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Del Hormiguero de Pablo Motos, el Erario Público recauda 27 millones de €, con La revuelta de Broncano salen del Erario Público más de 60 millones.


No se recordaba en España una semana televisiva tan relevante. El estreno de La revuelta en La 1 -un acierto por parte de RTVE en cuanto a su audiencia- ha provocado una serie de movimientos en la franja del access prime time que permiten llegar a la conclusión de que, a río revuelto, ganancia de pescadores.

Porque la atracción que ha generado la llegada de David Broncano a RTVE ha provocado que El Hormiguero haya marcado la mejor semana de su historia, con una audiencia media de sus cuatro programas del 20,5% de share, según los datos de Kantar Media distribuidos por Barlovento Comunicación.

Los especialistas en televisión consultados por este periódico intuían que detrás del crecimiento de audiencia de Motos durante los primeros 7 programas de la temporada se encontraba la crisis de Telecinco, que ha fracasado estrepitosamente con su apuesta por Babylon Show, retirado de la parrilla el miércoles tras marcar un 3,6% en su último programa.

Sin embargo, Mediaset programó este jueves Gran Hermano a esa hora y el programa fue seguido por 1 millón de espectadores, pero no restó audiencia a Motos. Al contrario, su resultado fue de 3,1 millones y el 23,3% de cuota de pantalla.

Esa mejora -unida a la caía libre de Telecinco- ha ayudado a Antena 3 a conseguir el mejor inicio de curso desde 2020 y a marcar un dato global de audiencia en prime time del 28,1% con todos sus canales.

El triunfo de Broncano

Dicho esto, el comportamiento del programa de David Broncano ha sido muy bueno y ha impulsado la audiencia diaria de La 1, además, por supuesto, que la de esa franja, en la que históricamente no ha podido competir con las televisiones privadas. Pero se trata de un programa de escaso contenido y recorrido,

Broncano se ha impuesto a El Hormiguero en dos de las cuatro noches de la semana, algo que ha superado las previsiones de la práctica totalidad de los críticos de televisión españoles.

El programa se estrenó con un 17,1% de cuota de pantalla y marcó en los tres días posteriores el 17,4%, el 19,9% y el 19,2%. Son audiencias propias de otra época o de los programas que han hecho historia en la televisión de este país.

En el global de la semana, Motos ha marcado el 21,5% de share y Broncano, el 17,4%. La edad media de los espectadores el primero ha sido de 54 años y la de los seguidores del segundo, de 48.

La revuelta gana entre los hombres (19,8%) y El hormiguero, entre las mujeres (22,3%). Broncano atrae más a la población de entre 13 y 44 años; y Motos vence entre los niños y los mayores de 65. Estos últimos, el perfil mayoritario de televidente en la TDT actual.

Por comunidades autónomas, Broncano obtiene su mejor audiencia en Madrid (26,9%) y su peor, en Canarias (11,3%). Motos destaca especialmente en Murcia (27,5%) y Castilla y León (27%); y flojea en País Vasco y Navarra (14,7 y 14,6%).

El programa de Broncano se financia con dinero público y el de Motos con capital privado. A Broncano le ordenan el contenido y a Motos, NO.

 

Se podría hacer una radiografía política de la sociedad española analizando la audiencia de los programas más vistos en televisión

La actriz Najwa Nimri y David Broncano, en la emisión de 'La Revuelta' de este martes.
La actriz Najwa Nimri y David Broncano, en la emisión de 'La Revuelta' de este martes. | RTVE

En su segundo día de emisión en la La 1 de RTVE, David Broncano empató con Pablo Motos, hasta ahora líder indiscutible de la noche con su programa El Hormiguero (Atresmedia).

Broncano no llevó el martes a un gran actor de Hollywood, ni a Taylor Swift, sino a la actriz y cantante española Najwa Nimri, que entró de lleno en la pelea por la audiencia en prime time vaticinando que el programa La Revuelta estaba a "un pelo de barrer" a El Hormiguero. Ella estaba dolida porque en Atresmedia, dijo, "me han vetado". Pero no erró en su pronóstico. Un 17,4% de la audiencia eligió La 1 frente a otro 17,5% que siguió a Pablo Motos.

En realidad, la gente no ve a Broncano por los famosos que son sus entrevistados, sino por un estilo particular, más fresco y poco convencional, que conecta mucho mejor con un público que está entre los 25 y los 40 años. En esa franja, Broncano ganó con claridad a Motos.

Lo que nos dicen estos dos días de pugna por el liderato televisivo tras los informativos entre RTVE y Atresmedia es que mientras que los datos de El Hormiguero dependen en gran medida de sus invitados, y según quienes sean puede sacarle varios puntos de ventaja a su competidor, La Revuelta puede moverse en un entorno del 15% de audiencia con comodidad sin necesidad de recurrir a bombazos. Estamos al comienzo de la guerra y es muy probable que las cosas cambien en las próximas semanas, pero la televisión pública puede presumir de haberse quitado caspa de encima y de mirar de tú a tú al mítico Hormiguero. Los directivos de la cadena de Prado del Rey se conformaban en privado con mantener un 10%, y han logrado superar el 17% en dos días. No está nada mal.

Broncano se ha llevado de calle al público progre de entre 25 y 40 años

Pero lo que más me interesa de este duelo en la noche no es quién gana o quién pierde, sino lo que significa esa pugna y su resultado desde el punto de vista político.

Hay que recordar que la contratación de Broncano por la televisión pública estuvo rodeada de polémica, no sólo por lo elevado del contrato del equipo que la produce (detrás está Mediapro), sino por la intromisión política para que se llevase a cabo. Aunque Broncano ha utilizado la supuesta intervención de Sánchez para hacer bromas, lo que no puede negar ni él ni nadie es que su fichaje provocó una crisis interna de grandes proporciones en Televisión Española y que Moncloa hizo todo lo posible para que La 1 pudiera hacer frente a un programa como El Hormiguero, que se había convertido en un auténtico dolor de cabeza para el presidente del Gobierno.

Es verdad que a Broncano, como él dice, no le hace falta Sánchez para trabajar en televisión, pero sí para forzar la salida de la presidenta de la Corporación RTVE. Son dos cosas distintas, pero las dos son ciertas.

Seguro que los poderosos equipos de análisis de Moncloa detectaron el potencial de Broncano para competir con el líder de la noche con una perspectiva ideológica "progresista". La fórmula vieja y ultra sectaria de Wyoming en La Sexta apenas si le hacía un rasguño al reinado de Pablo Motos. Lo que aporta Broncano es que no necesita darle zascas constantemente al PP para atraerse a un público que, en su mayoría, vota a la izquierda, pero que no ve a Broncano porque se meta con Feijóo, sino porque le parece gracioso.

Se podría hacer una radiografía política de la sociedad española analizando la audiencia de los programas más vistos en televisión. Está claro que, a pesar de sus tropelías, Sánchez sigue teniendo tirón electoral, sobre todo, en la franja de edad en la que barre Broncano.

Guste o no, esos son los datos. Por mucho que se esfuerce Pablo Iglesias, nunca le llegará a la suela de los tacones a los grandes de la televisión, ni a Motos, ni a Broncano. Al fundador de Podemos le gustaría mucho más que su Canal Red fuera líder de audiencia en prime time que ser presidente de Gobierno. ¡Que ya es decir!

Un apunte más. Es la primera vez en España que dos programas compiten a cara de perro, con menciones directas a su rival. Las noches se presentan calientes y espero que eso redunde en beneficio del espectador. Me muero de ganas de ver cuál es el plan de Atresmedia para poner a Broncano en su sitio.

Vergonzosa actitud de RTVE para favorecer al PSOE.


Elena Sánchez, el pasado 21 de marzo, en su última comparecencia como presidenta interina de RTVE ante la Comisión de control parlamentario del Ente Público en el Congreso.

Elena Sánchez, el pasado 21 de marzo, en su última comparecencia como presidenta interina de RTVE ante la Comisión de control parlamentario del Ente Público en el Congreso.

 Semana de pasión en Radio Televisión Española. Elena Sánchez, presidenta de RTVE, comenzó la reunión del consejo celebrado el pasado martes proponiendo la destitución del máximo ejecutivo de la casa, Juan Pablo López, director de contenidos, y logró los votos suficientes para ello. Pero, minutos después, un consejero propuso la destitución de la propia presidenta y ... ¡¡¡la votación salió adelante!!!

La gota que ha colmado el vaso en la guerra, no tan soterrada, que se venía sosteniendo en la cúpula del ente público durante las últimas semanas ha sido la contratación por una cifra multimillonaria (42 millones en tres años) del programa La Resistencia, de David Broncano.

Juan Pablo López, animado por Moncloa, había cerrado ya el fichaje de Broncano con El Terrat (productora fundada por Andreu Buenafuente y ahora en la órbita de Mediapro, en la que Jaume Roures hizo su fortuna hasta que fue destituido en diciembre del año pasado), pero Elena Sánchez no había dado luz verde a ese fichaje, que se hizo a sus espaldas.

A Pedro Sánchez no le gusta El Hormiguero, programa de máxima audiencia de Atresmedia que se emite después de un informativo que, por cierto, también es líder. Y no le gusta porque Pablo Motos no es de los que le bailan el agua, como tampoco Vicente Vallés.

El presidente le ha cortado la cabeza a Elena Sánchez porque no se ha plegado a hacer una programación a su gusto

¿Cómo se explica que teniendo un aparato tan potente y con tanta capacidad económica, RTVE no haya sido capaz de crear un espacio que le haga sombra al programa que pone de los nervios al presidente? Esa fue la reflexión que Moncloa le trasladó a Juan Pablo López. La solución fue Broncano, que sería, en opinión de los gurús de Moncloa, el mejor antídoto contra Motos.

Broncano no me cae mal. Es un tipo simpático, que le habla a sus entrevistados como lo haría el colega que se toma una caña en el bar de la esquina. Sea así de simple o se lo haga (como se preguntaba Ángeles Caballero en un artículo en El País), el caso es que el humorista ha conseguido una audiencia importante y joven durante sus seis años en Movistar Plus.

Ahora bien, pagar 14 millones por temporada, durante tres años, a Elena Sánchez le parecía un poco excesivo. Esa discrepancia desató la guerra con el director de contenidos de la casa. Ella se veía venir el pitote que se iba a montar entre el personal del ente (donde los sindicatos tienen mucha fuerza), pero él sólo pensaba en el tirón de audiencia. Son, en definitiva, dos modelos diferentes de gestión del ente: uno más clásico, basado en la relevancia de los informativos; otro, más propio de las televisiones privadas, que tiene la audiencia como máxima prioridad.

Lo peor del contrato de Broncano –que seguramente será rectificado cuando finalmente se rubrique– era que la productora de La Resistencia seguiría cobrando lo mismo durante tres años aunque no tuviera mucho éxito y hubiera que trasladar el programa a una franja fuera del prime time. Cláusulas leoninas para RTVE.

Elena Sánchez, que ya sabía que Moncloa quería cortarle la cabeza, se llevó por delante a la persona que la ha llevado al borde del abismo, Juan Pablo López. Jugó con habilidad con los votos del consejo, los tres del PP y un díscolo de Podemos (José Manuel Martín Medem), que sumados al suyo dieron la mayoría necesaria para echar al alfil de Moncloa. Pero luego, la mayoría cambió de bando y ella tuvo que aceptar su derrota.

Sin embargo, la pugna no se circunscribió a las votaciones del consejo. La presión sobre Elena Sánchez ha sido insoportable en las últimas semanas. Moncloa, según cuentan hoy Rubén Arranz y Carlos R. Cózar, no ha dudado en echar mano de las amenazas, dossier incluido, para defenestrar a Elena Sánchez.

Pedro Sánchez no tiene motivos para estar contento. Ha ganado su particular batalla: se ha cargado a la respondona Elena Sánchez y ha logrado que La Resistencia figure en un próximo futuro en la parrilla de La 1. Pero, ¿a qué precio? ¿Era necesario dar este bochornoso espectáculo con tal de derrotar a los fachas de Atresmedia?

Aunque Broncano no parece que vote al PP, a mí me parece un tipo independiente. Veremos si sus ocurrencias le resultan lo suficientemente graciosas al presidente del Gobierno, que ya tiene a El Intermedio como programa de referencia de lo que debe ser un show progre de verdad. ¿Será Broncano un Gran Wyoming bis?

Que el presidente del Gobierno tenga esa capacidad de enredo en la programación de la televisión pública y que el pulso con la presidenta de RTVE (propuesta por el PSOE, no lo olvidemos) se haya llevado a cabo de forma tan descarnada y falta de escrúpulos evidencia su particular forma de entender el ejercicio del poder. Todo lo que dependa del Estado debe estar obligatoriamente a su servicio.

Begoña Gómez será administradora única de RTVE.



Begoña Gómez durante el front row del desfile de la firma Pedro del Hierro en la Mercedes Benz Fashion Week

Begoña Gómez durante el front row del desfile de la firma Pedro del Hierro en la Mercedes Benz Fashion Week EP

Yo creo que RTVE, y sobre todo la Moncloa, que es la que pone todos los jefes y todas las bombillas, están perdiendo el tiempo con Concepción Cascajosa, nueva presidenta interina o ambulante del Ente. Cascajosa, con nombre de oficinista de Sazatornil o de guardia de Farmacia de guardia, es una socialista que suspendió el concurso para el puesto que ahora ocupa breve o atropelladamente, pero tiene un currículum medianero que a mí me parece poco sanchista. Quiero decir que el sanchismo no suele gustar de estos oficinistas españolísimos de tamponcillo y almanaque, de estos funcionarios o interinos con oposición endeble o visera municipal, que lo mismo te suspenden hasta para un enchufe. El sanchismo, que es apasionado, avasallador y excesivo, suele apostar por el algarrobo fiel, en plan Ábalos o Koldo, o, en el otro extremo, ese glamur socialista que se hace casi esplendor persa en la intelectualidad y la elegancia. Ya que RTVE es una especie de trascocina de la Moncloa, y que los experimentos con gorditos siniestros fallaron con Don Pimpón, el Ábalos de nuestra infancia, yo creo que la opción perfecta sería Begoña Gómez.

Concepción Cascajosa a mí me parece muy televisiva pero poco sanchista, al menos comparada con la Primera Dama. Concepción Cascajosa podría ser perfectamente una telefonista de Camera café o una cabo de Los hombres de Paco, y eso ya es un gran currículum para presidir, gobernar, presentar o vestir cualquier proyecto televisivo en España. Concepción Cascajosa yo creo que estaba en el corazón sentimental de la televisión española y de sus guionistas y supertacañones como desde Los chiripitifláuticos o desde el TBO (casi toda la televisión en España viene del tebeo). Pero, además, Concepción Cascajosa ya venía, de nacimiento, como condenada a unas oposiciones, esas oposiciones con luto y escritorio de estilo Remordimiento tan españolas, y quizá a tener un poco de oficio, un poco de pereza y un poco de mala suerte, como el Juan Echanove de Turno de oficio. O sea que hemos tenido aquí todo el tiempo a una presidenta de RTVE que era toda ella televisión española, españolada televisiva, y no la hemos descubierto hasta ahora. Pero esto, siendo españolísimo, no es sanchismo.

Concepción Cascajosa, predestinada al cargo como la que está predestinada a una administración de lotería, a señora de señor notario o a esquela del ABC, ha terminado en el puesto para el que nació después de haber quedado de las últimas en el concurso

Concepción Cascajosa, predestinada al cargo como la que está predestinada a una administración de lotería, a señora de señor notario o a esquela del ABC, ha terminado en el puesto para el que nació después de haber quedado de las últimas en el concurso, ya digo. Pero, sobre todo, es que ha terminado ahí después de muchas vueltas, balotajes, reuniones paripé, pruebas paripé, y, además, después de sacarse una carrera de verdad, si acaso nuestras carreras son de verdad. Concepción Cascajosa, que podría tener un estanco o ser la concesionaria de una línea de autobuses en Cáceres, es doctora en Comunicación Audiovisual, con Premio Extraordinario (aquí hay tantos premios extraordinarios y doctorados cum laude que lo excepcional es sacar la carrera raspada, o sea que tendríamos que hacerles los homenajes académicos a los tunos). Y ahí, en el café con leche del opositor y en la carrerita de la apañada de la clase, es donde uno cree que se fastidia todo, donde se pierde la esencia sanchista.

Concepción Cascajosa, como en la tercera fila con la seño y en la tercera grapa de los resultados de las oposiciones, es demasiado brillante para la mediocridad y demasiado mediocre para la brillantez. A mí me parece que el único mediocre, porque así lo ha decidido el pueblo, sólo puede ser el propio Pedro Sánchez. Lo demás tiene que ser el estilo Ábalos o el estilo María Jesús Montero o Carmen Calvo, es decir, o el trabuco o la eminencia. Esto, por una parte. Por la otra, Concepción Cascajosa ha pasado, o ha pretendido pasar, por tribunales, ejercicios y evaluaciones, por cates y recuperaciones, y esto me parece lo más antidemocrático y antisocialista del mundo. A ver si el Fiscal General ha tenido que ponerse delante de Sánchez a hacer un examen o un psicotécnico. Concepción Cascajosa, que podría ser jefa de enfermeras o dama de orfeón pero no cargo gubernamental de confianza, afea la muy trabajada y absoluta arbitrariedad que Sánchez ejerce en lo público. La arbitrariedad debe ser total, o vamos a parecer suecos haciendo una televisión de suecos y una política de suecos.

Concepción Cascajosa, que uno adivina como siempre con gafotas en el corazón y peluche en el cajón, ha tenido que ganarse, aun con sus tropiezos e inseguridades, la silla de bibliotecaria. O eso cree, que la silla en realidad aguarda a otra persona, el auténtico nombre sanchista, que por supuesto no puede venir de un examen ni de un funcionario, ni salir de una lista con tunos o meritorias. Yo creo que RTVE y la Moncloa están perdiendo el tiempo, que Concepción Cascajosa es reina por un día y reina por crueldad, un poco como Carrie de Stephen King. Yo creo que Sánchez ya tiene el nombre para RTVE, y sólo espera, como en tantos otros casos, el relato. Se habla de Irene Lozano, su escriba de cabecera o su Alexa de mesita de noche, pero me parecería una opción muy conservadora.

Concepción Cascajosa, que podría ser una secretaria de El Ministerio del Tiempo o una farmacéutica de La que se avecina, sólo le está calentando el sitio a la única opción con sentido, la única eminencia absolutamente arbitraria, absolutamente sanchista, absolutamente científica y absolutamente glamurosa que tenemos aquí, o sea Begoña Gómez. Begoña Gómez no daría para viuda de José Luis López Vázquez, que Cascajosa al final suena a apellido franquista y eso también es un problema. Pero nuestra Primera Dama sí sería una magnífica pintora de Verano azul, una fabulosa empresaria de éxito en Amar es para siempre y una gran presentadora de Corazón, corazón. Mejor predisposición, mejor currículum y mejor proyección, imposible.

Pedro Sánchez se adueña de RTVE, al igual que ya lo hizo con otros entes públicos. instituciones.



Se acabe celebrando o no algún debate entre los candidatos a La Moncloa esta campaña, todo lo que ha ocurrido en las últimas horas, de enorme gravedad democrática, refleja que Pedro Sánchez no tiene escrúpulos para poner a su servicio organismos públicos como RTVE, en línea con lo que ha hecho con otras muchas instituciones del Estado en sus meses de mandato. Tanto como le gusta presumir al todavía presidente del Gobierno de respaldar la televisión pública, le ha dado dos estocadas en menos de una semana, aunque la de ayer es la puntilla para la escasa credibilidad que aún pudiera mantener la corporación en manos de Rosa María Mateo. La administradora única ha demostrado un servilismo al PSOE tan elocuente al cambiar la fecha del debate propuesto a los candidatos, plegándose al deseo de Sánchez, que incluso profesionales de la cadena promocionados en esta etapa como Xabier Fortes o el presentador del Telediario Carlos Franganillo se revolvieron de inmediato contra ella. Por dignidad y para no emborronar más su carrera en los medios, a Mateo sólo le queda la opción de dimitir tras el bochornoso episodio que está dominando la campaña electoral y que ha roto la estrategia de los socialistas a los que hasta ahora les sonreía el viento de cara.

Sánchez nunca ha querido debatir. No se atreve a confrontar programas ni a participar en duelos dialécticos porque no quiere responder a cuestiones medulares por las que le interrogarían sus rivales, tal como le ocurrió con la ministra de Hacienda en el debate a seis. Montero fue incapaz de aclarar si el PSOE indultaría a políticos si son condenados por el procés o cuántas naciones hay en esa España plurinacional de la que hablan con tanta frivolidad. Y, por ello, escamoteando a todos los españoles su derecho a saber qué piensa realmente el candidato socialista sobre el futuro de nuestra Nación, éste se negó primero a participar en un cara a cara con Pablo Casado, después se apuntó a un debate en Atresmedia a cinco que incluía al líder de Vox -ahí ya demostró lo poco que le importa RTVE, a la que dejó tirada-, y, finalmente, se ha desdicho de su compromiso y sólo está dispuesto a acudir a la televisión pública imponiendo la misma fecha en la que ya estaba anunciado el debate de Atresmedia. Una trampa de mal jugador para intentar que no se puedan celebrar las dos citas, o incluso que finalmente no tenga lugar ninguna. Y en esa estrategia vergonzosa le ha ayudado Mateo, cambiando el debate del lunes al martes, como si TVE fuera la televisión de un partido.

Es presumible que esta cadena de errores le pasará factura electoral a Sánchez. En todo caso, sus contrincantes no deben doblegarse al chantaje socialista. Los españoles habrán de valorar si puede dirigir un país alguien instalado en la huida permanente e incapaz de confrontar ideas en un espacio plural y neutral.

Pedro Sánchez sin crédito ni respeto. Mazazo de la JEC al líder socialista.


JP Logística

El interés de Pedro Sánchez por “acoplar” a un partido extraparlamentario como Vox en un debate vulnera la normativa electoral y la doctrina de la JEC. Los socialistas tenían pensado atacar en tromba –sin fundamentos- a Pablo Casado y que Abascal abriese fuego. Ya pasó en las anteriores elecciones generales.  
El palo de la Junta Electoral Central no es a Atresmedia sino al Gobierno Sánchez. Me parece la interpretación adecuada del por ahora suspendido debate a cinco previsto para el día 23. 

Lamento el autoplagio, pero ahí ya se señalaba la descarada vulneración de la normativa electoral que suponía incluir a Vox en un debate televisado de aspirantes a la presidencia del Gobierno. Peor aún. Que los intereses del partido gobernante primasen sobre el respeto a la vigente expresión institucional de la voluntad popular. Y una paradoja. Que RTVE se atuviese a dicha voluntad y el Gobierno no.

Después de atender un recurso de Vox, por haber sido excluido del debate de 'segundos' celebrado anoche en TVE (a seis), y de los presentados por los grupos nacionalistas no incluidos en el anunciado en Antena 3 (a cinco), la Junta Electoral ha decidido suspender el segundo. Razón de fondo: el quinto invitado (Vox) es un producto de las encuestas, no de la representatividad obtenida en las urnas.

Los electores, como los consumidores, tienen derecho a probar el género antes de comprarlo. Esa pauta del sentido común está vacía en el BOE

Los electores, como los consumidores, tienen derecho a probar el género antes de comprarlo. Esa pauta del sentido común sigue vacía en el BOE. La regulación legal de los debates electorales es una lamentable asignatura pendiente de la democracia. Apenas una genérica alusión de la Loreg (Ley Orgánica de Régimen Electoral General) a la exigencia de “neutralidad”, “pluralidad” y “proporcionalidad” de los medios públicos (una reciente reforma la extendió también a los privados).
El PSOE acepta un debate a cuatro en TVE en el que no se repetirá la foto de Colón. Vox sale beneficiado, al presentarse como un partido antisistema
Sobre esa norma legal y el recurso al mejor criterio de la JEC (ocho magistrados del Tribunal Supremo, cinco catedráticos de Derecho y el secretario general del Congreso), se ha ido forjando una doctrina de obligado cumplimiento. Excluye de los debates a grupos extraparlamentarios, salvo que en elecciones anteriores (no necesariamente generales) hubieran obtenido al menos el 5% de los votos en el área de difusión del medio.

El Gobierno queda en evidencia. Por pasarse esa doctrina por el arco del triunfo. El Gobierno no, el PSOE, o Sánchez, vale, viene a ser lo mismo. Lo grave es la falta de compromiso con el orden institucional por intereses de partido. Hasta las piedras saben que Moncloa y Ferraz están encantados con el protagonismo de Vox como elemento fragmentador de la derecha, aunque vaya en contra de la ley y de la doctrina de la Junta.

Se pone en evidencia la falta de compromiso de Moncloa y Ferraz con el orden institucional. Por intereses de partido, quieren a Vox en los debates

A esa ley y a esa doctrina debe ajustarse la alternativa que ha de presentar ahora Atresmedia al formato del debate del día 23, puesto que, según la Junta Electoral, no puede celebrarse tal y como está planteado. La JEC se ha comprometido a responder el lunes 22. No obstante, el fondo de la cuestión queda claro: el criterio para elegir a los participantes en un debate electoral televisado no puede ser “la actualidad informativa o los datos procedentes de las encuestas electorales” sino “los resultados obtenidos en las últimas elecciones”.

Así reza la resolución de la JEC que deja en suspenso el debate de Antena 3 con los candidatos de cinco fuerzas políticas, de las que cuatro responden al vigente mapa parlamentario (Diputación Permanente del Congreso), mientras que el quinto participante (Vox) responde al cambiante mapa demoscópico de nuestra democracia de último minuto.

Su gozo en un pozo. Podemos y PSOE no logran imponer su Consejo de RTVE. ¡Primer fracaso del gobierno golpista¡



El gobierno tendrá que nombrar, administrador único. O sea, como antes.
La elección del nuevo consejo de administración de RTVE ha decaído esta tarde al equivocarse dos diputados en la votación. La propuesta del Gobierno, consensuada con Podemos, PNV, ERC y PDECAT, solo ha conseguido 175 apoyos de los 176 que se requerirán y que configuran la mayoría absoluta de la Cámara.

Dos diputados del bloque progubernamental se han equivocado intencionadamente al votar y han puesto el nombre del que se preveía futuro presidente del Consejo de RTVE, Tomás Fernando Flores. Sus votos han sido anulados. De momento, se desconoce el nombre de los diputados que han provocado el decaimiento del nuevo consejo al tratarse de una votación escrita.

Los servicios jurídicos del Congreso estudian ahora el siguiente paso. El decreto de Rtve que aprobó el Gobierno de Pedro Sánchez establece que sea el Ejecutivo quien nombre a un Administrador único hasta que se resuelva el concurso por el que se ha de escoger al consejo definitivo. De momento, no se sabe cómo se articulará el nombramiento de ese administrador.

No obstante, fuentes del PSOE han adelantado que mediante otro “decretazo –ya imposible-intentarán que se repita la votación al haberse detectado dos errores no intencionados en el escrutinio de esta tarde.

Desde el Partido Popular han calificado la votación fallida de “espectáculo” y han exigido directamente al Gobierno de Pedro Sánchez que retire su decretazo “injustificado y vergonzante”.


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Nunca nadie odió tanto a los catalanes como ellos mismos.



Juan Pardo. juanpardo15@gmail.com