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Temor en la Guardia Civil a que el sanchismo tome represalias contra ellos por las acciones de la UCO.

 

🚨ÚLTIMA HORA: nombrado el nuevo jefe de la UCO. Al parecer era la única  forma de asegurarse de que no lo investiguen… Si me buscan, me busco yo  mismo. 😂🕵️‍♂️💚 #UCO #ModoInfiltrao #

Poco a poco, desde hace siete años, las instituciones con incidencia en las elecciones generales están siendo ocupadas por Pedro Sánchez, desde Indra a grandes empresas, desde RTVE hasta la finta última sobre la UCO. El diario ABC titula en su portada Temor en la Guardia Civil a que el Gobierno llene de afines la UCO.

Pues claro. Sánchez ha expelido de la UCO a tres mandos clave en las investigaciones sobre la corrupción del PSOE. Lo ha hecho con la habilidad que le caracteriza: patada hacia arriba con ascensos dentro de la legalidad. El líder sanchista sabe que si pierde no pasará de la presidencia del Gobierno a la jefatura de la oposición, sino de la presidencia del Gobierno al banquillo de los acusados. Y con admirable tenacidad se esfuerza por controlar todo lo que le puede favorecer en las elecciones. Y por evitar todo aquello que perjudicarle pueda. Piensa que Alberto Núñez Feijóo está en babia, rodeado por sus agradaores gallegos. Y por eso ha comenzado su más difícil asalto: desmantelar la UCO y paralizar las investigaciones de la Guardia Civil.

Pedro Sánchez se juega demasiado en el próximo envite electoral y lleva a cabo un minucioso trabajo para derrotar a las encuestas que presentan a Alberto Núñez Feijóo como claro vencedor. Difícil pronosticar lo que va a ocurrir. Sí se puede afirmar que Feijóo, si gana, no lo hará fácilmente y que necesita colaboradores y especialistas de primer nivel para abrir el paraguas que impida el aguacero que se avecina.

Ante la tropelía que el sanchismo prepara en la UCO solo han reaccionado algunos medios de comunicación y varios profesionales del periodismo. Pero el órdago de Pedro Sánchez merece especial atención y medidas especiales. Si el pueblo español pierde la independencia y la sagacidad de la UCO, se abrirá el camino de lo que Pedro Sánchez anhela para el futuro de España.

Los chipópteros del sanchismo y el Fiscal General inhabilitado.

 

A nadie se le debe ocultar que la reacción del sanchismo —una militancia que abarca lo que antes era el Partido Socialista, alguna vieja izquierda comunista, el peronismo y ciertas fuerzas independentistas— al fallo contra el fiscal general está perfectamente orquestada —como toda la estrategia que surge de esa misma fuente—, tiene un único diseñador y responde a un propósito muy claro, que es el de crear el ambiente para impedir una alternancia del poder en España.

El sanchismo no quiere romper por completo el lazo con la democracia y por eso no está de momento en su horizonte la suspensión de las próximas elecciones generales u otras medidas radicales que llamaran la atención incluso de los más ciegos funcionarios de la Unión Europea. Pero entre ese paso extremo de la supresión del Estado de derecho y esperar pacientemente a la inevitable derrota electoral, puede existir una gama amplia de acciones que el sanchismo va a ejecutar en toda su plenitud.

La reacción a la condena del fiscal general marca la línea. Si ese solo aunque importante revés ha provocado la furia antisistema que hemos contemplado, ¿qué puede esperarse si se suceden en los próximos meses una nueva derrota en el juicio a la esposa del presidente del Gobierno, otra en la vista contra su hermano, sentencias desfavorables también contra Ábalos y contra Cerdán, algunas más que pueden caer por los graves casos de mascarillas e hidrocarburos e investigaciones que se vislumbran con preocupación sobre posible financiación del Partido Socialista y la actuación intimidatoria contra las instituciones por parte de Leire Díez?

Si el fallo contra el fiscal ha sido contestado desde el poder sanchista con una llamada a desautorizar e incluso levantarse contra el Tribunal Supremo y el modelo de Justicia española, la sucesión, por otra parte previsible, de otras derrotas judiciales colocaría sencillamente a la militancia del Gobierno en pie de guerra contra el sistema democrático, que ya no llamarían democrático porque habrían dibujado para entonces el escenario falso de que fuerzas oscuras al servicio de la derecha y la extrema derecha habían ocupado ilegalmente las instituciones. Imaginen la credibilidad que en esas circunstancias tendría para la izquierda una victoria del PP en las próximas elecciones y las consecuencias que tendría la formación de un Gobierno de coalición con Vox.

Algunos temíamos desde hace tiempo que la persona que nos gobierna es incompatible con los modos de una democracia y jamás acepta una derrota. Su tentación de dar una patada a la mesa cuando ve que las cartas no le son favorables se apreció desde su primer día en política y se demostró cuando condujo a su partido al borde del precipicio antes de aceptar su salida del poder tras sucesivos fracasos electorales.

«Se trata de explotar odios eternos y provocar la división suficiente entre españoles como para negar toda legitimidad al contrario»

Su partido ya nunca sobrevivió a aquel trance. La jugada temeraria acabó cuajando. Explotando emociones internas, viejas rencillas y ancestrales fantasías, el ínclito farsante se apoderó del partido, que ahora come en su mano y le sigue ciegamente. 

No ha cambiado mucho su estrategia en el conjunto del país. Igualmente, se trata de explotar odios eternos y provocar la división suficiente entre españoles como para negar toda legitimidad al contrario. De esa forma, cualquier adversidad o delito será visto por los suyos como una maniobra de los malvados. Incluso un resultado electoral desfavorable podría quedar convertido por la propaganda sanchista en un golpe de Estado dentro de la ley, uno más de los muchos que vamos a escuchar de boca de los propagandistas oficiales en los próximos meses.

La amenaza que esto representa para «la paz civil» que Felipe González defendió en un memorable discurso en la celebración del 50 aniversario de la Monarquía parece evidente para todos. La facción más agresiva del sanchismo ha pedido ya reiteradamente «reventar a la derecha» sin que el sector más moderado de esa misma fuerza la haya desautorizado.

Tal vez no lo ha hecho porque nada se descarta ya. Y, en efecto, nada se puede descartar.

Pegasus, el programa espía que volverá a "saltar" en elos escándalos de corrupción que se están juzgando....

 

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en la intervención en el Congreso de los Diputados por el espionaje con el sistema 'Pegasus'.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en la intervención en el Congreso de los Diputados por el espionaje con el sistema 'Pegasus'. | EP

Un archivo de apenas unos kilobytes —un exploit— bastó para encender una crisis política y judicial que atraviesa fronteras. Pegasus, el software espía desarrollado por la israelí NSO Group, permite a los gobiernos la capacidad de “combatir el crimen y el terrorismo” mediante la infiltración sigilosa de teléfonos móviles. En la práctica, desde su aparición a finales de la década de 2010 se convirtió en la herramienta con la que se han vulnerado los móviles de activistas, periodistas, abogados, diplomáticos y de varios dirigentes políticos en España.

NSO Group presentó Pegasus como un producto de inteligencia para estados. La primera generación del software apareció en 2011; con los años evolucionó hasta emplear "exploits" de tipo zero-click —fallos que permiten la instalación remota sin interacción del usuario— y técnicas que le otorgan acceso completo a los datos del teléfono: mensajes, ubicación, llamadas, micrófono y cámara. La compañía sostiene que vende solo a agencias gubernamentales con fines de seguridad, pero las pesquisas internacionales han documentado un uso mucho más amplio y controvertido.

El gran salto a la opinión pública se produjo con las filtraciones y las investigaciones periodísticas internacionales (entre ellas el llamado Pegasus Project) que en 2021 y años posteriores vinculaban el software con espionajes a periodistas, activistas y opositores en decenas de países. Organizaciones como Amnistía y organismos europeos advirtieron de su impacto sobre derechos fundamentales. En España la alarma sonó con fuerza: informes forenses y denuncias periodísticas señalaron intentos o instalaciones de Pegasus en los teléfonos del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y de al menos tres ministros —Margarita Robles (Defensa), Fernando Grande-Marlaska (Interior) y Luis Planas (Agricultura)— en 2020 y 2021, además de a líderes independentistas catalanes.

La vía judicial

En julio de 2023 la Audiencia Nacional archivó provisionalmente la investigación sobre el espionaje a miembros del Gobierno, citando la falta de cooperación por parte de Israel para obtener datos decisivos y apuntando a que la única vía viable era la diplomática. Pese a ello, la causa no quedó cerrada definitivamente: en 2024 el mismo órgano reabrió una pieza del caso tras recibir información procedente de la justicia francesa que podría aportar pruebas complementarias.

Paralelamente, investigaciones vinculadas al denominado CatalanGate —el espionaje sufrido por dirigentes, abogados y activistas del procés— han llevado a pasos procesales relevantes. En 2025 la Audiencia de Barcelona dio un vuelco al señalar por primera vez a directivos de NSO como investigados en España: la sala acordó imputar a tres altos cargos del entramado empresarial de NSO Group por presuntos delitos de descubrimiento y revelación de secretos en relación con el espionaje al abogado Andreu Van den Eynde, letrado vinculado al juicio del procés. Los nombres que aparecen en las resoluciones judiciales incluyen a ejecutivos asociados a NSO como Omri Lavie, Shalev Hulio y Yuval Somekh.

Además, la investigación se ha ampliado y ha alcanzado a exresponsables de fuerzas y servicios de seguridad. En distintos autos y admisiones de querella han surgido indicios que han llevado a citar o imputar a antiguos mandos del CNI y de la Guardia Civil, y a requerir documentación reservada en busca de responsabilidades internas sobre la contratación y uso de herramientas de intrusión. La causa, por tanto, sigue ramificándose entre piezas penales y reclamaciones por vulneración de derechos.

Las víctimas

Entre las personas afectadas por intentos o intrusiones con Pegasus en España figuran, según las investigaciones periodísticas y judiciales, altos cargos del Estado —como los ministros citados— y actores del conflicto catalán —abogados, mediadores y exdirigentes—. Andreu Van den Eynde es uno de los denunciantes que llevó la querella que ha permitido la imputación de directivos de NSO en Barcelona; Oriol Junqueras y otros líderes independentistas han aparecido desde 2021 en el mapa de víctimas que han denunciado espionaje. También hay referencias a activistas y representantes de ONG y a testimonios que apuntan a la monitorización de perfiles pro-saharauis y diplomáticos.

Las consecuencias para NSO no han sido sólo reputacionales: en 2024-2025 tribunales extranjeros, como uno de Estados Unidos, condenaron o declararon responsabilidades a la compañía por su papel en vulneraciones masivas —en el caso de WhatsApp, un fallo consideró a NSO responsable por el ataque a cientos de usuarios—, y las sanciones y demandas han forzado a la empresa a responder en varios foros legales. Estos fallos internacionales han alimentado a su vez las piezas abiertas en España y la presión política por una regulación más estricta de la venta y uso de herramientas de intrusión.

VOX patrocinado por la corrupción del sanchismo, dará la campanada para el más que posible adelanto electoral.

 Acoso a VOX y pucherazos conjuntos PSOE-PP en España

Cuando el diputado de la Chunta Aragonesista adscrito a Sumar, Jorge Pueyo, pinchó el globo de la legislatura el pasado martes afirmando que si Pedro Sánchez no aprueba los Presupuestos, «debe convocar elecciones», no hizo más que repetir una convicción que, en privado, suscribe la mayoría en el PSOE. La consigna oficial de Moncloa es que «de esto no se habla» y es obligado proyectar la ficción de que existe alguna posibilidad de sacar adelante las cuentas públicas. Pero no es real. Como tampoco lo es que exista una interlocución con los socios del Ejecutivo en un contexto en que la llave de la gobernabilidad, que tiene Carles Puigdemont, no permitió a sus interlocutores, José Luis Rodríguez Zapatero y Salvador Illa, «ni siquiera hablar» de las cuentas públicas en sus últimos encuentros. Por ello, el Ejecutivo ha empezado a proyectar escenarios. Y uno de ellos es el electoral.

Como desveló THE OBJECTIVE hace una semana, la única maniobra capaz de frenar lo que viene en el terreno judicial, cuya pieza de caza mayor es la imputación del PSOE por financiación ilegal, sería la disolución de las Cortes, que abriría paso al periodo electoral en el cual se paralizan las causas judiciales. Una muestra de ello fue el retraso en las actuaciones policiales sobre los investigados del caso Koldo, previstas inicialmente para el 28 de junio de 2023, y postergadas hasta el mes de septiembre tras la convocatoria electoral del 23-J. Las fuentes gubernamentales consultadas por este periódico sostienen que en Moncloa y en el PSOE ya han empezado a hacer proyecciones de voto, y los resultados han despertado el ánimo electoral a más de uno.

Lo que ha insuflado moral a los estrategas gubernamentales no es el resultado del PSOE, sino el de Vox, que se sitúa por primera vez en el 20% de intención de voto en la mesa demoscópica de Moncloa. Un dato relevante en la medida que puede tener consecuencias en la duración de la legislatura. Las fuentes gubernamentales y socialistas consultadas aseguran que «la comidilla en el Gobierno es que habrá elecciones en meses» si Vox se consolida en el 20% de proyección de voto y confirma su tendencia alcista. Un dato que aparecía este lunes en la encuesta realizada por Opina360, casa de sondeos que firma el anterior gurú de Pedro Sánchez, Iván Redondo, y que Moncloa y Ferraz hicieron circular con júbilo entre sus cuadros.

La subida de Vox «beneficiaría al PSOE»

Sin embargo, los expertos en demoscopia del PSOE cogen con pinzas sus resultados e incluso califican de «excesivo» el 30,4% para el PSOE frente al 27,4% del PP. Según sus cálculos, el PSOE «baila» entre la primera y la segunda posición, aunque en la mayoría de muestras el PP se sitúa en cabeza con una cierta ventaja. Es casi un empate técnico, habida cuenta de que la distancia entre ambos se sitúa en el margen de error de la encuesta (más/menos 2%). Pero lo importante en demoscopia no es el dato, sino la tendencia. PSOE y Vox suben, se retroalimentan, y el PP, baja. Los de Alberto Núñez Feijóo siguen en cabeza, pero acusando un desgaste progresivo –he aquí la buena noticia para el PSOE– derivado de su «incapacidad de marcar la agenda política» y «forzado a ir a rebufo del Gobierno y de Vox».

El sondeo de Iván Redondo se enmarca más en la estrategia del CIS de José Félix Tezanos de cambiar la realidad en lugar de describirla, pero sí tiene elementos tangibles y concretos en relación con el que, en estos momentos, despierta una importancia capital en el Ejecutivo. No solo en la medida en que la subida de los de Santiago Abascal frenaría el crecimiento potencial del PP permitiendo un vuelco en la primera fuerza, sino porque, además, «beneficiaría al PSOE» en las pequeñas y medianas provincias en relación al reparto de escaños.

Según los estrategas monclovitas, se podría dar la paradoja de que un incremento en la intención de voto de Vox en las circunscripciones de cinco escaños, en detrimento del PP, le diera un escaño más al PSOE, perjudicando al bloque de ‘las derechas’: la famosa teoría de los restos, que en 2016 perjudicó al PSOE por la división del voto de la izquierda y un reparto muy igualado entre el resultado de PSOE y Podemos, que dejó un sorpasso técnico de los morados y el mayor fracaso histórico del PSOE en las urnas: 88 escaños.

La «última mano» de Pedro Sánchez

No obstante, las proyecciones de voto todavía son terreno poco firme para Moncloa. La tendencia genera optimismo, pero son conscientes de que el repunte del voto socialista por el «genocidio» en Gaza ha sido un espejismo que se ha volatilizado antes de cristalizar.

Queda esperar a que se consolide la tendencia de Vox que se observa «desde hace meses». Si se confirma, en el Gobierno y en el partido miran a la primavera de 2026, concretamente el mes de marzo, para la llamada a las urnas. Algunos hablan expresamente de que «Pedro convocará en seis meses»; otros auguran que será antes, a finales de año, «en cuanto fracasen los Presupuestos». Se trata de un pronóstico que Moncloa descarta cada vez menos y se escucha cada vez más en Ferraz. Como siempre, solo Sánchez sabe cuáles son sus cartas y cuál será su apuesta.

Aunque sus hábitos también consolidan tendencia: ninguna de sus legislaturas ha llegado a término. Y especialmente relevante es la primera, cuando uno de sus socios (ERC) tumbó los Presupuestos en febrero del 2019 y el Gobierno convocó elecciones para el mes de abril, en primavera. El Gobierno no cumplió los plazos y presentó las cuentas públicas fuera de plazo (enero 2019) tras prorrogar los del año anterior. Mientras la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, sigue retrasando el horizonte de su presentación, que en Moncloa fijan en torno al mes de noviembre, suben las apuestas por un adelanto electoral tras el fracaso presupuestario. Sobre todo teniendo en cuenta que Sánchez tiene que aprovechar su última mano y la marca de la casa: hacer de la necesidad virtud.

El socialismo o más bien, el sanchismo empobrece las mentes para devorar más y mejor las neuronas de sus hipnotizados.

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Vivimos una época marcada por el pensamiento neoliberal. Tras el hundimiento de casi todos los sistemas socialistas y la creación del capitalismo totalitario en China, en la actualidad todo el mundo alaba los valores del individualismo, o sea, liberalismo, La palabra “liberal” tiene fuertes connotaciones en las discusiones políticas modernas. Muchas personas se auto-identifican como liberales en sus puntos de vista políticos, pero evitan tal etiqueta. Todo esta confusión se debe en parte a que las raíces históricas del Liberalismo han producido un sistema rico y diverso de ramas filosóficas. De hecho, muchas de estas ramas del Liberalismo destacan por ser opuestas entre sí en muchas cuestiones políticas y económicas. La palabra “liberal”  no refleja adecuadamente la definición de este concepto filosófico.

Liberalismo

El Liberalismo fue el producto del pensamiento ilustrado. John Locke es considerado el padre del pensamiento político liberal, basado en su prolífica escritura acerca de los derechos naturales de los individuos, la separación entre Estado y religión, el contrato social y otros conceptos filosóficos – muchos de los cuales se incorporaron en las revoluciones democráticas que tuvieron lugar décadas después de su muerte. Lo cual hizo del Liberalismo un movimiento que facultaba el papel del individuo y desafiaba a las monarquías absolutas

Sin embargo, a finales del siglo XIX y principios del XX , el Liberalismo pasó de ser una filosofía individualista a una que es más común en la naturaleza humana. Inspirándose en concepto utilitario de John Stuart Mill de proporcionar “la mayor felicidad para el mayor número de personas”, el Liberalismo trató de defender el “bien común”;  es decir, un sistema político y económico que maximiza el progreso social para el grupo en su conjunto y no para beneficiar a una porción de  individuos. Franklin D. Roosevelt es quien mejor encarna este valor con el “New Deal” en la década de 1930. Este cuerpo de legislación, produjo una infraestructura gubernamental a gran escala; que se caracterizó por proyectos de obras públicas, redes de seguridad social, el bienestar y las reformas de las instituciones financieras. Con el propósito de mitigar los efectos del individualismo desenfrenado que se asoció comúnmente con la Gran Depresión en 1929.

Hoy en día, la interpretación moderna del Liberalismo se asocia con causas de izquierda. Inspirándose en el New Deal, el pensamiento económico liberal faculta fuertemente a las instituciones públicas como medios para apoyar a las personas que se ven afectadas negativamente por los efectos externos - como la pobreza y la contaminación – del Capitalismo de libre mercado. En temas de los derechos políticos, el Liberalismo se esfuerza por asegurar las libertades civiles de los grupos minoritarios; desde el movimiento por los derechos civiles para los afroamericanos en la década de 1960 hasta la actual lucha por la igualdad de matrimonio para la comunidad gay.

Neoliberalismo

Durante las últimas décadas, una nueva forma de Liberalismo o más bien una reinterpretación del concepto original  surgió en la forma Neoliberalismo. No contentos con la falta de poder del Liberalismo moderno en favor del Estado, los filósofos neoliberales vuelven a los principios fundamentales que ofrece “La Riqueza de las Naciones” de Adam Smith. Considerado como uno de los ejes para el Capitalismo de libre mercado, Smith describe la necesidad de que la actividad económica humana sea impulsada por la “mano invisible” del mercado, en lugar de alguna institución gubernamental.

Para citar a Smith: “Si todas las personas se esfuerzan tanto como pueden en emplear su capital en apoyo de la industria nacional, asimismo pueden dirigir esa industria para la cual su producto puede ser de gran valor. Cada individuo trabajaría necesariamente para hacer que los ingresos anuales de la sociedad sean tan grandes como puedan”.

Es decir, a los ojos del Neoliberalismo; permitir que los individuos sean libres de comerciar en los mercados sin restricciones produciría una mayor cantidad de riqueza y las condiciones necesarias para una sociedad opulenta.

El neoliberalismo – que también es conocido como ”liberalismo clásico”; ya que toma prestado algunos principios filosóficos del siglo XVIII - se debe principalmente a una escuela de pensamiento económico. Puso de relieve la importancia de la desregulación de los mercados y la privatización de las instituciones públicas. La transición de esta filosofía de la economía a un movimiento político ha cobrado impulso en los últimos años con el aumento de Liberalismo en los Estados Unidos. Aunque los liberales modernos pueden ser equiparados con lo que se considera “conservadurismo moderno” (si bien esas ideas son liberales en algunas políticas económicas, están en total desacuerdo con las políticas que se relacionan con el papel del Estado en la vida privada de los ciudadanos); para ser más específicos, los derechos de los ciudadanos a casarse libremente, no pueden ser objeto de vigilancia del gobierno y la libertad para la compra y producción de sustancias prohibidas como la marihuana. Para esta corriente, el individuo es el verdadero árbitro de una sociedad libre; tanto en términos económicos como políticos.

Se supone que el individuo aislado es el protagonista de la vida económica, en la que desarrolla sus iniciativas, así como de la vida política, social y afectiva, en la que cada cual tiene derecho a desarrollarse y expresarse según sus necesidades. Se olvida sin embargo que los verdaderos protagonistas de todos los campos de la vida humana no son los individuos, sino las instituciones. El mercado está regido por las instituciones económicas (empresas, instituciones públicas e instituciones financieras), que son las que marcan las reglas del juego. Un inversor aislado puede mover su dinero en la Bolsa, pero esta es una institución que se rige por unos mecanismos específicos, y que puede ser manipulada no por los individuos aislados, sino por los grandes inversores institucionales, compradores básicos de las acciones y de la deuda pública.

El pensamiento neoliberal es una exaltación de lo que C.

B. Macpherson llamó en 1962 la teoría política del individualismo posesivo. De acuerdo con esta teoría, desarrollada en el siglo XVIII, los derechos básicos del individuo serían la vida, la libertad y la propiedad, pero de modo tal que la propiedad a veces tendría prioridad sobre las otras dos. La defensa de la propiedad se consagró en Europa en los códigos penales, en los que las penas por los delitos contra ella eran cuantitativamente desproporcionadas en relación con los demás delitos. En la Inglaterra de los siglos XVIII y XIX, pequeños hurtos se castigaban con grandes penas, y el Imperio británico montó una colonia penal de la que nació Australia. Si los condenados hubiesen sido asesinos, violadores o psicópatas, sus descendientes probablemente hubieran generado una sociedad muy problemática. No fue así, y Australia llegó a ser un país muy civilizado porque sus padres fundadores solo habían cometido pequeños hurtos.
El olvido del papel de las instituciones es general en todos los campos. La vida política no la protagonizan los individuos aislados, sino los partidos, y todo el entramado de las instituciones públicas; la religión no es una relación personal de cada individuo con la divinidad, sino que está protagonizada por las diferentes iglesias.


Y lo mismo podríamos decir de las instituciones militares, judiciales? La antropóloga Mary Douglas dedicó todo un libro, titulado Cómo piensan las instituciones (1986), a reivindicar el papel esencial de las olvidadas instituciones. No solo existen y tienen unas reglas, sino que siempre están controladas por grupos de personas, ya sea para el bien de la mayoría o en perjuicio de la misma.

Existe una curiosa institución en España, la universidad pública, cuyo costo es superior a los 15.000 millones de euros anuales, en la que el individualismo posesivo está creciendo de una forma asombrosa. De acuerdo con él, profesores, investigadores y aspirantes a serlo se consideran protagonistas exclusivos de la vida institucional. Si se midiese las veces que muchos profesores utilizan el pronombre yo y los posesivos de primera persona, descubriríamos la importancia que le dan a su ego. Es normal oír cosas como: «La universidad está muy mal, pero a mí no me importa porque yo tengo lo mío»; «Yo tengo mis proyectos»; «Yo tengo un gran índice de citas»; «Porque mi currículo?». Estos protagonistas de la vida académica predican la guerra de todos contra todos y luchan por monopolizar los recursos de todo tipo que el Estado ofrece a sus instituciones. Podríamos decir que hay profesores que hasta padecen una especie de síndrome de Diógenes, porque si les dejasen se quedarían con todo: proyectos, plazas de investigador para sus grupos, plazas de profesor para sus asignaturas, aparatos, libros, y hasta edificios. El límite de su ambición solo lo frena la ambición de los demás. En contra de lo que pueda parecer, no existe un libre juego competitivo entre todos estos individualistas posesivos, porque, de la misma manera que el mercado lo controlan las instituciones, los juegos académicos de reparto de proyectos, medios y dotación de plazas forman parte de un entramado institucional que en el caso de la Universidad, como en el de todas las demás instituciones conocidas en la historia, está controlado por determinados grupos de personas, que son las que ejercen la autoridad y las que distribuyen los recursos. El problema no es que a las universidades las controlen grupos de personas, lo que es inevitable, sino que las controlen para el beneficio colectivo o para la creación de pequeñas oligarquías que van devorando a la institución, consolidándose como un grupo de poder que actúa como si fuesen propietarios de una empresa, que no existe porque es una institución pública, y de la que ellos no tiene el derecho de propiedad.


Todas las oligarquías están regidas por la ley de Michels, que afirma que para mantenerse en el poder necesitan ofrecer una cooptación limitada, es decir, que alguna gente pueda aspirar a integrarse en ellas. Pero solo unos pocos, porque de lo contrario dejarían de ser oligarquías. Sabemos que existen oligarquías financieras, económicas, militares, políticas y de todo tipo. El problema es que cuando grupos de funcionarios se convierten en una oligarquía dentro de una institución pública, esa institución va directamente camino del desastre entonando alabanzas al mercado, al emprendimiento y a la iniciativa que teóricamente permitiría a algunos hacerse ricos gracias al conocimiento, y a sus conocidos

juanpardo15@gmail.com
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El PSOE, por debajo de los 100 diputados.


Es posible que la manipulación del censo y otras prácticas de difícil control modifiquen los resultados que hoy certifican las encuestas serias. Si no fuera así, en este momento, como subraya Ana Martín en El Debate, el PSOE sanchista perdería 5,5 puntos en intención de voto, es decir, cerca de millón y medio de electores y una docena de diputados.

La distancia entre PSOE y el Partido Popular se acerca ya a los diez puntos, según Electocracia. La suma de diputados del PP y Vox roza los 200 y el partido de los sanchistas apenas alcanza los 100. El Partido Popular se acerca a los 9 millones de votos mientras Pedro Sánchez ha perdido 1.400.000 y los populares casi doblan a los socialistas en cifras totales.

Los agradaores de Feijóo celebran a gritos estos datos. Se equivocan. Son solo encuestas y Pedro Sánchez ha demostrado su extraordinaria habilidad para modificar las cosas y ganar el relato al líder popular. Haría muy bien Alberto Núñez Feijóo si no se recreara en las encuestas y tomara las decisiones necesarias para que no se alteren las elecciones, asegurándose de que se celebrarán con absoluta limpieza.

En todo caso, la situación se puede modificar todavía en el peor sentido para Pedro Sánchez. Si lo que cuentan los expertos fuera verdad, si la UCO tuviera datos sobre una presunta financiación ilegal del PSOE; si multiplicara las historias torticeras de corrupción en torno a Pedro Sánchez, hasta es posible que no quede otro remedio a los sanchistas que anticipar las elecciones. Esta solución se robustecería si el presidente no consigue “comprar” los votos necesarios en el Congreso de los Diputados para aprobar los Presupuestos Generales del Estado de 2026.

No son caballerosos floretes los que están en lucha, sino navajas cachicuernas y una situación de inestabilidad cercana al espectáculo circense. Pedro Sánchez se tambalea en la cuerda floja en su intento de atravesar las varias crisis que le agobian y atenazan. 

Nada me remueve más el estómago que asimilar que Pedro Sánchez no tenga rabo y cuernos.



El miércoles compareció Pedro Sánchez en el Congreso de los Diputados para explicar, es un decir, cómo afrontar la obligada subida del gasto militar. Antes del discurso, Moncloa había mandado a los medios afines algunas pistas sobreel contenido del texto. En sus titulares, todos insistieron en una palabra: pedagogía.

Cuenta León Felipe en su poema Escuela que, como no tenía ni escuela, ni disciplina, ni método, simplemente echó a andar. «Anduve… anduve… anduve… descalzo muchas veces, bajo la lluvia y sin albergue… solitario. Y también en el carro itinerario más humilde de la farándula española. Así recorrí España». Nada me remueve más en la vida que un político tratando a la ciudadanía con condescendencia.

Es muy habitual. He conocido a varios cargos públicos que me decían: «Yo quiero hablar a la gente en su idioma». Y en mi cabeza sonaban como esas pijas que intentan hablar con ordinariez cuando su interlocutora no es de su estatus. ¿Cuál es el idioma del pueblo? ¿Por qué imaginamos siempre a una ciudadanía simple, infantilizada, a la que hay que tratar con paternalismo, con ejemplos mundanos, con complicidad pueril? La ciudadanía, oh sorpresa, no se mea encima. Sabe qué quiere, cómo lo quiere, y si no es más constante en sus reivindicaciones, es por puro cansancio cotidiano: madrugones, colegios, trabajo, patanes, burocracia, iluminados, cláxones y repartidores inesperados.

He visto a periodistas que han acabado con carreras políticas con sus informaciones, con firmas temidas, en chándal y con carrito de compra camino del Mercadona. He tomado vinos en tascas infames con amigos jueces, con catedráticos, con drogadictos, con carpinteros metálicos, con pintores y poetas. Y todos sabían algo de la vida. Todos cargaban su hatillo de indignación y expectativas. Todos sabían qué lugar ocupaban en el mundo, qué tenían sobre su cabeza, qué quedaba bajo sus pies. Yo, a tontos, no he conocido nunca. A listos sí. Listos muchos. ¿Pero tontos? Ninguno.

Un político haciendo pedagogía es como un buitre dando clases de cocina. Todos tenemos nuestra escuela. Una escuela más poderosa, más profunda y más duradera que la política. La escuela que es sobrevivir a la pena y a las frustraciones, pagar impuestos, intentar dormir por las noches. La vida adulta. Del piso compartido a la hipoteca. Del Tinder al altar. De jugar en el recreo a llevar a nuestros hijos a los columpios. Madurar es enfriarnos.

«¿Qué pedagogía es dividir a la sociedad en buenos y malos? ¿Qué pedagogía es incidir en la identidad feroz, en el revanchismo?»

Deben saber los asesores de Pedro Sánchez que la pedagogía es luz sobre los objetos, es revelación, es ahuyentar el misterio. Lo suyo va en la dirección opuesta. Sus palabras, sus eufemismos, sus medias verdades, buscan el oscurantismo y el desapasionamiento. Quieren que la ciudadanía delegue en el Gobierno. Que todo lo regulen. Que confiemos ciegos. Que nos dejemos hacer. Por eso nos habla así, con esa indulgencia. Si pudieran decir «trae acá pacá que tú no sabes», lo dirían.

¿Qué pedagogía es la del blando embuste? ¿La de la maraña legislativa? ¿Qué pedagogía es dividir a la sociedad en buenos y malos? ¿Qué pedagogía es incidir en la identidad feroz, en la victimización, en el revanchismo? ¿Hay alguna pedagogía que no tenga como objetivo último la duda?

Porque el sanchismo es una perpetua negación de la perplejidad. O con él o contra el mundo. Toda educación debe ser una llamada a la incomodidad y al olvido. «He vivido largos años y he llegado a la vejez con un saco inmenso, lleno de recuerdos, de aventuras, de cicatrices, de úlceras incurables, de dolores, de lágrimas, de cobardías y tragedias…», continúa León Felipe.

«No hay nada más valiente en política que decir la verdad y tratar a los ciudadanos como lo que son: personas con una vida a sus espaldas»

Sé cuándo todo se empezó a ir a la mierda en política. Fue el día en el que todos los partidos pusieron un corazón junto a sus siglas. Ese corazón representa todos los males del mundo. La simpleza, la cursilería y el abandono. Se enterraron las ideas. La palabra fue sustituida por el dibujo. Los niños primero dibujan y luego escriben. Ahora son los adultos los que colorean asomando tímidamente la lengua.

«Pedagogía» llama el PSOE a un discurso afectado, a un tono chulesco, al trampantojo, a la ampulosidad. Gestionar es asumir que la vida es la que es, con sus miserias, con sus contradicciones, con sus sacrificios. Que sólo somos en función de nuestros contextos. Que si cerramos los ojos no desaparecemos. No hay nada más valiente en política que decir la verdad y tratar a los ciudadanos como lo que son: personas con una vida a sus espaldas. Tenemos al presidente del cucú tras. Le falta pellizcarnos las mejillas.

«He visto llorar a mucha gente en el mundo / y he aprendido a llorar por mi cuenta», que escribió el poeta en ese monumento a la vida y a la dignidad que es Escuela.

A los españoles solo nos salva de la II Guerra Civil, poner los grilletes a la cúpula sanchista.

Pedro Sánchez se envuelve en 15 banderas de España para dar un discurso |  Vozpópuli 

Los españoles caminamos más deprisa en busca de la II Guerra Civil que ocasionó la del 36. Tanto igual que después de las elecciones de 1934.

El general Vicente Rojo, Jefe del Estado Mayor del Ejército de Tierra del Ejército del Frente Popular, fue un brillante militar. El gran estratega del Ejército republicano. Franco le admiraba y la admiración era correspondida. Volvió a España, años más tarde de finalizar la Guerra Civil, y falleció en Madrid en 1966. Hasta el diario «El Alcázar», que nació durante la heroica defensa del Alcázar de Toledo, trató con respeto su figura. El general Rojo combatió con inteligencia y sin el ánimo del símbolo máximo. Su Bandera era la del bando Nacional, la de todos los españoles. «La Bandera tricolor sólo consiguió dividir a los españoles». «Fue una decisión arbitraria para hacer prevalecer las ideas de la República por encima de las ideas de Nación y Patria». Quizá resulte conveniente que todos esos mamarrachos que tremolan, airean y reivindican la efímera y parcial bandera republicana, lean lo que de ella pensaba el más inteligente de los militares republicanos. «En el orden social y humano, Franco ha triunfado. Primero, porque ha logrado la superioridad moral en el interior y en el exterior. Mandó sobre un Ejército unido».

Sanchismo o patriotismo constitucional | Opinión

 

En la misma trinchera, sin la inteligencia del general Rojo, pero sí con la vehemencia y un talento natural fuera de lo común, luchó Enrique Lister, comunista, general del Ejército Popular. Lister no se andaba con chiquitas y aplicaba su dureza tanto a los enemigos como a sus soldados. No admitía dudas ni deserciones. Y él mismo se encargaba de ejecutar a los suyos. «Yo soy comunista, pero admiro a ese hombre por su tesón y entrega al bienestar de España». Se jugó la vida durante tres años en los más duros frentes de batalla. Como Yolanda Díaz, Pablo Iglesias, Irene Montero, Juana Belarra y Urtasun. Como Pedro Sánchez y Zapatero, mismamente.

En 1959, El presidente de los Estados Unidos de América visita oficialmente España y rompe la estrategia de aislamiento impuesta por la ONU. Churchill ya lo había reconocido. –pues ¡Claro! Que deseamos la victoria de Franco y le ayudamos en lo posible. Fue la gran batalla ganada al comunismo”.

El recibimiento al presidente Eisenhower fue apoteósico. Fue uno de los generales victoriosos contra el nazismo y el imperialismo japonés. Su abrazo con Franco en presencia de su ayudante Vernon Walters – quizá el militar y político más inteligente de Occidente y al que tuvo la suerte de tener como amigo en los últimos años de vida de Walters nuestro Director de Opinión Ramón Pérez-Maura-, eliminó todas las diferencias y España se abrió a establecer en su territorio las bases americanas de Torrejón, Morón y Rota. La opinión de Dwigth Eisenhower acerca del general Franco hoy sería delito en España. «Admiraba a Franco como general, pero ahora le admiro también como estadista».

Ya retirado de la política, lo primero que hizo el general Charles De Gaulle, héroe de la Segunda Guerra Mundial y presidente de la República Francesa, fue visitar al General Franco en el palacio de El Pardo. «Cumplo una de mis calladas ilusiones». Otro delincuente.

Y ahora se entienden los motivos del odio que sienten la izquierda y la extrema izquierda españolas por su figura. Nada tiene que ver con el franquismo en sí, porque el franquismo estuvo lleno de socialistas. El socialismo y el comunismo en España se han movido desde 1948 en el aborrecimiento a Israel. ¿El Holocausto? ¡Qué cosas se inventan! A pesar de su débil y testimonial alianza con Alemania, las embajadas y legaciones españolas trabajaron sin descanso para liberar a prisioneros judíos de los campos de concentración nazis. La heroica actuación de la legación de España en el Budapest ocupado, en la que destacó el joven diplomático Ángel Sanz Briz, no admite ni un soplo de duda histórica. Y lo ratifica el que fuera Embajador del Estado de Israel en Madrid, el socialista e inteligentísimo –en Israel puede producirse ese milagro de coincidencias- Shlomo Ben Amí. «El único país que, de verdad, echó una mano a los judíos fue España, que salvó a más judíos que todas las democracias occidentales juntas».

Una, dos, tres, cuatro, cinco y seis en la boca.

Aldama, políticamente destrozará a Sánchez, pero el presidente seguirá en el cargo aunque le tenga que apoyar VOX.

 

La declaración en la Audiencia Nacional de Víctor de Aldama este jueves
La declaración en la Audiencia Nacional de Víctor de Aldama este jueves

"Los hombres normales no saben que todo es posible". El autor de esta afirmación es el escritor francés David Rousset (1912-1977), que luchó en la Resistencia francesa contra el nazismo y que estuvo preso en el campo de concentración de Bunchenwald, donde murieron 56.000 personas, entre ellas 11.000 judíos.

La frase fue utilizada por Hannah Arendt en su libro Los orígenes del totalitarismo, porque en su simpleza y rotundidad expresa hasta qué punto en las mentes del común de los mortales no cabe que sean posibles cosas monstruosas, como, por ejemplo, el exterminio para salvaguardar la pureza de una raza o los crímenes masivos en defensa de una ideología.

La expresión "eso no puede ser" es propia de esas personas normales que no dan crédito a lo que resulta extraordinario. Cualquier individuo encuadrado en ese rango tan amplio y difuso como es la normalidad que vea el vídeo que contiene las dos horas de comparecencia de Víctor de Aldama ante el juez Ismael Moreno, podría sostener que lo que dice el calificado por la UCO (Unidad Central Operativa de la Guardia Civil) como "nexo corruptor" de la trama en la que pululan el ex ministro José Luis Ábalos o su asistente Koldo García, "es sencillamente increíble, imposible".

El que en ningún caso puede decir que lo que dijo Aldama es una "inventada" es Pedro Sánchez. No sólo porque en su calidad de presidente del Gobierno se sale de ese rango de normalidad, sino porque él ha mentido reiteradamente en relación a este caso (y a otros también) y, por tanto, lo que diga sobre esa declaración sólo puede ser interpretado en clave de autodefensa.

La debilidad de Sánchez se ha convertido, paradójicamente, en su mayor fortaleza

El relato de Aldama, hábilmente conducido por su abogado José Antonio Choclán, no sólo es creíble y verosímil, sino que a él le han dado crédito tanto el fiscal como el juez del caso. Aunque no estaba en prisión por el llamado 'caso Koldo', sino por la trama de los hidrocarburos, el juez Santiago Pedráz, instructor de dicho caso, decretó su libertad a las pocas horas de declarar ante su colega Ismael Moreno. Si la Fiscalía Anticorrupción no hubiera interpretado que Aldama, con su declaración, estaba colaborando con la Justicia no hubiera pedido al juez su puesta en libertad. Así que, tanto la Fiscalía como dos jueces de la Audiencia Nacional han entendido que lo que declaró Aldama no es "una inventada", sino que tiene valor probatorio para esclarecer una de las tramas de corrupción mejor conectadas con el poder de las muchas que ya hemos padecido en España. Tanto por su volumen económico como por los posibles afectados (varios ministros, la esposa del presidente y el propio presidente del Gobierno), este caso supera con mucho a Filesa, Ibercorp, Roldán o la Gürtel.

Por mucho que se haya dicho, no deja de ser un sarcasmo que uno de los beneficiarios de esta trama corrupta sea precisamente José Luis Ábalos, el diputado socialista que defendió la moción de censura contra Mariano Rajoy por encabezar un gobierno corrupto. "La decencia debe ser algo esencial", proclamó Ábalos en aquel ya lejano 31 de mayo de 2018.

"La inventada" no sólo no se sostiene por la decisión del juez de poner en libertad con medidas cautelares a Aldama, sino porque su relato se ajusta como un guante a los hechos que describe la UCO en el informe que sirvió de base para la imputación de Ábalos.

El pago de comisiones a Ábalos y Koldo se refleja en los documentos manejados por la UCO; las cantidades que se ingresaron y las comisiones que se cobraron por la venta de mascarillas, también; como su descripción del viaje a España de la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez. Lo que dijeron en su día Ábalos, Grande Marlaska o el propio Sánchez, eso sí que son "inventadas". ¡Y de qué tamaño!

Pero Aldama no se conformó con ratificar lo que ya apuntaba el informa de la UCO, sino que fue más allá: dio cifras del pago de mordidas en metálico a Ábalos y Koldo, pero, además, metió en el ajo al jefe de Gabinete de la ministra de Hacienda (Carlos Moreno), y al número tres del PSOE, Santos Cerdán, al que el asistente llamó "jefe del cupo vasco" (de las comisiones de constructoras, se entiende).

Ángel Víctor Torres, ministro de Política Territorial; Teresa Ribera, futura vicepresidenta de la Comisión Europea, y, especialmente, el ministro del Interior, Grande Marlaska, salen tocados por la declaración de Aldama.

Que Aldama no es un fantasma lo demuestran el viaje que organizó a México en febrero de 2019, acompañado de Ábalos, entre otros; los ingresos de casi 60 millones en venta de mascarillas, y, sobre todo, el viaje de Delcy Rodríguez a Madrid, para cuya estancia de varios días, contraviniendo la prohibición de pisar suelo europeo, había alquilado un chalé en El Viso donde estaba prevista una cena con varios ministros y un invitado muy especial: Pedro Sánchez.

Los afectados (Sánchez, Illa, Montero, Moreno, Torres y Santos Cerdán) presentarán una querella conjunta contra Aldama. Es una estrategia tan vieja como poco efectiva.

El caso no ha hecho más que empezar. La declaración de Aldama del pasado jueves no ha sido el final de la historia, sino el principio de un suplicio para Sánchez y su Gobierno, que tendrán que hacer frente a las andanadas del comisionista que, una vez que ha decidido tirar de la manta, no se va a parar hasta lograr sus objetivos.

Resulta lamentable que el mismo día que Aldama habló ante el juez, los partidos que apoyan a Sánchez no sólo rechazaron la oferta que les hizo Núñez Feijóo de avalar una moción de censura encabezada por él, sino que votaron a favor del gobierno unas medidas fiscales que serán la base de la próxima aprobación de los Presupuestos del Estado.

Un dirigente de Junts, fue sincero ante la pregunta de El Independiente sobre si apoyarían la moción de censura: "¿Cómo vamos a dejar caer a este Gobierno? Sánchez ahora nos necesita más que nunca, para nosotros es una bicoca".

Así de lamentable es la situación política en la que nos encontramos. La debilidad de Sánchez se ha convertido paradójicamente en su mayor fortaleza.

Como ha puesto de manifiesto una vez más en la negociación para el nombramiento de Ribera como vicepresidenta de la Comisión Europea, a Sánchez no le importa la ideología de los que tiene enfrente, sino que den satisfacción a sus propósitos.

La matemática parlamentaria es testaruda. Los números no le salen, ni le saldrán a Feijóo para derribar a Sánchez. Quien espere una traición del PNV o Junts se equivoca. Y más aún los que abrigan la esperanza de que Podemos ponga sus votos al servicio del PP. Es más, pronto veremos al PSOE y a Sánchez haciendo arrumacos a Pablo Iglesias.

Así que habrá que esperar y ver la documentación que va aportando Aldama, que ya dijo al salir de Soto del Real que tiene pruebas de que lo que ha declarado es verdad. Fuentes cercanas al comisionista señalan que aún tiene mucho que decir. Sobre todo, en relación a Air Europa y a Begoña Gómez.

Hay mucha gente que piensa que todo esto quedará en nada, que lo declarado por Aldama es sólo una estrategia para salir de prisión... Pero esa gente no sabe que todo es posible. Incluido que este escándalo termine por derribar a Sánchez.

Que no olvide Pedro Sánchez que un microbio puede matar a un elefante, pero el elefante no puede matar al microbio.

 


La libertad en España, en poco tiempo, sólo podrá sobrevivir disfrazada, oculta en las catacumbas. Jueces, escritores, catedráticos, profesores, y algunos periodistas serán detenidos y silenciados

Cuando hay que sobrevivir con una enormidad bucal, es conveniente saber administrar la aglomeración de palabras que combaten en el inmenso espacio del buzón para intentar que emigren ordenadamente de la boca al aire. La diputada catalanazi Miriam Noguera, siempre amparada por su colega balear y presidente del Congreso de los Diputados, Francia Armengol, balear catalanista y separatista, ha protagonizado en el Congreso una de las intervenciones parlamentarias más despreciables, repulsivas y antidemocráticas de los últimos años. Se ha permitido el lujo de señalar, amenazar y pedir que cinco jueces que llevan en sus mochilas una larga experiencia de ejemplaridad en sus funciones, cinco magistrados de trayectoria impecable, sean cesados, detenidos y juzgados. El mundo al revés. También se ha referido a periodistas y opinantes, pero sin dar nombres. Del buzón de Miriam Noguera han salido, en sede parlamentaria, los nombres de los magistrados que desea trasladar a su archipiélago Gulag, que en Cataluña ignoro dónde se ubica. Los magistrados Marchena, Llarena, Lamela, Espejel y Lesmes. Ha dicho en la tribuna del Congreso que esos cinco magistrados son indecentes e indeseables, además de poco escrupulosos con la imparcialidad.
Un insulto a toda la Judicatura, al pleno de Poder Judicial, y a la columna fundamental que sostiene el sistema democrático.
 
Lo injustificable no encuentra la amnistía en las desavenencias con la normalidad física de quien emite los exabruptos. Es cierto que la separatista de la ultraderecha catalanazi tiene una boca de tamaño desmesurado. Boca grande y larga lengua. Cuando pronuncia la O, se le podría encajar en el buzón una mortadela a estrenar. Y en sus palabras, además de racismo incontrolado se encuentra el odio, el desprecio hacia todo lo español –es decir, hacia ella misma–, la superioridad genética y la exigencia de la excepción. El mundo se divide en tres partes. Partición muy paleta y aldeana. España, Cataluña y el resto. Pero sobre todo, lo que más hiere, molesta y enfada a los que no hemos tenido la oportunidad de ser catalanazis, es la chulería del desafecto. Son nuestros y nos odian. Son de ellos y odian a los que no piensan como ellos. De cuando en cuando, llega un señor bajito, que es también separatista, y exige. ¿Quién es usted para exigir, Aragonés? Representa a la facción contraria que Puigdemont, la gigantesca condenada y la buzona. Exige un «referéndum» inmediato. El otro amenaza a Sánchez y Albares en el Parlamento Europeo, y éstos soportan el chorreo público de un delincuente huido de la Justicia, exiliado en Waterloo con nuestro dinero, y exclusivamente empeñado en volver a España como si fuera un héroe.
 
¿Cómo huyó después de proclamar la independencia de los siete segundos y organizar el violento golpe de Estado? En el maletero de un coche. Un coche perfectamente localizado que siguió su ruta hacia Francia gracias a la generosidad –eso se ha dicho y escrito– de la impulsora de Podemos y vicepresidente del Gobierno del PP, Soraya Sáenz de Santamaría, que mandaba mucho más que Rajoy. Gracias a ellos nos cayó del infierno Sánchez, y con Sánchez el comunismo –prohibido por la UE–, el separatismo y el terrorismo, se hicieron con el poder. La libertad en España, en poco tiempo, sólo podrá sobrevivir disfrazada, oculta en las catacumbas. Jueces, escritores, catedráticos, profesores, y algunos periodistas serán detenidos y silenciados. ¿Europa? Europa siempre ha sido y será una gran puta. Nada que esperar. Si caen los cinco magistrados señalados en sede parlamentaria por la catalanazi, prepárense para lo peor. Es decir, para vivir el fin de España, la nación unida, el Estado más antiguo de Europa. Un microbio puede matar a un elefante.

La UE no parará la amnistía de Sánchez sin un texto jurídico que se considere anticonstitucional

 

Pedro Sánchez y Ursula von der Leyen, en la última visita de la presidenta de la Comisión Europea a Madrid

Pedro Sánchez y Ursula von der Leyen, en la última visita de la presidenta de la Comisión Europea a Madrid.


La Comisión Europea no parará la amnistía de Sánchez sin un texto jurídico que se considere anticonstitucional

El equipo de la presidenta Ursula Von der Leyen sigue echando balones fuera y tilda el problema de «asunto nacional» ante el que prefiere no pronunciarse

La Comisión Europea con Ursula von der Leyen a la cabeza evita por enésima vez pronunciarse respecto a la posibilidad de una amnistía a los golpistas catalanes, incluso después de que el presidente Pedro Sánchez se haya mostrado a favor en un acto de su partido el pasado fin de semana.
 
Desde que Carles Puigdemont lanzara el órdago de sus condiciones para apoyar al líder socialista en una supuesta investidura, la respuesta desde el edificio Berlaymont de Bruselas ha sido la misma: «es un asunto nacional y no comentamos sobre estos temas».
 
La comparación con otros casos es obligada. La Comisión sí actuó contra Rumanía, Polonia y Hungría contra reformas que hubieran dado impunidad a los políticos, según su parecer.
 
En el caso de Rumanía se actuó para evitar que se amnistiara a políticos que habían sido condenados por corrupción. El presidente de la Comisión en su momento, el luxemburgués Jean-Claude Juncker, consideró la opción como «un paso atrás en el Estado de Derecho».
 
Contra Varsovia y Budapest se actuó por considerar que había leyes contrarias al propio Estado de Derecho europeo, aunque siempre se ha entendido que la supervisión tuvo que ver más con motivos ideológicos que políticos.

Sánchez tiene las espaldas cubiertas

Ahora que Pedro Sánchez ha anunciado su apoyo a una posible amnistía como condición sine qua non para ser investido, la Comisión Europea parece no ver la misma violación del Estado de Derecho que en anteriores ocasiones.
 
«En el nombre de España, en el interés de España, en defensa de la convivencia entre españoles, defiendo hoy la amnistía en Cataluña por los hechos acaecidos en la década pasada», afirmó Sánchez en su intervención en abierto en el Comité Federal del PSOE, máximo órgano del partido entre Congresos, del que forman parte entre otros los miembros de la Ejecutiva Federal y los líderes territoriales.
Puigdemont y sus acólitos no fueron condenados por corrupción, sino por saltarse el orden constitucional vigente, llevar a cabo un golpe de Estado suave y romper el principio de igualdad de todos los españoles.
 
Esto no se considera suficiente para intervenir, no al menos mientras no haya un texto jurídico y una sentencia que lo considere anticonstitucional.
Y es que este es el quid de la cuestión. Según fuentes consultadas por este medio, la Comisión Europea no tomará medidas al respecto mientras no exista un documento en firme.
 
Aun suponiendo que esa ley sea recurrida ante el Tribunal Constitucional, la CE se escuda en que no interviene en asuntos que afecten al ordenamiento constitucional de un país.
 
La realidad es que el Tribunal lo controla el PSOE a través de Cándido Conde-Pumpido, por lo que Sánchez tendría las espaldas cubiertas de antemano.
Por otro lado, el comisario de Justicia Didier Reynders dejó claro hace unos días que solo actuaría en caso de que en la ley se incluyera una modificación incuestionable del delito de malversación.
 
Un delito que ya ha sido modificado por otra vía de manera previa. Por lo tanto, la vía Reynders es una vía muerta desde el principio.
 
Incluso en ese caso, cualquier recurso de la Comisión tardaría demasiado tiempo en resolverse en el Tribunal de Justicia Europeo.
 
Es decir, que para entonces Pedro Sánchez no sería ya presidente de la UE -algo realmente grave si se le condena durante este cargo-, pero ya habría sido nombrado presidente de España por lo que sería imposible una decisión de dicho Tribunal que sirviera para revocar un nombramiento semejante.
 
Lo que se extrae de todo esto es que la Comisión Europea por el momento no quiere oír ni hablar de intervenir al Gobierno por el tema de la amnistía (una patata caliente que prefiere evitar); que de hacerlo es bajo unos supuestos que no se van a dar y que Pedro Sánchez conoce esto de sobra y sabe que no hay manera de que su supuesta ley de amnistía le pase factura desde Europa.