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José Luis Rodríguez Zapatero "DEBERÍA" dormir esta noche en prisión.

 Las joyas de 1,3 millones halladas a Zapatero abren una nueva vía penal en  Plus Ultra

Por Juan Pardo Navarro

Zapatero podría dormir esta noche en prisión. Vox, Hazte Oír e Iustitia Europa han pedido este miércoles al PP, que dirige la acusación popular, que reclame prisión provisional para el expresidente del Gobierno al término de su declaración como investigado por el rescate de la aerolínea Plus Ultra y las joyas tasadas en 1,3 millones de euros que la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía Nacional incautó tras el registro de su despacho de la madrileña calle de Ferraz el pasado 19 de mayo.

Zapatero ha llegado a la Audiencia Nacional a las 8.45 horas en un vehículo negro. Lo ha hecho sonriente y saludando a los presentes. Algunos de ellos le han gritado «chorizo» y «a prisión». El expresidente del Gobierno estaba citado a las 9 horas por el juez José Luis Calama, que pospuso su declaración, prevista inicialmente para el 2 de junio. Su abogado solicitó la semana pasada una nueva prórroga tras la tasación de las joyas en 1,3 millones. El magistrado rechazó la propuesta al considerar que celebrar la declaración no supone ninguna «merma real en su derecho de defensa».

Las fuentes consultadas indican que el PP ha preguntado al resto de acusaciones su posición sobre Zapatero para la vistilla de medidas cautelares que quieren que se celebre después de la declaración. Calama solo ha permitido estar presente en la sala al abogado de los populares. Todo indica que la Fiscalía se posicionará en contra de la medida, la más restrictiva, por lo que la última palabra la tendrá el juez.

Calama atribuye al exlíder socialista el liderazgo de una supuesta red de tráfico de influencias en torno a la ayuda de 53 millones de euros concedida por el Gobierno a la aerolínea durante la pandemia, así como presuntos delitos fiscal y de contrabando por las joyas descubiertas en una caja fuerte de su despacho.

En este contexto, el presidente de Iustitia Europa, Luis María Pardo, ha asegurado en declaraciones a los periodistas que España «no se puede volver a permitir tener un fugado más», aludiendo al expresidente catalán Carles Puigdemont y defendiendo así la petición de prisión provisional para Zapatero por la existencia de «riesgo de fuga».

Pardo ha calificado el día de hoy como «histórico», puesto que es la primera vez que un expresidente «va a declarar como imputado por una causa de corrupción». «Tendrá que aclarar el origen de las joyas y también, sobre todo lo sustancial, que es el rescate de Plus Ultra», ha subrayado.

Juan Pardo Navarro

MOCIÓN DE CENSURA, mínimo para Noviembre, poco o nada resuelve.

 Cuántas mociones de censura ha habido en la democracia española contra el  Gobierno? Solo una ha tenido éxito

Los socios de Sánchez no van a prestarse a una moción de censura, va contra su lógica de bloques, contra la estrategia de sus guerras particulares (PNV con Bildu y Junts con Esquerra) y contra su desinhibido empeño en sostener a Sánchez pase lo que pase. Aitor Esteban, Aitor el del tractor, declaró el otro día que “la legislatura ha llegado a su fin” con su solemnidad campechana de cura o de árbitro o de árbitro cura después de un concurso de cucaña o de alubias de la parroquia. En realidad ese fin es tan solemne como arbitrario y tan tajante como inofensivo. Quiero decir que nada ha terminado después del sombrerazo o bastonazo de Esteban, y que la legislatura estaba igual de finiquitada hace cuatro meses, o seis, o un año. Hace ya mucho que teníamos a los corruptos en taparrabos, a las putas de leopardo, a las cloacas a toda máquina y a Zapatero haciendo de agente de Maduro, yendo y viniendo como la flor de la canela. Hace mucho que teníamos a Sánchez de único y sospechoso superviviente del Peugeot y, además, sin mayorías estables, sin presupuestos, sin otra gobernanza que la propaganda y sin legislar más que a trompetazos de decreto, que es como el bando con trompetilla del sanchismo. La legislatura ya estaba acabada hace mucho, cosa que no parecía importarles ni a los socios ni al propio Sánchez. Yo creo que aún pueden declararla finiquitada o muerta dos o tres veces más, o las que hagan falta, sin que se finiquite ni se mate nada.

Feijóo cuenta votos como si se contara los dientes que le faltan, cuenta a Coalición Canaria, cuenta al PNV, cuenta a Junts, contará entre los aliados hasta a sus gatos, periquitos y azaleas, pero ni PNV ni Junts van a apoyar una moción, sea instrumental o sea vocal, que es verdad que la cosa suena a conjunto de viejas con pandero. Puigdemont también ha roto sin romper, ha protestado sin castigar y ha ahogado sin matar, lleva desde el primer momento haciendo todo ese juego pasivo-agresivo o sado-maso (recuerden lo de que haría “mear sangre” a Sánchez, que parecía que lo decía desde detrás de una máscara con pinchos). Puigdemont fantaseaba con catéteres y cuchillas, Míriam Nogueras sacaba las espuelas con flecos y la fusta también con flecos en el Congreso, pero todo este despliegue de plástico, acero y cuero no ha conducido más que a una especie de depresión postcoital indistinguible de la modorra. Por supuesto, Junts prefiere a un Sánchez débil, mudando el pellejo en los tribunales y los telediarios, al que poder seguir exprimiendo hasta que muera, seco y amarillo como una tortuga. Y es que al otro lado sólo están PP y Vox.

Feijóo estaría apelando a los socios de Sánchez como si no fueran cómplices de Sánchez, los que le han dado la vida a Sánchez más de una vez

Feijóo sigue buscando votos para una moción de censura como la vieja que busca el bingo en su bingo de casapuerta, pero resulta que nadie está jugando al bingo más que él. La toxicidad de Sánchez es una cuestión de perspectiva o de posicionamiento, y los socios pueden soportar sin problemas la corrupción y hasta la mafia, y que Sánchez ande con botas de pocero por el partido de las cloacas y botas de matarife por el partido de las chistorras, manchando todo el país de mierda y aceite. Esto le da igual al PSOE, que aún defiende a Sánchez, y a sus socios que no van a echarlo para poner a Feijóo contando cabezas de ajo. La corrupción, que quizá es inevitable, es mejor que esté del lado bueno de la historia y que sirva para que conserven el poder los tuyos, o al menos los que puedan darte lo que pides, prebendas, dineros y hasta un brillo de nobleza en tus botijos o tus miserias. Ya conocíamos este cinismo nacional, pero Sánchez lo ha convertido en virguería, en virtuosismo y hasta en musical. Sus socios, por su parte, lo han convertido en bicoca, y nadie renuncia así como así a las bicocas.

Feijóo cuenta votos como ovejitas, busca votos como la perilla de la luz de la cama, pero yo creo que sabe que no puede sacar adelante una moción de censura sea instrumental, vocal o sinfónico-coral. Hubo un momento en que podría haber sido buena idea presentar la moción, incluso para perder, si así conseguía contraponer un proyecto y un liderazgo al caos y la agonía de Sánchez, que parece un surfista californiano que se ahoga espectacular, horrible y largamente. Para que ahora parezca querer de verdad presentarla y ganarla yo veo dos opciones: o Feijóo lo hace para estar haciendo algo, o sea que con el surfista ya medio muerto aún no está haciendo nada, o es que cree que con la moción está trasladando cierta presión moral y democrática a PNV y Junts. A PNV y Junts, repito. Feijóo estaría apelando a los socios de Sánchez como si no fueran cómplices de Sánchez, los que le han dado la vida a Sánchez más de una vez, siguen dándosela cada vez que lo matan o se ahoga en su playa californiana, y se la darían otra vez si llega el gozoso milagro. Si a PNV y a Junts les penalizara electoralmente la moral de Sánchez, Sánchez habría desaparecido hace años. Ellos manejan la aritmética con inmoralidad y Feijóo maneja la aritmética sólo con artritis. Y así es imposible que salgan las cuentas.

VOX, el escupitajo de los cabreados del PSOE, condiciona el Gobierno de Aragón y de España.

 

Quién es Alejandro Nolasco, el candidato de Vox para las elecciones en  Aragón: a qué se

El resultado de las elecciones en Aragón no ha sido bueno para el PP. Gana con 26 escaños, pero pierde dos respecto a 2023; aunque el PSOE se hunde hasta 18 escaños (5 menos que 2023), Vox se convierte en el vencedor de la noche al duplicar su representación, pasando de 7 a 14 escaños.

La derecha logra 5 escaños más que en 2023 (pasa de 35 a 40), pero el mayor beneficiario de ese giro es el partido de Abascal, que incluso le ha ganado al PSOE en la ciudad de Teruel.

Si Jorge Azcón adelantó los comicios al no poder aprobar los presupuestos con el objetivo de alcanzar la mayoría absoluta (34 escaños) y, de esa manera, no tener que depender de Vox, su operación ha devenido en fiasco. Si Feijóo pretendía que Aragón se convirtiera en la segunda fase del proceso iniciado en Extremadura, pero esta vez con mayor holgura respecto a la extrema derecha, le ha salido el tiro por la culata.

Abascal tiene ahora todas las bazas en su mano para forzar la entrada de Vox en el gobierno e imponer sus condiciones. El triunfo de su partido no se basa en el carisma de su candidato (Alejandro Nolasco sigue siendo desconocido para muchos aragoneses); ni siquiera en el atractivo de su programa, que tampoco es muy conocido, sino en que ha abanderado la oposición más radical contra Pedro Sánchez.

El PP, en un giro inexplicable, invitó al cierre de su campaña al supuesto periodista Vito Quiles, alguien muy identificado con el ideario de la extrema derecha. Quizás con el objetivo de frenar a Vox. Pues bien, lo que ha conseguido ha sido justo lo contrario: ha asustado a su votante moderado. ¿Acaso Azcón y Feijóo piensan, como ha dicho Miguel Tellado, que Quiles representa al "periodismo valiente"? ¿Es ese su modelo?

El batacazo del PSOE no hay que apuntárselo a Alegría, sino a Pedro Sánchez

Creo que Feijóo haría bien en replantearse su estrategia si no quiere que le ocurra lo mismo en Castilla y León o en Andalucía, aunque dudo que Juanma Moreno opte por confundirse con el partido de Abascal.

Desde luego, el que no puede estar contento tampoco es Pedro Sánchez. Su candidata, la ex ministra y portavoz del gobierno Pilar Alegría, ha logrado lo que parecía imposible, igualar el peor resultado de su partido en Aragón, que se alcanzó en 2015 cuando Podemos estaba subiendo como la espuma. Es una derrota sin paliativos y atribuible al presidente. Ha sido un voto de castigo no a Alegría, sino a Sánchez. Veremos qué dice Moncloa de esta triste noche del 8-F. Culparán a la ola populista que recorre Europa, a Trump y a los tecnoligarcas. O algo parecido. Todos tendrán la culpa menos el verdadero culpable, Sánchez.

¿Qué decir de Podemos? Sencillamente, que ha desaparecido de la escena política. La izquierda en Aragón ha votado a la Chunta (que ha pasado de 3 a 6 escaños), y ha dejado en las raspas a IU y Sumar. Pablo Iglesias va a tener que desempolvar algún manual de principios del siglo XX para explicar por qué el proletariado le ha sido tan esquivo.

En fin, que todo sigue igual, pero peor que antes del 8-F. Por lo menos para los que queremos un cambio hacia la sensatez y la moderación.

La estrategia socialista para restar votos al PP, no es otra que enaltecer a VOX.

Los retoques estéticos de los políticos: de Pedro Sánchez y Santiago Abascal  a Isabel Díaz Ayuso y Alberto Núñez Feijóo | Vozpópuli

    La palabra pinza se está extendiendo en diferentes estamentos del PP, desde el parlamentario al autonómico, incluso en la propia dirección nacional. En Génova están convencidos de que hay una colaboración "consciente o inconsciente" entre el PSOE y Vox para arremeter contra los populares, desgastarles como alternativa y conseguir prosperar con la competencia mutua por los costados para incentivar la polarización y el populismo de derecha y de izquierda. Pero por otro lado, ven primar otra estrategia paralela a la 'alimentación' socialista de Vox, que radica en minar el liderazgo de Feijóo y su percepción como alternativa, despreciarlo como adversario y apostar por el choque con otras figuras del PP más polarizadoras como Isabel Díaz Ayuso.

    El socialista busca poner contra las cuerdas a Feijóo, con temas difíciles a los que pocos, como Ayuso, se atreven a entrar. A la vez eso potencia un escenario polarizador en el que a nivel nacional Vox se mueve mejor, especialmente cuando se apela a las entrañas y no a la razón. Sánchez busca sostener ese clima hasta las próximas generales, presentando una oferta ideológica en el polo opuesto de la ultraderecha y del PP, absorbiendo la mayor parte de su izquierda con sus principales banderas, como Gaza, y dejando el dilema al electorado progresista de apoyar una opción amplia de izquierdas sobre la que movilizarse frente a una derecha que suma en las encuestas, pero sacrificando la fiscalización de ese poder, al primar el voto del 'mal menor'.

   Desde principios de octubre, cuando el debate sobre el aborto volvió a abrirse de par en par por el apoyo de los populares de Madrid a una iniciativa de Vox en el Ayuntamiento, para advertir sobre un falso síndrome postaborto, Sánchez decidió entrar de lleno en un asunto que supone confrontar ideológicamente, dar la batalla cultural. Ante la propuesta de blindar en la Constitución el aborto, Feijóo dejó claras sus posiciones, negándose a ello pero validando el derecho a la interrupción del embarazo tal y como está establecido actualmente en la ley. Pero en Ayuso, Sánchez encontró su polo apuesto para ir caldeando más y más el ambiente. Se prioriza mirar a los territorios más que a Génova y dar autoridad a la madrileña, siempre 'eterna candidata en la sombra' para muchos.

   El objeto de la principal contienda han sido las listas de médicos objetores, las cuales feudos del PP como Baleares o Aragón si proporcionarán tras el requerimiento formal del Gobierno para su creación. Pero Madrid se resiste y juega al despiste, a la ambigüedad. Tanto PSOE como Sumar en el Gobierno instan a Ayuso a cumplir la ley -desde la reforma de 2023 se obliga a proporcionar esos listados- mientras que la madrileña niega hacer "listas negras" y denuncia una persecución de la libertad de conciencia y contra la deontología profesional de los médicos, que en su fin último es salvar vidas.

  En ese conflicto, tanto el PP de Madrid como Sánchez sacan rédito, pero las posiciones de máximos generan costuras internas en un PP que tiene distintas posiciones sobre el aborto. Quedó claro en el último congreso del partido en julio, donde se evitó ahondar en este tipo de asuntos. El interés del Gobierno, además de intentar movilizar a la izquierda, es el de evidenciar a un PP "ultraderechizado" por la competencia con Vox y hacer que al calor de los pronunciamientos de Ayuso Génova tenga que remarcar su posición. Y con ello, o generar una ruptura interna o que el propio Feijóo valide a Ayuso y de más combustible para denunciar la "derechización" de los populares, según los socialistas.

   Feijóo queda en una posición intermedia cuando de dar la batalla cultural se trata. El ejemplo es el aborto: se aferra a una posición 'continuista', de mantener la ley como está hasta ahora y garantizar el cumplimiento para no entrar en debates. Al mismo tiempo, a sabiendas de que hay mucho voto femenino en juego, se denuncia una estrategia del Gobierno para especular con que el PP quiere retirar derechos "que llevan más de 30 años" y que el interés real del Ejecutivo con ellos es "evitar que se hable de la corrupción". O de convocatorias como la de Sánchez a la comisión del caso Koldo en el Senado para el 30 de octubre.

De "ignorancia o mala fe" a "ánimo Alberto"

    A la vez que se juega la carta de la batalla cultural, en el PP detectan que se está volviendo a querer trasladar la imagen de político poco curtido. Es algo, se denuncia, que ya empezó en agosto de 2022 poco después del aterrizaje de Feijóo en Madrid tras la sucesión de Pablo Casado. En la anterior legislatura, tras afirmar que "Sánchez ha metido en un pufo de 6.000 euros a cada español", María Jesús Montero, vicepresidenta del Gobierno y ministra de Hacienda le criticó por dejar "un pufo" monetario en Galicia. "¿Es ignorancia o mala fe?", preguntó la andaluza, una frase que se repitió para desprestigiar las capacidades del gallego.

   Pasó a utilizarla Sánchez en su primer cara a cara en el Senado con Feijóo como senador por designación autonómica, luego, tras las generales, trasladados al Congreso. Una estrategia de los socialistas para minar la imagen del popular. Para entonces, el PP denunció una larga lista de insultos -el PSOE contestaba esgrimiendo lo mismo- entre los que se encontraban adjetivos como "vago", "insolvente", "sectario" o "incompetente". Con picos y casos puntuales hasta hace bien poco, el propio Feijóo intentó darle la vuelta al asunto. Primero a finales de 2022 en el Senado. "¿Es incompetencia o mala fe?", le dijo en septiembre de este año a Sánchez y a Ana Redondo, ministra de Igualdad, por los errores de las pulseras antimaltrato.

    Los populares denuncian que esta semana se ha vuelto a esa tendencia de desprestigio de Feijóo, que hilan con la teoría de la pinza con Vox. Hay dos cuestiones que no han gustado nada en la cúpula.

    En primer lugar, el intento de Sánchez durante su entrevista en Cadena SER del martes de dar a entender que entre bambalinas, por detrás, los barones del PP lo ven agotado y ya se plantean candidatos alternativos. Sánchez apreció que cuando hay un cuestionamiento de Feijóo "la prensa de la derecha" pone sobre sobre la mesa un posible adelanto electoral. "No lo hacen con información detrás, porque cada vez que me preguntan digo que serán en 2027. Se hace para cerrar cualquier debate sucesorio respecto al señor Feijóo", aseguró Sánchez, para después apuntar que en "off the record, en distintos lugares de la Villa de Madrid distintos presidentes autonómicos del PP cuando vienen muestran su desagrado con la estrategia que está llevando Feijóo como jefe de la oposición, incluso se dejan querer" como alternativas de futuro.

    En segundo lugar, con una nueva expresión que se suma al "ánimo, Alberto" de la semana pasada, intentando equiparar a Feijóo con Casado en la previa a su depuración como dirigente por el choque con Ayuso entre febrero y marzo de 2022. En concreto, en la última sesión de control al Gobierno, Sánchez adjetivó al líder de la oposición con un "es usted la nada". Volvió a incidir en esa idea de falta de preparación.

   Además de cuestionar la preparación de Feijóo, el Gobierno detona otra intencionalidad: llevar esa imagen de "incompetencia" también a las comunidades para ensalzar la gestión económica desde Moncloa frente a "una mala gestión de servicios públicos" pese a recibir financiación.

   Fuentes populares entienden que esto forma parte de la estrategia de los socialistas ante el acorralamiento "por la corrupción". "Tienen que dar muchas explicaciones, de dónde sale el dinero fotografiado en el despacho de Ábalos -publicado por The Objective- o los sobres con dinero en efectivo con el membrete del PSOE", aseguran. También la atribuyen a la incapacidad de legislar asuntos como los Presupuestos Generales del Estado, unas nuevas cuentas de cara a 2026 que socios como ERC empiezan a no ver posibles. Ya no por la falta de apoyos como esgrime el Ejecutivo, sino porque se denuncia que ni si quiera se han iniciado conversaciones bilaterales con ellos.

   Además de la presunta corrupción, los populares apuntan al intento de restar relevancia a cuestiones como "un nuevo hachazo" a los autónomos, tras el anuncio de la subida de cuotas hecho por el Ministerio de Seguridad Social. Un plan que ni si quiera apoya Sumar. La vuelta a este lenguaje de desprecio contra el dirigente del PP se enmarca en una semana "complicada" para el Gobierno tras el paso de José Luis Ábalos y Koldo García por el Tribunal Supremo. Se considera que los reproches personales se prolongarán y azuzarán con el tiempo, y que el marco de batalla cultural elegido por Sánchez cambiará en pocos días. "Estamos apunto de entrar en noviembre, ahí empezará a hablar de Franco [por el 50 aniversario de su fallecimiento]. Por lo que sí abogan en Génova es por no echar más leña al fuego respecto al rifirrafe Gobierno-Ayuso, y se guarda silencio.

    Para los populares esta posición del Gobierno, y de especialmente el PSOE, no responde a nada más que intentar "resistir hasta 2027". Ni si quiera se vincula con un intento de convocar generales de forma anticipada. "Si quince puntos de distancia no hacen a Sánchez convocar elecciones, es que no las tiene consigo", creen en el PP.

Con la derecha dividida, aún ganando las elecciones con mayoría, el fracaso y la vuelta del socilismo está asegurado.

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 Feijóo y Abascal se reúnen en el Congreso tras la última sesión de control  al Gobierno

Tezanos que de "tonto" tiene lo que le sobra de golfo se anticipa ante la evidencia de que si el PP necesita a VOX para gobernar España, el fracaso esta asegurado. En la actualidad, el sector liberal conservador dispone de holgada mayoría absoluta en el Congreso: 184 diputados. Pero los siete de Junts y los cinco del PNV prefieren la zanahoria de la independencia a la realidad liberal conservadora. Pablo Iglesias vio con claridad hace unos años que sí podía gobernar la izquierda. Fue el “sí Podemos” que confirmó a Pedro Sánchez en la silla curul del palacio de la Moncloa. En el año 2027, tal vez la opción liberal conservadora no necesite al centro derecha de Junts y del PNV porque la suma del Partido Popular y de Vox resulte suficiente para formar una sólida mayoría absoluta que desplace al sanchismo del poder, proyectado el presidente Sánchez hacia el banquillo de los acusados.

Se atribuye a Julio César la frase que ha presidido una parte de la vida política desde hace dos mil años: “Divide y vencerás”. José Félix Tezanos ha explicado a Pedro Sánchez que es necesario dar terreno a Vox, que conviene hablar de Abascal y no de Núñez Feijóo, que arde la situación entre el centro derecha del PP y la derecha radical de Vox. Y que es un hecho el millón de votos que se ha desplazado ya desde el partido de Feijóo al partido de Abascal.

El planteamiento de Tezanos resulta inteligente. Mientras más oscile el electorado conservador hacia Vox, la ley d’Hont juega a favor de fragilizar el resultado final. Aparte de las jugarretas del censo y correos, y quién sabe si alguna más a cargo de la digitalización y la inteligencia artificial, la política sanchista incidirá en favor de la crecida de Vox. Tal vez consiga distorsionar de forma determinante el cambio liberal conservador, el resultado de las próximas elecciones generales.

Alberto Núñez Feijóo y sus agradaores gallegos pueden continuar instalados en el hedonismo de la victoria segura, pero si en lugar de desdeñar la habilidad política de Pedro Sánchez la consideran adecuadamente, deberían estar trabajando para encontrar fórmulas que regularicen la relación entre el Partido Popular y Vox. No se trata de especulaciones de tertulianos ignaros. Se trata de algo que vibra ya en varias Comunidades Autónomas. Y no hay tiempo que perder para la operación liberal conservadora. Pedro Sánchez es demasiado peligroso y desdeñar su capacidad de maniobra puede conducir a Núñez Feijóo a un nuevo descalabro político.

Feijóo, en VOZ alta dice que VOX nunca participará en coalición gubernamental con el PP.


 Todo son futuribles. Ni siquiera hay en el horizonte próximo la certeza de un adelanto electoral una vez que Pedro Sánchez parece dispuesto a resistir hasta 2027. Pero el PP está adelantando una estrategia de largo recorrido por la que busca acabar con la identificación de un tándem Feijóo-Abascal, desechar la idea de que el líder popular está condenado a formar un gobierno de coalición con Vox para hacer al líder de esta formación vicepresidente del Gobierno.

Lo cierto es que Feijóo no terminó de ser concluyente el pasado domingo. "Yo quiero un gobierno en solitario", dijo para agregar después que no habría cordones sanitarios a Vox, tampoco a Junts. No cerraba puertas. Pero no ha sido hasta hoy, a primera hora de la tarde, que su número dos, Miguel Tellado, aclaraba que no, que no habrá coalición gubernamental, incluso ante el riesgo de bloqueo y de repetición de elecciones generales.

De este modo, Feijóo y los suyos ponen la pelota en el tejado de Abascal en si estaría dispuesto a "facilitar" -bien apoyando o absteniéndose- la investidura del líder popular para desalojar a Sánchez de la Moncloa aunque no hubiera reparto de sillones ministeriales. El actual es el primer gobierno central de coalición de la democracia, "no lo tuvieron ni González, ni Aznar, ni Zapatero, ni Rajoy", recuerdan en el PP, a pesar de carecer de mayoría absoluta en alguna de sus legislaturas.

José Luis Rodríguez Zapatero, un entusiasta de la coalición con Unidas Podemos, primero, y con Sumar, después, así como con la alianza estratégica con los independentistas "no gobernó con IU a pesar de carecer de mayoría absoluta", aducen, aunque en 2004 consiguió 164 escaños y en 2008, 169, bastante lejos de los registros que dan los sondeos al PP. El más alto ha llegado a los 154 escaños.

Sumar más que todo el bloque de investidura de Sánchez

El objetivo es precisamente, conseguir más representación parlamentaria que todo el bloque de la actual investidura, de modo que no haya una mayoría alternativa que no pase por hacer presidente a Feijóo. En este sentido, desde el equipo del líder del PP explican, de manera mucho más clara que su jefe de filas el pasado domingo, que "si para llegar al Gobierno hay que hacer ministro a Jorge Buxadé - eurodiputado y presidente de Vox- ese no es nuestro modelo". Es Abascal el que debe decidir "si facilita la investidura" de Feijóo o contribuye a la continuidad de Sánchez unos meses más hasta poner en marcha el mecanismo automático de disolución de las Cámaras y convocatoria de las elecciones, todo ello en caso de un escenario en que ambas formaciones, junto a otras menores como UPN y Coalición Canaria, sumaran la mayoría absoluta.

Cuca Gamarra, ejemplo de POLÍTICA, sería, responsable y eficaz deja, abre paso a guerreros que combatan el virus socialista.

 


 Nunca he saludado, personalmente, a Cuca Gamarra. No la conozco. Nunca mantuve con ella una conversación. Así que escribo hoy sobre ella porque me parece de justicia dejar constancia de su calidad en la vida política española. La objetividad exige el reconocimiento de los méritos ajenos. Y Cuca Gamarra es una mujer política seria, rigurosa, excelente dialéctica, sagaz analista siempre de la actualidad. Nada se le escapa. Sabe valorarlo todo. Es ecuánime hasta el punto máximo que puede serlo un político. Tiene una sólida formación universitaria y conoce también a fondo el mundo municipal español.

En el Congreso de los Diputados ha demostrado cien veces su eficacia. Es uno de los activos más sólidos del Partido Popular. Ha ocupado los cargos con dedicación, capacidad de trabajo y entrega personal. Tendrá defectos, Cuca Gamarra, como los tenemos todos. Pero el balance es en ella altamente positivo. Ha representado al Partido Popular en el Congreso de los Diputados con lucidez y generalmente con acierto que nadie discute.

Seguramente habrá razones para que deje los cargos que ahora ocupa, pero me parece obligado el reconocimiento de lo que ha hecho. Puede sentirse orgullosa de su trabajo político y del tiempo que a él ha dedicado. Decía Cánovas del Castillo, el gran hombre de Estado del siglo XIX, que “lo relevante en política no es un éxito aislado, sino la continuidad del esfuerzo y la dedicación sin reparos”.

Cuca Gamarra, en fin, se merece especial atención en esta hora en que deja las funciones que con tanto éxito ha despeñado en los últimos años. El Partido Popular hará bien en no olvidar a quien le ha servido lealmente con un esfuerzo prolongado y sin fisuras.

El peligroso acercamiento de Abascal al eje Putin/Orban/Trump, por parte de los ultras de VOX, pone en peligro la mayoría del PP.

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  • El Panel Los afines a Vox dan la espalda a hacer seguidismo de Trump: sólo lo respalda un 50%
  • Análisis Sánchez, ante el debate incómodo del gasto militar: "No hay diplomacia creíble sin un Ejército creíble"La ex pareja de José Luis Ábalos ratificando en el Supremo los indicios de delito que existen contra él, la condonación de la deuda pactada por el Gobierno con Cataluña y el dilema que este asunto genera en el PP, la delegación de competencias migratorias a la Generalitat, el 8-M, el debate sobre el aumento del gasto en defensa y, sobre todo, el eco de los movimientos de Donald Trump. Son muchos los elementos sobre los que ha girado la agenda política en el último mes y, sin embargo, parece que tanto Pedro Sánchez como Alberto Núñez Feijóo han logrado salir ilesos del seísmo. No así Santiago Abascal.

Por Paloma H. Matellano.

ESTIMACIÓN DE VOTO EN LAS ELECCIONES GENERALES

MARZO DE 2025

En escaños | Mayoría: 176 escaños

PP148VOX40PSOE118


Ninguna ola sube eternamente y la de Vox, que venía cogiendo altura durante los últimos cuatro meses, tocó techo en febrero. Y, ahora, cae. Según el Panel de Sigma Dos para EL MUNDO, de celebrarse hoy unas elecciones generales, el partido de Abascal aglutinaría el 12,9% del voto, dos décimas menos que lo que se le estimaba en la encuesta anterior, dejándose así dos escaños respecto a aquel pronóstico. Los 40 asientos que obtendría Vox en el Congreso son siete más de los que ocupa actualmente, pero el frenazo -es el único partido que pierde escaños frente al sondeo previo- pone de manifiesto que los pasos de Abascal en el último mes no le han beneficiado electoralmente.

No es baladí que en este tiempo la actualidad haya venido marcada por el proyecto de Trump para poner fin a la invasión rusa de Ucrania: sus conversaciones con Putin, sus desprecios a Zelenski, sus desplantes a Europa... Pese a todo, Vox ha insistido en trasladar su confianza en el republicano como "buen pacificador". Tanto que, cuando se realizó esta encuesta, entre el 24 de febrero y el 7 de marzo, Abascal acababa de regresar de Washington donde, en la cumbre trumpista, reafirmó su adhesión al presidente estadounidense. Todo ello parece haberle pasado factura, especialmente entre su electorado más fiel: de quienes apostaron por Vox en los comicios de 2023, solo el 69% volvería a coger la misma papeleta, 10 puntos porcentuales menos que el mes pasado -79%-. El 12% cambiaría a Abascal por el eurodiputado Alvise Pérez, mientras que un 7,6% se iría al PP. De los ex votantes de Feijóo, el 8,8% elegiría ahora al partido de extrema derecha, con lo que el saldo sigue siendo positivo para Abascal -roba, en neto, 1,2 puntos en porcentaje de voto al PP-. En febrero, sin embargo, este trasvase era de más del triple: 3,8 puntos quitaba a los populares.

La pérdida de los dos escaños de Vox no altera las mayorías por bloques. Feijóo, que suma el 33,8% del voto -una décima más que en febrero-, conserva los 148 asientos que le pronosticó el anterior sondeo de Sigma Dos, con lo que la suma de la derecha -188- serviría para alcanzar La Moncloa. Sin embargo, la relación entre ambos partidos no atraviesa su mejor momento, con Abascal cargando contra Feijóo por su postura en Europa y los populares queriendo aprovechar el giro trumpista de Vox para atraer a parte de su electorado.

En el ala opuesta, los números siguen sin salirle a Pedro Sánchez. El PSOE aglutina el 27,8% de los apoyos, dos décimas más que hace un mes, pero casi cuatro puntos menos que en las últimas elecciones. La traslación a escaños da a los socialistas 118 asientos, tres menos que los que tiene. Sin embargo, la división a su izquierda deja al bloque en minoría.

En ese sector sí se están produciendo más movimientos. Podemos, que arrastra una tendencia al alza en los últimos meses -desde octubre, aunque con algún altibajo-, es el partido que más porcentaje de voto gana en marzo respecto a la encuesta anterior. El 5,2% de los electores votaría ahora por la formación morada (medio punto más), lo que se traduce en cuatro escaños en el Congreso, uno más que en febrero. Se acerca así a arrebatarle a Sumar el ser cuarta fuerza, pues los de Yolanda Díaz se mantienen estancados en el 6,4% del voto con nueve asientos. La subida de Podemos, además, se produce a la vez que el estallido del caso Monedero, de lo que se deduce que las denuncias por «violencia sexual» que pesan sobre el que fuera su cofundador no se han traducido en un desgaste electoral para la formación. Aun cuando éstas se han conocido públicamente en vísperas del 8-M, fecha clave para los partidos de la izquierda.

La división en este espectro político es determinante en las aritméticas parlamentarias. Sumar y Podemos, juntos, aglutinan hoy el 11,6% del voto, siete décimas menos que lo que obtuvieron en las elecciones de 2023 (12,3%). Sin embargo, si entonces aquello se tradujo en 31 escaños, ahora solo ocuparían 13. En las últimas semanas, Yolanda Díaz ha dado un giro en su discurso y ha apostado abiertamente por recuperar la unidad de la izquierda, interpelando a los morados. Estos, por el contrario, siguen colocándose de perfil y enfrían el acercamiento, insistiendo en diferenciarse de Sumar al hacer oposición a muchas de las decisiones que generan consenso en el Gobierno de coalición. De momento, su crecimiento en los sondeos avala la estrategia.

Que la mayoría de investidura que aupó a Sánchez no sea ahora suficiente se debe, principalmente, a la división de los partidos a la izquierda del PSOE, pues el resto de socios del Ejecutivo apenas registran variaciones. La encuesta de Sigma Dos pronostica a Junts ocho escaños, uno más que el mes pasado y que los que ocupa ahora en el Congreso. ERC mantiene sus diputados (siete), igual que Bildu y PNV, que alternan sus papeles respecto a las últimas generales -los abertzales suman cinco asientos y, los jeltzales, seis-.El BNG obtiene dos parlamentarios en el Congreso, uno más que los que ocupa actualmente. Por otra parte, Coalición Canaria y UPN mantienen su escaño y también Alvise Pérez entraría en la Cámara Baja con un asiento, aunque cae tres décimas en porcentaje de voto respecto al anterior sondeo (de un 3,2% al 2,9%).

El bloque de la izquierda sustenta su fuerza electoral en los jóvenes, tanto que el PSOE es el partido más elegido por quienes tienen entre 18 y 29 años (30,4%). Es en este grupo donde el PP suma menos adeptos (19,7%), con Vox rozando el sorpasso (18,1%). En el resto de rangos de edad, los populares se imponen. Aunque, eso sí, el porcentaje de indecisos entre los afines a la izquierda llega incluso a duplicar a los de la derecha.

Vox, patrimonio del PSOE, sólo subsiste para quitar votos al PP.


La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, durante un pleno en la Asamblea de Madrid
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, durante un pleno en la Asamblea de Madrid | EP

Isabel Díaz Ayuso, ha asegurado este jueves que Vox está "siempre en una profunda crisis" y espera que no le culpen a ella porque viven "obsesionados", además de asegurar que nacieron "contra el PP".

"Solo viven para ir contra el Partido Popular. Ya se lo dije en la última reunión, habría que elevarse, habría que buscar algún entendimiento... No, porque hay que ir contra el Partido Popular. Nosotros vamos a seguir trabajando en esta región para todos bajando los impuestos a todos los ciudadanos", ha afirmado la presidenta desde la Asamblea de Madrid en la sesión de control al Gobierno, según ha informado Europa Press.

Así, ha criticado que Vox nació "contra el PP" y por eso nunca querrá que vuelva al Palacio de La Moncloa. Además, Ayuso ha reprochado que Vox es el partido que "paralizó los desarrollos urbanísticos, que es parte de la causa de que los precios se hayan disparado", en referencia a la vivienda

Se trata según la presidenta de "un problema nacional para el que se tendrían que haber puesto medidas hace muchísimo tiempo". Sobre vivienda, ha señalado también que van a entregar nuevas 3.000 viviendas de alquiler asequible.

Por su parte, la portavoz de Vox, Isabel Pérez-Moñino, ha criticado la situación de la vivienda en la región que ha tachado de "desoladora", además de volver a aludir a que en Madrid "un mena accede más fácilmente a una vivienda que un joven español".

"De nuevo, los de fuera son su prioridad, señora presidenta. Y es que ustedes son enemigos directos de los intereses de los jóvenes españoles (...) Usted que transmite cierta desesperación por ganarse la atención de Donald Trump, sea más prudente porque como el presidente de los Estados Unidos se entere de que usted prioriza a los de fuera por delante de los nacionales, quizá incluya también a la región de Madrid en el grupo de los BRICS", ha censurado.