Por Luz María López
Hay incertidumbre respecto a las razones por
las cuales la práctica de la mutilación genital femenina (MGF) persiste. Hay
contradicciones entre las demandas por derechos humanos universales y la
aceptación simultánea de la autonomía de cada cultura de determinar sus propios
estándares éticos. Las feministas occidentales abogan por derechos para todas
las mujeres y que estos sean observados de manera universal. Críticos de esta
teoría argumentan que no provee para el reconocimiento de diferencias entre las
mujeres porque las percibe a todas como iguales e ignoran diferencias básicas
en mujeres de diferentes culturas.
Según las
feministas de color, las mujeres occidentales juzgan la mutilación genital
femenina desde la perspectiva de la sociedad occidental y sus normas morales
sin tratar de entender las normas de las diferentes culturas que la practican.
Señalan que esas prácticas solo tienen significado en relación a otras
realidades en sus respectivas culturas, como por ejemplo la estructura familiar
y la dependencia económica del hombre. Estas no existen independientemente del
estilo cultural de vida en esos lugares.
![]() |
| Sobran las palabras. |
Para muchos el mundo occidental, que ve
Según Kalev la idea de que la igualdad de
derechos humanos se le deje al occidente y que se le permita a los que no son
occidentales continuar con sus prácticas es equivalente al abandono de la lucha
de la mujer por la igualdad. Muchas feministas argumentan que el relativismo
cultural es en sí otra forma de opresión. Gruenbaum: “¿Por qué las sociedades
permiten y promueven acciones que interfieren con el bienestar del cuerpo?”,
2001. Su respuesta: “La mutilación genital, de cualquier tipo, viola la integridad
del ser humano.”
Sin duda la lucha por los derechos humanos de las mutiladas transciende cultura y límites geográficos. Falta de conocimiento y sensibilidad llevó a un juez en Estados Unidos en el año1994 a
negarle asilo a una mujer africana. Fauziya Kassindja, una mujer de veinte
años, pasó más de un año en centros de detención y prisiones en Nueva Jersey y
Pennsylvania luego de haberse escapado a E.U. para evitar la circuncisión. Su
madre (la cual permanecía en Togo, África) sacrificó su herencia y desafió al
patriarca de la familia para ayudarla a escapar. El juez de inmigración no
aceptó el reclamo de Kassinja alegando que carecía de “racionalidad”. A Fauziya
Kassinja se le otorgó finalmente asilo el 13 de junio de 1996.
La ignorancia occidental y la incredulidad relacionada a la mutilación genital femenina han hecho difícil y hasta peligrosa la vida de inmigrantes africanos de acuerdo a la antropóloga sudanesa Rogaia Mustafa Abusharaf. Indica también que mujeres con infibulación viviendo en lugares como Nueva Inglaterra tienen dificultades encontrando ginecólogos entrenados para tratarlas. Se estima que mientras se aboga para darle fin a la práctica, los partidarios no pueden ignorar a las víctimas. Desgraciadamente, eso es precisamente lo que sucede. Innegable es que cada sociedad tiene reglas a las cuales los miembros se adhieren pero el precio para la mujer de estas culturas que se afirman en la mutilación exige ser uno muy alto.
Sin duda la lucha por los derechos humanos de las mutiladas transciende cultura y límites geográficos. Falta de conocimiento y sensibilidad llevó a un juez en Estados Unidos en el año
La ignorancia occidental y la incredulidad relacionada a la mutilación genital femenina han hecho difícil y hasta peligrosa la vida de inmigrantes africanos de acuerdo a la antropóloga sudanesa Rogaia Mustafa Abusharaf. Indica también que mujeres con infibulación viviendo en lugares como Nueva Inglaterra tienen dificultades encontrando ginecólogos entrenados para tratarlas. Se estima que mientras se aboga para darle fin a la práctica, los partidarios no pueden ignorar a las víctimas. Desgraciadamente, eso es precisamente lo que sucede. Innegable es que cada sociedad tiene reglas a las cuales los miembros se adhieren pero el precio para la mujer de estas culturas que se afirman en la mutilación exige ser uno muy alto.


