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Pedro Sánchez, singular.

 

La singularidad es Sánchez

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante un acto político en Barcelona para las elecciones europeas
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante un acto político en Barcelona para las elecciones europeas | 

Cataluña necesita una financiación singular porque Sánchez necesita un apoyo singular, y ésa es toda la singularidad de la situación, la singularidad de Sánchez, que parece un oscuro concepto cosmológico y casi lo es. En la singularidad de Sánchez, como en las singularidades de los agujeros negros o del Big Bang, todas las leyes conocidas fallan y sólo nos queda la superstición de admitir la mano caprichosa y meticona de un Ser Supremo (universal o monclovita), o la paciencia y la sabiduría para tratar de remediar nuestra ignorancia y nuestro desconcierto. Como el PSOE es ahora sólo una iglesia de Sánchez, una cienciología de guapo bien encuadernado, hay que creerse que la necesidad de Sánchez es necesidad nacional, o universal, o moral incluso. Hasta Illa ha salido como un cura de la antigua Convergencia, como un meritorio del Ensanche, como un yerno de Pujol, con la vieja teoría de la pela sisada, de que España les roba, y con que la financiación singular no es privilegio sino “justicia”. Justicia divina, diría yo, porque sólo los dioses se atreven a hacer equivalentes la justicia y la arbitrariedad.

La singularidad de Sánchez será la singularidad de ERC si Sánchez necesita a ERC (será hasta la guapura de ERC, que Sánchez ahora piropea a ERC como a una suegra ante la mesa navideña). Y será la singularidad de Puigdemont si Sánchez necesita a Puigdemont. Y si piensan ustedes que son incompatibles o contradictorias es que no entienden el propio concepto de singularidad sanchista. Es la singularidad de Sánchez, no de ERC, ni siquiera de Illa, que es como una sombra chinesca hecha con sus propias mangas colgonas, la que nos ha llevado de nuevo a la pela. Puede parecer que es como volver al pueblo después de un viaje interestelar, muchas generaciones después, pero en realidad no es que hayamos vuelto a la pela, o a Pujol, o a un yerno de Pujol cruzado con yerno de Tarradellas. Lo que tiene la singularidad de Sánchez es que permite viajes de ida y vuelta al pasado, y así uno puede pasarse un momento por la castiza pela para luego retomar la agenda del referéndum y la autodeterminación, que, total, la singularidad lo aguanta todo.

La pela ahora no financia paz, aquella burguesa paz pujoliana de buenas cortinas y buenas maneras, sino que sigue financiando la independencia, o sea que no se trata de la concordia sino del recochineo. Y es que la singularidad de Sánchez es elástica e ilimitada, y sus socios pueden seguir pidiéndole deseos empujados por la avaricia, la melancolía, la venganza o hasta el humor, que un día le exigirán a Sánchez que aparezca por el Congreso vestido de torero o de Tejero y Sánchez lo hará. Han tenido indultos y amnistía, pronto tendrán la pela singular, icónica, sagrada, evangélica, como treinta monedas de plata, y luego tendrán el referéndum. Pero mientras, para que no cese la diversión ni surja la disputa en la mesa del gran banquete, Sánchez les va cubriendo además de halagos exagerados y dóciles, como un bufón enjaezado de cascabeles o quizá sólo de huesos de pollo arrojados a la cabeza.

Yo no sé si ha sido María Jesús Montero o Marta Rovira la que ha inventado eso de la “financiación singular”, que está entre el eufemismo y el eslogan veraniego

En su última entrevista, dentro de la gira que está haciendo Sánchez en triclinio o en parihuela (Sánchez es como un presidente de Astérix), esta vez para La Vanguardia, no sólo alabó a ERC como un partido “grande, con raíces”, sino que saltó en tremenda y artística cabriola para decir de Pere Aragonès nada menos que “sin su liderazgo y su compromiso no habría indultos ni amnistía”. Sí, esto es exactamente como si un director de banco sale diciendo que sin el liderazgo y el compromiso del atracador no habría atraco. Tendríamos que hablar de síndrome de Estocolmo, de complejo de tío Tom, de dislocación mandibular o de fractura lumbar, si no fuera por la singularidad de Sánchez. En la singularidad de Sánchez no hay mentiras ni humillaciones, no hay coste ni vergüenza, no hay pasado ni futuro, no hay ni siquiera causa y consecuencia más allá de su inefable voluntad.

La singularidad es Sánchez, todas nuestras leyes, toda nuestra comprensión de la política y la lógica fallan al llegar a él, y el universo se derrumba sobre sí mismo. Yo no sé si ha sido María Jesús Montero o Marta Rovira la que ha inventado eso de la “financiación singular”, que está entre el eufemismo y el eslogan veraniego, entre la originalidad violentada de lo que ya no puede ser original, como los anuncios de cerveza, y el intento de que no se hagan comparaciones con la otra singularidad vasca, hermana y sin embargo rival. Pero haya salido de la nueva lideresa de ERC, que viene con autoridad y bisbiseo de monja misionera, o haya salido de la máquina de palabros, churros y peinetas de la Moncloa, ése es el concepto que acota a Sánchez.

La singularidad es Sánchez, algo que quiebra el universo o la política como los conocemos y sólo nos deja la religión o el desconcierto. Ya hubo amnistía, va a haber pela y habrá referéndum, todas ellas cosas singulares, y más que todavía se pueden inventar. Los indepes van a pedirlo todo y van a tenerlo todo, y no se preocupen por las contradicciones, que ni ellos ni Sánchez pueden esperar a la siguiente singularidad cósmica. La verdad es que, probablemente, la singularidad no existe, e incluso dentro de los agujeros negros, entre encarnaciones de universos o incluso en el sanchismo, todo transcurre suavemente, según unas leyes que, simplemente, aún no conocemos. Eso sí, por lo que vamos desentrañando de Sánchez, lo más probable es que todo continúe así, con inexplicable y aparente caos pero secreta suavidad, y no que veamos estallar la legislatura como un Big Bang de puro petardeo. Ni siquiera, diría yo, con un sonoro y cósmico begoñazo.

La amnistía TOTAL, también es aplicable a los Pujol.



Sánchez mete a los Pujol en la amnistía: amplía el plazo para acoger a los tres hijos cazados en las reuniones del golpe

La llamativa ampliación del ámbito temporal de la amnistía tendrá consecuencias para los Pujol y sus reuniones sobre el 1-O.

Pedro Sánchez ha modificado el texto de la futura ley de amnistía a petición de Junts. Lo ha hecho para confirmar la aceptación del terrorismo, del delito de alta traición y de los Pujol. Y es que uno de los cambios implica la ampliación temporal del efecto de la ley de amnistía en dos meses: hasta noviembre de 2011, justo cuando tres hijos de Jordi Pujol fueron cazados en las reuniones preparatorias del proceso de independencia y de los futuros golpes de 2014 y 2017.

En total, cuatro enmiendas transaccionales han entrado en el texto de la futura ley de amnistía: tres con respecto al articulado de la norma y una sobre el preámbulo. Las cuatro enmiendas han recibido el apoyo de 20 votos a favor y 17 en contra en la Comisión de Justicia del Congreso de los Diputados, gracias al respaldo del PSOE, ERC, Junts, PNV, Sumar y Podemos. En contra han votado el PP y Vox.

La amnistía obtiene el visto bueno de la Comisión de Justicia en una tensa sesión por la corrupción del PSOE

El nuevo dictamen de la norma recoge la amnistía para todos los encausados en las distintas fases del golpe separatista y sólo excluye a los acusados de terrorismo con resultado de muerte -el resto entran- o traición o malversación, pero no según la definición del Código Penal español, sino con respecto a la directiva europea correspondiente. El truco radica en que esas directivas dejan la adaptación concreta en manos del Código Penal de cada uno de los Estados miembros, con lo que, eliminada la referencia al Código Penal español, el aplicable en este caso, resulta de difícil imposición por faltar el detalle del articulado. Pero, además, se ha ampliado el ámbito temporal de la amnistía en dos meses: ya no afectará la norma desde el 1 de enero de 2012, sino desde el 1 de noviembre de 2011, según se recoge en el texto de la enmienda al preámbulo de la ley

 

Borges: "El peronismo es insufrible". Los argentinos terminarán votando a sus propios ladrones.


Borges: "El peronismo es insufrible". Los argentinos votarán a sus propios ladrones.

Igual que hay masas ideologizadas indulgentes con la corrupción peronista en Argentina las hay aquí con la cleptocracia organizada tantos años por el 'virrey' Jordi Pujol en Cataluña


La atinada apreciación del maestro Borges de que el peronismo era incorregible no ha sido enmendada por el tiempo; al contrario, se ha visto reforzada y revaluada hasta resultar una moneda común más solvente que el cíclicamente depreciado peso argentino. Tal ponderación hizo fortuna nada más salir de labios del genio. Ello dio pie a una festejada anécdota. Con su vista ya irreversiblemente perdida, un gentil paseante se ofreció a ayudarle a cruzar una confluida avenida bonaerense. Avisado su inesperado lazarillo sobre lo que la celebridad opinaba de los peronistas, se sintió obligado a prevenirle de su condición de tal: "Disculpe maestro, pero le tengo que advertir que soy peronista". Con una sonrisa bienhumorada, éste repuso: "¡No se preocupe, joven! Yo también soy ciego".

Ciertamente, Argentina, siendo un país pródigo en recursos, se ha entregado de hoz y coz a un peronismo que ha obrado un sistema clientelar y corrupto que no sólo la ha depauperado lastimosamente, sino que la ha hecho tan solipsista como para no percatarse de la naturaleza y de la gravedad de sus males. Empero, la atinada ponderación de Borges sobre la incorregibilidad peronista cabe extenderla a buena parte de los argentinos, aunque no se adscriban a este movimiento, si bien se comportan como tales.

Siendo peronistas sin saberlo, le dan la razón al general Perón, a tenor de la contestación que le dio a un periodista extranjero que le inquirió sobre las querencias políticas de sus compatriotas. Tras pormenorizarle la existencia de radicales, socialistas, comunistas, fascistas..., su entrevistador le objetó: "Pero, general, ¿dónde se deja usted a los peronistas?", a lo que el caudillo refutó: "Ah, no, peronistas somos todos".

Así lo parece atendiendo a la historia del país desde los años 40 cuando Perón prohijó una causa populista en la que Podemos tiene una fuente de inspiración por medio del filósofo postmarxista bonaerense Ernesto Laclau, autor de La razón populista, y a la amplia victoria cosechada por su candidato, Alberto Fernández, en las elecciones primarias de hace una semana, lo que aventura el retorno peronista a la Casa Rosada tras los comicios decisorios de octubre.

De refrendarse las expectativas, el liberal Mauricio Macri supondría un nuevo paréntesis en el cuasi monopolio del poder por parte del movimiento auspiciado por quien entendía que "nosotros proclamamos los derechos sociales" y "las cuestiones actuariales que las arreglen los que vengan dentro de 50 años". En justa correspondencia, la primera dama, Evita Perón, enardecía a las masas al grito de "¡ustedes tienen el deber de pedir!", mientras cavaba la ruina argentina y ponía su fortuna al buen recaudo suizo, sin merma de la confianza de un pueblo enfebrecido con sus mentiras alzadas en verdad oficial. Ya el retórico Gorgias confió a Sócrates su experiencia de que cada vez que arribaba a una ciudad con su hermano para que les confiasen su salud, siempre escogían a él, un sofista, y no a su consanguíneo, médico. Acumuló una fortuna tal como para autoerigirse una estatua de oro. Invariablemente, curanderos y milagreros siempre prosperan en épocas de turbación.

Ante este estado de cosas, el ingeniero Macri tendría, eso sí, el honor de ser el primer gobernante no peronista que culmina su mandato desde 1928 tras heredar una situación límite con un Estado plagado de clientelismo, despilfarro y corrupción, como si fuera la forma de ser de los argentinos. Aparecían entonces las calles bonaerenses cubiertas de graffitis con Cristina Kirchner interpelando a los viandantes con el dedo índice junto a la leyenda La culpa es tuya... vos me votaste. Incluso para el peronismo más recalcitrante entrañaba una gran incomodidad adherirse a la diarquía multimillonaria del matrimonio Kirchner hablando del hambre para abanderar a los desheredados que ellos producían con su nefanda política y sus mangancias al por mayor. Por más que los argentinos tengan asumido que nadie se hizo rico allí con su trabajo desde la eclosión del peronismo, incluso el abuso tiene un límite.

Olvidando su historia y condenados impenitentemente a repetirla como Sísifo a arrastrar la roca pendiente arriba, la artífice de aquel "país sensacional" -"sensación de inseguridad, sensación de crisis, sensación de recesión, sensación de incertidumbre"-, al tiempo que es juzgada por sus latrocinios, retorna a la vida pública al cabo de cuatro años de dejar la Casa Rosada por la puerta trasera. Lo hace como vicepresidenta en la candidatura que ha derrotado sin paliativos a un perplejo Macri, quien además puede verse tragado por la ola gigantesca que ha desatado el tsunami electoral. Paradójicamente, a la hora del adiós, intenta atajar contrarreloj con medidas de corte claramente peronista que desmienten su trayectoria liberal, lo que refrendaría la generalizada impresión de que todos los partidos argentinos son, en esencia, peronistas. En el combate que libra en pos de su pervivencia política, Macri enciende la chimenea del gasto electoral haciendo fuego con los pesos de los Presupuestos del Estado. En su agonía, ha claudicado a la tentación populista vendiendo su alma al diablo y ya se sabe cómo se cobra éste sus deudas de juego.

Es tal la omnipresencia del peronismo que, durante la Guerra de las Islas Malvinas, hubo argentinos que, al modo de los afrancesados de la España napoleónica, ironizaron con que había sido una buena idea desafiar al Reino Unido para ver si, en represalia, los invadía y erradicaba la corrupción institucional de un país acostumbrado a robarse a sí mismo. Pero, claro, ya ni siquiera la Inglaterra del Brexit liderada por el populismo ramplón de Boris Johnson, buen biógrafo de Churchill pero pésimo heredero de sus enseñanzas, tiene nada que ver con aquella otra de Margaret Thatcher que sí fue, por contra, epígono del estadista británico por excelencia.

En este sentido, se diría que, al cabo de 40 años de aquel conflicto destinado a enmascarar los problemas de la Dictadura, ambos países confluyen en parejos populismos que eluden las consecuencias de sus acciones echándolas a rodar por tejados ajenos. Por ello, fue gratificante escuchar un discurso de investidura tan en las antípodas de la nueva presidenta de la Comunidad de Madrid, pregonando la bajada de impuestos y el impulso a la libertad económica. Bases de la autonomía del espectacular desarrollo frente al declive de la Cataluña fuertemente intervenida por el nacionalismo o de otras regiones en manos de la asfixia fiscal de la izquierda estatalista. No obstante lo cual, a nadie se le escapa de lo hercúleo de la tarea de la novel Ayuso timoneando una coalición frágil y remando a contracorriente de un eventual Gobierno de la nación de izquierdas supeditado a podemitas e independentistas.

Tras el amago socialista de meterlo en la cárcel por el agujero de Banca Catalana, éste empezó a dar lecciones de ética, como presumió asomado al balcón de la Generalitat, a base de prolongar la corrupción desde el Gobierno autonómico con un éxito inusitado. No ya entre su propia parroquia inclinada a tolerar al ladrón si es de los suyos, sino desde la izquierda cómplice, como bien tradujo el escritor comunista Vázquez Montalbán -"Nadie, absolutamente nadie en Cataluña, sea del credo que sea, puede llegar a la más leve sombra de sospecha de que sea un ladrón"-, así como todos aquellos que necesitaban su voto para gobernar España con quien tuvo engañados a tantos como para proclamarle español del año.

Muy recientemente, Felipe González seguía creyendo en su inocencia, pese a que las pruebas en contra formaban un alud tal como para recluirle entre rejas tanto al capo como a su familia. No sólo rezaba unida el credo nacionalista, sino que constituía una organización sacrosanta de delincuentes. Eso sí, dotada de patente de corso y con capacidad indubitada para esquilmar a los catalanes y al conjunto de los españoles acusando a estos últimos de robar a Cataluña.

Pocos autorretratos tan cabales como el que ese gran embaucador que ha resultado ser el nada honorable Pujol hizo de sí en la octavilla en la que, bajo el título Os presentamos al general Franco, apeló a boicotear una visita del dictador y en el que labró su mito de redentor de Cataluña. "El general Franco, el hombre que pronto vendrá a Barcelona, ha elegido -se leía- como instrumento de gobierno la corrupción. [...] Sabe que un país podrido es fácil de dominar. [...] Por eso, el régimen ha fomentado la inmoralidad de la vida pública y económica".

Al cabo de 50 años, en los que Cataluña ha discurrido del franquismo al nacionalismo sin vivir plena libertad, es difícil no ver reproducido prístinamente a este gran Tartufo. Alardeando de virtud, se ha descubierto un gran impostor. Ha hecho del patriotismo su patrimonio, jugando con una crédula sociedad que ya elevó a la categoría de héroe antinazi a un farsante llamado Enric Marco.

Toda Cataluña tenía motivos sobrados para saber de los negocios de la parentela de los Pujol, pero se hacía la nueva. Quiso creer más lo que oía de boca del patriarca de la tribu que a lo que veía con sus ojos. Primero fueron los enjuagues del abuelo cambista ejerciendo estraperlo bajo el amparo que siempre prestó a la burguesía catalana el franquismo, luego el enriquecimiento ilícito del hijo con el voto de oro de los Presupuestos del Estado y el rédito del 3% de las obras de la Generalidad y, postreramente, los ahorros de los nietos, secundando esos tráficos ilegales por ser quienes eran. Tras irse de rositas del saqueo de Banca Catalana y garantizarse una impunidad que ha pervivido hasta su jubilación, Pujol creyó que todo el monte era orégano hasta que, con sus propias manos, llamó a sus daños.

Si Josep Pla expresó gráficamente que "el catalanismo no debería prescindir de España porque los catalanes fabrican muchos calzoncillos, pero no tienen tantos culos", ahora que no fabrica tantos calzoncillos y sí muchas banderas, faltan metros de tela de estelada para ocultar tanto latrocinio. El nacionalismo combatía el supuesto expolio de Cataluña por parte de esa España que le robaba expoliando a España entera y a su amada Cataluña. Lo mismo que el antaño líder de la Liga Norte, Umberto Bossi, se enriqueció agitando su xenofobia contra la Roma ladrona y el Sur parasitario. No es casualidad que los detalles de su sistémico saqueo figurasen en una carpeta bajo el epígrafe The Family. Ambos encarnan aquello de Samuel Johnson de que el patriotismo es el último refugio de los canallas y en cómo los deseos aumentan con las posesiones.

Sin embargo, no hay voluntad de dar fin a la mascarada. Mucho menos cuando el ser humano no aguanta mucha realidad y escoge autoengañarse en una Cataluña expoliada por sus gobernantes. Al tiempo que se quedaban con la bolsa, daban más voces que nadie gritando "¡que viene el ladrón!". Amaban a su ladrón como sólo los argentinos supieron hacer con Perón. Al ser derribado en 1955 por la llamada revolución libertadora que restauró la democracia y que difundió información acerca de las malversaciones y las prácticas sexuales del dictador, al que acusaban de proxenetismo y corrupción de menores, sus partidarios salían en su defensa coreando: "Puto y ladrón, queremos a Perón". Allí persiste perenne su legado como aquí sigue indemne un cleptócrata que, más que un patriota catalán, ha resultado serlo de la Unión de Bancos Suizos. Es lo que sucede, en efecto, cuando los pueblos reverencian hasta la idolatría a sus ladrones.

Quim Torra, que tiene las horas contadas como abad de Cataluña, no quiso decir ESLOVENOS, sino ES-LO-MENOS




BLog de Juan Pardo

Margarita Robles,  ministra de Defensa,  ha cuestionado la legitimidad del presidente de la Generalitat, Quim Torra, después de que este pusiera la vía eslovena a la independencia como modelo para Cataluña y permitiera los cortes de carretera de los denominados Comités de Defensa de la República (CDR) sin ordenar la intervención de los Mossos.

“Quien alienta alteraciones de orden público, no cumple sus responsabilidades de Gobierno y favorece vías violentas no está legitimado para ostentar responsabilidad política”, ha dicho la ministra. Si “fruto de la iluminación o de la falta de sentido de la responsabilidad” un gobernante permite que vías públicas estén cortadas durante 15 horas, en alusión a la AP-7, “es alguien que, desde el punto de vista democrático, no está legitimado para el ejercicio de ninguna función pública”, ha insistido.

La ministra se ha referido a Torra, sin citarlo, como “insensato” y le ha recordado que la obligación de los responsables políticos es prestar servicio a los ciudadanos y “garantizar la libertad, la convivencia y la democracia”.

Robles ha hecho estas declaraciones tras un acto celebrado en el Cuartel General del Aire en Madrid con motivo del 40º aniversario de la Constitución, en el que han sido distinguidos 40 militares y personal civil del Ministerio de Defensa que “no salen en los titulares” y trabajan “discreta y abnegadamente” para garantizar el buen funcionamiento de las Fuerzas Armadas.

En su discurso, en presencia de la cúpula militar, Robles ha querido “lanzar un mensaje claro a aquellos que desde la iluminación y la falta de principios democráticos quieren poner en riesgo nuestra convivencia: el marco de la Constitución es el marco democrático y no es tocable”.

Por su parte, el jefe del Estado Mayor de la Defensa, general Fernando Alejandre, ha subrayado que “los ejércitos deben mucho a la Constitución y la Constitución debe mucho a los ejércitos”. Tras asegurar que la paz es mejor que cualquier conflicto, ha advertido de que “la paz no surge de la nada, sino que hay que trabajarla cada día”.

Preguntada por una hipotética intervención del Ejército en Cataluña, la ministra se ha mostrado “segura” de que los propios ciudadanos catalanes rechazan los “planteamientos violentos” de Torra. “Por suerte, el señor Torra no representa a la totalidad de los ciudadanos de Cataluña, que se han caracterizado siempre por defender los valores de la libertad y la democracia”.

En España, la guerra socio-civil está servida. ¿Quién dará el pistoletazo de salida? ¡ Por Dios, un máster postgrado¡



En España, ya no "ha lugar" a más pactos ni diálogos ni treguas en armisticio. Estamos en guerra civil  y tú, bien lo sabes.

No puede haber tregua ni negociación. Solo cabe vencer o ser vencido. Es imposible porque se trata de una guerra permanente. No es ser agorero, sino fiel a la realidad. Sencillamente, master, doctorados, cátedras, licenciaturas…. Y qué se yo, en España hay millones, al igual que en todo el globo terráqueo, todo tiene un precio y este siempre lo paga, por lo de pagano, el sufridor tieso de bolsillo en precario. Con dinero doctor en económicas como Pero Sánchez que, por cierto, también pagó a los corruptos dueños de la Universidad.

¿Cuántos españoles sabrían decir sin apoyo de Google quién es el actual candidato a presidir el trozo de España que denominamos Cataluña? Pocos, ¿verdad? Sencillamente, o hay candidato; en cambio, si hay armamento dotado de malévola química como para acelerar la muerte de quienes no sabrían responder quién es el candidato. Unos por desidia, otros por temor a que los “fichen” y quienes lo saben   defiende una creencia u opinión con pasión exagerada sin respetar las creencias y opiniones de los  demás. No, no me refiero a fanáticos, sino a mugrientos arrabaleros.

¿Cómo es posible que en los catalanoparlantes no se den cuenta de que la inmensa mayoría de vivientes en Cataluña, se apellidan Martínez, López, Sánchez, García, Rodríguez, Fernández, Pérez, González, Gómez, Ruiz, Jiménez, Moreno, Hernández, Muñoz, Díaz, Álvarez, Torres, Gutiérrez, Molina, Serrano, Ramírez, Ramos, Ortega, Ortiz, Rubio, Domínguez e hijos de…. Porque ¨Sanchez es hijo de Sancho –puede que ser hijo de hasta Sancho Panza- y en cambio, es poco probable que un político catalán porte estos apellidos es casi como encontrar una aguja en un pajar.  Los dirigentes y dueños de Katalonia se apellidan, Pujol, Puigdemont, Colau, Raül Romeva, Carme Forcadell, Muriel Casals, Oriol Junqueras, Neus Munté, Jordi Turull, Lluís Llach, Anna Caula, Carles Puigdemont, Roger Torrent, Dolors Bassa, Josep Maria,  Forné, Carmina Castellví, Montse Fornells, Montse Palau, ….? 

Pero por otro lado estamos nosotros, los humanos, tú, yo para ayudar a que abran los ojos los primeros que, también son hijos de Dios y algunos hasta humanos cataloconfundidos.

No, necesariamente,  la solución pasa por esconder la cabezaencogerse de hombros o aquello de que se las arreglen entre ellos. , dejarlas pasar porque se imponen delante de nuestra vista y si pretendemos no verlas nos pasan la factura. Las bombas en forma de merda que lanzan estos catalanufos nos pueden caer a nosotros como armas químicas que utilizan las propiedades tóxicas de su composición para matarnos, herirnos o incapacitarnos.

Perder esta visión bélica como posible guerra civil constituye un “delito propio” de ignorancia e  ingenuidad y de ignorancia. El trato al español  debe ser el que le corresponda como español y al catalán, bastante más de lo mismo. 
Si te consideras  como aquellos que se acobardan o se cobijan en el forzudo “primo de Zumosol” para que te saque las castañas del fuego ni eres español ni tu voto debería sumar.



ET.
Ha lugar,  master, doctorados, cátedras, licenciaturas, Martínez, López, Sánchez, García, Rodríguez, Fernández, Pérez, González, Gómez, Ruiz, Jiménez, Moreno, Hernández, Muñoz, Díaz, Álvarez, Pujol, Puigdemont, Colau, Raül Romeva, Carme Forcadell, Muriel Casals, Oriol Junqueras, Neus Munté, Jordi Turull, Lluís Llach, Anna Caula, Carles Puigdemont, Roger Torrent, Dolors Bassa, Josep Maria,  Forné, Carmina Castellví, Montse Fornells,

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