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La Fiscal jefe, Lola Delgado, ordena acoso y derribo a Don Juan Carlos I

 


Dolores Delgado, fiscal general del Estado, tiene el dudoso honor de ser la figura más cuestionada en ese puesto desde que hay democracia. Y está cuestionada por muchas razones. La principal, su manifiesta falta de neutralidad, derivada de haber sido ministra del Gobierno de Sánchez y haber hecho campaña en favor del PSOE con un lenguaje muy despreciativo para sus oponentes políticos. 

Su neutralidad está también en entredicho por las grabaciones que escuchamos, dentro del macrocaso Villarejo, donde pasaba desde dar a entender que en Cartagena de Indias algún miembro del Supremo no tuvo una conducta honorable hasta aplaudir la creación de una red de prostitución para espiar a determinadas personas. 

Pero hay más, en un juzgado de la Audiencia Nacional está grabada la declaración de un antiguo jefe de la Inteligencia venezolana que habló del pago de varios millones de euros a la pareja de la fiscal general para «engrasar» las relaciones con ese organismo que dirige Lola Delgado. ¿Es necesario algo más? En otro país, con más decencia democrática y tradición de división de poderes, esta señora ya no ocuparía su actual puesto. Como ha ocurrido con otros muchos fiscales que han atormentado a tanta gente para después quedar archivadas las causas o absueltos los procesados. Tanto dinero del Estado para que todo quede en lo que queda. 

En EEUU los hubieran echado a todos, tras cada uno de esos fracasos. Ahora Lola quiere seguir en su persecución a Don Juan Carlos, mal llamado emérito –eso solo se aplica a cardenales y catedráticos– y prolonga las investigaciones para de esta manera alargar el padecimiento de un español que no merece lo que le está ocurriendo y a quien la mayoría de sus compatriotas quieren ya de regreso. Sánchez simula que él está al margen de esta operación, pero no. Él fue quien anunció que pondría una fiscal que le obedeciese. Seguramente se acuerda de aquel «es que...  

¿la Fiscalía de quién depende? Pues ya está». Este fingimiento, esta simulación, caerá, porque nada dura eternamente, y menos la mala voluntad.

¿Pedro Sánchez obliga al Rey Felipe VI, Rey de España incluida Cataluña, el indulto a los presos políticos de la rebelión catalana?

JP Logística


Como todo apunta, los presos políticos catalanes van a ser condenados, por el Tribunal Supremo a ya que han cometido un delito de rebelión, estaríamos, sin duda alguna, ante uno de los hechos más serios y relevantes de la historia de nuestra democracia. Sería la constatación de que Junqueras y los demás políticos independentistas habrían protagonizado uno de los delitos más graves que se pueden cometer contra un Estado y, por supuesto, contra todas las personas que viven bajo el paraguas de dicho Estado, en este caso el nuestro. Si creemos en nuestras instituciones, y el Tribunal Supremo es un pilar entre todas ellas, resulta increíble que se abra de nuevo el debate del indulto a los políticos presos de Cataluña en caso de una sentencia condenatoria, pero los presos seguirían en prisión.


Pero, ¿Por qué casi siempre se indulta a políticos malhechos y corruptos? Es una medida que tiene más de dos siglos de antigüedad en España. De hecho, la ley que lo regula (incluso hoy) es la de 28 de junio de 1870 “De reglas para el ejercicio de la Gracia del Indulto”, que ha sido reformada en 1988. Esto ya nos puede dar pistas de lo actual de la medida.

Viene regulado en el artículo 62 de la Constitución española. En el Código Penal se recoge en el artículo 130.1.4, y se considera como una “medida que suaviza el régimen de cumplimiento de algunos presos, lo que no exime de haber cometido el delito”. O sea, uno de los preceptos es continuar trabajando en el mismo lugar, antes de ser arrestados o similar. Quiere esto decir que Junqueras y su banda podrán seguir trabajando en la Generalitat catalana.

Dice la Ministra de Justicia, Lola Delgado, que solo se trata de una medida de gracia, de carácter excepcional, y que consiste en la remisión total o parcial de las penas de los condenados por sentencia firme, que otorga el Rey, a propuesta del Ministerio de Justicia, previa deliberación del Consejo de Ministros.

Los requisitos para que pueda producirse son: en primer lugar, que haya sentencia firme. que no quepa recurso y haber manifestado su arrepentimiento de todas y cada una de las causas por las que fueron juzgados, además de resarcir económicamente a todos los perjudicado, por lo que quienes se encuentren procesados, como ocurre actualmente en el caso de los presos políticos, no pueden ser indultados; tampoco puede plantearse el indulto para quienes no se encuentren a disposición del Tribunal sentenciador, que podría ser el caso de los exiliados; y tampoco puede aplicarse la medida a los reincidentes delictivos (aunque en este punto hay excepciones, pues el Tribunal sentenciador puede atender a criterios de justicia, equidad o conveniencia pública para otorgarlo.

Conlleva la extinción de la responsabilidad penal, pero no anula los antecedentes penales. El indulto puede ser total, suponiendo la remisión de todas las penas por las que se hubiera producido la condena y que aún no se hubieran cumplido; o puede ser parcial, suponiendo la remisión de alguna o algunas de las penas impuestas, o de parte de todas ellas que todavía no hubiesen sido cumplidas.

El indulto no conlleva la anulación de la responsabilidad civil que haya podido derivarse de la comisión del delito, como tampoco supone la devolución de las multas (penas pecuniarias) que ya hayan sido satisfechas.

El indulto, lo tiene que solicitar el propio condenado, sus familiares o cualquier otra persona en su nombre sin necesidad de tener que presentar ningún tipo de documento que acredite su representación. Pero no es la única vía: también puede promover el indulto el Tribunal sentenciador, el Tribunal Supremo, el Ministerio Fiscal, el Juez de vigilancia Penitenciaria y el propio Gobierno. En este sentido, y a tenor de las declaraciones hechas durante el pasado fin de semana de la Delegada del Gobierno en Cataluña, Teresa Cunillera, no es cierto que deban ser los presos políticos quienes soliciten la medida de gracia.

Para solicitarlo, ha de presentarse un escrito ante el Ministro de Justicia donde deberá aportarse toda la información relativa a la causa judicial y de los penados. Por su parte, además de los distintos documentos burocráticos a aportar, el Tribunal sentenciador y el Ministerio Fiscal deberán también elaborar sus respectivos informes.

La concesión de los indultos se hace mediante Real Decreto, que ha de publicarse en el Boletín Oficial del Estado. Si el indulto fuera denegado, ha de comunicarse al Tribunal Sentenciador así como a los interesados. La resolución debe tener lugar en el plazo de un año desde la petición. Transcurrido este plazo, habría de entenderse desestimado.


No son criterios específicamente tasados, por lo que pueden tenerse o no en cuenta. Pero en términos generales, se suele valorar el tiempo transcurrido desde que el delito fue cometido, el esfuerzo que se haya hecho por tratar de reparar el daño causado, la situación laboral y familiar del solicitante, la gravedad del delito cometido, la conducta mostrada durante el cumplimiento de la condena, y lo que sí se requiere de manera imprescindible: el arrepentimiento mostrado.

No es lo mismo Amnistía que indulto. La amnistía supone la extinción por completo de la pena impuesta por los tribunales a los acusados, así como todos sus efectos. Elimina absolutamente el rastro de los antecedentes penales. En España, la ley de amnistía de 1977 regula esta figura y fue aplicada para casos que se contextualizaban en la denominada “transición democrática”, aplicándose a los presos políticos del momento.

La diferencia fundamental entre el indulto y la amnistía es que, el primero supone el perdón de la pena mientras que la segunda supone el “perdón” del delito. Con el indulto, se entiende y asume la culpabilidad del sentenciado, mientras que con la amnistía, no.

Si bien es cierto que los indultos pueden venir a corregir situaciones injustas o de necesidad, lo que realmente ponen de manifiesto es que la justicia puede no estar funcionando como debiera y la absoluta falta de separación de poderes, puesto que teniendo en cuenta quien otorga la medida de gracia (el Rey, a instancias del gobierno), es evidente que éste queda por encima de todo el sistema democrático español.

En el caso que nos ha traído hasta aquí, esto es, el posible indulto a los presos políticos catalanes, plantearlo supone tener que aceptar que sean juzgados y condenados. Y, a la vista está, que en el momento en que se hacen declaraciones por parte de los responsables del gobierno, en el sentido del indulto, es que ellos mismos deben ser conscientes de que los hechos que se les imputan, por lo menos, no han debido ser tan graves como se ha querido contar durante el último año.

El mero hecho de que sigan en prisión –a todo confort- es porque la sentencia será condenatoria. También porque el ministerio de justicia le dijo que no era obligatorio mostrarse los presos arrepentidos, cosa que no pasa a día de hoy ni pasará. Todo lo contrario. Precisamente «los Jordis» publicaron una carta con motivo del primer aniversario del 20 de septiembre y han manifestado que no sólo no se arrepienten sino que lo volverían a hacer las veces que fuera necesario. Y eso demuestra una vez más la valía de estas personas y su coherencia.

En definitiva es el REY quien tiene la última palabra y, por lógica, la Casa Real, pedirá informe al Tribunal Sentenciador y en dicho informe se hará constar que NO PROCEDE  EL INDULTO.  

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Jueces y fiscales en el disparadero. Silenciar la acusación en las cuchipandas que les recae de la (SU) ministra de Justicia, les convierte en cómplices necesarios.


Blog de Juan Pardo

Si hay algún ministerio al que se le exige que una autoridad moral fuera de todo tipo de dudas es el de  Justicia. La actual ministra de Justicia, Dolores Delgado está asolando su prestigio profesional  antes, ahora y después. Antes como fiscal de la Audiencia, ahora como ministra de Justicia y después, por su entrega a la camorra que dirige Baltasar Garzón.

Lola  Delgado lleva el paso cambiado desde que se alistó en esa banda organizada y que, por descontado, por mucho propósito de enmienda que tenga por presente, siempre irá en sentido negativo a la verdad. La forma con la que entonó la demanda que interpuso el prófugo de la Justicia, Carles Puigdemont al juez del Tribunal Supremo, Pablo Llarena, sencillamente la delató ante propios y extraños.  Ya le decía su otro jefe de tropelías, José Villarejo que era tan  ligera de cabeza  como poco atinada en sus decisiones.

De momento, la práctica totalidad de  los ministros de Gobierno golpista se dieron cuenta de la envergadura del error y obligaron a que el Presidente de Gobierno, Pedro Sánchez desmintiera a la veleta, Lola Delgado y así lo hizo “la defensa de nuestro sistema judicial no es una cuestión privada, es una cuestión de Estado” ya era demasiado tarde para disimular que la responsable de Justicia no sólo no se había enterado del problema que le había llegado a las manos sino que no había comprendido en absoluto su enorme dimensión que implicaba nada menos que a la soberanía jurisdiccional de España. Los desmentidos, las rectificaciones y las declaraciones torrenciales que emitió después de su colosal error no pudieron borrar la mancha indeleble de sospecha que había caído sobre su incapacidad para ocupar el cargo.

Y ahora, ¿Cómo no? llueve sobre mojado. La publicación de sus conversaciones amistosas, distendidas, relajadas, descaradas, impúdicas y rigurosamente impropias de una fiscal de la Audiencia Nacional en ejercicio, con uno de los personajes ya entonces más oscuros de la historia de la Policía la han dejado desnuda ante sus propias imprudencias. Y no se trata de si llamó “maricón” a su ahora compañero de Gobierno y entonces compañero en la Audiencia Nacional, el juez Grande-Marlaska. Eso la desacredita seriamente como mujer progresista defensora de las causas de exigencia de respeto hacia los colectivos LGTBI y daña de rebote a la imagen que pretende exhibir este Gobierno pero no la inhabilita como ministra de Justicia.

Lamentablemente, no ha quedado ahí la cosa, con ser algo de extrema gravedad. La segunda entrega del portal moncloa.com, hoy asaltado por la policía acatando órdenes de la no menos peligrosa, Carmen Calvo sitúa a la “Lola” con dirección a los puertos. Porque Dolores Delgado cuenta en esa misma comida con Villarejo y otros policías que en el transcurso de unos cursos de formación llamados Aula Iberoamericana que el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) organizó en Cartagena de Indias (Colombia) entre 2001 y 2009, ella vio a jueces del Tribunal Supremo y a fiscales de la Fiscalía General manteniendo contactos con propósitos evidentemente sexuales con menores de edad. Acusación que ella misma a reconocido, por tanto, en lugar de intervenir a Moncloa. com habría que premiarle.

El calibre de la acusación es extraordinario y obliga de inmediato a hacer la pregunta que ha formulado ya Izquierda Unida: “¿Y por qué no alertó a las autoridades colombianas de esos posibles delitos?”. Porque ella debería saber que en Colombia se persiguen judicialmente esas actividades. Pero es que, además, ese relato evidencia varias cosas. Una, el grado de amistad y extrema confianza que la ministra mantenía con sus interlocutores, todos alrededor del oscuro Villarejo con quien celebraban alegremente la concesión a éste de una medalla. Dos, su grado de de frivolidad al contar una escena semejante como si fuera una anécdota llamativa, sin darse cuenta de que estaba poniendo en la picota a los representantes de la cúpula del Poder Judicial. Tres, su falta de profesionalidad porque, si eso sucedió como cuenta, hay que recordar que ella es fiscal, es decir, titular de la acción penal que puede y debe actuar de oficio, además de a solicitud de la víctima. Cuatro, su grado de frivolidad al asegurar que las personas de las que supuestamente se hacían acompañar los magistrados del Tribunal Supremo y los miembros de la Fiscalía General del Estado eran menores, circunstancia que no se molestó en acreditar antes de formular una acusación de esa envergadura. Todos esos elementos se suman para acreditar que la señora Delgado es una insensata, característica que resulta del todo incompatible con el ejercicio del cargo de ministra de Justicia.

Al CGPJ no le consta que Delgado asistiera a ninguno de los cursos en Colombia de los que habló ante Villarejo. Es decir que, revisados los participantes en los cursos de formación Aula Iberoamericana que el CGPJ organizó en la ciudad colombiana de Cartagena de Indias, “Dolores Delgado, no figura entre los asistentes”. En una palabra, que ella no estaba o no formaba parte de la comitiva oficial. Por esa razón, magistrados del TS consultados por la agencia de noticias sugieren que o había acudido a otro evento o “estaba allí acompañando al juez Baltasar Garzón”. Hay amores que matan.

El PSOE hundido, pero no convocará elecciones. La Ministra, Delgado, ahora sí admite haber llamado “Mar-icón” a Marlaska. Oficiosamente, ambos están dimitidos.



blog de Juan Pardo

La Ministra de Garzón, Dolores Delgado admite ahora que sí llamó "maricón" a Marlaska, pero "no por su condición sexual", se lo llamó porque del odio al amor solo hay un paso.  Como publicaba ayer en mi artículo.. Está mujer junto a la vicepresidenta, Carmen Calvo viven por y para el sexo, pero ¡joder¡ se lo costeamos los españoles. Le decía el excomisario, Villarejo en presencia de Garzón: “Lola eres demasiado ligera de cabeza”, a lo que Garzón contestó: “Más que demasiado….solo tienes que hacer lo que yo te diga” Lola llorando, me tengo que ir.

"¿Puedo contar lo de este?", pedía permiso Dolores Delgado a Baltasar Garzón en la cena con José Manuel Villarejo y la cúpula policial. "Sí", respondía el juez inhabilitado. Y la hoy ministra de Justicia, entonces fiscal de la Audiencia Nacional, la soltaba: "Marlaska es un maricón".

En el desayuno informativo de este martes, la primera aparición de Lola Delgado, después de las filtraciones, explicaba: "Y ahora surgen grabaciones de una comida en la que participo de hace 9 años en las que no tenemos los audios completos sino trocitos solapados y pegados donde se afirman determinadas cosas que el que me conozca y, entre ellos, mi compañero Fernando Grande-Marlaska, con el que sí he hablado, sabe que no me refiero a él. Es mi amigo desde que llegué a la Audiencia Nacional y tenemos una estrecha relación de respeto personal y profesional, es una persona a la que quiero y no quiero hablar de sentimientos. Me ha dolido mucho". Pero resulta que hay conversaciones más recientes, Lola.

Esta mañana no se había referido a Marlaska. Ha tardado dos horas en desmentirse, porque le han comunicado que hay otras grabaciones. El Ministerio de Justicia ha aclarado que la titular del departamento sí se refirió al ahora responsable de Interior Grande Marlaska pero que no hizo referencia a la condición sexual del entonces juez de la Audiencia Nacional al llamarle "maricón". Esta palabra, tantas veces criticada por los socialistas, al parecer en ella no tiene importancia, en la mía tampoco, pero yo ni soy socialista ni Ministro de Justicia ni se lo diría a nadie. 
  
Cómo estará en el PSOE que esta mañana: Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, ha aplicado una subida salarial de los diputados del Congreso del 1,75%, lo que supone unos 1.000 euros más al año para cada parlamentario. Sánchez ha puesto en marcha la medida meses después de haberla criticado en la oposición y de asegurar que sólo aprobaría un aumento del 0,25%. Por el contrario, las pensiones han subido el 1,6%.

También esta mañana el CIS del PSOE publica una encuesta. Los mismos socialistas ordenaron que solo hubiera una encuesta cada tres meses y, ahora para seguir mintiendo la publicarán cada mes. Dice:

El CIS, ahora mensual de la nueva -era Tezanos-  da como ganador al PSOE con un 30,5% de la intención de voto, por encima del PP, segundo con un 20,8%; de Ciudadanos, tercero con el 19,6, y alejado de Podemos, que obtiene un 16,1%. Tipificando que en “intención de voto” el PSOE perdería un 5%. Los que sabemos un poco de estos algoritmos nos hemos dado cuenta que ”sin darse cuenta” el CIS han cambiado PP por PSOE porque los socialistas serían los últimos de los cuatro. Pero para satisfacción de los populares, un miembro o miembra del CIS ha filtrado, como ayer anticipé que el PP está rozando la mayoría absoluta.  

La única misión de la Ministra de Justicia y su dueño, Garzón es inhabilitar a Pablo Llarena, para liberar a los presos políticos….




El Juez Llarena no merece la venganza política de Garzón utilizando a su amiguísima Ministra de Justicia.

A tantos errores de tanto estruendo y en tan poco tiempo como ha cometido Dolores Delgado, Ministra de Justicia se le denomina VENGANZA con dádiva....restablecer en la carrera judicial a su demasiado amiguismo, Baltasar Garzón. La exigencia moral y jurídica de amparar al juez Llarena y a las instituciones españolas ante las fraudulentas estrategias secesionistas son incompatibles con la justa justicia. Lola Delgado no solo está exhibiendo una ausencia de criterio desasosegante en el reto de mayor calado de su cartera, sino que parece no medir las consecuencias que sus irresponsables actos pueden acarrear. Ya que no a la ingenuidad, solo a la perversidad cabe atribuir la falsa transparencia con la que el Ministerio de Justicia ha filtrado el coste previsto por la contratación de la defensa de Llarena.

Creo haber leido que el Ministerio de Hacienda ha librado un dinero absurdo para contratar la defensa jurídica al bufete belga Liederkerke Wolters & Waelbroeck Kirpatrick. De primeras, hay que felicitarse de que la desautorización de Pedro Sánchez a Delgado ayudara a cambiar de opinión a la ministra, quien hasta hace poco consideraba la demanda contra Llarena fruto de sus "actos privados". Sin embargo, la forma en la que se ha publicado el coste del bufete levanta, cuando menos, algunas suspicacias. "El valor de la adjudicación asciende a 450.413,22 euros, a los que hay que sumar 94.568,78 en concepto de impuestos, lo que supone un total de 544.982", se lee en la nota. 

Pero, en realidad, el montante ahí desglosado no es el pago efectuado, sino el presupuesto máximo del que dispone el Ejecutivo. Así, la defensa se retribuirá en función de las horas trabajadas y, en el caso de que el juez belga no admita la demanda, el importe caería a una cifra muchísimo menor. ¿Cuál es el objetivo de la ministra con esta maliciosa transparencia? Confundir al  pueblo. 

¿Cómo puede haber políticos tan ruines, sectarios e ignorantes como  Alberto Garzón: "Se le mete una querella por bocazas y ahora pide amparo". De una fiscal de vasta experiencia que conoce bien el funcionamiento del Estado de derecho, como se le presume a Delgado, se espera un escrúpulo ejemplar en el ejercicio de su cargo; no la astucia desleal propia de un político vengativo, capaz de disfrazar de honestidad la filtración demagógica de una cantidad de dinero público destinada a un asunto de justificada naturaleza.

La Ministra de Justicia, perdón el exjuez Garzón, a la caza del Juez Llarena, si le inhabilitan y Zaplana muere en la cárcel sería la heroína del soviet catalán.




Dolores Delgado, Ministra de Justicia en funciones ha tenido que recular, después de que todas las asociaciones de jueces y fiscales (salvo Jueces para la Democracia –jueces socialistas y podemitas- -JpD- y Unión Progresista de Fiscales (UPF) denunciaran que el Gobierno deja desamparado a Llarena ante el ataque lanzado contra él por el Puigdemont desde Bruselas, en un intento de deslegitimar toda la causa abierta contra los golpistas en el Tribunal Supremo, desde un Juzgado de Bélgica que carece de competencia para ello. Si la simple existencia entre los vivos de Carles Puigdeont es triste que, además, un magistrado español, en este caso el Juez Llarena tenga que acudir por demanda judicial, al país con mayor delincuencia de la UE, o sea, Bélgica que por no haber no hay ni Gobierno reconocido es como para vocear a la justicia española. 

Resultaba sorprendente por injusta la decisión de la  Ministra de Justicia de no asumir la defensa del juez Pablo Llarena tras la demanda interpuesta contra él por Carles Puigdemont en Bélgica. El fugado de la Justicia española y otros cuatro ex consellers acusan al magistrado de falta de imparcialidad por unas declaraciones realizadas tras asistir a una conferencia en Oviedo el pasado febrero. Al parecer, Llarena habría dicho algo tan ordinario y puesto en razón como que en España no hay presos políticos. Pero a la Justicia belga  con decisiones como esta, sumadas a su ya tradicional desprecio a la institución de la euroorden- le ha faltado tiempo para admitir a trámite la demanda de Carles Puigdemont, que persigue la inhabilitación de Pablo Llarena para que no pueda seguir investigando.

De Bélgica poco podemos esperar, pero del Gobierno de España tenemos derecho a esperar que no compre las burdas patrañas de la propaganda separatista, según las cuales Llarena quedaría invalidado como juez instructor por opinar que España es una democracia plena. Ante semejante base argumental, la ministra del ramo negó el respaldo al magistrado porque "supondría defender a un particular por afirmaciones de carácter privado ajeno a su función". ¿Cómo va a ser ajeno a la función de Llarena explicar que en España no hay presos políticos? Bien está que el Ministerio anuncie que se personará si los tribunales belgas entran a cuestionar la instrucción del independentismo, pero al mismo tiempo abandona a Llarena en la absurda demanda presentada por el prófugo de la justicia española, Carles Puigdemont..

Pero hay otro motivo que ha obligado a la Ministra a dar marcha atrás. Un nutrido grupo de magistrados del Tribunal Supremo amenazó con dar plantón a la ministra de Justicia, Dolores Delgado, en el solemne acto de Apertura del Año Judicial 2018-2019, que se celebrará el próximo 10 de septiembre DM y que estaba estudiando la posibilidad de habilitar a su amiguísimo, exjuez Garzón,

Si habilitan al exJuez Garzón con el apoyo de su banda de podemitas, malsanos socialistas, independentistas, etarras y gente de mal vivir. Los españoles, personas sensatas que viven en España no tendríamos que dispersar por el África subsahariana y Venezuela.

Cabe recordar que Llarena no sólo sufre esta ofensiva judicial del prófugo de la Justicia Carles Puigdemont. El juez del Tribunal Supremo y su mujer se han visto obligados a abandonar Cataluña debido al acoso que sufrían por parte de los independentistas: le montaron escraches, hicieron pintadas amenazadoras ante su casa y difundieron en las redes sociales datos personales de su mujer, ante la completa pasividad del Gobierno.

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Juan Pardo. juanpardo15@gmail.com