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Juan Pardo: ”Facebook es un centro de reclutamiento del mal, para destruir el bien.

 



Mediante un conjunto ordenado de operaciones sistemáticas que permite hacer un cálculo mental de las personas a destruir. Así consta en la denuncia presentada ante la Unión Europea por los abogados de Frances Haugen, exingeniera de Pinterest, Google y FacebooK. Mientras Google aporta cultura en todos los amplios aspectos, lo que ayuda en mucho a la creatividad y el buen hacer de sus usuarios. Facebook capta los perfiles de la buena gente, para enviarles a la guerra, donde solo ellos están armados.


Putin es un gato manso que tiene China en el Kremlin, de vez en cuando, Xi Jinping marca las pautas de una guerra y los generales rusos, altos de Vodka, a guerrear. El chino jefe tiene dos focos de información, Bill Gates y Mark Zuckerberg y dominio de todos los puntos que pueden hacer daño. Si tendrán poder estos sin piedad que Facebook lanza una campaña de consternación en Ucrania, a través, de su red social y todo el pueblo ucraniano se vuelve nacionalista ruso y Putin sería poco menos que la Inmaculada Concepción de María.

 

Ahora, bien pronto empezará la industrialización de Norte de África –inmensas producciones y manufacturas- todo controlado por “made in China”. Al Bill Gates y a Xi Jinping ya no les interesa el dinero, solo poder y poder con tanto poder ¿Para qué quieren dinero? Al de Facebook, que no es muy inteligente, solo un tramposo de la cibernética aplicada, en lugar de mandarle a Polinia, para donar pan y chocolate, le mandarán Polonio (Po 84).

 

Hay que tener huevos con el proceder de la KGB llevan más de 300 asesinatos de altos mandos y espías de toldas las nacionalidades y ahora lo han intentado con  Abramovich, un oligarca ruso, íntimo amigo de Putin y dueño del Chelsea. La suerte del ruso/inglés es que uno de sus escoltas lleva un aparato muy preciso de medición, lo sacaron y suerte que fue en Kiev.

 

 No se el nombre del nuevo mosquito que van a soltar, si se que no se llamará COVID. ¿Los efectos? ± como los del COVID, a ellos no les interesa aún defenestrar a la población mundial, solo sus radios de acción. Nosotros, todavía somos más fuertes que ellos. ¿Sabéis qué pretendía hacer Trump? Un embargo TOTAL a China y a Rusia que los oligarcas de dichos países pondrían a disposición de la naturaleza a esa mala gente. Trump era muy irónico y, un día, le pregunta a su grupo. Si interviniésemos todos los bienes y dinero contante a los dueños de las RRSS y al Bill Gates ese…. ¿Qué pasaría?  Un proceso judicial de ±30 años y asunto resuelto.

 

Hoy, España,  dos juzgados….Uno comprar mascarillas a 2 céntimos y vender a 40, no es delito por la circunstancia en la que nos encontrábamos….Otro, si es delito por aprovecharse de la circunstancia en la que nos encontrábamos. Por el Amor de Dios, a esta ingeniera, Frances Haugen, que tanto ha aportado a los payasos de la UE y que aún no haya llegado a ningún tribunal INTERNACIONAL especial –COMPLICIDAD-

Guerra fría a fuego lento.




El presidente ruso Vladimir Putin ha expresado a través de un portavoz su esperanza en que la crisis en Crimea no desate un nuevo episodio de 'guerra fría' a pesar de los "profundos desacuerdos con Occidente", cuyas peticiones para mediar en un diálogo con Ucrania "hacen reír" a las autoridades de Moscú.

"Todavía queda esperanza de que podamos encontrar algún punto de acuerdo como resultado de un diálogo que nuestros socios, gracias a Dios, todavía no han rechazado"

La guerra fría, el enfrentamiento entre el occidente capitalista y democrático y el bloque totalitario comunista, empapó casi todas las esferas de la vida durante décadas. Nos encontramos de repente, como si se tratase de una película de ciencia ficción, con el derribo del símbolo de la división, el muro de Berlín. A continuación nos invadió el estupor cuando estallaron las guerras en lo que un día había sido Yugoslavia. La brutalidad con la que croatas, serbios y kosovares se enfrentaron entre sí y llevaron a cabo asesinatos en masa nos sacudió como si estuviéramos frente ante una mala copia de lo sucedido menos de seis décadas antes en los campos de concentración nazis. La guerra en Chechenia nos cogió enfrascados en otras batallas y apenas le dimos importancia, salvo cuando esta se trasladó a Moscú en forma de atentados. Pasamos de la invasión de Georgia. La explosión capitalista rusa hizo que nos olvidáramos de la KGB, del Pacto de Varsovia y de su ambición imperialista. Hasta que Rusia decidió que no quería cesar en su apoyo a Siria y que mucho menos estaba dispuesta a que el Gobierno de Ucrania no fuera prorruso, castigando esta insolente repetición de la fallida revolución naranja con una invasión sin banderas en Crimea. Alguien debería recordarle a Putin que fue la derrota de 1856 en Crimea la que marcó el ocaso del imperio ruso que tanto añora.