
Por Juan Pardo Navarro
Se entienden sin necesidad de hablar. Casi telepáticamente. Pues están unidos por compartir un adversario. El PSOE y Vox tienen el mismo interés en que el PP no gane o gane tan por los pelos que no puede gobernar. Una victoria nítida de Núñez Feijóo en las elecciones autonómicas y, sobre todo, con vistas a las generales, acabaría con la vida política de Pedro Sánchez y es probable que podría arrinconar a Santiago Abascal hasta la invisibilidad y la inutilidad. Como suele ocurrir, el enemigo de mi enemigo es mi amigo. Y en eso están los socialistas y los ultraderechistas. En una alianza soterrada para crecer a costa de las debilidades del partido de Génova.
La “pinza” entre Vox y el PSOE se ha confirmado en Extremadura, donde han votado juntos para frustrar la investidura de María Guardiola como presidenta de la Comunidad. El rechazo de los socialistas a la candidata popular no es necesario ni explicarlo. Pero el partido de Abascal debería aclarar los motivos de su negativa a pactar y a apoyar al PP. Se desconoce si quiere entrar en el Gobierno, si quiere imponer sus “políticas” o, lo que parece más probable, se trata de una mera táctica electoralista con vistas a las elecciones en Castilla y León, donde Abascal cree que tendrá más votos lejos del PP. Pero la realidad es que Vox no ha dado la menor explicación del sentido negativo de su voto. Sencillamente, ha bloqueado la investidura de Guardiola para perjudicar al PP y dejar que los extremeños sigan sin gobierno tres meses después de las elecciones.
El desaforado ímpetu de Abascal en su intento de crecer atacando al PP, además, puede tener un efecto contraproducente para su partido. Pues a los votantes del centro derecha les une, sobre todo, su interés en impedir una posible victoria del PSOE en 2027. Y la dispersión del voto del centro derecha aleja la posibilidad de derrotar a Sánchez. Abascal debe ser consciente de que no podrá gobernar. Y Feijóo, aunque aspira a alcanzar el poder en solitario, tiene que asumir que en este momento necesitaría el apoyo de Vox para llegar a La Moncloa. En todo caso, resulta sospechoso que el partido de Abascal ataque más al PP que al PSOE y que vote junto a los socialistas para bloquear, por ejemplo, el gobierno de Guardiola. ¿Acaso es Núñez Feijóo su gran enemigo? ¿Acaso prefiere que siga Pedro Sánchez en La Moncloa, incluso después de 2027?