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Estado Unidos traslada sus bases en España a Marruecos.

 


Al final terminaremos la mitad de los españoles en Afganistán y la otra en Marruecos. Si ya estábamos arruinados económica y moralmente, ahora con este acuerdo que no es un “anuncio de buenas intenciones”. España tiene menos recorrido de superación que la propia Cuba.

Mohamed VI, Rey de Marruecos, es tanto o más inepto que Pedro Sánchez, pero él lo sabe y para cubrir su deficiencia tiene el mejor equipo de estrategas del mundo y a la CIA de control y apoyo logístico.

A principios de los 50 del siglo pasado, España estaba empobrecida y sin esperanzas de salida. Toda Europa se había aprovechado del Plan Marshall y España quedó excluida al no participar en la II Guerra Mundial.

Harry Truman, trigésimo tercer presidente de los EEUU, antes del final de su mandato y, después, Eisenhower ordenaron ayudar a España y así se plasmó en los acuerdos de Madrid. A partir de esa fecha se inició el proceso de reindustrialización en España y el plan Badajoz con 27 pantanos y millones de hectáreas de regadío.

¿A cambio de qué?

Todos conocemos las grandes bases militares estadounidenses y luego de la OTAN en España, como Torrejón de Ardoz, que ahora se usa para servicios civiles como la NASA, la base aérea española de Zaragoza que apoya las necesidades logísticas estadounidenses y Rota y Morón como bases militares permanentes de la OTAN y Estados Unidos.

¿Por qué EEUU decide trasladar todo este tinglado a Marruecos?

En EEUU no está bien visto ni a miles de kilómetros de distancia. Ya se le advirtió por activa y por pasiva a Zapatero que ese especial interés por las dictaduras prosoviéticas o maoístas y el jefe de Pedro Sánchez y de Pablo Iglesias, les contestó haciendo una sentada a la bandera de EEUU, sin venir a cuento y a sabiendas de que nos costaría muy caro.   

El Gobierno de Frente Popular, que preside Pedro Sánchez, decidió acoger en España al líder de la banda terrorista Polisario, Brahim Gali. Por razones agriamente ideológicas, Madrid perjudicaba de fondo los intereses del pueblo español enfrentándole con Marruecos. La reacción de Rabat fue inaceptable permitiendo la invasión de Ceuta por jóvenes, adolescentes y niños. Pero la verdad es que la agresión a los intereses de Marruecos revistió características de especial agresividad y engaño. ¿Cómo habría reaccionado el Gobierno español si en los años 90 el Gobierno portugués hubiera acogido y amparado al líder de la banda terrorista Eta?

Desde hace muchísimos años, Marruecos que es el principal aliado de EEUU y  estos prefieren un socio cooperante y problemático que un socio agresivo que da cobijo al mundo comunista.

Las pérdidas para España serían irreparables, solo la ayuda que presta en Servicios la base de Torrejón al aeropuerto Adolfo Suárez podrían superar el presupuesto de sanidad de Castilla  La Mancha. A final, algunos aeropuertos van a tener que recibir aviones con antorchas.

No se puede ideologizar hasta la náusea la política internacional. Marruecos ha conseguido que Estados Unidos respalde su posición frente al Polisario. Y su vecino y aliado, España, aunque no comparta la decisión, está en la obligación que exige la diplomacia y la inteligencia de no herir agresiva y cínicamente a Rabat.

Pedro Sánchez y su equipo “reviven” a Franco.

 


Es cierto que Francisco Franco, caudillo de España fue amigo del führer Hitler y del duce Mussolini. Como también es falso que Franco permaneciera neutral en la II Guerra Mundial. Envió la División Azul a luchar en favor de Hitler y que confisco hasta la última raíz de la libertad. La bulimia de Stalin, que se merendó a media Europa, le salvó. Truman, y sobre todo Churchill, prefirieron una España franquista al riesgo de una España estalinista. ¡Así fue y bendito proceder¡ Churchill a De Gaulle: ¿Por qué Franco persigue el comunismo? Por la misma razón que tu, que yo y que el mundo.

 

Pero también es cierto que Franco fue aclamado por una inmensa mayoría y en todas las reuniones con sus ministros decía: “Haced como yo, no meteros en política”. Franco que tenía una sabía ironía, en la comida que hacían después de los consejos les dijo: ¿Ha quedado claro porqué a las suegras les llaman madres políticas?

 Franco no terminó suicidándose en su bunker de El Pardo, tras perder una guerra. Tampoco le colgaron de los pies en la plaza de Cibeles para que el pueblo le vejara. Por el contrario, gobernó durante cerca de 40 años, recibiendo en visita oficial incluso a Eisenhower, presidente de los Estados Unidos de América, primera democracia del mundo. Falleció en la cama, se formaron colas de centenares de miles de personas para pasar ante su cadáver en el Palacio Real y fue enterrado de forma solemne con honores de Estado.

 

La Transición consistió en que se abrazaran los vencedores y los vencidos de la guerra civil. Así lo propugnó Don Juan durante largos años de exilio. Así lo dispuso Don Juan Carlos una vez convertido en Rey, bien asesorado por Torcuato Fernández-Miranda. Los vencedores y los vencidos de la contienda fratricida se reunieron en paz bajo la Monarquía de todos y la democracia pluralista plena establecida por la Constitución de 1978 y votada de forma abrumadora por la voluntad general del pueblo español libremente expresada. Fue un milagro político e histórico.

 

Empezó Zapatero y ha continuado Sánchez en el despropósito de la memoria histórica, que ha triturado la esencia de la Transición. En lugar de continuar pasando página y aceptar la España sin vencedores ni vencidos, se ha puesto en marcha el despropósito de convertir a los vencidos en vencedores. El resultado es que hemos retornado ya a las dos Españas, a la España a garrotazos del cuadro de Goya. Zapatero y, sobre todo, Sánchez, han resucitado a Franco al aplastar el espíritu de la Transición y encender de nuevo el último y más atroz pasaje de la historia cainita de España. Los estallidos en la calle, los debates cada día más broncos en el Congreso de los Diputados, resultan ya alarmantes, aunque todavía, según los optimistas, se podría reconducir la situación.

Queda claro que la política, de poco o nada vale, cuando no hay orden.

¡VIVA FRANCO, ARRIBA ESPAÑA¡