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El presidente del gobierno, Pablo Iglesias y su correveidile, Pedro Sánchez envían a Bruselas unos presupuestos populistas que abren más brecha entre ricos y pobres.


Blog de Juan Pardo

El presidente del gobierno, Pablo Iglesias, a través de su correveidile, Pedro Sánchez ha remitido a Bruselas un plan presupuestario que, en palabras de la portavoz Isabel Celaá, “blinda el estado de bienestar”. Podemos dormir tranquilos. Es una pena que el gobierno socialista de Zapatero no supiera que eso se podía hacer, con lo que se hubiera evitado los recortes que tuvo que hacer como consecuencia de la crisis financiera tras la caída de Lehman Brothers, de la que se acaban de cumplir diez años.

La autosatisfacción es uno de los denominadores comunes de los ministros de un gobierno que, pese a su escaso apoyo parlamentario, cree estar llevando a cabo una transformación histórica de la sociedad y la economía española.

A lo que vamos, números. El borrador del presupuesto prevé un recorte del déficit público para 2019 de 0,9 puntos porcentuales de PIB (lo que significa bajar la diferencia entre ingresos y gastos en unos 11.000 millones respecto al déficit que se espera para este año). Ese es un ajuste muy importante, pero veremos si suficiente para los criterios comunitarios.

La Comisión Europea tiene que aceptar, de entrada, que España cambie sustancialmente sus objetivos. El gobierno de Rajoy se había comprometido con la Comisión a rebajar el déficit al 1,3% del PIB el año que viene y el gobierno de Pedro Sánchez eleva ahora esa cifra al 1,8%; es decir cinco décimas más. Cada vez que hablamos de una décima de PIB hablamos de más de 1.000 millones de euros, por lo que esa diferencia no es baladí.

El comisario Moscovici, escaldado de los regateos de última hora, ha adelantado que “con España siempre hay sorpresas”. Claro que teniendo sobre la mesa el plan presentado por Italia (que pretende triplicar su déficit), lo de Sánchez le puede parecer hasta gracioso.

Con los números presentados, el gobierno no cumplirá el déficit en 2019. Pero lo relevante es si el presidente logra el apoyo de los independentistas

Con los presupuestos uno tiene siempre la sensación de que el gobierno está vendiendo una burra ciega: se les puede bautizar como “presupuestos del cambio”; “presupuestos de consolidación fiscal”; “presupuestos que garantizan el estado de bienestar”, etc. Al final, lo que hay que descubrir es dónde está el truco.

Con el borrador presentado el lunes por las ministras Nadia Calviño (Economía) y María Jesús Montero (Hacienda) lo primero que hay que decir es que es prácticamente imposible saber es si las cuentas se van a cumplir o no, porque nos faltan datos básicos para saberlo (como, por ejemplo, cuánto va a aumentar la recaudación por IRPF, por IVA, etc.). El gobierno, en su afán propagandístico, ha incluido en los cuadros de ingresos y gastos partidas de diferentes administraciones (comunidades autónomas o ayuntamientos), cuando no de la Seguridad Social (revalorización de pensiones, subsidio a mayores de 52 años, etc.), de tal manera que es difícil saber qué se incluye en las cuentas del Estado cuando se calcula la cifra de déficit.

La aseveración de la ministra Calviño de que España hará una reducción de déficit estructural (el que no depende de que la economía vaya mejor, sino de reducciones de gastos o subidas de impuestos) del 0,4% del PIB (lo que supone 4.800 millones) no sabemos cómo se va a cumplir, más allá de la voluntad expresada por la titular de Economía.

El voluntarismo está presente en la escasa y confusa información aportada el pasado lunes: la recaudación por el nuevo impuesto a las empresas tecnológicas se eleva a 1.200 (el gobierno anterior lo había establecido en 600 millones); la lucha internacional contra el fraude se estima que generará unos ingresos de 500 millones (una cifra sin ningún sustento), o los 218 millones que se esperan recaudar con la limitación al pago en efectivo por encima de los 1.000 euros, que no se conoce en base a qué se obtiene tan redonda cifra.

Pero, incluso dando por hecho que todas esas estimaciones se cumplieran, según el borrador presentado, la reducción del déficit estructural se limitaría a 2.500 millones y suponiendo una mejora en los ingresos fiscales de 6.400 millones (lo cual es mucho decir), la reducción del déficit quedaría ligeramente por debajo de los 9.000 millones de euros: es decir, que en 2019 España superaría ligeramente el 2% de déficit y se quedaría a más de 2.000 millones de distancia de lo comprometido en el plan.

Las trampas no van a provocar el descarrilamiento de la economía, aunque sí la van a colocar en peor situación para afrontar una desaceleración

Sin embargo, no debemos dejar que los árboles nos impidan ver el bosque. El presupuesto es un instrumento político y, para el gobierno, su aprobación significa estabilidad. Nadie se va a fijar en esas pequeñeces, unas décimas arriba o abajo, qué más da. De hecho, la medida estrella del pacto entre Sánchez y Pablo Iglesias, la subida del salario mínimo interprofesional a 900 euros, no tendrán impacto en el techo de gasto del presupuesto.

El presidente del gobierno ha presentado un borrador que, con correcciones, seguro que terminará contando con el visto bueno de Bruselas. Si España baja del 3% este año, dejará de estar sometida al procedimiento de déficit excesivo. Las trampas no van a provocar el descarrilamiento de la economía, aunque sí la van a colocar en peor situación para afrontar una desaceleración que ya se apunta en el horizonte cercano (el gobierno ha reducido el crecimiento para este año y para el próximo una décima).

Lo relevante es si Pedro Sánchez consigue que los independentistas le den su apoyo. El del PNV puede darse por seguro, si logra algo a cambio. ERC parece bizcochable, pero JxCat se resiste (sobre todo Puigdemont y su vicario Torra, que quieren mantener el pulso mientras el gobierno no ceda en la autorización de un referéndum de autodeterminación).

Lo que está en juego no es el futuro inmediato de la economía, sino si Sánchez logra que los independentistas le den un voto de confianza ¿A cambio de qué? Eso tampoco he podido descubrirlo en este farragoso borrador.

El capital, a través de los políticos, ordena crisis sobre crisis ¿Hasta cuándo?

Globalización es un término adaptado por la corrupción para globalizar todas y cada una de las formas en que se enmascara el capital. En español se debería llamar mundialización. Si global es mundial, globalización es mundialización. En definitiva, no es otra cosa que la integración  de las diversas sociedades internacionales en un único mercado, por supuesto, capitalista y corrupto.
Pero si hay una diferencia consustancial en los países latinos, el poder político no sirve al pueblo, se sirve del pueblo para abrir más espacio entre capital humano y económico. Salvo raras excepciones como el movimiento bolivariano que, sencillamente, con el capital piensan “reinar” el paraíso. Berlusconi ha querido jugar a capital con poder y los mismos suyos le han puesto en su lugar de descanso. Aunque aún no está acabado Il Cavaliere, sin lugar a dudas resurgirá con el apoyo del FMI y del Banco Mundial. Italia, no aguanta el envite.
En lo que llamamos frecuencia de vida, crisis, o qué se yo:  ya no puede ser mayor el control del poder político por el poder económico. Según Forbes, el número de multimillonarios está creciendo de manera alarmante tanto en dinero como en patrimonio justo desde la quiebra de Lehman Brothers ¡Eh ahí la crisis¡. El capitalismo neoconservador liderado por Reagan y Thatcher se ha desembarazado de los mínimos éticos que los políticos fingen, y alcanza su cénit en los peores momentos de la crisis mundial.
Como decía, anteriormente, Los multimillonarios según Forbes  o Davos Men, no suelen abandonar a los suyos, pero el error de Berlusconi ha sido querer jugar en las dos áreas, la capitalista y la política, a despecho de la táctica oligárquica de camuflarse en una aparente identidad diferencial. Los políticos están para prepararles la era, y ellos para la cosecha. La presuntuosidad norteamericana y la opacidad europea no son cualidades tan antagónicas como determinantes. Los profusiones de la riqueza acumulada y las retribuciones escandalosas se han hecho inocultables y todo forma parte de la común cosmología. Cuando se reunen en la pacífica Suiza concentran en un pequeño espacio y por pocos días la mayor tajada de opulencia de un mundo aún lacerado por el hambre y la sed, diezmado por la enfermedad o aplastado por las catástrofes del cambio climático que ellos provocan. Y allí se entretienen con edificantes mensajes de amor al pueblo y ayuda desinteresada, de filántropos ya estamos nutridos.  Además, , protegidos por auténticos ejércitos de militares, policías, agentes secretos y redes de bloqueo electrónico.
Pero si, ese mundo misterioso e insatisfecho podría incluso redimir la simpatía de un personaje de commedia dell'arte  como Berlusconi, bocazas, fanfarrón, rijoso y banal. Pero hay que tener un sólido estómago para tolerar sus gracias. Obama siempre se salva por los pelos de los peores trances, aunque en todos pierda prestigio. Cuando sabemos que sus campañas han estado básicamente financiadas por Wall Street, queda claro quienes le salvan. Berlusconi se equivocó al creerse capaz del poder absoluto, económico y político, y le han dejado caer de manera ominosa. Una vez caído, tratarán de borrar hasta su huella, porque para los "Davos Men" es pésima la imagen revolcada de uno de los suyos por meterse a político. Ellos los prefieren al servicio por una mamandurria.

El mundo se divide, sobre todo, entre indignos e indignados, y ya sabrá cada quien de qué lado quiere o puede estar si el otro le deja. 

Política a la carta y menú de economía.



Aznar es el más bajo y con bigote
Aun recuerdo aquella izquierda moderna, de diseño y que vendía libertad, socialistas que vestían en París, adinerados derrochadores sin estilo y con vagancia. En Barcelona -durante los años de Pascual Maragall y la herencia de la gauche divine-, tomó ejemplo del progresismo bienpensante de París. En el Reino Unido -durante los años de Tony Blair y del nuevo laborismo-, la referencia fue la Administración Clinton, mezcla casi perfecta de crecimiento económico, moral pop y una cierta conciencia social. Gracias a los Juegos Olímpicos, la transformación urbana de la Ciudad Condal fue palpable y eso ayudó a situarla en el mapa europeo, aunque siempre quepa preguntarse si primó la estética por encima del contenido. En el caso británico, la valoración de aquellos años resulta todavía dudosa, entre la fraudulenta Guerra de Iraq, los repetidos fracasos de la inversión pública y el aletargamiento económico. No olvidemos que con Clinton -y Blair- se abrió la espita de los derivados financieros que terminarían produciendo la catástrofe de 2008 -con la caída de Lehman Brothers- y la posterior nacionalización de los principales bancos ingleses. Pero ese era también el socialismo de caviar, sofisticado aunque pueril, ingenuamente à la page, sujeto a la retórica del eslogan, moralmente fluido y, sobre todo a partir de las generaciones nacidas en los 50, marcadamente pop en su sensibilidad. En el caso español, Rodríguez Zapatero no pertenecía a este movimiento, sino que representaba más bien una evolución y un retroceso del modelo original. Diríamos que su rostro dogmático lo alejaba demasiado del caviar, así como sus apresuradas lecturas acerca de los ideales del republicanismo moderno. Además, tampoco hablaba inglés, por lo que carecía de la necesaria credencial cosmopolita. Sin embargo, no era mi intención opinar sobre el socialismo o ZP, sino sobre el caviar -esto es, sobre el lujo como sinónimo de la ignorancia políglota coon fujo de ignorancia.
.El reciente informe del FMI sobre España, quintaesencia de lo que podríamos denominar la cultura del caviar, esta vez de derechas, según resulta habitual en este organismo. Existe un conservadurismo de caviar, como hay una izquierda ídem, con virtudes, defectos y sensibilidades muy similares: básicamente desencarnados, ajenos a las tradiciones, gustos y costumbres de las distintas sociedades. Se mueven de cumbre en cumbre, compartiendo residencias de lujo, informaciones privilegiadas y marcas Premium. Casi por definición, carecen del necesario contacto con la calle o de la cultura indispensable para mirar la realidad sin las anteojeras de la ideología que ni existe.
Es gracioso, pero  hay mucho de valioso en el último informe del FMI y haría bien el gobierno de Rajoy en tomar nota. El futuro de la economía española no puede depender del consumo interno -al menos, no en exclusiva-, sino que requiere shocks de productividad, apuestas liberalizadoras en sectores fuertemente intervenidos y profundas reformas de modelo educativo. En suma, un pensamiento estratégico de cómo queremos interactuar en el nuevo orden global y no la suma de parches con que se hace frente a las emergencias. Pero las recetas del FMI adolecen del mismo sabor neutro de la cocina deconstruida. Las resoluciones se dictan ignorando las características propias de cada sociedad, su particular modelo de crecimiento, sus tradiciones políticas locales y, en definitiva, los pactos de lealtad que constituyen el humus de la concordia y el desarrollo. Ahora nos recuerdan que la senda de la prosperidad pasa por recortar de nuevo los salarios -un diez por ciento- y debilitar, aún más, el Estado del Bienestar: pensiones, sanidad, educación, asistencia social? Más precariedad, en suma, y mayores desequilibrios, mientras se preserva una elitista lógica financiera. Nadie pone en duda la necesidad de racionalizar un sistema imperfecto ni los sacrificios que forzosamente ello exige. Pero la demagogia no es un privilegio exclusivo de las clases populares. La fría lógica de los números también yerra, aunque venga dictada por los hombres de negro del FMI y por su batería de expertos. La economía -al igual que la política- no es una ciencia exacta. Las teorías económicas son frutos de fracasos anteriores y en tiempo de crisis no son nada recomendables. Todas, todas carecen de práctica.

La única solución de España es otra España.



La crisis en la que se  ha atascado España, no tiene solución ni a corto, ni a medio, ni a largo plazo. Sencillamente vamos en caída libre. Por muchos hombres de negro (Troica), por muchos sesudos de la UE que nos "analicen", por mucha savia de brotes verdes que nos inyecten o  por mucho "el próximo año será mejor" poco o nada pueden hacer, solo empeorar -más gastos-

El caos económico en el que nos vemos envueltos, su origen, sus  causas y las posibles soluciones, el contexto internacional, las tendencias de las materias primas, la burbuja, la productividad, los chinos, la prima de riesgo y un sinfín de tonterías reales más son fruto de las conclusiones desarrollando modelos teóricos y elaborando metodologías objetivas de estudio, o como es muy normal decir ahora, diseñando escenarios diversos y tomando el que consideran más creíble. Los actores económicos tomarán sus decisiones en las escenificaciones que decidan  la clase política.  Solo se trata de vividores de la política en su estado puro. Si de por si, ya son supercorruptos los políticos esta chusma engañan a los políticos. Los mismos que aconsejaban invertir en el  Lehman Brothers, el día antes de su quiebra son los que estamos pagando para que nos diseñen  "no se qué" Cuando si de algo puede presumir España es de tener los mejores economistas, ingenieros, médicos........ del mundo. Tenemos una de las mejores o la mejor Universidades del mundo (Navarra) lo digo yo que, posiblemente sea de lo único que se. Tomad buena nota: Ha pagado Australia 17 millones de euros por dos ingenieros y se reserva la opción de un tercero que está en segundo de carrera.  Ha contratado Canadá a tres  MIR y aun les queda un año  pagándoles 1.5 millones de euros/año NETOS y ...... Mientras, me acaban de comunicar que 247 alumnos de la Universidad de Almería, no se pueden examinar por no haber pagado las tasas, uno de ellos debe 152 euros y os puedo asegurar que, posiblemente, sea el mejor alumno de  la UAL¿Cuánto pagarían por un político español en cualquier país del mundo? Solo hay que echar un vistazo a la prensa internacional que es desde donde se sacan las mejores conclusiones de la viva realidad. 

No vayáis a tomar lo que voy a escribir por donde no recomiendo. Posiblemente, desde ya, sea aconsejable el independentismo/separatismo o llamadle como os de la gana. Como diría Darwin en estado puro "sálvese quien pueda" Si el separatismo es malo, en mi opinión, el centralismo tal y como están las cosas hoy, es peor. ¿cómo es posible que ayer, por ejemplo, una empresa participada por la Ministra de empleo, Fátima Báñez, esté implicada en los ERES de Andalucía? si, si. Es muy largo de explicar...Se trata de una empresa del padre .ya fallecido- de la que ella forma parte del accionariado. No solo lo de MercoSevilla, además , dicha empresa debe más de 30 millones de euros al BBVA, CAIXA, BANKIA y hasta al sursum corda. Este es el primer gol que le mete Arenas a Rajoy. Recordaréis que ya advertí de quien era la pájara/Ministra. Horas antes había saltado la golfada de González Pons, aquel que hizo llorar a media España con los escraches. Ahora resulta que tiene un poso/picadero y no, precisamente de caballos,  cuyo alquiler mensual de casi 3.000 euros paga el PP a la empresa Everland SL, propiedad del exdiputado, Jesús Merino y de Guillermo, Exalcalde de Majadahonda ambos imputados tanto en el cielo como en la tierra y por si faltaba poco el guaperas llorón cobra 1800 euros/mes de dieta.  Horas antes,  la Ministra de Sanidad, Ana Mato o Mató y exmujer de mafioso e imputado, Sepúlveda; declara ante el juez NO recordar si ha estado alguna vez en Islandia. Si malo es que mienta, peor sería que dijese la verdad. Yo, tampoco recuerdo si he estado una vez o ninguna en la China. ¡Manda huevos con la Ministra¡ 

¿Nunca os habéis preguntado por qué los países centro/Norte de Europa  están más desarrollados y más “civilizados” que nosotros?. Todos admiramos a los países escandinavos y otros países como Alemania y  Holanda; los aspectos que más nos llaman la atención muchas veces es  el orden, la limpieza, la seriedad, el compromiso. ¿Por qué  son así, por qué en Holanda o Austria hay un 4 % de paro y en España andamos por el 27%? ¿Somos los más tontos de Europa, los más vagos del planeta?

No, solo que allí la persona es lo primero,  el individuo es un ser legal lo normal es que todo el mundo cumpla con sus deberes, a cambio de sus derechos.  En definitiva, se confía en el individuo y  en el funcionamiento del sistema. ¿cómo vamos a confiar aquí en el sistema? 

Algunos de vosotros recordaréis que algo  o, posiblemente, más gordo pasaba con Felipe González. aquel ruin Presidente dimitió, convocó elecciones en las que el más votado fue Aznar que repartió trozos de España por doquier y donó a sus amiguetes Telefónica, Repsol, Ensidesa, Alhosa, Transmediterránea, ets. Por cierto, el CASO FILESA, causa principal de la dimisión de González lleva archivado 16 años, Aznar hizo como que se le olvidó en ocho años y el eje Rajoy/Gallardón parece iden de lo mismo. En el peor de los casos de las 112  causas, ya solo se podrían juzgar tres y una de ellas es al jefe de los jardineros de Moncloa, ya fallecido. Después, Zapatero, quizás el peor gobernante de la historia de España, pero dimitió.............y para qué?

Nada más, al que Dios se la de que san Pedro se la bendiga, pero yo no me clavo de rodillas, a menos que con pistolas me claven del todo.