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En la marisquería La Chalana de Madrid se compraron todas las mascarillas de España.

 

«La empresa que compró todas las mascarillas de España»: Así captaban a inversores en la trama de ‘Koldo’

«La empresa que compró todas las mascarillas de España»: Así captaban a inversores en la trama de ‘Koldo’


Koldo García le dijo al subteniente de la Guardia Civil detenido el 10 de enero que «José Luis» vendría desde el Congreso ese día a «tomar un vino»

La trama de corrupción que salpica al exministro de Transportes José Luis Ábalos y mantiene imputado al que fuera su asesor Koldo García, cogió la marisquería ‘La Chalana’ como su centro de negocios. Situado cerca del Ministerio, los agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil se camuflaron varios días durante el mes de enero de 2024 para grabar a los que la Fiscalía Anticorrupción sitúa en el centro de una trama de cobro de mordidas con cargo a la Administración por los contratos de mascarillas.

«Esto no es un dinero que he ahorrado yo de mis ahorros de toda la vida y lo estoy invertiendo aquí, ¿vale?, no es eso ni mucho menos. Para que te hagas una idea, una de las empresas que ha capitalizado esto fue la que compró todas las mascarillas de España, todas las mascarillas de España, ¿Vale?, o sea, que con eso ya te digo todo», con estas palabras el subteniente de la Guardia Civil retirado José Luis Rodríguez, detenido en el marco de esta operación, trataba de convencer a posibles inversores de que metieran dinero en un negocio de pizarras.

El juzgado de instrucción número 2 de la Audiencia Nacional accedió a las escuchas telefónicas de parte de los implicados en esta red que forman parte del sumario, al que ha accedido El Independiente. Así se captó por ejemplo esta conversación del 19 de enero de este año en la que el subteniente añade: «Que por cierto, las he gestionado yo a través del Ministerio del Interior, y esto son cosas que no tendría que decirte».

La Fiscalía Anticorrupción considera este negocio de pizarras un engranaje para blanquear el dinero del material sanitario que la empresa Soluciones de Gestión recibió en 2020. Hasta 53 millones de euros de distintas administraciones como Transportes, Interior, el gobierno autonómico de Baleares y el de Canarias.

Unos días antes, el día 15, el agente tiene una conversación con su mujer que según el informe de la Guardia Civil evidencia que «podría manejar fondos en efectivo relacionados con el negocio de las pizarras».

«Que te iba a decir, el dinero ese que tenía yo en la maleta, hemos cogido mil euros, pero quedaba más ¿no?», le pregunta a su esposa. A lo que ella responde de forma afirmativa, y él replica: «Igual tienes que hacer un ingreso de mil euros […] por el dinero ese que tengo que dar yo. Lo iba a dar ahora, pensaba que lo llevaba en la maleta y quedé como un gilipollas. No es culpa tuya», refleja la conversación.

José Luis Rodríguez también habla con Koldo, esta vez en una reunión en el restaurante. La Guardia Civil los captura en una imagen. Ambos desconfían de un empresario al que Anticorrupción ubica en la cúspide del entramado empresarial por el que el dinero terminaron enviándolo a Brasil y a Luxemburgo: Juan Carlos Cueto. El subteniente señala que Cueto se ha quedado con «20 millones» de la operación de las mascarillas.

José Luis: Es que Juan Carlos no me fío de él. ¿Tú te fías de él?, pregunto, mírame a los ojos, ¿te fías de él?

Koldo: No, no es de fiar…

José Luis: Escúchame, su palabra no vale…

10 de enero: «viene del Congreso a tomar un vino»

La conversación entre ambos sigue avanzando, hablan de lo caro que es hacer una obra y otros asuntos, hasta que Koldo señala: «José viene ahora después». Ese día, la UCO captó a Ábalos en la marisquería tiempo más tarde. El ahora diputado expresó en una entrevista esta semana que había «tiempo» que no veía al que fuera su asesor, pero ayer al hacerse público este encuentro se desdecía: «He tenido que ver la agenda y es verdad. Coincidimos el mismo día a la misma hora».

Lo cierto es que el sumario revela que esta «coincidencia» no fue tal porque Koldo se expresa en estos términos:«… que cuando termine del Congreso viene a tomar un vino conmigo… se lo digo».

El subteniente dice que él le dio «todo» a Cueto: «Yo le di todo a Juan Carlos, le di todo a Juan Carlos, él tiene la llave, no me puede traicionar porque sino…»reflejan las escuchas.


Sanchez piensa como entregarse o fugarse de España. Algún día, le tenía que llegar la hora.


Ninguna dimisión, salvo la suya, cierra el deleznable negocio ilegal montado sobre el drama mortuorio de la pandemia

La escandalosa trama de mordidas con la venta de mascarillas a, que se sepa ya, al menos dos ministerios y otros tantos gobiernos regionales, no se aclara ni se cerraría con la dimisión de José Luis Ábalos como diputado.
 
No estamos ante una rápida reacción de Sánchez y del PSOE para atajar un caso de corrupción repentino, del que nada podían intuir, sino ante un vulgar cortafuegos levantado para intentar que las llamas no arramblen contra todo el Gobierno.
 
Porque nada de lo que pueda haber hecho Koldo Aguirre, un subalterno señalado como imposible cerebro de la trama, pudo prosperar sin la autoridad de su jefe, el entonces ministro de Transportes y secretario de Organización del partido.
Y tampoco habría sido tan rentable sin las arbitrarias decisiones de Sanidad, Interior, Canarias y Baleares; firmantes de los contratos «a dedo» que beneficiaron a las empresas que, según la investigación judicial, abonaban a su vez las comisiones ilegales a los conseguidores.
 
La secuencia culmina en el propio Sánchez, por acción u omisión. Porque sólo él pudo ceder la gestión de las compras centralizadas a Ábalos, solo él impulsó un sistema de contratación urgente descontrolado y solo él controlaba a sus ministros, que difícilmente tomarían nunca decisiones de calado sin informar al presidente y obtener su visto bueno.
 
Lo cierto es que, mientras el Gobierno cerraba la actividad económica en toda España, provocando una de las dos peores caídas de PIB del mundo, una trama de socialistas se dedicaban a hacerse millonarios con dinero público, en un contexto de muerte, miedo y empobrecimiento.
 
Ningún dirigente serio puede pretender detener un caso tan escandaloso, con decenas de millones viajando incluso a paraísos fiscales, con una dimisión y cuatro compromisos retóricos.
 
Pero mucho menos uno que llegó al poder a lomos de la decencia impostada y la transparencia pretendida y ahora encabeza al partido protagonista, tal vez, del peor caso de corrupción de la historia. Porque ha habido muchos, y alguno tan obsceno como el de los ERE, pero éste es el único que se aprovechó del estado de shock de una sociedad encerrada en sus casas o, peor, en un tanatorio.

No es el caso Ábalos, es el caso Sánchez.

No es el caso Ábalos, es el caso Sánchez

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, interviene durante la cena inaugural del MWC, en Barcelona.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, interviene durante la cena inaugural del MWC, en Barcelona. EP

Tras retorcer las leyes a su medida, amnistiar o indultar por interés personal, colocar a los suyos en todas las instituciones del Estado y malgastar dinero público a manos llenas, quizá el caso de las mascarillas de Ábalos puede ser la tumba política de Pedro Sánchez. Es imposible creer que su secretario de organización del PSOE, a quien él colocó como hombre de su máxima confianza, ordenó la compra de decenas de millones a una empresa fake y él no se enteró de nada. Caben tres opciones, participó el presidente en el negocio, lo encubrió, o no fue avisado por las diferentes administraciones, todas de su partido, que participaron en la compra. Cualquiera de las tres opciones debería conllevar su dimisión.

Ábalos fue ministro de Fomento solo un año y seis meses. A los tres meses de ser nombrado, se realizó el primer contrato con la empresa de Zaragoza de 20 millones de euros. Empresa sin facturación ninguna hasta entonces y sin experiencia en el sector sanitario. Un mes después el segundo contrato por 12,5 millones de euros. Una semana más tarde otros 3,7 millones para la Comunidad Balear en un contrato verbal que ni siquiera se firmó antes de pagarlos. Dos semanas después 3,4 millones para el ministerio del Interior y 12,3 millones para la Comunidad Canaria. Siempre fue el propio Ábalos según la UCO, quien recomendó la empresa y Koldo García el intermediario nombrado por el ministro para la ejecución de la compra.

Durante ese año y medio se cerró el mayor de ellos, un mega contrato con Salvador Illa por más de 2.500 millones de euros. Se calcula que las comisiones ilegales recibidas superaron los 100 millones en efectivo. A Koldo le apodaban “el rápido” por lo veloz que era contando los billetes de 500 euros. Y cuando Ábalos deja de ser ministro, se termina todo, ya no hay más contratos con la empresa de Zaragoza. Toda relación contractual pasaba por que él ocupara el cargo. Aparentemente de estas comisiones participaba toda la familia de Koldo García, se ha demostrado que su hermano ingresó hasta 270.000 euros en dos años en efectivo y por cajero a sus cuentas privadas. En los pinchazos telefónicos con permiso judicial se escuchan conversaciones entre el presidente del Zamora Club de Fútbol y el responsable de la empresa zaragozana hablando de “chorizos”, según la investigación se estarían refiriendo a millones de euros. A la vez y según informaciones periodísticas, Ábalos tras ser cesado como ministro viajó a República Dominicana, Suiza y Angola sin que hasta el momento haya trascendido el motivo de esos viajes.

Si el presidente descubrió la trama y no lo comunicó, cometió un grave delito. Si nunca se enteró, una imperdonable negligencia que debería llevarle a la dimisión.

Recuerdo el día que fue cesado por Sánchez, el propio Ábalos estuvo durante semanas remodelando el gobierno junto a su amigo el presidente, los dos diseñaron a quién quitar su cartera y a quién dársela en su lugar. Hasta que llegado el último día y a pocas horas de anunciar los ceses y nuevas incorporaciones, Ábalos ve su nombre entre los de varios ministros cesados. No se lo esperaba, no le había dicho nada y Sánchez nunca dio explicación pública del motivo de su cese. Si fue porque el presidente descubrió la trama ahora investigada por la Guardia Civil y no lo comunicó, cometió un grave delito. Si nunca se enteró, una imperdonable negligencia que debería llevarle a la dimisión y convocatoria inmediata de nuevas elecciones. También fue negligente la actitud de Francina Armengol siendo presidenta balear, tras descubrir que millones de euros gastados en esas mascarillas no servían, eran quirúrgicas y no FFP2, en lugar de reclamar el dinero o denunciar a la empresa de Zaragoza, las guardó en un sótano de un edificio público de Palma durante tres años y dos meses, hasta el día anterior a la toma de posesión de la nueva presidenta balear, ese día reclamó el dinero invertido en su compra, más de tres millones de euros. ¿Por qué no lo reclamó antes? Porque eran las mascarillas de Ábalos, las recomendadas por el secretario de organización del partido.

Para Armengol y tantos más, siempre está por delante el partido antes que la supuesta malversación de dinero público. Para acabar, en un caso que puede alcanzar cifras astronómicas cobradas en comisiones fraudulentas no se entiende que Fiscalía haya dejado en libertad con cargos al intermediario que guarda todos los secretos, Koldo García, por mucho menos otros estuvieron en prisión preventiva durante meses. Hay un evidente riesgo de fuga que algunos aplaudirían para no verse salpicados en el caso Ávalos, que se va convirtiendo poco a poco en el caso Sánchez.

 

Los ingresos de la empresa investigada por comisiones se hundieron tras la salida de Ábalos de Fomento. Se puede superar los 500 imputados.

 

Otro caso Puigdemont a la vista (indultos). Los ingresos de la empresa investigada por comisiones se hundieron tras la salida de Ábalos de Fomento. Mascarillas y material sanitario.


José Luis Ábalos en una imagen de archivo

José Luis Ábalos en una imagen de archivo EFE

Las cuentas de la principal empresa investigada en la operación Delorme, que ha conllevado la detención de Koldo García, ponen de manifiesto que su principal fuente de ingresos era la administración pública, en concreto el Ministerio de Transportes que dirigía entonces José Luis Ábalos, para quien el detenido hacía labores de asesoría.

La Fiscalía Anticorrupción y la Guardia Civil investigan si García y otras 19 personas, entre ellas su pareja, cobraron cuantiosas mordidas a cambio de adjudicar contratos de material sanitario a Soluciones de Gestión y Apoyos a Empresas, una sociedad desconocida de Zaragoza y que nunca antes había hecho negocios relacionados con la sanidad.

El foco está en tres contratos que suman 40 millones de euros: uno por el suministro de mascarillas para Puertos del Estado por valor de 24,2 millones de euros, otra por suministro de estos cubrebocas para ADIF por un total de 12,5 millones de euros y una tercera adquisición de material de protección sanitario cuyo destinatario era la Secretaría de Estado de Seguridad por un total de 3,4 millones de euros. No se descarta que la cuantía pueda ser mayor, ya que la empresa suscribió contratos por 13 millones de euros con Canarias y las Baleares que investiga la Fiscalía Europea.

Ingresos desplomados

La empresa disparó su facturación y sus beneficios durante la etapa en la que estaba el ministro de Transportes. Estos ingresos, a su vez, coinciden con los momentos más duros de la pandemia, en el que el Gobierno compró millones de mascarillas a diversos proveedores. Sin embargo, las cuentas de Soluciones de Gestión se desplomaron tras la salida de Ábalos del ministerio, en 2021.

En concreto, la empresa facturó apenas dos millones de euros, lejos de los 53 del ejercicio contable inmediatamente anterior. Los beneficios también cayeron en picado y Soluciones de Gestión apenas obtuvo 200.000 euros de ganancias.

Los auditores admiten que "la totalidad de los ingresos de la sociedad provienen del suministro de equipos de protección individual a distintos entes públicos y privados".

Con el adiós de Ábalos del Ministerio de Transportes, la viabilidad empresarial de la empresa quedó dañada. En apenas dos años, según consta en el análisis de Insight View, el rating de riesgo pasó de ser positiva a “riesgo alto” por impagos. De hecho, en la escala de alerta por impagos pasó de 7 sobre 10 puntos a 1 punto sobre 10.

Ingresos en pandemia

La sociedad, dedicada al “servicio técnico de ingeniería y otras actividades relacionadas con el asesoramiento técnico”, obtuvo en el ejercicio fiscal de 2020 un aumento de sus beneficios del 469,61%, según las cuentas anuales depositadas ante el Registro Mercantil consultadas a través de Insight View.

En concreto, la cifra de negocios que mantuvo durante el primer año de la pandemia, y que coincide con la compraventa de mascarillas, fue de 53,13 millones de euros. El buen funcionamiento de su facturación sirvió para que la empresa declarara beneficios por valor de casi cuatro millones de euros. Un año antes, en 2019, Soluciones de Gestión y Apoyos a Empresas SL, acreditó números rojos de un millón de euros.

El resto de facturación fue destinado a aprovisionamientos ante el posible riesgo de impagos de los compradores con los que trabajaba la sociedad. De hecho, el auditor de las cuentas hace hincapié en este apartado. “Dada la incertidumbre existente en cuanto a la cobrabilidad del saldo, la sociedad ha procedido a deteriorar el importe al cierre del ejercicio”, remarca la visión de los expertos financieros que revisaron las cuentas del 2020.