El socialismo andaluz pide asilo político en Catalunya.


El  último auto de la jueza Alaya le ha pasado rozando a Griñán y por intrínsecos de la injusta justicia española, no le ha golpeado de lleno a Chaves. ¡¡Todos somos iguales ante la Ley¡¡ Si imputa a Chávez, por Ley, le quitan el caso.
La Justicia ha empezado a meter su espada en el arcón de los falsos eres de Andalucía, ese timo tan bien organizado que la Jueza Alaya con muy poca colaboración policial se ha empeñado en desmantelar y vive Dios que buen fin lleva: treinta altos cargos del socialismo andaluz, imputados. Parece una redada efectuada en los despachos de San Telmo y sus aledaños. ¡Qué digo! Es una redada en toda regla, hecha en varias consejerías, con nombres y apellidos.
La última pájara en caer ha sido,  Magdalena Álvarez, Maleni para los amigos, compañera de "estudios" de Celia Villalobos, poco agraciadas en lo físico, pero arpías en  economía propia y que fue titular de Fomento con Zapatero,  antes consejera de Economía y Hacienda de la Junta de Andalucía. Descarada, descarnada, deslenguada, un cronista dijo de ella: «a la pobre solo le falta hablar». Pero no la imputan por eso, claro está: ofender todavía no es delito. La imputan porque el invento de los «eres» se ideó en su etapa de consejera, y vaya usted a saber si con ellos se inventó también la forma de distraer tantos millones  de los fondos públicos para los bolsillos privados más ambiciosos. Actualmente  ocupaba un cargo de responsabilidad ‘manda huevos’ en el Banco Europeo de Inversiones (BCI) con un sueldo, después de impuestos (Neto) de 25.000 euros mensuales más 150.000 euros anuales por buena conducta. Por cierto, hoy mismo, le han obligado a dimitir.
La juez Alaya no entiende que la trama de los eres sea asunto de un director general, un sindicalista conseguidor y un chófer que le daba a la coca. La juez Ayala piensa lo que pensamos todos: que no podía correr tanto dinero sin que la parte alta de la Junta lo autorizase, por lo menos lo viese, por lo menos se preguntase a dónde iba tanta pasta tan alegremente librada.


Y ahora, la expectación, la espada de Damocles, el intríngulis de la tramoya: ¿se queda en Magdalena? ¿Hay algo que preguntar a Manuel Chaves, presidente cuando ella era consejera? Y Griñán: si sucedió a la señora Álvarez; si, como ella, tuvo avisos del interventor; si, como consejero de Economía y Hacienda, administraba los dineros de la Junta ¿será el próximo destinatario del siguiente «paso cualitativo»? Parece lo más razonable. No para condenarle, por supuesto; pero sí para tomarle declaración como imputado. Ahora se entiende mejor su anuncio de retirada y la urgencia por las primarias. Solo cabe una duda menor: si es una deducción de Griñán o ya le comunicó algo la jueza. ¡Y Rubalcaba, a todo esto, preguntándole por Bárcenas a Rajoy...! que no por esto quedan exculpados. Recuerdo cuando decía Rubalcaba, refiriéndose a la trama Gurtel "Los dirigentres del PP solo insultan a jueces, fiscales y policías, tratando de sembrar dudas sobre los hechos"  ¡Manda huevos¡ hasta donde están llegando los políticos y su tropa. 

Rajoy, cadáver político




Mientras, Rajoy y sus lacayos, nos utilizaban como carne de cañón, ellos se debilitaban por falta credibilidad, responsabilidad y sentido de lo humano. Nuestra vida es nuestra excluyendo responsabilidad, Mariano. Rajoy dice que no tiene nada que temer y su mujer sirena, Cospedal, asegura  que en el PP tienen  total tranquilidad, sin embargo, el resto de los humanos piensan todo lo contrario. Después de todo sería la primar verdad de ambos líderes de paja. Si Rajoy no tiene nada que temer, puede ser porque su conciencia esté tranquila, porque la política es el arte de disimular o porque los papeles emborronan una etapa anterior. Desde luego, si el Partido que "reina" España se piensa valer de la mezquina teoría de "un sin culpa" entre mil  apropiaciones, apaga y vámonos... Si un solo miembro o miembra de Génova han tomado un solo euro de Bárcenas en beneficio propio, el Gobierno en pleno debe dimitir. De momento, han declarado 21 "jefes/capataces del PP" y todos concuerdan en que las cantidades reflejadas  en los papeles de Bárcenas (números, algoritmos) se corresponden con las percibidas.  
Si algo acredita las conclusiones a las que están llegando los españoles, incluidos votantes del PP, es que esta vez no vale la teoría de la "herencia de Zapatero" más, ya piensan que todo ha sido una fábula. España no merece zapateros ni bandas rajoyanas. 
 Bárcenas, en su día,  enseñó los dientes para asustar. Puso papeles a disposición de "El País", inició contactos con otros periodistas y sugirió que tenía mucho más para que Rajoy detuviera las acciones de la policía y de la Fiscalía contra él. De poco o nada le sirvió, prueba de  ello es que  está en la cárcel. Ahora, con el imparable aparato judicial en marcha, solo le queda una salida: morir matando. ¿Lo hará? Y, de hacerlo, ¿cuándo sería el momento? Ese es todo el suspense, que no es poco. Pero no debiera ser suficiente para montar la teoría de un PP acobardado, amedrentado, intimidado,  temeroso, acoquinado, desalentado, desanimado, pusilánime.
 En condiciones de absoluta normalidad, la palabra del presidente del Gobierno de España debieran ser determinantes tanto para bien como para mal. ¿Qué mecanismo falla? La forma que el PP tuvo de reaccionar: la primera insistencia de Rajoy en no dudar de su antiguo tesorero; las mentiras iníciales en la información de la baja y el simulado finiquito, aplazado y con pago diferido a Bárcenas; la penosa estrategia informativa de no responder a ninguna pregunta, de aparecer a través de un plasma o de inventar fabulaciones como la fantasmagórica causa general contra el PP.
No hay la menor duda. El miedo a Bárcenas ha existido y ya hasta se cagan, aunque lo nieguen más por pasiva que por activa. Y si el miedo ha existido, ha sido por algo; razonablemente, porque Bárcenas sabe mucho. A un partido no lo asusta cualquiera: lo asusta quien tiene instrumentos creíbles para el chantaje. Un partido no se acobarda ante los juegos de un presunto delincuente: se acobarda ante quien conoce sus manejos económicos. ¿Cómo se sale de esta? Me temo que solo hay la tradicional "solución Rajoy": dilatar en el tiempo, para que este lo cure todo -casi 17 años del caso FILESA y ahí sigue, muerto de risa en los juzgados-. Del resto, el PP no se va a dar por enterado, como es natural: ni de los sobresueldos, ni de las comisiones, ni de la presunta financiación ilegal. Pero en esos capítulos no espero nada de la manta de Bárcenas. Lo espero todo del juez Ruz. Si le dejan continuar, mucho me temo que le envíen a corrales. No por manso, sino por cojo. 
 Si algo puede salvarnos de un sistema así es la rebeldía, el profundo convencimiento de que un sistema así debe ser completamente desmantelado. Que tenemos que apoyar opciones que tengan entre sus objetivos luchar contra el desarrollo de un sistema así. Que piensen que la tecnología está para vigilar a quienes nos gobiernan, no para que quienes gobiernan nos vigilen a nosotros. Que el poder debe ser ejercido con responsabilidad para ser libres.

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Crisis por la burbuja, burbuja por la crisis.



El republicano (derecha) de EEUU, valor refugio del capital judio y referente de  economistas izquierdosos que por 50 euros participan -mintiendo-  en los programas de  telebasura,  Ben Bernanke, presidente de la Reserva Federal de EEUU. Tomad buena nota: "Este es el Bárcenas, made in USA"  acaba de anunciar que la fábrica de hacer dólares, de momento, se cierra.   se cierra por  el fin de los estímulos al crecimiento, y que va a dejar descansar por un tiempo la máquina que está fabricando dólares a caño abierto. Lo que Bernanke le propuso al Senado no fue apretar ya mismo el botón off, porque eso significaría el colapso del país, sino un plan en dos fases que resulta en sí mismo bastante contradictorio: que este año levanten  el veto legal que pesa sobre el nivel de endeudamiento y que todo el mundo se vaya preparando para cuando a finales de 2014. Para que Bernanke dejase de creer que las rotativas crean una riqueza idéntica a la que sale de las fábricas y los campos de trigo tuvieron que pasar dos cosas. La primera, reconocer que la economía americana tampoco está boyante, pero que tiene tal mono de dólares que si se le suspende el tratamiento puede colapsar. Y la segunda, que los técnicos de la Reserva Federal ya no quieren ocultar que se está inflando otra burbuja de padre y señor mío y que en vez de ser el dólar el que salve a la economía puede ser la economía la que lleve el dólar al abismo. Resumiendo, ahora viene la crisis de la crisis.
 El Banco Central de Japón, también acaba de anunciar una inminente restricción de yenes, por creer que una nueva burbuja financiera está comprometiendo el fin del estancamiento que, a pesar de los estímulos monetarios, los atenaza desde hace trece años.Lo del BCJ está justificado, pero es muy largo de explicar. La Francia, donde Hollande, que ganó las elecciones a toque de crecimiento y derechos, acaba de recortar el gasto público en 14.000 millones de euros, y, con ánimo de volver al núcleo de dirigentes de la UE, se propone cerrar el 2014 igual que Alemania con un 3 % de déficit, ni el mismo se lo cree. A ellos se les une la  Banco off Inglaterra que después de seguir el juego, durante casi cinco años  a Ben Bernanke,  se encuentra con que la economía británica está patas arribas y con un endeudamiento de casi el doble de lo estimado.   Como que no hay quinto malo, tampoco bueno,  países emergentes como Brasil, China, Argentina, Venezuela, etc: tienen un déficit incontrolado y un país vendido.   
 Ahora  nos damos cuenta de que Draghi tenía razón, los  tertulianos economistas usaron a Bernanke para hipnotizar al pueblo y decirle a cada indignado lo que quería oír. Porque, aunque de esto no se habla, la burbuja mediática también influye sobre la crisis. Y no, precisamente, para bien. Bendito sea el caos, porque es síntoma de libertad. Hoy, 1 de Julio de 2013, sino antes, el gobierno de Rajoy convocará elecciones, al igual que el andaluz, junto a las europeas.



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Una dimisión, no es suficiente.


Nammu es mentira, Montoro.
A veces, no siempre, errar como equivocarse tiene perdón. Si el error es político y tiene externalidades negativas, como dice el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, para justificar la subida de impuestos de alcohol y tabaco, hay que pagar las consecuencias. Lo ocurrido con las fincas atribuidas a la infanta Cristina no es que haya tenido externalidades negativas; fue un tsunami tonto, que arrasó la credibilidad de todo cuanto tocó. Dejó a la familia real como beneficiaria de un trato preferente y opaco para la Hacienda pública. Hizo dudar del rigor de los registros públicos. Puso en la picota el sistema fiscal español. Y, por si faltara algo, introdujo un factor de cachondeo que redondea el desprestigio del sistema institucional español.
Por lo insano de tantos perjuicios a una perjudicada, es saludable que alguien haya asumido las culpas y haya ofrecido voluntariamente su cabeza. Hablo de Beatriz Viana, que, según la explicación oficial, presentó su dimisión como directora general de la Agencia Tributaria por razones personales, y el Gobierno le agradeció públicamente el sacrificio, aunque sin establecer ninguna relación entre la causa y el efecto. No hacía falta someterla a esa humillación. Lo humillante para ella era leer cada mañana la prensa y sentirse protagonista de uno de los mayores ridículos vividos en la Administración española.
Por tanto, la dimisión, es razonable y, además,  honra a Beatriz Viana. Si se ofrece a pagar el precio político del error, le hace un importantísimo favor al Ministerio de Hacienda y, por extensión, a todo el Gobierno. Por descontado que cortar su cabeza no cierra el caso. Se paga una responsabilidad política, pero sigue pendiente la aclaración de lo sucedido. Falta por explicar por qué causa misteriosa tanta gente se puso de acuerdo en el carné de identidad de la infanta. Aclarado ese misterio, falta por saber por qué ese hipotético acuerdo se produjo en los años 2005 y 2006, y no en los años precedentes ni en los posteriores. Y aclarado eso, seguiremos sin saber por qué figuran como ventas fincas que nunca fueron vendidas por nadie o eran simples herencias. Y, si se llegase a aclarar esto último, nos seguiríamos preguntando por qué nadie se preocupó de reclamar los impuestos correspondientes a esas transacciones. Si se hubieran reclamado, no habríamos asistido al formidable embrollo final.
Poco, nada o casi nada de esta relación de estropicios es culpa de la Agencia Tributaria ni de la directora general que dimitió. Pero es un agujero negro de una etapa de la vida española. El Gobierno de entonces, que era de Zapatero, tiene algo que decir. Y el Gobierno actual tiene que ser más transparente. La cabeza de Beatriz Viana es un buen precio. Pero no suficiente para calmar la necesidad de saber.

El sistema, contra España.



En España, nadie confía en las instituciones. La democracia esta cuestionada desde la A a la Z. El descrédito de los partidos, del Gobierno, de la Monarquía,  de los sindicatos, del Parlamento, de las organizaciones empresariales, de los legisladores, etc; sencillamente es alarmante: El hecho de que más del  80% de los españoles no confíen en la justicia es hasta sospechoso. El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, inspira poca o nula confianza al 85 % de los ciudadanos; el líder de la oposición, Rubalcaba, a cerca del 90 %. El paro es la gran preocupación de los españoles, pero la corrupción y los propios políticos van a continuación. El panorama es desesperanzador, doloroso, yermo, triste muy triste. Un Gobierno rendido, humillado a la espera de que Bárcenas "cante". Hasta hace unos días, no se les veía preocupados aun admitiendo no tener soluciones para aminorar las cifras del paro, negando toda esperanza en esta legislatura a 6,2 millones de desempleados y se limita a pedir paciencia mientras prosigue con su implacable austericidio prescrito desde Alemania. Una oposición a años luz de ser alternativa. Los tres poderes absolutamente desprestigiados. La reforma del elefantiásico Estado autonómico siempre pendiente. Pero ni en esta situación de emergencia nacional se vislumbra la posibilidad de un gran pacto de Estado. Pesan más los intereses partidistas. Los datos del CIS tendrían que sacudir los cimientos de nuestras apoltronadas clases dirigentes. No son los españoles los que se han vuelto antisistema, sino el sistema el que se ha revuelto contra los ciudadanos. ¿Hay alguien ahí? ¿A qué esperan, a que haya una explosión social?. Rajoy, Mariano, ¿A qué juega? 
Hay dos tipos de dictadores: Los impuestos y los elegidos, en España, también se les llama políticos. 

Liberalismo, única vía para terminar con el bipartido







Pecaría de estúpido no incidir en que nadie debe arrogarse ni la definición ni la representación del liberalismo auténtico. Sería ciertamente poco liberal. Una vez aceptado lo anterior, conviene aclarar algunas otras cosas porque en este mundo político, confuso y revuelto, la ideología liberal viene sufriendo manipulaciones sectarias, groseras y abusivas.
Es un hecho innegable que tanto en la forma como, en alguna medida, en el fondo, socialistas y conservadores -o en el lenguaje actual, centro derecha y centro izquierda- se han visto forzados a aceptar la superioridad intelectual y la mayor eficacia práctica de las concepciones liberales en casi todos los terrenos y de manera muy especial en el económico. Nadie puede negar esa realidad. Lo que sí puede y debe negarse categóricamente es que la simple aceptación, tan forzada como parcial, de principios liberales, les convierta, sin ningún otro esfuerzo, en liberales. El liberalismo conservador y el socialismo liberal tienen algo -y a veces mucho- de contradicción en términos. Existe un componente antiliberal en ambas ideologías que es imposible disimular. No tienen, en síntesis, fe en el individuo ni están dispuestas a centrar en él la acción política básica.

Son ideologías que han cumplido un papel decisivo en la historia y que lo seguirán cumpliendo porque responden todavía a tendencias y aspiraciones básicas del ser humano. Pero están viviendo momentos muy difíciles. El colapso del marxismo, la aceleración de los cambios culturales, económicos y tecnológicos, la progresiva dilución del concepto Nación-Estado unida a la explosión de los nacionalismos, y el aumento de los niveles de complejidad en las sociedades avanzadas, tienen sumidos a conservadores y socialistas en un proceso de renovación y adaptación para el que no están preparados en forma alguna. No saben ni qué hacer ni cómo empezar. Por ello han decidido ganar el mayor tiempo posible aferrándose al liberalismo en lo que les conviene y en todo lo demás al pragmatismo y al oportunismo más absolutos, aún cuando ellos les conduzca -sobran ejemplos- a posiciones radicalmente contrarias a su esencia ideológica tradicional.

Sin embargo -y por más que intenten ocultarlo- sus características básicas acaban emanando de una u otra forma. A los conservadores les sigue gustando conservar y a los socialistas, socializar. Y por ahí, ciertamente, no se va ni se llega al futuro. La historia no está siendo escrita, ni va a ser escrita a medio o largo plazo, en socialista o en conservador. La guía ideológica básica va a ser liberal. «El liberalismo no es otra cosa -viene afirmando desde hace tiempo Ralf Dahrendörf- que una teoría política de la innovación y el cambio» y por ello es el sistema de pensamiento que mejor se adapta  a una época en la que el ser humano tiene que estar decidido a liberarse (el liberalismo libera) de toda estructura que oprima los nuevos valores, la nueva cultura y las nuevas opciones que están surgiendo en esta época fascinante que va a estar dominada por desarrollos científicos y tecnológicos espectaculares.

El liberalismo entiende que, por regla general, el mercado es el sistema que permite una asignación más eficiente de los recursos y por ende el que mejor facilita no sólo la creación sino también la distribución de la riqueza. Pero si por cualquier razón ello no fuera así, el liberalismo ha defendido y defenderá inequívocamente la actuación del sector público y su intervención directa, con tal de que no tenga carácter permanente y el proceso pueda ser controlado en todo momento por la sociedad civil. El liberalismo se opone, sin la menor reserva, a toda forma de concentración de poder económico, sea público o privado, y por ello reclama una aplicación estricta de las leyes antimonopolio y de las normas que defienden una competencia leal. El liberalismo no tiene nada que ver con el llamado «capitalismo salvaje» ni con ningún sistema que provoque la indefensión y la opresión del ciudadano. El liberalismo protesta contra un mundo en el que se están acentuando las desigualdades tanto a nivel internacional como nacional, justamente porque se falsifican y se adulteran las reglas del mercado en beneficio de los más poderosos.

No hay peor ni más falso liberal, dicho sea con el mayor respeto, que aquel que limita su liberalismo al mundo económico. Se es liberal en todo no se es liberal en nada. El liberalismo no es simplemente ni fundamentalmente una teoría económica. Al liberalismo le importa mucho más el ser que el tener y aunque respeta profundamente el deseo de tener, la propiedad privada y el interés particular de cada ser humano, concede un valor decisivo a los planteamientos morales sin los cuales el sistema se encanalla y se derrumba, como está sucediendo con el sector financiero y el inmobiliario. Ni uno sólo de los grandes pensadores y filósofos de liberalismo (y en especial Adam Smith y Hayek) han dejado de insistir en esta idea. No podemos olvidar, como dice Röpke, que «las cosas auténticamente decisivas son las que están más allá de la oferta y de la demanda, aquellas de las que depende el sentido, la dignidad y la plenitud interior de la existencia».

Abramos con estas y otras ideas un debate serio y bueno. Un debate culto y civilizado en el que merecería la pena investigar por qué, a pesar del triunfo ideológico, los liberales -yo soy un buen ejemplo- hemos sido tan torpes y tan incapaces en la acción política y en cómo lograr penetrar en ese mercado político dominado fuertemente por un estéril bipartidismo. Sería un debate refrescante en el aburrido escenario actual. Ya está en marcha, lento, pero seguro, un nuevo proyecto (Centro Democrático Liberal CDL) que ha aprendido mucho de los errores políticos al interpretar la realidad económica y se ha preparado para una batalla que en términos objetivos que, aunque parecía imposible, hoy por hoy, es la única alternativa de Gobierno. ¡Quizá haya llegado, por fin, el momento!

Pero aclaremos, por de pronto, varias cosas. No es, desde luego, liberal la persona que confiesa y defiende sentimientos xenófobos o racistas como hace en estos momentos un alto porcentaje de la ciudadanía del mundo occidental; no es liberal la persona que pretende poseer, nada más y nada menos, que la verdad absoluta; no es liberal, en concreto, quien afirma que su religión además de ser verdadera, es la única verdadera y que, por ende, las demás son falsas o como poco, menos salvíficas; no es liberal el que defiende tradiciones o privilegios aunque sean causa importante de desigualdades; ni tampoco el que acepta esas desigualdades como inevitables, e incluso naturales a la condición humana; no es liberal el que coloca a la sociedad como un valor superior al individuo y a la igualdad como un principio que prevalece sobre el de libertad; no es liberal -y merece la pena aclarar bien este tema- el que mitifica y sacraliza el mercado como la panacea universal.

España, cruda y dura realidad.




Quiero pensar que nuestros gobernantes, sencillamente, son malos gobernantes. Pero los hechos me están demostrando que tienen valor añadido, "son testaferros de banqueros y narcotraficantes". Nunca jamás a ningún político por más corrupto que sea, sin "dinero" como dádiva, se le hubiese ocurrido aprobar dentro de las medidas de ajuste, "las  vacaciones fiscales" a las que como todos sabemos y deberíamos saber más, nombres y razones, solo se acogieron narcos y estafadores en serie. 

Me hace bastante gracia, los banqueros ineptos para el desarrollo de su actividad mercantil, los que el mismo Gobierno a salvado de la bancarrota, los  que un día pasaban al banco España un balance nominal de  +2.500 millones de euros y a a la semana siguiente otro balance real con -120 -a fecha de Abril era de -700 y subiendo-. El Gobierno que lidera, Mariano Rajoy, no solo no les ha vetado sus funciones al frente de las entidades fianancieras si no que que también les dado licencia para vender pisos. ¡Manda huevo¡ De siempre, los bancos han sido meros prestamistas, aunque con seriedad y  rigor a la hora de presentar balances. Valga como muestra que desde el 60 hasta el 90 los bancos españoles eran "bancos refugio del mundo" -El IBEX35 era referente mundial de apertura y cierre para las demás bolsas.  
Bueno. Poner a la zorra a guardar gallinas es de anormales y eso mismo ha hecho la banda rajoyana. Comprar un producto inmobiliario a través de un banco, el banco malo, el banco feo; en la mayoría de los casos es  desesperante. Los mecanismos que emplean para realizar una simple transacción son completamente burocráticos. Me explico. Cuando uno pretende adquirir un inmueble a una entidad financiera lo que te piden –no te puedes quedar con el primer precio, o sea, ni ellos saben el precio- es una oferta por escrito. Una vez hecha, tienes que esperar a que el departamento de turno tenga a bien considerarla. Eso, normalmente, lleva entre 60 y 90 días, porque la decisión necesita pasar por varios filtros que son los mismos que, anteriormente, hundieron al banco como entidad financiera. Con el sí o no -casi siempre que no- y si sigues interesado en la compra, al final, vas a tener que reformular la oferta para que todo el proceso vuelva a empezar. Eso, además de enterarte de cositas como que el piso tiene pendientes un motón de cuotas en la comunidad de propietarios. Pues bien, la sociedad de gestión de activos procedentes de la restructuración bancaria (SAREB) ha reproducido todos y cada uno de estos defectos. Más que nada, porque quien comercializa los inmuebles son las mismas entidades bancarias con métodos tan chuscos. El banco malo tenía fijado vender para esto año 7.875 inmuebles en toda España. ¿Saben cuántos ha sacado desde febrero hasta ahora?, 550 viviendas de las que más de la mitad se las han quedado los mismos empleados. Ni que decir tiene que ha sido un rotundo fracaso.  Si el propio promotor embargado encuentra  comprador -nada fácil- el banco malo no les subrogará la hipoteca, ni les dará solución alguna para materializar la operación. ¡Por Dios¡ Simplemente, se encogerá de hombros. Todo esto, claro está, mientras el tiempo pasa y el cliente acaba aburrido. Eso sí, la presidenta de este vendedor malo de inmuebles, Belén Romana, cobra la nada desdeñable cantidad de 35.700 euros/mes. Zapatero a tus zapatos. 

¿Quién votó a la Troika?




"Hay que bajar sueldos y abaratar el despido" última orden del FMI al Gobierno que en régimen de comandita (unos aportan capital y otros lo manejan, normalmente, se lo llevan) lidera Rajoy.   ¿No se han enterado de que nuestro Gobierno sabe ya que estamos a punto de salir de la crisis? ¿Cómo no rectificó cuando el Banco de España anunció también que un día de estos empezamos otra vez a crecer? ¿O no se refieren al conformismo de los trabajadores españoles para los que un sueldo mileurista es ya un premio digno de mil Padres Nuestros y otras tantas Aves Marías? ¿Quizá su propuesta es para los políticos que cobraron sobresueldos millonarios a cargo de partidos con deudas aún más millonarias? ¿O para los miles de asesores de alta nómina? ¿O para los gestores de las entidades financieras que no vieron crecer el agujero que ahora estamos pagando? 

 ¡Vaya¡ Ahora resulta que en España quien, realmente, manda es el FMI como parte de la TroiKa, por tanto, si vivimos en una democracia virtual, el PP está obligado  a disolver las cortes y convocar elecciones "reales", si puede ser abiertas. ¿Quién votó al FMI? Por cierto, los seis últimos presidentes del FMI, los seis han estado o están imputados, dos de ellos han pasado por la cárcel y uno/a pendiente de juicio.


En definitiva,  a la Troika solo le interesa cobrar el dinero que les debe España y cuando recuperen la mitad de la mitad nos mandarán más allá de donde picó el pollo. ¿Por qué la mitad de la mitad? porque es justo el dinero que han aportado inversores no comunitarios. Para el otro 70/75% ponen en marcha la máquina de hacer billetes del BCE y con una prudencial devaluación del Euro que, por cierto, está sobrevalorado se quitan a los 4 ó 5 muertos de la UE, por descontado, España entre ellos. ¿Qué debe hacer nuestro Gobierno? Dilatar, dilatar y dilatar en el tiempo las funciones de pago y buen fin -que no lo hay- de las cosas. Ganar tiempo para que antes devalúen ellos  y después....................Para mi, no habrá UE. Francia e Italia, directamente, han dicho no pagamos porque no podemos. Bueno, vayamos preparando la hoguera de esta noche (San Juan) para comernos, al menos,  una sardina de cinco euros por un futuro próspero sin ayuda política que nos espera un año de lucha, lucha por nuestros derechos. """Bajar salarios, Rajoy, agrava la crisis"""" Mañana se lo explico. 

Cataluña se va de España.




Cataluña, inevitablemente, se va de España.  Encuestas, sondeos y capullos en vinagre dan por muerta la España Costitucional. Nadie tiene la culpa y no escribo en broma, solo el bipartido ha hecho posible el "sálvese quien pueda". A la Constitución, en su día, la embarcó el socialista aliñado, Felipe González, por orden expresa y tácita de Alfonso Guerra. Aznar, con mala leche y solo por  por gobernar en minoría fue abriendo vías de aguas  que ni el inútil de Zapatero, ni el mentiroso de Rajoy, ni han podido ni han sabido achicar. Cuando Guerra, dijo: "bastante tiempo ha mandado la Justicia en el poder, por tanto, ahora mandará el poder en la justicia" ahí, justo ahí, la Justicia tenía que haber intervenido. En ese preciso momento le tendrían que haber inhabilitado, procesado e investigado los 200 millones de Ptas que sus hermanos y Ollero se llevaron para vivir a lo Principe Alberto. Casualidad o causalidad, pero la mujer de su hermano Juan,  Angeles López Rubio de 43 años, murió días después de denunciar los tejemanajes de los hermanos Guerra. El funeral más bien parecía la Feria de Abril que el último adiós de una buena mujer madre de cinco hijos. La justicia estaba moribunda a todos los jueces "importantes" les promeió un premio que, como siempre, nunca les dieron.

Una vez atado el poder judicial, el militar era cosa de días, cuestión esta que le dejó de herencia al poliorcético bigotes, Aznar que obedeciendo órdenes, finiquitó. Como no quedaban poderes para contrarrestar el poder político, el entonces y ahora jefe del PP cedió todos los poderes a los catalanes ¿Quién se los quita ahora?

El PP, a base de mantener el mismo y único  discurso en toda España, pierde a la misma España. . Cuando Rubalcaba y Rajoy quieran hacer un auténtico pacto de Estado, se encontrarán que no sirve para nada, porque solo representan minorías en Cataluña.

Lo alarmante es el rumbo y la velocidad que lleva el independentismo. Lo que hace menos de un año era una manifestación. Después, una pérdida del miedo a la palabra independencia. Más tarde, la osadía en su planteamiento. Paralelamente, la Administración catalana se esmeró en construir elementos propios de un Estado. Y ahora nos encontramos con una sociedad que se decanta por quien propone la soberanía plena. Las encuestas no son más que la constatación de la eficacia de esos mensajes que por bien de unos y mal de otros, ahí están.

El Gobierno español da por perdida o, al menos, eso aparenta. Cree que todo se resuelve diciendo que aplicará la ley o confiando, quizá, en que un milagro resucite la idea de España en Cataluña. Y no, señores: eso no basta. Hace falta ensayar algún tipo de diálogo. Hace falta conseguir que los catalanes vuelvan a sentir que España les aporta algo. Hace falta que los partidos de matriz española refuercen su credibilidad y presencia. Y hace falta que alguien les explique que la independencia hoy va en contra del rumbo de la historia. O se hace eso, o hay que asumir el riesgo que supondrá Esquerra Republicana en el Gobierno: la posible proclamación de la independencia unilateral. Ese, no otro, es el gran problema de este país. Más, mucho más difícil era terminar con las tiranías árabes y la Inmolación de un vendedor de frutas, Mohamed Bouazizi, desató la revuelta popular que acabó con la de Tunez, Ejipto, Libia y qué se yo. Para empeorar, posiblemente, pero acabó con los tiranos Gobiernos árabes. 
Como dijo, Unamuno, "Justo es que España pierde Cataluña". 


El Juez Castro y Hacienda, por debajo de la media Neurológica.



Desde siempre he mantenido la teoría de que los jueces, para instruir, condenar, archivar a un presuntos infractor, han de superar el principio de igualdad, mérito y capacidad, o sea,  EL EXAMEN  que les acredita para ser jueces de garantía.  El Juez Castro, juez político, juez de cuarto turno; nunca ha querido "estudiar" en lo suficiente como para presentarse a "esas oposiciones" igual por vergüenza ajena o propia. Si todos los magistrados eligen la "vía política",  se afianza la teoría de Pacheco "En España la justicia es un cachondeo por lo que fue condenado. Yo añadía que es una mierda y no voy a ser condenado. Por lógica y sentido común desde la verdad de Pacheco a mi realidad se ha justicado ¿mi insulto?.  Castro, no puede ser Juez solo para acreditar el despacho de sus hijos y joder el de los míos, por ejemplo. 

El Juez castro ha metido la pata tropecientas mil veces.- Solo con que el innoble, Ministro de Justicia, Gallardón, diga:  "Como bien dice la Ley del empleado público...........todo aquel que no haya superado el examen/oposición a las colas del paro". Con estos jueces chusqueros, España, será el hazme reir, en Justicia, en Sanidad, en Educación y hasta en Monarquía. 

Con jueces instructores como este  nunca sabremos si con la Infanta Cristina se está cometiendo fraude de Ley o conspiración republicana. En esencia, un juez, no tiene el por qué investigar y menos lo "ya prescrito" si los hechos han prescrito ¿Para qué leche sirven en el proceso" Por menos que eso el PSOE se cepilló a cinco jueces de oposicióa y, además, era cierta la acusación, por ejemplo, PRISA se benefició de más de 5.000 millones de Ptas.  No logro encontrar explicación ninguna a  lo ocurrido con las fincas falsamente vendidas por la Infanta Cristina,. Para que sea un simple error faltan muchos detalles. Falta, por ejemplo, que todas esas fincas -y estamos hablando de trece, que se dice pronto- estuviesen a la venta en las fechas señaladas por la Agencia Tributaria, y sus propietarios lo niegan. Falta también que fuesen adquiridas por la misma persona, sea quien sea. Solo así se explicaría esa última teoría que insinúa una equivocación en el número de carné de identidad del comprador real.  Es lo más extraño, por no decir extravagante, que ha ocurrido en el ya extrañísimo caso Urdangarin del que, por cierto, puede ser culpable.

Sin ser una lumbrera, me pregunto:  ¿La falsa venta de terrenos y pisos fue declarada a Hacienda por la infanta? Si fue así, y doña Cristina nunca fue propietaria de esos bienes, no hay nada que discutir: estaríamos ante un caso de blanqueo de dinero. La ley tendría que caer sobre ella, de acuerdo con el principio de igualdad, tantas veces invocado para su marido. Y si el delito hubiese prescrito, da igual: su imagen quedaría manchada. Personalmente, no lo creo: no tiene sentirlo negar algo que aparece en una declaración de renta, como lo están negando portavoces de la Casa Real y su abogados, Miquel Roca y cía.

Cada vez me decanto más por la teoría de la conspiración republicana-tampoco penséis que arreglaría nada, hoy por hoy, sería presidente de la III República, Zapatero, Si inútil el Rey, tanto o más, Zapatero; Y ya Rajoy, para cerrar España. . Si no hubo compra ni declaración fiscal, alguien ha llevado el nombre de la infanta al registro de la propiedad. ¿Cómo se puede haber producido ese error, si es que lo hubo? ¿Y cómo es posible que, entre 47 millones de españoles, haya sido precisamente el nombre de la infanta el que se coló en una información tan sensible? Descartada la tesis de las meigas, que son las únicas que pueden hacer estas jugadas, pero de cuya existencia no hay constancia en Ciudad Real, Barcelona, ni Alicante, tiene que haber habido una mano oculta que jugueteó con su carné.

Posiblemente, solo se trate de un error informático. Si así fuese, hemos de convenir que hay algo de gafe en el entorno de la Zarzuela, porque no se puede tener peor suerte en algo tan delicado como el honor de las personas. Y sea lo que sea, lo más urgente es aclarar este chusco episodio. Ya lleva demasiados días en la especulación pública. Ya hizo demasiado daño para permitir interpretaciones tan pintorescas como algunas de las que aquí se exponen. Si la infanta cometió un fraude, hay que saberlo. Pero si fue objeto de una conspiración con más razón lo tenemos que saber y ya. Con la que está cayendo y que, los políticos, nos desvíen las enfurecidas neuronas es mala leche. 
Ministro, Montoro. Mañana, no. Hoy, sin más dilación esperamos una explicación aunque, como siempre, sea mentira.  

El amor tiene identidad; la corrupción ¿No?



Hay que tener cuidado con los antónimos a la hora de definir la realidad, por ejemplo, lo contrario del amor no es el odio. Las soluciones cómodas son como titulares maniqueos que nos dejan sin matices y sin capacidad de interpretación. Así que no pensemos con prisa, porque antes y después de la prisa hay escondida en los pensamientos una inclinación a las ideas fáciles, las consignas, los dogmas o las noticias enlatadas por unas pocas agencias que nos sirven en bandeja el mundo. La voz de los amos viene siempre llena de recortes y no sólo económicos.
Si partimos de la base de que lo contrario del amor no es el odio, sino el miedo. El amor, como descubrimiento del número dos, nos saca de nosotros mismos. Acaba con cualquier concepción autosuficiente, egoísta, limitada o inflexible de la realidad. El amor disuelve cualquier identidad dogmática por fuerte que sea. Sentir que uno necesita al otro, que uno está incompleto sin el amado, supone abrirse, estar dispuesto a romper la costumbre, a salir de casa con una necesidad  imprevista, a suspender el tiempo establecido. De pronto hay que acudir a una cita, abandonarse en un abrazo, correr a un colegio, pasar la noche en vela, ponerse en el lugar del  otro, y no para dejar al otro sin lugar. Es la conciencia de que sólo son nobles los lugares compartidos. Eso es  lo que nos hace tener ilusiones, compasiones, cuidados y dependencias sin perder el sentimiento íntimo y social de la libertad.
Luis Cernuda en unos versos memorables, nos explica: “libertad no conozco sino la libertad de estar preso en alguien cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío”. El amor no es la disolución de la propia identidad, sino la apuesta por una identidad que se siente inseparable del bien común. Y esa energía supone valor, necesidad permanente de romper horarios, salirse de las verdades oxidadas, ser capaces de habitar lugares imprevistos, pensar desde fuera, no encerrarse en las murallas de una subjetividad precavida para defendernos de la presencia ajena.
Si tomamos como referente que lo contrario del amor es el miedo porque tendemos a odiar cuando convertimos a la otra parte en un peligro. Buscamos un chivo expiatorio para delimitar de forma cómoda aquello que nos asusta. El odio al extranjero, el desprecio al emigrante, la furia que sufre una mujer maltratada y el linchamiento del incrédulo nacen del miedo, de la debilidad que nos cierra. Sólo quiere vencer quien sabe que no puede convencer. Sólo renuncia al bien común quien prefiere convertirse a sí mismo en un secreto.
Lo contrario de la corrupción no es el puritanismo, sino el respeto necesario al bien común. Los hipócritas afirman en público la virtud para esconder en privado sus vicios. De nada sirven las leyes de transparencia y las declaraciones públicas de honradez  sin respeto por la vida en común. Conviene desconfiar de quien argumenta que pierde dinero con la política mientras privatiza la sanidad o la educación pública. Es un puritano vicioso, nos está mintiendo con la máscara de su virtud.
En España hay tanta hipocresía como en el resto de las democrtacias. Vivimos en un mundo lleno de secretos. Se juzga con más facilidad al que hace pública una lista de criminales, defraudadores o tramas de espionaje que a los delincuentes.  Es más peligrosa la verdad que la violación de las leyes a través del asesinato de guerra, el fraude o la vigilancia indebida. El poder pretende convertir al periodismo y a la información libre en restos arqueológicos. Imperan hoy las voces del amo. Eso ocurre en todas las democracias heridas de muerte. Lo que agrava la situación en España no es el desprecio en secreto del bien común, sino su desprecio público. Se ha renunciado incluso a la hipocresía. Por eso gobiernan sin vergüenza, no dimiten, se presentan como salvadores de la patria y ocupan Casas Reales o cúpulas de partidos gentes descubiertas en público como mentirosos, corruptos y cobradores de dinero negro. Y al no dimitir, al llevar el vicio privado a la falta de respeto público, nos recuerdan que más que una nación somos una pandilla.

La historia reciente de España es  vergonzosa. Nos hemos perdido  el respeto a nosotros mismos. No se puede jugar de forma impune con la memoria y transformar en padres de la patria a tantos cómplices de un golpe de Estado y una dictadura. No se puede olvidar de forma impune a los que fueron víctimas por intentar defender la dignidad de un país. Lo dicho: lo contrario de la corrupción no es el puritanismo, sino el respeto al bien común. Y eso es lo que falta en España, donde se ha privatizado hasta la historia al servicio de un rey y de una oligarquía económica incapaz de reparar su propio mal. 



El federalista catalán, Pere Navarro, rebuzna



 
Pere Navarro,  secretario General  del Partido Socialista de Cataluña, ya hace tiempo que viene fastidiando la ya jodida armonía social de España. Pero la Semana pasada la cagó de referentes al concierto económico vasco y navarro, a los que, según el, habría que suprimir por ser injustos e insolidarios, si bien luego matizadas, han sacado a la luz un tema recurrente que, como el monstruo del lago Ness, aparece y desaparece siempre de la misma forma. Al final, los jacobinos tiran la piedra y los girondinos la esconden. Y a esperar otra ocasión, que sin duda se producirá.
Los Gobiernos autonómicos vasco/navarros en función  a un acuerdo de gestión (Aznar)  recaudan y gestionan los impuestos estatales y pagan una cantidad a la Administración central, el aforo o cupo, que se negocia cada cinco años. Y más allá de la diferencia, mas formal que otra cosa, entre concierto y cupo, en lo que está de acuerdo todo el mundo es en que se trata de un privilegio.
Nada acertado es verdad, aunque en la práctica supone la disponibilidad de más recursos en manos de los Gobiernos autonómicos vasco y navarro que de los que disponen el resto de los Gobiernos autonómicos. Habría que haberle llamado al orden a Aznar, pero en su día, cuando vendió  España, solo por poder, poder Gobernar.
Para más verdad, dicho concierto es una norma recogida en la Constitución que ha dado amparo al reconocimiento de los derechos históricos de los territorios forales, consolidándolos como un derecho inalterable, llegando a concebirse un carácter pactista, especialmente tras la Ley 12/2002, con la que el Gobierno Aznar dio satisfacción a las reivindicaciones nacionalistas que se asemeja a un pacto entre iguales.
Esta norma  constitucional que reconoce derechos históricos pero que no impide se trate de una norma que, en mi opinión, vulnera los principios constitucionales de igualdad y solidaridad, y que produce un resultado especialmente injusto. De hecho, si se aplicase el sistema de cupo al resto de las comunidades autónomas, la Hacienda central quebraría al no poder hacer frente a las necesidades del gasto. Si "se quedan"con la totalidad de los ingresos recurrentes, por supuesto deben hacer frente a todo el gasto corriente. Eso no es, precisamente, federalismo. Pero no es igual subir al peral a robar peras que bajar del peral a pillar palos. 
No hay que negar la evidencia, estamos en una época en la que hay muchos fuegos que atender. Pero ello no nos ha de impedir el señalar que las palabras de Pere Navarro sean adecuadas, pero es posible que inoportunas.

Si, de entrada, son poco o nada oportunas, habría que preguntarse cuándo lo son, pues lo que no parece de recibo es que una injusticia sea inalterable por más que este en la Constitución. Este catalanufo se piensa que berreando nos asusta y solo nos da pena.


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