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Máximo Kirchner ya es “jefe y dueño de Alberto Fernández.


Máximo Kirchner ya es “jefe y dueño de Alberto Fernández.

Máximo Kirchner​ cenó, el miércoles, con Sergio Ziliotto, el gobernador electo de La Pampa. Cosechó lo que buscaba: que los diputados del Partido Justicialista pampeano firmen su ingreso al Frente de Todos, bloque único del panperonismo que, si no ocurre un imprevisto, presidirá el hijo de CFK.

Hubo, por otra vía, una charla telefónica entre Cristina Kirchner​ y Carlos Verna, vicepresidente electa y gobernador saliente, jefe peronista de La Pampa, y uno de los caciques que primero cruzó a Mauricio Macri y animó, luego, la unidad de los peronismos.

Antiguos duelistas, Cristina y Verna lograron una extraña empatía, un rulo inesperado de la historia. Sus herederos, lucen como continuadores de una saga cruzada por chispazos.

El mano a mano Máximo-Ziliotto replica otras charlas que encaró el diputado y jefe de La Cámpora. En esa ronda hubo una conversación con Juan Manzur​, el gobernador de Tucumán, con quien no se conocía. El tucumano jugó fuerte con Alberto Fernández y se perfila como uno de los gobernadores más inquietos.

Agendó, además, un encuentro con Gildo Insfrán​, el histórico jefe formoseño, una pieza poco visible pero imprescindible en el engranaje del PJ, y que se activó para allanar el desembarco de Máximo como jefe del bloque.

Otro futuro gobernador, el riojano Ricardo Quintela elogió en público la jefatura del diputado como hicieron intendentes bonaerense como Martín Insaurralde y Jorge Ferraresi. Este viernes, el diputado jujeño José Luis Martiarena avisó que se sumará al bloque del Frente de Todos (FdT), que presidirá Máximo.

El acuerdo político está soldado pero el ritual de designación formal será el 4 de diciembre. Hasta entonces, el diputado y Sergio Massa​, futuro presidente de la Cámara que auspició la entronización de Máximo, tejerán para ensanchar todo lo posible la bancada única.

Dan por hecho que, como ocurrió en los últimos años, los santiagueños que reportan a Gerardo Zamora y los misioneros del sistema que comanda Carlos Rovira tendrán bloques flotantes, y que Juan Schiaretti sostendrá la banda de los “diputados de Juan”, pero apuestan a consolidar lo demás.

El expediente cordobés es una incógnita: el 61% que sacó Mauricio Macri el 27 de octubre sostiene la categoría de Córdoba como provincia hostil y somete al dispositivo "FF" a ensayar mecanismos de acercamiento y seducción distintos a los de la campaña.

Más allá de esos grises, calculan que Máximo presidirá un bloque de 119 legisladores, la bancada más numerosa pero insuficiente para garantizar quórum. El FdT pondrá a prueba, además, la cohabitación entre clanes peronistas diversos, unidos por el regreso, y Macri.

Máximo coronará, en ese acto, una transmigración política. Así como en 2015 empezó la mudanza de Santa Cruz a la provincia de Buenos Aires, el 10 de diciembre pretende iniciar otra mutación: de dirigente bonaerense y jefe de La Cámpora a figura nacional y frentetodista.

El ensayo bonaerense resultó: se vinculó con intendentes y legisladores y "rompió prejuicios", operativo que emprendió ahora en clave nacional.

Lejos de Santa Cruz, instalado en un departamento en Monserrat, a 10 cuadras del Congreso, Máximo decidió aventurarse a un movimiento de alto riesgo: presidir el bloque supone alta exposición, archivar la comodidad del secretismo y constituirse en vocero de las medidas del gobierno.

"Es un hombre de la política, es pragmático: debe ser el único caso en la historia con padre y madre presidente. Conoce el poder desde adentro y participó en la toma de decisión", explica un dirigente de su entorno más cercano.

El factor pragmático no central: del discurso de trinchera de los últimos cuatro años, hiper crítico del FMI y el sistema financiero, puede encontrarse en meses con la tarea de tener que defender, en el Congreso, un proyecto de acuerdo con el Fondo o los mismos acreedores que ahora cuestiona.

"Sabe cuándo ser oficialismo y cuando ser opositor", dicen a su lado, y se enfocan en la cuestión de La Cámpora, un espacio cuya existencia suponen permanente, aunque Máximo encaró -con dirigentes como Eduardo "Wado" De Pedro, Anabel Fernández Sagasti, Andrés "Cuervo" Larroque y, entre otros, Mayra Mendoza- un proceso de apertura, aun preservando su identidad de origen.

Un elemento adicional. Axel Kicillof como gobernador bonaerense adquiere visibilidad en la marquesina del cristinismo puro y duro, y Máximo corría riesgos de perder protagonismo en la nueva etapa si seguía replegado.

Invocan -como referencia- a Néstor Kirchner que solía decir que aun siendo presidente, frente a dirigentes que lo conocían de joven, solía retomar su identidad histórica como militante de la JP.

Macri ganará, en 2ª vuelta, las presidenciales de octubre-2019. Según sondeo de JP Logística.



Macri ganará, en 2ª vuelta, las presidenciales de octubre-2019. Según sondeo de JP Logística.

    
   Según facilita, JP Logística, después de duras disputas y desmentidos electorales y en un ambiente muy parecido al de 2015, Macri ganará  las elecciones presidenciales de Argentina que se llevarán a cabo el 27 de octubre de 2019.

     En primera vuelta se impondría la pareja de los FF por un mínimo margen (34.7% a 34.3%) que incluso puede cambiar ya que la tendencia del voto a Macri va subiendo y la de los Kirchnerianos bajando. Roberto Lavagna alcanzaría el 14% y José Luis Espert un 3.5%. En cambio en el balotaje, las diferencias se disparan a favor de Macri (46% frente al 38% de los FF).

   Cuando se alcanzan estas diferencias las pautas limitadores que puedan marcar los indecisos (5%) ni se tienen en cuenta a la hora de confeccionar el sondeo demoscópico resultante.

   Cabe destacar que tanto Macri como Cristina conservarían sus votantes ante un eventual balotaje. A Macri le apoyarían un ±75% de los votantes de Roberto Lavagna y la práctica totalidad de José Luis Espert.

    Entre los líderes mejor valorados está el neurólogo Facundo Manes con un 60%, María Eugenia Vidal con 54% y Roberto Lavagna con un 48%.

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Ahora que todos los países prósperos del mundo admiten a Argentina, por supuesto, con Macri, los argentinos prefieren el populismo chavista de La Krirchner


Ahora que todos los países prósperos del mundo admiten a Argentina, por supuesto, con Macri, los argentinos prefieren el populismo chavista de La Krirchner


Que cada persona  vive –su vida-  de una manera completamente diferente, porque las circunstancias de cada persona son diferentes a las de los demás ERA indiscutible. Ahora bien, si en esa TU VIDA actúan impulsos externos con intereses creados a imagen y semejanza de terceras personas que dañan los intereses de la mayoría por codicia, ambición, mezquindad, egoísmo, cicatería, roñosería, usura, ruindad, miseria, envidia u odio; ya no eres tú, porque te llamas Cristina Fernández de Kirchner, solo que sin su poder ni su dinero.

Más o menos en el párrafo anterior intento diferenciar entre el concepto de democracia griega –Aristóteles- y el desplante de los alumnos de Platón: “ESO NO ES POSIBLE NI ENTRE DOS PERSONAS”. El poder no puede depender del pueblo, porque entre otras cosas, en el pueblo ateniense no tenían voto ni mujeres ni esclavos ni extranjeros ni gente de mal vivir. Poco a poco se ha ido mejorando el ámbito de su aplicación y casi se consigue una buena forma de elegir a los representantes del pueblo, pero siempre queda la propia prohibición, o sea, ¿tú puedes optar a ser Presidente de la República de Argentina, aunque aportes un certificado de buen nivel académico, no haber sido penado ni rebelde a la justicia? No, sin más preámbulo. ¿Obtendrías muchos sin mentir a tu populacho y, además, con términos, populistas. ¿Cuántos argentinos han leído el programa de Mauricio Macri? y ¿el que propone el testaferro de La CFK? Ni el 5% de los que votaron las PASO. ¿Eso, eso es democracia?

La democracia como estamos viendo crea “VICIOS OCULTOS” que durante un periodo de tiempo –un año- entre elecciones debe depurar la tecnocracia, a través del consejo de sabios de la nación y con el visto bueno de los tres tribunales internacionales. Que entre otras millones de “cosas” prohibirían la presencia como candidata a la VICE CFK y su tribu.

Nadie puede dudar de hay una nueva crisis internacional a la vuelta de la esquina como consecuencia de la globalización y el exceso de producción. De momento saltará el protocolo internacional anticrisis y el mal será menor, a la vuelta de un año la normalidad volverá a su cauce.
¿Cómo las grandes potencias, en un solo día,  convertirían Argentina en otra Venezuela?

Principales productos que exporta Argentina

En la industria podemos notar que la fama en relación a los productos que exporta Argentina  derivados de su amplia ganadería, no es en vano. A nivel mundial se ha reconocido a la carne producida en el país como una de las mejores, lo que favoreció en el 2018 al incremento en la producción a un 63.7 %, con respecto a años anteriores. Se  destacó como uno de los países con mayor producción  de carnes de excelente calidad que la lleva a ocupar un estatus extraordinario en cuanto a exportación mundial se refiere.

Es importante mencionar que la mayor exportación de carnes es enviada a Estados Unidos, donde es muy demandada.

Por otro lado, no  podemos dejar de enfatizar sobre la gran cantidad de alimentos orgánicos que exporta Argentina. Entre ellos podemos encontrar:

Cereales como el trigo y el maíz
Oleaginosas como el girasol
Soja y sus derivados en aceites

Cada vez que hay excesos de producción o que los países productores suben los precios por encima de los ratios que tienen presupuestados los grandes. SALTA LA ALARMA. Acto seguido un informe que sin ser de obligatorio cumplimiento, en principio dice: “Se ha detectado una bacteria en la carne procedente de Argentina que, aunque aún no está ubicado el origen de la misma, todo apunta a que proviene de los cereales e incluso puede que del aceite de soja”. Ahora que vayan los FF a demostrar que ese rumor les perjudica, es más, ha arruinado el país. Si con los inconvenientes que hay para que Cristina pueda visitar al Papa Francisco tiene que dejar el avión oficial en Marruecos porque se lo embargan, no puede pisar suelo italiano, siempre debe atravesar Roma en el coche blindado de su embajador en la Santa Sede hasta entrar en el Estado del Vaticano; ya os podéis ir haciendo a la idea para ir a EEUU a mostrar su desacuerdo con Trump.

Que cada uno vote a quien quiera, aconsejo votar a Macri, solo defiendo mis intereses como poblador de la tierra, intento propagar mi punto de vista y, por descontado, los de la mayor parte de mi familia que viven en ARGENTINA.

Argentina necesita a Macri y este no mejora en las encuestas -eso si,manipuladas-


Encuestas manipuladas elecciones de Octubre en Argentina

Un sondeo de Federico González le atribuye una ventaja de 20 puntos al Frente de Todos en la presidencial, que queda cerca de repetir el récord que marcó Cristina Kirchner en 2011.

A falta de dos meses para la elección general, y tras el enorme desacierto de las PASO, volvieron a circular encuestas de opinión que anticipan el escenario de octubre. La última en darse a conocer es de Federico González y marca que el Frente de Todos, con Alberto Fernández a la cabeza, consolida la ventaja que obtuvo en agosto.

La fórmula Fernández AND Fernández tiene un piso de intención de voto de 48,7 por ciento, pero con la proyección de indecisos y la exclusión de los votos en blanco alcanza el 53,8 por ciento. En tanto que los candidatos de Juntos por el Cambio -el presidente Macri y el senador Pichetto- tienen 29,8 y 32,9 respectivamente.


Si esos números se confirman en las urnas, el Frente de Todos no sólo obtendría un triunfo en primera vuelta -las reglas de juego marcan que quien obtenga 45 puntos y un voto de ventaja ya se consagra-, sino que quedaría muy cerca de repetir el récord de 54,11 por ciento que Cristina Kirchner marcó en 2011.

Un detalle interesante es que ambos candidatos mantendrían los votos que obtuvieron en agosto. González no verifica transferencia a ningún otro candidato.

Distinto es el caso de Roberto Lavagna, el tercero en discordia, podría perder hasta 3 puntos porcentuales, que migrarían en mayor medida hacia el Frente de Todos y en menor medida al oficialismo. El 15 por ciento de los votantes de Consenso Federal no tiene definido qué hará en el cuarto oscuro.

La ficha técnica de la encuesta marca que tomó 1.400 casos en CABA y el interior del país, mediante un revelamiento que combina entrevistas presenciales y telefónicas. Tiene un nivel de error de 2.7 por ciento y se llevó a cabo entre el 14 y el 16 de agosto.

Borges: "El peronismo es insufrible". Los argentinos terminarán votando a sus propios ladrones.


Borges: "El peronismo es insufrible". Los argentinos votarán a sus propios ladrones.

Igual que hay masas ideologizadas indulgentes con la corrupción peronista en Argentina las hay aquí con la cleptocracia organizada tantos años por el 'virrey' Jordi Pujol en Cataluña


La atinada apreciación del maestro Borges de que el peronismo era incorregible no ha sido enmendada por el tiempo; al contrario, se ha visto reforzada y revaluada hasta resultar una moneda común más solvente que el cíclicamente depreciado peso argentino. Tal ponderación hizo fortuna nada más salir de labios del genio. Ello dio pie a una festejada anécdota. Con su vista ya irreversiblemente perdida, un gentil paseante se ofreció a ayudarle a cruzar una confluida avenida bonaerense. Avisado su inesperado lazarillo sobre lo que la celebridad opinaba de los peronistas, se sintió obligado a prevenirle de su condición de tal: "Disculpe maestro, pero le tengo que advertir que soy peronista". Con una sonrisa bienhumorada, éste repuso: "¡No se preocupe, joven! Yo también soy ciego".

Ciertamente, Argentina, siendo un país pródigo en recursos, se ha entregado de hoz y coz a un peronismo que ha obrado un sistema clientelar y corrupto que no sólo la ha depauperado lastimosamente, sino que la ha hecho tan solipsista como para no percatarse de la naturaleza y de la gravedad de sus males. Empero, la atinada ponderación de Borges sobre la incorregibilidad peronista cabe extenderla a buena parte de los argentinos, aunque no se adscriban a este movimiento, si bien se comportan como tales.

Siendo peronistas sin saberlo, le dan la razón al general Perón, a tenor de la contestación que le dio a un periodista extranjero que le inquirió sobre las querencias políticas de sus compatriotas. Tras pormenorizarle la existencia de radicales, socialistas, comunistas, fascistas..., su entrevistador le objetó: "Pero, general, ¿dónde se deja usted a los peronistas?", a lo que el caudillo refutó: "Ah, no, peronistas somos todos".

Así lo parece atendiendo a la historia del país desde los años 40 cuando Perón prohijó una causa populista en la que Podemos tiene una fuente de inspiración por medio del filósofo postmarxista bonaerense Ernesto Laclau, autor de La razón populista, y a la amplia victoria cosechada por su candidato, Alberto Fernández, en las elecciones primarias de hace una semana, lo que aventura el retorno peronista a la Casa Rosada tras los comicios decisorios de octubre.

De refrendarse las expectativas, el liberal Mauricio Macri supondría un nuevo paréntesis en el cuasi monopolio del poder por parte del movimiento auspiciado por quien entendía que "nosotros proclamamos los derechos sociales" y "las cuestiones actuariales que las arreglen los que vengan dentro de 50 años". En justa correspondencia, la primera dama, Evita Perón, enardecía a las masas al grito de "¡ustedes tienen el deber de pedir!", mientras cavaba la ruina argentina y ponía su fortuna al buen recaudo suizo, sin merma de la confianza de un pueblo enfebrecido con sus mentiras alzadas en verdad oficial. Ya el retórico Gorgias confió a Sócrates su experiencia de que cada vez que arribaba a una ciudad con su hermano para que les confiasen su salud, siempre escogían a él, un sofista, y no a su consanguíneo, médico. Acumuló una fortuna tal como para autoerigirse una estatua de oro. Invariablemente, curanderos y milagreros siempre prosperan en épocas de turbación.

Ante este estado de cosas, el ingeniero Macri tendría, eso sí, el honor de ser el primer gobernante no peronista que culmina su mandato desde 1928 tras heredar una situación límite con un Estado plagado de clientelismo, despilfarro y corrupción, como si fuera la forma de ser de los argentinos. Aparecían entonces las calles bonaerenses cubiertas de graffitis con Cristina Kirchner interpelando a los viandantes con el dedo índice junto a la leyenda La culpa es tuya... vos me votaste. Incluso para el peronismo más recalcitrante entrañaba una gran incomodidad adherirse a la diarquía multimillonaria del matrimonio Kirchner hablando del hambre para abanderar a los desheredados que ellos producían con su nefanda política y sus mangancias al por mayor. Por más que los argentinos tengan asumido que nadie se hizo rico allí con su trabajo desde la eclosión del peronismo, incluso el abuso tiene un límite.

Olvidando su historia y condenados impenitentemente a repetirla como Sísifo a arrastrar la roca pendiente arriba, la artífice de aquel "país sensacional" -"sensación de inseguridad, sensación de crisis, sensación de recesión, sensación de incertidumbre"-, al tiempo que es juzgada por sus latrocinios, retorna a la vida pública al cabo de cuatro años de dejar la Casa Rosada por la puerta trasera. Lo hace como vicepresidenta en la candidatura que ha derrotado sin paliativos a un perplejo Macri, quien además puede verse tragado por la ola gigantesca que ha desatado el tsunami electoral. Paradójicamente, a la hora del adiós, intenta atajar contrarreloj con medidas de corte claramente peronista que desmienten su trayectoria liberal, lo que refrendaría la generalizada impresión de que todos los partidos argentinos son, en esencia, peronistas. En el combate que libra en pos de su pervivencia política, Macri enciende la chimenea del gasto electoral haciendo fuego con los pesos de los Presupuestos del Estado. En su agonía, ha claudicado a la tentación populista vendiendo su alma al diablo y ya se sabe cómo se cobra éste sus deudas de juego.

Es tal la omnipresencia del peronismo que, durante la Guerra de las Islas Malvinas, hubo argentinos que, al modo de los afrancesados de la España napoleónica, ironizaron con que había sido una buena idea desafiar al Reino Unido para ver si, en represalia, los invadía y erradicaba la corrupción institucional de un país acostumbrado a robarse a sí mismo. Pero, claro, ya ni siquiera la Inglaterra del Brexit liderada por el populismo ramplón de Boris Johnson, buen biógrafo de Churchill pero pésimo heredero de sus enseñanzas, tiene nada que ver con aquella otra de Margaret Thatcher que sí fue, por contra, epígono del estadista británico por excelencia.

En este sentido, se diría que, al cabo de 40 años de aquel conflicto destinado a enmascarar los problemas de la Dictadura, ambos países confluyen en parejos populismos que eluden las consecuencias de sus acciones echándolas a rodar por tejados ajenos. Por ello, fue gratificante escuchar un discurso de investidura tan en las antípodas de la nueva presidenta de la Comunidad de Madrid, pregonando la bajada de impuestos y el impulso a la libertad económica. Bases de la autonomía del espectacular desarrollo frente al declive de la Cataluña fuertemente intervenida por el nacionalismo o de otras regiones en manos de la asfixia fiscal de la izquierda estatalista. No obstante lo cual, a nadie se le escapa de lo hercúleo de la tarea de la novel Ayuso timoneando una coalición frágil y remando a contracorriente de un eventual Gobierno de la nación de izquierdas supeditado a podemitas e independentistas.

Tras el amago socialista de meterlo en la cárcel por el agujero de Banca Catalana, éste empezó a dar lecciones de ética, como presumió asomado al balcón de la Generalitat, a base de prolongar la corrupción desde el Gobierno autonómico con un éxito inusitado. No ya entre su propia parroquia inclinada a tolerar al ladrón si es de los suyos, sino desde la izquierda cómplice, como bien tradujo el escritor comunista Vázquez Montalbán -"Nadie, absolutamente nadie en Cataluña, sea del credo que sea, puede llegar a la más leve sombra de sospecha de que sea un ladrón"-, así como todos aquellos que necesitaban su voto para gobernar España con quien tuvo engañados a tantos como para proclamarle español del año.

Muy recientemente, Felipe González seguía creyendo en su inocencia, pese a que las pruebas en contra formaban un alud tal como para recluirle entre rejas tanto al capo como a su familia. No sólo rezaba unida el credo nacionalista, sino que constituía una organización sacrosanta de delincuentes. Eso sí, dotada de patente de corso y con capacidad indubitada para esquilmar a los catalanes y al conjunto de los españoles acusando a estos últimos de robar a Cataluña.

Pocos autorretratos tan cabales como el que ese gran embaucador que ha resultado ser el nada honorable Pujol hizo de sí en la octavilla en la que, bajo el título Os presentamos al general Franco, apeló a boicotear una visita del dictador y en el que labró su mito de redentor de Cataluña. "El general Franco, el hombre que pronto vendrá a Barcelona, ha elegido -se leía- como instrumento de gobierno la corrupción. [...] Sabe que un país podrido es fácil de dominar. [...] Por eso, el régimen ha fomentado la inmoralidad de la vida pública y económica".

Al cabo de 50 años, en los que Cataluña ha discurrido del franquismo al nacionalismo sin vivir plena libertad, es difícil no ver reproducido prístinamente a este gran Tartufo. Alardeando de virtud, se ha descubierto un gran impostor. Ha hecho del patriotismo su patrimonio, jugando con una crédula sociedad que ya elevó a la categoría de héroe antinazi a un farsante llamado Enric Marco.

Toda Cataluña tenía motivos sobrados para saber de los negocios de la parentela de los Pujol, pero se hacía la nueva. Quiso creer más lo que oía de boca del patriarca de la tribu que a lo que veía con sus ojos. Primero fueron los enjuagues del abuelo cambista ejerciendo estraperlo bajo el amparo que siempre prestó a la burguesía catalana el franquismo, luego el enriquecimiento ilícito del hijo con el voto de oro de los Presupuestos del Estado y el rédito del 3% de las obras de la Generalidad y, postreramente, los ahorros de los nietos, secundando esos tráficos ilegales por ser quienes eran. Tras irse de rositas del saqueo de Banca Catalana y garantizarse una impunidad que ha pervivido hasta su jubilación, Pujol creyó que todo el monte era orégano hasta que, con sus propias manos, llamó a sus daños.

Si Josep Pla expresó gráficamente que "el catalanismo no debería prescindir de España porque los catalanes fabrican muchos calzoncillos, pero no tienen tantos culos", ahora que no fabrica tantos calzoncillos y sí muchas banderas, faltan metros de tela de estelada para ocultar tanto latrocinio. El nacionalismo combatía el supuesto expolio de Cataluña por parte de esa España que le robaba expoliando a España entera y a su amada Cataluña. Lo mismo que el antaño líder de la Liga Norte, Umberto Bossi, se enriqueció agitando su xenofobia contra la Roma ladrona y el Sur parasitario. No es casualidad que los detalles de su sistémico saqueo figurasen en una carpeta bajo el epígrafe The Family. Ambos encarnan aquello de Samuel Johnson de que el patriotismo es el último refugio de los canallas y en cómo los deseos aumentan con las posesiones.

Sin embargo, no hay voluntad de dar fin a la mascarada. Mucho menos cuando el ser humano no aguanta mucha realidad y escoge autoengañarse en una Cataluña expoliada por sus gobernantes. Al tiempo que se quedaban con la bolsa, daban más voces que nadie gritando "¡que viene el ladrón!". Amaban a su ladrón como sólo los argentinos supieron hacer con Perón. Al ser derribado en 1955 por la llamada revolución libertadora que restauró la democracia y que difundió información acerca de las malversaciones y las prácticas sexuales del dictador, al que acusaban de proxenetismo y corrupción de menores, sus partidarios salían en su defensa coreando: "Puto y ladrón, queremos a Perón". Allí persiste perenne su legado como aquí sigue indemne un cleptócrata que, más que un patriota catalán, ha resultado serlo de la Unión de Bancos Suizos. Es lo que sucede, en efecto, cuando los pueblos reverencian hasta la idolatría a sus ladrones.

Argentina, equivocadamente, votó populismo bolivariano.


Argentina, equivocadamente, votó  populismo bolivariano.


Si Argentina, en octubre, vota en el mismo sentido, la Casa Rosada será mausoleo de Hugo Chávez y cónclave del yihadismo mundial.  

Cristina Fernández –CFK- ha puesto como candidato a las presidenciales de Octubre, a un muñeco que lleva hasta su mismo apellido, Alberto Fernández. En verdad, la jugada es maestra y el truco más que brillante, pero los argentinos no querrán volver a la corrupción y el juego de la dama Kirchner.   

En principio, el rotundo éxito electoral  del dúo en las primarias demuestra, en primer lugar, que este truco funciona: Alberto Fernández no provoca tanto rechazo como la expresidenta que había llevado a Argentina al borde de la ruina. Fernández había sido jefe de gabinete de CFK y de su difunto esposo y predecesor Néstor Kirchner, pero tras su renuncia se había convertido en un crítico del "kirchnerismo". Aparentemente, esto fue suficiente para convencer a muchos votantes de que no repetiría los errores del pasado.

La política de austeridad apenas encuentra apoyo

En segundo lugar, el resultado de las elecciones muestra que el actual presidente Mauricio Macri, con su política económica obligatoriamente dura, solo es aceptada por un tercio de los votantes. Para restablecer la confianza en Argentina, como un socio económico serio y para reestructurar las finanzas públicas, se necesitan medidas drásticas: había que recortar subvenciones, pagar las deudas y reducir el inflado aparato estatal.

Pero las inversiones extranjeras que se esperaban, solo se vieron escasamente y fueron retiradas rápidamente como resultado de la nueva política del presidente estadounidense, Donald Trump. Sin las subvenciones, el agua, la electricidad y el gas se volvieron más caros y, al mismo tiempo, Macri no logró mantener la inflación bajo control. Todos los precios subieron, el desempleo creció y también la pobreza. Finalmente, el presidente Macri se vio obligado a pedir un nuevo préstamo al Fondo Monetario Internacional, odiado en Argentina, por tradición.

El resultado se vio en las primarias de este domingo (11.08). Solo el 32% para el equipo Macri, pero el 47% para el dúo Fernández-Fernández. En las elecciones presidenciales del 27 de octubre este resultado sería suficiente para una victoria. Los recientes éxitos de Macri, en particular el acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur, aparentemente no jugaron ningún papel en la decisión electoral.

La tercera lección de los resultados de las elecciones es, por tanto, una señal preocupante para el futuro: la mayoría de los votantes ya no tiene paciencia. Esperan un cambio deseado al instante y no quieren desarrollar una comprensión de los antecedentes y los procesos complicados. Argentina sigue con ello una tendencia global. Desde el "brexit" hasta la elección de Donald Trump, pasando por la elección de Jair Bolsonaro en Brasil y Andrés Manuel López Obrador en México: las supuestas "soluciones simples" han triunfado a menudo en los últimos años. Sin embargo, en todos estos países todavía no se han logrado éxitos sostenibles.

En Argentina, a Macri le va a resultar muy difícil recuperar el terreno perdido hasta las elecciones presidenciales, especialmente porque el resultado de las elecciones primarias ya ha causado incertidumbre y pérdidas en los mercados. La situación económica seguirá deteriorándose, y con ello, también las posibilidades de Macri, que se encuentra en un círculo vicioso.

¿Volverán a cometer el mismo pecado electoral los argentinos. 

Si el dúo Fernández & Fernández gana las elecciones de octubre, la agonizante lucha de Argentina por el progreso económico podría convertirse en una espiral descendente para todo el país. A menos que Alberto Fernández sea capaz de contener a Cristina Fernández. Pero eso significaría la continuación de la política de Macri y no la solución fácil y rápida que esperan los votantes.