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El día negro de Cristina Kirchner en la Justicia sucedió un día después de la tragedia electoral del peronismo en Chaco, donde perdió nada menos que alguien, Jorge Capitanich, que pensaba ser en el futuro candidato presidencial y ya no lo será. ¿Casualidad? Lo único cierto es que los jueces de la Cámara de Casación que le zamparon dos juicios orales más a la actual vicepresidenta, Diego Barroetaveña y Daniel Petrone, decidieron que su catastrófica resolución se conociera luego de las elecciones primarias del 13 de agosto pasado. Si la noticia hubiera ocurrido antes de esos comicios, ¿no les habrían dado argumentos a los acusados para que denunciaran que había razones electorales? ¿Para qué entonces, si era mejor que se hiciera pública entre las primarias y las elecciones generales del 22 de octubre, lejos de cualquier especulación? Parece difícil que sea casualidad, en cambio, que la resolución se haya dictado solo doce días después de que la Corte Suprema de Justicia echara de su cargo a Ana María Figueroa, jueza de la misma sala que integran Barroetaveña y Petrone, ya que ella solo escribió un fallo sobre los casos Hotesur y Los Sauces (o lo mostró) en junio pasado. En el próximo mes de noviembre se cumplirán dos años desde que un tribunal oral sobreseyó sin juicio previo a Cristina Kirchner, a sus hijos Máximo y Florencia y a los empresarios Lázaro Báez y Cristóbal López por el supuesto delito de lavado de dinero. La exjueza Figueroa fue imprescindible en la Casación para demorar una resolución sobre dos casos muy graves que inculpan a la expresidenta. Debe subrayarse que aquellos jueces de la Cámara de Casación no resolvieron definitivamente sobre la culpabilidad de los acusados; solo decidieron que la vicepresidenta y su séquito sean sometidos a un juicio oral y público por el eventual delito de lavado en Hotesur y Los Sauces y por el encubrimiento de los culpables del genocidio en la AMIA. Si bien se mira el decurso de las cosas, ahora se explica mejor que nunca por qué el kirchnerismo intentó vanamente renovarle el acuerdo en el Senado a Figueroa luego de que esta cumpliera 75 años, la edad límite que fija la Constitución para el ejercicio de la magistratura. Fue magia, y la maga de las lentitudes fue la exjueza Figueroa.

 

Lo tenía fácil La Kirchner para con el populismo recuperar la presidencia.


Lo tenía fácil La Kirchner para con el populismo recuperar la presidencia.

Sea como sea, el resultado electoral en Argentina es una mala noticia para el mundo civilizado. Da la sensación de  que los argentinos se han cansado de buscar un lugar en el mundo y han hecho del desencanto su patria. El apabullante triunfo del peronismo en las elecciones presidenciales tiene mucho más de voto de castigo al saliente Mauricio Macri que de confianza en las promesas de su sucesor, Alberto Fernández. Y contribuirá a desestabilizar todavía más una Latino América ya bastante inflamada por incendios populistas. A Fernández lo escogió la ex mandataria Cristina Fernández para dar una imagen más moderada y presentable del kirchnerismo, que dejó al país en un estado comatoso y con un sinfín de casos de corrupción que también la acorralan a ella.

Tras cuatro años de mandato, la herencia de Macri deja las cosas peor aún que como se las encontró. Los duros ajustes y las recetas que ha impuesto, espoleado por el FMI, no han servido ni para que el país revierta la inflación desbocada ni para corregir el déficit y la deuda insostenibles. El paro crece, los índices de pobreza severa se han disparado y la política de devaluaciones se ha probado ineficaz. Lo tenía fácil el peronismo para agitar las aguas del populismo y recuperar la presidencia, y su remedio va a ser peor que la enfermedad.

La irrespirable polarización que sufre Argentina no deja espacio por desgracia para terceras vías que podrían dar un nuevo impulso a un país de tal potencial y con tantos recursos. No merecen los argentinos, como si de una maldición bíblica se tratara, una condena eterna de corralitos, embargos internacionales y una economía en punto muerto desde hace una década. Inversores y mercados tienen motivos serios de preocupación ante el retorno del peronismo, cuyas recetas han causado en el pasado tanto daño como ruina, máxime en un momento de desaceleración global en el que la crisis nacional va a acentuarse. España está especialmente concernida, porque el nuestro es el segundo país extranjero con más inversiones allí, solo por detrás de EEUU. Más de 300 empresas tienen una fuerte presencia en energía, comunicaciones o banca, entre otros sectores. De hecho, nuestros bancos son los que mayor exposición a Argentina acumulan en sus balances.

Así las cosas, resulta hasta ofensivo que José Luis Rodríguez Zapatero festejara el domingo en Buenos Aires el triunfo del peronismo con los alardes de una victoria propia. Debería comprender el ex presidente que su proximidad a todos los populismos de la región, empezando por el chavista, perjudican la imagen de nuestro país. Tampoco era necesaria la efusividad con que Sánchez ha saludado el triunfo kirchnerista. Nuestras empresas tiemblan aún al recordar episodios tan recientes como la expropiación a Repsol de su filial argentina por parte de Cristina Fernández. Poco hay que celebrar en Argentina.

¿Qué argentino honrado y de buena fe puede votar a Cristina que dejó una deuda de 263.000 millones de dólares? ¡CFK, a la cárcel; Macri, al poder¡


Qué argentino honrado y de buena fe puede votar a Cristina Kirchner?

Datos en los que el Estado; no incluye la deuda de provincias, municipios, Banco Central, empresas públicas, organismos nacionales, fondos fiduciarios y juicios contra el Estado. ¡UNA RUINA¡

El Ministerio de Economía editó en su página web el informe de Deuda Pública del Tercer Trimestre de 2015. Según estos últimos datos oficiales, la deuda aumentó en lo que va del año en $18.100 millones de dólares: de $233.400 millones al 31.12.14 y pasó a $263.000 millones al 30.9.15, cuando ya no era “nadie”

Es la suma de US$240.000 millones por deuda performing o en cumplimiento del pago de intereses y $11.500 millones a fondos buitre. Corresponde solo a la deuda en cabeza del Estado central, es decir, que no incluye la deuda consolidada de provincias/municipios, Banco Central (BCRA), Empresas Públicas, Organismos Nacionales, Fondos Fiduciarios y juicios contra el Estado con sentencia en firme.

El monto total de la deuda pública nacional se desconoce porque las autoridades salientes no lo dan a conocer pero en conjunto pudiera llegar a duplicar la deuda del Gobierno central.

El presupuesto para 2016 prevé, a su vez, un aumento de la deuda pública de otros $23.400 millones (vencimientos de deuda por capital de $68.000 millones contra toma de nueva deuda por $91.400 millones). El país se aproxima así a un nuevo endeudamiento público del orden de los $100.000 millones por año. Los intereses a pagar en 2016 pasan a unos 10.000 millones de dólares.

Como la deuda por capital no se paga sino que se refinancia en su totalidad pagando deuda con deuda, lo que efectivamente se eroga son los intereses, que forman parte del gasto público corriente y cuyo ritmo de crecimiento pesa sobre el consiguiente aumento del déficit fiscal.

El perfil de vencimientos de la deuda, por otra parte, se deteriora rápidamente porque la fuerte colocación de deudas a corto plazo en las postrimerías de la administración Kirchner acorta la vida promedio de la deuda, que ya pasó de 8.1 a 7.4 años en los 9 meses que van de fines de 2014 al 30.9 pasado.

Y ello genera entonces la necesidad de tomar más deuda, preparado el camino para que tanto el gobierno que terminó su gestión como el que la empieza -operando en tándem- produzcan una continuidad y no un cambio en la política sistemática de endeudamiento público.

Por eso la coincidencia de objetivos entre el megacanje Kirchner-Lavagna de 2005-10 y la “hoja de ruta Boudou” del 2008 bajo la administración K y la nueva política de deuda de la administración Macri que  juega sus cartas a la instrumentación del mismo exacto objetivo común: la vuelta al mercado internacional de capitales para tomar más deuda externa, pero amortizable, porque como es evidente hay que pagar lo que se debe o te cierran el grifo, además, con embargos económicos.

Todos los años pasa lo mismo: los importes de los informes del Mecon son invariablemente inferiores a los que se aprueban por presupuesto y las cifras se ajustan luego en los trimestres sucesivos con enormes diferencias contra el período anterior, como la citada.
El cuento del el pago serial La administración K recibió una deuda de 178.000 MD y se jactó de haber pagado 190.000 MD. Deja una herencia de 280.000 MD de piso; el desendeudamiento, una gran fábula de la “pagadora serial”

El extraordinario aumento de la deuda del Estado central es, en realidad, solo el prolegómeno de una nueva gran ola de endeudamiento externo en desarrollo sobre la Argentina, después de la primera gran oleada de deuda del proceso militar y de la segunda, correspondiente a la convertibilidad.

Esta nueva etapa de aumento sistemático de la deuda pública ya se inició bajo la gestión Kirchner, batiendo récords históricos de pago de la deuda con terceros acreedores privados y organismos financieros internacionales a costa de traspasar la carga de la deuda fiscal a los fondos que administra el propio Estado (fundamentalmente Anses, BCRA y BNA).

La idea es que este cúmulo de deuda intra-Estado se refinancie indefinidamente y se vaya licuando en forma gradual por impagos o condonaciones y por licuación directa de la deuda en pesos expresada en dólares, carcomida por la inflación.

Hoy el 36% de la deuda está en pesos y el 64% en moneda extranjera; pero el 61% de toda esta deuda está en manos del propio sector público, lo que determina un gravísimo empapelamiento del Estado con títulos de deuda que no tienen capacidad alguna de repago.


Todas las encuestas europeas dan a Macri como vencedor absoluto en Octubre.



Borges: "El peronismo es insufrible". Los argentinos terminarán votando a sus propios ladrones.


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Si el 27 de Octubre (27O) votas a Macri, tu voto vale por dos. Uno por Argentina y otro por el Mundo.


Si el 27 de Octubre (27O) votas a Macri, tu voto vale por dos. Por Argentina y por el Mundo.

En la tercera edición del seminario Democracia & Desarrollo, organizado por el diario Clarín, los candidatos presidenciales argentinos dejaron en claro ayer sus posiciones respecto de temas como la inflación, el default, la corrupción y el rol de Cristina Kirchner, entre otros.

Mauricio Macri, candidato de Juntos por el Cambio: “No habrá más cambios de gabinete”

“Quiero recoger el guante del cimbronazo, antes que Presidente soy una persona. Fue un palazo, por el resultado y por lo sorpresivo”. Macri reconoció que “fallaron las investigaciones” del oficialismo en las primarias.

Cambios en el gobierno

Desde barras de oro a costosas mantas: El inventario de bienes de la millonaria herencia de Tompkins.
“No va a haber más cambios. Estamos los que estamos. Yo le doy mucho valor al equipo. Siempre ha habido críticas sobre el jefe de gabinete”. Tras las primarias, Nicolás Dujovne renunció a la cartera de Hacienda.

Inflación

“Fui demasiado ambicioso con las metas que nos pusimos. Con 80 años de 62% de inflación promedio, fui demasiado ambicioso”. Según Macri, la inflación estaba llegando a menos de dos puntos porcentuales por mes.

Cristina Kirchner

“Es raro que el Vicepresidente ponga al Presidente (…). Los votos, en su enorme mayoría, son de Cristina Fernández de Kirchner”. Bromeó con la “boca cerrada” que ha mantenido la compañera de fórmula de su rival.

Opciones en octubre

“Todavía falta para las elecciones, hay chances de ir al balotaje (…). La bronca va a ser compensada con una visión de futuro y presente distinta”. Recordó que en 2015 perdió las PASO por 15 puntos y luego le ganó a Scioli.

La oposición

“El Frente de Todos, que se presenta como favorito, tiene como responsabilidad reducir los miedos e inseguridades”. En la coyuntura actual, dijo Macri, la oposición debe “ayudar a recuperar la confianza”.

Alberto Fernández, candidato del Frente de Todos: “No hay posibilidad de caer en default”

“Argentina no tiene posibilidad de caer en default si yo soy Presidente. Este fantasma que ha sido alentado por el gobierno es un error”. Fernández dijo que no reestructurá la deuda adquirida durante el gobierno de Macri.

Inflación

“Si logro al cuarto año terminar con una inflación de un dígito seré el hombre más feliz del mundo, pero partimos de un muy mal escenario”. Apuntó a un pacto entre gobierno, empresarios y sindicatos como receta.

Corrupción

“Quiero que se respete el estado de derecho y que ningún corrupto quede impune (…). No vengo con la idea de amnistía e indultos”. Se distanció de exfuncionarios kirchneristas presos por malversación de fondos.

Cristina Kirchner y caso Nisman

“Si alguien mató a (el fiscal Alberto) Nisman, que se haga cargo, estoy seguro que no fue Cristina, de eso estoy seguro”. A su juicio, la “única perjudicada” con la muerte del fiscal del caso AMIA fue Cristina.

Bolsonaro

“Fue un error ser agresivo con Bolsonaro y por eso paré. Brasil es mucho más importante que cualquier enojo mío con un Presidente”. Hace unos días Fernández llamó “misógino” al Presidente brasileño.

Venezuela

“Hay que recuperar la democracia, como piensa Uruguay y México. Hay que buscar una solución que le devuelva la institucionalidad”. “Cristina (Kirchner) no piensa distinto a mí” sobre el presente de Venezuela.