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Abascal, un chiquilicuatre al servicio del sanchismo.

 CIS: Sánchez, el mejor valorado; y Abascal, el peor

Por Juan Pardo Navarro

Vox tiene, igual que Sánchez, una oleosa fábrica de palabros, de buñuelos literarios, de churros churriguerescos, de morcillas quevedescas, de garbanzadas léxicas o cuchareras como garbanzadas de Fraga. Sánchez ya sabemos que no gobierna, sino que cada día se mira al espejo, dolorosamente, como una momia desvendada, y manda inventarse acertijos, distracciones, escapatorias, embestidas o quejidos para que el personal se olvide y se atice. Vox, que a lo mejor tampoco quiere gobernar, no vaya a ser que nos demos cuenta de que no sabe, parece que también se quiere salvar o escapar con la frase matasuegras o matamoros. “Prioridad nacional” es eso, un eslogan, una frase de gorra o de peto, de azulejo o de botijo. Como eslogan está bien embutido, porque amarra la urgencia o la emergencia con lo “nacional”, que es una palabra que funciona como gatillo ideológico y emocional inmediato. La prioridad nacional, la legumbre nacional, la música nacional y hasta la morena nacional suenan ya nuestros, importantes, orgullosos, irrenunciables y trascendentes frente a lo minúsculo, lo personal, lo pueblerino, lo partidista o lo invasor. Lo que pasa es que, en democracia, es aplicable al grano, a la cerámica o al fútbol, pero aplicarlo al ciudadano ya sería discriminación, aquí y en Europa (en la China de Sánchez seguro que no).

 

Vox está con la manga churrera o de bombero de los palabros gruesos y los conceptos chorreantes porque ahora se encuentra en la delicada situación, quizá existencial, de tener que elegir entre el populismo antisistema y ser un partido de gobierno. Yo creo que, simplemente, ha escogido la opción más cómoda pero más complicada, que es querer ser las dos cosas a la vez, quizá porque aún no sabe qué ser. Por los salones, firma con el PP acuerdos de gobierno, y, por las esquinas, sigue siendo ese populismo de verborrea, desahogo y tentetieso. Lo de la “prioridad nacional” es una frase de toldillo, como de ferretería española, pero choca con la Constitución, con nuestras leyes y con las europeas, porque aunque los extranjeros no tengan todos los derechos que tienen los españoles, sí mantienen un núcleo importante de ellos. Incluso si en los papeles con el PP, que parecen ya papeles papales, de tanto tiempo y tanta teología gastadas en ellos, se exige lo imposible, no podrá llevarse a cabo. Pero, mientras, en la calle y en los medios, los de Vox pueden seguir quedando como españolazos cimarrones, dándole a la demagogia como a la coz.

Vox tiene ahora dos necesidades, cree uno, y va a intentar satisfacerlas desdoblándose o contradiciéndose. La primera necesidad es la económica, que me parece a mí que haber perdido a Orban ha sido mucho más que perder una referencia, ha sido perder el padrino del aguinaldo, del duro de domingo o del caramelo de domingo, sacado de esos monederos de padrino que son como maletines de médico del Oeste. Vox necesita pisar moqueta, necesita medallones y macetones autonómicos, sillas de mesonero en los cabildos, necesita gobernar o al menos estar donde se gobierna, siquiera dándole a un botafumeiro o desembolando toros. La otra necesidad es mantener a su votante entre ilusionado y cabreado, más cabreado que ilusionado si puede ser, porque ya hemos dicho que sus imposibles siguen siendo imposibles. Vox necesita llegar con votos y poderío a las generales, y eso intenta mientras espera que su gobernanza o desgobernanza no decepcione mucho. Casi todo lo que piden es irrealizable o folclórico, o sea que la decepción, esa decepción de todos los populismos, está asegurada y ellos lo saben. Como saben que el cabreo puede vencer a la decepción, y en eso andan.

La prioridad nacional de Vox resulta que es la prioridad nacional de Sánchez, que también sabe usar gatillos ideológicos y emocionales, y mejor que Vox

Lo de la “prioridad nacional” es un concepto inaplicable, sin significado y puramente sonoro, casi pastoril, lo que no significa que sea inútil. Otros conceptos que llegaron también así de la fábrica del sotanillo de Sánchez fueron y aún siguen siendo muy útiles. Lo curioso es que Sánchez le ha proporcionado a Vox el eslogan y el cabreo, y Vox le puede proporcionar a Sánchez la pieza, o sea el PP, más concretamente Moreno Bonilla. Yo creo que María Jesús Montero sólo está en Andalucía de feria, paseando el clavel altísimo como un farol de náufrago, y que la única esperanza de Sánchez, su verdadero candidato, es Vox. La regularización de Sánchez, caótica, esperpéntica, sin recursos, sin garantías, sin dinero, sin tiempo, y que además está llenando la propia calle de esa imagen de tribu en las calles que describe y quiere Vox; la regularización, decía, es el regalo, el duro de domingo, el aguinaldo de padrino que Sánchez le da a Vox. Sánchez está alimentando el miedo, la polémica y hasta el folclore de Vox con carne humana, que es aún más despreciable que hacerlo con los recursos que él no pone (al final, todo, los servicios y el caos, lo pagarán las autonomías).


La prioridad nacional de Vox resulta que es la prioridad nacional de Sánchez, que también sabe usar gatillos ideológicos y emocionales, y mejor que Vox. En realidad, Sánchez no se queda en el palabro, en la literatura, en el relato, porque para mantener ese relato tiene que intervenir carniceramente en la realidad. Cada relato de Sánchez destroza realmente el Estado, nuestros recursos, nuestra democracia, nuestros servicios, nuestro futuro. Cada vez que necesita un estribillo, un socio, una causa, un enemigo, una escapatoria, de los indepes a China, lo pagamos con realidad, a veces en dinero, a veces en libertad y a veces en libras de carne y sangre. La prioridad nacional, qué macabro, es lo que siempre han exigido los nacionalistas, los indepes, todos los socios de Sánchez (la prioridad identitaria), dándole la vueltecita sentimental, democrática, perversa. Aunque esto casi resulta romántico al lado de la prioridad puramente doméstica de Sánchez. Y la verdad es que les ha funcionado, a Sánchez y a sus socios. Decíamos que la prioridad nacional no se puede aplicar al ciudadano, que sería discriminación, pero las prioridades de Sánchez han conseguido discriminaciones, privilegios, mangazos, impunidades y hasta milagros sobrenaturales. Sí, quizá no sea la cosa tan imposible. Vox aún tiene la guía y la esperanza de Sánchez.

Orban-De Croo en la agenda verde de la UE.

La extraña pareja Orban-De Croo se ha convertido en el último gran revés a la biodiversidad en Europa y a la agenda verde de la Unión Europea

Los primeros ministros de Hungría y Bélgica, Viktor Orban y Alexander De Croo, durante la primera cumbre de la energía nuclear, el pasado 21 de marzo en Bruselas.

Los primeros ministros de Hungría y Bélgica, Viktor Orban y Alexander De Croo, durante la primera cumbre de la energía nuclear, el pasado 21 de marzo en Bruselas. Nicolas Maeterlinck / DPA / Europa Press

Tras casi dos años desde su presentación, la aprobación de la primera Ley de Restauración de la Naturaleza en Europa todavía pende de un hilo. El Consejo, donde ha habido mayoría desde el principio para su aprobación, ha secuestrado esta ley. El cambio de posición de Hungría en el último momento está poniendo en peligro su aprobación antes de que finalice la legislatura. 

Que Viktor Orbán paralice las decisiones en el seno del Consejo para conseguir ventajas en su agenda nacional es algo a lo que ya estábamos acostumbrados, pero no tanto a que la presidencia de turno del Consejo boicotee la propia agenda de la Presidencia. Eso es lo que está haciendo el primer ministro belga, Alexander de Croo, quien declaró a principios de semana que la ley "puede sonar bien, pero es una mala ley”. Bélgica, país que ostenta la presidencia del Consejo, debe mantenerse neutral en las negociaciones de los paquetes legislativos y tratar de llegar a un consenso. Esta extraña pareja, Orban y De Croo, se ha convertido en el último gran revés a la biodiversidad en Europa y a la agenda verde de la Unión Europea. 

Pero ¿qué es la Ley de Restauración de la Naturaleza, y qué ha ocurrido para que todavía estemos esperando su aprobación?

Restaurar nuestros suelos, acuíferos, ríos y entornos urbanos es la única manera de garantizar nuestra seguridad

Esta es la primera ley que pretende la restauración a gran escala de los ecosistemas dañados en la Unión Europea. Con un 80% de los hábitats europeos en mal estado, la norma busca restaurar en 2030 el 30% de los ecosistemas perjudicados, y en 2050 todos los que están dañados. Para ello, desarrolla artículo por artículo los objetivos de restauración de cada ecosistema, desde los agrícolas y forestales hasta los fluviales y marinos, sin olvidar los urbanos.

Mantener los ecosistemas en buen estado es condición indispensable para alcanzar nuestros objetivos contra el cambio climático. Según el último informe de la Agencia Europea del Medio Ambiente, Europa es el continente que más rápido se calienta del mundo, y los riesgos climáticos amenazan su seguridad energética y alimentaria, sus ecosistemas, infraestructuras, recursos hídricos, su estabilidad financiera y la salud de la población. Restaurar nuestros suelos, acuíferos, ríos y entornos urbanos es la única manera de garantizar nuestra seguridad ante sequías, incendios devastadores y pérdida de ecosistemas naturales, que son los mejores y mayores sumideros de carbono con los que contamos. No podemos olvidar que cuando hablamos de recuperar la salud de la naturaleza estamos hablando de garantizar nuestra salud. No hay ciudadanos sanos en un planeta enfermo.

El 22% de las especies animales en Europa están en peligro de extinción. El 84% de las turberas, elementos clave para capturar y almacenar carbono y filtrar el agua, se encuentran en mal estado de conservación. En la última década, el 71% de los peces y el 60% de las poblaciones de anfibios han sufrido una disminución. Estos datos no son sólo cifras, es el ciclo de la vida. Los ecosistemas son eso, un tapiz complejo donde cada especie tiene su función y, por pequeña e insignificante que parezca, es vital para el funcionamiento del conjunto. Y nosotros formamos también parte de ella. 

Restaurar la naturaleza es restaurar el ciclo de la vida, y por ello esta ley persigue recuperar 25.000 kilómetros de flujo libre, plantar 3.000 millones de árboles adicionales, evitar la dramática desaparición de polinizadores de los que depende en gran medida la actividad agraria, ampliar las zonas verdes urbanas evitando el efecto isla de calor y recuperar ecosistemas únicos en Europa como el Mar Menor o Doñana.

Pero restaurar la naturaleza es también llevar a cabo la inversión económica más inteligente y productiva. Según el estudio de impacto ambiental realizado por la Comisión –de más de 600 páginas–, cada euro invertido en restauración genera un valor económico de entre 8 y 38 euros, y contribuye a crear puestos de trabajo. El propio Foro Económico Mundial ha confirmado que más de la mitad del PIB mundial depende directamente de la naturaleza y de los servicios que presta. 

Entonces, podrán ustedes preguntarse, ¿por qué hay tanta resistencia a aprobar esta ley, primero en el Parlamento y ahora en el Consejo? La verdad, no tengo la respuesta. Esta ley ha tenido el apoyo de numerosas empresas, entre ellas Iberdrola, Coca Cola y H&M, de las asociaciones europeas de energía renovable (SolarEurope, Eurelectric, Wind Europe), del Comité de las Regiones y el Comité Económico y Social Europeo, además de la sociedad civil, la comunidad científica y organizaciones ambientales.

Sin embargo, sobre ella comenzó a extenderse una sombra que no supimos o no pudimos despejar: la falsa narrativa de que Europa debe elegir entre proteger el medio ambiente o proteger a los agricultores, identificando la restauración de la naturaleza como el gran enemigo a batir; y mensajes como que esta regulación europea implica la retirada de tierras agrícolas para el sector agrario y de caladeros para el sector pesquero y que la financiación de la Política Agraria Común (PAC) sería desviada a esta ley, perjudicando seriamente las ayudas a los agricultores.

Eso es, sencillamente, mentira: sin ecosistemas sanos no hay agricultura posible. Además, la mejora de la seguridad alimentaria ya es uno de los objetivos de la ley (artículo 1), que pretende precisamente detener el proceso de degradación de la tierra, que afecta ya entre el 61 y el 73% de los suelos agrícolas de la UE, y que es clave para reducir la vulnerabilidad de la producción a los fenómenos meteorológicos extremos y otros factores de estrés ambiental, como la sequía. 

Además, el nuevo texto deja claro que los Estados miembros no podrán transferir fondos de la PAC para las medidas de restauración (artículo 14.11).

Otro debate es el de los problemas reales a los que se enfrentan muchos agricultores en España. Uno de ellos es la mejor redistribución de las ayudas europeas y el desigual reparto actual, del que sorprendentemente se habla muy poco. En 2022, el 20% de las explotaciones recibió el 80% de los fondos. El otro 80% de explotaciones –pequeñas y medianas– se repartió el 20% de esos fondos; estos son los que están en las calles pidiendo mejorar su situación. España recibirá 47.724 millones de euros para la PAC en el periodo 2023-2027, la mayor remesa de dinero europeo en la economía que, de no remediarlo, se repartirá de la misma manera. Pero este es un problema de la PAC, que necesita más justicia y equidad en el reparto de ayudas.

Por todo ello, a la PAC lo que es de la PAC, y a la naturaleza, lo que necesita, que es restauración. En el Parlamento Europeo hemos cumplido, pese a las dificultades en el camino. Ahora es el turno de los Estados miembros. Porque la biodiversidad no tiene ideología. Pero tampoco fronteras. 

 

 


Putin financia a Abascal, dueño de Vox, una dictadura comunista camuflada en España.

La Eurocámara ha hecho público un informe que demuestra la financiación rusa a los partidos de la ultraderecha europea, Salvini (Italia), Abascal y Orban (Hungría). El informe votado favorablemente por el comité especial del Parlamento europeo tras 18 meses de trabajo, con la participación de más de 130 expertos, señala a varios partidos de ultraderecha como receptores de fondos de origen ruso.

¿Llegó dinero ruso a España? Pues parece que sí. El oligarca ruso sancionado Konstantin Malofeyev que apoya abiertamente a Putin habría financiado a Hazte Oír, uno de los grupos de apoyo a Vox más importantes. Les conozco bien porque eran los que montaban las concentraciones a la puerta de mi casa. Álvaro Arsuaga, el tesorero de Hazte Oír, reconoce que el dinero que recibe su grupo puede servir para apoyar a Vox y dice, cito literal, "estamos totalmente alineados" con VOX.

¿Cómo puede ser que esto haya pasado desapercibido por los medios? No solo sabemos que un grupo armado iraní, que estuvo en la lista de organizaciones terroristas de EEUU, el Consejo Nacional de la Resistencia de Irán, pagó el sueldo de Abascal y otros dirigentes de VOX. Ahora sabemos que VOX estaría vinculado, a través de Hazte Oír, con oligarcas afines a Putin que financian a la ultraderecha. ¿Cómo es posible que de esto no se hable en la tele? ¿Cómo es posible que la justicia no esté investigando estos vínculos de VOX y sus grupos de apoyo? Estamos hablando del partido que CONVALIDO el RD para el reparto del dinero de los fondos europeos, Nombrando a Pedro Sánchez, gestor del reparto único sin dar cuentas a nadie, cuando lo normal es que se hubiese repartido en el Congreso con audiencia pública.

Ahora Abascal dice que no apoyan a Putin. El 17 de noviembre de 2015 Abascal manifestaba su admiración por Putin en Twitter. Ha intentado borrar el tuit y ha puesto a sus escuadristas digitales a decir que es todo una invención, pero resulta que varias cuentas de VOX le hicieron RT.