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La filosofía comunista, como padre y madre del socialismo.

 


Traten de identificar a Engeks con Zapatero y a Lenin con Pedro Sánchez.

Los fundadores del marxismo C. Marx y F. Engels, al descubrir las leyes del surgimiento, desarrollo y muerte del capitalismo, demostraron la inevitabilidad de la victoria del comunismo y elaboraron los problemas cardinales de la teoría del comunismo.

 

Lenin desarrolló la teoría del comunismo científico en nuevas condiciones históricas y elaboró los planes de la construcción comunista en la URSS. Los problemas fundamentales de la doctrina del comunismo fueron desarrollados por Lenin en sus obras “El Estado y la Revolución”, “La economía y la política en la época de la dictadura del proletariado” y otras. La teoría del comunismo científico tuvo su desarrollo ulterior en las resoluciones de los órganos dirigentes del Partido Comunista de la Unión Soviética, de los partidos comunistas y obreros hermanos y en las obras de los científicos marxistas.

 

La sociedad comunista atraviesa en su desarrollo por dos fases: el socialismo, su primera fase, inferior, y el comunismo, la segunda fase, superior. El socialismo y el comunismo son dos estadios del desarrollo de un solo modo de producción, que se diferencian entre sí por el grado de madurez. La base económica del socialismo y del comunismo es la propiedad social sobre los medios de producción, la gran industria productora de máquinas organizada en base a un plan único de la economía nacional, que no conoce la competencia, la anarquía y la crisis. Las relaciones de producción se hallan en concordancia con el carácter de las fuerzas productivas y abren un amplio campo para su desarrollo. Tanto bajo el socialismo como bajo el comunismo, no hay clases explotadoras, se han liquidado la desigualdad nacional y el objetivo de la producción es el hombre con sus necesidades.

 

Al mismo tiempo, entre el socialismo y el comunismo existen diferencias sustanciales, condicionadas por el diverso grado de desarrollo de las fuerzas productivas así como por el de las relaciones de producción. Bajo el socialismo, la propiedad social sobre los medios de producción ofrece dos formas: la de todo el pueblo, estatal, y la cooperativo-koljosiana, persisten las diferencias entre la clase obrera y el campesinado, persisten las diferencias sustanciales entre la ciudad y el campo, entre el trabajo físico y el intelectual, la distribución de los bienes producidos se realiza de acuerdo con la calidad y cantidad del trabajo empleado. Uno de los rasgos característicos de la fase superior de la sociedad comunista es la existencia de una forma única de la propiedad comunista de todo el pueblo sobre los medios de producción. Bajo el comunismo la economía nacional descansará sobre bases técnicas más elevadas que bajo el socialismo, tanto en la industria como en la agricultura. En base a la técnica elevada, se logrará la más amplia mecanización del trabajo, la automatización total de la producción, la aplicación de la química a todas las ramas de la economía, el desarrollo máximo de la electrificación, la utilización de nuevos tipos de energía. La base técnico-material del comunismo aliviará al máximo el trabajo, modificará sustancialmente su carácter y brindará a los miembros de la sociedad comunista la posibilidad de desarrollar más ampliamente aun sus aptitudes.

 

“En la fase superior de la sociedad comunista –escribía C. Marx– después de que desaparezca la esclavizadora sujeción del hombre a la división del trabajo… cuando el trabajo deje de ser tan sólo un medio de vida para convertirse él mismo en la primera necesidad de la vida; cuando junto al desarrollo multifacético del individuo crezcan también las fuerzas productivas, y todas las fuentes de la riqueza social comiencen a fluir como un torrente, sólo entonces la sociedad podrá inscribir en sus banderas: ‘De cada uno según su capacidad, a cada uno según sus necesidades’.” Bajo el comunismo, cuando todas las ramas de la producción se basen en la propiedad única de todo el pueblo, desaparecerán totalmente las diferencias de clase entre la clase obrera y el campesinado, desaparecerá la diferencia esencial entre la ciudad y el campo, se llevará a cabo la forma única de distribución de acuerdo con las necesidades en sustitución de las dos formas fundamentales de distribución, propias del socialismo, de acuerdo con el trabajo (el salario en las empresas estatales y los “trudodniei” en los koljoses). A diferencia del socialismo, el comunismo significa la desaparición no sólo de la contradicción, sino también de la diferencia esencial entre el trabajo físico y el intelectual, un elevado nivel de desarrollo técnico y cultural de todos los trabajadores de la sociedad, el más amplio desarrollo de las aptitudes mentales y físicas de los hombres.

 

La transición del socialismo al comunismo se realiza paulatinamente, sin revolución política. El estadio superior de la sociedad comunista surge de su primer estadio (inferior) el socialismo. La condición más importante para la transición hacia el comunismo es el desarrollo multifacético de la industria pesada, la electrificación de todas las ramas de la economía nacional, la mecanización total y la automatización de la producción.

 

Una vez triunfante en escala mundial, el comunismo se diferenciará por toda una serie de rasgos y particularidades del comunismo construido en un solo país o en varios países. Bajo el comunismo plenamente desarrollado y definitivamente afirmado en escala mundial, no habrá Estado y desaparecerán paulatinamente las diferencias nacionales. Al mismo tiempo hay que decir que el camino hacia la extinción del Estado bajo el comunismo no supone su debilitamiento sino, por el contrario, su fortalecimiento por todos los medios. Del mismo modo, el camino de la fusión de las naciones y las culturas nacionales atraviesa por el desarrollo máximo de las naciones socialistas y de sus culturas, nacionales por su forma y socialistas por su contenido.

Sistemas de gobernación sin representantes políticos

Sistemas de gobernación sin representantes políticos.
Diego Rivera


Desde el interior de las ciencias humanas la sociología es un fenómeno contemporáneo y específicamente francés. No es extraño que haya sido en Francia donde se produjeron las primeras manifestaciones de sistematización política, fenómeno del cual Marx en el siglo XIX sirvió de base a lo que sería la teoría materialista de la historia. La sociología como ciencia de la sociedad y ciencia histórica por antonomasia, y lo digo por aquellos retrógrados que piensan que las ciencias sociales y humanas están inconexas y que el historiador, el sociólogo, el economista, el antropólogo y el filósofo tienen discursos sobre la realidad totalmente en las antípodas de aquello que el padre Teilhard de Chardin llamaba “el fenómeno humano”. Aunque la ciencia histórica es más rigurosa en términos epistémicos, esto está determinado por los niveles ontológicos de saber social. La sociología es más joven en sus planteamientos epistemológicos y metodológicos, de forma tardía Emile Durkheim y Max Weber (clásicos duros de la sociología) crearon los supuestos metodológicos que caracterizan a la sociología como ciencia fáctica o ciencia de hechos, sin emular los postulados de la ciencia experimental-

El historicismo alemán con Wilhem Dilthey insistió en el carácter autónomo que deberían tener las ciencias humanas coincidiendo con el historicismo marxista (Lukács, y Gramsci desde los cuadernos de la cárcel). El historicismo supedita la subjetividad del hombre, a los designios del progreso, la teleología y la escatología, en términos sencillos el historicismo es una bifurcación entre la sociedad y el mundo natural, es decir el entorno en donde la conciencia histórica se desarrolla. En estos temimos de maduración temática, surge la sociología política o del fenómeno político, a pesar de lo que dice el profesor, Norberto Bobbio, fue Marx el fundador de una sociología política aunque de forma esbozada antes que Max weber iniciara sus aportes sobre el fenómeno del poder.


En Marx hay una filosofía y una sociología política, es decir una especulación sobre el fenómeno del poder en términos generales, que es el poder en términos metafísicos, antes de su caracterización sociológica, es decir concreta. Marx es sociólogo en la medida de que comienza hacer una –deconstrucción- de la sociedad burguesa y sus interrelación y contradicción inherentes. El análisis de las clases sociales en Marx es un tema que no desarrolló y que murió antes de dar su concepto de clases sociales en el último capítulo del capital. De la lucha entre capital y trabajo se desprende una contradicción entre explotadores y explotados, la extracción de plusvalía por parte de la clase empresarial a la clase obrera, cuestión de donde Marx creará su teoría de la explotación, la teoría de la plusvalía y su teoría del valor-trabajo. El valor de la cosas (mercancías) está determinado por el tiempo socialmente necesario para su producción, y el precio de las cosas está determinado por los vaivenes del mercado no por cuestiones subjetivas como aseveró la teoría Marginalista (teoría subjetiva del valor). La teoría marxista del Estado será otro de los aportes al surgimiento de una sociología política, el Estado es para Marx una empresa que tendrá un carácter de clase, el Estado es un fenómeno coercitivo que regula las contradicciones en la sociedad (F. Engels) cuestión que van sintonía con las aspiración de la pluralidad de la democracia representativa que la burguesía decimonónica propondría como solución para resolver las contradicciones entre capital y trabajo, entre movimiento obrero y burguesía.

Max Weber será otro intento de crear una sociología del poder y la coerción política, para weber la política será una actividad reguladora de la vida social, para weber el poder es coerción por antonomasia, es excluyente, lo es porque se forja al calor de la contradicción social entre los diferentes grupos que configuran una sociedad concreta.

Maurice Duverger insiste en que la sociología política compite con la ciencia política y la filosofía política por el lugar de la interpretación en el cosmos científico, y su rango como disciplinas autónomas. La sociología política fue por mucho tiempo análisis del fenómeno estatal concepción que es totalmente hegeliana y pasó de ahí al análisis marxista. La sociología política pasará a ser análisis del Estado al análisis del poder, es decir ciencia del fenómeno del poder.

En el caso del profesor Duverger la sociología política ha sido análisis constante de los sistemas políticos, los orígenes y problemas de los partidos políticos continuando los análisis de Robert Michels en Alemania, de la élite gobernante de Gaetano Mosca en Italia y Wilfredo Pareto sobre las tendencias oligárquicas en el seno de todo grupo humano.

Giovanni Sartori un experto y erudito autor de muchos textos sobre la democracia ha dado mucho que hablar junto con el profesor italiano Norberto Bobbio, Sartori ha creado una muy refinada teoría elitista de la democracia, muy acorde con los designios y necesidades de la democracia occidental, el sistema capitalista y la clase empresarial. Las teorías elitistas de la democracia han insistido al borde de la locura en la incapacidad cultural e intelectual de las masas por crear mecanismos que coadyuven a la configuración de una cultura democrática, muy por el contrario según estos teóricos las mayorías “incultas” y descarriadas minan tal desarrollo.

Contradictoriamente, la teoría marxista insiste en el carácter creador de las masas en la construcción de una cultura democrática, una sociedad de iguales, de pluralismo democrático. Muchos de los postulados de la democracia occidental fueron ganados al calor de la lucha de clases y no fueron unos regalos de la benevolencia divina y la sensibilidad elitista ante el sufrimiento humano de masas.

Lamentablemente la democracia desde sus inicios fue un movimiento de masas y violento muchas veces, desde la Atenas de Pericles hasta el republicanismo de los levelers en la Inglaterra de Cromwel , desde la democracia radical de los jacobinos hasta la república de Weimar. Democracia y autoritarismo, democracia y revolución no se excluyen como bien lo dice George Novack, la experiencia histórica lo ha demostrado.

La democracia es un constructo histórico, un fenómeno de masas, un manifestación de la radicalidad ontológica del ser socio histórico del hombre, por encontrarle justificación a su existencia (Sartre). Por eso argumento y en esto me baso en Heidegger y Sartre filósofos que a primera vista no tienen que ver con la filosofía y sociología política, pero su argumento ontológico puede ser usado para argumentar una ontología política, un estudio del fenómeno de lo político desde el ser, desde la radicalidad de su constitución metafísica, como animal de realidades, como ser histórico. La política es la búsqueda del hombre de sí mismo, la búsqueda de sus contradicciones históricas inherentes, para darle solución al problema societal en el cual está diluido por ser animal político como bien lo decía Aristóteles, el gran filósofo griego.

Fue Max Weber el pensador de lo social, de hecho sociológico que le dio a la sociología su etapa de madurez epistemológica, con Weber la sociología obtuvo lo que desde Comte a Spencer no había tenido, y era más rigurosidad epistémica y temática. En este caso los aportes de Weber a la sociología política son muy amplios y diversos. Con Weber ya vemos con mayor acabado los análisis de las relaciones humanas y las relaciones de lo político, y el hecho político. Es de hacer notar que Marx se interesó por las relaciones de lo político y son muy importantes sus aportes en esta parte, su reflexión giró más en torno a el funcionamiento de la economía y el modo de producción capitalista, posiblemente fue su mayor aporte y máximo teórico. Con Weber sucede a la inversa, Weber le dio más importancia y teorizó más sobre los aspectos que en el marxismo clásico se llamaban “superestructura, es decir, los fenómenos que estaban supeditados a la esfera económica, pero que no estaban desconectados, sino interrelacionados de forma dialéctica, sobre esto el lector puede consultar a George Ritzer, Raymond Aron solo para mencionar a algunos teóricos que se estudian en Honduras.

La importancia de Weber destaca hoy cuando muchos de sus intérpretes lo consideran ya un clásico, y esto consiste que el autor de alguna manera es insuperable en algunos temas específicos, como la dominación, la burocracia, autoridad, legitimidad y carisma. La sociología comprensiva inaugurada por Weber será la teoría que le dará madurez a la sociología ulterior, digamos que a diferencia de Marx, el proceso de racionalización de la sociedad occidental que para Marx fue su enajenación, para Weber fue el proceso de racionalización, tipología usada por Weber para explicar la realidad social como acción social y tipos ideales.

Los tipos ideales son como categorías para aprehender la fenomenología social en tu proceso y desarrollo, algo similar como en Karl Popper y el falsacionismo epistemológico. Lo que era enajenación y distorsión en Marx para Weber era racional, lo racional es real y lo real es racional, aseveración hegeliana y que no es accidental encontrarla en la sociología comprensiva y todo el edificio teórico de Weber. Para Weber la sociedad capitalista encarnaba esa racionalidad y toda su estructura societal y burocrática. Para Weber la burocracia es el producto racional más genuino de la racionalidad de occidente, es la piedra angular de ese orden, es también el funcionario especializado, piedra angular del Estado moderno y de la economía capitalista. En ese sentido la burocracia será el fenómeno sobre el cual Weber edificará su sociología política. La burocracia como forma de dominación legal como lo dice en su Sociología de la Dominación, una obra que podemos encontrar en nuestra librería de Honduras.

Sin embargo para Weber la burocracia era la forma de esa racionalización eso no impedía que la democracia representativa no se llegara a edificar, es de hacer notar que Weber no centró su atención en la democracia como forma de racionalización, esto lo hicieron sociólogos posteriores, Pareto, Michels Mosca y Schumpeter posteriormente desarrollaron una sociología de la democracia y su formas de realización; una teoría de la democracia elitista que con Weber tendrá su iniciación teórica. Esa tendencia de las sociedades a la burocratización también las pudo observar Cornelius Castoriadis en su libro EL Ascenso de la Insignificancia, con una impronta evidentemente weberiana, Castoriadis hace suyo el análisis de Weber pero no para argumentar la imposibilidad del socialismo como sí hizo Weber de forma no tan explícita. ¿Será esa tendencia a la burocratización racional un impedimento para la construcción de sociedades más autónomas, más democráticas y el mismo socialismo? Todo ese edificio teórico que fundamenta la racionalidad de occidente, es decir, que la sociedad capitalista descansa sobre supuestos que no podrían ser otros que los de la racionalidad burguesa. En ese sentido weber es un legitimador del derecho burgués y que esa racionalidad burocrática, esa tendencia de la sociedad a hacer uso de la legalidad y la violencia para hacer ejercer el poder del estado sobre el resto de la sociedad hace difícil construir otra tipo de racionalidad. El tema del liderazgo también fue teorizado por Weber, en su teoría del carisma. El sostenía que el líder debía salir del parlamento que sólo un sistema parlamentario podía brindar líderes auténticos, y calificados para la administración pública. Aunque Weber no fue un teórico explícito de la democracia pero sí de la burocracia y de las tendencias oligárquicas de las naciente sociedad de masas, La Rebelión de las Masas diría Ortega Y Gasset, para él la democracia era un procedimiento, y de aquí vemos los argumentos teóricos sobre los cuales Schumpeter creará su teoría de la democracia procedimental y elitista hasta llegar a Sartori y Robert Dahl. Weber pensaba que a pesar de esa irrupción de las masas en la vida pública esta no modificaba la realidad de la dominación de las minorías, de nuevo en esto no era muy diferente que Schumpeter, para él siempre la acción política se rige por principio del pequeño número, con esto nuestro sociólogo seguía los mismos postulados de Robert Michel, el teóricos de los partidos políticos y de la aseveración de La Ley de hierro de la oligarquía, es decir, toda la tendencia de las organizaciones políticas a la burocratización y el elitismo, y esto valía también para los sindicatos cuestión analizada por Lenin también en esa época.

Weber no pensaba en la imposibilidad de la profundización de la democracia, pero que esta se hacía mucho más compleja en la creciente complejización y racionalización burocrática de la sociedad de masas e industrial. El conocimiento es siempre una aproximación a la realidad, ella es mucho más variada en sus manifestaciones y en sus cambios, pero el hombre de ciencia no renuncia por ello a captar la realidad en todas sus dimensiones posibles, ese es el acicate del científico social; y Weber encarnó muy bien esa sociología de la acción social, la racionalidad y la comprensión sociológica. Definitivamente que Weber es ya un clásico, posiblemente el último clásico, aunque hay debates sobre si Talcot Parsons lo es, pero son debates que se dan en otras latitudes y desconozco si se dan en España.

El enciclopedismo de la sociología de Weber no fue óbice para que incluso sea estudiado por marxistas, siendo respetados por sociólogos de casi todas las tendencias desde Parsons a Habermas que en su Teoría de la acción comunicativa le dedica mucho análisis. Es necesario volver a los clásicos, es algo que se hace de forma dialéctica, y otras veces no, sobre todo los marxistas que siempre están regresando a los clásicos en la crisis periódica del marxismo, lo cual es anti marxista, pero que en Weber no está censurado por la propia metodología del autor.

Willy Toledo: Rita Maestre enseña el sujetador o las nalgas y se va a la cama con el obispo en busca del perdón de Dios ¿Irene Montero? Es la trepa del trepa

Blog de Juan Pardo

09/06/12
Todos conocíamos tu faceta de actor y nada más que esa faceta. Y de repente empezaste a ser otra cosa: un tipo que opinaba de todos los temas políticos inimaginables.

Mis padres siempre han sido de izquierdas. Con los típicos iconos: el Che, Allende, Lenin, Fidel... Siempre sentí una especial sensibilidad con la injusticia. Igual que mi padre. Yo veía los deportes con él. Siempre le preguntaba: «¿Con quién vamos?». Decía: «Con el más débil». Adquirí esa sensibilidad. Yo iba a las manis por entonces.

Es obvio. En España hay menos libertad de expresión que en Cuba. Hoy tú puedes ir a la cárcel por cantar, escribir, hacer declaraciones. Está bien que no se permita injuriar ni calumniar, pero en un país con libertad tú deberías poder opinar lo que te dé la gana.

Pero si alguien, al escribir o al cantar, llama a atentar contra alguien o a matar a una persona, ¿no está cruzando una línea roja?

¿Por qué va a ir a la cárcel uno que dice que hay que ponerle una bomba al Rey? Se tienen que juzgar los actos, no las palabras. Los que dicen sentirse ofendidos son los de la Asociación Española de Abogados Cristianos, ultraderechistas que, si pudieran, no me denunciarían, sino que me llevarían a una tapia del cementerio y me fusilarían. Ahora no pueden hacerlo, pero si no lo paramos podrán hacerlo; si no lo hacemos, en 20 años habrá una dictadura fascista en toda Europa.

¿Piensas que hay más democracia en países como Cuba o Venezuela que en España?

Sin ninguna duda.

¿Cómo casa eso con encarcelar a la disidencia?

Si la disidencia ha cometido crímenes, por supuesto. Yoani Sánchez, la disidente más famosa de Cuba, no escribe desde Madrid. Sino que escribe mierda y basura desde su casa de La Habana. Nunca le han tocado un pelo, ahí sigue. Es una de las mujeres más ricas de Cuba porque recibe toneladas de dólares de todas partes.



¿POR QUÉ VA A IR A LA CÁRCEL UNO QUE DICE QUE HAY QUE PONERLE UNA BOMBA AL REY?"

¿Qué va a pasar el 28 de junio, fecha de tu juicio?

Estamos preparando un gran acto laico. El objetivo es que se deroguen los artículos del Código Penal que hablan de ofensas contra los sentimientos religiosos. No voy a ir a juicio. Si en este país, cagarse en el dogma de fe de la santidad y la virginidad de la Virgen María supone que un ciudadano tenga que entrar en la cárcel, entraré.

Tu última rueda de prensa fue con la imagen de Cristo detrás. Habiéndote cagado en Dios. Una paradoja.

Hay informaciones que hablan de que yo odio el catolicismo o el cristianismo. Y no es verdad. Lo que el sacerdote Javier Baeza llama cristianismo yo lo llamo comunismo. Esa es la única diferencias entre él y yo. Tengo muchos amigos sacerdotes, religiosos... Mis padres se relacionaban mucho con cristianos de base. A mí me bautizó un cura obrero de Palomeras. En casa. Mi padre fue testigo del juicio que se le hizo al cura obrero Mariano Gamo. Siempre he estado muy vinculado con todo eso.

Llegado el caso, ¿te cagarías en Alá?

Sí, claro. Yo me cago en todos los dioses. Lo que pasa es que los imames no nos han hecho nada ni a mí ni a nadie.

¿Entiendes que alguien se ofenda por lo que opinas y por las formas?

Por supuesto. Pero es que cada vez que alguien emite una opinión, los de la opinión contraria pueden sentirse ofendidos. Claro que entiendo que se ofendan. A mí me ofenden todos los días decenas de declaraciones de políticos, deportistas, empresarios, gente por la calle, y me aguanto. ¿Qué pasa? ¿Es que no tenemos derecho a ofender? ¿No se puede hacer nada ya? El 99,9% de los casos de persecución por lo que se piensa va contra gente de izquierdas; no contra la gente de derechas.

¿Alguien en el mundo del espectáculo te ha dicho que no te contratan por lo que dices?

Hay una idea errónea sobre mi veto. Influyen mis declaraciones, pero en la misma medida ha influido el hecho de que yo fuera delegado sindical de la Unión de Actores. Me tocaron dos huelgas. No teníamos dinero para liberados. Yo me recorría los platós, los teatros... Llamando a la huelga delante de los productores. Y me cogieron la matrícula. Antes yo utilizaba mis privilegios como protagonista de películas para defender a mis compañeros. He parado rodajes. Un día estábamos grabando en agosto en el campo. Los del equipo teníamos una carpa con aire acondicionado. Y comida: tres primeros, tres segundos y tres postres a elegir. Éramos 90 allí. Y fuera había unos 12 figurantes sentados en una piedra con un bocata que les habían traído. Fui al jefe de producción y le dije: «¿Pero esto qué es?». «Ya sabes, el presupuesto». Y yo: «Hombre, si estuviésemos haciendo Ben-Hur entiendo que no puedas meter aquí a 12.000 figurantes, pero a estos 12 compañeros...». Me dijo que no podía hacer nada. Yo le dije que o entraban a comer con todos o yo esa tarde no grababa. «Con lo que el dinerito de mierda que te quieres ahorrar lo vas a perder esta tarde multiplicado por 50». Y acabaron entrando.

¿Hace mucho que no trabajas en España?

Hace siete años, a excepción de dos cosas muy puntuales con Almodóvar y Trueba... Sobre el teatro no tienen ningún control. Y me refiero a quienes manejan de manera mafiosa el cine en este país, que son Tele 5, Antena 3 y TVE. Canales sin cuyo apoyo es muy difícil sacar una película adelante. Tengo pruebas de esto.

¿Ganaste dinero en los buenos tiempos?

Cantidades obscenas en comparación con el resto. A lo mejor te llevabas 300.000 al año... Pero me lo pulí. Era de ir con cinco colegas a Brasil y pagar todo. Mis colegas son todos obreros. Mecánicos, camareros... No tenían pasta.

En 'Razones para la rebeldía' llamaste explotadores a Imanol Arias y a Emilio Aragón.

Esa es otra de las razones por las que no trabajo. Sabemos que Imanol Arias éticamente es un ladrón. Se ha llevado su dinero a Panamá. Esto es indiscutible. Que lo haya podido hacer porque las leyes del capitalismo están hechas para que los capitalistas puedan robar, vale. Ha sido denunciado por otra actriz por irregularidades. Es un tío que lleva 20 años haciendo una serie en TVE con dinero público. Se ha hecho multimillonario. Hay una mafia. En ese libro también denunciaba cómo se lo llevaban las productoras, defraudando. Presupuestos de un millón a los que les metían medio kilo de más. Y sólo por hacerla ya se llevaban eso al bolsillo. Ni las estrenaban porque el negocio ya lo habían hecho. Con el cambio de moneda, los productores blanqueaban dinero a espuertas: yo he hecho películas en las que los productores nos han llevado a cenar a sitios de 3.000 la noche, porque estaban blanqueando. Yo eso lo denuncié.

¿No crees que a veces te has equivocado?

Coño, me equivoco continuamente. Me he equivocado con gente de la que pensaba que era de un modo y luego no ha sido así. He dicho ciertas cosas que no eran ciertas. Me he pasado de listo. He dicho chorradas gigantescas.

¿Has sido incoherente alguna vez?

Muchas veces soy incoherente. Por ejemplo, antes utilizaba el coche. Cuando creo que hay que utilizar el transporte público... He tomado drogas. Y soy consciente de lo que supone un gramo de coca, toda la violencia y toda la destrucción que hay detrás.

¿Has recibido amenazas?

En Twitter y en Facebook. Centenares de veces. «Te vamos a matar». «Qué pequeñito se te va a hacer Madrid». «Sabemos dónde vives». Nunca lo he denunciado. Entre otras cosas porque muchos de ellos son policías. Llamar a la Policía para que te proteja de los fascistas es como llamar al zorro para que cuide las gallinas.

¿Lo imaginas o lo sabes?

Lo sé.

¿Hay algún Harvey Weinstein en el cine español?

Sí, en el cine español existen pequeños Weinstein y algún día caerán. Son tres actores muy famosos y de los que más trabajan. Me lo han contado compañeras. Desgraciadamente ellas no quieren dar sus nombres. Acosos en los viajes de promoción, en los rodajes, encerronas en el ascensor del hotel... Varias personas denunciaron a uno de ellos. Era una serie muy conocida. Tres chicas del equipo técnico. Fueron a producción. ¿Resultado? Las tres despedidas... Cuando van a denunciar, son ellas las que sufren el señalamiento público.

En 'Vía muerta', tu obra de teatro actual, habláis de los refugiados. ¿Cómo calificarías lo que está sucediendo en Europa con ellos?

Yo creo que se puede resumir en la actuación de Pro Activa Open Arms. Una organización que, con un esfuerzo gigantesco y un grupo de socorristas de playa, pone en marcha unos barcos que salvan vidas en el Mediterráneo. En los años que han estado han salvado 60.000 vidas. Y la UE les está persiguiendo y encarcelando, como le pasa a Helena Maleno. ¿Cuál es la respuesta de la UE? 60.000 seres humanos vivos son un problema. 60.000 seres humanos ahogados en el fondo del mar son un problema menos.

Como madrileño que eres, ¿te ha decepcionado Carmena?

El 95% de Ahora Madrid me ha decepcionado. Amigos de lucha política de repente se han pasado al otro lado. Carmena ha recibido a Hogar Social Madrid, unos nazis. Ha recibido a la familia de Leopoldo López, un golpista condenado. Le ha dado las llaves de la ciudad al presidente de Israel, con lo que está pasando en Gaza. Ha aprobado el megaproyecto de Florentino. Los manteros denuncian que desde que llegó Carmena al Ayuntamiento se ha triplicado la persecución a su colectivo. Rita Maestre enseña el sujetador y luego se va a casa del obispo a pedir perdón... Es todo happy flower, hipismo de cuarta generación. Son patéticos.

¿Qué te parece la casa de 600.000 euros que se han comprado Iglesias y Montero?

Decían que no venían a ganar dinero en la política. Y ahora tienen muchísimo más dinero que cuando entraron a la política... Un partido en el que el número uno es pareja de la número dos y esa número dos lo es sólo después de haber sido pareja del número uno... Es porque es la trepa número uno.

En vuestra obra 'La boda de Alejandro y Ana' ya os adelantasteis a todo esto...

Todos los que salen en esa boda o están imputados o en la cárcel. La boda de Aznar fue en 2002. La obra nuestra es de 2003. Y nos quedamos cortos. La crítica de Haro Tecglen fue: «La realidad supera la ficción». Yo creo que no tener a una organización criminal en el Gobierno da un respirito. Pero me hago una pregunta: ¿de verdad Rubalcaba, íntimo amigo de Zaplana, no sabía que llevaba 30 años forrándose?

¿El mayor antisistema que conoces?



Los neocon. Ellos no quieren el Estado. Eso sí, salvo cuando sirve a sus intereses: si es para tener una Policía que los proteja sí lo quieren. Si es para tener un Ministerio de Hacienda que recaude lo que luego ellos saquean, también... Los antisistema llevan traje y corbata y suelen invadir impuestos.

































































































































"El viento de rebelión proindependentista que sopla en Cataluña procede de la cuna del yihadismo” propagada por Alemania. Digo yo,  ¿Qué pinta Puigdemont en un país como ese? 



Tres jóvenes han sido detenidos por los cuerpos de seguridad, cuando se trasladaban a Madrid para quemarse a lo bonzo –inmolarse-.  Los familiares de uno de ellos, concretamente, el padre y un primo, pusieron en conocimiento –ante el recelo de los Mozzos- a la policía nacional, de que según confesiones de su sobrino, su hijo de 17 años, le había confesado que se marchaba a Madrid para -textualmente- “prenderse fuego  en todo el cuerpo, pero no moriría, ya que lo haría en una corrida de toros, donde otros compis republicanos, le apagarían….” ¡Primo, tú no sabes lo que es la República¡ 16 y 17 años. Todos se pensaban quemar a la misma hora, pero en diferentes puntos de Madrid. De momento poco o nada ha trascendido, ya que son alumnos aventajados de escuelas adoctrinadoras de la República de Cataluña.  

Aquella ola de suicidios a lo bonzo en países árabes y, que posteriormente, tuvo efectos negativos en todos los países musulmanes, se radicalizaron más los dotes de su gobernantes y la policía hasta les facilitaba medios para llevar a cabo su hazaña. Aunque ni sociólogos ni psicólogos han llegado a una conclusión clara de “tal llamada de atención”, si tienen claro que, en todos los casos, hay lavado de cerebro con hipnosis tradicional por sugestión. 

Este tipo de “suicidios” con suficiente anuncio y publicidad –pero, primo, no arderé, otros me apagarán-  más propios del juego de la cabra que de la letanía de un cabrón como Quim, tiene un alto contenido simbólico. Cuando en una “isla” de torturados mentales se dilata demasiado en el tiempo la efectividad del proyecto político, la base social de los torturadores crea un efecto boomerang de tal magnitud que torturados y torturadores arremeten contra quienes ordenaron dichas matanzas mentales.

Si algo tenemos claro, todos los españoles, es de que Quim Torra, antes de un mes estará en la cárcel y dispuesto a morir –la Plaza de España pasaría a llamarse, Plaza del Mártir, Quim Torras –menuda excusa- . En cambio, Marta Rovira y otra ya arrepentidas nos contarán con casi todo lujo de detalles, por qué Alemania está financiando el terrorismo en Cataluña.

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¿Desmanteló Gorbachov el imperio del MAL o la URSS?

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Hay víctimas de sus propios errores que se siguen llamando comunistas. Otros vivieron o sufrieron como comunistas, medraron como compañeros de viaje, y aún no lo han lamentado públicamente. Si no confiesan su culpa o analizan su error de ayer, mal podemos atenderles hoy. La denominación de.. "comunista" ha quedado manchada para siempre. En el vocabulario político se halla en la misma monstruosa sima que la apelación de "nazi" y, posiblemente, más bajo que socialista. Quienes rindieron pleitesía al comunismo nos deben, no una autocrítica al estilo de las de los juicios de Moscú, sino una explicación de cómo pudieron hacerse esclavos de tan monstruosa filosofía y organización, para aviso de propios y extraños. Rectificar errores del pasado hace que el presente programe el futuro.

Gorbachov, el VIII líder de la URSS, al que nunca agradeceremos bastante el haber desmantelado el "imperio del mal" (como lo llamaba Reagan, ahora sabemos todos que justificadamente). Cuanto más nos remontamos en el tiempo, peores fueron esos líderes. Elegiré un ramillete de tres, otro que no pudo serlo y el gran maestro de todos ellos.

Jruschov hizo un favor a la humanidad confesando, en su famoso discurso secreto del XX Congreso del PCUS, de 1957, algunos de los crímenes de Stalin, pero adujo una coartada indigna de un marxista, la del "culto a la personalidad". Sólo la firmeza y valentía del presidente Kennedy detuvieron a Jruschov en su intento de realizar un ataque nuclear contra EEUU desde Cuba. En cuanto a su capacidad de predecir científicamente el futuro, recordaré una frase del campesino Jruschov: "El comunismo desaparecerá cuando los langostinos aprendan a silbar".

Stalin, a quien muchos de los vergonzosos comunistas adoraron, es junto Hitler una de las figuras más diabólicas de la historia. Habría que hacer recuento de las muertes causadas por estos dos dictadores, que con la propaganda y el terror supieron apoderarse del alma de dos grandes pueblos, el alemán y el ruso. Distingamos con Bullock las muertes políticas del total de la mortandad violenta en los 30 años que van de 1920 a 1950 (que quizá alcance los 50 millones de personas). Hitler hizo matar en los campos de concentración y los guetos a seis millones de judíos, que no fueron menos, digan lo que digan los nuevos fascistas; a ésos hay que añadir dos más, hasta ocho, entre gitanos, rusos, socialistas y comunistas alemanes, y otros opositores a su poder. Stalin fue culpable de la muerte de unos 16 millones en su Gulag. En su caso se ensañó especialmente con sus propios súbditos: campesinos, cosacos, intelectuales, o veteranos de la guerra de España; o todos los que hubieran sido prisioneros de guerra, a los que envió inmediatamente al Gulag, bajo sospecha de espionaje. La maldad de Stalin es menor, si es que en esos, sumideros caben distingos, en cuanto que no intentó el genocidio de dos pueblos, o dos "razas", como decía Hitler, el de los judíos y el de los gitanos. Pero por lo que se refiere a número y consanguinidad, el antiguo seminarista sobrepasó ampliamente al fracasado artista del pincel.

Dicen que Lenin fue mejor que su sucesor en el cargo. En efecto, en cuanto a muertes es difícil rivalizar con tanta iniquidad. Mas, desde el punto de vista político e intelectual, dio lustre a una especie de hombre muy repartida en el siglo XX, la del terrorista revolucionario. Tanto Stalin como Lenin tenían pretensiones intelectuales. Los ha retratado con pluma acerba SoIzbenitsin: en Pabellón de reposo, a Stalin escribiendo un papel sobre la teoría marxista de la evolución de las especies, en pleno ejercicio de su satrapía; en Lenin en Zúrich, a Lenin componiendo artículos sobre la inminente revolución bolchevique en Suecia, cuando ya gobernaba en Rusia Kerensky. Stalin fue un Calígula a la manera asiática, pero Lenin está más cerca de nosotros, más cerca de esos profesores que aún le defienden: fue un intelectual revolucionario a la manera occidental, como los retratados por Joseph Conrad en El agente secreto: el hombre de acción que sin escrúpulo alguno, sin parar en los medios, se sirve de las ideas, de los ideales de la humanidad, para alcanzar el poder; y para mantenerse en él crea la Cheka.

Tras haberse convertido al marxismo dio a luz la idea de la necesidad de una élite revolucionaría capaz de imponer el progreso revolucionario a un proletariado dormido. En un folleto de 1902, titulado ¿Qué hacer?, Lenin propuso la creación de un partido que formase "la vanguardia del proletariado": "Dadnos una organización de revolucionarios, y subvertiremos a Rusia". Con su golpe de Estado de noviembre de 1917 destruyó el frágil régimen democrático creado tras la caída del zar. Se mantuvo en el poder prometiendo a los soldados, obreros y campesinos rusos paz, comunismo y la tierra para el que la trabajaba. No cumplió ninguna de estas tres promesas; sólo otra a sus camaradas bolcheviques, la de imponer "la dictadura del proletariado" propugnada por Marx, es decir, la férrea autocracia imperial de una capilla de revolucionarios. El propio origen del término "bolchevique" es revelador: una minoría que se adjudica el nombre de mayoría, precisamente para aplastar a los reformistas mayoritarios. Las injusticias del zarismo, las cortedades de Kerensky, no justificaban esos 75 años de catastrófico régimen revolucionario nacido gracias a Lenin. Trotski, a la cabeza del Ejército Rojo y en el poder al lado de Lenin, no tuvo escrúpulo alguno en el uso de la pena de muerte, la cárcel y el exilio para quienes dentro del movimiento revolucionario no coincidían exactamente con la dirección.

Si pasamos de los dirigentes bolcheviques a su mentor Carlos Marx, el espectáculo no es más edificante. Desde el punto de vista filosófico, el pensamiento de otros autores materialistas es más completo e interesante: empezando por Espinosa y el barón de Montesquieu; siguiendo con David Hume y Jeremías Bentham, y terminando por el mismo Engels y el revisionista Eduardo Bernstein. Y no digo nada de Stuart Mill, cuya teoría económica asumió, íntegra Marx, tras insultarle abundantemente. Su única aportación original a la economía fue la de subrayar el inmenso poder productivo del capitalismo, en lo que le precedió el también denostado Nassau William Senior. Tres rasgos de su vida personal y una frase resumen su fanático carácter. Los tres rasgos son: las terribles estrecheces que hizo pasar a su mujer y a sus hijas; su negativa a conocer a la compañera de Engels, de cuyo dinero vivían ambos, y el hijo que tuvo con la cocinera de la familia, que hubo de adoptar Engels por el qué dirán. La frase recoge la funesta idea de la lucha de clases: "¡La burguesía se acordará de mis forúnculos!".
¿Cómo pudo tal credo poner en peligro la civilización? Hasta 1917, sólo unos pocos locos eran marxistas revolucionarios. Pero la humanidad es muy susceptible al atractivo de las creencias absolutas, sobre todo cuando las apoya el poder absoluto. El marxismo-leninismo utilizó sin duda el poder de la URSS para prostituir ideales entrañables de los trabajadores: la justicia para los pobres, la hermandad de los pueblos por encima de las fronteras, la esperanza de un mundo mejor. También los nazis prostituyeron los ideales de patria, orden y trabajo, tan queridos de las clases medias.
La principal ventaja del marxismo sobre otros fanatismos estriba en que predijo cosas comprobables, que no resultaron. Por eso ha caído. Otros credos han cometido maldades en nombre de la felicidad de ultratumba. No se me malentienda. No estoy condenando el sentir religioso. En el campo personal, pocas sentencias hay sabias que "no sólo de pan vive el hombre"; en el campo político, pocas amonestaciones más prudentes que "mi reino no es de este mundo". Hablo del pasado del que las iglesias se han arrepentido.

A quienes son o fueron comunistas les pido, por Dios o por la humanidad, que se arrodillen y hagan las paces consigo mismos... como lo haría un nacionalsocialista... por la muerte y la opresión que su partido ha infligido a la humanidad. No hacerse las víctimas mientras encuentran culpables a los que responsabilizar de los males de su historia, una vez muerto el presente y sin futuro.