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Sánchez, en carroza por la feria de Abril sevillana, sin Begoña ni Ábalos.

 

Sánchez, en carroza por España y por el mundo

Pedro Sánchez durante su intervención en el evento Global Progressive Mobilisation, el sábado en Barcelona.
Pedro Sánchez durante su intervención en el evento Global Progressive Mobilisation, el sábado en Barcelona. | Kike Rincón / Europa Press
 
Por Juan Pardo Navarro

Sánchez ya sólo puede ir de carroza en carroza, como una sirena de carroza. Se monta en Barcelona un trono de sirena ante la progresía mundial que no hace progresar nada, ante la democracia puramente sentimental que desmantela la separación de poderes, como ha hecho Sheinbaum a pesar de sus poemas al amor (decía Gide que con los buenos sentimientos sólo se hace mala literatura). Luego, se monta otro trono de sirena entre las parras podridas del PSOE andaluz, ante lo que queda de las “criaturitas” de los ERE y de los señoritos, mayorales y saeteros socialistas que mantuvieron Andalucía en el atraso y la pobreza 40 años. Entre carroza y carroza, Sánchez irá en pecera, en cubito de playa o en brazos de algún marinero. Si pusiera en la tierra, o sea en la realidad, el pie, la cola, la extremidad de escama o colágeno que tenga, caería, colapsaría, o lo freirían como un salmonete, que es lo que le pasa luego, en la calle, en las urnas y en los tribunales. De Barcelona a Huelva, como una miss de champú, como una trapecista de sombrillita, como una sirena asardinada, como una drag queen gallinácea, Sánchez ha viajado de carroza en carroza, de pompa en pompa, de tirabuzón en tirabuzón, de estanque en estanque. Nada de eso es la realidad, ni España, ni la política, ni la izquierda. Sólo es Sánchez intentando respirar por branquias y lentejuelas.

Los progresistas incapaces de progreso, los demócratas autocráticos, el pomponeo iliberal de una izquierda populista, folclórica, retórica y ruinosa… Sí, no se puede decir que Sánchez no mereciera el trono de la cumbre de Barcelona, con contouring, peluca y hasta tridente, un trono como de Maléfica, a quien Sánchez cada vez se parece más. Lo de Barcelona, una reunión de poetastros chancleteros, populismos de fideo, peronismos de bata de cola y tribalismos de alpaca, no tiene nada que ver con la socialdemocracia europea, la de Mitterrand, Brandt, Palme y hasta Felipe González. Ya hace mucho que Sánchez no está ahí, y no me refiero ideológicamente (Sánchez no tiene ideología) sino estratégicamente. El Sánchez de Barcelona, con trono de palafito, es el Sánchez de Pekín, con disco chino. O sea, alguien que ya busca la polarización extrema, global, mundial (la mezquina polarización nacional ya no le sirve), alguien que ya se alinea directamente con las potencias, regímenes o literaturas (algunas ya no son ni ideologías) que se enfrentan a Trump. A pesar de esto, no es que Sánchez quiera ganarle a Trump en nada, ni tampoco gobernar él el hemisferio de las moscas, de los desiertos o de la paz. Su estrategia es internacional, pero sus objetivos no.

Sánchez ha tenido que escapar de España cada vez más lejos, hasta irse con flauta a la China o a los Andes. Antes le bastaba irse a la Europa albina de Von der Leyen vestido como de majo o torero, hacer de cicerone o de posta en las cosas de la UE o de la OTAN, persiguiendo a Biden como a Bob Dylan. Así, minimizaba las cuestiones nacionales proyectándose como un líder europeísta, atlántico o atlante, que volvía del extranjero como un indiano rico y respetado por los fondos, consejos y cumbres ultramarinos. Lo que pasa es que pronto no necesitó tanto tener socios, colegas y bailes de embajada como tener enemigos. Es el enemigo el que polariza, es el enemigo el que enardece, y cuando los enemigos de aquí no funcionaban, cuando Franco se volvía a perder por los bolsillos y cajones como sus pesetas, y cuando la derecha no era ya un miedo sino más bien una esperanza, Trump se convirtió en el enemigo perfecto. Pronto, a Sánchez ya no le importó ser un apestado en Europa, porque podía alzarse como enemigo pequeñito y global, descarado y ridículo, del nuevo emperador del mundo.

La paz contra la guerra, la rosa contra la espada, el poeta contra el coronel, son cosas mucho más fáciles de defender y explicar que lo de su Gobierno, su partido, su familia, su Peugeot y su España

Sánchez no es que pretenda ganarle a Trump nada en el planeta, ni una guerra ni una discusión. Es que cree que es más fácil ganar aquí enfrentándose a Trump que enfrentándose a Feijóo, a Ayuso y hasta a Abascal (a Abascal ya se le va acabando la cuerda del populismo, porque no se puede ser antisistema y partido de gobierno a la vez sin perder la credibilidad y el pecho de palomo). No es que Feijóo se le haya quedado pequeño a nuestro líder mundial de las izquierdas de poncho y ponchera, sino al contrario. Trump, el emperador niño o el viejo con pañales que gobierna el mundo, le parece a Sánchez más fácil, más asequible, más abatible que Feijóo con su sosera de realidad. La paz contra la guerra, la rosa contra la espada, el poeta contra el coronel, son cosas mucho más fáciles de defender y explicar que lo de su Gobierno, su partido, su familia, su Peugeot y su España. Sánchez sólo pretende cambiar el tema de conversación. Lo que ocurre es que lo contrario a Trump está más cerca de María Corina que de Petro y más cerca de Feijóo que del mismo Sánchez, que es lo más parecido a Trump que tenemos aquí.

 

Sánchez ya no puede pisar el suelo, o sea la realidad, con su piecito de agua o su tentáculo de lentejuelas. Está en Barcelona o está en Andalucía y no está realmente ni en España ni en la política, ni siquiera está en combate planetario contra el mal, sino simplemente en un estanque, palanganita o fuentecilla entre sus fieles, adoradores o mantenidos. La izquierda populista e iliberal es normal que corone a Sánchez, Sánchez es normal que goce entre la izquierda populista e iliberal, y ahí están de hecho, mirándose y hablándose un poco como besugos en el estanque. Lo significativo es que el Sánchez de Barcelona es el Sánchez de Pekín y es también el Sánchez de Andalucía, el que hace campaña contra Moreno Bonilla haciendo campaña contra Trump, contra la guerra y contra los niños muertitos porque es más fácil y eufónico, y olvidando que su candidata, María Jesús Montero, fue capataz del cortijo socialista allí. Sánchez va en carroza por España y va en carroza por el mundo, y eso no es estar en España ni en el mundo sino sólo ir en carroza. Se lo volverán a recordar en las calles, en las urnas y en los tribunales, se baje o no de la carroza con su colita de plata, su tiara de ángel o su poncho de poeta de las moscas.

Ayer expiró el plazo para presentar los PGE. Sánchez debería dimitir o convocar elecciones. Ni la una ni la otra...

 Hoy expira el plazo para la presentación de los Presupuestos

La Constitución Española de 1978 exige que el Gobierno que "comanda" Pedro Sánchez presentara lo más tarde hoy la Ley de los Presupuestos Generales del Estado. No lo ha hecho por tercer año consecutivo, si bien sigue realizando gestiones con los veinte partidos que respaldaron su investidura con la esperanza que los PGE sean respaldados por la Cámara Baja.

En el año 2023, en el 2024, en este 2025, el presidente del Gobierno no ha querido dar el espectáculo de que los diputados echen abajo los Presupuestos, confirmando ante la opinión pública la debilidad parlamentaria del sanchismo. Lo que ocurre es que, para evitar ese rechazo democrático, Pedro Sánchez incumple de manera flagrante el mandato del artículo 134.3 de la Constitución española, lo que significa un atropello a la legalidad constitucional.

El artículo 134.3 exige: “El Gobierno deberá presentar ante el Congreso de los Diputados los Presupuestos Generales del Estado al menos tres meses antes de la expiración de los del año anterior”.

Los Presupuestos, en fin, pueden ser respaldados o pueden ser rechazados. Lo inconcebible es que no sean presentados. Aún más. La normal práctica democrática exige que si los Presupuestos no son aprobados, el presidente del Gobierno debe democráticamente hacer una de estas dos cosas: o dimitir o convocar elecciones generales para que el pueblo decida. Pedro Sánchez, hasta ahora, no ha contemplado ninguna de esas dos posibilidades. Las ha sorteado con el mayor descaro. Y si tras incumplir el mandado constitucional, el líder socialista terminara por llevar este año a la Cámara Baja su proyecto de PGE y se encontrara con una respuesta hostil, continuaría en su poltrona monclovita sin pestañear. Esta es para muchos la realidad autocrática española. Por eso la rebelión antisanchista crece. Crece incluso entre socialistas destacados. Son incontables las reuniones más o menos enmascaradas que se están celebrando en círculos del PSOE para ponerse de acuerdo en el nombre de un socialista destacado que sustituya a Pedro Sánchez.

Trump desplaza y margina a Sánchez por “gorrón” y por intentar engañar a la OTAN


Sólo hay una explicación para la patética actuación de Pedro Sánchez: ha perdido la cabeza. Nada de lo que ha hecho en los últimos días tiene una explicación racional. El domingo anunció por sorpresa, con la solemnidad que acostumbra, que había llegado a un acuerdo con la OTAN para que España pudiera dedicar sólo el 2,1 % del PIB en gastos de defensa. El lunes, el secretario general de la Alianza Atlántica se apresuró a desmentir al presidente del Gobierno y poco menos que acusarle de mentiroso. Este miércoles, ha asistido en La Haya a la Asamblea General, donde ha vagado en solitario, arrinconado y eludiendo a unos socios que no querían ni acercarse a él por ser poco fiable, por desmarcarse del compromiso que asumía el resto de los países. Como un zombi apestado, se ha separado del grupo en la foto de familia, se ha esquinado y se ha escabullido para no saludar a Donald Trump. Aún peor, ha firmado la declaración final que compromete a los 32 países a invertir el 5% del PIB en defensa y minutos después ha declarado que España no lo cumplirá, que no pasará del 2,1 %. Y de propina, se ha llevado un guantazo del presidente americano que ha anunciado que impondrá a nuestro país los aranceles más altos de toda Europa; el doble que al resto. “Por gorrón; por ser el único país que no quiere pagar”.

Resulta preocupante el comportamiento de Pedro Sánchez al echar un pulso al matón de Trump, que le ha doblado el brazo sin despeinarse. A nadie en sus cabales se le ocurre intentar mentir a los españoles y a la OTAN de una tacada. Menos aún, intentar tomar el pelo a plena luz al líder del país más poderoso del mundo, que no se anda con bromas. Pero el histrionismo de Sánchez perjudica a España, a la imagen de nuestro país y, por lo que se avecina, a la economía que tendrá que afrontar unos aranceles que arruinarán a sectores cuyo mayor beneficio reside en las exportaciones, como la agricultura, la alimentación o la industria, entre otros.

Se puede entender que Pedro Sánchez sufra su mayor crisis política y personal. Pero ahora, se ha superado. Resulta escandaloso firmar un acuerdo para, al minuto, incumplirlo. Y es poco serio patalear en la Asamblea de la OTAN como un niño enrabietado. Será porque está aterrado de que los tribunales trunquen su carrera política. O porque sus antiguas triquiñuelas ya no le valen para salir airoso. Pero ha hecho el ridículo y ha manchado la imagen de España. Al final, ha salido por la puerta de atrás de la Asamblea General de la OTAN con el rabo entre las piernas. Definitivamente, ha perdido la cabeza.

La trama, Ábalos, Santos Cerdán y Koldo empezó a cobrar "mordidas" en Abril de 2019.

 


El presunto cobro de mordidas en la cúpula del PSOE a cambio de contratos de obra empezó en abril de 2019. Por entonces, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, llevaba menos de un año viviendo en Moncloa. Las conversaciones grabadas por el exasesor ministerial Koldo García, publicadas este jueves, señalan directamente al exministro José Luis Ábalos y al hasta ayer número tres del partido, Santos Cerdán.

El reciente informe que los agentes han entregado al Tribunal Supremo recoge distintos pasajes en los que aparecen los tres personajes hablando, presuntamente, de grandes cantidades de dinero que les quedaban por cobrar. La primera, según la cronología a la que ha tenido acceso la UCO, empezó en 2019, cuando el PSOE no llevaba ni 12 meses gobernando tras sacar al PP del Ejecutivo por un caso de corrupción.

El 9 de abril de ese año, Koldo le explicó a Ábalos cómo estaban sus cuentas. Del audio, se desprende que el entonces ministro de Transportes, "habría cobrado 210.000 euros, quedando pendientes" otro pago con la misma cantidad. Además, se tendría que haber pagado "algún tipo de actuación sobre el bajo de un inmueble".

Koldo: Había un pico, que eran veinte, de los que había yo dicho, para que podamos, para entrar en gastos, si no para reducir un poco las cosas, ¿vale? Tenemos 210 ¿vale? De acuerdo. Quedan otros 210, y queda la bajera, vale. Entonces, con todo el respeto del mundo ¿vale?, ahora mismo, aquí, ha habido uno, que les ha caído de 70 ¿vale?, me ha dicho que…

Ábalos: Esto es lo de ADIF.

Koldo: Sí, exacto, hombre ¿entonces qué es lo que ocurre?, a ver, ehh…yo he hablado con SANTI, y digo tío eh, esto no puede continuar así. Y dice, claro, ellos abocan la presión que están ejerciendo ellos ¿vale?, es al tema de lo de Logroño y al tema de…

El juez Leopoldo Puente, que instruye el caso Koldo en el Tribunal Supremo, envió a la UCO el pasado lunes a hacer registros a distintos puntos de España. Entre otros, estaba la casa de Ábalos en Valencia y distintas constructoras, unas en esa provincia y otra en Navarra. Según el auto del magistrado, tras el análisis de distintas grabaciones había pruebas suficientes de que Ábalos habría cobrado comisiones a cambio de dar ciertos contratos a empresas. En el reciente informe destaca el papel de Acciona, aunque también el de una más pequeña, Servinabar, cuyo dueño es amigo íntimo de Santos Cerdán.

El hasta ayer secretario de organización del PSOE no está todavía imputado. Su condición de diputado obliga al juez a pedir permiso al Congreso para poder investigarlo formalmente. Sin embargo, tras conocerse el contenido del informe de la Guardia Civil, abandonó todos sus cargos.

Koldo pide dinero

En otros de los audios de ese mismo mes, 22 de abril, Koldo le dijo a Cerdán que había recibido 60.000 euros. En principio una sexta parte se la tendría que quedar él, mientras el resto iba para Ábalos. Pero el exasesor afirmó que le había dado todo al ministro. Y añadió que quedaba dinero por pagarle a su "jefe", como le llamaba.

La "deuda" con Ábalos todavía ascendía a 150.000 euros. La UCO ve "coherencia" entre las conversaciones. Si a principios de mes se le debían 210.000 euros al ministro y se le habían pagado 60.000, tiene sentido que Koldo reclamase esa cantidad.

Más de un año después, el 18 de noviembre de 2020, a Ábalos se le debía más dinero. Koldo se mostró comprensivo con el ministro, ya que el montante subió hasta los 350.000 euros.

El 21 de enero de 2021, Koldo habló con Santos Cerdán. Le explicó el dinero que había entregado a Ábalos hasta ese momento, presuntamente. Desglosó tres conceptos: una primera entrega de 450.000 euros, supuestamente vinculada a la adjudicación de tres contratos; una segunda por importe de 50.000 euros, relacionada con dos contratos recientes, a los que aludía como “los dos últimos contratos”; y una tercera de 70.000 euros, correspondiente a la denominada “bajera”. La suma total ascendería, según su propio relato expuesto en el informe de la UCO, a 570.000 euros.

Alinearse con China es otro pecado mortal del sanchismo.

 

Trump ha alterado las reglas del juego. El orden liberal internacional basado en reglas parece que llega a su fin y, emerge con fuerza uno nuevo donde el choque entre dos gigantes, EEUU y China, estará marcado por la ley del más fuerte.

Ante este escenario, en el que muchos quisieran convertir a la Unión Europea en actor secundario, hay que actuar con cabeza fría y evitar pasos en falso. No es el momento de alinearse con uno de los grandes bandos sino de mantener una autonomía estratégica que, lejos de significar aislamiento, nos dará capacidad para diversificar nuestras relaciones geopolíticas y económicas, ser un interlocutor válido con ambos bloques y mantener nuestra independencia en defensa de nuestros intereses y, sobre todo, de nuestros valores.

Es indudable que la administración Trump es una amenaza para Europa y que algunos miembros relevantes del gobierno de EEUU, como el vicepresidente J.D. Vance, manifiestan una especial inquina y desprecio por todo lo que somos y representamos. No obstante, esto no puede hacernos olvidar que el ascenso de la República Popular China como actor mundial nos enfrenta a retos que amenazan a las democracias en todo el mundo, también a las europeas. China no es nuestro bando en esta nueva lucha de gigantes. 

Es evidente que el Partido Comunista no comparte los mismos valores que las democracias europeas puesto que es el gran pilar que sostiene el régimen chino. Una dictadura que se vuelve cada vez más represiva en el plano interno y más agresiva en el internacional. Su objetivo: demoler el actual orden internacional liberal basado en normas, el multilateralismo y la gobernanza mundial. 

Por ello la Unión Europea ha considerado China como un rival sistémico y, el Parlamento Europeo ha reiterado en numerosas ocasiones que nuestras relaciones con China deben guiarse por el principio de cooperar cuando sea posible, competir cuando sea necesario y enfrentarse cuando sea inevitable. En este sentido, el fomento, la protección de la democracia, los DDHH y el Estado de Derecho deben ocupar un lugar central en las relaciones entre la UE y China.

Es por ello llamativo que en la reciente visita del presidente Sánchez a China no haya habido una sola referencia a la defensa de los principios democráticos y a los Derechos Humanos que nos representan como espacio político. Esto me parece especialmente grave en el actual contexto, ya que podría lanzar un mensaje equívoco de que en estos momentos de emergencia estamos dispuestos a relegar nuestros valores en defensa de nuestro intereses.

Nuestras relaciones con China deben guiarse por el principio de cooperar cuando sea posible, competir cuando sea necesario y enfrentarse cuando sea inevitable

El Gobierno Chino es el padre del relativismo de los DDHH. Para Xi Jinping los derechos humanos no son universales sino interpretables dentro de la diversidad cultural y política. Esta es su teoría para justificar que la represión brutal de estos derechos y libertades en su territorio, especialmente en Xinjiang, el Tíbet y Hong Kong, son tan sólo la expresión de una cultura milenaria y de un régimen político tan respetable como cualquier otro. 

Lo conozco bien porque la pasada legislatura 2019-2024 formé parte de la Subcomisión de Derechos Humanos del Parlamento Europeo que fue especialmente activa en pedir la aplicación de sanciones, en particular la congelación de activos extranjeros y las restricciones de visados, para las personas implicadas en violaciones de los derechos humanos, incluidos los responsables políticos en China.

Denunciamos la implacable persecución de la disidencia política y de las minorías. Manifestamos la preocupación por las denuncias de extracción forzada de órganos de presos en el sistema de trasplantes como también ha denunciado Naciones Unidas. Pedimos la prohibición de los productos realizados con trabajo forzoso, así como la implementación de los principios rectores de las empresas y de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948.

Denunciamos el alto número de ejecuciones que, en 2022, superó al de todos los demás países que aplican la pena capital en el mundo, y solicitamos la abolición de la pena de muerte. 

Dimos altavoz a los activistas en pro de los Derechos Humanos y de la democracia en China, pidiendo la libertad de los activistas encarcelados y torturados y el cierre de los campos de detención. También exigimos el fin del hostigamiento que el Gobierno Chino lleva a cabo contra las comunidades en la diáspora, en especial con el control de los medios digitales y el cierre de las denominadas "Comisarías de Policía" chinas ubicadas en la UE, que sirven al régimen para espiar a estudiantes y a ciudadanos chinos en territorio europeo. Por todo ello, solicitamos a los Estados Miembros cualquier acuerdo de extradición con el Gobierno chino y la protección de manera efectiva a los ciudadanos chinos acosados y perseguidos otorgándoles un "visado salvavidas". De la misma manera, intentamos que se conociera la persecución de las minorías, la represión en el Tíbet, las violaciones sistemáticas del pueblo Uigur y el intento de desguazar la democracia en Hong Kong.  

Todo esto provocó que el Gobierno chino sancionara a la Subcomisión de Derechos Humanos y directamente a algunos parlamentarios por sus declaraciones en la eurocámara. Algo inédito y que demuestra que nuestras denuncias se convirtieron en algo intolerable para el régimen.  

Es llamativo que en la reciente visita del presidente Sánchez a China no haya habido una sola referencia a la defensa de los principios democráticos y a los Derechos Humanos que nos representan como espacio político

Hemos sido firmes en apoyo a la democracia, también en Hong Kong. China se comprometió con el principio de "un país, dos estados" y lejos de respetarlo aprobó la Ley de Seguridad Nacional el 30 de Junio de 2020, desmantelando las garantías democráticas en Hong Kong y tomando duras políticas de represión contra la oposición política y sus familias.

China es un gran mercado, sí. Sin embargo, el espejismo de más de un millón de consumidores dispuestos a comer jamón esconde otra realidad: la de la mayor industria del mundo dispuesta a inundar nuestros mercados de productos a bajo costo. Asimismo, el mercado del gigante asiático adolece de importantes deficiencias estructurales, como la falta de protección de datos, de la propiedad intelectual y las transferencias forzosas de tecnologías.

Tras este mercado se encuentra un régimen político cuya violación sistemática de los DDHH no permite que ninguna democracia que se considere como tal pueda guardar silencio. 

Con China hay que dialogar para conseguir unas relaciones comerciales recíprocas, equilibradas y condiciones más justas para el acceso al mercado chino de nuestras empresas, pero a su vez debemos mantener la defensa de la democracia y los Derechos Humanos en el centro de nuestro de nuestras relaciones, porque es evidente que no estamos en el mismo bando.   

Mantener hoy un dialogo con China en defensa de los intereses europeos es más importante que nunca, pero entender que la defensa de nuestros intereses incluye la defensa de nuestras democracias lo es aún más. 

Pedro Sánchez ordenó a su "equipo": “Hay que aplastar a Ayuso”. Un 21% de los socialistas madrileños, hoy votarían a Ayuso.

 


Pedro Sánchez dio la orden concluyente a sus colaboradores más cercanos y a los medios de comunicación afines: “Hay que aplastar a Isabel Díaz Ayuso”. La persecución contra la presidenta en los últimos meses puede calificarse de implacable. Tanto ella como su entorno han sido acosados a través de una caravana interminable de insultos y descalificaciones. Cualquier otro líder del Partido Popular hubiera sucumbido. Isabel Díaz Ayuso, no. Bien flanqueada por Miguel Ángel Rodríguez, la joven presidenta apenas se ha defendido; sino que ha dirigido ataques a Pedro Sánchez, especialmente gravosos para el presidente del Gobierno y para el sanchismo y sus corrupciones. Isabel Díaz Ayuso, siempre respetuosa con Alberto Núñez Feijóo, ha demostrado al líder del PP lo que es necesario hacer: atacar antes que defenderse.

El resultado de la última encuesta de Sigma Dos, científicamente serio y contrastado, ha sido clarificador. Según esta empresa demoscópica, acreditada por su solvencia, si hoy se produjeran elecciones autonómicas en la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso repetiría su mayoría absoluta, mejorándola. Se alzaría con un mínimo de 73 escaños, superando la mayoría absoluta que consiguió en el año 2023.

Los ataques, las agresividades, los insultos y descalificaciones con los que ha sido obsequiada por Pedro Sánchez, por los colaboradores del líder socialista y por los alfiles del periodismo afín al sanchismo, no han conseguido doblegar la popularidad de Isabel Díaz Ayuso, que mantiene robustecido su carisma entre el pueblo madrileño. Algunos observadores expertos en el análisis de encuestas concluyen, ante los resultados de Sigma Dos, que de presentarse la presidenta madrileña en unas elecciones generales desbancaría a Pedro Sánchez de la silla curul del palacio de la Moncloa.

En todo caso, especulaciones aparte, está claro que la orden sanchista de aplastar a Isabel Díaz Ayuso no ha tenido éxito. La presidenta sigue encabezando holgadamente la Comunidad Autonómica madrileña.

España, no puede depender de la voluntad de dos en manos de un tramposo tahúr y de un prófugo: Pedro Sánchez y Puigdemont

La Polémica Negociación entre PSOE y Junts: ¿Un Saludo o Reunión entre  Sánchez y Puigdemont? – HERALDO SANITARIO y POLÍTICO – SATÍRICO DE OREGÓN

Pedro Sánchez sigue cortejando a Carles Puigdemont con la esperanza de obtener los 7 escaños de Junts para sus próximas votaciones en el Congreso; la principal, los presupuestos generales del Estado. Este jueves, se votará la senda de déficit o techo de gasto, el primer paso para aprobar las cuentas y no verse obligado a prorrogar por segunda vez los presupuestos. Y hasta Suiza se ha desplazado Santos Cerdán con una delegación socialista para convencer al golpista prófugo. De momento, con poco éxito.

La incógnita sobre los 7 escaños de Junts es el gran problema al que se enfrenta Sánchez en esta legislatura. La ley de amnistía ha sido otra chapuza legal (o ilegal) del Gobierno al no ser capaz de blindar penalmente a Puigdemont. El golpista prófugo, además, está indignado con la investidura de Salvador Illa como presidente de la Generalidad y todo indica que va a torturar al Gobierno en todas y cada una de las votaciones que se produzcan en el Congreso de los Diputados. Para empezar, votó en contra de la senda de estabilidad presupuestaria, lo que obligó al Ejecutivo a prorrogar las cuentas de 2023. Y ahora, acaba de tumbar la ley sobre la regulación de los alquileres.

Después de reunirse con la delegación socialista que viajó a Suiza, Puigdemont ha mandado un mensaje desconcertante:”Nuestra vocación política –ha dicho- no es dar estabilidad ni desgastar a nadie. Nuestro objetivo es defender Cataluña y los intereses de los catalanes, y quien nos ayude tendrá nuestro apoyo, sea para gobernar, sea para hacer oposición: quien haga lo contrario o quien nos engañe (o maree la perdiz), que no cuente con nosotros", ha dicho. O lo que es lo mismo, o Pedro Sánchez cumple con los acuerdos de legislatura, para empezar la aplicación de la ley de amnistía, o Junts puede seguir apoyando las propuestas del PP y provocar más derrotas parlamentarias del Gobierno, que ya lleva 35 en esta legislatura.

La tragedia de Pedro Sánchez se llama Puigdemont. Creía que podía contar con sus 7 escaños durante la legislatura, pero el prófugo de Waterloo no está dispuesto a apoyar al Gobierno hasta que la ley de amnistía le conceda la inmunidad absoluta. Y eso, como poco, tardará un año largo. El presidente está pagando caro su gran error: haber fiado la estabilidad de la legislatura a una ley chapucera y al golpista prófugo. Y, por eso, el futuro de España está en manos de dos tahúres de la política.

Maduro insiste y Sánchez le avala: "Le querían matar dos fontaneros de Bilbao"


El presidente venezolano, Nicolás Maduro, habla con periodistas en la Corte Suprema.
El presidente venezolano, Nicolás Maduro, habla con periodistas en la Corte Suprema.

Venezuela insiste en que les hemos mandado un comando formado por un parado y un reparador de calderas a desestabilizar, a derrocar y hasta a asesinar a Maduro como un trapero asesinado por otros traperos. A lo mejor somos ya como una CIA que recluta en los bares de carajillo y cupón para que nuestros superagentes parezcan sólo butaneros o repartidores de La Casera, que eso despista más (no todos tienen que parecer James Bond, basta con que lo parezca Sánchez). A mí me sorprende mucho el operativo en sí, o sea dos tipos de Bilbao con la infraestructura de un mondadientes y un mechero. Pero más me sorprende enterarme de que andamos por ahí queriendo derrocar regímenes cuando no podemos ni seguir a Puigdemont después de salir en procesión por Barcelona. Es más, si Sánchez quisiera derrocar a alguien, derrocaría a Ayuso. O a Felipe VI. Al fin y al cabo, Sánchez no se lleva nada mal con Venezuela, que entre ellos hay negocios, viajes de ida y vuelta, lenguaje compartido, frailes residentes como Zapatero y no sé si algún amorío, que a mí lo de Delcy con tanto equipaje y sombrereras me suena a romance parisino en Madrid.

Maduro se ha pasado con el invent, porque nadie se cree que España monte operaciones encubiertas con Rambos de estanco y chacolí Lo más que ha hecho Sánchez es mandar a Bolaños un Dos de Mayo

Yo creo que Maduro se ha pasado con el invent, porque nadie se cree que España monte operaciones encubiertas con Rambos de estanco y chacolí, ni con Rambos de verdad, ni por Venezuela ni por la Puerta del Sol. Lo más que ha hecho Sánchez es mandar a Bolaños un Dos de Mayo, embozado de clarinete de la banda, para intentar estropearle a Ayuso su paseo de chulapa sobre banderas y capotes, y al ministro casi lo descuaderna de un empujón una jefa de protocolo. La verdad es que yo no nos veo ni muy imperiales ni muy justicieros ni muy marciales, por lo menos así para tener comandos con aletas y planes de derrocamiento muy pensados y sudados bajo ventiladores de techo y sombreros Panamá. Si fue aquello del Perejil, cuando tomamos el islote con su cabra barbuda y solitaria como un náufrago de viñeta, y enseguida salió el ministro Trillo queriendo hacer una oda, como si hubiera conquistado Cartago… Nosotros somos más bien de poquita cosa, de legionario para la Semana Santa, de fragata para Marta Sánchez, de misión de paz con chocolatinas, de intentar que no se nos pierda Puigdemont mientras se prueba sombreros, y en ese plan. 

Aquí le han metido Pegasus al mismo presidente y a varios ministros, de nuestro CNI lleno de Mortadelos y Rompetechos se ha cachondeado Marruecos y se han cachondeado hasta los indepes, va a estar nuestra inteligencia para montar bahías de Cochinos y golpes con tanqueta y bigotón por ahí. Nosotros no sabríamos hacer eso, ni tenemos recursos para ello, ni cuadra con la política exterior de España presente o pasada. Aún menos sentido tiene que Sánchez intente derrocar a Maduro con un Equipo A de Bilbao cuando España está más cerca de convertirse en franquicia bolivariana (Venezuela ya es un poco el balneario sanchista) que en enemigo imperial con águila imperial. Nadie se cree a nuestros espías vestidos de lagarterana, menos contra ese Maduro vestido de guacamayo, como si fuera Papageno. Lo que ocurre es que Maduro necesita una distracción ahora que se le empieza a quemar su negocio de chándales, huesos y moscas como una furgoneta de bragas a euro.

El Congreso había reconocido a Edmundo González como presidente electo, con el voto en contra del PSOE y de toda la mayoría de gobierno excepto el PNV, hay que recordarlo, y Margarita Robles había vuelto a cantar por su cuenta, con esa cosa que tiene ella de señora de pensión cantarina, llamando a Venezuela dictadura, ya ven el atrevimiento. Maduro tenía todo lo que necesitaba para apartar la atención, ese enemigo exterior, jactancioso y colombino, y sólo necesitaba un par de españoles con cara de coger setas o robar radiocasetes, un poco anodinos y un poco quinquis. Ahora Maduro ya no sufre un derrumbamiento interno, entre el fraude, la miseria y la represión, sino un conflicto diplomático o incluso un amago de guerra con ese imperio de toreros y guardias de tráfico que debe de ser el Imperio Español. Ese Imperio que quiere derrocarlo o incluso asesinarlo con un Equipo A de señores de tragaperras a los que, en realidad, esperan en Bilbao un bar de pintxos y muchos radiadores antiguos, terrosos, musicales y un poco asquerosos, como costillares de dinosaurio.

Maduro necesitaba una distracción y ahí están estos dos turistas, que parecen malos de Solo en casa, comenzando una guerra tras la excursión o el cocido. Pero también es una distracción conveniente para Sánchez, que aquí estamos hablando de derrocar a Maduro con un Equipo A de Bilbao en vez de hablar de Ábalos o del concierto catalán. O sea, que en el fondo les viene bien a los dos, de alguna manera Maduro y Sánchez siguen haciendo mejor pareja en el mismo lado que enfrentados en guerras de galeones. Y esto, me parece, no deja buenas perspectivas para los pobres turistas, cuya única oportunidad yo creo que es que los encierren en un garaje repleto de todo, como solía pasar en la serie. Intentar derrocar a Maduro con unos tipos de Bilbao parece el comienzo de un chiste de vascos y a lo mejor lo es. O quizá no, oigan. A lo mejor es un entrenamiento, y si de verdad Sánchez puede hacer caer un régimen sólo con dos tipos de Bilbao y un sacacorchos, lo mismo después de Caracas cae Madrid.

Melenchón, Maduro, Sánchez, Putín y sigue....

 Arco: De Pedro Sánchez 'el rojo' a la artista que se ha cosido la vagina

LFI (La Francia Insumisa), el equivalente de Podemos y Sumar, es el partido comunista francés con el nombre cambiado, liderado por Jean-Luc Mélenchon, quien ha expresado con anterioridad, pecho hinchado de arrogancia extrema, que aspira a ser el Hugo Chávez y el Fidel Castro de Francia; muy en silencio también anhela convertirse en el Nicolás Maduro, y es quizás con quien más tuviera que ver dado el nivel de soberbia y pesadez que les caracteriza a ambos. Por donde pasan estos «insumisos», islamo-comunistas y antisemitas, no crece la yerba, se la come el odio tan ácido que destilan. Es verdad que la mala gestión de Emmanuel Macron les ha facilitado votos y más ganas de vetar, no cesan de vetar nombres de posibles primeros ministros para ese nuevo gobierno que de una vez tendrá que proclamar el presidente.

El tema es ese: que sólo el presidente en funciones está apto para nombrar al nuevo primer ministro, quien a su vez nominará a los ministros herederos de la debacle; dado que, tras las elecciones legislativas, para evitar que gobernara el partido de Marine Le Pen, mayoritario en votos, Macron desmanteló el Gobierno hacía pocos meses nombrado por él mismo. Complejo, aunque se entiende. Porque lo que hay que entender es que Francia ha celebrado unos Juegos Olímpicos en medio de una situación de desgobierno lioso y excesivamente turbio.

El NFP (Nuevo Frente Popular), la unión de todas las izquierdas, donde manda más que ninguna LFI, ha querido imponer a una comunista, Lucie Castets, graduada en Ciencias Políticas –y ya sabemos en lo que se ha convertido Sciences Po–, esa universidad otrora la cuna del pensamiento, hoy en buena medida pro Hamás y antisemita; quien desde el cargo de directora de Finanzas y Compras del ayuntamiento de París ha hecho estragos irreparables en el servicio público, o sea Castets arruinó parte del presupuesto de la alcaldía.

No obstante, Lucie Castets ha usado sus vacaciones para hacer el trabajo de terreno que no se le había visto hacer antes, dedicada a convencer a base de labia comunista y promesas del mismo género a trabajadores y empresarios; de una manera precipitada también ha exigido a Emmanuel Macron que la nombre ¡ya! primera ministra. La prensa la ha acompañado en esta aventura, como es natural, y le han publicado reportajes en su honor donde ha hecho revelaciones del estilo de su orientación sexual, la lesbianidad leninista, como si a estas alturas eso sirva de algún atributo.

El presidente pidió una tregua, que no fue respetada, y la cantilena continuó por parte de los insumisos y de Mélenchon, la tropa más salvaje que nunca. Ahora claman por una moción de censura para destituir a Macron, lo que supondría arrebatarle el poder. La misma estrategia de Pedro Sánchez, calcada y vomitada.

Entre los nombres para primeros ministros que se han barajado desde el entorno del gobierno están los siguientes: Xavier Bertrand de LR (Les Républicains), la derechita sosa, y Bernard Cazeneuve, del PS (Partido Socialista), en franca decadencia, que ya fue ministro del Interior y primer ministro entre otros cargos, bajo el mandato del mediocre ‘Flamby’, François Hollande. Ninguna de estas opciones agrada a los «insumisos» que más vasallos de Mélenchon y de su segundo Manuel Bompard no pueden comportarse. Ambos jefes lo único que codician es el poder para destruir este país a la manera castro-chavista.

Jean-Luc Mélenchon, el más agresivo y el más peligroso, pese a la edad avanzada y a su jubilación, constituye la fuerza motora que exacerba la agresividad dentro de este grupo de prepotentes y posibles 'okupas' de Matignon. La avaricia de Mélenchon es tal que no estaría contento con destronar a Macron, su rival actual, sino que avizora desde ahora concurrir en barahúnda presidencial futura contra Marine Le Pen.

Beau-parleur, buen orador, aunque parlanchín hasta el aburrimiento, sabe envolver y anestesiar a los indecisos hasta hurtarles sus determinaciones mediante promesas sociales y hechizos justicieros. En verdad no pasa de ser un ignorante farragoso, que al usar un torrente de verborrea ideológica y lemas neo-marxistas aliñados con antisemitismo, antirracismo muy afanado y estilizado, más racismo anti-blanco, consigue llegar a los idiotas, que como sabemos son numerosos.

El 23 de agosto sabremos quien será el nuevo primer ministro… Mientras tanto, Jean-Luc Mélenchon podría ganar en un futuro en Francia, sí, de hecho, ya ha ganado un espacio abandonado por la derechita estafadora, pues ha sabido inocular la falsa ilusión –valga la redundancia– al estilo madurista, que proviene del estilo chavista, y este del estilo castrista.

Milei, un mal negocio político para Sánchez y para Ayuso.



La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, recibe al presidente de Argentina, Javier Milei, en un acto en el que le entrega la Medalla Internacional de la Comunidad de Madrid, este viernes en la sede del Gobierno regional.
Isabel Díaz Ayuso, recibe al presidente de Argentina, Javier Milei, en un acto en el que le entrega la Medalla Internacional de la Comunidad de Madrid | EFE/ Daniel González

Milei por Madrid parecía un león de felpa que se le había caído a Ayuso de los brazos, no tanto como si ella fuera la diosa Cibeles con leones de cojín sino como si fuera Mari Carmen y sus muñecos. Milei ya es un icono mundial, como un Maradona con la motosierra de Dios, pero Ayuso, en su casa, es presidenta y generala y manda más en pantuflas o en mantoncillo que los jefes de Estado con banda de borlón y misión sagrada. Yo diría que Ayuso se alquiló a Milei para pasearlo por las alfombras, como una actriz con dálmata, y lo hizo para fastidiar a Sánchez y, a lo mejor, también a Feijóo. Era una cuestión de marcar territorio, más que de afiliarse a ese supuesto anarcoliberalismo de motosierra o calambrazo que nadie podría sostener aquí sin perecer (hasta Ayuso ha alabado lo público). Además, aún no entiendo por qué Sánchez puede inclinar la orgullosa testa ante Mohamed VI, o por qué se le puede sacar toda la vajilla de Madrid, del Congreso y de la Casa Real al emir marbellero de Catar, pero a Milei no se le puede dar una medalla protocolaria o un botijo de recuerdo.

Quizá Ayuso quería adornarse de Milei como la que se adorna de macarra, o incluso vestir al macarra con camisita y canesú, que es todavía más impresionante (diría que Ayuso, de alguna manera, hacía que Milei sólo pareciera, junto a ella, un muñeco legionario con pelo que da dentera, como el pelo de los geyperman). La verdad, tampoco entiendo por qué espanta tanto el macarreo de Milei teniendo aquí a Óscar Puente, que ni siquiera es icono mundial, sólo mascota de Sánchez. O teniendo al propio Sánchez, que representa una evolución mucho más cínica de la agresividad y del insulto. Milei, como Ayuso, es otro excomulgado de Sánchez, que van formando todos una como hermandad en el agravio y eso ya puede ser motivo de simpatía y de enganche. Además, seguramente Ayuso necesitaba un poco de balconing castizo, y eso ni es ideología ni es política exterior ni interior, eso es sólo chulapería de la más chulapa, a ver si los únicos chulos aquí van a ser Sánchez y Begoña, presidenta in corde además de Miss Fundraiser por gracia de la tuna complutense.

La verdad es que Milei, más espantajo que modelo, es inexplicable y seguramente inexportable aquí. Milei es la reacción desaforada y despeinada de una Argentina arrasada por su clase política, por los sucesivos militarismos criminales y peronismos madreros y sopaboberos. Yo creo que para entender a Milei tendríamos que imaginarnos franquismos y chavismos (o sanchismos) alternándose aquí durante casi un siglo, y ya veríamos lo que consideraríamos entonces friki o ultra. Milei no es tan sistemático ni tan científico, en realidad es bastante contradictorio, porque ese ultraliberalismo suyo del carajo o zurriago no termina de cuadrar bien con el conservadurismo moral (en el tema del aborto, por ejemplo). Ni tampoco casa su simpatía por opciones iliberales, como Trump, o por partidos esencialistas, identitarios, joseantonianos, como Vox (Vox ya no tiene nada de liberal, todos los liberales se les han convertido en almas en pena).

Para entender a Milei tendríamos que imaginarnos franquismos y chavismos (o sanchismos) alternándose aquí durante casi un siglo, y ya veríamos lo que consideraríamos entonces friki o ultra

Milei, sea lo que sea, liberal o caótico, es un espantajo para Sánchez, es otro jinete del apocalipsis facha (aunque el fascismo es todo lo contrario al liberalismo) que le sirve a él para las homilías de triclinio o cama de agua a las que se ha aficionado. Yo creo que, simplemente, Ayuso ha pensado que el espantajo también le puede servir a ella. No ya porque pueda venir bien un poco de motosierra en esos sauces llorones que da a veces lo público, o un poco de zurriago para ese castigador de butacón que es Sánchez, sino porque la izquierda espantada, así como grajos, siempre es vistosa y ruidosa. Yo creo que Ayuso miraba a Milei, su cabeza de paja, su cosa de escoba vestida, y sólo veía a Sánchez y a la izquierda tirándose de los pelos tiesos por él. Juan Lobato, líder o algo así del PSOE de Madrid, ya quiere recurrir la medalla a Milei, que por lo visto la considera política exterior, algo que corresponde al Gobierno en exclusiva, supongo que igual que las incoherencias o la vista gorda (por cierto, ¿será eso judicializar la política?). Quizá toda esta polvareda de peluca ha merecido la pena sólo por oír hablar de “deslealtad institucional” a los que tienen a los indepes de socios o señores.

Ayuso le puso a Milei el medallón paellero o las pilas de muñeco diabólico para enfurruñar y agitar a Sánchez, que lo mismo pronto nos saca otra carta a la ciudadanía, esta vez contra Milei y contra Ayuso, algo así como la entente facha de la fruta con pelusa. Por lo que sea, Ayuso cree que todo esto le beneficia, que todo lo que sea ella haciendo de ella y Sánchez haciendo de Sánchez le beneficia. El sanchismo-begoñismo es un peronismo, un peronismo discotequero, y por eso también piensa que le viene bien un Milei haciendo de Milei, como un profeta que viene del futuro. Pero lo más importante nunca fue Milei, contradictorio, caótico e intransferible como toda la política o la mitología argentinas, sino fastidiar a Sánchez. También quizá alterar a Feijóo, pero a Feijóo lo altera todo, empezando por estar ahí, mandando sin saber qué hacer o sin querer mandar, así que no sé si esta sospecha lleva a algún sitio.

Ayuso condecoró y paseó a Milei, yo creo que porque su idea es que todo lo que fastidia a Sánchez le hace ser más Sánchez, de los jueces a la verdad, y cuanto más Sánchez es Sánchez más se descubre que no hay nada aquí, ahora mismo, más extremista y peligroso que nuestro presidente. Tan segura está que se arriesga poniéndole banda de música a esta conjunción del León de Pelusa y Lady Madrid. Aunque yo creo que a Milei, tan macarra, se lo llevó Ayuso en la solapa, como un nardo por la calle de Alcalá. Quizá, incluso, pensando que podría hacer lo mismo con Feijóo y con Sánchez.

La ignorancia de Sánchez. Si Israel opta por el genocidio, en menos de una hora, Gaza hubiese sido un solar de cadáveres.

 GUERRA DE GAZA | Posibles escenarios de una invasión terrestre israelí

Arrasar Gaza y matar a todos sus ocupantes era militarmente, un objetivo sencillo. Precisamente porque no se quiere un genocidio es por lo que se está prolongando tanto esta horrible guerra. Y actuaciones como la del Gobierno español ayer contribuyen a prolongarla mucho más que a resolverla

La grandilocuente declaración ayer del presidente del Gobierno reconociendo el inexistente Estado de Palestina ha demostrado, una vez más, que Sánchez y Napoleonchu, además de incompetentes son unos ignorantes respecto a las formas diplomáticas.
 
Históricamente España ha practicado la llamada Doctrina Estrada que fue ideada por el secretario de Relaciones Exteriores de México, Genaro Estrada Félix, que formuló la que él llamó «Doctrina Mexicana» y el mundo entero denomina Doctrina Estrada, el 27 de septiembre de 1930. Según esa doctrina, no se reconoce estados, ni reinos, ni repúblicas. Simplemente se mantiene relaciones diplomáticas o no se mantienen. Es fabuloso que se nos hable de reconocer dos estados cuando España no ha reconocido jamás al Estado de Israel. Como es normal, España estableció relaciones diplomáticas con Israel en enero de 1986 en un acto que se celebró en el Hotel Promenade de La Haya. Y, por cierto, el jefe del Gobierno, con la perspectiva de hoy, también es un fascista: Felipe González.
 
Huelga decir que esto no es una situación derivada del conflicto árabe-israelí, que cada vez más es un conflicto simplemente palestino-israelí porque una de las razones por las que Irán desató la masacre del 7 de octubre fue el creciente acercamiento entre muchos países árabes e Israel. La Doctrina Estrada se aplicó exactamente igual en el desmoronamiento de la Unión Soviética. De la URSS, con la que España tenía relaciones diplomáticas, surgieron quince naciones diferentes, cuya independencia nunca fue reconocida al declararse aquellos como estados soberanos. Simplemente se estableció relaciones diplomáticas con cada uno de ellos. Pero aquí ha llegado Napoleonchu, que ganó la oposición en una tómbola, y ha declarado reconocer el Estado de Palestina. Algo único en nuestra historia.
 
A más a más, en la declaración unilateral de Sánchez de ayer a primera hora, la referencia a la resolución 242 de Naciones Unidas parece muy arriesgada. Para empezar, porque en inglés esa resolución no habla de «los territorios ocupados» sino de «occupied territories» sin artículo, lo que no aclara a qué se están refiriendo exactamente. Y, a mayor abundamiento, Sánchez tuvo el valor de hablar de reconocer un Estado compuesto por Gaza y Cisjordania con un corredor que uniese ambos territorios, hecho extremadamente relevante que no está reconocido en ninguna resolución de Naciones Unidas. O sea, que reconocemos un Estado que se niega a reconocer al Estado de Israel, y le otorgamos un territorio, el que ocupe ese corredor, que no reconoce ningún otro país del mundo. Estamos a la vanguardia.
 
En este asunto, España ha perdido el norte. Y lo vamos a pagar caro. A todo el disparate de ayer añádase la declaración de una magistrada, que hoy funge como ministro de Defensa, hablando de genocidio. No, no es una vicepresidente del Gobierno que en su vida no ha pasado de ser activista. Es nada menos que una magistrada que sabe perfectamente lo que el término genocidio significa: «Exterminio o eliminación sistemática de un grupo humano por motivo de raza, etnia, religión, política o nacionalidad» según el DRAE. Si ese fuera el objetivo de Israel, esta guerra hubiera terminado hace meses. Arrasar Gaza y matar a todos sus ocupantes era militarmente, un objetivo sencillo. Precisamente porque no se quiere un genocidio es por lo que se está prolongando tanto esta horrible guerra. Y actuaciones como la del Gobierno español ayer contribuyen a prolongarla mucho más que a resolverla. Enhorabuena, presidente. Napoleonchu y usted van a conseguir todavía más muertos en Gaza.

Solo el CIS de Tezanos da ganador al PSOE.

 Barómetro del CIS para las europeas

Primer debate electoral de las elecciones europeas, en Maastricht

Primer debate electoral de las elecciones europeas, en MaastrichtEFE

Elecciones europeas 2024

Así están las encuestas de cara a las elecciones europeas del próximo 9 de junio

Los comicios se celebrarán en los países miembros entre los días 6 y 9 de junio

Sin duda, España recordará este 2024 como un año con una gran carga electoral. Tras los comicios gallegos, vascos y catalanes, más de 38 millones de españoles podrán ejercer su derecho al voto el próximo 9 de junio para elegir a sus representantes en el parlamento europeo. En estos comicios los ciudadanos de los 27 países de la Unión Europea elegirán a los 720 diputados que formarán parte de este organismo durante los próximos cinco años. Las elecciones se realizan mediante representación proporcional, y los escaños se asignan en función de la población de cada país.
España es el cuarto país que más escaños repartirá en estas elecciones con 61, por detrás de Alemania, con 96; Francia, con 81; e Italia, con 76. Es decir, nuestro país tiene un gran peso dentro del Parlamento.
¿Y qué votarán los españoles?

El CIS de Tezanos da la victoria al PSOE

Este jueves 23 de mayo el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) publicó un barómetro para las elecciones europeas en el que otorga la victoria al PSOE, con 21 y 24 escaños. Los populares, primeros en todas las encuestas publicadas hasta el momento, quedarían en segundo lugar con entre 18 y 20 diputados. Así, en la encuesta publicada el 23 de mayo, los socialistas, afectados por un caso de corrupción que ha impactado significativamente a su partido, obtendrían entre 3 y 4 representantes más que la formación liderada por Alberto Núñez Feijóo.
Barómetro del CIS para las europeas

Barómetro del CIS para las europeas

Por otro lado, Tezanos otorga a Vox la tercera posición, con entre 5 y 6 diputados; a Sumar la cuarta con 4 y a Podemos la quinta con 2 o 3 asientos. También conseguirían escaño la coalición de Ahora Repúblicas, en la que se enmarcan ERC, Bildu y BNG, con entre 2 y 3 representantes; y Se acabó la Fiesta, agrupación liderada por Alvise Pérez, conseguiría entre 1 y 2 asientos.
Junts y Ciudadanos podrían conseguir entre 1 y 2 diputados, y Coalición por una Europa Solidaria (CEUS), que integra el PNV y Coalición Canaria, conseguiría entre uno o ninguno.
Abascal en un mitin de precampaña de las europeoas en Guadalajara

Abascal señala que el 9-J no se vota «echar a Sánchez», sino romper «el acuerdo PP-PSOE» en Bruselas

Todas las encuestas dan la victoria al PP

Sin embargo, este último barómetro del CIS es la única encuesta realizada este mes de mayo que da la victoria a los socialistas.
Como puede observarse en la tabla, el PP conseguiría la victoria con entre 23 y 26 diputados, seguido del PSOE, con entre 18 y 19. Vox podría conseguir entre 5 y 7; Sumar entre 3 y 6; Podemos entre 1 y 2; Ahora Repúblicas entre 2 y 3; Ciudadanos se quedaría fuera; Junts entre 1 y 2; Se Acabó la Fiesta entre 0 y 2 y CEUS entre 0 y 1.

Los resultados de las últimas europeas

Actualmente en el Parlamento Europeo encontramos a 21 diputados socialistas; 13 populares; 4 de Vox; 6 de Podemos; 3 de Ahora Repúblicas; 3 de Junts; 8 de Ciudadanos y 1 de CEUS.