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Patxi López no digiere haber cambiado de bando. Ha pasado de llevar a hombros los féretros de sus compañeros socialistas asesinados por ETA a negociar con los herederos de esos asesinos. No digiere haber sido presidente del Gobierno vasco en 2009 gracias al apoyo del PP, partido al que ahora insulta en lugar de agradecer una generosidad política que ni siquiera reconoce. Y no digiere que le pregunten si no se le cae la cara de vergüenza por esos pactos con Bildu. Pues, entre otras muchas cesiones, Pedro Sánchez paga el apoyo de los 6 escaños proetarras con la excarcelación de los mayores asesinos terroristas, con los más sanguinarios dirigentes de la banda como, ahora mismo, “Txeroki”, condenado a 377 años de cárcel por más de 20 atentados o “Anboto”, la más cruel jefa etarra, condenada a 647 años de prisión por participar en al menos 14 asesinatos.
Desde que Sánchez llegó a Moncloa gracias a los 6 votos de Bildu, han salido a la calle más de 100 pistoleros. Y no sólo salen a la calle después del aval de María Jesús Sanjosé, la consejera socialista de Justicia del Gobierno vasco, sino que lo festejan a lo grande con multitudinarios homenajes en público sin que lo impida la que debería ser la verdadera “memoria democrática”.
Patxi López ha pasado de luchar contra ETA a negociar con los herederos de la banda por el plato de lentejas de ser el portavoz del PSOE en el Hemiciclo y sentarse en el mullido escaño del Congreso cuando ya nadie contaba con él. Cuando era un apestado por haber luchado como presidente del Gobierno vasco contra los terroristas, contra los actuales socios de su jefe y con el apoyo, además, del PP que ese sí es el gran enemigo a batir.
Pero Patxi López parece haber perdido la cabeza como se pudo comprobar en su última comparecencia en el Congreso. A voz en grito, desencajado, con gestos violentos, como un auténtico alienado, con frases groseras como “eres una basura” o “no tienes ni puta idea” se refirió a quienes cuestionan los pactos entre el PSOE y Bildu que permiten la excarcelación de los asesinos de ETA. Insultó directamente a Núñez Feijóo por ser “un ignorante supino” y su “utilización de mierda” de los crímenes terroristas. Y mintió con descaro al exigir al PP que “reconociera de una puñetera vez que el PSOE había acabado con ETA”. Cuando la verdad es otra: los pistoleros terroristas depusieron las armas al ser derrotados por las Fuerzas de Seguridad del Estado y gracias al pacto entre el PP y el PSOE. Un pacto que ahora pisotean los socialistas sólo por amarrar el poder. Resultan lamentables los gestos amenazantes y la grosería del portavoz del PSOE. Pues o se siente un traidor con sus compañeros que perdieron la vida por los tiros en la nuca de los terroristas o, lo más probable, tiene que demostrar a su jefe que se ha pasado al bando “correcto”, al bando de los que negocian con los asesinos de la banda por 6 escaños malolientes y manchados de sangre.