Mostrando entradas con la etiqueta Ucrania. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ucrania. Mostrar todas las entradas

Los seis meses primeros meses de Trump en el poder, un fracaso digno de todo estudio.

Pasados los seis meses primeros meses en el cargo, el presidente estadounidense, Donald Trump, se ha lanzado a desmantelar el Gobierno atacando las instituciones para tener más autoridad, haciendo saltar las alarmas de quienes estudian las democracias.

El presidente ha usado su posición para detener a estudiantes extranjeros, aun siendo residentes legales en el país, acusándolos de hacer activismo a favor de Palestina, y en algunos casos sin ningún tipo de explicación. Ha atacado a universidades e instituciones académicas como Harvard, Columbia y la Universidad de Pensilvania excusándose en que fomentan “valores antiamericanos”, y les ha retirado financiación pública. 

También ha impuesto sanciones importantes a grandes bufetes de abogados a los que acusa de actuar de forma poco ética, ha rescindido contratos públicos y les ha restringido el acceso a edificios federales. Como en el caso de las universidades, algunas han luchado contra él, pero la mayoría está tratando de conseguir un acuerdo.

El magnate ha tomado muchas decisiones parecidas: ha optado por insultar al actual presidente de la Reserva Federal, el banco central estadounidense, por no bajar los tipos de interés como él le reclama. Lo ha llamado desde “idiota” a “bobo” pasando por “enorme perdedor” con “bajo coeficiente intelectual”, “un tipo estúpido”, "un verdadero tonto” o “una mula testaruda”.

Se ha enfrentado de manera similar a los jueces que han bloqueado sus órdenes, ha quitado poderes a las agencias regulatorias independientes, ha ejecutado importantísimos recortes de gasto público y de funcionarios que los tribunales aún deben valorar si son legales, como también sucede con el fin de la ciudadanía por nacimiento que firmó en su primer día en el cargo.

“La Administración Trump ha actuado de manera ilegal e inconstitucional de diferentes maneras que debilitan nuestras instituciones democráticas, ralentizan nuestra economía y revierten las protecciones para la salud pública y el medio ambiente, y ponen en riesgo la atención médica y las prestaciones de la Seguridad Social que reciben millones de estadounidenses. Y esto es solo el comienzo”, ha asegurado el congresista demócrata Steve Cohen, que representa al estado de Tennessee y está haciendo en su página web un seguimiento de las decisiones del presidente.

Trump insiste en que su misión es restaurar la democracia y la libertad en Estados Unidos, pero al mismo tiempo se enfrenta a las decisiones de los jueces, firma órdenes que son abiertamente inconstitucionales y se refiere a sí mismo como "rey". Su gabinete y sus seguidores tratan de convencer de que solo se está enfrentando a jueces partidistas que tratan de impedir que él implemente la voluntad popular, es decir, las medidas que prometió en campaña y por las que los estadounidenses lo han votado.

“Desde enero, Trump no ha perdido el tiempo en poner a prueba los límites del campo de trabajo que él mismo creó, desatando tácticas crueles e ilegales contra las comunidades de inmigrantes”, han valorado desde el National Immigration Law Central, una de las mayores organizaciones dedicadas a la defensa de los inmigrantes en el país. “Éste es el manual del autoritarismo y, si no se controla, el gobierno utilizará su poder consolidado contra cualquiera con quien no esté de acuerdo: un camino peligroso”.

Por el momento, Trump cuenta con el respaldo del Tribunal Supremo. La última ocasión en la que el Alto Tribunal ha impulsado la forma de actuar del presidente fue a finales de junio, cuando determinó que un solo juez no puede bloquear una orden ejecutiva del presidente a nivel nacional, limitando así la habilidad de los magistrados para frenar los pies al presidente.

El siguiente golpe podría venir de los mercados

Los últimos movimientos de Trump han llevado a que repetidamente se le compare con el húngaro Viktor Orban y con el expresidente filipino Rodrigo Duterte, y ahora, tras amagar con despedir al presidente de la Reserva Federal, muchos han recordado que esos fueron los pasos que siguió el turco Recep Erdoğan, quien también presionó al banco central turco para que recortase los tipos de interés y provocó importantes caídas de la lira turca y que la inflación se disparase.

Por el momento Trump solo ha amenazado con despedir a Jerome Powell, pero si cumpliese su intención, el siguiente golpe podría sufrirlo la economía estadounidense a través de sus mercados de bonos y de la inflación.

“El presidente Donald Trump no es el primero que quiere que el banco central de su país baje los tipos de interés. Sin embargo, antes de que actúe como quiere, podría considerar el desafortunado experimento reciente del presidente turco”, apuntó hace unos meses Desmond Lachman, investigador en el centro de estudios con sede en Washington American Enterprise Institute.

“Hay una razón por la que presidentes tanto republicanos como demócratas en las últimas décadas han apoyado públicamente la independencia del banco central. Estaban de acuerdo en la rendición de cuentas y en el Estado de derecho”, opina la economista Rebecca Patterson, que ha trabajado en JP Morgan y Bridgewater Associates, en una columna publicada esta semana en el NYT. 

“También han entendido que incluso si la Fed comete errores, que actúe independientemente de la política refuerza su credibilidad, y eso nos ayuda a hacer que Estados Unidos sea un país más seguro, un sitio más atractivo en el que invertir. Sin esa estabilidad y previsibilidad, el país se expone a perder lo que hace que su economía y mercados financieros sean excepcionales”.

Trump tiene el peor rating de aprobación de los últimos cuatro presidentes

Este sábado, 180 días después de que Trump arrancase su segundo mandato, el rating de aprobación de Trump era el más bajo registrado por cualquiera de los cuatro últimos presidentes, solo igualado por él mismo, a estas alturas de su primer año. En una encuesta llevada a cabo por The Economist y YouGov, estadounidenses contestan a la pregunta de si aprueban o desaprueban el trabajo del presidente, y en base a sus respuestas estos obtienen un porcentaje de aprobación (o desaprobación). 

El resultado de esta semana es un -14%. En estas mismas fechas de sus respectivos mandatos, Barack Obama consiguió un 12% (es decir, lo aprobaban más que lo desaprobaban) y Joe Biden, un 6%. Trump obtuvo exactamente el mismo porcentaje, un -14%, cuando se realizó esta misma encuesta en 2017.

La encuesta no ahonda en las razones por las que los entrevistados están de acuerdo o en desacuerdo con el trabajo del presidente, pero sí les pregunta por sus mayores preocupaciones, y estas no parecen haber cambiado desde la campaña electoral. La primera es la inflación, sobre todo para el votante republicano (22%) pero también para el demócrata (16%), seguida de la economía en general (14% en total) y de la sanidad (10%), los mismos que desde 2017. 

Ese descontento también se aprecia en la valoración que los estadounidenses dan a la gestión de Trump por áreas: en enero, la mayoría aprobaba su gestión económica y de la inflación, pero esa valoración ha caído fuertemente hasta el terreno negativo. Los mismos datos también muestran que los americanos desaprueban su gestión de la inmigración, otro de los principales asuntos por los que el magnate fue reelegido.

Parte de esa desafección puede venir de que Trump no está cumpliendo sus promesas: prometió llevar a cabo la mayor deportación de criminales de la historia, pero los datos muestran que la mayoría de los detenidos por el ICE con el objetivo de ser deportados no tienen antecedentes; aseguró que terminaría con las guerras de Gaza y Ucrania, cosa que tampoco ha sucedido, y prometió a sus votantes de que publicaría los documentos del caso Epstein, pero ahora trata de convencerlos de que no tienen ninguna relevancia.

Para muchos, precisamente el caso Epstein podría significar un punto de inflexión en la confianza que tienen en Trump sus votantes e incluso de cara a las próximas elecciones de medio mandato. Pero aún está por ver si esa desafección caerá en el olvido en los próximos meses o provocará realmente una herida que la Administración no pueda curar.




Tremendo error de Trump y Putin si piensan ""adueñarse"" del mundo.

Traduci in italiano.   Traduire au français.  Übersetzen auf DeutschTranslate to English

Declaraciones de apertura del presidente Trump y el presidente Putin, de la  Federación Rusa, en la conferencia de prensa conjunta - Embajada de los  Estados Unidos en Paraguay

En crisis. Así está el orden unipolar mundial imperante desde el colapso de la Unión Soviética y el fin de la Guerra Fría a principios de la década de 1990.

La posición de Estados Unidos como única superpotencia ya no solo es cuestionada por rivales como China o Rusia, sino incluso internamente.

"No es normal que el mundo tenga una potencia unipolar. Eso era una anomalía, era producto del final de la Guerra Fría, pero finalmente llegaremos a un punto en el que tendremos un mundo multipolar con poderes en diferentes partes del planeta", declaró a principios de febrero el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, en una entrevista.

¿Son las palabras del jefe del diplomacia estadounidense la admisión de que EE.UU. está dispuesto ceder parte del enorme poder del que viene gozando a otros actores? ¿Cómo podría ser ese nuevo orden?

 Para responder estas y otras preguntas, BBC Mundo conversó con el historiador Michael Ignatieff, excandidato a primer ministro de Canadá, exrector de la Universidad Central Europea y premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales 2024.

Una matrioskas rusas con los rostros de Trump, Putin y Xi. 

En su segundo mandado, Trump, con sus deseos de hacerse con el control Groenlandia, de recuperar el Canal de Panamá y de anexarse a Canadá parece exhibir un lado imperialista no visto antes. ¿De dónde surge todo esto?

Trump es una figura para la antropología. Yo lo considero un embaucador. Es una de esas personas que ponen todo patas arriba para desconcertar y sorprender.

Es muy difícil saber si realmente detrás de sus anuncios hay una estrategia o si simplemente son un conjunto de improvisaciones con las que busca obtener algunos objetivos transaccionales dependiendo de la reacción que haya.

Ciertamente se puede decir que en las acciones de Trump hay elementos del clásico imperialismo yanqui del siglo XIX, pero creo hay algo nuevo y es la provocación. Él ve qué puede obtener de sus provocaciones y, por eso, creo que si se le responde con fuerza, como hicieron Canadá y México con las amenazas de los aranceles, se le puede hacer retroceder.

Europa debería hacer lo mismo. Trump ya ha dejado claro que ya no quiere defender a Europa Occidental. En lugar de llorar y arrancarse los cabellos, Europa tiene que enfrentar los hechos. España gasta el 1,3% de su PIB en defensa. No es suficiente.

Dimos por sentada la protección estadounidense durante 80 años, pero ahora está llegando a su fin. Así que no hay que volverse locos, simplemente tenemos que defendernos.

Pero en los últimos años muchos países europeos han aumentado su gasto en defensa y eso parece que no satisface a Trump y los suyos.

Voy a decir algo más que es muy poco popular: no basta con aumentar el presupuesto de defensa. También hay que buscar que más jóvenes se enlisten en el servicio militar. Hoy la heredera al trono español (la princesa Leonor) está en un barco de la Armada cumpliendo su servicio militar, y tal vez en el futuro, dentro de 5 o 10 años, muchos españoles deberán hacer lo mismo.

Lo que creo que es absolutamente incorrecto es permitir que Trump se apodere de nuestras cabezas y nos impida reaccionar. Necesitamos reaccionar, defender nuestra soberanía e independencia nacional y utilizar los instrumentos que tenemos para promover nuestros intereses.

 

Reunión Rubio y Lavrov en Arabia Saudita.              

Para el historiador la reunión entre EE.UU. y Rusia sobre Ucrania es el preludio de un acuerdo que sacrificará tanto al país invadido como a los aliados europeos.

Además de aumentar el gasto en defensa, ¿cree que los países europeos deberían pensar en recuperar el servicio militar obligatorio para romper con la dependencia con EE.UU. en materia de seguridad?

Voy a hacerme muy impopular con la audiencia de BBC Mundo proponiendo el servicio militar obligatorio en América Latina, España y Canadá. Lo que digo es que no se trata solo de aumentar el gasto en defensa, lo que implicará sacrificios dolorosos en nuestro gasto social. También vamos a necesitar más personas dispuestas a servir. Cualquiera en su sano juicio quiere que esto se haga voluntariamente, pero no creo que podamos excluir la posibilidad de un reclutamiento obligatorio.

Tomemos el caso de Reino Unido. El primer ministro (Keir) Starmer dijo recientemente que quería enviar tropas británicas a Ucrania, pero todos los expertos militares dijeron que el país no tiene suficientes tropas. Países como España no solo tendrán que aumentar su porcentaje de gasto en defensa, y tendrán que reinvertir en sus industrias militares, sino que también van a necesitar que más jóvenes hagan el servicio militar.

Canadá y otros aliados tendrán el mismo problema. Los jóvenes son muy reacios a hacer el servicio militar, pero creo que esta es una necesidad del nuevo mundo al que hemos entrado.

¿Por qué Trump pelea con aliados como Canadá y Europa, mientras se acerca a rivales como la Rusia de Putin?

Es una muy buena pregunta. Creo que hay dos cosas en juego. La primera, y esto fue evidente en el discurso del vicepresidente (J.D.) Vance en (la Conferencia de Seguridad de) Múnich (donde denunció que la libertad de expresión en Europa está bajo ataque por las medidas adoptadas para frenar a la ultraderecha), es que estos revolucionarios de extrema derecha que gobiernan a EE.UU. creen que sus antiguos aliados -Canadá y Europa Occidental- están atrapados en una especie de liberalismo permisivo que ya derrotaron dentro de EE.UU. y ahora quieren derrotar en todo el mundo. Y, por ello, de repente ven a sus aliados como enemigos.

El segundo problema está en el núcleo de los votantes de Trump, los cuales están agotados y desilusionados por las "guerras interminables", por los desastres de Irak y de Afganistán. Esos votantes sienten que el país está de vuelta a lo que vivió durante Vietnam, esa sensación de que sus chicos van al extranjero a luchar batallas sin sentido.

Y a esto último hay que sumarle un elemento muy importante: la fatiga por el costo del imperio y el deseo de transferir esa factura a los aliados. 'Europa, si quieres nuestra ayuda tienes que pagarla´.

EE.UU. está cansado de soportar esas cargas económicas y lo que hoy está haciendo con Europa seguro lo hará mañana con Asia. Pronto, Trump irá con los taiwaneses, surcoreanos y japoneses y les dirá: ¿Por qué gastamos tanto dinero en defenderlos? Y así ocurrirá con todos los sistemas de alianzas que EE.UU. ha mantenido desde 1945.

El mundo al que estábamos acostumbrados, en el que EE.UU. proporcionaba bienes públicos como la seguridad y la libertad se han terminado y no creo que cambie. No creo que podamos esperar a que Trump deje la Presidencia para que Washington dé un giro. Creo que esto es permanente, es una nueva característica de la política estadounidense.

Ignatieff en una rueda de prensa.

Fuente de la imagen, Getty Images

 

¿Cómo interpreta las palabras del secretario Rubio sobre un mundo multipolar? ¿Es el anuncio de que EE.UU. está dispuesto a compartir el poder?

Rubio admite que EE.UU. no quiere ser el único garante del orden en el sistema mundial, pero eso de que EE.UU. esté dispuesto a compartir el poder ya es otra cosa. ¿EE.UU. realmente quiere compartir el mundo con Rusia y China? No lo sé, hay una parte del electorado de EE.UU. que es muy hostil a China, debido a la avalancha de productos baratos chinos que socavan la producción estadounidense.

Sí creo que Trump está dispuesto a hacer la paz con Rusia y compartir el poder con ellos, a costa de traicionar a los ucranianos. Pero creo que no está claro qué va a hacer con China, porque con China EE.UU. tiene un enorme déficit comercial.

Si Trump toma la decisión estratégica de repartirse el mundo con la China de Xi Jinping y la Rusia de (Vladimir) Putin y dijera 'EE.UU. se queda con el área desde Groenlandia hasta Chile, China con el este de Asia y Rusia con Eurasia', eso sería algo revolucionario que cambiaría el mundo. Pero no creo que haya tomado esa decisión.

Este nuevo orden mundial tendría tres actores. ¿A su juicio ese nuevo orden sería más peligroso que el bipolar que surgió después de la Segunda Guerra Mundial, considerando que dos de los tres centros de poder están liderados por gobiernos dictatoriales?

A Trump no le importa que (China y Rusia) sean dictatoriales. No piensa que por ser dictatoriales sean más o menos peligrosos. Él cree que puede llegar acuerdos con cualquier país, sin importar el tipo de régimen.

Y también creo que no siente ninguna afinidad con las democracias, pues ha demostrado que ve las cosas a través de un lente económico sin excepciones. Por ejemplo, si países de América Latina tienen un superávit comercial con EE.UU. les impondrá aranceles, sin importar que sea la Venezuela autoritaria de (Nicolás) Maduro o el Chile democrático.

Trump obvia que hay una enorme cantidad de investigaciones que demuestran que las democracias no van a la guerra con otras democracias. Vladimir Putin invadió Ucrania porque Ucrania es una democracia, y Rusia no lo es. Así que está cometiendo un grave error estratégico si piensa que puede repartirse el mundo con potencias autoritarias y conseguir la paz.

Si le concede a China una esfera de influencia en el este de Asia y le da carta blanca: ¿cuál será el límite de esa área de influencia? ¿Por qué detenerse en Taiwán? En Pekín podrían pensar: bueno, vayamos a por Australia o Indonesia. China es un país enorme, y es muy, muy poderoso.

Sin embargo, quiero dejar en claro que no creo que si Rusia consigue la paz en Ucrania vaya a invadir de inmediato Europa del Este o que China esté apurada por tomar Taiwán o desafiar a Filipinas. Lo que estoy diciendo es que regímenes como el ruso y el chino no son amantes de la paz.

 Soldados ucranianos en el Donbás.

 

¿Cómo cree que quedará dividido el mundo bajo ese nuevo orden tripolar?

Claramente Vladimir Putin quiere restablecer la esfera de influencia que la extinta Unión Soviética consiguió tras la conferencia de Yalta de 1945.

Querrá recuperar el patio trasero que tuvo en Europa del Este. Sin embargo, el problema es que ahora el grueso de los países que estaban en ese patio están hoy en la OTAN -Hungría, República Checa, Polonia y los Bálticos-, y la cuestión es si Trump va a respetar los compromisos del artículo 5 (defender a cualquier país miembro de la OTAN que sea atacado). Los rusos quieren que esa garantía desaparezca.

Si la protección de la OTAN desaparece, todos estos países (de Europa oriental) regresarán, tarde o temprano, a la esfera de influencia rusa, y su soberanía nacional y seguridad se verá comprometida.

Por eso la reunión entre EE.UU. y Rusia sobre Ucrania que se celebró en Arabia Saudita ha disparado las alarmas en Europa.

Exactamente, los ucranianos entienden que, por su dependencia del equipo militar estadounidense, Trump puede forzarlos a aceptar un acuerdo que no quieran aceptar.

Lo sombrío de estos acuerdos es que Trump puede estar entregado Europa oriental a Rusia, desde el Báltico hasta el Danubio y el Mar Negro, por lo que podremos tener un nuevo telón de acero y regresaremos a donde estábamos antes de 1989. Y eso será una receta para la inestabilidad.

¿Por qué?

¿Crees que los polacos quieren volver a estar bajo una esfera de influencia rusa? Preferirían morir. Así que es un gran problema para Europa.

Los países de Europa del Este han enfrentado la influencia rusa porque los estadounidenses dijeron 'los defenderemos'. Bueno, si los estadounidenses ya no los defienden, entonces todo ese mundo comenzará a colapsar. Por eso la suposición de que esto (forzar a Ucrania a claudicar ante las demandas de Rusia) compra la paz es una locura.

Si Putin decide subvertir la democracia en los Balcanes y en el Báltico tarde o temprano comenzarán los disparos y morirán personas. Apaciguar a Putin no es una receta para la estabilidad y la paz. Es una receta para más caos en Europa.

 Alambres de púas frente a la Puerta de Brandemburgo en Berlín en 1961, durante la construcción del Muro de Berlín.

 

¿Por qué para Trump la seguridad europea ya no es una prioridad? ¿Se ha olvidado de que los dos grandes conflictos globales del siglo XX se originaron en este continente?

No le interesa en lo más mínimo lo que la historia tiene que enseñarle (…) porque piensa que Europa ha sido tomada por un montón de liberales progresistas. Así que no se trata solo de un tema de costos económicos, sino también de desagrado activo hacia las sociedades y los valores europeos.

Si solo fuera una cuestión de fondos creo que se podría resolver. Si él dijera: 'Sigo comprometido con la defensa de Europa, pero ustedes tienen que gastar más dinero'. Los europeos buscarían el dinero. Pero el discurso de Vance revela otra cosa, porque no solo está diciendo 'no nos importas', sino también 'no nos gustas'.

Pero Europa es un socio económico importante de EE.UU., el comercio entre ambos representa el 30% del total global

Hoy en EE.UU. piensan que Europa es el pasado (…) y creen que no tiene nada que ofrecer. La ven como un simple competidor y una carga. Además, consideran que Europa tiene los valores equivocados, es liberal, progresista y secular.

La combinación entre lo ideológico, lo económico y lo tecnológico me hace pensar que esto es una postura de largo plazo, que no creo que vaya pasar cuando la locura de Trump sea reemplazada en la Casa Blanca. Vance podría ser el próximo presidente de EE.UU. y entonces serían 8 años más de esto.

Trump ha dicho que la guerra en Ucrania es un asunto europeo, porque hay un océano de por medio. ¿Estará dispuesto a entregarle toda Europa a Rusia?

No creo, y la razón es que eso le hará parecer débil. Estoy seguro que quiere llegar a un acuerdo con Rusia y que no tendría ningún problema en traicionar a Ucrania, pero no puede firmar un acuerdo que lo haga parecer débil.

Debe tener mucho cuidado es de producir acuerdos donde salga como el ganador, porque no querrá la opinión pública estadounidense comience a decir: 'Perdiste Europa' (…) Si el lema es 'Hagamos a América grande de nuevo', entregar a Europa no la hace grande, sino más pequeña.

 

¿Cómo debería responder Europa? ¿Qué tiene que hacer?

Tomemos el lado económico. (El expresidente del Banco Central Europeo) Mario Draghi dejó perfectamente claro que a menos que Europa tenga un mercado de capitales y de trabajo único no podrá competir.

No soy economista, así que no es mi área, pero está claro que, a pesar de tener un mercado común en bienes, no hay un mercado en trabajo y sobre todo de capitales europeo. La formación de capital es débil en Europa, y se necesitan enormes cantidades de capital para ser competitivos en el ámbito de la inteligencia artificial, de los medicamentos y en otras esferas.

En el lado de la defensa, Europa tendrá que pasar del 1,3% de PIB al 2,5% muy rápidamente. Y luego tendrá que reforzar el control de sus fronteras, al tiempo que crea un flujo migratorio regular y legal para reemplazar su demografía declinante.

Todo esto es difícil, pero todo esto es posible, y luego tendrá que hacer algunos amigos. Quiero decir, podría hacer mucho más negocios con Canadá, con Asia y África.

Desde finales del siglo XX, líderes latinoamericanos como el fallecido Hugo Chávez vienen hablando de este nuevo orden multipolar. Sin embargo, no solo Europa parece que quedará excluida, sino otras potencias como India, Brasil o México.

Un mundo tripolar con China teniendo una esfera de influencia en el este de Asia, con Rusia en Europa oriental y EE.UU. dominando todo desde Groenlandia hasta Chile, plantea la cuestión de dónde quedan Sudáfrica, Brasil, India e Indonesia.

China, Rusia y EE.UU. pueden dividir el mundo tanto como quieran, pero habrá muchas partes del mundo que no encajarán en ningún lado, y eso es bueno.

El desafío para América Latina y otras regiones es desarrollar economías muy, muy fuertes y sistemas políticos muy sólidos. No es ciencia espacial. Si eres fuerte nadie te empujará.


Ayuda de España a Ucrania. Putin lanza una amenaza directa tras la ayuda de España a Ucrania: «Deberían saber lo que se juegan»

Putin lanza una amenaza directa tras la ayuda de España a Ucrania: «Deberían saber lo que se juegan»

Vladimir Putin ha asegurado que existe una escalada en el conflicto con Ucrania

Ver vídeo

El presidente de la Federación Rusa, Vladimir Putin, ha lanzado una amenaza directa a los países de Europa occidental después de la última ayuda en material militar que España ha prestado a Ucrania. El dirigente ha advertido sobre todo a las naciones «pequeñas» de los riesgos que entraña apoyar que Ucrania utilice armas occidentales contra objetivos en territorio ruso.

«Los representantes de los países miembros de la OTAN, sobre todo en Europa, sobre todo los países pequeños, deberían ser conscientes de lo que se juegan», ha dicho Putin durante una rueda de prensa en alusión a unas recientes declaraciones de las autoridades de Letonia dando el visto bueno al uso de armas occidentales para atacar Rusia.

Asimismo, el presidente de la Federación Rusa ha señalado que estos países deberían recordar que tienen un «territorio pequeño y una población densa», haciendo referencia a un posible ataque masivo. «Deberían tener en cuenta este factor antes de hablar de ataques en las profundidades del territorio ruso. Esto es una escalada y un paso más hacia un grave conflicto en Europa y un conflicto mundial», ha asegurado para acto seguido añadir que harán lo que consideren necesario «independientemente de quien esté en territorio ucraniano». Cabe decir que con estas palabras Putin no descarta que, tras las últimas declaraciones de las autoridades polacas, Polonia despliegue tropas en territorio ucraniano.

«Las autoridades polacas declaran que están listas para enviar sus contingentes (…) hay muchos mercenarios de Polonia allí, si algunos contingentes de países europeos entran junto con los polacos, estos podrán irse, pero los polacos nunca saldrán», ha advertido desde Taskent, la capital de Uzbekistán.

Zona de seguridad en Járkov

Putin también ha responsabilizado a Occidente de la última ofensiva sobre el noreste de la provincia ucraniana de Járkov, en torno a la cual ya se ha comenzado a levantar una zona de seguridad para evitar los ataques que los socios de Kiev jalean sobre los territorios rusos que hacen frontera.

«Todo lo que está sucediendo ahora en torno a las afueras de Járkov se debe a sus provocaciones (…) Si atacan zonas residenciales, nos veremos obligados a crear zonas de seguridad», ha contado a su paso por Uzbekistán en visita oficial.

Putin ha recordado que recientemente ya anunció cuáles eran las intenciones de Rusia con respecto a los ataques de las fuerzas ucranianas sobre ciudades rusas fronterizas como Bélgorod, objetivo recurrente de Kiev.

«Ahora están recogiendo estos frutos (…) esta constante escalada puede tener consecuencias graves, y si estas consecuencias graves ocurren en Europa, ¿cómo se comportará Estados Unidos?», se ha preguntado Putin, quien ha reprochado a Washington su «comportamiento imperial» en este y otros asuntos globales.

En ese sentido, Putin ha afirmado que es «imposible» que Ucrania pueda vencer y advierte de que cuantos más intentos haya, «más pérdidas habrá» y tendrá Kiev, cuyos gobernantes, ha dicho, «no parece que sientan lástima por su propia gente».

«Este es el problema y la tragedia de Ucrania, no consideran a esta gente como los suyos. No protegen los intereses del pueblo ucraniano», ha dicho.

Ayuda de España a Ucrania

El presidente del GobiernoPedro Sánchez, anunció este lunes la firma de un acuerdo de seguridad que aumenta la ayuda armamentística de España a Ucrania por valor de 1.000 millones de euros. El jefe de Estado ucraniano, Volodímir Zelenski, firmó este pacto durante su visita a Madrid.

España se sumó así a la decisión tomada por otros países de su entorno. Se trata del décimo estado que suscribe un acuerdo de estas características con la nación ucraniana. El anuncio oficial se dió a conocer durante la rueda de prensa posterior a la visita de Zelenski al palacio de la Moncloa. El acuerdo tiene una duración de diez años prorrogables.

Hasta ahora, España había contribuido con ayudas de 300 millones de euros que se habían sellado de forma bilateral entre España y Ucrania. Por tanto, a ojos de Sánchez, se trata de un acuerdo de «una gran trascendencia». «Va a permitir a Ucrania reforzar sus capacidades ante la invasión rusa», sostuvo el jefe de Gobierno español.

La principal donación hecha por España a Ucrania es la cesión de misiles Patriot. El objetivo es reforzar la defensa antiaérea del ejército de Zelenski, un objetivo sobre el que el presidente ucraniano puso el acento en sus visitas internacionales. «La defensa antiaérea es esencial para defender a la población civil, a las ciudades, a las infraestructuras que siguen sufriendo los ataques indiscriminados», indicó el dirigente socialista.

 

LA CLAVE PARA QUE UCRANIA DERROTE A RUSIA.


Un tanque T-72B3 del ejército ruso en entrentamientos. MINISTERIO DE DEFENSA RUSO

El segundo aniversario de la invasión rusa de Ucrania no empezó bien para las fuerzas armadas ucranianas. El proyecto de ley de seguridad clave está atascado en el Congreso de EE.UU., la UE entrega 300.000 rondas de artillería en lugar de un millón que se han comprometido a entregar en marzo de 2024, así como el 50% de la ayuda no llega a tiempo ha llevado a la reciente retirada del ejército ucraniano de la ciudad oriental de Avdiivka.

Por el contrario, Rusia se abastece de más de un millón de cartuchos de artillería procedentes de Corea del Norte, así como de misiles balísticos. Además de cientos de drones shahed que llegan constantemente de Irán (y puede que incluso misiles balísticos).

Parece que las autocracias están unidas y mucho mejor organizadas que las democracias libres del mundo.

Parece que las autocracias están unidas y mucho mejor organizadas que las democracias libres del mundo.

Pero, ¿tiene que ser así? ¿Está la guerra de Ucrania condenada a ser un baño de sangre interminable y lento, o pueden los aliados occidentales ayudar realmente a derrotar a Rusia? Y si es así, ¿cómo?

Para responder a esta pregunta, primero debemos entender que una victoria militar sobre un adversario debe basarse en una estrategia clara. En esencia, se trata de un juego de números.

La victoria ucraniana descansa sobre 3 pilares: 1) Sanciones financieras a Rusia, 2) Sanciones financieras a Rusia para vaciar el presupuesto ruso 3) Sanciones tecnológicas para degradar la producción militar rusa:

Asistencia militar y financiera a Ucrania

Para empezar, el PIB combinado de Estados Unidos y la Unión Europea supera 25 veces el PIB ruso. Esto es importante para tener una perspectiva, ya que resulta increíblemente obvio que la decisión de suministrar adecuadamente a Ucrania es puramente una cuestión de voluntad política y no de la capacidad financiera o de producción de los aliados occidentales de Ucrania.

Un reciente documento publicado por el Ministerio de Defensa estonio titulado "Una estrategia militar para la victoria de Ucrania y la derrota de Rusia" esboza claramente los principales pilares del éxito ucraniano en el campo de batalla:

Qué necesita exactamente Ucrania (en cifras)

Artillería y municiones: El pan y la mantequilla de la guerra. El 70% de las bajas de Ucrania en 2023 fueron causadas por la artillería rusa. La artillería sigue siendo un componente crítico del conflicto, ya que Rusia puede disparar actualmente 10.000 proyectiles de artillería al día, frente a los 2.000 de Ucrania. Para reducir eficazmente las fuerzas rusas a un ritmo que no permita al ejército ruso seguir avanzando, Ucrania necesita al menos 200.000 proyectiles al mes.

Defensa antiaérea terrestre: Blindar la tierra. El 24 de febrero Ucrania consiguió derribar el avión radar A-50U (valorado en 350 millones de dólares) y antes de eso, las fuerzas antiaéreas ucranianas consiguieron derribar 7 aviones de combate avanzados en sólo 5 días. Se trata de una degradación significativa de la capacidad aérea rusa. Los sistemas de misiles Patriot de fabricación estadounidense están permitiendo todo esto. Como podemos ver, pueden degradar eficazmente las capacidades ofensivas aéreas rusas y, por lo tanto, actuar como escudo para las fuerzas terrestres ucranianas.

El adiestramiento resulta crucial para crear una fuerza de combate cohesionada y eficaz

Ucrania necesita al menos 400 misiles al mes (de varios tipos) para interceptar la fuerza aérea rusa y los misiles de crucero, ya que Rusia planea producir hasta 200 misiles de crucero/balísticos al mes en 2024. La actual capacidad de producción europea es insuficiente.

Aviones de combate: Dominar los cielos. La Fuerza Aérea Ucraniana necesita aviones de combate occidentales para mantener sus salidas defensivas contraaéreas. Con las primeras entregas de cazas F-16 previstas para el verano de 2024, Ucrania necesita al menos 20 aviones para dos escuadrones. Además, el Gripen C/D podría ser una plataforma adecuada para ser suministrada junto con el plan F-16.

Formación: Construir una fuerza de combate cohesionada. El adiestramiento resulta crucial para crear una fuerza de combate cohesionada y eficaz. Rusia puede entrenar a unos 130.000 soldados cada seis meses, mientras que Ucrania tiene dificultades para entrenarse por encima del nivel de compañía debido a la amenaza de ataques de largo alcance. En 2024 el objetivo debería ser ampliar las operaciones ucranianas desde las acciones de compañía con capacidad de brigada hasta la capacidad de ejecutar ataques de brigada. Un programa de adiestramiento de 10 semanas para un cuadro inicial de 250 oficiales puede permitir llevar a cabo ataques de tamaño superior al de un batallón, y debería ampliarse y extenderse el adiestramiento colectivo en Europa a nivel de batallón.

Diseñar sanciones para lograr la victoria

Las sanciones financieras impuestas a Rusia agotarán sus arcas de guerra

A pesar de las severas sanciones impuestas a Rusia (las pérdidas se estiman en 400.000 millones de dólares), la economía rusa no se ha hundido. Es más, actualmente Rusia es capaz de sostener una economía de guerra. Rusia ha aprobado un presupuesto de gasto militar récord en 2024 que es casi 3 veces mayor que en 2022.

¿Por qué? Bueno, en primer lugar porque las sanciones a las exportaciones de energía primaria rusa básicamente no se están aplicando con la suficiente dureza como para dañar el volumen de las exportaciones rusas. Los precios del petróleo y el gas son un tema políticamente delicado no sólo para los EE.UU., sino también para Europa (que está entrando en año electoral), por lo tanto, hay una falta de voluntad política para ir "duro" con Rusia. Por lo tanto, mucho petróleo y gas ruso se sigue vendiendo en todo el mundo con restricciones menores.

Si Occidente se toma en serio la idea de interrumpir radicalmente las fuentes de ingresos rusas, debe ser más decisivo en sus acciones. Por ejemplo, la UE y Estados Unidos deberían prohibir el gas ruso (tanto por gasoducto como por GNL) en Europa. Esto no sólo supondría un duro golpe para el presupuesto ruso, sino también un gran movimiento geopolítico que acabaría para siempre con el control ruso sobre los mercados energéticos europeos.

Y las sanciones sí funcionan. Por ejemplo, en la actualidad, Rusia está experimentando una grave escasez de mano de obra, y las sanciones sobre diversos componentes tecnológicos parecen haber detenido el crecimiento de la producción industrial rusa.

Así que las sanciones existentes, las grandes pérdidas en el campo de batalla y muchos rusos que abandonan el país ya han detenido la producción industrial. Presionando aún más la economía rusa, Putin se verá obligado a un dilema: o mantener una economía de guerra o pagar las pensiones. Y estos son los dilemas que realmente queremos que tenga Rusia. Cuanto antes, mejor.

Sanciones tecnológicas para degradar la producción militar rusa

El objetivo de las sanciones tecnológicas es bastante claro: degradar la capacidad rusa de producir armas avanzadas a gran escala.

En diciembre de 2023, tanto la UE como EE.UU. adoptaron sanciones contra las máquinas herramienta CNC (equipos cruciales para la producción de armas). En 2024, también se introdujeron sanciones contra las máquinas de corte de precisión en Taiwán y Japón. Sin duda, los esfuerzos combinados llevaron a detener el crecimiento de la fabricación de armas.

Preparar la defensa transatlántica para el éxito frente a esta amenaza requiere una voluntad política y un compromiso de recursos dignos de los sacrificios pasados y presentes.

 

Quién está ganando la guerra ¿Rusia o Ucrania?

 

Moscú y Kiev aún confían en la victoria mientras en el campo de batalla hay un impás con cierta ventaja del Kremlin

La guerra en Ucrania cumple su segundo año el próximo 24 de febrero. Rusia desencadenó una invasión a gran escala en el país vecino, en el que sus tropas o subalternos ya combatían en el este desde 2014. Rusia sigue sin mencionar la palabra "guerra" en el país hermano. Tras el shock inicial, llegó la euforia de Ucrania y Occidente al ver la resistencia del pueblo invadido. Nadie habría imaginado que Ucrania iba a resistir. Ese es su triunfo. Pero veinticuatro meses después, se impone el realismo: Rusia no está perdiendo y Ucrania tampoco está ganando.

Ni Moscú ni Kiev están dispuestos a parar porque aún creen que pueden vencer. En este 2024 electoral será decisivo qué ocurra en las presidenciales de Estados Unidos. Si Donald Trump vuelve a la Casa Blanca, correrán ríos de vodka en el Kremlin. Solo un presidente como Joe Biden, el último presidente europeo de EEUU, mantendría el vínculo transatlántico como hasta ahora. Biden es de origen irlandés y ha vivido en primera fila los acontecimientos de la Guerra Fría. Sabe lo relevante que es esa conexión entre EEUU y Europa para la seguridad de la comunidad occidental.

Hay un impás en el que Ucrania ha perdido su capacidad ofensiva y se ha puesto a la defensiva"

francsco gan pampols, teniente general en la reserva

"Lo que se aprecia es un impás en el que Ucrania ha perdido su capacidad ofensiva y se ha establecido a la defensiva. Rusia intenta aprovechar la situación, pero no tiene suficiente potencia de combate para realizar una ruptura y profundizar en el despliegue. No obstante, Rusia avanza en Avdidka, por ejemplo, y Ucrania retrocede en varias zonas del frente. En todo caso, nada definitivo, aunque Rusia tiene cierta ventaja, ya que Ucrania nota cada vez más la falta de munición y reposición de armamento", explica Francisco Gan Pampols, teniente general en la reserva.

La contraofensiva ucraniana creó muchas expectativas. Demasiadas. Pero el Ejército ucraniano no podido romper las defensas profundas de Rusia. Por muy capacitado que sea un Ejército una defensa sólida es casi impenetrable. Estamos en un momento de realismo. Los rusos han aprendido de sus errores. Su economía sigue creciendo: según el FMI, un 2,6% este año. Están volcados con la guerra: el 35% del PIB ruso se dedica a la guerra.

Y han sorteado las sanciones. "Predecían el colapso, decían que nos íbamos a desmoronar. Haría un gesto bien conocido (en alusión a un corte de mangas o una peineta) pero hay damas delante. No han triunfado. Nuestra economía está creciendo, al contrario que la suya", dijo Putin el viernes pasado ante unos seguidores en Tula, capital de la industria armamentística. Según dice en el Financial Times Eliva Ribakova, experta del Peterson Institute for International Economics, "el régimen se asienta sobre una gran plataforma de petróleo; la economía rusa es como una gasolinera que se dedica a producir tanques"

"En 2024 Ucrania va a defender el territorio que queda bajo su control y Rusia intentará obtener más ganancias. En este pulso Ucrania depende de Occidente: en armamento y ayuda financiera. La supervivencia de Ucrania depende de que pueda convertirse en un Estado independiente”, apunta Mira Milosevich, investigadora senior en el Real Instituto Elcano

El ex presidente de Estonia Toomas Hendrik Ilves afirma en una entrevista en el diario polaco Rzeczpospolita que "Rusia no está perdiendo: las esperanzas de que las sanciones pudieran de rodillas a la economía rusa no se han materializado. Pero los rusos no han sido capaces de abrir una brecha en el frente y están perdiendo el control en el Mar Negro". 

La batalla del relato

En este impás sobre el terreno, el Kremlin se vuelca en  la batalla del relato. El objetivo es que cale la idea del cansancio de la guerra. Y de su inutilidad. ¿Para qué vamos a apoyar a Ucrania? En EEUU la opinión pública ve cada vez más lejano el conflicto. Sin embargo, no es así en Europa, sobre todo en los países nórdicos, los Bálticos y Polonia o Alemania. Según el eurobarómetro de diciembre, un 72% de los ciudadanos de la UE aboga por que se brinde más apoyo a Ucrania y el 84% está a favor de la ayuda a los refugiados ucranianos. Los europeos, especialmente del norte, centro y este de Europa, son conscientes de que su destino está ligado al de los ucranianos. Su seguridad quedará comprometida si Rusia gana la guerra. Y la libertad y la democracia. 

Rusia trata de dominar el relato para que dé la impresión de que pueden mantener el nivel de bajas y gasto de forma eterna con el fin de que en las capitales europeas se llegue a la conclusión de que ayudar a Ucrania es un gasto inútil"

nicolás de pedro, i. for statcraft

"No hay grandes cambios en la guerra, o menos de los que la propaganda rusa nos quiere hacer creer. Rusia trata de dominar el relato para que dé la impresión de que pueden mantener el nivel de bajas y gasto de forma eterna con el fin de que en las capitales europeas se llegue a la conclusión de que ayudar a Ucrania es un gasto inútil. De este modo, azuza la guerra en Gaza y alrededores porque todo lo que contribuya a la impresión de que esto nos desborda ayuda a su objetivo de forzar una negociación que les deje mantener lo máximo”, señala Nicolás de Pedro, senior fellow en Institute for Statecraft

A pesar de la propaganda rusa, hay una sensación real de amenaza. Si Putin logra su objetivo en Ucrania, al menos consigue un éxito estratégico y mantiene el control de las zonas conquistadas a la vez que la neutralidad militar del país vecino, no va a parar ahí. Puede que recurra a amenazas híbridas, como ya ha hecho, o simplemente ponga a prueba la fiabilidad del artículo 5, por el cual los países de la OTAN se comprometen a responder un ataque a cualquiera de ellos. El ex presidente de Estonia considera que en un caso así será clave la respuesta de Polonia, "el único gran país occidental que entiende lo que es la ocupación rusa y entiende a los Países Bálticos". El responsable del BND, el servicio de Inteligencia alemán, Bruno Kahl, considera posible que Putin, si sale victorioso de Ucrania, amenace a un país de la OTAN, como dijo en una entrevista en Focus. Pondría a prueba a los aliados para ver si responden. Sobre todo, si en EEUU está Trump en la Casa Blanca.

Según Milosevich, la razón tiene que ver con que "Rusia ha perdido su imperio y ha fracasado en su transición a la democracia y en convertirse en un Estado nación. Es un imperio zombi que no ha renunciado a sus ambiciones imperialistas". Así lleva amenazando a sus vecinos desde la invasión de Georgia de 2008. 

El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, ha reconocido claramente que su país depende de la ayuda exterior, en concreto de la estadounidense para ganar la guerra. Y en EEUU está bloqueado el último paquete de 55.000 millones porque los republicanos exigen que se aumente el presupuesto en seguridad.

Ha sido vital este respaldo de Washington, que en los primeros 20 meses superaba los 44.000 millones de dólares, para plantar cara a Rusia, pero tanto Washington como las capitales europeas han dado lo suficiente para que Kiev no perdiera pero no para que ganara con rotundidad. El temor era que una derrota de Rusia desencadenara una escalada nuclear. O bien a la desesperada recurrieran al arsenal atómico o bien hubiera un caos tal y quedara el armamento en manos aún más descontroladas. 

Esta semana Ucrania ha superado un escollo importante en Bruselas. Finalmente, se ha aprobado un nuevo paquete de ayuda de 50.000 millones de euros para los próximos cuatro años, a pesar del rechazo inicial del primer ministro húngaro, Viktor Orban. Esta ayuda es tan necesaria como insuficiente. Ucrania va a destinar el 45% del presupuesto de 2024 a defensa. Es el 22% del PIB. La ayuda internacional en defensa supone el 13% del PIB. Y el presupuesto de defensa de Rusia asciende a 129.000 millones de euros, según el Instituto Internacional de Investigaciones para la Paz de Estocolmo. Es más del triple del ucraniano. 

En el frente, Ucrania tiene serios problemas de aprovisionamiento de munición. La UE ha prometido un millón de proyectiles pero solo llegará la mitad en breve y la otra mitad hasta fin de año. Esta carencia es lo que impide que vayan a la ofensiva, a pesar de que el uso de drones les ha dado algunas alegrías inesperadas. Rusia puede disparar 10.000 al día, y Ucrania cinco veces menos. 

A la vez Zelenski se enfrenta a un problema por las tensiones con el comandante de las Fuerzas Armadas ucranianas, genera Zaluzhni. Los rumores sobre su destitución han sido intensos la última semana de enero. Zaluzhni es ahora más popular que Zelenski y quitarle de en medio es dejarle el camino despejado para desafiarlo desde el campo político. Pero mantenerle, cuando se sabe que le ha ofrecido otro puesto, también debilita su liderazgo. 

El peligro es que se está convirtiendo en una guerra yugoslava, una guerra periférica, y en la ex Yugoslavia duraron diez años"

mira milosevich, investigadora r.I.Elcano

¿Hacia dónde va la guerra? Mira Milosevich ve un escenario balcánico. "El peligro es que se está convirtiendo en una guerra yugoslava, una guerra periférica. Y recordemos que las guerras en la antigua Yugoslavia duraron diez años", apunta la investigadora. No ve posible una negociación ahora, dado que Rusia y Ucrania aún creen que pueden lograr sus objetivos. Es cierto que el Kremlin habla ahora de "éxito estratégico", no de victoria. Aspira a conservar lo conquistado y que Ucrania sea neutral. "Pero Ucrania sigue con la idea de que es posible que Rusia salga de todo el territorio. Habría que asociar la victoria con su ingreso en la UE, aunque no recupere todo el territorio. Es una guerra de desgaste, un equilibrio de debilidad, y no está claro que Ucrania queda aguantar", añade Milosevich, quien reconoce que la ayuda internacional a Ucrania le permite defenderse pero no imponerse a Moscú

Y en el horizonte una victoria de Trump se traduciría en que serían los europeos los que deberían hacerse cargo. "2024 será un año muy duro para Ucrania. Lucha por su supervivencia", señala Milosevich. Pero la batalla real este año se libra, como indica Nicolás de Pedro, en Washington, Bruselas y Berlín. "Es ahí donde se dirime el futuro de Ucrania".

Antes Ucrania, después Gaza y ¿ahora a quién?

 


Hay una alternativa, perfectamente diseñada por los estrategas de Teherán, la aceptación de la exigencia de Hamás, alentada por parte de los estados europeos, de un alto el fuego definitivo

La reciente visita de Jacob Sullivan, consejero de Seguridad Nacional del presidente de Estados Unidos, a Jerusalén nos ha permitido repasar en su complejidad la evolución de la crisis de Gaza, tanto en el corto como en el largo plazo. A mi modo de ver, y esto es muy discutible, tres temas han destacado en sus varias e intensas entrevistas.
El primero hace referencia a la política nacional norteamericana. Históricamente, el partido demócrata era el repositorio de las minorías, mientras que los republicanos representaban el club WASP (white, anglosaxon and protestant). La mayor parte de los judíos norteamericanos llegaron a Estados Unidos tras los pogromos europeos de fines del siglo XIX, incrementándose su número a partir de la política antisemita del III Reich y sus compañeros de viaje. Los huidos de España, los sefarditas, suponían el grupo mayoritario entre los que se habían asentado con anterioridad en aquel país. Los judíos pasaron a ser un componente clásico del cóctel demócrata, junto con los católicos y otras minorías. Sin embargo, el desplazamiento hacia la izquierda de los demócratas, al tiempo que las familias judías se incorporaban a las elites norteamericanas, ha llevado a las bases de esa formación a ser más sensibles a otras causas. En esta época caracterizada por la revolución Woke, con los campus universitarios levantados en favor del grupo islamista y terrorista Hamás, la defensa de Israel supone un problema para el Gobierno de Biden.
El segundo se centra en el creciente problema con el que se encuentra la diplomacia norteamericana al defender a Israel ante el resto del mundo. Estados Unidos está preocupado por la posibilidad de una «derrota estratégica» de Israel. En otras palabras, que, tras destrozar a Hamás, finalmente quedara aislado de sus socios árabes y occidentales por presión de la opinión pública y de formaciones políticas afines al grupo agresor. Esta «derrota» debilitaría la influencia de Estados Unidos al tiempo que cuestionaría la estabilidad de sus socios árabes.
El tercero está íntimamente ligado con los dos anteriores. En la medida en que la guerra se alarga y el sufrimiento de la población civil se incrementa, la tensión en el seno del partido demócrata crece, así como las críticas desde distintas partes del mundo. Pero la situación podría complicarse aún más tras el fin formal de la campaña militar. ¿Quién se hará cargo del Gobierno en Gaza? ¿La Autoridad Palestina? Esa opción ya se ensayó en el año 2005 y en el 2006 Hamás ya se había hecho con el pleno control del enclave. Hoy la Autoridad Palestina es aún más débil, mientras que Hamás está ganando crédito entre la población palestina. ¿La Liga Árabe? Las potencias árabes no quieres enfrentarse a Hamás, porque no sería entendido por sus poblaciones y acabaría cuestionando la legitimidad de sus propios gobiernos. ¿La ONU? Si hay una organización en la que nadie confía para erradicar a los radicales islamistas es ella, responsable a fin de cuentas del fortalecimiento de Hamás en Gaza y de Hizboláh en el sur del Líbano.
La derecha israelí se fracturó como consecuencia de la retirada de Gaza. Sharon, líder del Likud y primer ministro, dirigió la operación. Tras el fracaso de las negociaciones de Camp David en el año 2000, por el rechazo de la OLP a la división en dos estados que se les proponía, y tras la segunda Intifada, el viejo general asumió la conveniencia de una división unilateral. Israel ni quería controlar todo el territorio entre el Jordán y el Mediterráneo ni integrar al conjunto de la población árabe. Su ministro de Hacienda, Benjamín Netanyahu, se levantó en su contra, argumentando que esa retirada llevaría a que los radicales se hicieran con el control de la franja poniendo en cuestión la seguridad de Israel. Sharon hizo lo que el buen criterio aconsejaba, pero Netanyahu tenía razón. Israel no volverá a cometer ese error, pero el precio puede resultar elevadísimo.
No sólo los norteamericanos ven que la posición de Israel es tan sólida y bien fundamentada como de muy alto riesgo. Lo realmente alarmante es que su solidez descansa en que están siguiendo el guion establecido por Irán, su mejor enemigo. Irán quería que la agresión de Hamás obligara a una intervención militar, que ésta tuviera que ser contundente y de larga duración, que supusiera un alto coste para la población civil, que alimentara odio suficiente para cerrar toda opción a un acuerdo final sobre la constitución de un estado palestino junto a Israel, que aislara a las monarquías árabes de su vecino judío, debilitándolas, y por último que implicara una «derrota estratégica» para Israel y Estados Unidos.
Hay una alternativa, perfectamente diseñada por los estrategas de Teherán, la aceptación de la exigencia de Hamás, alentada por parte de los estados europeos, de un alto el fuego definitivo, que daría paso al intercambio de los rehenes israelíes por los aproximadamente seis mil prisioneros palestinos. Una opción por la que batallan Rodríguez Zapatero y Sánchez desde posiciones supuestamente humanitarias y que supondría, sencillamente, la rendición de Israel, la sumisión de una democracia al dictado de una formación islamista y terrorista.
A fecha de hoy lo único seguro es que el general Soleimani, cabeza rectora de la acción internacional de la Guardia Revolucionaria iraní, hizo un gran trabajo. Veremos si nosotros, Israel más el bloque occidental, está a la altura de las circunstancias.