todo se pueda aclarar y que, en efecto, se pueda proclamar lo que él defiende, y es su inocencia".

 Sánchez ha explicado que "durante estos días" ha estado hablando con el expresidente y le ha trasladado su "ánimo personal" y su confianza en su inocencia. "Está tranquilo y desde luego tiene todo el apoyo y el respaldo por parte de del PSOE", ha insistido.

 Cuando ha hablado con él, ha añadido, le ha manifestado "su inocencia". "Y yo evidentemente confío en esa inocencia y respaldo a José Luis", ha recalcado.

Zapatero pide confianza y un Euro a cada español.... como Lola Flores.

José Luis Rodríguez Zapatero - archivos - El Grand ContinentSucedió en abril de 2004: Zapatero es investido como presidente de España 

Por Juan Pardo Navarro

Zapatero llegó a la Audiencia Nacional triste, digno, forrado por dentro de punzadas, puntaditas y arrugas, como una folclórica con problemas judiciales y de vestuario (él es una folclórica). Pero ni siquiera le salían al expresidente aquellos dientes de la Pantoja, blancos o grises como perlas de la abuela o del propio Zapatero, sino una mueca como la del cómico o el mendigo, o el cómico mendigo. Zapatero había guardado silencio, luto o ayuno casi un mes, como el probe Miguel en la montaña, que la pobreza material y de espíritu se acredita y se refuerza mucho si uno se retira por ahí, bíblica o sólo cobardemente (la santidad puede ser indistinguible de la huida). Los creyentes de estampita, el socialismo estamental y los socios limosneros de Sánchez esperaban que Zapatero pudiera aclarar ante el juez los graves indicios en su contra, pero no. Después de un mes en el que parece que sólo estuvo reconcentrando su chi o dejándose la barba y las uñas para recortárselas luego ritualmente, expiatoriamente, Zapatero no pudo explicar ni rebatir nada. Se limitó a negarlo todo, como la morena clara de los jamones o de la peseta, que era Lola Flores en ambos casos. Calama, nada folclórico, decía que “no había logrado desvirtuar los indicios racionales de criminalidad”. En su comunicado, Zapatero pedía “confianza” y sonaba, claro, a peseta rubia de Lola Flores.

Pedir confianza es pedir fe, pero la fe es lo último que se pide, que se pierde y que se saca, cuando ya no hay otra cosa que pedir, perder o sacar. O sea, Zapatero ya está en las últimas cuando acaba de conocer al juez como a la suegra. Zapatero pidió aplazar su declaración para poder prepararla, pero no parece que hubiera demasiado que preparar, salvo ese lento campaneo de cabeza ante el juez, como ante la suegra en el sofá de tapetillo, y esa apelación a la confianza que no suele servir de nada ante las suegras y, tal como está el asunto, tampoco creo que sirva ante la parroquia amoscada, desmoralizada, desengañada. Digo la parroquia porque Zapatero, con rezo, mantilla y broche de lágrima como un camafeo, no se dirige al sanchismo, al que por supuesto le da igual todo, la verdad, la mentira, la moral y la justicia, sino al creyente, al progre de suscripción y misa de la Ser, el que aún es capaz de hacer una vigilia por la persecución a Sánchez, por la virginidad de Begoña o por la santidad del amigo de

Zapatero llegó a la Audiencia Nacional triste, digno, forrado por dentro de punzadas, puntaditas y arrugas, como una folclórica con problemas judiciales y de vestuario (él es una folclórica). Pero ni siquiera le salían al expresidente aquellos dientes de la Pantoja, blancos o grises como perlas de la abuela o del propio Zapatero, sino una mueca como la del cómico o el mendigo, o el cómico mendigo. Zapatero había guardado silencio, luto o ayuno casi un mes, como el probe Miguel en la montaña, que la pobreza material y de espíritu se acredita y se refuerza mucho si uno se retira por ahí, bíblica o sólo cobardemente (la santidad puede ser indistinguible de la huida). Los creyentes de estampita, el socialismo estamental y los socios limosneros de Sánchez esperaban que Zapatero pudiera aclarar ante el juez los graves indicios en su contra, pero no. Después de un mes en el que parece que sólo estuvo reconcentrando su chi o dejándose la barba y las uñas para recortárselas luego ritualmente, expiatoriamente, Zapatero no pudo explicar ni rebatir nada. Se limitó a negarlo todo, como la morena clara de los jamones o de la peseta, que era Lola Flores en ambos casos. Calama, nada folclórico, decía que “no había logrado desvirtuar los indicios racionales de criminalidad”. En su comunicado, Zapatero pedía “confianza” y sonaba, claro, a peseta rubia de Lola Flores.

Pedir confianza es pedir fe, pero la fe es lo último que se pide, que se pierde y que se saca, cuando ya no hay otra cosa que pedir, perder o sacar. O sea, Zapatero ya está en las últimas cuando acaba de conocer al juez como a la suegra. Zapatero pidió aplazar su declaración para poder prepararla, pero no parece que hubiera demasiado que preparar, salvo ese lento campaneo de cabeza ante el juez, como ante la suegra en el sofá de tapetillo, y esa apelación a la confianza que no suele servir de nada ante las suegras y, tal como está el asunto, tampoco creo que sirva ante la parroquia amoscada, desmoralizada, desengañada. Digo la parroquia porque Zapatero, con rezo, mantilla y broche de lágrima como un camafeo, no se dirige al sanchismo, al que por supuesto le da igual todo, la verdad, la mentira, la moral y la justicia, sino al creyente, al progre de suscripción y misa de la Ser, el que aún es capaz de hacer una vigilia por la persecución a Sánchez, por la virginidad de Begoña o por la santidad del amigo de Delcy, de Maduro y de la China de Jinping.

Mucha gente confiaba en que este día Zapatero sacaría un papel, un gráfico, quizá hasta un microfilm, antiguo y quemado como esos relojes de su caja fuerte, que eran como marcos de espejo o relojes todavía de sol. Algo, lo que fuera, deslumbrantes informes redactados por él con sabiduría y caligrafía china, más valiosos aún que sus joyas como conseguidas o robadas entre cobras; los trabajos de publicidad o comunicación de nivel internacional de sus hijas, equiparables por lo menos a los de Nike o a los de Begoña; la transferencia, el asiento, la factura que rompiera la trazabilidad del dinero de Plus Ultra, o de los otros dineros que siempre le caían encima a la familia, como esas joyas que caían como higos bajo la higuera; la empresita de algún señor desconocido y desconectado que desmonta el entramado societario… Mucha gente esperaba algo así desde que Rufián, con su cara de “jodido”, o de envidar, o de amenazar, que es la misma, como la de una sota, agitó el auto del juez Calama en el Congreso diciendo que eso no era lawfare y que había que explicarlo. Pero Zapatero no lo ha explicado. Ni siquiera ha despejado una sola duda, ni siquiera ha acallado una sola sospecha. No es tan sencillo, no es tan inmediato. A lo mejor no es ni posible.

Zapatero pide confianza porque cualquier evidencia pierde ante la fe; porque, pase lo que pase, siempre quedará el complot de la fachosfera o de Trump, que le tiene ganas a Sánchez

No, no ha bastado con que Zapatero se haya presentado, bajando de su montaña entre nubes de ovejas y nubes de nubes. De momento, no ha sido capaz de dar la explicación definitiva del mundo que suelen dar los descendidos y los aparecidos. O sea que la cosa sigue, que es lo que suponíamos porque los indicios eran graves y sólidos, y porque Zapatero enseguida contrató a un especialista en derecho procesal, dando por hecho un largo proceso, un litigio de litigantes y unas leguleyerías de leguleyo, que uno no hace eso si puede desmontarlo todo con una fotocopia o un monólogo, si uno es tan inocente que le va rezumar la inocencia como requesón. Zapatero se dice inocente, sí, pero para llegar a esa inocencia seguramente habrá un juicio y mucha guerra, y no será una guerra moral sino legal. Pronto, en realidad, no importará tanto la inocencia como la nulidad o cualquier otra palabreja que salve el cuello sin salvar la decencia. En el caso de las joyas de Drácula, ya se sienten satisfechos con el delito prescrito, que no es menos inmoral que el delito enterrado. Mientras, Zapatero pide confianza, que a uno le parece una palabra nada insignificante. Esa confianza es como el papel del fondo del cajón o de la gaveta, ya después de eso no hay nada, ni informes ni croquis, ni tabaco ni revólver. Si uno llega ahí, lo más probable es que el cajón esté vacío y todo haya acabado.

Zapatero nos pide confianza, qué el es inocente y honrado como dicen todos, aunque, como suele pasar, sobre todo si no lo eres, esa inocencia no es ni mucho menos evidente. Pide confianza y ya digo que la palabra no es ni intrascendente ni arbitraria. Otra cosa hubiera sido pedir paciencia, tiempo para ordenar los papeles o traducir del mandarín. Pero la confianza se refiere más a algo que no está todavía presente, y puede que nunca lo esté. Aunque su comunicado menciona que “costará más o menos tiempo” demostrar esa inocencia, ese tiempo, y las pruebas que se consigan en ese tiempo, parecen secundarios o incluso descartados al lado de lo que él pide antes que nada, que es apoyo, sostén, por supuesto incondicional. Zapatero pide confianza porque cualquier evidencia pierde ante la fe; porque, pase lo que pase, siempre quedará el complot de la fachosfera o de Trump, que le tiene ganas a Sánchez como una bruja de caldero. Zapatero puede ser inocente, aunque, con lo que sabemos ahora mismo, eso implicaría un cúmulo de casualidades grotescas y cósmicas. De momento, no tiene explicaciones, no tiene casi defensa. Sólo una pena, penita, pena, y una mano como una cazoletita que pide la peseta o el milagro.

Juan Pardo Navarro

José Luis Rodríguez Zapatero "DEBERÍA" dormir esta noche en prisión.

 Las joyas de 1,3 millones halladas a Zapatero abren una nueva vía penal en  Plus Ultra

Por Juan Pardo Navarro

Zapatero podría dormir esta noche en prisión. Vox, Hazte Oír e Iustitia Europa han pedido este miércoles al PP, que dirige la acusación popular, que reclame prisión provisional para el expresidente del Gobierno al término de su declaración como investigado por el rescate de la aerolínea Plus Ultra y las joyas tasadas en 1,3 millones de euros que la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía Nacional incautó tras el registro de su despacho de la madrileña calle de Ferraz el pasado 19 de mayo.

Zapatero ha llegado a la Audiencia Nacional a las 8.45 horas en un vehículo negro. Lo ha hecho sonriente y saludando a los presentes. Algunos de ellos le han gritado «chorizo» y «a prisión». El expresidente del Gobierno estaba citado a las 9 horas por el juez José Luis Calama, que pospuso su declaración, prevista inicialmente para el 2 de junio. Su abogado solicitó la semana pasada una nueva prórroga tras la tasación de las joyas en 1,3 millones. El magistrado rechazó la propuesta al considerar que celebrar la declaración no supone ninguna «merma real en su derecho de defensa».

Las fuentes consultadas indican que el PP ha preguntado al resto de acusaciones su posición sobre Zapatero para la vistilla de medidas cautelares que quieren que se celebre después de la declaración. Calama solo ha permitido estar presente en la sala al abogado de los populares. Todo indica que la Fiscalía se posicionará en contra de la medida, la más restrictiva, por lo que la última palabra la tendrá el juez.

Calama atribuye al exlíder socialista el liderazgo de una supuesta red de tráfico de influencias en torno a la ayuda de 53 millones de euros concedida por el Gobierno a la aerolínea durante la pandemia, así como presuntos delitos fiscal y de contrabando por las joyas descubiertas en una caja fuerte de su despacho.

En este contexto, el presidente de Iustitia Europa, Luis María Pardo, ha asegurado en declaraciones a los periodistas que España «no se puede volver a permitir tener un fugado más», aludiendo al expresidente catalán Carles Puigdemont y defendiendo así la petición de prisión provisional para Zapatero por la existencia de «riesgo de fuga».

Pardo ha calificado el día de hoy como «histórico», puesto que es la primera vez que un expresidente «va a declarar como imputado por una causa de corrupción». «Tendrá que aclarar el origen de las joyas y también, sobre todo lo sustancial, que es el rescate de Plus Ultra», ha subrayado.

Juan Pardo Navarro

Sánchez opta por morir matando.


No existe ninguna democracia occidental que haya soportado una situación jurídica y política tan grave como la que sufre esta España estancada desde hace años en una red de corrupción sistemática. Estancada por la decisión, dejación o inacción única, personal e intransferible del presidente Pedro Sánchez.

Habría que buscar en perfiles muy distintos al de un gobernante democrático para encontrar a alguno dispuesto a resistir hasta más allá de la razón y de la ética, aunque implicara un mal mayor para el futuro de los suyos. Esa resistencia, que ha tenido ya un coste político enorme para muchos de los suyos, va a seguir provocando un deterioro al Partido Socialista del que tardará años en recuperarse. Si es que no desaparece como ocurrió en Italia o Francia.

Pareciera que ese afán de Sánchez de intentar terminar la legislatura como sea se basara en su necesidad de poder dirigir hasta el final toda la maquinaria del Estado, aunque sea corrompiéndola también. Muy tocadas están ya instituciones como la Fiscalía General del Estado o la Dirección General de la Guardia Civil. Anticorrupción pidiendo que se investigue y averigüe quién dio vía libre a Leire para reunirse en la propia sede, con la siempre inquietante actividad del ex fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz.

O esa UCO que apunta directamente a su propia directora general, Mercedes González, como colaboradora de la trama de las cloacas de Leire, ordenando abrir investigaciones contra la propia UCO. Mercedes González compite ya con Luis Roldán por el puesto de peor director general de la historia de la Guardia Civil. Pese a todo, ella no dimite. Y Grande-Marlaska no la cesa. Estilo Sánchez.

A Sánchez le da igual ya todo. Va a morir matando. Sabe que muchas de las tramas avanzan sobre él. Cada nuevo informe de la UCO es más demoledor por lo que supone de cercanía a Sánchez. El PSOE pagó a la trama corrupta de Leire con fondos no registrados en su contabilidad oficial. Ahora, y de nuevo gracias a esa UCO independiente y rigurosa, hay ya evidencias de la existencia de correos de Santos Cerdán, del número tres del PSOE, dando instrucciones para cubrir los gastos de los viajes de Leire Díez. Ferraz no solo sabía la trama para entorpecer las acciones judiciales y policiales, sino que la dirigía y la pagaba. Moncloa también la sabía. Todos lo sabían. Hasta P. S.

Es todo tan evidente que ya no manifiestan la inocencia de los imputados. Han cambiado. Ahora sus manifestaciones buscan grietas técnicas que puedan invalidar pruebas, evidencias o testimonios. Ya no se manifiestan inocentes; ahora buscan que no se demuestre su culpabilidad. Olvidaron la ética, olvidaron la responsabilidad política y ahora buscan ya la salvación penal.

En este contexto de podredumbre, Sánchez se ata a su sillón en la Moncloa. Aforado y protegido por esa estructura del Estado conquistada para el sanchismo, intenta resistir en su búnker esperando un milagro que haga olvidar al electorado de izquierdas esos quince casos abiertos de corrupción y a esas decenas de cargos socialistas ya imputados. Vox parece que ya no funciona. Trump, tampoco.

Uno solo de los quince escándalos de corrupción que apuntan al Gobierno, al partido y al entorno familiar de Sánchez habría provocado la dimisión inmediata de sus responsables políticos. Es la práctica habitual democrática en otras naciones y lo era antes también en España. Había un sentido de la vergüenza política y moral. Y había un complejo de culpabilidad frente a la sociedad civil. No hace falta retroceder mucho en el tiempo. El Gobierno de Mariano Rajoy cayó por la corrupción y así fue entendido incluso por su propio electorado.

Todo cambió con Sánchez. Un político capaz de intentar un pucherazo con una urna escondida a sus propios compañeros y en la misma sede de Ferraz dejaba ya ver a un político capaz de todo. Sin límites éticos ni morales que pudieran limitar su adicción al poder. En torno a él creció la mayor red de corrupción vista en democracia en nuestro país.

Una red, esa es la cuestión clave. No son casos aislados de políticos que se quieren forrar con mordidas en mascarillas o en obras públicas. Es peor. Es una red cancerígena que se ha extendido por todas las administraciones y que afecta también al propio PSOE. Todas las tramas, como estamos viendo, están conectadas entre sí. Una SEPI cancerígena. Y eso es lo que sabemos de momento. Miles de millones de euros procedentes de fondos europeos nunca han sido controlados ni auditados. Tres años sin Presupuestos Generales han fulminado cualquier atisbo de transparencia y rigor.

Los escándalos se han sucedido a un ritmo imposible de aguantar para cualquier otro político o partido. Cada nuevo escándalo tapaba al anterior. Y pese a todo, nunca le ha importado a Sánchez el deterioro de la confianza de la ciudadanía en la clase política o el deterioro de las instituciones. La verdad es que nunca le ha importado nada a Pedro Sánchez más allá del poder de Pedro Sánchez.

Cualquier día de esta semana judicial sería letal para cualquier dirigente europeo con un mínimo de ética y vergüenza política. No es el caso. Sánchez está dispuesto a alargar la agonía de este Gobierno, que no gobierna, hasta 2027. Le da igual esconderse tras la sotana del papa, aunque lleve años alardeando de no pisar una iglesia, ni siquiera en los funerales de Estado. Será cuestión de días que intente vendernos que los esperados triunfos de nuestra selección en el Mundial de Fútbol son también obra suya.

Ha sacrificado a su propio partido en las últimas cuatro elecciones autonómicas con cuatro batacazos seguidos y hundimientos del voto socialista. Sánchez gobierna sin haber ganado las elecciones. Sus acuerdos y pagos a los socios independentistas ya le costaron al PSOE un gran número de gobiernos autonómicos y ayuntamientos en mayo del 23. Ahora, quince escándalos de corrupción socialista después, se dispone a repetir la jugada. Retrasar las generales hasta finalizar el mandato de cuatro años y dejar solos ante el paredón del voto ciudadano a los candidatos socialistas en las próximas autonómicas y municipales. Quiere que ellos se lleven el castigo destinado a él. Incluso los hay dentro del PSOE que aseguran que Sánchez no sufriría mucho si ese castigo supusiera la pérdida de la mayoría absoluta en Castilla-La Mancha de Emiliano García-Page, el único cargo socialista que de verdad se atreve a mostrar en público sus diferencias con Sánchez.

Los escándalos cada vez se acercan más al propio Sánchez. La posibilidad de nuevas revelaciones que pudieran suponer una imputación ya no parece tan descartable. La imputación de Zapatero con sus comisiones es gravísima. El descubrimiento de las joyas escondidas en una caja fuerte y sin declarar a Hacienda es letal de necesidad. Zapatero está muerto políticamente. Su declaración ante el juez esta semana parece tan compleja para su situación que hasta el juez le ha concedido dos días para que se explique. Pide más días, pero no tiene explicación fácil. Hasta su portavoz oficial, Luis Arroyo, ha tenido que recoger cable y hacerse el desaparecido.

Más letal todavía para Sánchez es la trama de las cloacas. Esas agendas de Leire son ya la Piedra Rosetta de la corrupción socialista. En ellas está la traducción de esa trama de corrupción generalizada, extensa y chusca. Son la visión corrompida del poder y de la política. Son las agendas de las cloacas.

Díaz Ayuso:"ENTRAMOS EN LA SEMANA MÁS NEGRA DEL SANCHISMO"

 La semana negra del sanchismo: cuatro comparecencias que sacuden a Sánchez

 Juan Pardo Navarro

La presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, considera que el Gobierno de Pedro Sánchez está "desquiciado" y "ha decidido que las reglas del juego estallen" ante el inicio de "la semana más negra que recuerdan la izquierda y la democracia españolas".

En un desayuno informativo organizado por Nueva Economía Fórum (NEF) en el que ha presentado al portavoz del PP en la Asamblea de Madrid, Carlos Díaz-Pache, Díaz Ayuso ha aludido así a la declaración ante el juez del caso Plus Ultra del expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero -prevista el miércoles y jueves- y a la citación judicial hoy de la esposa de Sánchez, Begoña Gómez, en una audiencia previa al posible juicio en su contra por cuatro posible delitos.

"Algún día echaremos la vista atrás y sentiremos un profundo bochorno por esta etapa negra de nuestra democracia", ha lamentado Díaz Ayuso, quien ha señalado que el caso Plus Ultra representa "la ruina moral del PSOE".

Rodríguez Zapatero, ha apostillado, "ha sido el muñidor de los principales pactos de investidura del presidente" y "ha blanqueado" la "dictadura" venezolana de Nicolás Maduro, "para vergüenza de tantos socialistas".

Informaciones como las relativas a las joyas halladas durante el registro policial en la oficina del expresidente son, para Díaz Ayuso, "la constatación del descaro y la falta de escrúpulos con los que se han lucrado manipulando sentimientos".

"¿Cómo puede haber todavía votantes que asuman que es mejor un 'frente popular' para que medio país quede anulado? ¿Como defender que el fin justifica los medios y que cualquier cosa vale, por perjudicial que sea para la propia democracia, con tal de que no haya alternancia política?", se ha preguntado la baronesa madrileña.

Por último, Díaz Ayuso ha querido "dar la enhorabuena a quienes están a la altura del momento" y "están resistiendo en cumplimiento del deber, a pesar de las presiones y el miedo a ser apartados y calumniados".

Las joyas de la caja fuerte de ZP valoradas en 1.3 millones de euros.


Relojes y joyas incautadas por la UDEF durante el registro al despacho de José Luis Rodríguez Zapatero.

Relojes y joyas incautadas por la UDEF durante el registro al despacho de José Luis Rodríguez Zapatero.

 Por Juan Pardo Navarro
 
Zapatero guardaba en la caja fuerte de su despacho 103 piezas de alta joyería y relojes de lujo
El juez sitúa a Zapatero en una red de pagos vinculada al entorno empresarial chino

Las joyas que la UDEF encontró en la caja fuerte del despacho del ex presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero valdrían 1.300.000 euros,

El juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama encargó la tasación a la casa Ansorena, de referencia en el sector. Ansorena, además, ha contado con la opinión del Instituto Gemológico Español. Su valoración es significativamente mayor que la que ofreció el entorno de Zapatero, que fijó su valor en una horquilla entre 30.000 y 50.000 euros. Según esta versión, las joyas procedían de una herencia de la madre del ex presidente, de la familia de su esposa, Sonsoles Espinosa, y de regalos de viajes.

El juez solicitó una tasación preliminar de las joyas halladas durante el registro practicado el pasado 19 de mayo en la oficina del expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero.

En una providencia, el magistrado ordenaba que se proceda a un análisis preliminar “a fin de determinar su naturaleza, autenticidad y valor económico (de reposición), fabricante (sello/marca del joyero) y fecha aproximada de fabricación”. Todo ello, precisa, sin perjuicio de una tasación pericial posterior que abarque otros datos analíticos de interés.

El análisis fue encargado a la joyería Ansorena previo juramento o promesa y será debidamente documentado por la UDEF, con expresión de todos los requisitos necesarios para el cumplimiento de la cadena de custodia.

Las 103 piezas de alta joyería fueron encontradas en el despacho del expresidente socialista, en la primera planta del número 35 de la calle Ferraz, en un registro practicado por la UDEF que se alargó hasta cuatro horas. Entre las joyas incautadas constan decenas de collares, anillos, pendientes, relojes y pulseras de alto valor.

El viaje del Papa, León XIV, salva a P.S. del desastre que le espera.

 Sánchez está exprimiendo al papa

Juan Pardo Navarro

    Las iniciales P.S. sonaban a crismón de Sánchez cuando vino León XIV a imponer el suyo, a colgar el suyo en los balcones de Madrid, a lucir el suyo en esas eucaristías al sol o del mismo sol, que yo diría que había como brochetas de ángeles asándose en el cielo. Sánchez ya necesita todo el cielo para taparse y toda la teología para escaparse, y le han caído encima justo a tiempo las legiones del papa, la colada del papa, los misterios del papa que mezclan lo divino y lo terrenal, lo político y lo literario, casi tan bien como los misterios de Sánchez. Sánchez ya se tapaba con lo internacional pero ahora se tapa con lo ultraterreno, ha sabido estar junto al papa para salir como en el fotomatón de Dios y luego ha sabido escaparse, cogiendo transbordos de aviones, helicópteros y arcángeles para llegar al Primavera Sound o a la simple incomparecencia política y moral. Sánchez ha dejado que el cielo llenara el cielo, natural e hidráulicamente, y que el latín o la pereza llenaran las iniciales P.S., para que se queden en post scriptum o en PlayStation, y que Leire Díez vaya pareciendo una pecadora, una perdida, que entre tanta santidad no parece corrupción sino caridad o expiación. Ahora, el papa volverá a Canarias, más enguatado de Dios y de ministros de Sánchez que nunca, con lo que nuestro presidente volverá al abrigo o al servicio del papa, como un santo auxiliar con palma o códice.

Sánchez se arrima al papa cuando puede prestarle algo de santidad, que esas cosas se pegan como el olor, el olor a santidad que se dice precisamente, y que debe de ser como el olor al suavizante de Dios o al menos el que usen las monjitas de la Caridad en el Palacio Apostólico o en Castel Gandolfo. Sánchez no sólo le quiere robar al papa el plano, a ver si lo aceptan en el palio o incluso en la mismísima Trinidad como a Begoña en alguna cátedra o fundación, sino que quiere robarle al papa la caridad cristiana y al mismo Jesús la barca de pescador o el cayuco de almas. En la misa de Madrid, bajo un sol pagano que parecía el escudo de una diosa o el espejo de Arquímedes, sólo estuvo Milagros Tolón, ministra de Educación, una de las ministras invisibles u olvidables o intercambiables, que pueden hacer de representación o de ficus sin manchar demasiado la imagen de Sánchez. Pero es que Madrid, ya saben, es algo así como la Atenas facha, la Sodoma cervecera, la isla de Eea de la Circe que es Ayuso, con tentador broche en la clavícula. En Canarias, sin embargo, donde van a hacer como un templo egipcio o volcánico a la humanidad laica o quizá ecuménica de Sánchez, Sánchez va a llevar hasta a monaguillos.

En Canarias parece que van a estar Margarita Robles, que es como nuestra monja sargento, Ángel Víctor Torres, como un pescador del lugar (es como el Pancho de Verano azul del Gobierno, pero con oscuridades sospechosas), Elma Saiz, el ángel heraldo con zurrón y trompetilla, y el mismo Félix Bolaños, el camarlengo de Sánchez, que seguro que se intercambiará miradas, respetos, envidias y comparaciones con los ayudantes del papa o con los ayudantes de Dios, que alguno habrá descolgándose por los celajes. Yo creo que en Canarias vamos a ver una ceremonia como de canonización de Sánchez, o al menos me parece que así lo ha pensado él, para quedar como una virgen marinera ante sus hijos arrojados a las aguas, y yo no descarto que descubran un mural de él con rayos en las manos y en la frente, amparando un cayuco amarejado. A Sánchez, como sabemos, no le importa ni la inmigración, ni los cuerpos ni las almas de los migrantes, ni los cuerpos ni las almas de nadie en realidad, salvo los suyos (bueno, el alma no, porque podrá salvar el pellejo pero el alma está perdida hace mucho). Pero estar entre los dioses, como un Caligulilla, eso sí que le importa, eso sí que lo mueve para salir de los festivales y hasta del búnker.

Cuando se vaya el papa se va a quedar Sánchez sin doble y sin tapadera, y se va a quedar la izquierda sin héroe

Sánchez está explotando al papa, está exprimiendo al papa, lo ha usado para tapar su ausencia con calvarios en las rotondas, bandadas de estorninos celestes, escolares marianos y monjas con sombrillita; lo ha usado para darle calorcillo de mesa camilla (el papa parece que va como con braserito debajo) o calorcillo de infancia cuando se le acerca en tacataca, como esos niños que se acercan a los políticos; lo ha usado para traducir al latín o al arameo las consignas eternas de sus intereses fugaces, y lo ha usado para meter como en un convento a Leire Díez, que no es Mata Hari sino algo así como una hija ilegítima, que es peor. El papa estaba todo el día en la calle, como para que callaran los taxistas de la Cope, y estaba todo el día en la tele, para que descansaran los tertulianos de leer sumarios tochos y diarios de animadora. Ha sido como una Semana Santa de papa, como un Mundial de papa al que sustituirá, justo a tiempo, el Mundial de verdad.

Cuando se vaya el papa se va a quedar Sánchez sin doble y sin tapadera, y se va a quedar la izquierda sin héroe, que la verdad es que tendrían que sentirse un poco inútiles o derrotados si un papa hablando a los catequistas y a los gorriones puede conseguir más que los políticos guerrilleros con su pueblo, su clase obrera, sus superioridad moral, sus mayorías sociales y su Gobierno de progreso. Canarias dejará a Sánchez como perdonado, bautizado, ordenado o incluso canonizado. Podrá repetir, pidiéndole prestadas si acaso a Yolanda Díaz sus mangas de ángel, las consignas humanistas, pescadoras, salmantinas, jacobeas, católicas, salvíficas y algodonosas del papa. Sánchez nos dirá que el papa piensa como él, que hasta Dios está con él, y lo mismo se declara papa o mejor ayatolá. Pero pronto pasará la moda del papa, que en realidad ha pasado apenas como una paloma mensajera. Ya los dioses futboleros sustituyen a los dioses con cayado, los viejos con transistor sustituyen a las señoras con rosario, y hasta los propios curas y tertulianos con sermón serán pronto curas y tertulianos con balón y religión maradoniana. Y P.S. será ya, seguramente, sólo Peter Schmeichel, preparado en la Fox para comentar nuestro fracaso en cuartos o por ahí. Seguro que, como lo de Zapatero, también eso lo ha preparado Trump.

El agua bendita del Papa en el congreso, domó la leonera de los diputados. APLAUSO CASÍ TOTAL Y MEMORABLE.

Tormenta de agua bendita

Hay líderes que necesitan años para ganarse el respeto de la clase política española y algunos no lo consiguen jamás. León XIV no necesitó rugir para paralizar de miedo a todos nuestros políticos. La mera aparición del Papa en el Congreso de los Diputados bastó para que los parlamentarios se transformaran, durante unas horas, en una congregación de monjes entregados a la concordia.

El Gobierno calificó su discurso de «valiente» y la oposición lo consideró «histórico». Los mismos dirigentes que apenas coinciden en la forma de escribir España se apresuraron a encontrar virtudes en las palabras del Pontífice. La escena resultó llamativa porque el Papa no se mostró complaciente. León XIV repartió doctrina a derecha e izquierda. Criticó la polarización política, cuestionó el aborto y la eutanasia, defendió la libertad de elección educativa, mostró su preocupación por el nacionalismo lingüístico, rechazó políticas migratorias restrictivas, alertó sobre los riesgos de una inteligencia artificial sin límites éticos y reiteró su tradicional oposición a la guerra y al rearme.

Prevost no dejó títere con cabeza. Sin embargo, lejos de provocar incomodidad, sus palabras fueron recibidas con una ovación de siete minutos, una de las más largas que se recuerdan en el Congreso. Su Santidad obró el milagro y ningún portavoz salió después ante los medios para discrepar, matizar o cuestionar al Santo Padre; no vaya a ser que, además de perder unos cuantos votos, acabara excomulgado.

El respeto al Papa no implica la obligación de compartir todas sus posiciones. Se puede admirar la autoridad moral de León XIV y, al mismo tiempo, defender que Ucrania tiene derecho a protegerse frente a la agresión rusa. Se puede valorar su defensa de la dignidad humana y sostener que el aborto o la eutanasia deben seguir siendo opciones legales en determinadas circunstancias.

Durante unas horas, el Congreso pareció haber suspendido la política. Nuestros diputados, tan dados al enfrentamiento permanente, a la descalificación y al insulto en la sesión de control, se convirtieron en fervientes defensores del consenso. El problema es que todos sabemos que ese espíritu conciliador durará lo que tarde el avión papal en despegar rumbo al Vaticano.

«España, por mucho que sea constitucionalmente aconfesional, es aún un país moldeado por siglos de tradición católica»

Si merece una reflexión la ausencia de Podemos y del BNG. Ambos partidos decidieron no asistir, alegando que España es un Estado aconfesional. Desde un punto de vista estrictamente constitucional, la objeción tiene fundamento. Aunque León XIV acudió formalmente al Congreso como jefe de Estado de la Ciudad del Vaticano, resulta evidente que no fue invitado por el hecho de gobernar el país más pequeño del mundo, sino por su condición de líder espiritual de la Iglesia católica y por la influencia moral que ejerce sobre millones de personas. La pregunta es si permitiríamos, con la misma naturalidad, una intervención semejante de un gran líder religioso musulmán, judío o hindú en la sede de la soberanía nacional.

Tampoco conviene exagerar las convicciones laicistas de Belarra. La propia líder de Podemos elogió después algunas referencias del Pontífice a la paz. Y no hay que olvidar que Pablo Iglesias, cuando era eurodiputado de la formación morada, asistió entusiasmado al discurso que el papa Francisco pronunció ante el Parlamento Europeo.

La polémica refleja una contradicción más profunda. Las constituciones establecen marcos jurídicos; mientras las sociedades conservan identidades culturales. Turquía sigue siendo profundamente islámica, aunque su Constitución proclame la laicidad del Estado. Y España, por mucho que sea constitucionalmente aconfesional, continúa siendo un país moldeado por siglos de tradición católica.

Por eso el Papa fue recibido con honores extraordinarios y nadie se atrevió a llevarle la contraria. No porque todos los diputados estuvieran de acuerdo con él, sino porque, en el fondo, nuestros políticos saben que hay algo más peligroso que debatir con el adversario; que es discutir con alguien a quien millones de ciudadanos consideran una autoridad moral.

Y ante ese riesgo, prefirieron hacer lo que mejor sabe hacer la política española cuando le conviene: aplaudir mucho, disentir poco y esperar a que pase la tormenta, aunque sea de agua bendita.

Familia Zapatero, banda criminal organizada.

 Los Zapatero, banda criminal

   Ahora que examadas por expertos las joyas que José Luis Rodríguez Zapatero ocultaba en una caja fuerte indica que contienen piedras preciosas auténticas. El análisis preliminar ha identificado diamantes, rubíes y esmeraldas, tres de las gemas más cotizadas en el mundo de la alta joyería, junto al zafiro. El valor de la colección del expresidente del Gobierno se cifra en al menos 1 millón de euros

Cuando, en septiembre de 2009, durante la recepción por la cumbre de Naciones Unidas, el fotógrafo oficial de la Casa Blanca retrató a aquel dirigente acompañado de su esposa y sus dos hijas, con una estética oscura propia del movimiento gótico, probablemente pensó que era una familia extraña para aquel evento. Lo que seguro que no se le pasó por la cabeza fue que estaba retratando a toda una presunta organización criminal. Dado el aspecto de las adolescentes Alba y Laura, clasificaron la fotografía como representación del grupo de «otras naciones». No la incluyeron en la carpeta de la UE. Así, se publicó en primera instancia con las caras de las menores sin pixelar. Luego se pixelaron. Pero entonces a ninguna de ellas se le puso, bajo el rostro, el número identificativo de su ficha policial.

Zapatero es un ser puro para muchos dirigentes de la izquierda. Aunque su actitud siempre ha estado marcada por el odio que debió de generarle la historia de su abuelo materno, el capitán Rodríguez Lozano, que fue fusilado tras un consejo de guerra por las tropas franquistas en agosto de 1936. De ahí que los pilares del proyecto político que Zapatero comenzó a implementar en España fueran la fractura, la ruptura y la división.

Parecía naíf —«Bambi»—, pero además de malo siempre fue un traidor. Antes de llegar a la presidencia, montado sobre las bombas del 11-M, protagonizó lo que sería la gran traición a las víctimas del terrorismo de ETA. El 12 de diciembre de 2000, en La Moncloa, Javier Arenas, secretario general del Partido Popular, y José Luis Rodríguez Zapatero, líder de la oposición y secretario general del PSOE, firmaron el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo. El documento también fue rubricado por el entonces presidente, José María Aznar. Por este pacto, propuesto por Zapatero, los dos principales partidos se comprometían a no hacer de la lucha contra ETA un argumento político electoral. Entre los diez puntos del documento también se encontraban el rechazo a la violencia —«que no puede tener ningún tipo de legitimidad política»— y el apoyo a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, jueces y fiscales. Y, por supuesto, exigía la derrota policial y judicial de la banda, estableciendo que la violencia no tendría ningún tipo de legitimidad ni contraprestación política

El traidor Zapatero inició inmediatamente la negociación política con los terroristas de ETA a través del —maltratador— dirigente socialista vasco Jesús Eguiguren. Son frases de Zapatero: «Otegi es un hombre de paz» (16 de febrero de 2007) y «son accidentes» los atentados terroristas del 30 de diciembre de 2006. El final fue la claudicación ante ETA, convirtiéndola en la socia preferente del PSOE para mantener a Sánchez en el poder. Hasta ahora, esa conducta se asociaba a su odio a España. Zapatero dijo que «la nación española es un concepto discutido y discutible» (18 de diciembre de 2004). Sus viajes para convencer al golpista independentista Puigdemont de que siguiera manteniendo a Sánchez en la Moncloa se asociaban a su odio a España y a la derecha.

Parecía que ese esfuerzo por mantener a Sánchez en la Moncloa era para poder seguir avanzando en su proyecto político de romper y dividir España desde el PSOE. Sus discursos siguen impregnados de ese pensamiento político profundo, como el de que «la Tierra no pertenece a nadie, salvo al viento» (17 de diciembre de 2009, Copenhague). Construía su perfil ético y honesto desde frases como «ser socialista es normalmente tener muy poco y estar dispuesto a dar mucho». Entre estupideces y cursilerías apuntaba un lado oscuro y criminal que llegaba desde Venezuela. Parecía que su presencia en El Helicoide, para presionar a presos políticos y apuntalar el narcorégimen de Venezuela, obedecía a la defensa de políticas equivocadas y criminales. Pero no era por eso. No sabemos cuándo dejó de ser socialista la autoridad moral del socialismo español. Su influencia política es el instrumento con el que acaparar pasta. Mucha pasta. Todo por la pasta.

Zapatero es tóxico y contamina todo. Pedro Sánchez intenta no darse por afectado por este grave sumario. Pero él es un eslabón imprescindible de la investigada organización criminal corrupta. Sánchez, como presidente, es la garantía de la ejecución de las operaciones de Zapatero en su red de tráfico de influencias, altamente remunerada, involucrando a todo tipo de personas, ministros y empresarios vinculados a estamentos públicos y privados.

Sánchez se separa de la política de la UE y se convierte en aliado de China. ¿Lo hace por geopolítica? Sánchez quizá cree que sí. Zapatero lo hace por la pasta. Sánchez y su Gobierno son reconocidos blanqueadores y justificadores de la dictadura venezolana. ¿Lo hacen por geopolítica? Sánchez puede pensar que es porque son progresistas y radicales. Zapatero lo hace por la pasta. Por mucha pasta. El hombre tan «ecológico y sostenible» que dijo que «si estamos aquí es porque sabemos que la respuesta es reducir de manera contundente las emisiones de CO2» (Copenhague, 2009) se dedica a traficar con el contaminante petróleo venezolano. Y lo vende a China, que es uno de los mayores emisores de CO2 del mundo. Resulta que Zapatero es pasta.

Hay que recordar que Zapatero está investigado en la Audiencia Nacional por organización criminal, tráfico de influencias, falsedad documental y blanqueo de capitales en una causa motivada a través de una comisión rogatoria exterior. No hay lawfare ni organizaciones fachas. Nadie lo persigue por socialista ni por progre. Zapatero, al contrario de su hipócrita definición de socialista, parece que tiene mucho y esconde casi todo. La cuenta en el extranjero no es por el viento ni por la sostenibilidad. Su fin es esconder dinero y así evadir los impuestos socialistas que tenemos obligación de pagar los ciudadanos.

Esto no ha hecho más que empezar. Y la familia Rodríguez Espinosa, en la fotografía de 2009, resultaba rara. Lo que nadie esperaba es que degenerara en una presunta organización criminal. Que Zapatero es malo, traidor y presunto criminal es una obviedad. Parecía tonto y naíf y ha resultado también ser ambas cosas. Solo siendo así se puede actuar con la impunidad de quien cree que nunca va a ser investigado. Hay que ser muy tonto para involucrar a toda la familia: mujer e hijas. Las mujeres de la familia —mayores de edad y, por ello, responsables— tienen su papel en la trama corrupta de tráfico de influencias, falsedad documental y blanqueo de capitales. De muchos más capitales de los que nadie se imagina.


Leire Díez, fontanera del sanchismo y del Espíritu Santo

 

Leire Díez, fontanera del emperador

Si Leire Díez es una fontanera, es por lo menos la fontanera del emperador, igual que aquella panadera del emperador de la película de Romy Schneider, que era todavía más cursi haciendo de campesina enharinada que de princesa enharinada. Leire no es una fontanera que va por las barriadas haciendo el apaño español, con tartera, transistor y raja del culo, sino que se diría que tiene la concesión o la encomienda de la realeza para todo su oficio. Ya no es que vaya con librea y carroza mientras trabaja, amasa o desatasca, sino que se le cuadran las autoridades y los funcionarios del Estado cuando pasa con el cestillo. Leire, para llevar su panecillo vienés a palacio, o en este caso su juez o guardia civil muerto, como un archiduque austrohúngaro muerto, parece que podía dar órdenes a chambelanes, gendarmes, administrativos, contables y hasta queseros del PSOE y de la nación. Según el sumario, Leire presumía de su línea directa con el One, aunque fuera a través de las cocinas y distancias palaciegas (los encargos palaciegos tienen esos caminos y esas distancias). Esto podría ser un delirio vienés de pastorcilla de pueblo, salvo que nadie cumple las órdenes de una loca que viene a palacio con bollos y requesón. Y la directora de la Guardia Civil, Mercedes González, parece que las cumplía o al menos actuaba como si las cumpliera.

Leire Díez no era una fontanera de la mierda sino de las griferías de oro (en las griferías de oro la mierda se diluye o se destila y se convierte en otra cosa, en poder, política y hasta razón de Estado). Leire era una fontanera de los palacios de nata o de los palacios de chistorras, era una fontanera hasta de los cuarteles con vigas de cañón y garitas de vírgenes, y se jactaba de manejar la cúpula de la Guardia Civil igual que si manejara la calefacción. Los informes de la UCO que ya advertían de las maniobras de la cloaca contra sus agentes se perdían o se enterraban; según Rafael Yuste, exjefe de la UCO, la directora Mercedes González, otra mandada, estaba al tanto pero no hacía nada, y, mientras, los jefazos ordenaban “ponerse de perfil” en las investigaciones que afectaban al PSOE. Yo ya no sé si se puede llamar a Leire fontanera, que es como llamar escayolista a Miguel Ángel. La que manda en todo esto, la que dispone todo esto con un gesto de mocho como de báculo, por lo menos debería ser gobernanta, dueña, coronela, generala o hasta princesa de las alcantarillas, como una princesa mutante del submundo. Aunque a lo mejor basta con ser la fontanera del emperador para que te obedezcan igual en los retretes que en los cenáculos.

Si Leire Díez es una fontanera, tiene que ser una fontanera real como esos halconeros reales o esos cuidadores de cisnes reales (la Corona británica tiene un par de cargos alrededor de los cisnes, que deben de ser como el espíritu santo de su monarquía). Lo de Leire, con su cosa de señora de patinillo que se inventa aventuras, tragedias y grandezas, decían que era fantasía, mitomanía, o que en todo caso iba por su cuenta, como la pelota que le prepara una sorpresa al jefe. Lo que ocurre es que la autoridad no se inventa, no es como un novio aristócrata o una gloria de vicetiple del cuplé que ya se perdió por los carromatos y las verbenas. La autoridad sólo se ejerce cuando se tiene, y lo que desmonta el delirio pastoril, la fantasía de chica de pueblo en La La Land o de loca de mirilla por Madrid, es que a ella la obedecían. O, al menos, todo el sanchismo, que llega desde Ferraz a la Benemérita, se comportaba como si la obedecieran. Igual que cuando llamaba Koldo, otro que nos parecía increíble sólo porque parecía venir del pueblo en burra.

Ya que tenemos claro que Leire Díez es fontanera, tendremos que decir que tiene que ser por lo menos la fontanera del emperador, o sea del One, que otro no hay

A la trama la tienen por cutre, pero miren lo que movía, dinero y jerarquías, contabilidad creativa y estatuas ecuestres, cimientos del Estado y cementerios civiles. Hay quien cree que el que se mete en estas cosas tiene que ser académico de la lengua o académico de pajarita, como si las mafias las montaran ingenieros aeronáuticos en vez de buscavidas pillos, robamanzanas veloces y gorilas sin escrúpulos. Pero los que se meten en estas cosas son, simplemente, los que pueden hacerlas, los que saben hacerlas y los que las terminan haciendo, y normalmente no son ingenieros sino sólo soldados o matarifes. La autoridad de Leire no viene de los títulos, como si fuera estomatóloga, ni siquiera de su oficio, que fontaneros, soldados y matarifes hay muchos y en muchos ámbitos. Su autoridad viene de su encomienda, de su misión, que es lo que pasa con esta cloaca, que parece una misión de mosquetero ordenada por palacio porque seguramente lo es. Nada podrían conseguir un soldado sin estructura, un mosquetero sin juramento ni una princesa panadera o fontanera sin aristócrata en la película.

Ya que tenemos claro que Leire Díez es fontanera, tendremos que decir que tiene que ser por lo menos la fontanera del emperador, o sea del One, que otro no hay. A Cerdán lo podemos imaginar manejando facturas, mordidas, mondadientes y secretarias, pero no basta para que se le pongan firmes en las cocinas, en las cuadras y en los cuarteles. Para llegar a todos los rincones y charcos del partido y del Estado, a la Fiscalía, a la Guardia Civil, a la Sepi y otras empresas públicas, a Antonio Hernando como ese halconero de la Moncloa; para llegar además con total sensación de impunidad, inmunidad y tranquilidad, como el que de verdad llega a arreglar el grifo que gotea por la zapateta, el salvoconducto tiene que estar firmado papal o germánicamente por el gran jefe. O es que todos en la trama son estúpidos o suicidas por arriesgarse a la democrática ira de Sánchez si descubría que la fiesta sorpresa que le preparaban era una mafia a nivel estatal. Sí, Leire tiene que ser la fontanera del emperador, si no no hubiera pasado de la verja de palacio y del primer guardia con patillas imperiales. La fontanera del emperador, como aquella panadera del emperador, todo aquel género alrededor de la decadente cursilería vienesa, tan parecida, ahora me doy cuenta, a la decadente cursilería sanchista.

MOCIÓN DE CENSURA, mínimo para Noviembre, poco o nada resuelve.

 Cuántas mociones de censura ha habido en la democracia española contra el  Gobierno? Solo una ha tenido éxito

Los socios de Sánchez no van a prestarse a una moción de censura, va contra su lógica de bloques, contra la estrategia de sus guerras particulares (PNV con Bildu y Junts con Esquerra) y contra su desinhibido empeño en sostener a Sánchez pase lo que pase. Aitor Esteban, Aitor el del tractor, declaró el otro día que “la legislatura ha llegado a su fin” con su solemnidad campechana de cura o de árbitro o de árbitro cura después de un concurso de cucaña o de alubias de la parroquia. En realidad ese fin es tan solemne como arbitrario y tan tajante como inofensivo. Quiero decir que nada ha terminado después del sombrerazo o bastonazo de Esteban, y que la legislatura estaba igual de finiquitada hace cuatro meses, o seis, o un año. Hace ya mucho que teníamos a los corruptos en taparrabos, a las putas de leopardo, a las cloacas a toda máquina y a Zapatero haciendo de agente de Maduro, yendo y viniendo como la flor de la canela. Hace mucho que teníamos a Sánchez de único y sospechoso superviviente del Peugeot y, además, sin mayorías estables, sin presupuestos, sin otra gobernanza que la propaganda y sin legislar más que a trompetazos de decreto, que es como el bando con trompetilla del sanchismo. La legislatura ya estaba acabada hace mucho, cosa que no parecía importarles ni a los socios ni al propio Sánchez. Yo creo que aún pueden declararla finiquitada o muerta dos o tres veces más, o las que hagan falta, sin que se finiquite ni se mate nada.

Feijóo cuenta votos como si se contara los dientes que le faltan, cuenta a Coalición Canaria, cuenta al PNV, cuenta a Junts, contará entre los aliados hasta a sus gatos, periquitos y azaleas, pero ni PNV ni Junts van a apoyar una moción, sea instrumental o sea vocal, que es verdad que la cosa suena a conjunto de viejas con pandero. Puigdemont también ha roto sin romper, ha protestado sin castigar y ha ahogado sin matar, lleva desde el primer momento haciendo todo ese juego pasivo-agresivo o sado-maso (recuerden lo de que haría “mear sangre” a Sánchez, que parecía que lo decía desde detrás de una máscara con pinchos). Puigdemont fantaseaba con catéteres y cuchillas, Míriam Nogueras sacaba las espuelas con flecos y la fusta también con flecos en el Congreso, pero todo este despliegue de plástico, acero y cuero no ha conducido más que a una especie de depresión postcoital indistinguible de la modorra. Por supuesto, Junts prefiere a un Sánchez débil, mudando el pellejo en los tribunales y los telediarios, al que poder seguir exprimiendo hasta que muera, seco y amarillo como una tortuga. Y es que al otro lado sólo están PP y Vox.

Feijóo estaría apelando a los socios de Sánchez como si no fueran cómplices de Sánchez, los que le han dado la vida a Sánchez más de una vez

Feijóo sigue buscando votos para una moción de censura como la vieja que busca el bingo en su bingo de casapuerta, pero resulta que nadie está jugando al bingo más que él. La toxicidad de Sánchez es una cuestión de perspectiva o de posicionamiento, y los socios pueden soportar sin problemas la corrupción y hasta la mafia, y que Sánchez ande con botas de pocero por el partido de las cloacas y botas de matarife por el partido de las chistorras, manchando todo el país de mierda y aceite. Esto le da igual al PSOE, que aún defiende a Sánchez, y a sus socios que no van a echarlo para poner a Feijóo contando cabezas de ajo. La corrupción, que quizá es inevitable, es mejor que esté del lado bueno de la historia y que sirva para que conserven el poder los tuyos, o al menos los que puedan darte lo que pides, prebendas, dineros y hasta un brillo de nobleza en tus botijos o tus miserias. Ya conocíamos este cinismo nacional, pero Sánchez lo ha convertido en virguería, en virtuosismo y hasta en musical. Sus socios, por su parte, lo han convertido en bicoca, y nadie renuncia así como así a las bicocas.

Feijóo cuenta votos como ovejitas, busca votos como la perilla de la luz de la cama, pero yo creo que sabe que no puede sacar adelante una moción de censura sea instrumental, vocal o sinfónico-coral. Hubo un momento en que podría haber sido buena idea presentar la moción, incluso para perder, si así conseguía contraponer un proyecto y un liderazgo al caos y la agonía de Sánchez, que parece un surfista californiano que se ahoga espectacular, horrible y largamente. Para que ahora parezca querer de verdad presentarla y ganarla yo veo dos opciones: o Feijóo lo hace para estar haciendo algo, o sea que con el surfista ya medio muerto aún no está haciendo nada, o es que cree que con la moción está trasladando cierta presión moral y democrática a PNV y Junts. A PNV y Junts, repito. Feijóo estaría apelando a los socios de Sánchez como si no fueran cómplices de Sánchez, los que le han dado la vida a Sánchez más de una vez, siguen dándosela cada vez que lo matan o se ahoga en su playa californiana, y se la darían otra vez si llega el gozoso milagro. Si a PNV y a Junts les penalizara electoralmente la moral de Sánchez, Sánchez habría desaparecido hace años. Ellos manejan la aritmética con inmoralidad y Feijóo maneja la aritmética sólo con artritis. Y así es imposible que salgan las cuentas.