Mostrando entradas con la etiqueta ISCARIOTE. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ISCARIOTE. Mostrar todas las entradas

La izquierda española pide el relevo sin prisas de Pedro Sánchez y su banda.



 Pedro Sánchez no puede seguir abusando de sus socios de Gobierno. Sobre todo, el Partido Comunista, enquistado en Sumar, está que trina. En el diario digital Vozpópuli, Gonzalo Araluce restriega por la cara de la extrema izquierda la nueva actividad militar de los cazas F-18 de España junto a los G-550 de Israel en las maniobras militares desarrolladas durante doce días en la base griega Andravida.

El presidente del Gobierno certificó que la colaboración con Israel se reducía a cero y Yolanda Díaz Iscariote aceptó la afirmación de Pedro Sánchez y su explícito compromiso. No ha sido así. El inteligente diputado de Izquierda Unida, Enrique Santiago, ha exigido al Gobierno explicaciones serias sobre la anomalía detectada por los servicios de Sumar.

Tanto va el cántaro a la fuente que está en trance de romperse. Al Partido Comunista y a otros varios de extrema izquierda refugiados en Sumar les interesa mucho que la coalición gubernamental permanezca con su cuota de poder para los ultraizquierdistas. Pero no a costa de que Pedro Sánchez les lidie con la mano izquierda y les comprometa ante sus electores.

Difícil saber lo que va a ocurrir con la contienda abierta. Lo probable es que el sanchismo desarrolle alguna fatigada explicación y que Yolanda y su séquito acepten. Pero se acercan las elecciones y no se puede descartar que la extrema izquierda, sobre todo la del Partido Comunista, considere que ha llegado el momento de escindirse de una alianza tan frágil y engañosa.

Las navajas cachicuernas están en alto. Y antes de que brillen sus aceros se espera que el Gobierno dé una explicación y consiga aplacar la ira que la nueva colaboración hispano israelí ha levantado.

YOLANDA DÍAZ ISCARIOTE, EN LA ENCRUCIJADA.

 


YOLANDA DÍAZ ISCARIOTE, EN LA ENCRUCIJADA

Luis María ANSON

Pablo Iglesias pasó de una manifestación callejera a cosechar más de 5 millones de votos y 69 congresistas. Se convirtió después en vicepresidente del Gobierno e impulsó la unidad de la política a la izquierda del PSOE con Sumar. Mantuvo siempre la independencia en el Gobierno de coalición y consiguió imponer al PSOE sanchista muchas de las iniciativas tomadas desde la izquierda radical. Cuando las encuestas daban a Podemos cero escaños frente a los siete de los que disponía en la Asamblea de Madrid, decidió desembarcar y la realidad es que consiguió diez, aunque Gabilondo resultara derrotado por Isabel Díaz Ayuso.

Pablo Iglesias, que había creado a Yolanda Díaz, la designó al frente de Sumar, pero su sucesora, en lugar de mantener la independencia frente a Pedro Sánchez, se entregó al líder sanchista con perfumes y bagajes, traicionando a Pablo Iglesias. Alguien la llamó certeramente Yolanda Díaz Iscariote. La pobrecilla creyó que engrandecería a Sumar con su presidencia y el resultado ha sido lo contrario. Sumar se ha resquebrajado y no representa nada o muy poco ni en el Gobierno ni ante la opinión pública. Yolanda Díaz Iscariote ha dado personalmente bastantes pasos a un lado. No es suficiente. Si la izquierda radical pretende unirse de nuevo, Yolanda Díaz Iscariote debe dimitir e irse a su casa como una militante más. La traición a Pablo Iglesias ha sido la más rotunda que se ha producido a lo largo de la democracia española. Yolanda no puede continuar, salvo que Pablo Iglesias la perdone.

Sin Podemos, Sumar tiene cerrados los horizontes electorales y se puede descomponer. Con Podemos, tal vez se restaure en parte el antiguo poder de la izquierda radical. Las espadas están en alto. Ione Belarra sabe muy bien lo que tiene que hacer: mantener la independencia de su partido y la ideología que le hizo triunfar. Yolanda Díaz también sabe lo que tiene que hacer: marcharse. Pero por el momento no parece dispuesta a asumir las consecuencias de su fracaso político.