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NUEVAS COMPETENCIAS A CATALUÑA. Puigdemont podrá expulsar a migrantes españoles a otras comunidades.

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Control fronterizo de la catalanidad (con garrota)

La portavoz en el Congreso de Junts, Miriam Nogueras, el secretario general de Junts, Jordi Turull, y el presidente de Junts, Carles Puigdemont, durante una rueda de prensa.
La portavoz en el Congreso de Junts, Miriam Nogueras, el secretario general de Junts, Jordi Turull, y el presidente de Junts, Carles Puigdemont, durante una rueda de prensa. | EP

Pedro Sánchez le va haciendo el paisito a Puigdemont poco a poco, como una maqueta de tren eléctrico, arbolito a arbolito, barrera a barrera, guardia a guardia. El nuevo pacto contempla nada menos que las competencias en inmigración, algo que va más allá de la pela y de las concesiones simbólicas, metalúrgicas o folclóricas, al otorgarles fronteras internacionales siquiera de tiza o de pespunte. Incluso sin pela y sin mitología, unas fronteras bastan para hacer un país en las salas de mapas, en las burocracias propias y ajenas, en la imagen mental de los aborígenes y también en la de los extranjeros, que ahora serán todos menos la tribu indepe. Lo de la constitucionalidad a uno le parece superfluo, porque Sánchez trabaja con hechos consumados y estos hechos, desde la amnistía a la condonación de la deuda, nos van confirmando que no hay nada imposible, como ha venido a decir ya Jordi Turull. O sea, que no sabemos si todo esto se aplicará a los moritos de África o también a los moritos de Jerez, que pasarán por la comisaría o la aduana como berlineses por el Muro, entre metralletas, alambres de espino y águilas robadas de sus cielos, banderas y guerreras. 

El control de las fronteras no es una casita nueva del guardagujas, no es una cuestión policial, organizativa, decorativa o alegórica. No se trata de tener en el puesto de control o en las gendarmerías de la extranjería la figura entrevaticana del mosso (los mossos parecen defender un papado o un dogma más que unas leyes) en vez de la figura torera del guardia civil o del policía nacional, así como para hacer la postalita de Buckingham Palace indepe. Tampoco se trata de vigilar mejor si entra de extranjis tabaco o embutido chino. Se trata de una cuestión política, social y moral. Política porque no hay nada más político que la soberanía territorial, que no sólo define unos límites físicos de esa nación de los mitos y las canciones sino un ámbito tangible y efectivo de autoridad. Y social porque lo que buscan no es sólo tomar posesión de su territorio ante el mundo y ante España, de igual a igual, sino, como ellos mismos han reconocido, preservar una identidad. O, más bien, una pureza; pureza que será cultural, ideológica o de origen, pero que va más allá de la mera condición de ciudadano o de ser humano. Y aquí es donde entra la moral, porque el paisito de cartón pretende ser no sólo un paisito político sino, sobre todo, un paisito racial, algo que, en realidad, ya sabíamos.

Sánchez no les ha concedido fronteras de ladrillo o plastilina, sino el comienzo del control de la catalanidad con garrota

Sánchez no sólo le concede al independentismo clavar físicamente su bandera, un poco medieval y un poco agresiva aun sin demasiados medios, como una bandera de Albania, sino que le concede el control de la catalanidad. No es el control geográfico, burocrático, simbólico o ferroviario de las fronteras lo que les interesa y preocupa a ellos, sino el control de la catalanidad, que es la sustancia, más todavía que la tierra feudal o sagrada que pisan, que los sostiene. Así que la policía fronteriza catalana, la policía de inmigración catalana, será ante todo una policía de la catalanidad, algo así como una policía iraní con ribetito rojo. Ha dicho Puigdemont que hay “un modelo de vida catalán”, una especie de manual de instrucciones y de comportamiento que uno imagina como esos textos del Antiguo Testamento sobre no mezclar tejidos o cultivos, no cocinar un cabrito en la leche de su madre o que el sumo sacerdote lleve campanillas (yo diría que Puigdemont y Junqueras las llevan). Y que este modelo, o sea esta ortodoxia, hay que protegerla. Se refiere, claro, a protegerla con la porra y la patada. Pero es más grave considerar que hay una ortodoxia.

La concesión de Sánchez es política, social y moral / inmoral, aunque para Sánchez nada de esto significa nada, que lo importante es la aritmética que le permite seguir sentado en el cojincito de rajá que le parecen a él el escaño y el colchón de agua de la Moncloa. La concesión de Sánchez es seguramente inconstitucional, aunque eso tampoco significa nada ahora. El mismo Marlaska, que es ministro del Interior porque hay un interior, o sea no sólo un espacio físico que se llama España sino una autoridad sobre él, dijo en el Congreso que las fronteras y la inmigración “son competencia exclusiva del Estado y del Gobierno central, por lo que no son susceptibles de ser transferidos o delegados”. También lo dijo Pilar Alegría, aunque ella es capaz de decir cualquier cosa y además le suena igual, a carta a los corintios, como le ha sonado ahora lo contrario. Pero ya digo que estas cosas ni sorprenden ni tienen importancia en el sanchismo. Lo significativo es que la concesión de Sánchez es peligrosa, que les ha dado la estaca de la pureza a los fanáticos de la pureza y eso sólo puede acabar a estacazos.

Sánchez les va haciendo poco a poco el paisito de piedra, oro, césped y palo a Puigdemont y a todos los indepes (queda por ver si Esquerra verá racismo en el racismo o sólo verá españolismo en los africanos). No es la frontera, ni la inmigración, sino la pureza, como ha sido desde el principio. Se nota porque esta gente nunca habla de la ley, que es lo que importa en el mundo civilizado, la ley que nos hace ciudadanos iguales y a la que no le debe importar si comes hormigas, si tu dios tiene pelo de ángel o de cabra o si quieres la independencia u otro Mundial. Por eso siempre hablan de maneras, de integración, de cultura, de “modelo de vida” como si fuera un modelo de santidad. Y por supuesto no se refieren sólo al inmigrante ilegal, sino también a andaluces e incluso a catalanes disidentes. Sánchez no les ha concedido fronteras de ladrillo o plastilina, sino el comienzo del control de la catalanidad con garrota. Y la catalanidad a garrotazos no tiene intención ni posibilidad de quedarse en las fronteras, ni de distinguir al morito de África del morito de Jerez o del morito de Badalona.

Pedro Sánchez arrollado por su propio ómnibus

 

Puigdemont en una foto de archivo
Puigdemont en una foto de archivo |

El Gobierno ha decidido atacar con toda su artillería al PP por votar en contra de un decreto que contemplaba la subida de las pensiones y ayudas al transporte público. Aunque, en realidad, el voto del PP hubiera sido insuficiente para tumbar la norma. De hecho, la clave de la votación del miércoles fue que Junts se alineó con el PP y Vox, a pesar de que el PSOE intentó hasta el último minuto atraerse los siete votos del partido de Puigdemont. Pero a Junts se le toca, de momento, de refilón porque, al fin y al cabo, forma parte del bloque de investidura y la legislatura depende de sus votos. Obuses contra el PP, pellizcos de monja para los independentistas catalanes.

Sánchez atribuyó al PP "política destructiva" que causa "dolor social". Quiere que los ciudadanos carguen contra la oposición por unas medidas que el Gobierno podría sacar adelante sin ningún problema. Tanto el PP como Junts han ofrecido sus votos para que se restablezca la subida de pensiones y las ayudas al transporte. La situación ha llegado al absurdo en el caso del PSOE de Madrid (ya se nota la mano de Oscar López), que le ha pedido a Díaz Ayuso que no compense a los madrileños por la pérdida de la subvención del Estado al transporte público. ¡Que sufran los madrileños por haber echado el PP abajo el decreto del Gobierno!

La táctica del 'decreto ómnibus' (vehículo que han utilizado todos los gobiernos) es una mala práctica legislativa. Se meten en el mismo paquete normas diversas, como si fuera un cajón de sastre en el que cabe todo. Normalmente se hace para colar algo desagradable con un envoltorio atractivo. Aquí se trataba de hacerle un favor al PNV. Pero ¿qué tiene que ver el palacete de Paris, cedido a PNV, con la subida de las pensiones? Nada.

Lo que le duele a Sánchez no es que los pensionistas vean recortadas sus pensiones en febrero, o que los ciudadanos con menos recursos pierdan la subvención al transporte público, porque, insisto, si eso fuera así tiene la solución y los votos en su mano para remediarlo. No. Lo que saca de quicio al presidente es que ha sufrido otra dolorosa derrota parlamentaria que hace evidente su debilidad.

Otegi, a lo Puigdemont, la mesa política de EHBildu pide más de 50 millones de euros para compensar a etarras presos.

Otegi reorganiza EHBildu y pide más de 50 millones de euros para compensar a etarras presos.

 Arnaldo Otegi: «¿Van a ser capaces de quitarnos la Diputación de Gipuzkoa  con el PP de Ayuso? | Euskal Herria | Naiz
 
El coordinador general de EH Bildu, Arnaldo Otegi.

El líder de EH Bildu, Arnaldo Otegi, encabeza la candidatura oficial para la nueva dirección del partido, con Sonia Jacinto y Arkaitz Rodríguez, miembros del grupo Bateragune y condenados en su momento junto a Otegi por el intento de reconstruir Batasuna, en los puestos clave.

Arnaldo Otegi (secretario general), Sonia Jacinto (secretaria de organización) y Arkaitz Rodríguez (secretario de acción política) encabezan las listas oficiales tanto para la próxima Mesa Política (33) como para la próxima Ejecutiva (16), el otro órgano que integrará el nuevo sistema de "dirección bicameral" por el que apostará en adelante EH Bildu.

Miren Zabaleta, la cuarta condenada por el caso Bateragune, también está incluida en la plancha oficial como responsable política de Navarra. La propuesta se enmarca en el III proceso congresual de EH Bildu, que culminará el 8 de febrero en Pamplona, donde se refrendarán las líneas políticas y se elegirá a la nueva dirección de la formación soberanista y a su líder.

La ponencia organizativa que se debatirá en esta reunión plantea cambios respecto a los organismos dirigentes de EH Bildu, con la creación de la citada Ejecutiva, que será la que adopte las decisiones de funcionamiento ordinario del partido y en la que no habrá miembros designados en representación de cada formación política integrante de la coalición (Sortu, EA y Alternativa).

El líder de la coalición, puesto para el que vuelve a presentarse Arnaldo Otegi, será el secretario general de EH Bildu, que ya no se denominará, como hasta ahora, coordinador general. Junto a los citados Otegi, Jacinto, Rodríguez y Zabaleta, la propuesta oficial para la Ejecutiva recoge nombres como el del portavoz en el Parlamento Vasco y en su momento candidato a lehendakari, Pello Otxandiano, y el de la parlamentaria vasca Nerea Kortajarena, además de los de Unai Urruzuno y Gorka Elejabarrieta, entre otros.

Para la Mesa Política, en la que participan todos los miembros de la Ejecutiva, la propuesta oficialista incluye a la actual portavoz en el Congreso, Mertxe Aizpurua, al europarlamentario, Pernando Barrena, a la dirigente de EA Eba Blanco, y al de Alternatiba Oskar Matute.

Puigdemont es más inteligente que Pedro Sánchez, pero Sánchez es más tóxico, cruel y vengativo que el prófugo.

 

El expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont, que sigue decidido a regresar próximamente a Cataluña
El expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont, que sigue decidido a regresar próximamente a Cataluña | 

Estamos esperando a que vuelva Puigdemont, así como a pagar la larga cuenta de los vinos que se tomó aquel día antes de desaparecer como raptado por un circo ambulante (los circos debían de raptar mucho antes, según los padres, pero ya se ha perdido el miedo de los niños a los saltimbanquis y a los feriantes, igual que se ha perdido el miedo de los políticos a la verdad). Puigdemont ha ido entrando y saliendo del foco, de la actualidad, de la mitología, de nuestra vida, como el tombolero o el abominable hombre de las nieves, que algo de los dos tiene el mesías del independentismo. Pero ahora tiene que hacer algo, cuando Esquerra le ha sacado a Sánchez un concierto o fuero para Cataluña que no es federal ni confederal, sino señorial (se llevan los impuestos, las mieses y las mozas, pero no las deudas, los señoritos). Algo tiene que hacer Puigdemont, que vuelve a perder la guerra de los símbolos y de la pela con Esquerra pero, sobre todo, que corre el riesgo de ser olvidado, algo que no puede permitirse un mesías ni un heredero.

Puigdemont ya ha sido niño raptado por traperos, doncella enrejada, tañedor de torreón, agitador de gallinero y rey del Siam (al menos para Santos Cerdán y aquellas embajadas sanchistas que él recibía sobre elefantes y cojines), así que lo único nuevo que puede hacer es volver. Volver no como el que ha triunfado, sino como el que se quedó sin gasolina o sin fichas del casino. Al president en el exilio, ese título como de poeta muerto de hambre, no lo votaron masivamente para que volviera, como seguramente él creía. Más que nada porque hasta el independentismo se ha dado cuenta de que es más útil tener a Sánchez en la Moncloa y a Illa sobre la comodita de la abuela, como un san Martín de Porres, que tener a Puigdemont de revolución en casa o de ayatolá en Suiza. Sí, también a Illa, que ésa es la verdadera novedad, no Puigdemont regresando entre heredero de la corona portuguesa y santo de barquichuela.

Lo que no supo ver Puigdemont mientras negociaba la investidura de Sánchez es el papel consolador que iba a tener para el PSOE presidir la Generalitat

Lo que no supo ver Puigdemont mientras negociaba la investidura de Sánchez, ahí entre danzas de siete velos y cofres de monedas, es el papel consolador que iba a tener para el PSOE presidir la Generalitat. Sí, presidirla siquiera estatuariamente, con ese Illa no sé si esfinge o jarrón, para así vivificar un poco el proyecto paralizado o ya putrefacto de Sánchez. Y también, no menos importante, para tener el apoyo del poderoso PSC cuando el resto de los territorios y barones, muertos de hambre igualmente, se vayan rebelando. Lo que no vio Puigdemont lo ha visto Esquerra, claro. Puigdemont se deleitaba en la venganza, y aunque es cierto que consiguió la amnistía, la pela siempre ha pesado más que la libertad.

Los indepes no aspiran a ser mayoría (nunca se han considerado la mayoría, sino la totalidad), sólo aspiran a tener el poder y los medios para conseguir sus fines. Por eso ERC se ha aliado antes con Sánchez que con Puigdemont. Sánchez se lo puede dar todo, como se está viendo, y Puigdemont sólo les daría grima, llanto y agonía, como la plañidera de pueblo, toda luto y chepa, en la que parece haberse convertido. Puigdemont ha perdido el protagonismo y la iniciativa, hasta el punto de que ahora sólo puede volver para ser crucificado muy romanamente por los GEO. La verdad es que Puigdemont ni siquiera puede derribar a Sánchez, un presidente al que no le importa no tener presupuestos ni no aprobar leyes mientras pueda ir a los Juegos Olímpicos con la bandera bordada y el pecho reventón, como un legionario de sí mismo. Puigdemont tendría que apoyar una moción de censura de Feijóo, o hasta de Tamames otra vez. Como para no estar mosqueado.

Puigdemont necesita hacer algo porque se da cuenta de que él es, ahora, menos decisivo y significativo para Sánchez que Esquerra, y menos decisivo y significativo para el independentismo que Sánchez. Quizá Puigdemont sólo es útil para Puigdemont, que su lucha siempre fue una lucha por la supervivencia personal, como un príncipe carlista. Puigdemont sólo podría salir a la calle con el mecherito y la barricada, a esperar el 155 y que se lo lleven los titiriteros una vez más. Pero ERC podrá salir a la calle con pasta y poder catequizante, o sea lengua, escuela, medios públicos, chiringuitos. Y así, como dijo Marta Rovira, terminar lo que se empezó, o quizá incluso algo mejor, o sea una independencia que no haya que luchar ni sangrar, sino que sea subvencionada por Sánchez. Mientras, Illa se dedicará a hacer dulces de convento, o sea a hablar de solidaridad y de convivencia como si hablara de torrijas.

Estamos esperando a que vuelva Puigdemont, que ya sólo aspira a montar el numerito, un prendimiento con sanedrín traidor, romanos de lata y banda de cornetas, por si así fastidia el plan de Esquerra y Sánchez. Tener a Illa en la Generalitat, bendiciendo la mesa de los independentistas con su cosa de monje de refectorio, y tener a Sánchez en la Moncloa, dándolo todo por la presidencia como por una última papela, eso es lo que ha visto ERC que más conviene. Por alguna razón Sánchez le ha concedido gran importancia y gran precio a la Generalitat. Quizá planea empezar a armar desde allí el nuevo milagro y el nuevo relato, con las torrijas de Illa, de la convivencia y quizá del federalismo, por llevar algo diferente a las próximas elecciones, a la próxima batalla contra la ola ultraderechista etc. Mientras, el procés, en realidad, seguirá recaudando, guardando y abrillantando el oro igual que las espadas.

Sánchez cambia la financiación del independentismo por la financiación de la estancia presidencial en la Moncloa, que eso es ya, la estancia y no el poder ni el gobierno, lo que está pagando. Lo que ocurre es que, ahora mismo, en este plan o esta nueva versión del plan, Puigdemont importa poco. Podrían detenerlo como a un cristo de farol, como al Lute o como al Yoyas, y no le importaría demasiado a casi nadie. Eso sí, Puigdemont no pagará ni los delitos ni los vinos. Será indultado y volverán a sentarse, todos, para intercambiar favores, parcelas, herencias, mitología y relatos, como feriantes o como hombres del saco.

Si hay repetición electoral, Puigdemont podría ser candidato, pero Junqueras no.


Oriol Junqueras y Carles Puigdemont, en un encuentro reciente en Waterloo (Bélgica).
Oriol Junqueras y Carles Puigdemont, en un encuentro reciente en Waterloo | 

Supongamos que el pleno del Parlament para elegir al presidente de la Generalitat se celebra el próximo 25 de junio. Supongamos también que ley de amnistía ha sido ya publicada en el BOE en la primera semana de ese mismo mes. Supongamos, por último, que Carles Puigdemont cumple su palabra y se presenta en España para acudir a ese pleno en el que él pretende ser elegido president. ¿Qué sucederá entonces?

Aunque hay varias posibilidades, lo más probable es que el Tribunal Supremo, que es el que tiene que decidir sobre su situación, planté una cuestión prejudicial al Tribunal de Justicia Europeo (una especie de dígame usted si esta ley de amnistía es compatible con el derecho comunitario), lo que dejaría en suspenso la llamada a juicio por los presuntos delitos cometidos por el ex presidente de la Generalitat. Pero no decretaría una prisión preventiva. El TS acordaría su libertad. In dubio.. pro Puigdemont.

Aunque, dado que el Supremo tiene dos meses para decidir, y tiene que ser la Sala Penal, con sus quince miembros, la que tiene que hacerlo, acuerde que, mientras tanto, permanezca en prisión. No es probable. Lo más seguro es que hasta que ese asunto esté resuelto se le impongan medidas cautelares que no impliquen pérdida de libertad. In dubio pro reo.

Así que, sí, Puigdemont podría asistir al Pleno de investidura tras haber comparecido ante el Supremo.

Otra es que sume los votos necesarios para lograr su objetivo. Si no es así, veremos lo que hace. Por que si el TJUE acuerda dar la razón al Supremo, en el sentido de que la ley de amnistía incumple la normativa comunitaria, a Puigdemont le juzgaría el Supremo en España y su futuro dependería de la buena voluntad de Cándido Conde Pumpido. Para algo se le nombró presidente del Tribunal Constitucional.

Si hay repetición electoral, Puigdemont podría ser candidato, pero Junqueras no

En resumen, Puigdemont -una vez la ley de amnistía esté publicada en el BOE- será un ciudadano más, en espera de juicio, y no sería descartable que, en un futuro, pudiera ser inhabilitado por un delito de malversación. En España, por obra y gracia del gobierno, la sedición ya no es delito.

Ahora bien, ¿qué sucedería con su competidor Oriol Junqueras? El ex vicepresidente de la Generalitat, que no huyó de España y que estuvo tres años en prisión, bien es cierto que a cuerpo de rey, ha mostrado su deseo de liderar el partido tras el batacazo electoral del 12-M y la consiguiente salida por la puerta de atrás de la política de Pere Aragonés. Si no hubiera repetición electoral, pongamos que porque ERC ha decidido apoyar un gobierno presidido por Salvador Illa, Junqueras sería el jefe de ERC pero no podría ejercer ningún cargo público.

Pero, ¿y si ERC, aplicándose el cuento de que con el PSOE es mejor ser duro que complaciente, como demuestra el resultado obtenido por Puigdemont, decide no apoyar al PSC y provoca una repetición electoral? En ese supuesto, bastante probable, ¿podría presentarse Junqueras a unas elecciones que se celebrarían en octubre?

Pues no. Aquí la respuesta es rotunda. El líder de ERC está inhabilitado hasta 2031 por haber cometido un delito de malversación. Aunque el gobierno intentó desnaturalizar ese delito, el Supremo estableció que esa modificación afecta a la pena de prisión, pero no a la de inhabilitación. Se ponga como se ponga ERC e incluso la Generalitat, Junqueras no podría presentarse como cabeza de cartel de su partido en una hipotética repetición electoral en Cataluña. Cosa que sí podrá hacer Puigdemont.

Huir en el maletero de un coche y evitar así la acción de la Justicia le salió bien a Puigdemont. En lugar de la cárcel, ha vivido cómodamente en un chalet en Waterloo. Ahora, le gana las elecciones a ERC y encima, si hay repetición electoral, él podrá presentarse y Junqueras no. Para que luego diga Sánchez que el diálogo sana.

 

La Ley de la amnistía se verá reflejada en el 12-M.

 

Cataluña 12-M: la prueba de fuego para la ley de Amnistía

Carles Puigdemont.

Carles Puigdemont. EP

La obsesión de Ada Colau por encontrar su pequeño hueco en la historia de Cataluña ha hecho saltar por los aires los presupuestos, precipitando un adelanto electoral con el que casi nadie contaba hace tan sólo unas semanas.

Pedro Sánchez, viendo venir el peligro, encomendó a Yolanda Díaz la tarea de bajarle los humos a la líder de los Comunes para que los presupuestos de Pere Aragonés salieran adelante. Pero, al final, el partido de Colau ha votado con Junts, Vox, Ciudadanos y PP una enmienda a la totalidad que ha derrotado a la suma de ERC y PSC (a los que se agregó la diputada no adscrita Cristina Casol). Otra prueba de la inutilidad de un partido llamado Sumar, sobre todo para los intereses del presidente del Gobierno.

La derrota de los presupuestos de ERC/PSC demuestra, además de que Díaz para las cosas importantes es totalmente prescindible, que la lucha cainita entre los partidos independentistas marca por encima de todo la política catalana y puede echar por tierra cualquier planteamiento avalado por Junqueras pero que no cuente con el respaldo de Puigdemont.

El adelanto electoral para el 12 de mayo tiene una consecuencia inmediata para la política nacional: el Gobierno no podrá aprobar los presupuestos generales para este año, como era el deseo de Sánchez tras la aprobación de la ley de Amnistía. En plena campaña electoral, pactar con Madrid tiene un coste que ni ERC, ni por supuesto Junts querrán asumir. María Jesús Montero, que había metido la directa para negociar las cuentas públicas cuanto antes, tendrá que cambiar de planes y de discurso.

Si el PSC no gana y los independentistas suman mayoría absoluta, el plan de Sánchez habrá sido un rotundo fracaso

Sin embargo, lo más importante de este adelanto electoral es que va a suponer la prueba de fuego para conocer el efecto político de la ley de Amnistía en Cataluña. Es verdad que los comicios se celebrarán cuando la ley aún no esté en vigor, pero el PSC podrá esgrimirla como su principal activo.

Sánchez, que ha vendido la ley de Amnistía como una apuesta por la reconciliación y un antídoto contra el independentismo, se la juega el 12-M. La única forma en la que el presidente podría afirmar que su arriesgada apuesta ha sido un éxito sería con un triunfo del PSC y la posibilidad de gobernar junto a ERC. Cualquier otro supuesto sería sinónimo de fracaso. Si los independentistas suman mayoría absoluta, lo más probable es que acaben pactando, a pesar de que se odian. Ya lo han hecho en el pasado y lo volverán a hacer. ERC sólo pactaría con el PSC si gana y Junts obtiene un mal resultado.

El Gobierno celebra como una victoria su nueva rendición y humillación ante Puigdemont

Pedro Sánchez mira el panel de votaciones en el Senado

Pedro Sánchez mira el panel de votaciones en el SenadoEFE

El Ejecutivo salva dos de sus tres decretos ley gracias a un pacto muy caro con Junts. El agónico pleno certifica que Sánchez preside un Gobierno intervenido por un prófugo de la Justicia

La realidad política superó a la política ficción en el pleno del Congreso de este miércoles, celebrado excepcionalmente en el Senado por obras en el hemiciclo de la Cámara Baja. Un acuerdo agónico entre el PSOE y Junts –otro más– permitió a Pedro Sánchez evitar el desmoronamiento de los tres primeros decretos ley de la legislatura, lo que habría supuesto un mazazo de imprevisibles consecuencias.
No obstante, derrota del Gobierno sí hubo, aunque parcial: cayó un decreto ley de los tres y se salvaron el llamado decreto ómnibus y el de medidas anticrisis. Un mal menor para lo que podría haber sido. «Bien está lo que bien acaba», señaló el presidente a la salida. Además, el PSOE endosó el fracaso sin ningún disimulo a Yolanda Díaz y a su guerra con Podemos. El partido de Ione Belarra –y de Pablo Iglesias– ajustó cuentas con la líder de Sumar tras su ruptura nada amistosa y derribó el decreto ley de la reforma del subsidio de desempleo.
El precio que Sánchez pagó a Junts para que no participara en ninguna de las tres votaciones y favorecer así la convalidación de los decretos ley fue altísimo. Lo de menos es ya el coste para la credibilidad de un Gobierno que, hasta horas antes, negaba la posibilidad de retirar del decreto ómnibus el artículo que pone en riesgo la amnistía, según los de Carles Puigdemont. Por arte de magia, este miércoles accedió a eliminarlo durante la tramitación parlamentaria del decretazo, ya como proyecto de ley.
 
Entre las cesiones del PSOE al partido independentista figura el traspaso a Cataluña de las competencias en materia de inmigración. Pactado con una formación que, hace un mes, culpó a los inmigrantes de los malos resultados de Cataluña en el informe PISA. También figura algo que el PP lleva meses pidiendo al Gobierno: la supresión temporal del IVA del aceite de oliva. De hecho, ésta fue una de las condiciones que los populares pusieron al Ejecutivo cuando el ministro Félix Bolaños tanteó a Cuca Gamarra a principios de semana para conocer su disposición a apoyar, al menos, el decreto anticrisis. La respuesta del Gobierno fue no. A eso y a todo lo demás.
La portavoz de Junts, Míriam Nogueras

La portavoz de Junts, Míriam NoguerasEFE

La rapidez con la que el PSOE ha concedido a Junts lo que lleva meses negándole al PP viene a confirmar, según los populares, la teoría de Alberto Núñez Feijóo: Sánchez nunca ha pretendido negociar nada con el principal partido de la oposición. El propio Feijóo compareció al final del pleno para mostrar su incredulidad. «España no se merece este esperpento de desgobierno», lamentó.

Un Gobierno intervenido

El angustioso pleno que vivieron el PSOE y Sumar este miércoles fue la demostración práctica de que no hay geometría variable posible en esta legislatura. Lo que hay es un Gobierno con 147 escaños y al que le falta 29 para la mayoría absoluta, cuyas decisiones están intervenidas por un prófugo de la Justicia afincado en Bruselas. Sánchez no podrá liberarse de los grilletes de Junts ni siquiera gobernando por decreto ley. Ya no digamos cuando tenga que negociar la aprobación de proyectos de ley, de esos que hay que llevar al Congreso para su tramitación, con enmiendas de los grupos parlamentarios.

El error del Gobierno, que a punto estuvo de costarle una derrota muy grave este miércoles, ha sido iniciar esta legislatura como si nada hubiera cambiado respecto a la anterior. Entonces, el Consejo de Ministros aprobaba decretos ley sin consultar más que con él mismo y ERC, el PNV y Bildu se enfadaban por el «trágala» de Sánchez, pero solo un poco: el presidente casi siempre conseguía camelárselos.

Ni Junts se parece a ERC ni es lo mismo tener a Podemos dentro del Gobierno que fuera

Sin embargo, en esta legislatura han cambiado muchas cosas. En primer lugar, Junts se ha convertido en un socio inevitable. Y Junts ni se parece ni quiere parecerse lo más mínimo a ERC. Ya dijo su portavoz, Míriam Nogueras, durante el debate de este miércoles: «Recuerden que estamos aquí por Cataluña, no por ustedes ni por el Reino».
En segundo lugar, Podemos ha salido del Consejo de Ministros y no ha tardado en demostrar que si quiere hacer daño puede hacerlo. Mucho. No obstante, su guerra no es contra el Gobierno en general, sino contra Yolanda Díaz en particular. Y en tercer lugar, el Ejecutivo tiene enfrente un poderoso bloque de oposición que suma 171 escaños, así que la barrera está muy alta.
Aunque los socialistas trataron de disimularlo, durante la jornada vivieron muchos nervios. No obstante, nunca perdieron la fe, a la fuerza ahorcan. Ahora se entiende mejor por qué el martes la ministra portavoz y el nuevo ministro de Economía pusieron tanto empeño en no molestar a Puigdemont ni desautorizar su propuesta de multar a las empresas que no quieran volver a Cataluña: en paralelo estaban negociando una reforma en la Ley de Sociedades (lo que han pactado finalmente) para incentivar a las empresas que se marcharon durante el procés y ahora decidan volver.
Por la mañana de este miércoles casi nadie estuvo pendiente del debate de los tres decretos ley porque lo importante estaba pasando fuera: el PSOE y Junts cruzaban llamadas y conversaciones lejos de los focos, en un ambiente de máximo secretismo.
Nadie sabía lo que estaba pasando, y de hecho durante horas circuló el rumor de que los siete diputados de Puigdemont habían votado en contra de los tres decretos ley. Fue un comentario críptico del ministro Bolaños a seis minutos del cierre de la votación telemática lo que empezó a cambiarlo todo: «Nos sobran seis minutos», afirmó con una sonrisa en la boca. Horas después se supo que hablaba en serio: les sobraban esos seis minutos, aunque a los socialistas les faltan relajantes para el ritmo cardiaco si la legislatura sigue a este ritmo, como parece.

 

Page recurrirá el acuerdo PSOE/Junts. "Puedo quitar la careta a Sánchez".

 

Emiliano García-Page en Ciudad Real

El presidente castellanomanchego, Emiliano García-Page, en Ciudad Real

Page amenaza con recurrir el acuerdo PSOE-Junts: «Si hay que plantar batalla, lo haré»

El presidente castellanomanchego también ha advertido que se está bloqueando un Gobierno de la derecha para darle el «mando a distancia» del Ejecutivo «a la derecha independentista catalana»

El presidente de Castilla-La Mancha, el socialista Emiliano García-Page, ha criticado con firmeza el acuerdo suscrito ayer por la dirección nacional de su partido y Junts, formación encabezada por el prófugo Carles Puigdemont. De esta manera, Page ha asegurado que «si hay que ejercer recurso, lo haré. Si hay que plantear batalla, lo haremos. Pero no vamos a pasar pasar porque se haga una relectura de la Constitución».
El líder del Ejecutivo castellanomanchego también ha expresado –en un acto en Ciudad Real– que el «relato» del pacto es «falso» ya que «Puigdemont es culpable, no víctima». Igualmente, acerca del lawfare incluido en el acuerdo, ha dictaminado que «los jueces han aplicado la ley», y que «no se va a curar una enfermedad sin un diagnostico bueno, y menos cuando el relato es falso»
 
«Basar en la mentira, en la relectura de la historia o de los acontecimientos –o de la realidad– una solución de convivencia es engañarse. La realidad es bastante más palmaria. Lo que vi ayer es mucha necesidad, por un lado de de gobernar y otro de librarse de la cárcel», ha aseverado Page en relación con Sánchez y Puigdemont respectivamente.
 
Un Gobierno de la derecha independentista
 
Page ha destacado que se está procurando bloquear un Gobierno de la derecha para «darle el mando a distancia» del Ejecutivo a «la derecha independentista» que es igual de «derecha», pero que además «odia a España y odia la Constitución Española». Asimismo, ha subrayado que «si no se cumple lo acordado», el independentismo amenaza con «volver a las andadas», y en consecuencia convocar un nuevo referéndum de independencia.
Carles Puigdemont posa satisfecho para las cámaras tras el acuerdo con el PSOE

Arrasan con todo

Sánchez sienta las bases de una Cataluña semiindependiente con gobernantes por encima de la ley


«Será absolutamente imposible que haya una votación en la que se ponga en cuestión algo que dice la Constitución. Eso no se puede votar, y menos aún solo en una parte del país», ha manifestado respecto a un posible referéndum.
En relación con la amnistía a los líderes del procés, el presidente castellanomanchego ha afirmado que «me opuse y me opongo al concepto de amnistía porque significa borrar un delito sin que se hayan rendido cuentas». «Lo que está detrás del independentismo es el egoísmo puro, la búsqueda de privilegios», ha apostillado.
Además, también ha arremetido contra las concesiones fiscales a las que se ha plegado el Gobierno de coalición : «No vamos a tolerar bajo ningún concepto que alguien utilice la pluralidad de España para tener privilegios fiscales o financieros», ya que «será imposible ni con pacto o con pacto, un proyecto que privilegio fiscalmente a una parte de España».

El voto negativo de la militancia del PSOE a la amnistía, pone a "dudar" a la cúpula.

 

Votación negativa por parte de un militante en la consulta del PSOE

Votación negativa por parte de un militante en la consulta del PSOE

«Voto no»: el rechazo a la amnistía de los militantes del PSOE rompe el habitual cierre de filas en torno a Sánchez

La cascada de voces que claman contra la deriva socialista no cesa: «Esta vez no puedo apoyarlo, no puedo otorgar una suerte de 'cheque en blanco' a prófugos de la justicia»

«Voto NO en la consulta al chantaje de los que no buscan un proyecto común». Las voces discordantes dentro del propio partido de la deriva de Pedro Sánchez y sus acuerdos con los partidos separatistas para aprobar una ley de amnistía resuenan cada vez más fuerte. Basta con echar un ojo al timeline de la red social X –antes Twitter– para observar cómo un gran número de militantes socialistas están haciendo público su voto negativo. Y es que, pese a que ya está todo acordado, el PSOE ha preguntado a sus bases si son favorables al acuerdo alcanzado con Sumar o «con cualquier otra formación» que les permita seguir ostentando la vara de mando del país. Una pregunta que esconde el verdadero debate en la calle: amnistía sí o no. La respuesta en la calle está caldeada y se ha traducido en un anómalo roto al cierre de filas que los socialistas realizan entorno a las decisiones de su dirigente. «Habitualmente no me cuesta cerrar filas con mi SG del PSOE Pedro Sánchez. Pero esta vez no puedo apoyarlo, no puedo otorgar una suerte de 'cheque en blanco' para hablar de amnistía con prófugos de la justicia», se lamenta un coordinador provincial del PSOE en Almería.
El primero en mostrar su desacuerdo en público fue el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page. A este le han seguido un reguero de dirigentes y militantes socialistas, como el caso del alcalde de Ágreda (Soria), Jesús Manuel Alonso, que ha emplazado a su presidente a convocar elecciones. No es el único.
La palabra indignación se repite en muchos tuits: Estoy indignado como español, como socialista y como persona de izquierdas, que para mantener un puesto en el gobierno, mi propio partido claudique con piedras de molino»; Y sentencias como «No a la amnistía. Defendamos nuestros valores e ideas»; «¡Ni amnistía, ni autodeterminación!»; «La Constitución debe ser la única línea roja»; «No me tragaré una amnistía» o más contundentes como: «Lo que va hacer este tipo por mantenerse en la Moncloa y el PSOE es una auténtica vergüenza» muestran el rechazo.

Puigdemont, dueño y amo de los catalanes, no cree en los partidos españoles.



Imagen de archivo del expresident Carles Puigdemont (d) junto con Antoni Comin (i) en la sede del Parlamento Europeo  

El dueño de la mitad de los catalanes y jefe único de  Junts per Catalunya, Carles Puigdemont, se ha pronunciado este miércoles sobre los posibles acuerdos entre su formación y el resto de partidos, en plena recta final para conformar mayorías en la votación sobre la presidencia y la Mesa del Congreso. “Hacen falta hechos comprobables antes de comprometer ningún voto”, ha advertido el eurodiputado, que ha dado a entender de esta forma que su partido sigue sin tener previsto sumar a ninguno de los bloques a menos de 24 horas para la votación.

“Los puntos cardinales de nuestra posición no han variado, por más presiones y carreras de última hora que haya, y algún insulto que se les descontrola. Es decir: no tenemos ninguna confianza en los partidos políticos españoles, toda precaución es poca y las promesas ni nos calientan ni nos enfrían”, ha asegurado Puigdemont desde su cuenta de X (antes Twitter).

El eurodiputado ha indicado además que su posición sobre la Mesa no tiene que ver con obtener algún cargo, pero también la desliga de la investidura. Además, el dirigente independentista ha abierto la puerta a que pueda alcanzarse un acuerdo, tanto para la mesa como la investidura, aunque ha asegurado que, en todo caso, ese entendimiento por sí solo no haría que se disipase la desconfianza que mantienen respecto a los grandes partidos.

Puigdemont ha asumido las riendas de la negociación de forma personal desde que el pasado 23 de julio las urnas colocaran a su formación como un actor clave de la investidura. En las últimas semanas, el eurodiputado ha impuesto un silencio casi absoluto en su formación, que sin embargo él mismo ha roto en unas pocas ocasiones. El mensaje de este miércoles es en el que más claramente se ha referido al contenido de la negociación sobre la Mesa.

Puigdemont detenido en la isla italiana de Cerdeña por la orden del Tribunal Supremo.



Las autoridades italianas han detenido en Cerdeña este jueves por la noche al expresidente del Gobierno catalán, Carles Puigdemont, prófugo de la Justicia española desde el otoño de 2017, Ha sido detenido en el mismo aeropuerto. Tenía previsto participar en L'Alguer (Cerdeña) en el Aplec Internacional Adifolk, un evento patrocinado por una asociación para la promoción del folclore catalán.

 

La detención se ha producido en virtud de la orden de busca y captura internacional emitida por el juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena, instructor de la causa del 'procés'. En julio el tribunal general de la UE desestimó las cautelares que pedía para mantener su inmunidad porque veía poco probable que fuera detenido.

 

Inés Arrimadas, líder de Ciudadanos, ha sido una de las primeras políticas en reaccionar a la detención. "A la espera de conocer los detalles, la detención de Carles Puigdemont es una buena noticia para todos los demócratas. Espero que pueda ser trasladado a España y responder por sus acciones. Nadie debe tener impunidad ni estar por encima de la ley", ha señalado la política en su perfil de Twitter.

 


El líder de la oposición, Pablo Casado, también se ha pronunciado en Twitter sobre la detención del expresidente catalán. "Puigdemont debe ser juzgado en España por su golpe a la legalidad constitucional, y Sánchez debe comprometerse a respetar la sentencia de la Justicia sin indultos a cambios de permanecer en el poder.

 

 

El abogado del expresident catalán, Gonzalo Boye, ha señalado a través de Twitter que la euroorden contra el político está suspendida.

  

Luis Garicano, eurodiputado de Ciudadanos, también se ha pronunciado sobre la detención de Carles Puigdemont a través de su perfil de Twitter. "Espero que el Sr. Puigdemont, rinda cuentas cuanto antes ante el Tribunal Supremo. Y que recaiga el peso de la ley sobre quién ha causado un daño profundo a la convivencia y al estado de derecho en Cataluña".

 

 

Políticos de la órbita independentista también se han pronunciado sobre la detención del expresidente catalán. Tanto Oriol Junqueras como Arnaldo Otegi han mandado fuerzas desde sus perfiles de Twitter a Puigdemont:

 


Extradición desde Italia

Puigdemont, detenido este jueves en la isla italiana de Cerdeña como consecuencia de la euroorden emitida contra él por el Tribunal Supremo, podrá solicitar de nuevo medidas cautelares al Tribunal de Justicia de la Unión Europea para tratar de recuperar su inmunidad como eurodiputado y parar su extradición a España.

 

Puigdemont recurrió el pasado mayo a la Justicia europea la decisión del Parlamento europeo de suspender su protección parlamentaria para que pudiera ser juzgado en España y el Tribunal europeo está aún examinando el recurso, aunque en julio le negó las medidas cautelares que solicitó para recuperar la inmunidad parlamentaria mientras se resolvía el caso.

 

El Tribunal con sede en Luxemburgo, sin embargo, avisó en el auto con el que negó las cautelares que tal decisión se limitaba a las medidas temporales y que Puigdemont podría interponer una nueva demanda si el perjuicio alegado -su detención durante un viaje como eurodiputado-- resultara suficientemente probable. El tribunal mencionó en concreto el caso de que fueran detenidos o se llevara a cabo alguna actuación dirigida a entregarlos a las autoridades españolas.