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Juanma Moreno logra mayoría absoluta (58) gracias al voto de la honradez.



El PP ha conseguido la mayoría absoluta en las elecciones en Andalucía por primera vez en la historia. Los de Juanma Moreno han conseguido 58 escaños, su mejor resultado electoral en la comunidad con casi el cien por cien escrutado. Los populares se garantizan que podrán gobernar en solitario y, además, frenan el avance de Vox. El PSOE retrocede hasta 30 sin encontrar suelo, los de Olona solo suben dos, hasta 14 y las izquierdas bajan a su peor resultado histórico, con 5 escaños para Por Andalucía y 2 para Adelante Andalucía.

 

La victoria incontestable de los populares deja a Moreno en la mejor situación en la que ha estado el PP nunca en Andalucía. El presidente de la Junta reedita su cargo y pasa de anotar el resultado más bajo de su historia en 2018 -26 diputados- a 58, la más alta.

 

Refuerza así además su figura dentro del PP y fortalece la presencia y estrategia de Alberto Núñez Feijóo de cara a las elecciones generales que han de celebrarse próximamente.


El PP pasa del 20,75% de los votos en 2018 al 43%, más del doble de votos en esta ocasión y de 26 escaños a 58 con esta mayoría absoluta. Además, vence en todas las provincias, incluida la de Sevilla, donde nunca había conseguido superar en sufragios al PSOE.


 

El peor resultado del PSOE

El PSOE, por su parte, con casi todos los votos contados, pierde dos escaños con respecto a 2018. Los socialistas no encuentran su suelo, que parecía estar en los 33 escaños que anotó Susana Díaz en los últimos comicios. Pues no. Juan Espadas ha rebajado esa cifra hasta 30, lo que le pone en una situación complicada.


Si Díaz dejó la dirección del partido tras ganar las elecciones y conseguir 33 escaños, Espadas estará bajo la lupa de Ferraz, pues ni ha ganado ni ha igualado siquiera los resultados de la expresidenta de la Junta.

 

Este resultado, además, pone en entredicho el futuro de Pedro Sánchez, puesto que Andalucía siempre ha sido el gran granel de votos socialistas y eso, en estos comicios, ha cambiado. Sin embargo, desde el PSOE han querido desvincular los resultados de Andalucía con un reflejo nacional.

 

De hecho, el PSOE ha obtenido el peor resultado de su historia, con el 24,18 por ciento de las papeletas. Es la primera vez que los socialistas bajan del millón de votos. Así, los de Espadas han conseguido el apoyo de 861.3371 andaluces, frente a los más de un millón de papeletas.

 

Mientras, para Vox, se frena su ascenso. Luchaban contra sus expectativas y el resultado, en esos términos, es malo. Tanto que ellos se veían en el Gobierno andaluz y la mayoría absoluta de Juanma Moreno y su discreta subida hasta solo 14 escaños les deja en la oposición e irrelevantes en esta legislatura.

 

Macarena Olona, en su primera intervención tras conocer los resultados, ha asegurado que ha venido a Andalucía «para quedarse». Quería despejar así las sospechas de que no iba a tomar posesión de su acta como diputada andaluza. La líder de Vox Andalucía ha felicitado a Moreno por el resultado y ha señalado que «esperamos que en esta ocasión sepan aprovechar» la mayoría, para añadir que hoy «sobre todo hay que felicitar a Andalucía».

 

Dimite Juan Marín

Mientras, Ciudadanos, con Juan Marín a la cabeza, se hunden en su peor resultado en Andalucía. Los naranjas, de hecho, desparacen del Parlamento andaluz. Batacazo enorme que pondría en solfa además al partido en el resto de España.

 

Los naranjas han pasado en tres años de ser claves en la confirguración de lo que se ha llamado el Gobierno del cambio a quedar fuera del Parlamento, lo que, en clave nacional, lastra aún más a un partido que en todas las últimas elecciones ha ido perdiendo fuelle.

 Por Juan Pardo

juanpardo15@gmail.com

Blog de Juan Pardo

Los resultados de esta noche, de hecho que Marín presente su dimisión esta misma noche. El líder naranja se ha reconocido como «el máximo responsable del resultado», por lo que ha apelado a «entrar con dignidad y marcharse con dignidad» de la política.

 

A la izquierda del PSOE, Inma Nieto -Por Andalucía- amarra un resultado que la aleja de los 17 escaños que consiguió en 2018. Aunque es cierto que, entonces, iba en coalición con Teresa Rodríguez, que ahora se presenta con Adelante Andalucía. Por separado sumarían menos que juntos, a tenor de los resultados actuales.

 

Nieto tendrá, al menos, grupo parlamentario. Pero su influencia en la nueva legislatura, con solo cinco votos, es muy limitada. Más aún la de Rodríguez, con solo dos puestos en el Parlamento andaluz.

 

Rodríguez, lejos de hacer autocrítica por los resultados de la izquierda, ha presumido de que «es la primera vez que Vox saca peor resultado que los de sus encuestas. Hemos pinchado el globo de la extrema derecha y eso para nosotros es una satisfacción y una reconciliación con nuestra tierra que ha tenido la dignidad suficiente para pararlos. Vox ha pegado un Macarenazo pero en la frente».

 

Sexta mayoría absoluta en Andalucía

De las once legislaturas que ha habido en Andalucía, solo cinco han sido por mayoría absoluta. Seis, ahora que el PP de Juanma Moreno ha conseguido rebasar los 55 escaños, según el escrutinio actual.

 

La mayoría más amplia hasta el momento es la de 1982, con 66 escaños para el PSOE. Le sigue la de 1990 (62); 2004 (61); 1986 (60), la de Moreno, con 58 escaños y la de 2008 (56).

 

Participación

En estas elecciones en Andalucía, los ciudadanos han respondido con ganas a la llamada de las urnas. Así lo demuestra el que la participación ha sido similar en puntos a la que se dio en 2018.

 

Esta es una tendencia que se dejó notar ya desde los primeros avances que facilita el Gobierno andaluz. Así, a las dos de la tarde, habían votado el 34,25 por ciento a las 14 horas, 4,33 puntos más que en la última cita electoral.

 

Esa ganancia de participación se perdió en el siguiente avance. A las seis de la tarde el Gobierno andaluz anunció que habían votado el 44 por ciento de los llamados a las urnas. Eso es un 2 por ciento menos que a esa misma hora en 2018.

 

Sin incidencias

Los andaluces han pasado por las urnas sin que se hayan registrado incidentes de relevancia. Las mesas quedaron constituidas a las 9 de la mañana, de modo que los colegios electorales pudieron abrir sin novedad. Tan solo en Sanlúcar de Barrameda se ha producido el retraso en la llegada de algunos miembros de las mesas, lo que ha retrasado unos minutos la apertura de esos centros.

 

Sin embargo, la incidencia ha sido tan leve que eso no retrasará el cierre de colegios, como si pasó en 2018, también en Sanlúcar. Entonces, la ausencia de papeletas de Equo en algunos de los colegios de la localidad gaditana provocó el cierre de todas las mesas electorales de esta localidad gaditana durante más de hora, lo que supuso que los resultados oficiales del escrutinio no se conocieran hasta cerca de las diez de la noche.

 Por Juan Pardo

juanpardo15@gmail.com

Blog de Juan Pardo

En Andalucía, Vox apoyará la investidura del PP, pero no le dejará gobernar por orden del PSOE.



Las elecciones andaluzas se acercan cada vez más porque es lo que interesa a los de Vox que, estando subiendo claramente en los sondeos andaluces, no quieren lógicamente darle a Moreno Bonilla la oportunidad de remontar en las encuestas quitándoles a los del partido verde los votos que poco a poco han ido arrancando de las bolsas de apoyos del PP

 

Porque la de Andalucía es una batalla electoral entre varios partidos, sí, pero que tiene un par de contrincantes que se están mirando fieramente a los ojos mientras se toman la medida de sus posibles respectivas debilidades por donde poder atacarse. Y esos dos partidos son el PP y Vox.

 

Hace ya tiempo que Vox tiene prisa por que se convoquen las elecciones cuanto antes y no dar la menor oportunidad al presidente de la Junta para que apruebe leyes cuya puesta en práctica redundaría en beneficio claro del gobierno actual.

 

Ése fue el caso de dos leyes consideradas clave por el gobierno de coalición de Moreno Bonilla y Juan Marín, de Ciudadanos.  En aquel caso se trató de la ley de Sostenibilidad del Territorio y la de la reforma de la Salud Pública, que PSOE y VOX tumbaron en el mismo día -estábamos entonces a finales de mayo- con lo que quedó claro que había comenzado una operación de desgaste al gobierno porque fueron unas votaciones inesperadas que la Asamblea andaluza había considerado en principio un mero trámite.

 

Pero es que la situación dió de pronto un vuelco inesperado: de acuerdo Vox con el PSOE, la votación se dió la vuelta, los socialistas pasaron de la abstención al voto en contra y los de Vox pasaron del voto a favor a la abstención. Las leyes fueron derrotadas y el gobierno con ellas.

 

Aquél fue el primer aviso de lo que le esperaba en adelante al presidente de la Junta, al que Vox se había propuesto castigar desde que el gobierno andaluz aceptó acoger a 13 menas de los que habían llegado por mar procedentes de Ceuta. 

 

Desde entonces, todo se ha mantenido más o menos igual hasta que Vox y el PSE, de nuevo de acuerdo, utilizaron una conversación del vicepresidente de Ciudadanos Juan Marin con su grupo parlamentario, conversación grabada subrepticiamente y hecha pública meses después con evidente intención de que la maniobra se consumara con el saboteo de la aprobación de los presupuestos, como ocurrió.

 

Con la grabación hecha pública, el resultado fue que el gobierno andaluz no pudo aprobar los presupuestos. Esto sucedía en el mes de noviembre pasado. Estaba definitivamente claro que Vox quería empujar al presidente de la Junta a disolver la cámara y convocar elecciones.

 

Y ahora lo volverán a hacer. Los representantes del partido verde ya han anunciado que se disponen a tumbar también la llamada ley de Economía  Circular que pretende impulsar la “revolución verde” en Andalucía. El argumento de Vox es que esta ley que cuenta con un amplio consenso “contiene elementos de la Agenda 2030 de Sánchez” y que por eso no la van a apoyar. Excusas.

 

En definitiva, queda claro que el destino inmediato del gobierno Moreno-Marín es la parálisis más absoluta que le fuerce por fin a rendirse, a ceder y a que el presidente convoque elecciones.

 

Los de Abascal no quieren de ninguna manera darle tiempo a que se recupere del evidente desgaste que ha supuesto en toda España, en Andalucía también, la estúpida pelea mantenida por la dirección nacional del PP con la presidenta de Madrid Isabel Díaz Ayuso a cuenta de su pretensión, del todo legítima, de presidir el Partido Popular madrileño.

 

Eso ha perjudicado a todo el partido, también a Moreno Bonilla y Vox pretende aprovechar esa grieta y entrar por ese hueco para amarrar los votos que, según los sondeos, han ido perdiendo las candidaturas populares durante todos estos meses de trifulca suicida.

 

Por lo tanto, a menos que el apaciguamiento de la batalla de Madrid, obligado por la cercanía de las elecciones en Castilla y León, se mantenga unos meses más, eso quizá pueda devolver al candidato del PP en Andalucía los apoyos perdidos. Apoyos que puede que no sean muchos pero puede que sí los suficientes para permitir a Moreno Bonilla -incluso con lo que pueda quedar de Ciudadanos- gobernar en solitario sin necesitar de Vox más que una abstención a la que ese partido se vería obligado para no dar el gobierno a la izquierda, cosa que su electorado no toleraría.

 

Pero la estrategia de Vox es exactamente la contraria: lograr un número suficiente de escaños que les hagan imprescindibles para entrar en el gobierno y poder condicionar las políticas desde dentro de él. Por eso tienen prisa por ir a eleecciones ahora que el viento les sopla de cola.

 

Esa estrategia choca sin embargo de plano con la diseñada desde la calle de Génova, donde se pretende, basándose en los buscados éxitos rotundos de los distintos barones del Partido Popular, enviar el mensaje, y que éste resultara creíble, según el cual si Pablo Casado gana las elecciones generales querrá gobernar en solitario.

 

Pero ese plan se le iría abajo si tanto en Castilla y León como en Andalucía, los miembros de Vox conquistan los suficientes escaños como para exigir entrar en los respectivos gobiernos.

 

Quizá haya elecciones andaluzas muy pronto, desde luego mucho antes de lo que todos habíamos pensado. Pero que Casado se juega personalmente su futuro político en estas dos convocatorias electorales, eso está fuera de toda duda.

Vox anuncia que cambia de socio, PP por PSOE. Lleva el mismo camino que UPyD y Cs.

 


Tránsfuga es una denominación atribuida en la política a aquellos representantes que, traicionando a sus compañeros de lista o de grupo —manteniendo estos últimos su lealtad con la formación política que los presentó en las correspondientes elecciones. Esto mismo le ha dicho el número dos de Vox a Abascal. “Tu no eres el dueño de mis actos”

Vox da por concluidas las negociaciones con el Gobierno andaluz del PP sobre los Presupuestos andaluces para 2022, y ha pedido la dimisión del vicepresidente de la Junta, Juan Marín (Cs), y la convocatoria «inmediata» de elecciones en la comunidad.

 

Así se ha pronunciado el presidente del Grupo Parlamentario Vox, Macario Valpuesta, en una comparecencia en la sede del Parlamento al hilo de que este martes la Cadena SER haya difundido una grabación en la que se escucha a Juan Marín, en una reunión interna del grupo parlamentario Cs celebrada el pasado mes de junio, sostener que es «estúpido» presentar y aprobar un Presupuesto «en año electoral» en Andalucía.

 

En esa comparecencia, Valpuesta ha considerado que el presidente de la Junta, Juanma Moreno, no puede ser «cómplice de esta situación y la única salida lógica a esta manifestación de lo que realmente están pensando es la convocatoria inmediata de elecciones».

 

La reacción de Vox llega después de que la portavoz del Grupo Socialista en el Parlamento andaluz, Ángeles Férriz, también anunciara este martes que rompe contactos con el Gobierno de la Junta tras considerar que éste ha realizado un «engaño masivo» en relación a su intención de aprobar el próximo Presupuesto andaluz de 2022, a cuyo proyecto ha confirmado que el PSOE-A presentará esta semana una enmienda a la totalidad en el Parlamento.

 

Para Vox, las declaraciones que Marín hace en esa grabación con «gravísimas» y demuestran la «extraordinaria hipocresía» del actual Gobierno andaluz, que lleva acusando a Vox desde hace meses «de electoralismo» y de estar sólo «pendiente de las elecciones», cuando resulta que el vicepresidente de la Junta y líder de Cs en Andalucía «pretende estar todo un año de campaña electoral permanente utilizando los cargos públicos».

 

El PSOE, por su parte, ha afirmado que «nadie se cree» que Marín «haya hablado por sí solo», porque el vicepresidente habla sobre «lo que deciden y comentan en una mesa camilla» en el Palacio de San Telmo, sede de la Presidencia de la Junta, ha remarcado.

Resultado del sondeo de Metroscopia-Henneo, Enero 2019 que con cocina real, significa un triunfo rotundo de la derecha. PP y VOX podrían sacar mayoría absoluta.


JP Logística
Comparativo de credibilidad para metroscopia, último sondeo elecciones autonómicas andaluzas.

JP Logística



El sondeo está más manipulado que los de Tezanos (CIS). Pero a título informativo démosle la confianza que ofrece una empresa socialista Henneo/Metroscopia. Este sondeo cocinado con números reales, significa un triunfo rotundo de la derecha. PP y VOX podrían sacar mayoría absoluta. 

El sondeo de Metroscopia refleja una tímida recuperación de los partidos tradicionales, especialmente del PSOE, tras el fuerte ajuste que tanto populares como socialistas sufrieron en los últimos meses de 2018. Según la encuesta -que se realizó después del pacto de PP con Ciudadanos y Vox en Andalucía, pero antes de la salida de Iñigo Errejón de Podemos y de la convención nacional del PP- el PSOE ampliaría su posición de liderazgo, al alcanzar un 23,7% de los apoyos y sacar más de 4 puntos al siguiente partido. La consolidación del partido de Pedro Sánchez en el primer puesto llega junto a una novedad en la segunda plaza. El PP volvería a recuperar ese segundo puesto, que había perdido en diciembre en favor de Ciudadanos. El partido que lidera Pablo Casado estaría empezando así a recuperar terreno tras la irrupción de Vox, que le supuso en solo un mes una caída de más de seis puntos. Castigo a Cs La ligera recuperación del PP está acompasada por una caída de 2,7 puntos por parte de Ciudadanos. La formación de Albert Rivera es la más castigada en el sondeo que se realizó entre el 9 y 15 de enero. Hay que tener en cuenta que fue en plena negociación paralela del PP con Ciudadanos y Vox. Podemos también cae, pero de forma muy limitada.

Así, pasa de contar con el 17,9% de los apoyos el pasado diciembre frente al 17,1% actual. La quinta formación es Vox, que sigue creciendo. La diferencia respecto a los sondeos anteriores es que el ritmo es bastante más moderado. Subiría 0,6 puntos, llegando al 12,1% de los apoyos. Es una cifra muy significativa, pero ya lejos del nivel de crecimiento que tuvo entre octubre y diciembre.
Prácticamente 40 años con solo dos partidos alternándose en el poder sin ningún competidor que los hiciera sombra electoralmente, y en menos de cinco años, España ha abandonado el bipartidismo (imperfecto, pero bipartidismo, al fin y al cabo) para pasar a un cuatripartidismo competitivo y encaminarse, ahora, hacia un pentapartidismo.

Un sistema con cinco partidos inédito hasta estos momentos en nuestro país desde la restauración de la democracia: nunca antes, en las últimas cuatro décadas, España había contado con cinco fuerzas políticas que superaran el 10% de los votos sin que ninguna de ellas alcance el 25%.

En estos momentos, según el Clima Social de Metroscopia para Ultima Hora, el PSOE sería la fuerza más votada con el 23.7% de los votos; VOX, con el 12.1%, ocuparía la quinta posición. Una diferencia de 11.6 puntos. En las elecciones de 2016 la diferencia entre el primero (el PP) y el quinto (ERC) fue de 30.4 puntos.

Es cierto que todavía se trata de un penta partidismo demoscópico. Hasta que no se celebren las próximas elecciones generales no se podrá saber —y en qué medida— si se produce o no. No obstante, todo hace pensar que este esquema de cinco partidos, más o menos competitivo, será el que surja de las urnas tras los próximos comicios generales.

Por lo pronto, Vox ya ha entrado en el Parlamento andaluz. La decisión de presentarse a estos comicios en un territorio con ocho circunscripciones y una fuerte competencia electoral —cuatro partidos por encima del 20% de los votos según los sondeos previos— parecía una apuesta demasiado arriesgada para un partido sin apenas estructura y sin cuadros políticos. Las elecciones al Parlamento Europeo, en las que la circunscripción es única, parecían, en principio, un escenario mucho más propicio. Y, sin embargo, el partido de Abascal logró en Andalucía 12 diputados (con representación en todas las provincias).

Es probable que la eclosión de Vox en las elecciones andaluzas se haya producido porque son las primeras que se han celebrado tras la llegada de Pedro Sánchez al Gobierno de España (y, por tanto, después de la salida de Rajoy de la dirección del PP que obligó a los populares a una importante recomposición interna). Si los comicios se hubieran celebrado en otra Comunidad, la irrupción de Vox hubiera sido probablemente similar (aunque, sin duda, la peculiar idiosincrasia política de Andalucía —única Comunidad en la que siempre ha gobernado el mismo partido— ha podido suponer un aporte de votos adicional para Vox en estas elecciones).

De hecho, el auge de Vox en el conjunto de España—siempre a la sombra de la situación política en Cataluña— ya había sido detectado en el Clima Social que Metroscopia realiza para Henneo y que fue publicado en octubre, justo antes de las elecciones andaluzas. Ahora, transcurridas estas —y una vez alcanzado el acuerdo entre los tres partidos de la derecha para propiciar el cambio en el Gobierno andaluz— la formación liderada por Abascal sigue creciendo en el conjunto de España hasta situarse ya por encima del 12% de los votos.

La reciente experiencia española muestra que las nuevas formaciones políticas que irrumpen en la escena política logran vivir una luna de miel con una parte sustancial del electorado que les impulsa en los sondeos durante varios meses consecutivos. Le pasó a Podemos tras las elecciones al Parlamento de 2014 —llegó a situarse durante algunos meses como primera fuerza política en intención de voto— y le pasó a Ciudadanos cuando decidió dar el salto a la política nacional. Si esto mismo sucede con Vox, las elecciones locales, autonómicas y europeas que se celebran dentro de apenas cuatro meses le van a pillar en la cresta de la ola. De ser así, lo más probable es que esta nueva formación política consiga no solo entrar en numerosos parlamentos autonómicos y ayuntamientos, sino que es probable, incluso, que logre llegar a formar parte del Gobierno en alguno de ellos. Un escenario claramente favorable para encarar unas elecciones generales y para modificar, de nuevo, el sistema de partidos español.


El cambio del bipartidismo al pentapartidismo puede llegar a producirse sin que haya cambiado el sistema electoral. Si bien este hecho habla, probablemente, muy bien de la fortaleza de las estructuras del sistema, obliga, al mismo tiempo, a un replanteamiento futuro del mismo. Sobre todo, teniendo en cuenta que, en estos momentos, 20 de las 52 circunscripciones electorales españolas tienen asignados cuatro escaños o menos y en conjunto reparten 64 escaños (lo que supone el 18% del total del Congreso de los Diputados). En esas circunscripciones, alguno de los cinco)

Prácticamente 40 años con solo dos partidos alternándose en el poder sin ningún competidor que los hiciera sombra electoralmente, y en menos de cinco años, España ha abandonado el bipartidismo (imperfecto, pero bipartidismo, al fin y al cabo) para pasar a un cuatripartidismo competitivo y encaminarse, ahora, hacia un pentapartidismo.

Un sistema con cinco partidos inédito hasta estos momentos en nuestro país desde la restauración de la democracia: nunca antes, en las últimas cuatro décadas, España había contado con cinco fuerzas políticas que superaran el 10% de los votos sin que ninguna de ellas alcance el 25%.

En estos momentos, según el Clima Social de Metroscopia para Ultima Hora, el PSOE sería la fuerza más votada con el 23.7% de los votos; VOX, con el 12.1%, ocuparía la quinta posición. Una diferencia de 11.6 puntos. En las elecciones de 2016 la diferencia entre el primero (el PP) y el quinto (ERC) fue de 30.4 puntos.

Es cierto que todavía se trata de un pentapartidismo demoscópico. Hasta que no se celebren las próximas elecciones generales no se podrá saber —y en qué medida— si se produce o no. No obstante, todo hace pensar que este esquema de cinco partidos, más o menos competitivo, será el que surja de las urnas tras los próximos comicios generales.

Por lo pronto, Vox ya ha entrado en el Parlamento andaluz. La decisión de presentarse a estos comicios en un territorio con ocho circunscripciones y una fuerte competencia electoral —cuatro partidos por encima del 20% de los votos según los sondeos previos— parecía una apuesta demasiado arriesgada para un partido sin apenas estructura y sin cuadros políticos. Las elecciones al Parlamento Europeo, en las que la circunscripción es única, parecían, en principio, un escenario mucho más propicio. Y, sin embargo, el partido de Abascal logró en Andalucía 12 diputados (con representación en todas las provincias).

Es probable que la eclosión de Vox en las elecciones andaluzas se haya producido porque son las primeras que se han celebrado tras la llegada de Pedro Sánchez al Gobierno de España (y, por tanto, después de la salida de Rajoy de la dirección del PP que obligó a los populares a una importante recomposición interna). Si los comicios se hubieran celebrado en otra Comunidad, la irrupción de Vox hubiera sido probablemente similar (aunque, sin duda, la peculiar idiosincrasia política de Andalucía —única Comunidad en la que siempre ha gobernado el mismo partido— ha podido suponer un aporte de votos adicional para Vox en estas elecciones).

De hecho, el auge de Vox en el conjunto de España—siempre a la sombra de la situación política en Cataluña— ya había sido detectado en el Clima Social que Metroscopia realiza para Henneo y que fue publicado en octubre, justo antes de las elecciones andaluzas. Ahora, transcurridas estas —y una vez alcanzado el acuerdo entre los tres partidos de la derecha para propiciar el cambio en el Gobierno andaluz— la formación liderada por Abascal sigue creciendo en el conjunto de España hasta situarse ya por encima del 12% de los votos.

La reciente experiencia española muestra que las nuevas formaciones políticas que irrumpen en la escena política logran vivir una luna de miel con una parte sustancial del electorado que les impulsa en los sondeos durante varios meses consecutivos. Le pasó a Podemos tras las elecciones al Parlamento de 2014 —llegó a situarse durante algunos meses como primera fuerza política en intención de voto— y le pasó a Ciudadanos cuando decidió dar el salto a la política nacional. Si esto mismo sucede con Vox, las elecciones locales, autonómicas y europeas que se celebran dentro de apenas cuatro meses le van a pillar en la cresta de la ola. De ser así, lo más probable es que esta nueva formación política consiga no solo entrar en numerosos parlamentos autonómicos y ayuntamientos, sino que es probable, incluso, que logre llegar a formar parte del Gobierno en alguno de ellos. Un escenario claramente favorable para encarar unas elecciones generales y para modificar, de nuevo, el sistema de partidos español.

El cambio del bipartidismo al pentapartidismo puede llegar a producirse sin que haya cambiado el sistema electoral. Si bien este hecho habla, probablemente, muy bien de la fortaleza de las estructuras del sistema, obliga, al mismo tiempo, a un replanteamiento futuro del mismo. Sobre todo, teniendo en cuenta que, en estos momentos, 20 de las 52 circunscripciones electorales españolas tienen asignados cuatro escaños o menos y en conjunto reparten 64 escaños (lo que supone el 18% del total del Congreso de los Diputados). En esas circunscripciones, alguno de los cinco.

¿Por qué Albert Rivera se saltó “el registro” del control de seguridad del aeropuerto del Prat? El maletín portaba más de 2 millones de euros y 800 gramos de cocaína –gran pureza-

Blog de Juan Pardo


El domingo, 7 de octubre, Albert Rivera, líder del partido de Ciudadanos, se disponía a coger un avión en el aeropuerto del Prat con destino a Madrid cuando el azar o la sospecha quiso que se sometería a los controles de seguridad aleatorios de "prueba de trazas". Fue ahí cuando empezó una tensa discusión entre los miembros de seguridad de Rivera y los del aeropuerto.

Una vez pasado el arco de seguridad, al líder de Ciudadanos se le pidió que se sometiera al control aleatorio de la "prueba de trazas" que tiene como objetivo detectar si los viajeros llevan algún elemento no permitido –droga- o trazas de explosivos.

En aquel preciso momento, los miembros de seguridad –escolta- del líder de ciudadanos se negaron a que el político pasara por estas pruebas que buscan en la maleta cualquier tipo de sustancia, cuando lo justo y preciso hubiese sido abrir dicho maletín como sería de obligatorio proceder  a cualquier ciudadano (s). Por ejemplo: Pablo Casado fue sometido a la prueba de trazas en el aeropuerto de Alicante, la diputada y Juez de Podemos, Victoria Rosell tuvo que dimitir por negarse a dicha prueba en el aeropuerto de Gran Canaria.

Uno de los escoltas de Rivera le dijo a los vigilantes del aeropuerto que era agente de la Policía Nacional y que ya se hacía cargo de la situación, a lo que los trabajadores respondieron que si no se realizaba la comprobación, debían proceder a identificar al agente con su número de placa tal y como dicta el protocolo de actuación en estos casos. Tiempo que aprovechó Albert Rivera, para como otras veces, cambiar el maletín y pasar la sala de control.

Tras la tensa situación entre el personal de seguridad del aeropuerto y los escoltas de Rivera, la Alternativa Sindical ha presentado una denuncia, tras el 'tira y afloja' y Rivera ya en el avión, varios escoltas volvieron al control para increpar a los vigilantes asegurando que "habían interferido en un operativo" y amenazando a los vigilantes del aeropuerto con un "La próxima vez te pongo los grilletes y te llevo p'alante".

La seguridad privada del aeropuerto de El Prat corre a cargo de la empresa Trablisa que trabaja bajo la supervisión de la Guardia Civil y realizan los protocolos marcados por la ley. Finalmente, la Policía Nacional ha interpuesto una denuncia a los trabajadores que serán citados en comisaría.  Por otro lado, el sindicato Alternativa Sindical, la empresa ha citado a los vigilantes y podría abrirles expediente por incumplir el mandato de colaboración con las fuerzas de seguridad. Con lo sencillo que hubiese resultado abrir el maletín que, entre otras cosas, es su obligación.

Ya es la cuarta vez que, Albert Rivera tiene serios problemas con la droga y sigue sin presentar las fuentes de financiación del partido que lidera.