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Kamala Harris, candidata proabortista, proislamista y exsecretaria del partido comunista de Jamaica.


"Siempre apoyaré el derecho de Israel a defenderse", ha asegurado la vicepresidenta, recalcando que Palestina tiene derecho a la autodeterminación

La candidata demócrata a las elecciones, Kamala Harris, saluda al públic en la noche final de la convención del partido en Chicago.
La candidata demócrata a las elecciones, Kamala Harris, saluda al públic en la noche final de la convención del partido en Chicago. | EFE/EPA/JUSTIN LANE

Kamala Harris ha aceptado esta noche la nominación de su partido ante 18.000 personas en el United Center de Chicago (Illinois). “Prometo ser la presidenta de todos los estadounidenses”, ha asegurado quien hace un mes no sabía si sería ella quien representaría a su partido en las elecciones del próximo 5 de noviembre, aunque por las ovaciones del auditorio nadie lo diría. “Seré una presidenta que lidere y escuche, que sea realista, práctica, y que tenga sentido común y siempre luche por los estadounidenses"

Pero más allá de posibles cantos de sirenas, la vicepresidenta norteamericana ha dejado claras las que serán sus prioridades si consigue volver a la Casa Blanca, en este caso como presidenta: la recuperación del derecho al aborto, la lucha por la clase media y el fin de la guerra de Gaza. Después de semanas evitando posicionarse, Harris ha constatado que siempre apoyará el derecho de Israel a defenderse, pero que Palestina también tiene derecho a la autodeterminación, y ha asegurado estar luchando por un alto el fuego que ya “es hora de que se produzca”. También se ha comprometido ha mantener “el ejército más fuerte y letal del mundo” y a honrar a las tropas, en contraposición a Trump, quien llamó "perdedores" a los estadounidenses que han muerto en servicio.

"Los palestinos tienen derecho a la libertad y a la autodeterminación"

No ha sido elegida en un proceso de primarias, que difícilmente habría superado, pero la hija de Oakland aspira a ser la primera mujer que presida los Estados Unidos de América -ya es la primera mujer afroamericana y sudasiática candidata de uno de los dos grandes partidos del país-. Con el respaldo de su partido, país deberá decidir si la prefiere a ella, una fiscal, o a Donald Trump, el empresario y magnate que ya gobernó entre 2016 y 2020. Y en eso ha basado gran parte de su discurso, en el que ha repasado sus humildes orígenes que la llevaron a convertirse en fiscal, y advertido sobre el peligro de que Trump vuelva al poder.

"La clase media es de donde vengo"

“Cuando estaba en el instituto, me di cuenta de que algo le pasaba a mi mejor amiga, Wanda. Estaba triste en el colegio. Y había veces que no quería irse a casa. Un día le pregunté si estaba bien y me confesó que su padrastro estaba abusando sexualmente de ella. Inmediatamente le dije que tenía que quedarse en nuestra casa, y así lo hizo. Esta es una de las razones por las que me hice fiscal. Para proteger a personas como Wanda, porque creo que todo el mundo tiene derecho a la seguridad, a la dignidad y a la justicia. Para mí, es personal. La clase media es de donde vengo”, ha recalcado la vicepresidenta.

La candidata presidencial demócrata y vicepresidenta Kamala Harris.
La candidata presidencial demócrata y vicepresidenta Kamala Harris. | EFE/EPA/WILL OLIVER

La campaña de Harris sabe que si quiere derrotar a Trump debe captar el interés de los indecisos, especialmente de los residentes en aquellos estados que pueden decantar las elecciones: Pensilvania, Wisconsin, Michigan, Georgia, Arizona. Por el momento las encuestas le dan a ella una ligera ventaja, pero deberá luchar por mantenerla, y ampliarla, los próximos dos meses. Con ese objetivo, Harris ha hecho hincapié en posicionarse como una persona normal, hija de migrantes y procedente de un humilde barrio donde su madre pagaba con dificultad el alquiler.

En un discurso sorprendentemente alejado de cualquier repaso a los logros conseguidos en los últimos cuatro años, y mucho más centrado en su historia personal, Kamala Harris ha recordado la vida de su madre, quien la crio a ella y a su hermana prácticamente sola, tras separarse de su padre. “Mi madre Shyamala Harris tenía 19 años cuando cruzó el mundo ella sola, al viajar de India a California soñando con convertirse en la científica que curaría el cáncer de mama. Fue ella quien nos crio (...), quien alquiló un pequeño apartamento en la bahía este. En la bahía o bien vivías en las colinas o lo hacías en the flatlands, un precioso barrio de clase obrera de bomberos, enfermeras y obreros de la construcción”.

Fue ella quien insistía a Harris y a su hermana en que jamás se quejara de las injusticias, pidiéndoles en su lugar “hacer algo para remediarlas”. “Esa era mi madre. Nos enseñó a tratar a otros como quieres que te traten a ti”. De ahí, la -ahora con todas las letras- candidata demócrata a las elecciones ha abordado toda su trayectoria como letrada, fiscal de distrito, fiscal general de California y senadora en Washington, un currículum con el que busca compensar no ser una gran oradora como los Obama, ni una reconocida política con décadas a su espalda como Biden, pero sí alguien en quien los estadounidenses pueden confiar.

“Es la diferencia entre un criminal y una fiscal”, dijo horas antes la senadora Elizabeth Warren, adivinando con acierto cuál sería el foco del discurso de coronación de la afroamericana. “Todos los días en el tribunal solía decir cinco palabras: Kamala Harris para la gente. En mi carrera entera solo he tenido un cliente: la gente. Así que, en nombre de la gente, en nombre de todos los estadounidenses, sin importar de qué partido, raza o género sean, sin importar qué idioma hable su abuela; en nombre de mi madre y todos aquellos que alguna vez se han embargado en un viaje incierto; en nombre de los estadounidenses como las personas con las que crecí, en nombre de los que trabajan duro, de los que luchan por sus sueños; en nombre de todos aquellos cuya historia puede escribirse en el mejor país de la Tierra... acepto la nominación para ser presidenta de los Estados Unidos”, ha cerrado ante una multitud enfervorecida.

Harris agita el peligro del regreso de Trump: "No podemos retroceder"

La Convención del Partido Demócrata ha terminado siendo una balsa de aceite, nada parecido a la batalla campal que muchos vaticinaban después de la desastrosa actuación del presidente, Joe Biden, en el debate que mantuvo contra Donald Trump en junio. Después de la retirada de Biden tras semanas de presiones internas, el partido cerró filas en torno a su vicepresidenta y los rumores sobre si debía ser ella o quizás alguno de los gobernadores más conocidos. Ella misma ha hecho referencia a este proceso: “América, el camino que en las últimas semanas me ha traído aquí. Pero no soy ajena a los viajes difíciles”.

Al contrario que su número dos, Tim Walz, Harris no ha trasladado que Trump les lleve ventaja. Pero sí ha aprovechado su oportunidad para cargar contra él y contra todo lo que podría llegar a conseguir si vuelve a la Casa Blanca. Frente a su pasado como firme defensora de niños abusados, estudiantes, trabajadores engañados con sus salarios y cárteles que trafican con armas, drogas y seres humanos, la vicepresidenta ha presentado al magnate como un hombre "poco serio", al contrario que las consecuencias de volverlo a elegir, que serán "extremadamente serias".

"Imaginad un Trump sin quitamiedos, cómo utilizaría su enorme poder para servir al único cliente que ha tenido nunca: él mismo. Pensad en lo que ha pasado desde los anteriores comicios. Pensad en el poder que tendría después de que el Supremo haya sentenciado que es inmune. Estas son no solo las elecciones más importantes de nuestras vidas, sino unas de las más importantes en la historia de nuestro país. Estados Unidos, no vamos a retroceder", ha dejado claro Harris.

Las propuestas: de mejorar el acceso a la vivienda a la sanidad

Si bien los discursos de la Convención venían centrándose en el aspecto identitario para pedir el voto demócrata en las elecciones, en el discurso de Harris se han concretado medidas mucho más concretas. La vicepresidenta ha prometido bajar los impuestos a más de 100 millones de estadounidenses; ha prometido terminar con la crisis de vivienda; proteger la Seguridad Social y Medicare, el programa de seguros de salud para los más vulnerables, y ha dejado claro que bajo su mandato las mujeres tendrán derecho al aborto, porque a día de hoy "demasiadas mujeres no pueden tomar sus propias decisiones".

"¿Por qué ellos [los republicanos] no confían en las mujeres? Bueno, nosotros sí que confiamos. Cuando el Congreso apruebe el proyecto de ley para restaurar las libertades reproductivas, con mucho orgullo la firmaré y convertiré en ley", ha asegurado llevándose una fuerte ovación del público, previamente conmovido por las historias de mujeres que han tenido que dar a luz en lugares insalubres, y de violadas niñas que han sido forzadas a llevar a cabo sus embarazos. "Están fuera de sí", ha recalcado la vicepresidenta.

Biden se retira, Kamala Harris más cerca del comunismo que Putin, no será rival para Trump.

Aunque el presidente de Estados Unidos se ha resistido con uñas y dientes a la presión interna de su partido y de los medios afines a los demócratas, al final se ha rendido. En su comunicado en X afirma que su decisión de abandonar la carrera presidencial "es lo mejor para el país". Tiene razón.

Tras la convención republicana de Milwaukee y el atentado que sufrió hace ocho días, Trump emergía no sólo como el líder indiscutible de los conservadores, sino como el candidato con más posibilidades de ganar las elecciones de noviembre.

Las encuestas coincidían en situar a Trump por delante de Biden, que perdía popularidad a marchas forzadas tras el bochornoso debate del mes de junio y sus meteduras de pata en la cumbre de la OTAN, en la que confundió a Zelenski con Putin. El pasado jueves se le vio tambaleante al subir al avión para retirarse a descansar a su casa de Delaware tras ser diagnosticado de Covid. Una imagen patética.

 Quién es Kamala Harris, relevo de Joe Biden como candidata presidencial en  las elecciones Estados Unidos 2024?

Hasta los donantes más importantes le han retirado su apoyo, como una muestra evidente de que el mundo del dinero ya no apostaba por él.

Con Biden, los demócratas iban a una derrota segura y Estados Unidos estaba condenado a ver el regreso triunfal de Trump, inmune a sus procesos judiciales.

Con Biden, la derrota frente a Trump era segura. Ahora, se abre una etapa de incertidumbre, pero también de esperanza

El programa de Trump significa una auténtica contrarreforma de la política llevada a cabo por Biden durante su mandato. No sólo proponía la deportación de decenas de miles de inmigrantes, sino la implantación de aranceles proteccionistas para la industria norteamericana y la revisión de las decisiones puestas en marcha sobre el cambio climático. Pero, lo peor para Europa no era sólo esa perspectiva de caída del comercio exterior y de revisionismo negacionista, sino el temor a una reducción del apoyo a Ucrania y un acercamiento a China.

Seguramente, la candidata para liderar a los demócratas será Kamala Harris, que no ha tenido una trayectoria precisamente brillante como vicepresidenta. Aunque eso está por decidir y todo podría cambiar de aquí a la Convención demócrata, que se celebra el próximo 19 de agosto en Chicago.

 Kamala Harris: del 'black power' a la Casa Blanca | EL PAÍS Semanal | EL  PAÍS

Sea Harris u otro candidato, la verdad es que casi cualquiera tiene más opciones que Biden para tratar de frenar el empuje de Trump. Los demócratas tendrán que dar una respuesta unitaria, ya que los republicanos, ahora sí, están sólidamente juntos tras su candidato.

Europa puede respirar un poco más tranquila. Y la OTAN, también. Se abre una nueva etapa de incertidumbre política en Estados Unidos, pero ahora hay esperanza de que lo hecho por Biden, que ha sido mucho, no será echado abajo por un candidato que se cree tocado por la mano de dios.

Trump ganará el 5-N, las personas no quieren socialismo, fusión del comunismo más perverso.


Donald Trump, presidente de EEUU

El expresidente estadounidense Donald Trump saluda tras salir de una rueda de prensa en Nueva York. EFE

Durante la campaña electoral de 2016, Donald Trump se enfrentó a numerosas críticas. Por ejemplo, se le reprochaba su tendencia a polarizar constantemente, su uso de un lenguaje políticamente incorrecto, su actitud despectiva hacia las minorías y las mujeres, y su aparente falta de empatía. A pesar de estas acusaciones, obtuvo la victoria.

En 2024, las críticas hacia Trump han aumentado significativamente, incluyendo acusaciones de mentir deliberadamente, de promover un intento de golpe de estado, de ser imputado por violación, de malversación de documentos confidenciales y de obstrucción a la justicia. A pesar de la gravedad de estas acusaciones, las encuestas sugieren que tiene muchas posibilidades de ser reelegido presidente. Este escenario plantea una pregunta obvia: ¿Cómo es esto posible? Aquí expongo seis consideraciones:

1. La disonancia cognitiva. Se trata de una teoría creada por el psicólogo Leon Festinger en 1957, según la cual cuando una persona se enfrenta a contradicciones internas y, por ejemplo, se expone a información que desafía sus creencias preexistentes, se esforzará en generar ideas, valores y creencias nuevas para reducir la tensión hasta conseguir justificar su actitud. En este sentido, no importa lo que haga Trump, o bien porque se considera peor a Biden, o bien porque se le percibe como quien mejor puede defender las creencias de esos votantes. No significa que estos votantes no reconozcan las acusaciones, pero sí que, en un contexto de polarización, las minimizan o encuentran otras razones más de peso para apoyarlo. 

Tres de cada diez votantes expresan opiniones desfavorables hacia ambos partidos: es el porcentaje más alto en tres décadas de encuestas

2. La desafección política. Los estadounidenses han sido durante mucho tiempo críticos con los políticos y escépticos con respecto al gobierno federal, pero los datos actuales son abrumadoramente negativos. Según un estudio del Pew Research Center, casi tres de cada diez votantes (28%) expresan opiniones desfavorables hacia ambos partidos. Es el porcentaje más alto en tres décadas de encuestas. Del mismo modo, un 63% de los estadounidenses dicen estar insatisfechos con los candidatos actuales. Si existe la sensación de que todos son iguales, o igualmente indeseables, es probable que algunos votantes puedan adoptar una actitud de "el menos malo", o el que más se acerque a su manera de pensar, independientemente de lo que haya hecho.

3. El efecto fan. El "liderazgo carismático", según Max Weber, consiste en aquel fundamentado en las cualidades ejemplares del líder, o en su carisma personal. En el caso de Trump, es la segunda acepción la que considero que es más válida, porque se trata de algo emocional, y no racional. Un líder carismático podrá mantener su poder en la medida en que la percepción de su imagen siga siendo favorable para la mayoría de sus seguidores, ya que su legitimidad depende de la percepción que se tiene sobre él. No se trata de lo que haya hecho (sea ejemplar o no lo sea), sino de lo que sus fans piensan de él, haga lo que haga.

4. El bolsillo. Sí, las acusaciones de Trump pueden ser ciertas, pero, para mucha población estadounidense, lo que importa más es que la economía funcionaba mucho mejor con él que ahora con Joe Biden. Se trata del bolsillo de la gente, de lo que perciben los ciudadanos en su día a día, sobre los precios de los alimentos o de la gasolina, es decir, qué pueden pagar con sus sueldos. Según una encuesta de CBS News publicada a principios de marzo, el 65% de los votantes califica la economía como buena durante la Presidencia de Trump, en comparación con el 38% bajo Biden. Sólo el 17% cree que las políticas de Biden harán bajar los precios, frente al 44% de Trump. De acuerdo con estos hallazgos, el 55% piensa que Trump haría un mejor trabajo al abordar la economía, en comparación con el 33% que es partidario de Biden. No es la única mala noticia para el actual presidente: sólo el 22% de los afroamericanos, el 13% de los hispanos y el 18% de los jóvenes creen que hoy están mejor económicamente que hace un año. Son precisamente los públicos que votan demócrata y a los que Biden debería movilizar. Porque los que creen que Trump lo hizo bien, sí que van a ir a votarle. 

Trump es percibido como una víctima de la maquinaria demócrata y del establishment

5. La victimización. En un contexto polarizado y lleno de desinformación, para muchos votantes estadounidenses existe una persecución contra Trump (exacerbada obviamente por él y su comunicación, así como sus medios afines). Trump es percibido como una víctima de las circunstancias, de los medios de comunicación, de la maquinaria demócrata y de un poderoso establishment republicano y demócrata. Trump se presenta como un luchador contra todos ellos, lo que aumenta su simpatía y disminuye la credibilidad hacia las acusaciones y los ataques que recibe. 

6. La conspiración. Relacionado con el punto anterior, pero aún más maximizado: existe en miles de personas la percepción de haber sido engañados, que creen que hay una conspiración no solo contra Trump, sino contra Estados Unidos. Quienes piensan así dan total veracidad a la tesis de que las elecciones de 2020 fueron amañadas, y entienden que con ese apaño se atacó al corazón mismo del país y a su democracia. Votar a Trump es, pues, la lucha indignada contra lo que consideran injusto. Según un estudio publicado por la Asociación Americana de Psicología en 2023, las personas más proclives a creer en teorías de conspiración, como que Trump ganó esas elecciones, son las que confían plenamente en su intuición, tienen un sentimiento de antagonismo y superioridad hacia los demás y perciben amenazas en su entorno. Y están en aumento. No creen en las acusaciones porque no creen en un sistema corrupto. Así, votar a Trump es un ejercicio de rebeldía, de revancha hacia todos esos "enemigos" y, a la vez, una lucha por su país. Trump solo es un símbolo de esa lucha. 

Como podemos deducir, no hay una única explicación que aclare por qué, a pesar de las acusaciones que pesan sobre él, Donald Trump no solo siga en la carrera electoral, sino que incluso tenga muchas opciones de convertirse en el 47º presidente de Estados Unidos. Las razones son múltiples, y todas tienen que ver con las prioridades de la ciudadanía y las emociones que el propio Trump genera. 

 

Trump arrasa en el Supermartes electoral y será el candidato republicano el 5-N



La republicana Nikki Haley, ex gobernadora de Carolina del Sur, solo ha ganado en Vermont de los 15 estados en juego

El ex presidente de EEUU Donald Trump celebra su victoria en el Supermartes

El ex presidente de EEUU Donald Trump celebra su victoria en el Supermartes en Mar-a-Lago. EFE

Ha sido el Supermartes más previsible que se recuerda. En las filas demócratas el presidente Joe Biden, de 81 años, no tenía prácticamente rival. En las republicanas Nikki Haley, ex gobernadora de Carolina del Sur y única contrincante superviviente de Donald Trump, de 77 años, solo se ha impuesto en Vermont. El ex presidente ha ganado con claridad, aunque para vencer a Biden necesita a los votantes de Haley. En las convenciones del verano el Partido Republicano y el Demócrata confirmarán a Joe Biden y Donald Trump, a no ser que suceda algo imprevisto.

Los republicanos han elegido 874 delegados de un total de 2.429 republicanos (el 36%) este 5 de marzo, a ocho meses justos del 5-N. Los demócratas han designado a más de 1.400. A pesar del impulso en el Supermartes, ni Trump ni Biden tienen aún los delegados suficientes, pero nadie más puede lograrlo: será el 19 de marzo cuando se celebren primarias en Arizona, Florida, Illinois, Kansas y Ohio cuando logren la mayoría de los delegados.

De esta forma, el próximo 5 de noviembre se repetirá el enfrentamiento entre Trump y Biden en las urnas que ya vimos en 2020. Entonces el presidente Donald Trump perdió frente a Joe Biden, quien había sido vicepresidente durante los dos mandatos de Barack Obama.

Desde 1956 no se había dado una reedición de una contienda electoral: entonces se disputaron la Casa Blanca por segunda vez Dwight Eisenhower y Adlai Stevenson. En el último sondeo de CBS Trump tiene una ventaja de cuatro puntos, pero en TippInsights están empatados, según refleja la plataforma FiveThirtyEight.

Trump nunca reconoció esta ajustada victoria, y fue tan lejos que animó a sus seguidores a asaltar el Capitolio el 6 de enero de 2021. Ha de responder en los tribunales por su implicación en aquellos hechos. Sin embargo, el Tribunal Supremo acaba de permitir que concurra en las presidenciales, lo que cuestionaban varios estados como Colorado, Maine e Illionis.

Los votantes de Nikki Haley

En su mansión de Mar-a-Lago, en Florida, la misma que fue registrada en busca de documentos secretos, Trump se dirigió a sus seguidores y a los votantes de Nikki Haley durante 20 minutos. Ha celebrados su victoria a la par que ha pedido a todos los republicanos que se sumen a su candidatura.

Tenemos un gran partido con un tremendo talento. Queremos unidad y tendremos unidad"

donald trump, ex presidente de EEUU

"Tenemos un gran partido republicano con un tremendo talento. Queremos unidad y tendremos unidad. Es lo que va a pasar muy rápidamente". Trump se impuso en California y Texas, los estados más poblados. Aún no tiene los delegados suficientes pero queda claro que nadie puede hacerle sombra. Desde el entorno de Haley han trasladado que la unidad no se consigue solo por repetir la palabra "unidad". Trump no ha mencionado a Haley de forma explícita en su discurso. Haley, ex embajadora ante la ONU durante el mandato de Trump, representa los intereses de los republicanos moderados que aún no han caído en las redes del ex presidente. Haley solo ha ganado en Vermont en este Supermartes y la víspera tan solo había conseguido Washington DC.

El resto del discurso de Trump se ha focalizado en describir EEUU como un país tercermundista "en nuestras fronteras y en nuestras elecciones". Ha vuelto a aludir a la "invasión" de inmigrantes violentos y, por supuesto, ha asegurado que de haber ganado en 2020 ni habría ido tan lejos la situación en Ucrania ni en Gaza. Donald Trump, rodeado por gran parte de su familia como sus hijos Donald Jr y Eric, así como la congresista Marjorie Taylor Greene, ha descrito el Supermartes como "un día increíble". Ha destacado la ausencia de su esposa Melania.

Trump espera que Nikki Haley se retire en breve, como lo hizo Ron de Santis, justo la víspera de las primarias en New Hampshire. Haley no puede sumar los delegados suficientes de modo que en circunstancias normales estaría clara su retirada. Pero Trump afronta cuatro casos penales por más de 90 delitos. Hay quienes piensan que resistirá en la retaguardia por si hay novedades de aquí al verano y los delegados han de buscar un reemplazo a Trump en el último minuto.

Otra cuestión relevante es saber qué harán sus votantes. Haley ha recibido un tercio de los votos de Trump aunque haya perdido en todos los estados salvo en Vermont y Washington DC. Son las mujeres por el tema del aborto las que están con Haley y difícilmente van a respaldar a Trump. En los swing states son suficientes para impedir que gane Trump. Esa puede ser la clave de estas presidenciales: los republicanos moderados que ven a Trump como un peligro para el país.

Sin entusiasmo por Biden

El presidente Joe Biden ha dominado las primarias demócratas y se ha impuesto en todos los estados frente a rivales sin posibilidades como Dean Phillips y Marianne Williamson. Solo en el territorio de la Samoa Americana ha ganado Jason Palmer, que ha focalizado su mensaje en la edad del presidente. Joe Biden cumplió 81 años el 20 de noviembre y tiene lapsus de memoria con cierta frecuencia. Trump celebrará su 78 aniversario el 14 de junio.

La edad es una rémora para Biden. La mayoría de los estadounidenses habría preferido que el presidente no volviera a presentarse. Entre los demócratas un 38% cree que no debería haber sido el candidato, según una encuesta de The New York Times y Siena College. El problema es que los demócratas dieron por hecho desde su sorprendente victoria en las elecciones de medio mandato, en noviembre de 2022, que Biden sería su candidato y no han preparado un recambio.

Aún así la razón por la que hay demócratas que no han apoyado a Biden en algunos estados como Michigan (un 14%) o Minnesota (20%) y han votado nulo es otra: el rechazo a su política sobre Israel.

En las filas demócratas aumentan las críticas al seguidismo con un gobierno israelí dirigido por un Benjamin Netanyahu que ha pactado con los extremistas y ha secundado una campaña bélica en Gaza contra Hamás que ya supera los 30.000 muertos, en su mayoría niños y mujeres. Biden insiste en los últimos días en la necesidad de una tregua. La necesita en su campaña.

El presidente Biden, que da el discurso del Estado de la Unión este jueves, ha difundido una declaración tras conocer su victoria y la de Trump: "Los resultados de esta noche dejan a la población de EEUU una elección clara. ¿Vamos a seguir avanzando o vamos a permitir que Trump os devuelva al caos, la división y la oscuridad que definió su mandato?"

Biden absuelve a Al Qaeda -talibanes de Afganistán- y terroristas de las torres gemelas 11S.

 




Puedes perdonar a tu propio asesino, porque desde allá en los cielos no hay armas represoras y los asesinos siempre juegan con ventaja. Ahora bien, conceder la libre absolución al terrorismo yihadista que golpeó con extrema dureza a tu propio pueblo y que con mucho orgullo se responsabilizó, solo en 2020 de 2.350 ataques terroristas con un total de 9.357 muertos en 39 países es más propio de ser aliado de los talibanes que de enemigo encargado de su exterminio.

 

Hace unos días escribía que ni era lógico ni justo que Biden no recibiese en La Casa Blanca al delegado de los talibanes en España, Pedro Sánchez. Pero que días antes, si lo hubiese hecho con la cúpula talibán de Aganistán me enfadó bastante, hasta el punto de llamarle “momia sectaria”. Aunque Pedro Sánchez sea más mañigno que los talibanes. 

 

Haciendo un análisis general de valores referentes a la situación del terrorismo mundial, solo podemos decir que el 100% tiene como base Afganistán, donde los “herederos” de Bin Laden son dueños absolutos de todas y cada una de las situaciones que de ámbito asesino se perpetren en el mundo. Todas las plantaciones de opio y el tráfico internacional de drogas, desde ya, le pertenecen a la familia  al Qaeda.

 

Los más beneficiados de esta extraña circunstancia serán China, porque va a propagar el comercio ilegal en el mundo, objetivo que perseguía desde hace años y Rusia, porque será el centro neurálgico y logístico para salida de sus “productos”.  


Kamala Harris, perdón Joe Biden ha valorado muy a la ligera su decisión. Los talibanes se han apoderado en un santiamén de Afganistán para establecer un califato que será en muy poco tiempo, aunque lo quieran disimular, el Estado refugio del  terrorismo yhiadista internacional.