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Pedro Sánchez, contra el CNI.

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Si el presidente cree que la directora del CNI no ha hecho bien su trabajo, ¿por qué no la destituye?

Juan Pardo Navarro

Moncloa ha desclasificado algunos de los documentos que transmitieron las fuerzas de seguridad y los servicios secretos en los días previos al asalto a la frontera de Ceuta. Pero, ante la evidencia de que el CNI sí había avisado un día antes de lo que podía ocurrir, y ver los titulares de la mayoría de los medios, Moncloa, en un gesto insólito, decidió arremeter directamente contra los servicios secretos.

En una nota sin precedentes, la presidencia del Gobierno transmitió este miércoles pasadas las 19 horas un comunicado por WhatsApp en el que se afirma que "en ningún momento el CNI envió un aviso o alerta formal a su cadena de mando ni a miembro alguno del Ejecutivo por ninguna vía". Por si esa fuera poca desautorización, en la misma nota se añade: "Un organismo que cree que al día siguiente se va a producir una entrada masiva no se limita a mandar un WhatsApp ambiguo a un cargo menor: lo eleva. Esa es su responsabilidad y competencia".

Si, de verdad, el presidente del Gobierno cree que el CNI no ha hecho bien su trabajo y que, gracias a ello, se produjo una entrada masiva de inmigrantes en Ceuta, ¿por qué no destituye a la directora del CNI? ¿Por qué no se atreve a destituir a la ministra de Defensa, que sigue empeñada en decir que los servicios secretos hicieron bien su trabajo?. El lío en el que se ha metido Moncloa ha sido tan evidente y burdo que, por la misma vía, pasadas las 20 horas, se transmitió otro mensaje para dar la impresión de que el CNI recogía velas: "El CNI emitió información sobre una campaña en redes sociales que llamaba al asalto a la valla de Ceuta, si bien no anticipó la magnitud y naturaleza de lo que terminó ocurriendo el día 30". ¡Moncloa haciendo de portavoz del CNI!. Lo nunca visto.

La desclasificación de documentos, que probablemente se decidió para adelantarse a una posible filtración desde la Audiencia Nacional, le ha salido a Sánchez por la culata. En lugar de calmar las aguas y demostrar, como se pretendía, que nadie alertó de lo que iba a ocurrir el día 30 de julio, lo que se ha constatado es que hubo varios toques de atención: el primordial, el del CNI del pasado 29 de julio.

Es decir, que lo que se deduce de esa desclasificación de documentos de los días previos al asalto a la frontera de Ceuta del pasado 30 de julio es que Margarita Robles ha sido la única persona del Gobierno que ha dicho la verdad.

Mientras que el ministro del Interior, Grande Marlaska, ha negado reiteradamente que el CNI hubiese informado con antelación de lo que iba a ocurrir, Robles defendió con la misma contundencia la labor de los servicios secretos que dependen de su ministerio. En su comparecencia en la Comisión de Defensa del Congreso el pasado 25 de agosto, Robles afirmó que tanto el CNI como el CIFAS (servicio de inteligencia del Ejército) "realizaron la labor que les era y es exigible". Fue aún más concreta: reveló que el día anterior a los hechos (el 29 de julio) el CNI avisó a la delegación del Gobierno en Ceuta de lo que podía ocurrir el día 30.

Ahora sabemos de manera fehaciente que el CNI avisó a las 13.52 horas del día 29 de julio: "Hay un llamamiento para asalto a la valla y mar mañana a las 20 horas... Hay dos grupos diferentes con un total de 180.000 seguidores".

¿Qué más quería el delegado del Gobierno para que se reforzara de manera inmediata la frontera? Reconozcamos que el CNI no advirtió de que muchos inmigrantes irían vestidos con aletas de hombre rana y que el número exacto de los que participarían en el asalto sería de 72.000. Pero eso hubiera sido más propio de las cualidades de la bruja adivina. Probablemente, el CNI tendría que haber dado la voz de alarma directamente al ministro del Interior. Pero con lo que hizo era más que suficiente para que se hubiesen encendido todas las alarmas.

La negativa de Marlaska a admitir que hubo varios avisos -entre ellos, el del CNI- sólo puede tener como explicación la búsqueda de una excusa para eludir su irresponsabilidad a la hora de tomar medidas. Ahora es evidente que el ministro del Interior no cumplió con una de las funciones primordiales de su ministerio: garantizar la seguridad de nuestras fronteras.

El presidente Sánchez tomó partido desde el principio por Marlaska. No le importó dejar por mentirosa a Robles, aunque fuera a costa de mentir él. Y luego vinieron los demás ministros en procesión; nadie se atreve a contradecir al "puto amo". Total, que dejaron sola a la única que decía algo parecido a la verdad.

Las desavenencias en un gobierno no son cosa que sorprendan. Hemos visto muchas y con gobiernos de distinto color. Pero lo que ha ocurrido con Robles no tiene parangón.

La semana pasada, en el Pleno de la comparecencia de Sánchez monográfico sobre Ceuta, Robles se permitió el lujo de desairar al presidente no aplaudiéndole en varias ocasiones e incluso quedándose sentada mientras sus compañeros del banco azul permanecían enhiestos dando palmas.

El pasado martes, Robles se reunió, acompañada de la cúpula militar, con Felipe VI vestido de uniforme. La Casa Real difundió la imagen del encuentro, algo que no es habitual.

Es evidente que Robles ha hecho lo que debía y también que el rey se ha puesto de su lado en esta disputa. Constitucionalmente, el rey es el mando supremo de las Fuerzas Armadas. Esto nos da una pista de por qué Sánchez no se atreve a cortarle la cabeza a la ministra de Defensa.

El asistente Pedro Sánchez contra la GENERAL AYUSO.

 El "nº 1" Sánchez lanza su último intento contra "la jefa" Ayuso: Óscar  López, ya candidato para Madrid | España

Por Juan Pardo Navarro

El piloto que sacó a Franco por los aires, esa cosa que quedó entre política, industrial y teológica, como la santa dormición de una grúa de Fomento, va a ser el representante militar ante Ayuso. Esto, más otras responsabilidades que tienen esos militares de vuelo de hormigonera y de tránsito angelical. No sabía uno que el piloto de aquel traslado o ballet celeste, de aquella ceremonia un poco egipciaca o de Indiana Jones, con sarcófagos volando, momias crujiendo, maldiciones resurgiendo y remolinos de ira divina y grava, es ahora nada menos que general de división. Usamos tan poco el Ejército que tenemos a los generales de conductores de funeraria o de limusina, por aprovechar el uniforme, o de gruistas, llevándose a un dictador igual que un palé de ladrillos. En realidad, cuando el traslado aún era coronel, que no deja de ser un rango muy elevado para llevar un helicóptero por la sierra, como lleno de montañeros. Quizá tenía que ser un coronel de aviación el que se llevara a un generalísimo de mesa camilla, bastante degradado ya por la historia y por el meneo, y así se simulaba un combate igualado y una revancha justa entre los Cielos sanchistas y los avernos fascistas. Lo mismo ahora se trata de que el general tenga otro combate con Ayuso, o de que se la lleve enganchada por el moño, que de otra manera Sánchez no puede.

Alfonso María Reyes Leis, entre general y chófer, entre héroe y operario, ha sido nombrado nuevo jefe del Mando Aéreo General del Ejército del Aire, que además implica ser representante institucional de las Fuerzas Armadas en Madrid y en Castilla-La Mancha (nuestros generales no se reparten continentes, potencias, cabezas de puente ni escuadrones de MiG, sino las tejas y las cigüeñas de las comunidades autónomas). Este cargo, este mando general del general, me parece a mí un poco como llegar al cielo de la aviación acarreando gavillas o llevando al jefe de obra, o sea con mucho mérito de obrero santo o de santo obrero más que de santo militar, matadragones o matamoros. No encuentra uno ahora si Reyes Leis ha llevado alguna vez al propio Sánchez en helicóptero bíblico, papal, justiciero, dragontino o wagneriano, pero desde luego estaba entre sus funciones y los helicópteros de su ala, ala VIP con helicópteros como de plumón, son los que suelen trasladar a los reyes, al presidente del Gobierno y a otros altos cargos cuando tienen que parecer ángeles que ya no hay o yupies que tampoco hay. Si fuera así, podríamos ver al general un poco como un Koldo de altos vuelos, un poco Koldo y un poco Hannibal Smith del Equipo A. Pero esto sólo se lo imagina uno, como se puede imaginar su misión secreta en Madrid.

 

Al general Reyes Leis a lo mejor lo han mandado a Madrid contra la generala Ayuso, que me parece un combate más interesante que contra la momia de encofrado de Franco y contra las prisas de montañero friki o de festivalero pijo de Sánchez (se fue en el Falcon a ver a The Killers yo creo que para hacerles competencia de pop star, sólo para bajar por el aire igual que Katy Perry). El 2 de Mayo ya está aquí y a Ayuso le gusta ir de mujer de bandera con bandera, de Margarita se llama mi amor, de hija del regimiento, de generala de zarzuela, con los soldados, los ayusers o simplemente los madrileños tirándole el capote y la gorra. Ayuso queda bien en las procesiones y los desfiles, con esa cosa suya de morena de relicario y celosía, con los pecados más castos o la castidad más pecadora, y de novia de la mili, entre la patria, la fidelidad y la pasión, con caricia y ojos de pasamanería. Eso se tiene o no se tiene, y por ejemplo no lo tienen Pedro Sánchez, que está en los desfiles como un ciprés, de mal agüero, o Margarita Robles, que está en los desfiles como una maestra de gimnasia, que se nota que manda pero en otra cosa, en algo que se parece pero no es lo mismo.

A Sánchez le pegan los desfiles como no le pega el Congreso. Y rabia con Ayuso, o con el rey Felipe, que se lo recuerdan constantemente

A Ayuso ya no le quieren poner soldados el 2 de Mayo, no porque no pegue sino precisamente porque le pega demasiado, que es como si le pusieran tunos. Aunque no se trata de si a Ayuso le pega ir de muñeca legionaria o de cupletera con bandera. Lo que pasa realmente es que todavía no hemos normalizado la presencia militar en los actos institucionales, que a algunos les sigue pareciendo una amenaza o un desafío al poder civil. Eso de que un desfile o una salva, con o sin dama de justa, con o sin generala con encaje y banda, parezca que llama al tejerazo o al porrazo no es una opinión democrática sino al contrario, antidemocrática. El Ejército cumple una función constitucional y su presencia sólo recuerda esa función, que no está mal recordar, por cierto. Los militares ya no son guardianes de alegorías ni de purezas, los generales al final obedecen al Gobierno y no a las sombras ojivales de los cuartos de banderas, y no van a formar un batallón malasañero tras Ayuso aunque le echen piropos de recluta. No es que los militares no sepan estar en las celebraciones institucionales, es que son algunos políticos los que no saben estar en lo institucional, que es lo que le pasa al sanchismo.

 

Un general con helicóptero como con pajarita, un general que se llevó a Franco como el que va a vaciar un cenicero de Cinzano, va a representar a las Fuerzas Armadas ante Ayuso, que en principio, aunque curioso, es lo normal, lo institucional, lo educado. No pasa nada porque el general se ponga al lado de Ayuso con tacón y bandera (Ayuso, no el general), y hasta le rinda honores, que me parece una bella manera de recordar que los militares están sometidos al poder civil. Yo no voy a pensar que el general viene en misión sanchista, que los militares hacen política o complot en vez de recibir, simplemente, órdenes, que es lo que piensan en la izquierda. Yo lo que pienso es que Sánchez ya no puede ser institucional, ni ante un batallón de infantería ni ante un batallón de operarios de Renfe, ni ante las rotondas con artillero ni ante los leones de Ponzano, ni ante una verbena ni ante los jueces.

A Sánchez no es que no le pegue lo castrense, es que no le pega la democracia. No le pegan los desfiles como no le pega el Congreso. Y rabia con Ayuso, o con el rey Felipe, que se lo recuerdan constantemente, creo yo, no porque sean generales o generalas, o más o menos pintureros al sol de las cornetas, sino porque no contradicen la simbología con los hechos. En realidad, lo de Ayuso sólo es estética, que igual que una plaza con soldados, como un tren con soldados, le pegaría un cántaro de aceite o un cura enamorado de ella. Si Sánchez ha enviado a su general contra una generala, es que no ha entendido nada.

Nuestra ministra y monja-sargento, Margarita Robles reta a duelo al Presidente con pañales, Donald Trump.

 "Antes atranco la puerta con un tanque a que me eche el panocho este":  'Margarita Robles' busca apoyos en la OTAN frente a Trump

Groenlandia es algo así como el helado de marquesito más grande del mundo y por eso lo quiere Trump, el emperador niño con pañales de anciano. Claro que no estoy seguro de que contra eso sea suficiente Margarita Robles, nuestra ministra Rottenmeier, nuestra monja sargento, que conduce tanques con toreritas y abronca con voz de pito y autoridad sobrenatural, como una monja bajita de Fellini. El mundo está tan loco que no es que Trump pueda bombardear Irán, esa teocracia con manos de sangre y cabeza de lana, sino que ya nos planteamos un enfrentamiento armado entre Estados Unidos y sus otrora aliados europeos. Trump mira a Groenlandia desde su hambre, su tamaño y su ignorancia de niño (yo creo que lo tiene engañado e ilusionado la proyección de Mercator) y Europa empieza a mandar soldados con esquíes, perros con barrilito, barcos rompehielos y gente con prismático, que es algo que inquieta siempre mucho. Hasta España se plantea enviar tropas, nuestros soldados que ya no son imperiales sino un poco de chocolate o miga de pan, más para la paz que para la guerra. Ahora que lo pienso, a lo mejor sí bastaría con mandar a Margarita Robles con zapatilla y ricino. O alguna autoridad semejante, que sepa cómo manejar a un señor que come potitos y tiene antojo insaciable de tetas, mimos y merengues reales o geopolíticos.

Europa busca barcos, buzos, dinero, soluciones, se busca a sí misma (lleva así desde la caída de Roma), y a lo mejor lo que necesita es a Margarita Robles con cuello de cisne y rodete alto y claveteado. Incluso necesitamos a Robles más que a Sánchez, ya saben, ese Superman con falta de vitaminas que iba a parar el fascismo y no puede ni parar sus espasmos. Margarita Robles a uno le parece la alegoría con moño de la auctoritas, que uno no sabe de dónde saca la autoridad, la voz ni la fuerza pero ahí está, abroncándonos o a punto de abroncarnos, como a los vecinos de Paiporta. Aunque no fuera la ministra de Defensa, yo creo que los coroneles, los guardias y los paisanos se seguirían cuadrando o sucumbiendo ante ella como ante una regenta o una Bene Gesserit. Es una cosa que emana de ella, poderosa y españolísimamente, como emana nuestra santidad o nuestro ajo. A lo mejor lo que le pasa a Europa es que de ella ya no emana nada, sólo lástima. Queremos imponer nuestra moral y hasta nuestros molinillos de viento y resulta que no podemos defendernos de un niño con quimicefa atómico e incontinencia sádico-anal.

A lo mejor sólo necesitamos a Margarita Robles ante Trump, y que le ponga delante un dedo tieso, duro e impenetrable como un dedal

Margarita Robles contra Trump, menudo combate. Sería un poco como aquél de Reagan y Andropov del videoclip de la canción Two tribes, de Frankie Goes to Hollywood, que ya que parece que estamos un poco en los 80, entre el naranja de los cardados y el naranja nuclear, vamos a hacerlo en condiciones. Ya no tenemos a la Thatcher, con su cabeza de un ojival mefistofélico (Meloni, en realidad, es demasiado rubia para el mal y para el bien, por eso Ayuso tiene más éxito como icono); ya no tenemos a casi nadie, en realidad, pero tenemos a nuestra Margarita Robles, con melenita ursulina o colombina, para representar a la Europa con autoridad, con pegada, con refajo, con mediterraneidad, con bozo, con manos pequeñas y duras de abadesa tordesillana o de mamma o popolana italiana. Margarita Robles tiene pinta de ganarle a Trump a pellizcos, a collejas, a varazos, algo más poderoso que la bala, que la bomba y que el arancel, que al final suena sólo a corcel. Margarita Robles tiene pinta de dejar a Trump sin cena, sin orejas y sin flequillo, y eso es más poderoso que la diplomacia y que la disuasión nuclear.

A lo mejor toda la inversión militar o todo del despliegue táctico que necesita Europa es Margarita Robles, siquiera alegóricamente. O sea, más autoridad que milicia. El imperialismo yanqui no es nuevo, lo que sí es nuevo es que el emperador sea un señor que se come los mocos como helado, o al revés, y confunde los misiles con la pichilla. La doctrina Monroe y hasta la teoría del Destino Manifiesto, que no se limita al siglo XIX sino que sobrevivió a Kissinger y a los Bush, parece incluso intelectualmente elevada al lado de esta piratería llevada a cabo por mentes y manitas infantiles y brutales, como el asalto a una tarta o el aplastamiento de un cachorrito. Se cachondeaba mucho Jon Stewart el otro día de que Trump considerara un peligro tener de vecinos a los rusos por allí por Groenlandia, cuando ya los tiene en Alaska. Y de que alegara que Dinamarca no puede reclamar la propiedad de aquello sólo por haber “desembarcado allí hace 500 años”, que es justo lo que hicieron los del Mayflower, con sus gentes y velas de crespón. Pero los niños no tienen lógica, ni siquiera humor, sólo exigencias. Salvo que se les eduque.

A lo mejor sólo necesitamos a Margarita Robles ante Trump, y que le ponga delante un dedo tieso, duro e impenetrable como un dedal. Quiero decir, claro, que Europa tiene que hacerse respetar y eso significa mucho más que mandar soldados enguatados y barcos con carámbanos. Europa también creía tener un Destino Manifiesto, pero que podía llevarse a cabo sin soldados, sin dinero, sin tecnología, sin lucha, sin voluntad, sin unión, sin fuerza, sólo con ínfulas morales, algo que ni siquiera los del Mayflower, con hebilla en el sombrero, en la biblia y en el mosquete, creyeron. Europa ha perdido la autoridad del adulto, que no sólo es fuerza sino el recuerdo de la persistencia y la continuidad de esa autoridad. Ya no podemos defendernos ni de nuestros supuestos aliados, imaginen de los enemigos. La autoridad es justo aquello que pone límites y Trump ahora siente que no hay límites para él. Sí, igual que Sánchez, curiosamente. Al final, ya ven, aquí también habría que enfrentar otra Margarita Robles a Sánchez o a la propia Margarita Robles. Y no sé yo si veo a Page, Feijóo o Abascal 

Juan Pardo Navarro

Cosas del comunismo. Inminente invasión de Ucrania.

 

Exteriores recomienda "seriamente" a los españoles que se encuentren en Ucrania que abandonen el país



Exteriores recomienda 'seriamente' a los españoles que se encuentren en Ucrania que abandonen el país


Pedro Sánchez informa al Rey y a Pablo Casado de la situación.

El Ministerio de Asuntos Exteriores ha recomendado este sábado que los españoles que actualmente se encuentren en Ucrania consideren "seriamente" la posibilidad de abandonar el país temporalmente, ante la volátil situación de seguridad motivada por el conflicto con Rusia.

En una nueva recomendación del Ministerio de Exteriores el Gobierno afirma que no es recomendable viajar a Ucrania. El presidente del Ejecutivo, Pedro Sánchez, ha llamado esta mañana al Rey Felipe VI para informarle de estas nuevas recomendaciones adoptadas hoy en el marco de la reunión de embajadores de la Unión Europea en Kiev.

Sánchez también ha informado al líder del PP, Pablo Casado, quien ha reiterado todo el apoyo a la acción del Ejecutivo.

"Me ha llamado Pedro Sánchez para informarme sobre los nuevos acontecimientos en relación a la crisis de Ucrania", ha manifestado el líder de la oposición en las redes sociales, "le he reiterado el apoyo del Partido Popular para que el Gobierno cumpla con las responsabilidades de España en el marco de la OTAN y la UE".

Mientras tanto, la ministra de Defensa, Margarita Robles, ha insistido este sábado en que "es más importante que nunca" apostar por la vía diplomática y del diálogo con el conflicto entre Ucrania y Rusia.

En declaraciones a los medios en Cádiz, Robles ha recordado que las misiones que realiza España con la OTAN son "de estabilidad" y no ofensivas.

La ministra de Defensa ha explicado que están evaluando "permanentemente" cómo transcurren los acontecimientos en la frontera ucraniana y ha señalado que "lo más importante es que todos los miembros de la OTAN busquemos la unidad".

"En estos momentos difíciles es más importante que nunca apostar por la vía diplomática y del diálogo" y creer en que, "pese a esa evaluación permanente, al final tendrá éxito la vía diplomática", ha defendido.