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Caso inédito en la Justicia "civilizada" mundial. El Fiscal General del Estado, Álvaro García Ortiz, será juzgado por revelación de secretos.

 La Moncloa. 06/09/2022. Pedro Sánchez recibe al fiscal general del Estado  [Galerías fotográficas/Presidente]

   El, de momento,  fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, va a sentarse en el banquillo de los acusados, por lo que su continuidad al frente del Ministerio Público es inviable desde cualquier punto de vista. Aun cuando siga convencido de su inocencia en la revelación de secretos de la pareja de Isabel Díaz Ayuso, el deber profesional y moral de García Ortiz es irse. Un acusado como él no puede ni debe seguir impartiendo instrucciones y órdenes a los fiscales españoles para el ejercicio de sus funciones. No puede perseguir delitos quien va a ser juzgado por uno de ellos. Esta incompatibilidad entre la condición de acusado y la de fiscal general vive al margen de la presunción de inocencia. García Ortiz ha de asumir que el tribunal de apelación de la Sala Segunda del Supremo ha ratificado su imputación con una frase lapidaria, escrita en el largo, denso y detallado auto que se conoció ayer: la filtración del correo del abogado de González Amador «fue una actuación coordinada e impulsada personalmente por el fiscal general del Estado, quien había reclamado el correo dos horas antes de su publicación con objeto de su difusión».

Es cierto que la decisión de ratificar la imputación de García Ortiz no ha sido unánime. Un magistrado ha emitido un voto particular a favor de su exoneración total. Sin embargo, la voluntad de un tribunal siempre la forma su mayoría y la diferencia de criterio entre los jueces responde a la libertad que cada uno tiene para valorar en conciencia el resultado de la investigación. Esa libertad, basada en la imparcialidad, es la que ha llevado al tribunal de apelación de la Sala Segunda a archivar el caso respecto de Pilar Rodríguez, la subordinada de García Ortiz. La exculpación de la fiscal jefe de Madrid refuerza aún más si cabe la solidez de la decisión frente a García Ortiz, porque demuestra que los magistrados han hecho una labor de discernimiento sobre la instrucción, evitando una decisión en bloque, carente de un análisis separado y pormenorizado de los indicios que afectaban a cada imputado. El auto que confirma la imputación de García Ortiz no prejuzga el resultado del futuro juicio oral, porque, como dicen los magistrados que lo firman, su misión no era condenar o absolver al fiscal general, sino decidir si había o no motivos suficientes para mantener la imputación. Y los hay, variados y suficientes, para ir a juicio oral.

 

  Políticamente, esta decisión perfila aún más una crisis institucional de la que solo son responsables García Ortiz y Pedro Sánchez, porque el Consejo de Ministros tenía motivos sobrados –y ahora ineludibles– para destituir al fiscal general del Estado en su puesto por incumplimiento grave de sus funciones. Aunque los hechos no fueran delito, García Ortiz se ha revelado como un maniobrero afín a los intereses partidistas del Gobierno y ha quedado descalificado para ostentar la jefatura de la Fiscalía. En pleno debate sobre la falta de una respuesta suficiente a la corrupción, y tras las críticas de la Comisión Europea a la injerencia del Gobierno en las decisiones judiciales, la continuidad de García Ortiz aumenta el descrédito de España como Estado de derecho fiable y alineado con los valores de una democracia constitucional. La toxicidad de Sánchez en las instituciones tiene un límite que se ha superado holgadamente con García Ortiz, quien hace tiempo debió haber dado un paso a un lado para no seguir dañando a quienes dice proteger, los fiscales españoles, cuando el único interés que protege es el del Gobierno socialista.

 

El poder y buen hacer de Ayuso. Una tropelía del Fiscal General a su novio, arrolla a todo el sanchismo.

 

Un fiscal servil a los intereses del Gobierno

El fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, en Barcelona.
El fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, en Barcelona. | EF

Lo que ha caracterizado sobre todas las cosas la actuación de Álvaro García Ortiz desde su nombramiento como fiscal general del Estado en agosto de 2022 ha sido su fidelidad al Gobierno, y a la persona que le propuso para el cargo, su anterior jefa, Dolores Delgado.

En la mañana del 16 de octubre, la Sala Segunda del Tribunal Supremo ha comunicado su decisión de abrir causa contra García Ortiz por un presunto delito de revelación de secretos. La imputación se ha acordado por unanimidad de los cinco magistrados que componían la sala (Manuel Marchena, Juan Ramón Berdugo, Antonio del Moral, Susana Polo –ponente– y Carmen Lamela). No ha habido fisuras, pues, a la hora de dar un paso que cabe calificar de histórico, por cuanto nunca antes un fiscal general había sido investigado por el Supremo.

La Sala Segunda estima que hay suficientes indicios como para estimar que el fiscal general vulneró el derecho de defensa de Alberto González Amador (novio de Isabel Díaz Ayuso), al hacerse públicos por orden suya los correos entre el abogado de este, Carlos Neira, y el fiscal que llevaba el caso, Julián Salto.

Lo hechos sucedieron en el mes de marzo de este año. La nota de prensa, a instancias del fiscal general, se hizo pública el día 14 de ese mes, y era la respuesta a una noticia publicada por El Mundo unas horas antes, en la que se daba cuenta de un posible acuerdo de conformidad entre la Fiscalía y el presunto defraudador.

La fecha es importante porque enmarca lo sucedido en un contexto político complicado para el Gobierno. El 14 de febrero se aprobó en el Congreso la ley de amnistía, que no sólo concitó el voto en contra del PP y de Vox, sino el rechazo de la mayoría de los ciudadanos, incluidos los votantes del PSOE. El día 21 de febrero se produjo la detención de Koldo García, el hiperactivo asesor del ex ministro de Transportes, José Luis Ábalos. Y, tal vez lo más importante, el 29 de febrero El Confidencial comenzó a publicar informaciones que afectaban directamente a la esposa del presidente del Gobierno, Begoña Gómez.

Viendo su trayectoria, no extraña que García Ortiz se empleara con tanto afán en "ganar la batalla del relato" a favor de Pedro Sánchez

En ese contexto, la investigación de Hacienda al novio de la presidenta de la Comunidad de Madrid, "la jefa", como la califica Pedro Sánchez, cobraba un valor extraordinario. Por ello, la Fiscalía filtró de manera inmediata la noticia que, previamente, García Ortiz había transmitido al ministro de Justicia, Félix Bolaños. En efecto, el 12 de marzo elDiario.es publicaba en exclusiva que el novio de Díaz Ayuso había sido denunciado por la Fiscalía de Madrid "por defraudar a Hacienda 350.000 euros" a través de una de sus empresas, que se dedicaba a intermediar en la compra de mascarillas durante la pandemia. ¡Lo que salió de la boquita de la ministra de Hacienda, María Jesús Montero!

e marzo, El Mundo publicó que la Fiscalía había ofrecido a la pareja de Ayuso "un pacto para que admita dos delitos fiscales mientras se judicializa el caso".

Esa exclusiva neutralizaba en gran medida los efectos de la bomba lanzada por elDiario.es. Ante esa situación, el fiscal general del Estado desplegó toda su capacidad de influencia y de mando para que la Fiscalía "ganara el relato". Es decir, para convertir a González Amador en un defraudador confeso que pedía clemencia a la Fiscalía para no ingresar en prisión.

La difusión de la nota de prensa para "ganar el relato" se hizo contra el criterio de la Fiscalía de Madrid, y en ella se transcribieron entrecomillados de los correos entre el fiscal del caso y el abogado de González Amador.

¿Quién ganó la "batalla del relato"? No se sabe muy bien. Pero lo que ha quedado claro es que el fiscal general del Estado bordeó –como mínimo– la legalidad con tal de que en la opinión pública se hablara tanto de los trapicheos del novio de Díaz Ayuso como de las tropelías de Ábalos o los negocios de la esposa del presidente.

Viendo la trayectoria de García Ortiz no sorprende su disposición a poner la Fiscalía General al servicio de los intereses del presidente del Gobierno.

Un día después, el 13 de marzo, El Mundo publicó que la Fiscalía había ofrecido a la pareja de Ayuso "un pacto para que admita dos delitos fiscales mientras se judicializa el caso".

Esa exclusiva neutralizaba en gran medida los efectos de la bomba lanzada por elDiario.es. Ante esa situación, el fiscal general del Estado desplegó toda su capacidad de influencia y de mando para que la Fiscalía "ganara el relato". Es decir, para convertir a González Amador en un defraudador confeso que pedía clemencia a la Fiscalía para no ingresar en prisión.

La difusión de la nota de prensa para "ganar el relato" se hizo contra el criterio de la Fiscalía de Madrid, y en ella se transcribieron entrecomillados de los correos entre el fiscal del caso y el abogado de González Amador.

¿Quién ganó la "batalla del relato"? No se sabe muy bien. Pero lo que ha quedado claro es que el fiscal general del Estado bordeó –como mínimo– la legalidad con tal de que en la opinión pública se hablara tanto de los trapicheos del novio de Díaz Ayuso como de las tropelías de Ábalos o los negocios de la esposa del presidente.

Viendo la trayectoria de García Ortiz no sorprende su disposición a poner la Fiscalía General al servicio de los intereses del presidente del Gobierno.

Odón Elorza, socialista de cúpula y exalcalde de San Sebastián, imputado en el mayor escándalo de pederastia de España. Caso Kote Cabezudo.




Blog de Juan Pardo ya puso en antecedente de dicho escándalo (2015/2016). Los medios de comunicación “subvencionados” capaces de ocultar cualquier noticia en la que es el hombre quien muerde al perro –Y ESO ES NOTICIA, no cuando el perro muerde al hombre. El periodista Melchor Miralles junto al  equipo de Sin Filtros dan pelos y señales en este vídeo. 
Melchor Miralles, en su día,  a través de un vídeo publicado en la web periodística que dirige, Sin Filtros, que el pasado 15 de febrero de 2018 el letrado Mario Díez Fernández, abogado de ocho de las víctimas, interponía querella ante el mismísimo Fiscal General del Estado.

No deja ser prueba determinante el hecho de que, Odón Elorza, de subvencionar con dinero público del consistorio del Ayuntamiento de  Donostia a Kote Cabezudo al que se le imputan delitos de estafa, abusos sexuales y producción y difusión de pornografía infantil. ¡LE DELATA¡

El abogado Mario Díez acusa a la juez que instruye el caso, Ana Isabel Pérez Asenjo, de falta de actuaciones tras cinco años de instrucción y ni siquiera el TSJ ha querido dar explicaciones  de por qué se está dilatando tanto el proceso en el tiempo.

El propio Mario Díez insiste: "Esta magistrada que se ha negado reiteradamente a la retirada de la pornografía infantil, que se puede ver previo pago en Internet". A su vez, la Fiscalía admite que queda parte de ese material pornográfico en servidores del extranjero y pide su retirada.

Etiquetas:  Melchor Miralles, Blog de Juan Pardo, Sin Filtros,  Mario Díez Fernández, Fiscal General del Estado, Ana Isabel Pérez Asenjo, caso Kote Cabezudo, Ayuntamiento de San Sebastián, Donostia,

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