Sucede un fenómeno extraño en este país. Hay personas que no son nadie, pero que siempre están. Son individuos que suceden, en cuanto a que existen, pero podría decirse que no se sustancian, lo que les obliga a vagar como sombras o como reflejos. Tal es así que se ha abierto una cuestión lingüística y teológica para tratar de determinar lo que son, si es que lo fueran.

Las sospechas de que aquí sucedía algo extraño aparecieron cuando cuando Begoña Gómez comenzó a manifestarse en ámbitos académicos y de negocios sin avisar y pese a no ser nada. Hubo quien la vio, pero ella y él, matrimonio, los Sánchez-Gómez en principio, los Underwood quizás, no lo reconocieron. “¿Pero por qué es Begoña si no debe ser?”, criticaron algunos, a lo que el presidente respondió, a dos centímetros escasos de Xabier Fortes, entrevistador: “Parece que la derecha quiere que no sea nada, pero tiene derecho a ser y hasta a proceder".