Comentando una forma de vivir creativa y pasional, la textura es de rabia y emotividad, hay desesperación y un poco de ansiedad. ¡¡BASTA YA¡¡. Juan Pardo Navarro
Scarlett Johansson desnuda con sus intimidades al viento y 10 películas donde luce sexy
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Pablo Iglesias sabe que Pedro Sánchez está amortizado y prefiere ser la verdadera izquierda del pronto y próximo Gobierno de derechas.
No siendo nada Pablo
Iglesias, políticamente es muy superior a Pedro Sánchez. La idea, el objetivo principal del presidente en
funciones, Pedro Sánchez, es el poder y para conseguirlo está dispuesto a
entenderse incluso con el PP y con Ciudadanos. Iglesias es un auténtico hombre
de izquierdas. Pretende, como es lógico, a encaramarse en el poder, pero no
sometiéndose a la palabra pedernal de cualquier alianza. La superioridad ética
de Iglesias sobre Sánchez parece clara. Su musculatura política es además más
robusta que la de Pedro. Iglesias desborda al presidente en la dialéctica
parlamentaria nueve de cada diez veces. Iglesias es un profesor universitario,
un hombre de sólida cultura y un político que si el PSOE continuara cerdeando,
se alzará con la representación de la izquierda española.
Sin los escaños de Podemos, el líder socialista no puede ser investido presidente del Gobierno.
Sánchez está decidido a que Podemos le apoye gratis porque no quiere sentarse
en el Consejo de Ministros junto a Iglesias, que puede noquearle en
cualquier trance. El dirigente de Podemos exige, teniendo en cuenta la
aportación que hace, la vicepresidencia del Gobierno y cuatro ministerios
relevantes, porque siempre ha huido de los floreros de porcelana y los fuegos
artificiales. Difícil saber si Iglesias terminará doblegando su inteligencia
malherida a las presiones sindicales y sociales. Sánchez negocia con su sonrisa
de gótico tardío a diestra y a siniestra. Quiere imponer una solución a la
portuguesa. "Si me sacas del pozo te juro que te perdono la vida",
parece decirle Pedro a Pablo. El podemita solo pretende que gobierne la
izquierda de verdad con él o sin él, pero con sus hombres y mujeres en cargos
ministeriales relevantes. Rechaza los andrajos políticos que Sánchez le ofrece.
Al Rey corresponde, conforme
al artículo 56 de la Constitución, moderar la situación, pero, a pesar de su
bien probada habilidad, tiene poco margen de maniobra en la coyuntura actual. Y
habrá que decir con toda claridad que si el pueblo español se ve abocado a nuevas
elecciones, el máximo responsable no será Iglesias, sino Sánchez y su ambición
de poder, pues, tras ser derrotado en cuatro ocasiones, no se le ha pasado ni
por la imaginación que el PSOE pruebe con otro nombre. Todavía no se ha dado
cuenta de que los dedos de la ceniza le han tocado ya la frente.
Otegi, líder batasuno a María Chivite -socialista: Nunca olvides que presides Navarra con los votos de Bildu".
María Chivite, líder de los socialistas
navarros ha prometido el cargo "por su conciencia y honor", en un
acto solemne en el atrio del Parlamento de Navarra en el que han estado
presentes dos ministros, José Ábalos y Luis Planas, y el lehendakari Iñigo
Urkullu, entre otros invitados.
Navarra. Bildu, a María
Chivite: "Nunca olvides que presides Navarra por nosotros"
La socialista María Chivite
ha tomado posesión como presidenta de Navarra poniendo el acuerdo que la ha
llevado dirigir la comunidad foral como ejemplo de "normalidad política, democrática
y de respeto". En su intervención, la ya presidenta ha destacado que la
"convivencia pacífica, el diálogo fructífero y el respeto a la diferencia,
son responsabilidad de todas las formaciones políticas, en primer lugar, y de
toda la sociedad después".
María Chivite ha prometido
el cargo "por su conciencia y honor", en un acto solemne en el atrio
del Parlamento de Navarra en el que han estado presentes dos ministros, José
Ábalos y Luis Planas, y el lehendakari Iñigo Urkullu, entre otros invitados.
El acto ha arrancando con el
himno de Navarra que se ha escuchado con el auditorio en pie y la lectura del
decreto en euskera y castellano por el que se le nombra presidenta.
"Respetaré todas las maneras de pensar, todas las maneras de vivir y todas
las maneras de amar", ha asegurado Chivite en su discurso de toma de
posesión.
Chivite ha tomado posesión
de su cargo como presidenta de Navarra poniendo el acuerdo que la ha llevado a
la presidencia como ejemplo "de normalidad política, democrática y de
respeto". La ya presidenta ha apelado al "diálogo y al acuerdo en las
materias mas sensibles" fijándose como reto fundamental la convivencia y
el respeto a la pluralidad".
"El Gobierno que tengo
el honor de presidir está comprometido con el bienestar de la sociedad a la que
represento. Vamos a gobernar para todos y para todas y por eso apelo al diálogo
y al acuerdo. Y sí, los partidos que hemos firmado el acuerdo propondremos
nuestra impronta en las maneras de hacer política, pero lo haremos entendiendo
que el interés general tiene que ser nuestra guía", ha añadido la
presidenta navarra.
La socialista se ha
emocionado durante su discurso al afirmar que "podemos hacer grandes cosas
por nuestra tierra" porque "pondremos todo de nuestro parte para que
cada paso sea el mejor". Aunque ha reconocido que el camino será
"complejo y en ocasiones duro". "La convivencia pacífica y el
respeto son responsabilidad de todas las fuerzas políticas y de toda la
sociedad después y por eso debemos dar ejemplo", ha insistido.
También el presidente del
Parlamento de Navarra, Unai Hualde, ha puesto en valor el acuerdo que ha
permitido poner en marcha el Gobierno Navarra, que es "plural". En u
intervención ha puesto en valor el "diálogo y la capacidad de pacto"
que ha permitido arrancar el Gobierno de Navarra. Una capacidad de pacto que,
según ha recordado, será necesario seguir poniendo en práctica a lo largo de
toda la legislatura, porque el Gobierno no goza de mayoría absoluta.
De hecho, aunque, el
presidente del parlamento no ha hecho referencia a eso, el funcionamiento del
Gobierno de Chivite, dependerá en buena parte de EH Bildu, que es la formación
que ha permitido con su abstención la legada de la socialista a la presidencia.
Por su parte, el ministro de
Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, ha destacado el acuerdo
alcanzado al que ha calificado de "político e inteligente" porque la
"ciudadanía quiere acuerdo y colaboración entre los distintos partidos.
Quiere el diálogo y el acuerdo y no la negación del mismo".
Planas, como representante
del Gobierno central ha mmostrado el compromiso de Sánchez con las competencias
forales y la pluralidad de España.
Con su promesa Chivite se ha
convertido en la novena persona en ocupar la presidencia de Navarra, y la tercera
mujer,
tras Jaime Ignacio del Burgo
(UCD), Juan Manuel Arza (UCD), Gabriel Urralburu (PSN), Juan Cruz Alli (UPN),
Javier Otano (PSN), Miguel Sanz (UPN), Yolanda Barcina (UPN) y Uxue Barkos
(Geroa Bai).
Chivite fue investida
presidenta el pasado viernes gracias al apoyo de PSN, Geroa Bai, Podemos e
Izquierda-Ezkerra y la abstención de EH Bildu, lo que le dio la mayoría simple
necesaria en segunda votación para ser elegida.
A su llegada al acto, el
lehendakari, Iñigo Urkullu, ha subrayado que éste es "un acuerdo entre
diferentes en base a un acuerdo programático", y ha valorado que la
presidenta ha hecho un "discurso integrador" que apuesta por el
diálogo.
La líder del PSN toma el
testigo de Uxue Barkos (Geroa Bai) en la Presidencia de Navarra tras haber
acordado un programa de legislatura con Geroa Bai, Podemos e I-E. Es la tercera
mujer en ostentar el cargo y también la tercera dirigente socialista que
dirigirá el Gobierno foral.
Chivite presidirá un
Ejecutivo de coalición que contará con 13 departamentos, ocho de ellos para el
PSN, cuatro para Geroa Bai y uno para Podemos. Por su parte, Izquierda-Ezkerra
declinó formar parte del Ejecutivo. Los 13 consejeros tomarán posesión de sus
cargos el miércoles en un acto en el Palacio de Navarra.
El acto ha contado con la
presencia del ministro de Fomento, José Luis Ábalos, y el ministro de
Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, en representación del Gobierno
central.
El acompañamiento musical
del acto ha corrido a cargo de El Orfeón Pamplonés, que ha participado en esta
apertura legislativa con la interpretación de dos piezas, la popular
Herribehera, de Benito Lertxundi, con arreglos de Lorenzo Ondarra, y El
Roncalés, de Salvador Ruiz de Luna, con arreglos de José Antonio Huarte.
Al acto de toma de posesión
de la nueva presidenta han sido invitados los presidentes de las comunidades
autónomas y Parlamentos limítrofes (País Vasco, Aragón, La Rioja). El
lehendakari, Iñigo Urkullu, también está presente.
También han sido invitados
los alcaldes de las cabezas de Merindad y de poblaciones mayores de 10.000
habitantes, además de familiares y amigos de la presidenta electa. Está
prevista, a su vez, la asistencia de las primeras autoridades de la Comunidad
foral y representantes de todos los estamentos cívicos, sociales, económicos,
educativos y culturales de la sociedad navarra.
En concreto, la relación de
invitados oficiales al acto ha incluido, entre otros, a los ex presidentes del
Parlamento y del Gobierno de Navarra, al Ejecutivo en funciones, al delegado
del Gobierno, a los miembros de la Mesa y Junta de Portavoces, a los
parlamentarios de la Cámara, a los diputados y senadores por Navarra, al
diputado europeo, a los presidentes del Consejo de Navarra, Cámara de Comptos y
Defensor del Pueblo, así como a organizaciones cívicas, empresariales,
sindicales, universitarias y de cooperación.
El independentismo catalán dividido y el PSOE hace multimillonarios a sus antiguos jefes con dinero de los españoles.
Jordi Pujol. Evadió desde
que leía al poder. Instituyó el 3%. Acumula misales y millones en Andorra y
Suiza, mientras distraen a los catalanes con el nacionalismo y las esquilmaba
a impuestos que el mismo no pagaba. Sigue cobrando un sueldo millonario como
expresidente que el mismo se otorga, además de secretaría, oficina, coche,
guardaespaldas. Sus 7 hijos son multimillonarios. Ninguno ha pagado por sobre
crímenes. La justicia lenta no se justicia, señores jueces.
Artur Mas. Cuentas en Suiza
y Liechtestein . Cobra un paquete autootorgado de 600.000 €/año que le
pagamos todos los españoles. Veranea a lo grande, jet privado y yate en aguas
de Ibiza. Ha sido condenado por cometer delitos, oficialmente es un
delincuente. Alguien le ha pagado el embargo de súper piso (supuestamente la
ANC, Probablemente todos los catalanes) y en 6 meses acaba sume
in-habilitaciones que le permitirá seguir comiendo de la política.
Carles Puigdemont. Al Mocho
le gusta el dinero: se subió el sueldo un +18% nada más llegar a la alcaldía
de Gerona , en plena depresión económica, ya las 2 semanas de ser colocada en
dedo en la Generalitat repitió la jugada incrementándose el salario esta vez
Sólo un 6.3%, pasando a percibir 145.471 €, un 84% más que Rajoy.
Tras el golpe
fallido ordenar los Suyo "el lunes, todo el mundo en los despachos" ,
pero el se fugó en el maletero del coche. Hoy vive en un lujoso palacete en
Waterloo, Rue del Abogado nº 34, 15 km al sur de Bruselas, una de las zonas más
caras del país, 550 m2, 6 dormitorios, 3 baños, sauna, garaje para 4 coches,
100m2 terraza, jardín. 4.400 € al mes. 8.800 € de fianza.
Quim Torra. "Gestionar" el mausoleo de odio del Borne con un alucinante cueste de € 90
millones, un presupuesto anual de € 3,7 millones .... y un déficit de € 2,5
millones. Nada más llegar a la Generalitat se subió el sueldo + 5,2%, diez veces más
que la subida media de los catalanes (+ 0,5%). Se el político mejor pagado de
España y cobra 6 veces más que el catalán medio y más que Putin o Salvini .
No han hecho nada por los
catalanes, por el bien común. Han roto familias, dividido comunidades,
expulsado empresas y hundido nuestra reputación. Pero si el quitanieves crudo.
Pablo Iglesias e Irene Montero han sido padres por tercera vez. Es posible que Aitana sea vicepresidenta del Gobierno antes que su madre.
Pablo Iglesias e Irene
Montero ya son padres por tercera vez. Así lo ha confirmado el líder de Podemos
en una publicación en Facebook, donde ha anunciado que Montero ha dado a luz,
por parto natural, antes de tiempo a la tercera hija de la pareja, que se llamará
Aitana en honor a «al exilio español y a la América Latina que abrazó a
aquellas mujeres y hombres» según ha explicado el propio Iglesias.
«Hoy ha nacido Aitana. Ha
llegado antes de tiempo como es costumbre en la familia, pero por suerte y
gracias a la vigilancia sanitaria, ha sido mucho menos impuntual que sus
hermanos. Está perfectamente y pronto vendrá a casa», ha escrito el líder de la
formación morada.
«Queremos dar las gracias
una vez más a todos los profesionales del Gregorio Marañón. Su esfuerzo y su
generosidad engrandecen aún más lo mejor de nuestro país: la sanidad pública.
Saliendo de Alicante hacia el exilio que les acabaría llevando a América
Latina, Maria Teresa León y Rafael Alberti se despidieron de su patria mirando
por última vez la Sierra de Aitana llena de flores rojas. Aquella visión
inspiró primero el nombre de la hija de dos poetas y después los de muchas más
hijas, como la nuestra. Para nosotros el nombre de Aitana quiere ser un
homenaje al exilio español y a la América Latina que abrazó a aquellas mujeres
y hombres», ha apostillado.
Irene Montero confirmó el
pasado mes de marzo que volvía a estar embarazada, tan solo ocho meses después
de dar a luz a los mellizos Leo y Manuel. Lo hizo después de un «despiste» de
su compañera de partido Noelia Vera que en mitad de una rueda de prensa desveló
el embarazo.
«Ayer a Noelia Vera le jugó
una mala pasada el subconsciente en una rueda de prensa, pero no fue por el
lenguaje inclusivo sino por ser amiga antes que portavoz. Ella ya sabía que la
familia crece. Leo y Manuel van a tener una hermana. Estamos bien, felices y
preparadas para cuidarnos mucho y a la vez dar lo mejor de nosotras en estos
meses decisivos», escribió en aquel momento en su cuenta de Instagram la número
dos de Podemos.
¿Qué pensará un niño de Navarra o vasco cuando sus padres le obligan a aplaudir a un asesino de ETA?
![]() |
| Fiesta homenaje a Xabier Ugarte, secuestrador de Ortega Lara |
Desde hace unos días, antes
también, me pregunto qué pensará un niño del País Vasco o Navarra, en este
caso, de Hernani, Amurrio u Oñate cuando presencia un acto de solemnidad,
de festejo y cuya única motivación es homenajear a un asesino de ETA. Por
cierto, dicho asesino es representante legal autorizado por Pedro Sánchez para
que nombre a la Jefa y gobernanta de sus padres, María Chivite, villana del doctor de La
Moncloa.
Es curioso, en la fiesta de
la banda de asesinos, por haber había hasta
antorchas. Igual en recuerdo a aquellos crueles emperadores del imperio romano,
Calígula, Heliogábalo, Caracalla, Nerón,
Tiberio o Diocleciano; si, seis porque
en el secuestro de Ortega Lara, directamente, participaron seis sicarios de la
muerte bajo órdenes de ETA.
Esos niños a los que sus padres, desde bien pequeños, le inculcan odio, venganza y arte para asesinar, no tienen opción
para ver, admirar e incluso aprender de Leo Messi o Diego López V de Haro, solo el
2% de los vascos saben quién es López de Haro y el 97% conocen al dedillo la vida
y obra de Josu Ternera.
Delincuente es toda aquella
persona que delinque; villano es toda
aquella persona que colabora o aplaude a un asesino. Con esto no trato dar a
entender que Pedro Sánchez sea un villano de la tiranía, sí que él ha
colaborado y aplaudido los actos de camuflaje y mentira perversa de la banda
terrorista ETA. Decía mi abuelo que había dos formas de conocer el País Vasco,
una yendo y otra leyendo, pero que si fuese necesario optase por la última.
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Rufián abandona la política y a su mujer, para dedicarse al comercio de la alta peletería.
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Rufián abandona la política y a su mujer, para dedicarse al comercio de la alta peletería.
No es ninguna primicia
referir que Gabriel Rufián abandona la política, puesto que ya ha anunciado e
infinidad de ocasiones, al parecer, no lo ha llevado a cabo como consecuencia
de la situación carcelaria de Oriol Junqueras. Lo que si es cierto que está
mejorando muy mucho su discurso, no tanto los hechos derivados del mismo.
Rufián, mucho más discreto
con su vida personal que en sus aseveraciones políticas, convivió durante años
con Mireia Varela, licenciada en Filología española. Comparten la
hipoteca de un piso en Sabadell (200.000 euros más 80.000 para una reforma) y
un hijo en común, Biel, que nació un día de la Hispanidad de hace ocho años.
Ambos son de origen andaluz por parte de pare y madre.
Para compensar a Mireia de
gastos hipotecarios, manutención del hijo que tienen en común y garantizar una
independencia absoluta de su mujer, Rufián ha colocado a su expareja en dos
cadenas de radio y haciendo pinitos en televisión –lo hace demasiado MAL-. El
problema es que como su nombre indica, Rufián se ha enamorado perdidamente de
una diputada y no, precisamente, de Cataluña. Como consecuencia de este enamoramiento,
siendo pareja de Mireia esta no está de acuerdo con con el régimen impuesto por
el padre de Biel y “el asunto” se complica. No temáis que, con dinero, estos
mequetrefes de la política lo arreglan todo, solo es cosa de más dinero.
Desde hace un tiempo a esta
parte, Gabriel Rufián se rodea de la Jet catalana pero siempre en su condición
de charnego. Hace unos años sus padres emigraron a Cataluña y con buen criterio
se instalaron a vivir en los arrabales de Barcelona, pero a Gabriel le dio por
comer croissants con cacaolat y se puso como un cerdo de matanza, le apodaban “el
caraculo”, tanto es que los padres se tuvieron que trasladar a la urbe de
Sabadell donde montaron una peletería barata, piel de conejo, cabra y burro;
pero el negocio marchaba viento en popa.
Ahora, el charnego Rufián
está montando en buenas zonas de Barcelona, tiendas de peletería cara, de alto
valor adquisitivo, piel de vicuña, chinchilla, marta, lince…. Solo tiene un
problema que el negocio se comenzó siendo pareja de Mireia y padre de Biel, por
tanto, no va a tener fácil dejar a su expareja anunciando butifarras catalanas.
Pero ¿sabéis? Rufián, como
todos los tontos se tienen que proteger con trampas y, en este caso,
dinerarias. Algunos desertores de Cs y ERC, por mucho dinero harán presidente a
Pedro Sánchez.
El peor enemigo de la izquierda es su existencia. Ejemplo, Pedro Sánchez.
Irene Montero comunicó a Carmen Calvo, antes de comenzar la investidura, que Podemos votaría NO a la "proclamación" de Pedro Sánchez por farsantes y demagogos. Pablo Iglesias, además, de desenmascarar a Pedro Sánchez y su banda, ha colaborado destacadamente en la supervivencia de España. Nos podemos felicitar de que la, llamémosle “negociación“, del PSOE con Podemos no se
haya traducido en un pacto que hubiera metido en el seno del Gobierno a una
formación que, primero, tiene muchas contraindicaciones políticas e ideológicas
para poder sentarse a una mesa del consejo de ministros y, segundo, le habría
complicado extraordinariamente la vida al Ejecutivo resultante porque, como se
ha visto ya en sus propuestas para el acuerdo, la formación morada tiene sus
propias reglas y sus propios propósitos y son ésos los que hubiera intentado conseguir
independientemente de que el resto de ministros caminara en una dirección
distinta y hasta opuesta .
Le sobraba la razón hasta por
los ojos a Pedro Sánchez cuando le decía a Pablo Iglesias desde la tribuna que
no se podían tener dos gobiernos metidos en uno. O un gobierno encastrado en el
otro. Pero es que además, la entrada de Podemos en el equipo gubernamental
hubiera supuesto una auténtica amenaza para la economía de nuestro país y para
la consecución de su equilibrio.
Con mucho motivo algunos de
los ministros del actual Gobierno en funciones le pidieron estos últimos días
al presidente que levantara unas barreras en esa negociación sui generis que
han celebrado Podemos y PSOE de modo que, en el caso de que se llegara a un
acuerdo de reparto de carteras -porque era de eso de lo único que se estaba
hablando- los hipotéticos futuros titulares de ministerios pertenecientes a la
formación morada no tuvieran de ninguna manera acceso, por ejemplo, a la
Comisión Delegada de Asuntos Económicos ni a la de Seguridad Nacional ni a la
de Asuntos de Inteligencia.
Y es que, retóricas de
hemiciclo aparte, muchos de los miembros del Gobierno en funciones se
preparaban aterrados ante la posibilidad de que un error garrafal del
presidente hubiera abierto la puerta a ese gobierno de coalición que -digámoslo
también ahora- nadie en el PSOE quiso nunca y menos que nadie lo quiso Pedro
Sánchez.
Lo que hemos visto esta
semana ha sido el resultado de un error de cálculo del presidente del Gobierno
Lo que hemos visto esta
semana ha sido el resultado de un error de cálculo del presidente del Gobierno
y de su asesor estratégico que ha podido llegar a costarle muy caro a él y al
país en su conjunto. El error estuvo en cambiar de planes inesperadamente y
decir en la televisión el jueves de la semana pasada que aceptaría la inclusión
de dirigentes de Podemos en el futuro Gobierno. Eso era nuevo, nunca se había
planteado porque tenía riesgos enormes y constituyó un error descomunal que nos
ha podido costar muy caro.
Otra cosa habría sido que
Sánchez se hubiera mantenido en la invitación a formar parte del Ejecutivo a
personas próximas a Podemos y suficientemente cualificadas. Probablemente,
Iglesias se habría acabado conformando con ese nivel de participación porque,
al fin y al cabo, esos tres o cuatro ministros de la órbita del partido morado
habrían podido jugar un papel a satisfacción de las dos partes. Pero Sánchez se
pasó en su apuesta, convencido como estaba de que Iglesias nunca admitiría
retirar su candidatura a formar parte del Gobierno, y con ese error llegó todo
lo demás.
No tengan ustedes ninguna
duda: el presidente está ahora mismo frustrado y disgustado porque su opción de
presidir un Gobierno con todas las bendiciones parlamentarias se ha malogrado
por el momento, pero también está profundamente aliviado de haberse quitado de
encima esa fórmula suicida de un gobierno encajado en otro gobierno, que es lo
que se habría producido con toda seguridad si
Iglesias llega a aceptar la última oferta del PSOE.
Y eso habría significado una
situación de Gobierno con desdoblamiento de la
personalidad en perjuicio del equipo socialista en multitud de
problemas, el primero de los cuales se habría desatado en cuanto el Tribunal
Supremo hubiera hecho pública su sentencia condenatoria de los independentistas
procesados.
Porque no nos engañemos:
puede que Pablo Iglesias hiciera el esfuerzo de guardar un siempre incómodo
aunque elocuente silencio a ese respecto pero muy pocos de los suyos le
seguirían en el sacrificio y así tendríamos que miembros de un partido que
forma parte del Gobierno de España sostienen que hay que sacar a los presos
políticos de la cárcel porque este no es un Estado de Derecho y aquí se
persiguen los delitos de opinión. Es
sólo un ejemplo de una infinidad de situaciones problemáticas a las que se habría
tenido que enfrentar el presidente y sus ministros de haber tenido a Podemos
metido dentro de casa.
Afortunadamente, Iglesias no
ha estado muy diestro y ha dejado pasar la ocasión de meter una cuña en el
Ejecutivo. Ya digo que yo me alegro y
que respiro aliviada. Creo también que va a ser muy difícil, mucho, que después
de lo sucedido, se reanuden unas negociaciones que nunca fueron programáticas
-lo explicó el propio Sánchez en la televisión- sino al 99% relativas a los
cargos, pero que han dejado muchas heridas en ambos contendientes o
interlocutores.
Los socialistas ya no se
fiaban de los podemitas antes de esto pero a partir de ahora esa desconfianza
va a pasar a ser granítica. Y los podemitas se han quedado compuestos y sin
novia, humillados hasta el final por el golpe asestado por Adriana Lastra en
los últimos minutos del duelo cuando Iglesias, en un movimiento patético, se ofreció sobre la
marcha a renunciar al ministerio de
Trabajo si se le adjudicaban las políticas activas de empleo: “Señor Iglesias,
¿no sabe usted que las políticas activas de empleo están transferidas a las
comunidades autónomas? Quiere usted conducir un coche y no sabe donde está el
volante”.
No van a reanudarse los
contactos para pactar una entrada en el futuro Gobierno de dirigentes del
partido morado. No quiere Sánchez, no quieren sus ministros y no quieren los
dirigentes de Ferraz, Sí querían los abajo firmantes de siempre y algunos colegas
de esta profesión, además, seguramente, de muchos votantes de izquierdas. Pero,
visto de cerca, es mejor que el morlaco se vuelva a los corrales y que tengamos
así la fiesta en paz.
El resultado final de la
sesión de investidura más torpe y peor planteada de todas las que se han
producido en la historia de nuestra democracia es que Pedro Sánchez ha
fracasado en su intento.
Hay que decir que una gran
parte de la culpa es suya porque llegó a este proceso prácticamente con las
manos en los bolsillos; habiendo metido la pata en el último momento con eso de
admitir a los dirigentes de Podemos como miembros de su futuro Gobierno;
habiendo señalado además al partido morado como “socio preferente” sin
haber celebrado la menor negociación de
programas; sin haber hablado con quienes se suponía que le habían de
proporcionar los votos para ser investido -todos ellos se lo han reprochado
durante las sesiones parlamentarias- y, simultáneamente, lanzando a la bancada
de los partidos conservadores la petición, que él convirtió sorprendentemente
en “exigencia”, de que se abstuvieran para facilitar la constitución de un
Gobierno.
Pero “soplar y sorber, todo
no puede ser”. O se cierra una
negociación seria y sólidamente construida con los posibles socios de
investidura que garanticen su apoyo más
allá de la sesión de entronización y se extienda a un respaldo a la acción del
gobierno en los años sucesivos, o se ofrece a los partidos de la oposición
conservadora algún tipo de pacto que
puede concretarse de manera más precisa en los acuerdos de Estado de Casado
ofreció a Sánchez sin que éste se haya dignado en recoger el guante lanzado y
darle una respuesta positiva. Pero intentar meter a Podemos en el Gobierno
apoyándose en la abstención del PP no parece una pretensión muy sensata. Pero
es lo que ha estado pidiendo todos estos días el presidente del Gobierno en
funciones.
La investidura ha fracasado
porque estuvo mal planteada desde el comienzo. Pero aquí no ha acabado nada,
salvo que el encargo del Rey a Pedro Sánchez ha decaído en cuanto se ha
procedido al recuento de votos. ¡Y ahora resulta que septiembre existe! Lo digo
porque durante estas semanas el planteamiento del presidente en funciones era:
o salgo investido en esta sesión o nos vamos a elecciones en noviembre.
Septiembre se había esfumado
del calendario. Bien, celebremos que el mes haya regresado a él y a los planes
presidenciales. Porque sucede que, dado que la suya es la única alternativa
viable de Gobierno, está obligado a partir de ahora a explorar todas las vías
posible para volver en septiembre a otra sesión de investidura antes del día 23
con los deberes hechos y los apoyos y las abstenciones bien amarradas antes de
salir a la tribuna.
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El PSOE ofrece a Podemos una vicepresidencia (mujer, la 5ª) sin poder y el ministerio de industria, pero con Ministro de Sánchez. Los socialistas se levantan de la mesa y….
El PSOE espera una respuesta
a la última oferta que la vicepresidenta en funciones, Carmen Calvo, ha puesto
este mediodía sobre la mesa al negociador de Podemos, Pablo Echenique. Una
oferta que incluye como contraprestaciones más destacadas una vicepresidencia
con contenido y competencias sociales para una mujer con peso político en Podemos
y el Ministerio de Industria, aunque en este caso el ministro lo elegiría Pedro
Sánchez entre los cuadros de la formación morada.
La última oferta de los
socialistas a la formación de Pablo Iglesias, que fuentes de Ferraz consideran
la definitiva, continúa siendo "insuficiente" para Podemos, según
fuentes cercanas a este partido. Creen que las múltiples cesiones que han hecho
para facilitar la negociación y el acuerdo, como el paso atrás de Iglesias o la
abstención en la primera votación de ayer martes, no están siendo atendidas por
el PSOE.
Tras la reunión celebrada
este miércoles al mediodía, las negociaciones vuelven a estar en una posición
de encallamiento. Los socialistas consideran que Podemos "están en una
posición de máximos" mientras que los morados creen que "el PSOE no
se mueve" del punto inicial cuando el viernes iniciaron el diálogo.
España al borde de la desaparición. ¡ES LA DEMOCRACIA¡
Entristece constatar que Pedro Sánchez es incapaz de aclarar sus intenciones a los españoles ni en su propia sesión de investidura. Incapaz de asumir que tiene 123 escaños y necesita negociar con lealtad. Incapaz de ser sincero con nadie que no sea de su círculo estratégico más íntimo. Incapaz de renunciar a la táctica electoralista de vuelo corto y abrazar de una vez su responsabilidad de Estado. Cuando parecía que el movimiento de Pablo Iglesias, asumiendo el veto personal que le planteó el propio Sánchez, iba a desbloquear la investidura en virtud de un Gobierno de coalición con ministros de Podemos, Sánchez se plantó en el Congreso y leyó un discurso ensimismado y autocomplaciente.
El presidente en funciones desgranó su programa con la pasividad terca de quien cree que debe ser votado por obligación. Ni una propuesta concreta expuso sobre fiscalidad ni sobre Cataluña. Es la actitud propia de alguien que entiende la política como un puro juego de poder, carente de programa y socios coherentes para llevarlo a cabo.
Los líderes de PP, Ciudadanos y Podemos coincidieron en una misma idea: la necesidad de desenmascarar a Sánchez. Significativo propósito que retrata al candidato. Porque más de 80 días después de las elecciones, el político propuesto por el Rey para formar Gobierno -se supone que en virtud de unos apoyos ya negociados y atados- se demoró en vaguedades buenistas que solo persiguen ganar tiempo para seguir negociando la coalición con Podemos o para seguir empujando su deseo de repetición electoral, en la confianza de que las encuestas le sonríen. La irresponsabilidad de semejante plan merecería, sin embargo, un castigo electoral en consonancia. Quizá por miedo a ese escenario, Sánchez se avino al final de la jornada a expresar su voluntad de llegar a un acuerdo con Iglesias, con quien mantuvo un agrio enfrentamiento después de que este le advirtiera de que no serán un "mero decorado" del PSOE ni entienden, como socios preferentes, el afán de Sánchez de buscar la colaboración de PP y Cs. No lo entiende nadie. Si hubiera apostado por una opción netamente constitucionalista, no habría esperado al día de la investidura para reclamar su exploración. Y sobre todo no la habría dinamitado pactando con nacionalistas y populistas en Navarra, Valencia, Baleares o Barcelona.
La dureza frontal de Albert Rivera o el tono más institucional de Pablo Casado vinieron a confluir en lo evidente: Sánchez no puede aspirar a carecer de oposición democrática. Y sus hechos han demostrado que no es un político de fiar. Sánchez busca evadir sus responsabilidades, apela indistintamente a izquierda y derecha para ser investido sin ofrecer nada a cambio y espera que la geometría variable le permita luego ir capeando la legislatura. Pero eso no es un proyecto ni una investidura. Eso es un trágala con amenaza electoral. Y eso no es aceptable en buena lógica democrática.
Harto del ninguneo, Iglesias estalló en una intervención briosa y coherente en demanda de aquello que Sánchez nos regatea a todos: claridad. No se puede engañar a todos todo el tiempo. Quizá hoy Sánchez se avergüence de sus socios de censura, pero ese remordimiento llega ya tarde: debió haberlo pensado cuando solo ansiaba llegar a La Moncloa a cualquier precio. Ahora debe asumir las consecuencias de la deriva radical que impuso al PSOE y de la que ya no puede retractarse sin quedar como un trilero ante todos los españoles, empezando por los de izquierdas. España no se merece el chantaje de Sánchez.
es incapaz de aclarar sus intenciones a los españoles ni en su
propia sesión de investidura. Incapaz de asumir que tiene 123 escaños y
necesita negociar con lealtad. Incapaz de ser sincero con nadie que no sea de
su círculo estratégico más íntimo. Incapaz de renunciar a la táctica
electoralista de vuelo corto y abrazar de una vez su responsabilidad de Estado.
Cuando parecía que el movimiento de Pablo Iglesias, asumiendo el veto personal
que le planteó el propio Sánchez, iba a desbloquear la investidura en virtud de
un Gobierno de coalición con ministros de Podemos, Sánchez se plantó en el
Congreso y leyó un discurso ensimismado y autocomplaciente.
El presidente en funciones
desgranó su programa con la pasividad terca de quien cree que debe ser votado
por obligación. Ni una propuesta concreta expuso sobre fiscalidad ni sobre
Cataluña. Es la actitud propia de alguien que entiende la política como un puro
juego de poder, carente de programa y socios coherentes para llevarlo a cabo.
Los líderes de PP,
Ciudadanos y Podemos coincidieron en una misma idea: la necesidad de
desenmascarar a Sánchez. Significativo propósito que retrata al candidato.
Porque más de 80 días después de las elecciones, el político propuesto por el
Rey para formar Gobierno -se supone que en virtud de unos apoyos ya negociados
y atados- se demoró en vaguedades buenistas que solo persiguen ganar tiempo
para seguir negociando la coalición con Podemos o para seguir empujando su
deseo de repetición electoral, en la confianza de que las encuestas le sonríen.
La irresponsabilidad de semejante plan merecería, sin embargo, un castigo
electoral en consonancia. Quizá por miedo a ese escenario, Sánchez se avino al
final de la jornada a expresar su voluntad de llegar a un acuerdo con Iglesias,
con quien mantuvo un agrio enfrentamiento después de que este le advirtiera de
que no serán un "mero decorado" del PSOE ni entienden, como socios
preferentes, el afán de Sánchez de buscar la colaboración de PP y Cs. No lo
entiende nadie. Si hubiera apostado por una opción netamente
constitucionalista, no habría esperado al día de la investidura para reclamar
su exploración. Y sobre todo no la habría dinamitado pactando con nacionalistas
y populistas en Navarra, Valencia, Baleares o Barcelona.
La dureza frontal de Albert
Rivera o el tono más institucional de Pablo Casado vinieron a confluir en lo
evidente: Sánchez no puede aspirar a carecer de oposición democrática. Y sus
hechos han demostrado que no es un político de fiar. Sánchez busca evadir sus
responsabilidades, apela indistintamente a izquierda y derecha para ser
investido sin ofrecer nada a cambio y espera que la geometría variable le
permita luego ir capeando la legislatura. Pero eso no es un proyecto ni una
investidura. Eso es un trágala con amenaza electoral. Y eso no es aceptable en
buena lógica democrática.
Harto del ninguneo, Iglesias
estalló en una intervención briosa y coherente en demanda de aquello que
Sánchez nos regatea a todos: claridad. No se puede engañar a todos todo el
tiempo. Quizá hoy Sánchez se avergüence de sus socios de censura, pero ese
remordimiento llega ya tarde: debió haberlo pensado cuando solo ansiaba llegar
a La Moncloa a cualquier precio. Ahora debe asumir las consecuencias de la
deriva radical que impuso al PSOE y de la que ya no puede retractarse sin
quedar como un trilero ante todos los españoles, empezando por los de
izquierdas. España no se merece el chantaje de Sánchez.
Pactos. Urkullu: Los muertos, muertos están. No es ético que miembros de ETA sufran innecesariamente.
Dice Íñigo Urkullu: Decantaremos
nuestros votos a favor del PSOE, a cambio de que los presos de ETA no sufran
más en la cárcel y con el firme compromiso del PSOE de acabar con la cruel
ruindad con la que se está tratando a los presos políticos catalanes. Me
solidarizo con las víctimas de ETA, pero también con ETA como víctima de un
linchamiento del pueblo español a excepción de una mayoría, de momento,
impotente de independentistas vascos y catalanes que ni su petición de perdón
es atendida.
En cuanto a educación
exigimos la implantación obligatoria y de inmediato de la Nueva asignatura en
el País Vasco (Historia reciente). La historia de ETA y sus 879 asesinatos que
Urkullu llevará a las aulas: “Era una revolución juvenil”. Además, la
Consejería de Educación, como refuerzo, ha elaborado un texto-manual, para
profesores de la historia-reciente del País Vasco desde 1960, con el título ETA
en el contexto sociopolítico vasco: Síntesis histórica de ETA 1960-2010; un
plan de trabajo dentro de la asignatura de Historia de 4º de ESO
Para ello, el plan del
Ejecutivo Vasco trata de que los adiestrados profesores focalicen en sus clases
la serie documental, Las Huellas Perdidas, emitida ya por la televisión
autonómica vasca EiTB, y que a partir de ahí realicen reflexiones, dinámicas
participativas y trabajos en grupos. Sin embargo, la equidistancia de este
documental entre víctimas (879) y verdugos es tan manifiesta que en un pasaje
de la cinta aparece una exdirigente de ETA justificando su pertenencia a la
banda asesina porque solo “era una revolución juvenil”, admitida sin presiones
por la soberanía que la Ley le otorga a Catalanes y Vascos.
Según Íñigo Urkullu, ETA y
Terra Lliure son los verdaderos padres de la democracia. Sin ellos, España en
general, aún estaría sumida en otra dictadura de doctrina franquista. Si ellos
piden perdón, ¿Por qué una parte de España no lo admite?. En uno de los
comunicados de ETA, “Reconocemos que hemos provocado mucho dolor, incluidos
muchos daños que no tienen solución. Queremos mostrar respeto a los muertos,
los heridos y las víctimas que han causado las acciones de ETA, en la medida
que han resultado damnificados por el conflicto. Lo sentimos de veras”.
La petición de perdón,
obligatoriamente, no significa olvidar; es más en casos como el que pide la
banda terrorista, significa más indignación por parte de las víctimas. Por tanto, la letanía de Urkullu y su banda
aliada se la podían meter en los colgantes de la entrepierna.
El Síndrome de Estocolmo es
un estado ánimo subjetivo en el que la mayoría de las veces se desarrolla por
temor. Algunas veces, víctima y secuestrado acaban enamorados y hasta practican
el sexo, pero solo se trata de una necesidad física a la que acompaña el temor,
odio y amor.
Pero en el caso de la banda
asesina vasca, la realidad es bien distinta, están pidiendo perdón a familiares
de las víctimas y, también, a algunas víctimas que por suerte para ellos, no
supisteis rematar “aquel macabro día”.
Quien defiende una creencia u opinión con pasión exagerada, sin respetar
la creencia y opinión de la víctima, solo se puede llamar, Íñigo Urkullu o
formar parte de sus forajidos asesinos que, por cierto, le auparon al poder que
tanto necesita para vivir y que, en caso de que un venidero gobierno les
retuerza las orejas, ellos retorcerían el cuello al fake Lendakari.
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Terra Lliure
El que, electoralmente, España dependa de Rufián y Otegi es PELIGROSO.
Cuando Pedro Sánchez y Pablo
Iglesias se sientan uno frente a otro para disputar su partida de póker
político, que dura ya casi tres meses, tanto ellos como la mayoría de los que
nos dedicamos a analizar los resultados de cada una de las manos de ese juego
nos empeñamos en hacer como que no vemos que entre ellos dos está sentado un
enorme elefante. Sánchez, Iglesias y un tropel de todólogos y tertulianos de
todo a cien presentan la situación como un proceso en el que, si ambos
dirigentes acabaran llegando a un acuerdo, la investidura y la viabilidad del
nuevo Gobierno estarían garantizadas. Pero resulta que no es así. Aunque
después de los insultos que se han dedicado Sánchez e Iglesias llegaran a un
pacto, e incluso aunque lograran la paradoja de poner de acuerdo a Unidas
Podemos, que alberga en su seno al PCE, que asume en sus estatutos los
postulados de la Revolución Socialista de 1927 en Rusia, con el PNV, que
representa a la oligarquía económica vasca de Neguri, ni la investidura ni el
Gobierno estarían asegurados. A lo más que puede aspirar Sánchez es a sumar el
apoyo del PSOE (123 diputados), Unidas Podemos (42) PNV (6) Compromís (1) y PRC
(1). Total, 173 escaños. Es decir, que no hay posibilidad alguna de que el PSOE
y Unidas Podemos, en coalición o sin ella, gobiernen sin la aquiescencia de
ERC, bien en forma de abstención o de apoyo explícito en la sesión de
investidura. Cualquier pacto entre Sánchez e Iglesias implica por ello dejar
tanto la elección del presidente del Gobierno como el hipotético Ejecutivo que
se formara en manos del independentismo catalán, a pesar de que el iluminado
Torra le haga el favor a Sánchez de anunciar que votará en contra. Ese Gobierno
no podría aprobar una sola ley o decreto sin contar con el voto de ERC. O, peor
aún, de EH Bildu, el partido del ex etarra Arnaldo Otegi. Ese es el enorme
paquidermo que se sienta cada día en medio del salón de las negociaciones
aunque todos hagan como que no lo ven.
Pero es que en España hemos
llegado ya a ese punto de locura política en el que tenemos que soportar que
Gabriel Rufián, esa especie de inspector Gadget que saca de su gabardina
impresoras, esposas y artilugios varios para sus intervenciones en el Congreso,
o que justifica que uno de sus compañeros lance un lapo al ministro de
Exteriores en medio del pleno, y hasta Otegi, condenado por secuestro, se
presenten como grandes estadistas que exigen «responsabilidad» tanto a Sánchez
como a Iglesias para evitar unas nuevas elecciones. Si son Rufián, el diputado
más camorrista y gamberro que ha pasado nunca por el Parlamento, y el ex
terrorista Otegi los que tienen que pedir cordura y responsabilidad, es que
definitivamente hemos tocado fondo.
Pedro Sánchez amenaza con entregar a España a independentistas y terroristas si fracasa su investidura.
La margarita de la
investidura de Pedro Sánchez continúa deshojándose sin que sepamos en el momento de escribir
estas líneas cuál será su veredicto final. Llevamos tres elecciones generales y
quién sabe si no tendremos que volver a acercarnos a las urnas en el próximo
mes de noviembre, lo que significarían unas cuartas elecciones en cuatro años
desde aquella fallida de Rajoy de 2015. ¿Son demasiadas? ¿Son las necesarias?
En todo caso son las que marca nuestro sistema legal y político y la que
determina la inestabilidad relativa a la que nos vamos acostumbrando. Pero no
quisiéramos abordar el tema coyuntural de partidos y personajes, sino el debate
de fondo. ¿Por qué les cuesta tanto a nuestros partidos políticos alcanzar
grandes coaliciones o pactos de gobierno? ¿Es cuestión de personas o del
sistema? ¿De ellos o, en última instancia, de nosotros?
Los políticos
cambian, los partidos nacen y mueren, los tiempos evolucionan, pero, sin
embargo, los comportamientos políticos de nuestros representantes permanecen
inmutables. ¿Por qué? No se trata, desde luego, de simple cuestión de personas,
porque personas muy distintas, tienden a hacer lo mismo. Tampoco es cierta la
afirmación de que los políticos de la vieja política estaban enviciados en la
confrontación, porque los de la nueva política obstaculizan los pactos con
idéntica fiereza. Ni siquiera podemos responsabilizar en exclusiva al sistema
político actual, porque en los anteriores, como en la II República, en la
Restauración del XIX o en la I República, el alcanzar pactos estables siempre
supuso una extraordinaria dificultad. Es cierto que la constitución del 78
presenta agotamiento en algunos de sus ejes, pero, vista nuestra persistencia
histórica, en ningún caso deberíamos atribuirle la responsabilidad del bloqueo
crónico que sufrimos. ¿Por qué, entonces, una y otra vez se dificultan hasta el
extremo los grandes acuerdos? Pues porque la semilla de la discordia reside en
nosotros mismos, en el pueblo español, en nuestra sociología, educación,
cultura y forma de ser. Aunque políticos, partidos y sistemas políticos
soporten su parte alícuota de responsabilidad, los mayores responsables somos
nosotros, usted, yo y los vecinos del quinto, que exigimos a nuestros
representantes políticos que se comporten como los contendientes en un
cuadrilátero del ring, o como los caballeros medievales en un torneo a caballo.
Buscamos el choque y queremos ver cómo nuestro líder despedaza al rival. Por
eso, los partidos y sus líderes temen tanto el acuerdo con el rival, porque les
asusta el perder votos en las próximas elecciones. Si no, mírese lo ocurrido en
el PSOE con aquellos que, sensatamente, apoyaron con su abstención la
investidura de Rajoy: al final, fueron derrocados por el profeta del “no es
no”, Pedro Sánchez. Las bases del PSOE castigaron a quien otorgó estabilidad y
premiaron al que la cebó. Así somos España y yo, señora, que lo mismo ocurriría
con el PP, visto lo visto lo visto.
Sólo una auténtica fuerza de
centro, podría dar estabilidad al apoyar a uno u otro, sin que dependieran del
voto independentista. Pero esa fuerza bisagra sería minoritaria, tal y como ocurre
en otros países europeos. Cs –sin ideología ni programa- podría haber cubierto
ese hueco necesario. ¿Por qué no lo hace? Pues porque no quiere resignarse al
papel de partido minoritario, aunque decisor, y porque soñó con sustituir el
espacio más centrado del PP y eso, en España es imposible.
Sea como fuere, los grandes
vectores políticos determinados por nuestra sociología serían los siguientes:
En primer lugar, la división entre derechas e izquierdas, las dos Españas de
Machado que siguen tan vivas y odiadoras como siempre. En segundo lugar, eso
tan nuestro de no votar a quien amamos, sino en contra de quien odiamos, lo que
determina el voto útil tan característico en todos nuestros comicios. En tercer
lugar, el papel de los nacionalismos e independentismos diversos, factor de la
máxima relevancia para nuestra política. Y en cuarto, nuestro acusado
idealismo. Votamos por ideología y nunca por resultados de la gestión. Pues
agite todos esos elementos, y verá lo difícil que resulta que un partido de
derechas apoye a uno de izquierdas o viceversa, que se monta tanto como tanto
se monta a estos efectos.
Wilhelm Hofmeister, delegado
en España de la Fundación Adenauer se asombró al llegar a España de nuestros
modos de negociación, que hacían casi imposible los acuerdos, por cuestiones
menores, además, en muchas ocasiones. Afirma, en una reciente entrevista en
elconfidencial.com, que en España significa perder, ya que se juega siempre al
todo o a la nada. Hofmeister, con la objetividad de la mirada ajena y
desapasionada, acertó en la diana. Negociar, para nosotros, es sinónimo de
debilidad y ceder en algo, de derrota. Y así, claro, no hay manera.
Cipolla, en su libro clásico
“Allegro Man Non Troppo”, ya definió con acierto las tipologías de las partes
negociadoras. Así, estaría el malvado, que siempre juega a desplumarte en un
binomio él gana/tú pierdes. Después estaría el inteligente, que aspira al
gana/gana, a que las dos partes se beneficien con el acuerdo y dejen abiertas
puertas de colaboración para el futuro. En tercer lugar, figuraría el necio,
que es aquel a quién si no lo despluman, no se queda contento. El necio es tan
empático que prefiere que el otro gane antes que ganar él, en un curioso él
pierde/tú ganas. Por último, estaría el tipo más peligroso, pero,
desgraciadamente, abundante, que es el estúpido. ¿Y quién es el estúpido? Pues
aquel que, con tal de que tú pierdas, es capaz de perder él también. ¿Le
recuerda a alguien? Pues en esas estamos y en esas parecemos querer seguir.
Los negociadores sabemos que
ni las ideas, ni los valores, ideales o creencias se negocian. Se llevan
puestas y no cabe más que el respeto. Ni los unos convencerán jamás a los otros
ni los otros a los unos. Y en sociedades tan idealistas e ideologizadas como
las nuestras es difícil bajar al nivel de los datos y de la gestión, donde
siempre resultaría más fácil el acuerdo. Quizás sea por eso, porque se abordan
temas más cercanos a la realidad y menos ideologizados, y porque las personas
tienen más peso, en muchas ocasiones, que los partidos, que en los
ayuntamientos se alcancen acuerdos con mucha más facilidad que en ámbitos
superiores. Y de muestra, un botón: los ayuntamientos ya están constituidos
mientras que algunas Comunidades Autónomas y el Gobierno de España siguen en
almoneda. Ojalá aprendiéramos, algún día, a pactar con nosotros mismos.
ETIQUETAS acuerdo, Allegro Man Non Troppo Cipolla, Coalición
Comunidades autónomas Elecciones generales, Fundación Adenauerm Gobierno de
España, I República, idealismo, II República, independentismo, inestabilidad política,
Machado, Margarita, nacionalismo, negociación, Pacto, partidos políticos, Rajoy,
Restauración del XIX, Sánchez, Wilhelm Hofmeister
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