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Pedro Sánchez atrapado por el Rey Marroquí convoca elecciones el 23J

 

La derrota de Sánchez, justicia poética para los saharauis


El secretario general del PSOE y presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, después de votar

El secretario general del PSOE y presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, después de votar EP

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Cuando vi el resumen de las elecciones municipales y autonómicas del 28 de mayo y la clara derrota del PSOE, me acordé de aquella votación en el Parlamento Europeo sobre los derechos humanos en Marruecos y el Sáhara Occidental. Los socialistas españoles votaron en solitario en el Parlamento Europeo contra el respeto básico a la libertad de opinión, expresión y movimiento. Uno de los valores básicos sobre los cuales se asientan las democracias europeas.

Debo admitir que como saharaui me sentí consternado. Cada vez que oía a Sánchez hablar del derecho a la vivienda, de las políticas sociales, de igualdad y de la agenda progresista, dudaba de su discurso, de los gestos y las palabras en cada mitin. Me sentía golpeado por su política exterior hacia el Sáhara Occidental. Había roto la histórica postura de defensa del derecho a la autodeterminación de un territorio no autónomo. Cuando vi la renuncia del diputado Odón Elorza de las filas socialistas, algo se movió en mi interior. Al menos vi a un diputado  socialista sacrificar su carrera política, en defensa de la libertad del pueblo saharaui.

Cada votación en el Congreso sobre el Sáhara, el grupo socialista se quedaba en la más absoluta soledad.
 
Cuántas familias de acogida, asociaciones, intelectuales, artistas que han viajado a los campamentos saharauis en Argelia, a veces para visitar a los niños, otras al Sahara Maratón o al festival de cine. Ellos al igual que buena parte de los votantes se sintieron desengañados por la decisión del Gobierno progresista de Sánchez. Cada votación en el Congreso de los Diputados sobre el Sáhara, el grupo socialista se quedaba en la más absoluta soledad. Abocado a la derrota.
Argelia rompió las relaciones diplomáticas con España y Marruecos las restableció a cambio de la renuncia del Grupo Socialista a la defensa de un referéndum de autodeterminación pactado en los años 90 bajo el mandato y la mediación de la ONU entre las partes en conflicto.
 
Si Moisés cruzó el mar Rojo salvando a su pueblo de la esclavitud y Noé construyó su arca para rescatar del diluvio las especies de la tierra, yo había depositado mi esperanza en que la justicia fuera el milagro que salvara al pueblo saharaui del chantaje del Gobierno de Marruecos a Sánchez
 
Algunas personas que conozco, siempre me han comentado que el tema del Sáhara Occidental es una causa olvidada y es un conflicto de baja intensidad que no supone ningún peligro para la estabilidad internacional. Rotas las relaciones diplomáticas entra España y Argelia, a las que hay que añadir la tensión en la frontera terrestre de Ceuta y Melilla, y en las aguas de Canarias, más la reanudación de la guerra entra Marruecos y el Frente Polisario. Llegué a la conclusión que los medios de comunicación son los responsables del silencio y el olvido de lo que ocurre en el Sáhara de forma deliberada. Ocultan la situación de ocupación militar que impide a los saharauis retornar a su tierra.

Los titulares son para Bajmut e Ucrania; ésa es la guerra que preocupa al presidente Sánchez que visitó Kiev y mostró su solidaridad con ese pueblo. Los bombardeos de los aviones no tripulados marroquíes y la matanza de civiles saharauis no figuran en el discurso de Sánchez. Más bien el silencio ensordecedor y la indiferencia ante una ocupación militar, ese es el lenguaje que se le ofrece a un pueblo que lleva más de 40 años exiliado en la hamada inhóspita de Tinduf.

Esta derrota electoral del PSOE es una justicia poética que el destino ha otorgado al pueblo saharaui, un pueblo que busca cruzar un muro de minas construido por Marruecos y volver a su tierra.  Un pueblo que busca la justicia de Moisés cuando atravesó el mar Rojo. 

El 23 de julio tendremos de nuevo las urnas, los demócratas deberán expresarse a favor de la justicia, no nos dejemos engañar. Los derechos humanos son universales. La libertad es cuestión de vida o muerte, de dignidad y perseverancia. Sánchez y el PSOE deben aprender bien esta lección.

El caso de los ERE de la Junta de Andalucía y la Audiencia Nacional. El mayor caso de corrupción del mundo civiizado

 


Hay más de 600 imputados y más o muchísimo más de 1.600 millones € malversados o en paraísos fiscales. El antepenúltimo descubierto es el de la mujer de Juan Espadas, candidato socialista a presidir la Junta de Andalucía, si gana las elecciones nos tenemos que ir los andaluces al Sahara. Este caso aún no está contabilizado. Hasta la fecha, solo se pueden contabilizar estos:  Dos expresidentes, siete exconsejeros, dos exviceconsejeros, tres ex directores generales, dos ex directores generales del Instituto de Fomento de Andalucía (IFA) y la Agencia de Innovación y Desarrollo de Andalucía (IDEA), tres ex secretarios generales técnicos, un exjefe del gabinete jurídico y un ex interventor general de la Junta. Hay un caso curioso de una exconsejera y candidata nacional a Pta. Del Gobierno, -ganó Zapatero-, también sin contabilizar: “Le muestra el juez un talón de 300 millones de euros y, como siempre, le pregunta el fiscal ¿Es su firma? Contesta…NO ME ACUERDO, ¿Tantos talones de esa cantidad ha firmado usted como para no recordar este? Contesta….NO ME ACUERDO.

El caso ERE de Andalucía, no resolverá nunca. Reitero, la mujer del candidato a la Presidencia de la Junta y alcalde de Sevilla es funcionaria por dos veces y no recuerda la ubicación de ninguno de sus puestos de trabajo. Vox que es la marca blanca del PSOE y el PP que ni está ni se le espera. Ahora Semana Santa, después la feria de Abril de Sevilla, después el Rocío, después convocará elecciones Juanma Moreno, después el verano, después las rondas de pactos, después la Navidad, después los Reyes Magos, después volverá a convocar elecciones Juanma Moreno, después las elecciones municipales, después dirá el PP que no quiere pactos con Vox –lógico, si convoca elecciones porque con estos bichos no se puede gobernar- después las elecciones generales que Pedro Sánchez retrasará 90 días, el presidente del Gobierno tiene un plazo de 54 días para firmar el decreto por el que convoca las elecciones que se puede extender hasta ±90 días. Siempre se han adelantado, pero mucho me temo, pero mucho me temo que Pedro Sánchez es único.

Los jueces dicen que no se reconoce su trabajo, ¿A qué coño viene esta sentencia de la Audiencia Nacional? Estos mismos jueces u otros, pero jueces se supone que juzgaron parte del caso ERE de Andalucía. ¿Alguno sabéis la sentencia? 

Dice:  

La Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional ha condenado de nuevo al Partido Popular a título lucrativo por las actuaciones de la trama ‘Gürtel’ en el municipio madrileño de Boadilla del Monte. Esta es la tercera condena contra la formación y en esta ocasión les obliga a pagar 204.198,64 euros.

 

En una sentencia de 303 páginas, los magistrados de la Sección Segunda establecen que los populares deberán abonar esa cantidad con responsabilidad directa y solidaria del que fuera líder de la trama, Francisco Correa, su número dos, Pablo Crespo, el exalcalde Arturo González Panero o los que fueran gerentes de la Empresa Municipal del Suelo y la Vivienda (EMSV).

 

El fallo, que condena a un total de 23 personas, establece la pena de prisión más alta para ‘El Albondiguilla’, que en la fase final del juicio recibió duros reproches por parte de la Fiscalía y la Abogacía del Estado. El que fuera regidor deberá cumplir hasta 36 años y 11 meses de cárcel por delitos de asociación ilícita, cohecho pasivo, fraude a las administraciones públicas, falsedad documental en documento mercantil, tráfico de influencias, blanqueo y malversación de caudales públicos.

 

Un beneficio evidente para el PP

En esta línea, los magistrados cargan con dureza contra González Panero y aseguran que su declaración en el juicio no cumplió con la «veracidad, suficiente y utilidad» necesarias. «Negó su participación en los hechos en las seis declaraciones que realizó en fase de instrucción, y no fue hasta días antes del inicio del juicio en que presentó un escrito anunciando ‘un reconocimiento de hechos'», recuerdan.

 

Sobre el PP, que aparece mencionado hasta 177 veces en la resolución, la sentencia señala que el beneficio para la formación fue «evidente» y se deriva de pagos del Grupo Correa destinados al «sostenimiento de la propia organización» y que, por ende, se traducía en un «menor gasto» para el sostenimiento del partido en Boadilla y para afrontar las campañas y precampañas de 2003 y 2007. «No cabe más que señalar que se ha producido un beneficio económico para este partido«, dice el tribunal. –otro juzgado dice que la relación entre Correa y el PP es meramente comercial-.

 

Además, la Audiencia Nacional dice que el PP contaba en esas campañas con un ‘colchón’ de remanente que sobró, y considera que esto evidencia «de un modo claro» que el partido «no era quien estaba abonando esos gastos sino que se sufragaban por el Grupo Correa (con fondos) obtenidos como beneficio del delito». Lógico, en caso contrario no habría delito. Está claro que casi todos los jueces, como los políticos quieres estar en la cúpula, Casado no estaba por la labor de ceder y Feijóo, tanto o menos.

 

Beneficio a título lucrativo

En cuanto el argumento usado por la defensa de los ‘populares’, que alegó que esos gastos electorales no tenían vinculación con la obtención de votos, el tribunal apunta que es irrelevante porque los abonos al PP por Correa iban más allá de esos periodos de comicios e incluían abono de bienes, eventos y actos.

 

Y en lo referido al argumento de que la formación no sabía de esos gastos y que eran «contrarios a su voluntad», la Sala dice que es irrelevante porque tal y como recordó el Supremo en una sentencia de 2020, «la naturaleza de la participación a título lucrativo no se trata de una obligación civil que tiene su origen en la participación del delito, sino de modo objetivo en la existencia de un beneficio a título gratuito de un tercero que desconoce su procedencia delictiva». Y recuerda que la condena a título lucrativo es compatible con la buena fe.

 

Esta es la tercera condena de la formación, que se suma a las de la primera época de la ‘Gürtel’ y por el uso de la ‘caja B’ para las obras de la sede del partido en Génova 13.

 

Entre los condenados en esta nueva sentencia, adoptada por unanimidad, también se encuentran el líder de la trama, Francisco Correa, y su segundo, Pablo Crespo, que confesaron su papel en la red a cambio de una rebaja en la petición de la fiscal.

Pedro Sánchez informo antes a EEUU que a su Gobierno, sobre el cambio del Sahara. Sánchez se ve derrotado,


                           

Pedro Sánchez lo ha vuelto a hacer. El pasado viernes 18 de marzo el presidente del Gobierno volvió a dar uno de esos giros de 180 grados que tanto le gustan y, tras haber mantenido una posición prosaharaui durante los últimos tres años, de repente decidió respaldar el plan de Marruecos para engullir el Sáhara Occidental. Pero lo verdaderamente meritorio, lo absolutamente espectacular, es que el Ejecutivo, ayudado como siempre por su fiel coro de palmeros, nos ha pretendido vender la moto de que semejante cambio en la política exterior española obedece a la extraordinaria audacia del Gobierno, que ha conseguido que Marruecos vaya a dejar de ser una china en el zapato para el resto de nuestros días.

 

En realidad, lo que ha hecho Sánchez tiene más que ver con un intento a la desesperada por reparar sus propios errores de estos tres últimos años. Y es que no olvidemos que Rabat había retirado a su embajadora en Madrid después de múltiples desaires por parte del Gobierno: desde el hecho de que el presidente no viajara al vecino del Sur nada más tomar posesión, como era tradicional, hasta el tratamiento médico que se le dio al líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, en un hospital de Logroño.

 

Es evidente que, con este cambio histórico, Pedro Sánchez ha pretendido reconciliarse de forma urgente con Marruecos. ¿Por qué motivo? ¿A cambio de qué? Viendo las explicaciones del Gobierno, la respuesta está clara: Ceuta y Melilla.

 

La amenaza marroquí

Los servicios secretos españoles ya venían alertando desde hace años de que la gran amenaza a la seguridad de nuestro país estaba en el flanco sur y, en concreto, en esas dos ciudades autónomas. Todo apuntaba a que Rabat iba a ir introduciendo ese asunto en la agenda. El primer ministro del reino alauí ya avisó a finales de 2020 asegurando que «Ceuta y Melilla son marroquíes», y las avalanchas de inmigrantes del verano de 2021 se interpretaron como una manera de elevar la presión.

 

Pero todo cambió, aunque parezca extraño, cuando estalló la guerra de Ucrania. Y, más en concreto, una semana después de que Vladimir Putin decidiese intervenir militarmente. El miércoles 2 de marzo, a primera hora de la mañana, saltaron todas las alarmas en Moncloa y en la cuesta de las perdices, sede del Centro Nacional de Inteligencia (CNI). A plena luz del día, y con la complicidad de los agentes de frontera marroquíes, dos mil inmigrantes saltaron la valla de Melilla e ingresaron en España. Fue el asalto más cuantioso de la historia, y se interpretó como un aviso de que Rabat iba en serio en su intento de reivindicar las dos ciudades españolas.

 

Los días siguientes, el Gobierno recibió informes demoledores. La posibilidad de que Marruecos intentara hacer algo como Putin no se descartaba y, llegado ese caso, las opciones de éxito de España no eran altas, sobre todo por la falta de apoyo internacional. ¿Por qué? Por varios motivos:

 

1.- El precedente de la invasión rusa de Ucrania no augura nada bueno. Estados Unidos no quiere líos y la OTAN, que tantas veces se implicó en el pasado en guerras en países no miembros, ahora se ha puesto de perfil. Se impone la real politik. Si España tuviera un problema con Ceuta y Melilla, las posibilidades de que la OTAN saliera a defenderlas serían escasas, entre otras cosas porque esas ciudades no se incluyen bajo el paraguas defensivo de la organización, al estar situadas en el continente africano.

 

2.- La Unión Europea ya demostró en el pasado, con el precedente de la isla de Perejil, invadida por Marruecos en 2002, que no moverá un dedo para ayudar en caso de dificultad. «Es un asunto bilateral», fue la respuesta que se dio en su día desde Bruselas para esquivar las preguntas sobre la ayuda que debía recibir España de sus socios comunitarios. En la UE pesa demasiado el vínculo París-Rabat.

 

3.- Estados Unidos se encuentra en pleno idilio con Marruecos desde que en 2020 ambos países llegasen a un acuerdo histórico: Rabat reanudaba relaciones con Israel a cambio de que Washington respaldase el plan de Marruecos sobre el Sáhara Occidental. Y, en paralelo, las relaciones de Pedro Sánchez con Joe Biden son prácticamente inexistentes. En caso de conflicto, el amigo americano no estaría del lado español.

 

4.- Desde el punto de vista militar, la distancia entre ambos países no es tan grande como se piensa. España es el segundo país de la OTAN que menos gasta en defensa en términos de PIB, sólo por delante de Luxemburgo, mientras que Marruecos lleva años armándose hasta los dientes con la excusa de su conflicto con Argelia: aviones F-16, misiles Patriot, helicópteros Apache y carros de combate M1 Abrams.

 

Dos decisiones

Analizados los pros y los contras, el Gobierno decidió que había que moverse rápido para evitar males mayores. Era urgente detener una escalada de los asaltos a la vallas de Ceuta y Melilla y eliminar cualquier opción de que Marruecos intentara aprovechar su nueva amistad con Washington y la debilidad de España para hacer una locura.

 

Y por eso se tomaron dos decisiones. La primera, incrementar el gasto en defensa, con el argumento, siempre esgrimido por los estrategas militares, de que la mejor manera de evitar un ataque es la capacidad de disuasión que puedas tener con tu propia fuerza armamentística (Si vis pacem, para bellum). España debe tomar nota del caso de Ucrania, garantizarse plena autonomía militar y no confiar en la ayuda extranjera en caso de agresión, porque, como se ha visto, no está asegurada.

 

Y la segunda decisión ha sido apoyar a Marruecos en su reivindicación sobre el Sáhara, tal y como nos estaba pidiendo Washington. Con ello, Pedro Sánchez busca normalizar a la velocidad de la luz las relaciones con Rabat y, de paso, intentar ver si esta vez nos hace caso Biden. Al parecer, España ha recibido la garantía de Estados Unidos de que Marruecos se olvidará para siempre de Ceuta y Melilla, pero es evidente que en eso peca de ingenuidad Sánchez, sobre todo porque no hay ningún compromiso por escrito y porque Rabat no se caracteriza por ser un socio especialmente fiable. Una vez que se quede con el Sáhara, ¿qué evitará que se fije todavía más en las dos ciudades españolas?

 

En resumen: el giro de Pedro Sánchez tiene que ver con la alerta recibida en materia de seguridad y ha sido tan radical debido a la extraordinaria debilidad de España en la esfera internacional y, especialmente, por los errores cometidos por el Gobierno, al mantener unas pésimas relaciones tanto con Marruecos como con Estados Unidos. Sánchez se ha visto obligado a ceder demasiado por culpa de su propia gestión. Si España hubiera hecho los deberes, estaría en una posición mucho más fuerte y no tendría que haber aceptado semejante humillación: darle la razón a Marruecos sobre un territorio que nunca ha sido suyo y que afecta a miles de personas que, no lo olvidemos, hasta 1975 llevaban un DNI español en sus bolsillos.

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juanpardo15@gmail.com


Pedro Sánchez es al Sahara, lo que Putin es a Ucrania.



Quienes se preguntan hasta dónde está dispuesto a llegar Sánchez ahí tienen la respuesta: es capaz de regalar el Sáhara a Marruecos en una carta escrita a escondidas con varios litros de vaselina

A Pedro Sánchez le parece bien que Rusia invada Ucrania, siempre y cuando Rusia se llame Marruecos y Ucrania el Sáhara. No hay grandes diferencias entre Mohamed y Vladimir a efectos expansionistas, lo que confirma a su vez la transversalidad ideológica de los tiranos: moro, soviético o nazi, todos coinciden en la necesidad de ensanchar su «espacio vital» y todos parten de la premisa falsa de que les quitaron algo suyo y tienen derecho a recuperarlo.

El problema es que, en ese viaje invasivo del Rey marroquí, socio de Estados Unidos e Israel; van incluidas Ceuta y Melilla, oscuro objeto de deseo irrenunciable que ahora, con la nueva parida sanchista, parece más cercano.
Con las dos ciudades autónomas el presidente hace lo mismo que con Cataluña, y Mohamed se comporta igual que Junqueras: cree que pacifica algo; pero en realidad blanquea el objetivo y los medios para alcanzarlo.
Es cuestión de tiempo, el que Puigdemont no se dio y el catalibán de ERC, más listo, ha asumido, consciente como el moro de que el reloj corre a su favor y no hace falta meterse prisa.

A Pedro Sánchez le parece bien que Rusia invada Ucrania, siempre y cuando Rusia se llame Marruecos y Ucrania el Sáhara. No hay grandes diferencias entre Mohamed y Vladimir a efectos expansionistas.

Que sedimente primero la única «nueva normalidad» que Sánchez ha logrado en los cuatro años más siniestros de España en décadas: ruina, pobreza, división, muerte y una desmembración paulatina del país que comenzó con el descrédito de las instituciones; siguió con la legitimación de terroristas, golpistas y chavistas y puede acabar con la independencia o anexión de Ceuta, Melilla, el Sáhara, Gibraltar, Cataluña, el País Vasco y ya veremos si hasta las Baleares y Valencia, que tienen sus propios hijos de Putin dando todo el día por Odesa sea la parte.
Lo cierto es que hoy España amanece con el gas, la luz y el combustible a precio de Vega Sicilia. Con camioneros, transportistas, autónomos, agricultores, ganaderos y comerciantes en pie de guerra. Sin embajadores en Madrid de Argel y de Rabat, que hay que ser muy lerdo para enfadar a los dos a la vez. Y con el Gobierno a tortas entre su facción folclórica y su facción folclórica, que a efectos de tocar la mandolina son igual de torpes.
Y con Sánchez, eso sí, fletando el Falcon sin pagarse el queroseno para huir de España con una excusa razonable: adueñarse de la paternidad de un cambio en el procedimiento de facturación de la luz que, en realidad, ya está aprobado por la Comisión Europea desde el 8 de marzo con un Plan Energético de 26 páginas y tres anexos que el partisano de Moncloa quiere plagiar como su tesis doctoral para hacerlo pasar por suyo.
Quienes se preguntan hasta dónde está dispuesto a llegar Sánchez y se dicen a sí mismos que, pese a todo, algún límite tendrá, ahí tienen la respuesta: es capaz de insultar a trabajadores desesperados por no llegar a final de mes, llamándoles fascistas.
Y también de regalar el Sáhara a Marruecos, tras acoger clandestinamente, primero al líder polisario, con una carta escrita a escondidas con varios litros de vaselina y el pantalón deslizado hasta la innoble altura de las pantorrillas.
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