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La izquierda española pide el relevo sin prisas de Pedro Sánchez y su banda.



 Pedro Sánchez no puede seguir abusando de sus socios de Gobierno. Sobre todo, el Partido Comunista, enquistado en Sumar, está que trina. En el diario digital Vozpópuli, Gonzalo Araluce restriega por la cara de la extrema izquierda la nueva actividad militar de los cazas F-18 de España junto a los G-550 de Israel en las maniobras militares desarrolladas durante doce días en la base griega Andravida.

El presidente del Gobierno certificó que la colaboración con Israel se reducía a cero y Yolanda Díaz Iscariote aceptó la afirmación de Pedro Sánchez y su explícito compromiso. No ha sido así. El inteligente diputado de Izquierda Unida, Enrique Santiago, ha exigido al Gobierno explicaciones serias sobre la anomalía detectada por los servicios de Sumar.

Tanto va el cántaro a la fuente que está en trance de romperse. Al Partido Comunista y a otros varios de extrema izquierda refugiados en Sumar les interesa mucho que la coalición gubernamental permanezca con su cuota de poder para los ultraizquierdistas. Pero no a costa de que Pedro Sánchez les lidie con la mano izquierda y les comprometa ante sus electores.

Difícil saber lo que va a ocurrir con la contienda abierta. Lo probable es que el sanchismo desarrolle alguna fatigada explicación y que Yolanda y su séquito acepten. Pero se acercan las elecciones y no se puede descartar que la extrema izquierda, sobre todo la del Partido Comunista, considere que ha llegado el momento de escindirse de una alianza tan frágil y engañosa.

Las navajas cachicuernas están en alto. Y antes de que brillen sus aceros se espera que el Gobierno dé una explicación y consiga aplacar la ira que la nueva colaboración hispano israelí ha levantado.

El PSOE dispuesto a dividir la Iglesia Católica.... CON LA IGLESIA HA TOPADO.

  


   El diario La Razón, eficazmente dirigido por Francisco Marhuenda, Rocío Esteban ha publicado una entrevista con el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida. Se trata de un documento periodístico de primer orden que subraya la calidad profesional de la periodista que lo ha realizado.

 Entre cien afirmaciones en las que el alcalde demuestra su sagacidad política, quiero referirme a esta por su actualidad: “La izquierda no adora al Papa Francisco. Solo quiere sembrar discordia dentro de la Iglesia”. Acierta Almeida. Seguramente hay excepciones, pero el espectáculo de los intelectuales, políticos y periodistas de izquierda y de extrema izquierda volcados en el elogio al Sumo Pontífice Francisco apenas encubre el propósito de dividir a la Iglesia Católica para resquebrajarla. El divide y vencerás es una fórmula política utilizada mil veces desde Julio César, casi siempre con resultados positivos.

 Después de la Monarquía japonesa, la Iglesia Católica es la institución más antigua de la Historia. Ha superado los más varios embates y todas las maniobras sectarias y excluyentes. Los cardenales que ayudarán al Espíritu Santo a elegir al nuevo Pontífice lo saben muy bien y aunque incluso las personas más inteligentes si no se tragan el elogio al menos lo paladean, votarán conforme a lo que consideren lo mejor para la Iglesia Católica. El nuevo Papa podrá diferenciarse en matices de Juan Pablo II o de Francisco, pero la doctrina de Cristo permanecerá, como ha sucedido a través de la continuidad de los siglos. Los ataques desmesurados de algunos representantes de la ultraderecha contra el Papa fallecido, los elogios reiterativos de cualificados hombres y mujeres de la izquierda y la ultraizquierda, no van a alterar la serenidad del Cónclave. Tampoco distorsionarán la marcha de la Iglesia Católica. La anécdota es circunstancial, la categoría permanente. El divide y vencerás puede hacer daño, pero no ensombrecer la realidad de una Iglesia que el domingo demostró su ecumenismo, su universalidad y su libertad. Porque, conforme al Evangelio de San Juan, es la verdad lo que nos hace libres.

Los nacionalistas odian España y a sí mismos.

Blog de Juan Pardo

La tremenda paliza que una banda de encapuchados propinaron a un estudiante de Vitoria al grito de "español de mierda" es un hecho gravísimo que se suma a otros ataques similares en Cataluña. El joven pertenece a una asociación que defiende la unidad nacional, motivo por el cual fue agredido. En una estrategia que recuerda a la de los cachorros de ETA, organizaciones radicales movidas por su odio hacia lo español protagonizan cada vez más actos violentos, envalentonadas por un clima auspiciado por partidos que jalean o minimizan esa violencia. La mayoría de las formaciones vascas, incluido el PSE, trataron de desdibujar el episodio como algo de «tiempos superados». Pero la realidad es que hoy crece la radicalización y el odio contra lo que representa España.