Mostrando entradas con la etiqueta Rufián. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Rufián. Mostrar todas las entradas

Adelante Andalucía, Made in Rufián con referente ideológico de Lev Trotski

 

Adelante Andalucía en las huestes de Rufián

José Ignacio García, junto a su equipo de Adelante Andalucía en Jerez de la Frontera.
José Ignacio García, junto a su equipo de Adelante Andalucía en Jerez de la Frontera.

Algunos lo han descubierto ahora con el gaditanísimo pelotazo de Adelante Andalucía, pero el andalucismo es un romanticismo tan suspirante y tan de manita usada de visera o estetoscopio como los demás. Eso sí, es un romanticismo más teñido de carbonilla y hollejo, y de cal y cebolla, que de genética e historia sangrientas o sanguinolentas. Un dirigente andalucista me dijo hace ya mucho que la identidad de Andalucía no era esencialista, sino puramente política. O sea, que se basaba en el hambre de justicia más que en hambres mitológicas, folclóricas o incluso agropecuarias (la reforma agraria que pedía Blas Infante no era tanto una cuestión técnica como el signo de un cambio de paradigma político, social y hasta moral). A pesar de esto, Blas Infante, pope como de un goticismo moruno, estaba bastante atufado de idealismos e idealizaciones, cruzaba los latifundios con Bagdad y confundía Al-Ándalus con el Reino de los Cielos. En realidad la mitología siempre lo simplifica todo, los orígenes, los procesos, los objetivos, las explicaciones y la venta del concepto o la marca. Pero también lo pervierte todo, igual que el sentimentalismo. Que el andalucismo se pueda unir en alguna hermandad común con el independentismo catalán, siempre señorito, es un ejemplo de esto, y creo que Adelante Andalucía ya está ahí.

Adelante Andalucía es, decía yo ayer, el andalucismo lírico (o sea sentimental) y sin mácula (la izquierda sin contaminación de Sánchez), aunque debí decir mejor “el andalucismo lírico que queda” y “todavía sin mácula”, que no es lo mismo. Gabriel Rufián parece que ya ha acogido a la formación andaluza entre sus huestes a la vez nacionales, plurinacionales, universales y disolventes (Victoria Prego hablaba precisamente del “independentismo disolvente”). “Es el momento de las izquierdas soberanistas”, escribía en X al hilo de la sorpresa y el sorpaso del partido andaluz. También Teresa Rodríguez, que sigue siendo la musa de manto verde de Adelante Andalucía, mencionaba este concepto, el de “izquierda soberanista”, que no es nuevo en ella pero no forma parte del andalucismo puro o clásico sino que es una mutación para competir en el nicho podemita, primero, y postpodemita, luego. Así que Adelante Andalucía no es andalucismo sino el andalucismo que ha quedado, el andalucismo mutante superviviente, y no estará mucho tiempo libre de mácula porque ya lo ha incorporado Rufián, o sea el sanchismo, a los cálculos y milicias para su milagro.

No va a entrar uno en la exégesis de Blas Infante, como si él fuera un profeta con sandalias o un padre de la Iglesia, aunque tenía algo de eso. Pero su lema clásico es “Andalucía por sí, para España y la Humanidad”, que es un mensaje humanista y universalista, o sea lo contrario al nacionalismo etnicista y egoísta de los socios de Sánchez. Lo característico del andalucismo de Blas Infante es su “nacionalismo antinacionalista”, como creo que llegó a decir alguna vez. O sea que Adelante Andalucía aún podría ser nacionalista en este sentido cívico, en el sentido en el que me decía aquel dirigente andalucista. Pero ni el independentismo catalán ni el nacionalismo vasco, sean de izquierdas o de derechas, son cívicos sino esencialistas. O sea, no conciben la nación como contrato social de ciudadanos, sino como tautología casi mística: la nación está formada por los que reclaman ser nación. Por eso no son ni una mayoría ni una minoría, sino una totalidad. Por eso su acto fundante no es un proceso democrático (o sea siguiendo la legalidad, la Constitución) sino la mera voluntad. Y ese afán de totalidad que no necesita la democracia es lo que los sitúa, sigue creyendo uno, en el totalitarismo donde están.

Adelante Andalucía es el andalucismo que ha quedado, el mutante superviviente, y no estará mucho tiempo libre de mácula porque ya lo ha incorporado Rufián, o sea el sanchismo

Adelante Andalucía ha tomado los símbolos del andalucismo, su Arbonaida entre olivo y alfanje, su sentimentalidad de blues sureño, con hacienda y señorito. Pero no es el andalucismo clásico ni el viejo andalucismo, el de aquel Partido Andalucista ya desintegrado entre personalismos, posibilismos y migajas políticas (el PSOE es único consiguiendo esto). El PA fue autonomista-federalista como mucho, muy lejos de estos soberanismos que aspiran a la confederación, o sea a pactos entre tribus, a saludarse de fogata a fogata y de palafito a palafito. La verdad es que, aparte del clasicismo u oportunismo andalucista de Adelante Andalucía, que ahora aparece no como rebeldía andaluza sino como abejeo del ecosistema sanchista, uno prefiere no ser tribu. La civilización siempre va hacia arriba, hacia la integración y la globalización, no hacia abajo, hacia la atomización y la desintegración, cosa que nos devolvería a la orgullosa tribu con orgullosos plumajes y tambores.

Todas las naciones vienen de encamamientos o de guerras, los pueblos no existen sino como constructos azarosos o interesados, y lo único que nos salva de la mitología y del reyezuelo es la ley. Lo demás es cuento o, como se dice ahora, relato. No aspira uno a tener más patria que una ley justa y unos derechos que no dependan del acuerdo privado entre jefes de tribu sentados en mantas zamoranas o de la sierra de Grazalema o de Mataró o de donde sea. Pero es justo ahí donde están los soberanismos, que no sólo nos quieren meter en una choza o en un iglú culturales o políticos sino que ellos, tan republicanos, no aceptan el imperio de la ley. Si acaso, como hemos visto con los indepes, aceptan consejos de ancianos, de alcaldes con garrota o de socios de casino comercial. Eso es lo que significa ahora soberanismo: no ya acabar con el centralismo, ni siquiera acabar con España, que no deja de ser otra mitología, sino acabar con el mismo concepto de Estado.

Adelante Andalucía primero fue escisión de Podemos (con razón, cree uno), y un poco también escisión familiar de Teresa y Kichi frente a Iglesias e Irene. Podemos era una iglesia vertical, con un papa con coleta, y Teresa quería un partido andaluz, que no tiene por qué ser lo mismo que andalucista. Pero su nicho era el mismo, la nueva izquierda nihilista, sentimental e identitaria, o sea que abrazaba cualquier lucha de identidades, incluidas las nacionalistas, después de haberse quedado sin lucha de clases. Claro que eso, ahora, significa también ser instrumento del sanchismo. A uno le caía bien el andalucismo y hasta le cae bien Teresa, que tiene una coherencia y un pundonor como de indígena que no suelen tener los políticos. Pero a lo mejor la verdadera tradición del andalucismo o de la izquierda, su verdadero clasicismo, es terminar pandereteando alrededor del PSOE. Sobran, al final, purismos y canoas, hechizos y romanticismos.

La izquierda de la izquierda de Rufián e Irene Montero.


Rufián y Montero en la pecera de la izquierda
El portavoz de ERC en el Congreso de los Diputados, Gabriel Rufián (d) y la secretaria política de Podemos y eurodiputada, Irene Montero (i), durante el diálogo 'Què s'ha de fer?', moderada por Xavier Domènech (c) | Europa Press

Gabriel Rufián e Irene Montero, sentados en pequeñas sillas o tronas rojas en un auditorio de la Pompeu Fabra que era como una pecera, parecían eso, diminutos reyes submarinos de lo suyo. Lo suyo, su izquierda, su lucha, es una cámara de eco, es una jarra de cristal en la que viven y se entienden sólo ellos, como sirenitos. De todas formas, la conclusión más curiosa que saca uno sobre el encuentro o debate es que quizá sea posible una confluencia de las izquierdas, pero nunca será posible que se pongan de acuerdo. A pesar del ambiente propicio o climatizado, precalentado con rap combativo (por lo visto eso existe como género musical, una especie de degeneración del punk o del ska que ha terminado sonando a música de chiringuito, a anuncio de cerveza); a pesar, decía, del escenario preparado como una tarta matrimonial o como un baile de príncipes sirenitos, casi con estrellas de mar flamígeras, lo que decía Montero era lo contrario a lo que decía Rufián, y lo que proponía Montero era lo contrario a lo que proponía Rufián. Aun así se echaban piropos, se aplaudían, se citaban en las trincheras o en la unidad como el que se cita en el Empire State, o quizá el que se cita en el callejón para el ajuste de cuentas, porque ese lenguaje fraterno y zalamero siempre es sospechoso. O sea, lo que pasa siempre en la izquierda, y que termina siempre en lo que termina.

La izquierda verdadera no va a cambiar, y esa postura, esa pureza de virgen de la causa, de mártir con espinas en los ojos y en el costado, es la que veíamos en Irene Montero, que estaba incluso afónica, como después de sufrir y gritar mucho por lo suyo, y movía un zapatito rojo como una Cenicienta con zapatito rojo a punto de perderlo. Rufián es ya otra cosa. Rufián se ha afilado el perfil, o se lo ha afilado el instinto de supervivencia, ese hormigueo en el estómago o en los zapatos que yo creo que no siente Irene Montero, que sigue viviendo y hablando como una esnob, como una burguesa con biblioteca izquierdista heredada igual que un cafetal o un poni. Hablaba Irene Montero de “recuperar el orgullo de lo que somos”, que en realidad quiere decir recuperar el orgullo de lo que ella es, de lo que ella hizo, a pesar de que precisamente es eso, entre otras decepciones o traiciones, lo que ha llevado al derrumbe de su partido y de su izquierda. Hablaba Montero desde cierta infalibilidad autoindulgente o vanidosa, porque si la izquierda sólo puede hacer lo que hace (lo que hizo y hace ella), aplaudir a la izquierda es aplaudirse ella y perdonar a la izquierda es perdonarse ella. Y esa izquierda que eres tú siempre resulta mosqueante.

Irene Montero es la izquierda de toda la vida que se descubre a sí misma periódicamente, como se descubre la maravilla de la primavera, y se indulta también periódicamente, declarándose perfecta aunque, eso sí, perseguida o incomprendida. Es esa izquierda un poco iglesia milenarista, un poco testigo de Jehová, siempre con la venida que no viene y que, cada vez que no viene, se reafirma aún más en los dogmas y explica los fracasos como una prueba de fe, de fortaleza o de pureza. Irene cree que hay que ser más puros, más feministas, más sindicalistas, más anticapitalistas, más fetichistas, y darle mucho a Mercadona, que ella mencionó más que cualquier asunto que preocupe a los votantes, suyos o de los otros. Ni siquiera habló de la unidad, de la mecánica específica de la confluencia o de la supervivencia de la izquierda. Dogmática, enfática y severamente, Montero pedía “no renunciar a nuestro derecho a soñar que otra sociedad es posible”, incluso “aunque esto no dé votos”. Y yo le doy la razón, que la izquierda verdadera nunca fue de votos, sino de sueños. Ella misma vive más de los sueños que de los votos. Para ella, me parece, no se trata tanto de frenar al fascismo sino de no quedarse sola en el cafetal, en el poni o en la siesta de señorita con cafetal o poni.

Si la izquierda está así, con Montero montada en poni y Rufián convertido casi en hereje, es justo porque ellos no convencen con la realidad

Rufián estaba ciertamente allí, pero como al otro lado. Ya digo que se ha afilado, se ha lobunizado quizá al verle las orejas al otro lobo de la derechona pecholobo, aunque no sé si eso lo hace para ser visto como líder o, al revés, ha terminado siendo visto como líder por eso mismo. Si Montero hablaba de pureza y paciencia, como una abadesa, y de que hay que “perder 700 veces para ganar una”, Rufián recordaba que “sólo tienen una bala”, unas elecciones (sigue creyendo que si gobierna la derecha habrá ilegalizaciones, éxodos o cadenas, o intenta meter miedo con ese lobo). Si Montero decía que no había que entrar en el marco de la derecha (tampoco sabe uno qué entienden por eso, quizá algo entre la tauromaquia, el liberalismo, el sentido común y Hitler, pero suena a valla electrificada, dañina o incluso asesina), Rufián aseguraba que era precisamente en su marco en el que había que combatirlos.  Si Montero hablaba de sueños, Rufián hablaba de “llenarle la nevera” al votante, literal y metafóricamente, o sea llenarla de realidad, que a mí me parece lo más difícil. Si la izquierda está así, con Montero montada en poni y Rufián convertido casi en hereje, es justo porque ellos no convencen con la realidad, sólo con simbología o literatura, no con la nevera sino con la guitarra.

El proyecto, me parece a mí, tendrá que ser más matemático que programático, porque ya digo que, aunque parecieran dos caballitos de mar reinando en la fiesta de la pecera de la izquierda, Irene Montero y Rufián son ahora mismo incompatibles. Si Rufián hablaba de abandonar la complacencia y de hacer autocrítica (“hemos decepcionado”, confesaba), Montero justificaba su empecinamiento, o su fracaso, con menciones a dignos huelguistas o a Rosa Parks (de nuevo, lo que quería decir es que ella era tanto como Rosa Parks). Si Montero hablaba de insistir en la ortodoxia para convencer (para convencer no sé cuándo, que ellos ya insistieron hasta gobernar y ya ven), Rufián se declaraba “harto de tener la razón”. Si Rufián hablaba de entrar en temas incómodos para la izquierda (sus fetiches, en realidad) como seguridad o inmigración, Montero argumentaba que lo que da seguridad es el feminismo y los servicios públicos, que no tiene mucho sentido pero queda bien enarbolado el fetiche. Rufián incluso prefería “llenar TikTok a llenar bibliotecas”, aunque me parece exagerado colocar a Montero en una biblioteca, como si fuera Miss Asturias.

Irene Montero y Gabriel Rufián, cordiales, empiropados el uno del otro y negándose a la vez el uno al otro, eran en realidad más puros en su izquierda que la izquierda de purísima concepción de una y la izquierda pragmática o superviviente del otro. Su izquierda pura, su pura izquierda, es justo esa pelea irresoluble, contradictoria incluso con otras contradicciones, librada en la pecerita, como peleas de peces de colores, y que no cesa a pesar de que la supervivencia y la inteligencia exigirían otros procederes. La izquierda, en realidad, es incapaz de librarse de sus dogmas y de las peleas sobre sus dogmas, como sectas de pesados libros, copones y ropajes. Por ejemplo, a pesar de la vocación nacional del proyecto, el moderador, Xabier Domènech, empezó tranquila, consciente o inconscientemente a hablar en catalán, igual que el propio Rufián después (luego fueron alternando, creo que arrepintiéndose cada vez). La gente en el chat de YouTube, claro, se quejaba (“¿no hay subtítulos?”, “qué poco respeto a la izquierda del Estado”, “así en Andalucía no ganan”). Pero es que son así. Incluso para el ahora pragmático Rufián hay fetiches (la lengua, la identidad de tribu) que no se pueden sacrificar ni siquiera para convencer, para conseguir su objetivo.

Irene Montero y Rufián podrían estar en el proyecto, o incluso liderarlo (“yo quiero hacer equipo con Gabriel”, aseguraba Montero), pero no podrán ponerse de acuerdo. La pecera de la izquierda es también, o sobre todo, eso. La izquierda verdadera sigue siendo esa caverna o cabañita, esa platea, esa cuota del 10%-15%, casi invariable porque no pueden convencer a nadie más que a los convencidos y, cuando consiguen convencer a más, irremediablemente los decepcionan. Era lo de siempre, la purista y el pragmático, la diletante y el que necesita sobrevivir, abrazándose y contradiciéndose bajo los mismos oleajes, banderas y constelaciones, bajo las mismas lanzas o incluso bajo las mismas siglas. En ese sentido, Rufián era tan puro o más que Irene Montero, y sin duda más imprevisible o peligroso. Rufián puede ser ese posibilista que no ha renunciado a sus dogmas, sino que quizá ha asumido la necesidad de la doblez o de la mentira para preservarlos. En todo caso, nadie fuera los entiende, ni poniendo ellos subtítulos ni poniéndonos los demás escafandra.

Rufián, ahora quiere ser independentista en Madrid, o sea, en el exilio.


 

 Nuevo ejercicio de sarcasmo de Gabriel Rufián en el Congreso

Por Juan Pardo Navarro

Rufián, ahora quiere ser independentista en Madrid, o sea, en el exilio.

Rufián dice ser independentista pata negra, pero prefiere marcarse un chotis bien arrimado en la pradera de San Isidro que dar giros bailando la sardana. Le gusta acodarse en la barra de un bar de Malasaña hasta la madrugada, la misma pose que exhibe en la tribuna de oradores del Hemiciclo con la cadera escorada hacia la izquierda y el terno azulón ajustado cual John Wayne. Ha descubierto, aunque nunca lo reconocerá, que en Madrid hay una libertad que se escurre en Barcelona, donde la CIA secesionista persigue hasta a Junqueras por si se le ocurre leer a escondidas “El Imparcial”. Al portavoz de ERC le han acusado de aspirar a ser presidente del Gobierno del Estado español. Pero es falso. Aspira a ser ministro de cualquier cosa, de cualquiera, y quedarse en la capital del Reino, donde se vive mejor y más tranquilo. Como ministro, además, tiene derecho a pasear en el Falcon cuando Sánchez descansa en La Moncloa. Y por entonces ya no estará Yolanda Díaz en el Gobierno que es quien más usa y abusa del jet.

Ha sido el propio Sánchez quien le ha animado a agitar el avispero de la extrema izquierda para aglutinar escaños, para no quedarse sin apoyos y, por tanto, tirado en la calle a las puertas del banquillo de los acusados del Supremo. Y el parlanchín de ERC era el candidato más dispuesto de la progresía a pasearse por los platós llamando a la rebelión contra la amenaza inminente de la llegada del PP y Vox, “del fascismo”, de los francotiradores del comunismo tontorrón. Los partidos que pueden desnudar a los progres de todos sus falsos disfraces sociales. De poner en su sitio a los que intentan resucitar la kale borroka para ganar la batalla que perdió ETA. O a los cobardes golpistas catalanes que se escondieron bajo tierra para no ser cazados o huyeron a Bruselas en el maletero del coche cuando asumieron la derrota. Porque sin todos ellos, sin sus desperdigados escaños, Sánchez está abocado a hacer las maletas a toda prisa y huir a Dominicana cual galgo de Paiporta para salvar el pellejo y los dineros.

Pues el PSOE verdadero tiene preparado un voluminoso dossier de sus reiterados pucherazos como candidato a secretario general que acumula ya una tonelada de papeletas falsas. Tampoco olvidan sus antaño compañeros socialistas los enjuagues como presidente del Gobierno al hacer lo contrario de lo que prometió en las campañas electorales. Todo lo contrario. No sólo está la Justicia al acecho de su caída a los infiernos. Lo están también sus propios compañeros socialistas avergonzados y traicionados por el mayor falsario del partido. El sepulturero del auténtico Partido Socialista, el que en su día contribuyó sin complejos a la convivencia, la transición, la democracia y la paz en España. Rufián, mientras, se instalará en la plaza Mayor para trasegar un bocadillo de calamares. De Madrid al cielo, dice a media voz. Y si a Sánchez le salieran las cuentas, lo que nunca hay que descartar, en 207 el parlanchín republicano paseará por los tugurios del foro portando con orgullo su cartera como ministro español. Que lo del independentismo ya está pasado de moda.

Franco que, en breve, será beatificado hubiese expulsado a Rufián hasta del sistema solar.


Blog de Juan Pardo

Yo que con curas, monjas, perros y gatos tengo pocos tratos. Hoy, más que ayer, tengo claro que para dialogar prefiero un beato a un rufián. Igual que yo deben haber pensado los miembros del Movimiento por España, antes Movimiento Nacional, o sea, los que ganaron la guerra civil española a la banda de republicanos. Cierto y verdad es que el ejército que comandaba Francisco Franco expulsaron y muchas balas perdidas  mataron a “inocentes” republicanos, pero no menos cierto es que los que quedaron son casi tan traviesos como el político catalán de ascendencia andaluza, Gabriel Rufián, alias el caraculo. Lo que en cierto modo y medida atenúa aquella mortandad, no conozco ninguna guerra o postguerra sin bajas en el padrón municipal.

Por aquel bien que hizo a los españoles, Francisco Franco va a ser beatificado ya que pasó con nota los dos requisitos anteriores, Siervo de Dios y Venerable. Beato significa “feliz”, pero feliz en el paraíso de las alturas, gozando plenamente la felicidad de los suyos. Si otra cosa no, Franco quería mucho a los españoles, por querer quería hasta los socialistas, sin ir más lejos, Pedro Sánchez debe su nombre a San Pedro, poco menos que Dios y lo mal que se lo paga. Pablo Iglesias es Pablo por San Pablo. San Pedro y San Pablo. Su nombre en lenguaje socialista sería Петропавловский собор Petropavloskii Sobor, cómo para dar con ellos en el infierno.

La carta ya ha sido enviada a la Conferencia Episcopal Española, y su remitente, el Movimiento por España presidido por Pilar Gutiérrez, cuyo objetivo es "cambiar el modelo de Estado hacia una democracia orgánica sin partidos basada en la justicia social, el bien común y la moral cristiana, bajo una monarquía católica y tradicional española".

Dice esta tal Pilar Gutiérrez y yo la creo que tan glorioso y verdadero fue Franco que, ahora no le van a canonizar porque el Papa que hay es más rojo que Echenique, también las compañías del Papa.  En realidad, Franco ya es Santo, pero cuando el siguiente Papa le canonice, millones de niños tomarán el nombre de San Francisco Franco. Por ejemplo, Francisco Franco Sánchez Castejón. 

Los socios de coalicción de Sánchez ladran, pero no le dejarán caer. Aún quedan dos años de mamandurria.

 


El pleno sobre la corrupción ha servido para comprobar que los socios de Sánchez no le van a abandonar. Si se hubiera atrevido a plantear una cuestión de confianza, la habría ganado.

De hecho, en la sesión se ha hablado más de la corrupción del PP que de la que afecta al presidente del gobierno y a su partido. En un momento de su contra réplica, Sánchez, venido arriba, proclamó: "Mi gobierno y el de Rodríguez Zapatero han sido los más limpios de la democracia". Vengativo, como es, no desaprovechó la ocasión de darle un repaso a Felipe González por los casos que afectaron a sus gobiernos.

La intervención inicial de Sánchez no tuvo mucha enjundia. Volvió a pedir perdón, a lamentarse de los casos de Santos Cerdán José Luis Ábalos, dos casos en un partido de más de cien mil militantes, y lanzó un paquete de medidas muy rimbombantes, como si en este país no hubiera ya una legislación suficiente para sancionar a las empresas que pagan comisiones.

El problema que tiene Sánchez es que carece de crédito para que nos aceptemos que está decidido a acabar con la corrupción. No sólo porque eligió a dos de las manzanas podridas del PSOE justo para los puestos donde se fabrican las corruptelas: la secretaría de organización del partido y el Ministerio de Fomento. También porque ha sido su gobierno el que ha legislado para rebajar un delito tan ligado a la corrupción como la malversación. A cambio de siete votos. También porque él y su gobierno no han parado de arremeter contra los jueces, que son los que determinan si se han producido delitos relacionados con la corrupción. También porque ha sido él y su partido los que han puesto en duda la labor de la UCO de la Guardia Civil, que, como policía judicial, investiga los casos de corrupción. También porque ha sido él y su gobierno los que han descalificado, los que han cortado la financiación, de los medios que han sacado a la luz casos de corrupción que han llevado, por ejemplo, a la imputación de su esposa (Begoña Gómez) o de su hermano (David).

¿De verdad alguien sensato puede creer que el mismo Sánchez que ha hecho todo eso puede ser el hombre que limpie de corrupción su gobierno y su propio partido?

Los socios del Gobierno gesticulan, pero no dejarán caer a Sánchez. Apoyarle les sale muy rentable

Ni él mismo se lo cree. Pero la fortaleza de Sánchez reside precisamente en que goza de una mayoría parlamentaria que le permite resistir a pesar de que la basura le llega hasta las cejas. Fue vergonzoso. Yolanda Díaz -que es vicepresidenta- habló de la corrupción como si no fuera miembro del gobierno. Para, al final, decir que cree en la inocencia de Sánchez. ¿Qué decir de Rufián o de Aizpurúa? Y el PNV, como siempre, en su papel. La representante de Junts, Miriam Nogueras se permitió el lujo de hablar de la corrupción de los dos grandes "partidos españoles", como si Jordi Pujol fuera San Jorge y el 3% un mal sueño.

Si alguien de otro país hubiera asistido a esta sesión tendría difícil decidir a quién se estaba juzgado en la Cámara. Pero, aún más, llegaría a la conclusión de que el PSOE y sus socios lo que no quieren son elecciones, porque están seguros de que las perderían.

Queda el poso de que subyace en algunos partidos es el miedo a la democracia. Se conforman con lo que hay, aunque sea apestoso, porque lo que vendría, afirman, sería mucho peor.

Quieren asustar a la gente con el fantasma de la derecha y la ultraderecha, el retroceso de las libertades, la vuelta del machismo (que se lo digan a las militantes del PSOE o a la empleadas de Moncloa), etc. Pero, la realidad es mucho más pueril. Lo expresó con toda claridad Rufián una mañana en los pasillos del Congreso: "Dure un mes o dure dos años, hay que aprovecharlo". Esa es la cuestión. Mientras el país pierde crédito, mientras se van sabiendo cada vez más cosas que nos ponen los pelos de punta, otros hacen sus cuentas. Un Sánchez débil es un chollo que no van a volver a encontrar. Por ello no tienen inconveniente en convertirse en cómplices.

Así que, después de esta sesión, sólo confío en que la UCO, los jueces y los periodistas sigan, sigamos haciendo nuestro trabajo. Esa es la única esperanza de que se produzca un cambio.

Para Rufián (ERC), Pedro Sánchez está AGOTADO y para Podemos, la legislatura está muerta.

 

Rufián cree que Sánchez está "tocado" y Podemos asegura que la legislatura está "muerta"

PODEMOS, Pablo Iglesias empieza a rescatar "aquellos votos" de los que se apoderó Sánchez. 
(Foto: EFE/Mariscal)
EL IMPARCIAL/Efe
miércoles 18 de junio de 202512:21h
ic_facebookic_twitter
El portavoz de ERC se ha reunido con el presidente, al que ha descrito como "una persona tocada" y deja abierta la incógnita: "No sé lo que va a pasar".
El hartazgo de ERC con Sánchez: "Jure y perjure que esto no es la Gürtel del PSOE"
Ambiente enrarecido en la política española tras la rebelión de los socios de Gobierno, tras los escándalos de corrupción que salpican al PSOE. "Hemos visto a un presidente tocado, a una persona tocada", ha dicho este miércoles el portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, tras reunirse esta mañana en la Moncloa con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, dentro de la ronda que ha abierto para tratar de recomponer la relación con sus socios.

Rufián, que había dudado en si acudir a la cita porque no tenía claro que pudiera ser de utilidad, finalmente ha aceptado encontrarse con el presidente para "intentar decirle con un poco más de tiempo lo que le hemos dicho durante dos minutos" en una sesión de control del Congreso que ha tachado de "absolutamente desafortunada".

Tras una conversación de 35 minutos, y de vuelta al Congreso, el diputado de ERC ha resumido el resultado en los pasillos constatando que había visto a Sánchez "tocado" y ha apuntado respecto al futuro de la legislatura: "No sé cuánto tiempo queda, no lo sé, no sé lo que va a pasar".

Por su parte, la líder de Podemos, Ione Belarra, ha afirmado este miércoles que la legislatura está políticamente "muerta", pero cree que su continuidad dependerá de lo que decida hacer el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que es quien tiene la potestad por ejemplo de adelantar elecciones.

En declaraciones a los medios en el Congreso, Belarra ha criticado la actitud de Sánchez en el pleno de este miércoles en sus respuestas sobre el caso Koldo y lo ha acusado de usar la "estrategia" del 'y tú más', al decir que el PP "tiene más corruptos y roba más" que el PSOE.

En su opinión, esta actitud de Sánchez hace "casi el mismo daño que la propia trama de corrupción" en la que está involucrado el PSOE, pero no ha pedido su dimisión, ya que cree que es una decisión que debe tomar él, aunque ha afirmado que "políticamente la legislatura ya está muerta".

"Creo que ha llegado a su fin, que este ciclo ha llegado a su fin porque es evidente que no hay ninguna actitud en el PSOE que permita abordar los grandes problemas que tiene España", ha dicho y ha mencionado a continuación la vivienda, el rearme militar y la regeneración democrática, entre otros asuntos.

No obstante, para Belarra la continuidad de la legislatura depende de las decisiones que tome Sánchez, como por ejemplo si hay o no elecciones anticipadas.

Y ha añadido que tanto un posible adelanto electoral como una moción de censura o una cuestión de confianza no van a resolver el problema de fondo, que asegura que es el bipartidismo, al tiempo que ha subrayado que la labor de Podemos ahora es tratar de construir una alternativa para "cambiar el rumbo" del país.

Que quienes más odian a España vayan sean sus gobernantes, ME ATERRA. PSOE, Podemos, Bildu, PNV y ERC.


JP Logística.

Pedro Sánchez es un perverso bellaco sin principios ni humanidad. Si hace 20 años me dicen que ETA, más pronto que tarde formaría parte del Gobierno de España, que se entiende como la autoridad única que dirige, controla y administra las instituciones del Estado, sencillamente hubiese pensado que mi interlocutor estaba o era loco profesional.

No mejora en mucho el socio de Gobierno catalán, ERC al de los asesinos vascos. Decía Carmen Forcadell, en miras del perdón por parte del Tribunal juzgador del Procés: “Oriol Junqueras, siempre me ha mirado mal –como puede el hombre, mirada de carnero degollado- insistía muy a menudo en que había que preparar a las masas catalanas para la conquista del poder y, también, para elaborar listas negras a las que ejecutar o expulsar de Cataluña. Por eso nunca estuve de acuerdo con él, menuda cara dura. A las 15:27 horas del 27 de octubre, la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, declara la independencia de Cataluña.

El tercer socio de Gobierno, Iñaqui Urkullu: “Los muertos, muertos están. No es ético que miembros de ETA sufran innecesariamente – blog de Juan Pardo-“. Decía: Las marcas en las paredes, los nombres grabados en las paredes del horror carcelario deberían ser suficiente mérito para excarcelar a ETA que aun no teniendo seguro que asesinaran, si lo hicieron es porque estaban acorralados por la sociedad española.

El cuarto aliado, como dice Pedro Sánchez de la Coalición, Podemos, poco hay que detallar, no es que no condenen las actuaciones tiranas de Maduro, sino que consideran al dictador bolivariano como ejemplo a seguir en la consecución de un Gobierno progresista. Si serán bandidos perversos que prefieren no aceptar las donaciones de Amancio Ortega para equipar todos los hospitales de aparatos I+D+I en favor de la lucha contra el cáncer. No hay que olvidar la construcción de residencias geriátricas de alto standing, para uso de clase media y baja con cuota 0 euros. 

De todo esto se desprende que va a conceder, primero el indulto por la vía del “delito por negligencia” y a continuación una serie de repúblicas encubiertas con el nombre de Estados Federales o territorios independientes. ¿Sabéis cuántos gobiernos hubo en los cinco años de República en España, 1931-1936? La friolera de 21 que no siendo para menos terminó en la guerra civil, no por Franco, sino porque el PSOE, antes de la elección del 22 presidente dio un golpe de Estado a la República.  

Etiquetas:
República de Cataluña - República catalana - Bildu - ETA - delito por negligencia - Gobierno de Coalición - Estados Federales - ¿Cuántos gobiernos hbo en la República? - Alto Standing - Tiranía bolivariana - 

Albert Rivera, después del 26M se entregará a Pedro Sánchez.


JP Logística

Albert Rivera con los malos resultados que cosechará en las municipales y autonómicas acudirá a Moncloa por primera vez tras las elecciones del 28-A, en cuya campaña buscó abiertamente la confrontación directa con Pedro Sánchez. El presidente del gobierno y el líder de Ciudadanos protagonizaron los momentos más tensos de los dos debates televisados. La relación personal entre ambos prácticamente no existe y es público y notorio que ninguno de los dos ha puesto de su parte para rebajar la tensión.

Pero Sánchez y Rivera están condenados a entenderse. O deberían estarlo. El resultado de las elecciones generales ha dibujado un parlamento en el que el PSOE, a pesar de tener una clara ventaja sobre el segundo partido más votado, necesita de apoyos para gobernar. La matemática es testaruda: ambos partidos suman 180 escaños. Un posible acuerdo posibilitaría un gobierno estable con capacidad para afrontar los difíciles retos, como Cataluña o la desaceleración económica, que debe afrontar España en los próximos años.

Es de sobra conocido que las organizaciones empresariales y las instituciones europeas verían con buenos ojos un gobierno de Sánchez con el aval de Rivera. Ese hecho ha sido utilizado como argumento por Podemos para afear al PSOE un posible acercamiento a Ciudadanos, bajo la excusa de que es lo que quieren los ricos y los poderosos. Lo que pasa es que Pablo Iglesias necesita que Sánchez le necesite para gobernar y la opción de Rivera le dejaría fuera de juego en esta legislatura.

En un movimiento táctico no exento de lógica, este lunes el presidente del PP, Pablo Casado, invitó a Ciudadanos a abstenerse para facilitar la investidura de Sánchez. Al mismo tiempo, el número tres del PSOE, José Luis Ábalos dejaba claro (no es la primera vez que lo hace) su preferencia por Ciudadanos como aliado del gobierno. 
Casado piensa que si Rivera facilita la investidura de Sánchez le deja el terreno abierto para ejercer como líder indiscutible de la oposición. Eso reforzaría su papel y le permitiría argumentar que la única alternativa real al PSOE es el PP. Por su parte, Ábalos lanza la idea no tanto porque piense que puede ablandar a Rivera, sino porque le quiere recordar a Iglesias que no es imprescindible para gobernar.

El líder de Cs no puede mostrar sus cartas a menos de tres semanas del 26-M. Pero eso es una cosa y otra es que se cierre definitivamente a pactos con el PSOE

Rivera, que junto al líder del PSOE, ha sido el gran triunfador del 28-A , tiene difícil cambiar ahora -a tan sólo ocho días de las elecciones- unos de los ejes esenciales de su campaña: echar a Sánchez de La Moncloa. Y no sólo porque quede poco estético, sino porque su objetivo sigue siendo desplazar al PP como partido hegemónico del centro derecha. Rivera quiere ser el jefe de la oposición, aprovechando el momento de debilidad que se vive en Génova 13.

Todo ello nos lleva a concluir que en la reunión de este martes no habrá ni siquiera un atisbo de un nuevo Pacto del Abrazo (aquel que alcanzaron Sánchez y Rivera en 2016 y que fue frustrado por Pablo Iglesias).

Para Rivera sería suicida anunciar su apoyo a Sánchez a menos de tres semanas de unas elecciones municipales, autonómicas y europeas en las que piensa que puede dar el golpe de gracia al PP con un sorpasso en votos en las europeas y un triunfo indiscutible en Madrid.

Casado piensa que si Rivera facilita la investidura de Sánchez le deja el terreno abierto para ejercer como líder indiscutible de la oposición

Pero una cosa es que a Rivera no le convenga ahora alimentar la esperanza de un pacto y otra que se cierre a él de manera definitiva. De hecho, hay tiempo para decidir sobre la investidura hasta después del 26-M.

Teniendo en cuenta los intereses de España está claro que es mejor un gobierno de Sánchez (aunque sea en solitario) con un respaldo programático de Ciudadanos, que un gobierno socialista sustentado por Podemos y los independentistas. Eso lo tiene claro no sólo el mundo económico, sino también una parte importante de los votantes de Ciudadanos.

Por tanto, lo que se le puede reclamar a Rivera ahora no es que se comprometa a dar luz verde a la investidura de Sánchez, sino que no se cierre la puerta a posible acuerdos en el futuro. Una vez despejado el panorama electoral del 26-M el líder de Ciudadanos podrá decidir con menos presión y con una perspectiva de medio y largo plazo. Rivera no puede limitar su acción política a un “No es no” a Sánchez.

Pablo Iglesias y Albert Rivera dicen que no pactarán con Sánchez. Pablo Iglesias y Rivera hará lo que diga su “dueño”, el okupa de La Moncloa


JP Logística

Pero repasemos sin olvidar y mañana lo veremos, la única base electoral del PSOE es ir de víctima, como así, en su día  lo hizo Zapatero. Cuando, también el líder de Ciudadanos prometió con solemnidad que jamás volvería a pactar con Sánchez. En ese instante, el equipo de campaña del presidente del Gobierno se frotó las manos al contemplar ante sí todo el espacio de centro listo para ser ocupado. Y en eso está Sánchez. En eso y en evitar cualquier pifia –por ejemplo, en un debate televisivo– que dé al traste con una estrategia milimétricamente trazada.

Una vez rescatado el voto que se le fugó a Podemos, se trataba de recuperar apoyos por el otro lado. Y para ello, tanto Sánchez como María Jesús Montero, su enviada todoterreno a esos debates en los que siempre se puede meter la pata, restan carga ideológica al discurso con el fin de atraer, no ya al votante entusiasta, sino al que deposita su papeleta como un mal menor. Captar el voto radical y el moderado al mismo tiempo es el gran reto. Es también el empeño de ERC en Catalunya, aunque a Gabriel Rufián le cueste embutirse en el traje de político prudente y comedido. ¿Y el resto de partidos?

A estas alturas de la campaña, los demás se definen en función de un posible gobierno de Sánchez. El PP y Ciudadanos piden el voto para impedir que el socialista se alíe con el secesionismo y haga pedazos España; Podemos reclama apoyo para que Sánchez no se asocie con la derecha de Rivera, y los independentistas lo hacen para que en la Moncloa no se olviden de que tienen un problema en Catalunya. ¿Y Sánchez? ¿Cuál es el gobierno que persigue el líder del PSOE?

Obviando la meta casi imposible de una mayoría absoluta, el objetivo de Sánchez es conseguir un resultado que le permita gobernar en solitario con el apoyo de Podemos, el PNV, Compromis y los catalanistas. Ese es el escenario que en la Moncloa consideran factible y más cómodo. ¿Por qué no el del pacto con Ciudadanos?

Un acuerdo del PSOE con Rivera no es descartable si de las elecciones del 26M –municipales y autonómicas en 12 comunidades– resulta un escenario en el que ambos partidos se jueguen gobiernos clave. Pero Sánchez es muy consciente de lo que le ha costado taponar la fuga de votos hacia la formación de Pablo Iglesias, un empeño al que se aplicó desde el primer día que tomó posesión como presidente con el anuncio de un gobierno feminista hasta el último de los “viernes sociales”. Y un pacto con Cs volvería a poner en riesgo el flanco izquierdo del PSOE, seguramente el más frágil, el que se desmoviliza con mayor rapidez ante cualquier desencanto. Dejaría despejada a Iglesias la autopista de la izquierda. Es probable que el líder de Podemos reclame entrar en el Gobierno, algo que no está ahora mismo en los planes de Sánchez. ¿Y el independentismo?

La campaña de ERC y JxCat consiste en combatir el voto útil hacia los socialistas como freno de la derecha. Para ello, Oriol Junqueras redactó una carta en la que abría el camino a votar una eventual investidura de Sánchez sin condicionarlo a la negociación de un referéndum de autodeterminación. Al difuminar la principal línea roja, el independentismo transmite el mensaje de que el gobierno de izquierdas está garantizado si de ellos depende, pero que conviene que lo sea condicionado para que aborde el conflicto catalán. Por eso, los republicanos consideran esencial ganar estas elecciones generales en Catalunya. Ahora mismo las encuestas arrojan un resultado igualado entre el PSC y ERC.

La intención de Sánchez es continuar con la política de diálogo y desinflamación con la Generalitat, aunque sin discutir un referéndum. Su objetivo es rebajar el malestar de la sociedad catalana con el Ejecutivo central para contribuir a cambiar el panorama político en el Parlament. Tanto en la Moncloa como en ERC y JxCat son conscientes de que tendrán por delante dos hitos: la gestión política de una posible condena penal de los políticos independentistas procesados y el resultado de unas elecciones catalanas que probablemente sufran un adelanto a los próximos meses. Queda mucho camino por delante.

Agustín Colomines: “Sin muertos conseguir la República catalana será más lento”



El impulsor de la Crida admite ingenuidades desde el independentismo pero lo vincula a “este experimento tan catalán de intentar hacer una independencia sin un solo muerto”


El exdirector de la Escuela de Administración Pública de Catalunya, Agustí Colomines, -cesado por el 155- uno de los impulsores de la Crida Nacional per la República, ha avisado de que “en todas las independencias ha habido muertos”, pero “si decides que no quieres”, como ocurre a su juicio en Catalunya, “tardas más”.

Así lo aseguró el pasado lunes en declaraciones a La Xarxa el profesor de Historia contemporánea de la Universitat de Barcelona y el que fuera director de la Escuela de Administración Pública de la Generalitat de Catalunya (EAPC) hasta que fue cesado por el Gobierno tras la aplicación del artículo 155 de la Constitución.


¿Normalizar qué? Mientras haya presos y exiliados, ¿qué quieren normalizar aquí?

”¿Normalizar qué? Mientras haya presos y exiliados, ¿qué quieren normalizar aquí? A estos señores (los dirigentes independentistas en prisión) les meterán 35 años. Y si nos pueden cazar a los demás, nos meterán 35 a los otros. Porque ellos lo que quieren es detenernos. Y nosotros queremos la independencia”, ha señalado.

Colomines ha admitido que “sin ningún tipo de duda” desde el independentismo “hubo muchas ingenuidades”, pero lo ha vinculado a “este experimento tan catalán de intentar hacer una independencia sin un solo muerto”.

De momento, en todas las independencias del mundo ha habido muertos. En la nuestra, hemos decidido que no queremos. Si decides que no quieres, pues tardas más. El proceso es mucho más largo

”De momento, en todas las independencias del mundo ha habido muertos. En la nuestra, hemos decidido que no queremos. Si decides que no quieres, pues tardas más. El proceso es mucho más largo”, ha afirmado Colomines, uno de los impulsores de la Crida, el nuevo movimiento político del expresidente catalán Carles Puigdemont.

A pesar de que la Crida prevé constituirse como partido en diciembre, Colomines ha criticado que los partidos políticos sean “engranajes que son el estatu quo de gente que vive del estatu quo”, a diferencia del movimiento impulsado por Puigdemont, donde ha defendido que “hay mucha gente que no ocupa ningún cargo y está dispuesta a luchar por la independencia y sacrificar su vida”.


”Aquí hay unos individuos en prisión y en el exilio y que tardarán mucho tiempo en poder volver. ¿Y nosotros no somos capaces de hacer un sacrificio con nuestra vida?”, ha aseverado Colomines.

Si la Crida acaba siendo otra refundación de CDC no me volverán a ver

El que fuera director de la Fundación CatDem -vinculada a CDC- ha criticado que “lo viejo se resiste a morir y lo hace con todas las malas artes del mundo”, poniendo así como ejemplo que el PDeCAT haya registrado la marca electoral “Junts per Catalunya” para las elecciones locales. “Fue una puñalada trapera. Destrozó un proyecto que había nacido con una gran ilusión. Fue una mala jugada”.

Ha confesado que ahí fue cuando para él “empezó la distancia absoluta con el mundo del PDeCAT”, ya que él ayudó a crear JxCat, pero “no para hacer una cirugía estética al PDeCAT”. ”No estoy ayudando a hacer la Crida para hacer cirugías estéticas a nadie” ni “recuperar un partido moribundo”, ha dicho, constatando que si la Crida acaba siendo otra refundación de CDC, “no le volverán a ver”.

Rufián lo ve una “absoluta barbaridad” y después se disculpa ante Colomines

Las palabras de Colomines han sido criticadas por el portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, quien las ha tildado de “absoluta barbaridad”.

Al hilo de la reacción de Rufián, el propio Colomines ha querido dejar claro en su cuenta de Twitter posteriormente que el proceso catalán no quiere víctimas y lo ha hecho en castellano al entender que el dirigente de ERC “no debe entender el catalán”.

Una digna diputada del PP desenmascaró a Rufián, que, además de ser un verdadero rufián e imbécil en la escuela le llamaban "el caraculo".



Rufián está imputado por explotación de trabajadores/as. La diputada del PP Beatriz Escudero, quien este martes ha llamado "imbécil" al portavoz de ERC, Gabriel Rufián, después de que éste la tildara de "palmera" y le guiñara un ojo, ha asegurado que se ha sentido "humillada y despreciada" por el diputado republicano. "Me ha humillado a mí y a todas las mujeres", ha asegurado.

"Ninguna mujer es ni una palmera ni un florero, y así me he sentido cuando me lo ha dicho", ha reconocido Escudero, que ha pedido el amparo de la Mesa del Congreso ante el "insulto inadmisible" del portavoz de ERC.


Incluir a un desconocido como Rufián,  en una lista electoral, además de atípico. Según Marta Rovira, secretaria general de ERC,  conlleva un riesgo que “ella” denomina “riesgo trasversal” –término muy de moda actualmente y que, por cierto, su definición pone en duda hasta el mismísimo dueño de la RAE, Pérez-Reverte.


Gabriel Rufián, más conocido como Clint Eastwood por su traducción del catalán o por aquello del bueno, el feo y el malo. Bueno por su mensaje de perdonavidas, malo por “autodenominarse” matón –cobrador rápido de impagados- y feo por su fea conducta para con los españoles no separatistas. Aunque, el plagiator y amo de la RAE, dice: "Tengo la teoría de que a Rufián le pegaban en el colegio o tenía miedo de que le pegaran, y de ahí salen sus conductas posteriores".


Juan Gabriel, como le llaman en casa. ¡Joder¡ llamarle Rufián sería demasiado charnegologo ¿verdad?. Hijo de padres peleteros, donde sólo curtían piel de Zorro o Toro Zaino con tiendas en Sabadell “Peleterías Rufián” Era un brillante estudiante, diríamos una eminencia y, de momento, lo matricularon en colegio de “pago”, colegio de curas. Si, según ellos, se aprendía de verdad. Hoy, estos rufianes opinan todo lo contrario, de hecho, vendieron las tiendas y su madre, Josefa Romero –ella misma reconoció no haber “ido” nunca a la escuela- se “colocó” de administrativa en la Generalitat de Cataluña. ¡Manda huevos¡ estos rufianes son un prodigio de la naturaleza. El padre supongo que seguirá siendo rufián en minúscula.


El caso es que nuestro activo diputado por el tercio catalán en el Congreso de Madrid, dice que con 20 años era diplomado en relaciones laborales –título ya extinguido- y MÁSTER en Dirección de recursos humanos por la Universidad Pompeu Fabra; además de  experto en selección, formación y comunicación. Mucho me temo que este máster sea como el de Errejón, Elena Valenciano o el doctorado de Pedro Sánchez.


Siempre según él y así está reflejado en Wikipedia –siempre de crédito contrastado- Antes de dedicarse a la política trabajó diez años en una empresa de Trabajo Temporal, Organización Activa, que estuvo fusionada con el Grupo Cosmos, dedicado a la explotación de trabajadores en Chile, Argentina, Rumanía, India y otros servicios de selección de personal. La empresa hizo suspensión de pagos en octubre de 2014, tres meses después de recibir una subvención a fondo perdido de la Generalitat de 3 millones de €. Rufián siguió trabajando en Maipú Works SL (empresa de subcontratación de personal industrial, regulada por la Ley 32/2006)​ creada de las cenizas con ex compañeros hasta junio de 2015 que fue despedido por absentismo laboral. Cobrando el paro obrero se presentó como cabeza de lista a las elecciones generales por la candidatura de ERC.


Todo esto sería de fábula, si no fuese un malhechor arrabalero. Resulta que este animal bípedo, se apropió del 97% de la subvención antes mencionada -3 millones de €- el 3% restante por imperativo legal se destinó a enriquecer las arcas públicas de la generalidad de Cataluña y por si fuera poco, amenaza con abandonar la política activa cuando Cataluña sea independiente.


Rufián, según la RAE,  hombre vil y despreciable que vive del engaño, de la estafa y de la prostitución o trata de blancas.


ETIQUETAS: charnegologo, Cifuentes, Clint Eastwood, Elena Valenciano. doctorado de Pedro Sánchez, Errejón, Josefa Romero, Maipú Works SL, Marta Rovira, MÁSTER, Peleterías Rufián, Rufián, SG de ERC, Universidad Pompeu Fabra, piel de Zorro, Toro Zaino.