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Filosofía de la política en España.

 Filosofía española

La filosofía política fue inventada por Platón y reinventada por Aristóteles desde el siglo V a. C. hasta el siglo V d. C. En ella se reflexionaba sobre el origen de las instituciones políticas, los conceptos usados para interpretar y organizar la vida política, como la justicia y la igualdad; la relación entre los objetivos de la ética y la naturaleza de la política, y sobre los méritos relativos de los diferentes tipos de regímenes. En este período sobresalen dos personajes: Sócrates, que conocemos a través del teatro de Aristófanes, de los escritos de Platón y, en menor escala, de los de Aristóteles, y Cicerón.

 Platón, Aristóteles, Sócrates y Cicerón son figuras fundamentales en la historia de la filosofía, con Sócrates como maestro de Platón, quien a su vez fue maestro de Aristóteles. Platón consideraba a Cicerón como un gran pensador y escritor. Los tres griegos, Sócrates, Platón y Aristóteles, son los pilares de la filosofía antigua, mientras que Cicerón, un influyente filósofo y orador romano, se identificaba con las ideas de Platón.

Sócrates fue el primer filósofo que se preocupó por la ética y por elevar el conocimiento. La idea de elevar el conocimiento lo hizo enfrentarse con las prácticas de la retórica y el juicio que animaba a las instituciones políticas de Atenas. Trataba de obtener el conocimiento político asentado en una ética que le conducía a una política en la que era necesario filosofar tanto sobre la virtud de la justicia, como sobre el coraje militar.

Sócrates utilizaba a la ironía de una manera enigmática y problemática para mostrar la incoherencia de bastantes definiciones y argumentos cotidianos. La empleaba para traer la verdad y el conocimiento, y por medio de ella, trataba de conducir al interlocutor hacia el conocimiento ético. Y decía cosas como que si una persona nunca había sido amada por otra, o correspondida en el amor ¿en verdad se podría decir que conocía el amor?

Una de las primeras personas que se dio cuenta del peligro que suponía la ironía en la política fue Cicerón en su De Oratore y De Inventione en donde se dice que Sócrates, el maestro de la ironía, era un participante activo en la vida política que se inventaba la distinción entre la verdad pura y el discurso comprometido político, lleno de persuasión. Además, Cicerón acusaba a Sócrates de filósofo contemplativo y de ser un hombre de ideas vacuas con una filosofía de teoría estrecha. Cicerón era partidario del discurso directo y por eso, la ironía desestabilizaba al discurso político que exige praxis, dinamismo y participación. De aquí que la ironía sería muy molesta para una política asentada y fija. La idea principal era hablar de forma eficaz, algo que ya se entendía en tiempos de Cicerón como un arte en sí mismo. Había que decir alejándose de los sofismas y empleando un lenguaje que no contuviese referencias transcendentales.

Cicerón redefinió a las virtudes y las romanizó, entendiéndolas como dependientes del oficio a realizar, es decir, las obligaciones que adquiría el individuo al ser padre, vecino o cónsul. De aquí que algunas virtudes tratarían del individuo como persona sujeta a las leyes naturales, y otras lo harían con la persona en su función específica y dentro de las costumbres de la ciudad en la que viviese.

En el discurso político español actual se nos está tratando de persuadir hasta filosóficamente, eso sí, con grandes sofismas que faltan a la verdad, de bastantes cosas. Entre ellas del derecho a decidir de unos pocos sobre todos los demás españoles. Además, se nos está insinuando de forma subliminal que no es necesario ganar las elecciones para gobernar el país, si se suman todos en contra del ganador, algo que nunca sería capaz de decir ni el mismo Cicerón, y que ironizaría hasta la destrucción de la idea, el mejor buscador de la reflexión filosófica de la antigua Atenas, es decir, Sócrates.

Por Juan Pardo Navarro

La filosofía política del sanchismo es nociva para la salud.

 El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.La filosofía política del sanchismo

La filosofía es un cuerpo que no tiene ojos, pero muerde. Solo el pensamiento y la reflexión de los votantes podrían dar vida para combatir al social-comunismo.



Este artículo pretende cuestionar cierto maniqueísmo presente en la reflexión teórica sobre la política: por un lado, una filosofía política, orientada a la fundamentación moral de la política; por otro, una teoría política entendida como razonamiento de “segundo orden” de la ciencia política o, en todo caso, una forma mixta de investigación empírico-normativa. Frente a esa enquistada contraposición, la concepción de la filosofía política contemporánea a partir del análisis de un conjunto de tareas distintivas y de nuevas misiones de aquella, al tiempo que se impulsa una perspectiva interdisciplinar y orientada a la acción de la política. La hipótesis general desarrollada en este artículo es que filosofía política y teoría política son intercambiables; su objetivo es pensar y evaluar la vida política no en los términos de un lenguaje moral abstracto sino desde un punto de vista más sensible al mundo real de la política. Para ello la filosofía política se hace cargo del “hecho de lo político” y de las múltiples dimensiones de la política, evalúa las instituciones políticas e identifica las posibilidades de cambio. Y si bien no corresponde a la teoría política normativa determinar lo que los ciudadanos tienen que hacer, sí puede aquella ayudar a estos a la hora de tomar decisiones y en la formación de un juicio político razonable, informado y prudencial.


Los votantes hemos matado a la democracia. Los políticos, la llevan a enterrar.

 


Por qué precisa empezar una meditación sobre la crítica a la democracia justificando su necesidad?; ¿acaso no pertenece a la esencia de la democracia alimentar en su seno la reflexión sobre sus alcances y sus límites? En la compresión de término medio de nuestro tiempo ha venido a ser una especie de dogma social y político, tanto entre los entendidos como entre los ciudadanos en general, que el mejor régimen de gobierno para un pueblo es el democrático. O dicho de manera más directa: hoy se da por sobre entendido que todo pueblo, sin excepción, ha de gobernarse democráticamente; y a la exigencia de democracia se la representa conforme a unas imágenes muy determinadas, mediadas por los países cuyos gobiernos son dominantes en términos políticos y, sobre todo, económicos. El carácter dogmático de la creencia en la democracia merece ser criticado, puesto en tela de juicio, explorado en sus límites y sus alcances. ¿Es verdad que la democracia es el mejor régimen de gobierno que un pueblo puede darse?; ¿cuáles son las razones para sostener esta tesis?; ¿es verdad que los países que se precian de ser tenidos como los más avanzados de occidente son democráticos?; ¿es verdad que los países que se presentan ante la comunidad internacional como países con gobiernos democráticos consolidados, o en vías de consolidación, están preocupados porque sus sociedades vivan bajo un régimen que procure de forma permanente el bien de sus ciudadanos, de manera que buscan lo bueno y lo justo para todos, tal como debiera ser en toda democracia?; ¿en qué medida puede decirse que España es un país democrático?

 

Hay un abismo de diferencia entre la democracia de la antigua ciudad griega, horizonte del pensamiento de Aristóteles, cuya filosofía política nos sirve de referencia para esta meditación, y la democracia de los estados modernos y contemporáneos, en virtud de las circunstancias históricas de las diversas épocas. Sin embargo, un principio que está en la base de ambos intentos es más o menos el mismo: que no sea un sólo individuo, o un grupo de individuos, el que tenga el poder de gobernar a la población de manera permanente, sino que el poder de gobernar esté en todos los ciudadanos, en el pueblo. Es el principio que llamaré de la κοινονία. Otro principio, que también está en la base, dice que el régimen de gobierno debe generar las condiciones para que los ciudadanos tengan una vida buena y justa de manera permanente. Es el principio de ‘la vida permanente’.

 

La democracia moderna, rescatando los ideales y la experiencia de las antiguas ciudades-estado griegas, fue abriéndose paso, mediante luchas de ideas, luchas sociales, revoluciones y cruentas guerras, contra las monarquías, las tiranías y las oligarquías que gobernaron por siglos a los pueblos de Europa. Estas luchas continúan en la actualidad, de maneras diferenciadas, en distintas regiones y países del mundo. La democracia no es, de ninguna manera, un ideal cumplido. Y no lo será jamás, porque pertenece al ámbito de las acciones humanas, de la πράξις, es decir, al ámbito de lo que no se hace de una vez y para siempre, sino de lo que ha de hacerse cada vez, en el mejor de los casos, desde las posibilidades en las que nos van instalando las experiencias anteriores. Ni la democracia ni ningún otro régimen es un fin en sí mismo, sino más bien un medio puesto al servicio de la comunidad humana. La idealización de la democracia griega es un asunto moderno; los antiguos griegos no vieron en este régimen el ideal de la vida comunitaria. Ni para el Platón de la República y las Leyes, ni para el Aristóteles de la Política y La constitución de Atenas es el régimen de la democracia el ideal a lograr en el gobierno de un pueblo. El ideal era la εὐδαιμονία de los seres humanos, y un régimen social y político justo que la posibilitara.

 

La crítica a la democracia ha caído en nuestro tiempo, no pocas veces, en mera palabrería de niveles que no rebasan las habladurías y los chismes políticos, en discusiones y diatribas que no van más allá de los lugares comunes consagrados por la costumbre. Sin embargo, las enfermedades que aquejan a la democracia actual requieren un remedio radical, un logos deliberativo que cale en las raíces mismas de las cosas. El reconocimiento de los límites y alcances del régimen democrático precisa largos rodeos; este reconocimiento no se lo puede hacer de manera directa, inmediata, como si la democracia fuera algo en sí mismo y que, en consecuencia, no tuviera respecto de nosotros la gama de mediaciones que remontan históricamente, incluso, hasta la Grecia de Platón de la República y las Leyes,. En esta crítica a la democracia nos dejaremos acompañar por la reflexión filosófica de la Política de Aristóteles, no sólo por los motivos que haya de autoridad en una tradición que ha sorteado el paso de los siglos, sino sobre todo por motivos tópicos: la investigación sobre la democracia, sea en las figuras que tuvo en la antigüedad griega, o sea en las formas mucho más complejas de la modernidad y la actualidad, trae a cuenta una serie de intuiciones que aparecen en el estagirita relativas a la justicia, la libertad, la administración, la repartición de la riqueza, la educación, etc., que no sólo no han perdido actualidad, sino que se han vuelto aún más acuciantes. Sin embargo, la intención no es inscribir esta investigación en la recepción ortodoxa de la tradición aristotélica en lo relativo a la filosofía política, con todo lo enriquecedor que pueda ser un trabajo de este tipo, sino, con gran atención a los textos de la Política, mostrar algunos de los límites y alcances de la democracia tal como ha llegado a configurarse entre nosotros

Filosofía de la humanidad


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La Torre Eiffel es un símbolo de Francia para el mundo que ni Hitler pudo demoler.

Y alguno se preguntará: ¿en razón de qué la filosofía? La carencia en los programas educativos afecta a múltiples disciplinas científicas o humanísticas, y la propia filosofía está interesada en denunciarla. Interesada, por ejemplo, en que se fortalezca la enseñanza de la matemática pura o de la música, materias vinculadas a la filosofía desde el origen y de las que nunca puede prescindir. Y, sin embargo, la filosofía reivindica una singularidad en el seno de las disciplinas del espíritu, en razón de que, aunque tenga sus dominios de especialización, la filosofía no apunta a alcanzar un sector específico del saber, sino un saber de cuya ausencia se queja implícita o explícitamente todo ser humano, un saber que a todos concierne.

El ideario humanista denuncia todo aquello que coarta el potencial de riqueza espiritual del ser humano

 La filosofía  tiene emblema en la declaración con la que Aristó-teles abre su Metafísica, según la cual se da en todos los seres humanos un deseo desinteresado de conocimiento. Y ello en razón de que la facultad de lenguaje y la capacidad de razonar constituyen la expresión mayor de nuestra especificidad en el seno del mundo animal. La tendencia a fertilizar estas capacidades es, pues, la forma que adopta en nosotros la pulsión de todo animal a realizar plenamente su naturaleza específica, siendo tal tendencia lo que cabalmente recibe el nombre de filosofía, disposición emparentada a la que lleva al arte y a la ciencia, en los que la filosofía reconoce común origen, y en los que encuentra fundamental alimento.

Que Aristóteles tenga o no razón, que quepa o no atribuir a la naturaleza humana como tal una predisposición a la lucidez, se convierte entonces en una cuestión central que concierne, entre otras cosas, a la educación, lo que llevó hace 10 años en Boston a dar al cíclico congreso mundial el título de La filosofía educadora de la humanidad. Afirmar o negar la universalidad de la filosofía es casi una cuestión de confianza en una común disposición de los seres de razón, disposición que sería consecuencia de la riqueza esencial del lenguaje, más allá de las diferencias contingentes que separan a pueblos, culturas y civilizaciones. Incluso más allá de la diferencia entre adultos y niños. Esta pretensión de universalidad plantea obviamente el problema del lugar institucional en el que ha de enmarcarse la filosofía.

Es muy antiguo el debate sobre si la filosofía ha de practicarse allí mismo donde se realiza el trabajo científico o artístico, o debe seguir teniendo anclaje en una facultad específica. Una alternativa válida sigue siendo, a mi juicio, la propuesta kantiana de un departamento de filosofía que, siendo administrativamente uno entre otros, constituyera, sin embargo, "toda la Universidad". Ello pasa naturalmente porque la filosofía esté abierta al trabajo especializado, concretamente al científico.

La filosofía se reconoce en interrogaciones elementales de las cuales surge la necesidad de análisis de fenómenos, descripción de los mismos, y eventual ordenación en conjuntos, a todo lo cual denominamos ciencia. De la ciencia pueden surgir problemas teóricos, que no conciernen directamente a lo que se planteaba en el origen de la misma. Mas también puede ocurrir que la reflexión de la ciencia sobre sí misma enlace directamente con lo que desde el principio se formulaba, y entonces estamos de lleno en la filosofía. Este es exactamente el caso de la mecánica cuántica, disciplina que subvierte alguno de los principios que (desde el pensamiento primitivo hasta Einstein) han sido la base de nuestra concepción de la naturaleza, lo que aboca irremediablemente al físico a convertirse en metafísico. Y el filósofo que con el científico se reencuentra ha de estar en condiciones de dialogar efectivamente con él, sin que la dificultad técnica pueda eximirle al menos de un esfuerzo para estar en condiciones de determinar aquello que en las interrogaciones del científico le concierne directamente.

Un último apunte: si la filosofía tiene pretensiones de universalidad, si se aspira a la "filosofía como educadora de la Humanidad", entonces es imprescindible preguntarse por qué tiene tan liviano peso en la formación básica de los ciudadanos. La verdadera causa de la ausencia de universalidad de la filosofía no puede ser sino de orden social. En condiciones materiales en las que la lucha por la subsistencia sigue siendo el primer imperativo, no hay posibilidad de educación general conforme a la exigencia filosófica. Por ello, la filosofía tiene efectivamente un carácter militante, en consecuencia con el ideario humanista que ve en cada ser humano un potencial de riqueza espiritual y denuncia todo aquello que coarta esta potencialidad.

Víctor Gómez Pin es catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona e investigador en la Universidad París-Diderot.

La indisciplina de Ayuso es el principal problema del PP.


Ya quedó bastante claro y asimilado que el PP perdió las últimas elecciones, bien por las mentiras de Pedro Sánchez, bien por el populismo de su tropa o, sencillamente, porque tuvo más votos que el PP. Esto mismo se viene debatiendo desde tiempos de Aristóteles y Platón. Uno decía una cosa y el otro la distintas. Pero si en algo coincidían era en que a cada periodo democrático, le tenía que sobrevenir otro tecnocrático para depurar los vicios ocultos que genera la democracia que, no son pocos y se amontonan.

 

El que ayer, un perturbado sexual matase a un niño de 9 años, no es problema de justicia, si de democracia. La semana pasada vitoreasen, en el país vasco, la puesta en libertad de un asesino de ETA (40 asesinatos) con condena en firme de más de 2.500 años de cárcel, no es problema de la justicia, si de los pactos de gobernabilidad para tomar la jefatura de poder y látigo.

 

En el PP, no queremos ese tipo de Gobierno y si ello nos envía a la posición, allí estaremos. No por eso tenemos que tomar a Casado por Cañadús, que la mismísima Ángela Merkel dijo que las dos únicas personas que podrían salvar Europa, primero Rajoy que ya no está y ahora Casado. Hasta qué punto pueden llegar los conocimientos del equipo de Casado que con solo hace dos huelgas generales al Gobierno, Sánchez tiene que dimitir. Con solo lanzar un globo sonda de huelga, el PNV no aprueba los presupuestos….ya se podría poner una enmienda a la totalidad que, también, bloquearían los fondos europeos. Pero ya digo que el PP es un partido serio.

 

Hasta que punto serán pendejos los de Pedro Sánchez, Yolanda Cid y Nadia Calviño que ya tienen firmado en Europa el NO a la derogación de la Reforma Laboral y, además, con el compromiso de que si la CEOE no está de acuerdo en un solo de los puntos a modificar, se queda como estaba. ¡Ojo¡ que Pedro Sánchez ya ha abandonado a Nada Calviño, para cobijarse en Yolanda Cid.

Pero, también es cierto, que el PSOE domina la compra de políticos como nadie. En cambio, el PP, con buen criterio no  quiere ni a los suyos siempre que haya duda de su pasado, así consta en el acta de los dos congresos. Miguel Ángel Rodríguez, mano derecha de Ayuso, hasta el punto de que le llaman presidente….ya se vendió una vez al PSOE, le echaron de su equipo, Aznar, Cascos, Feijoo, Rajoy no le dejó ni entrar….tenía 17 causas pendientes con la justicia –algunas ya ha sido juzgado y condenado en todas, ¿Por qué le ficha Ayuso con mando total?

Las elecciones a Presidente del PP en Madrid, siempre se celebran un par de meses antes de la convocatoria de elecciones, entre otras cosas, porque es la presidencia quien propone a la ejecutiva los candidatos, aunque se van seleccionando durante todo el ejercicio, puro protocolo. De ese sistema, se vio beneficiada Díaz Ayuso que como decía el director de ABC ni el conocía, pero un presidente del Congreso (Rajoy), tampoco. Normalmente en el 90% de las provincias se elige a una persona afín al partido -sin sueldo- fuera de la política y de una conducta intachable.

¿Por qué quiere Ayuso, en nombre de Miguel Ángel Rodríguez, adelantar las elecciones a la Presidencia del partido en Madrid? Sencillamente, para dividir el partido. Hay que recordar que Ayuso en Madrid gobierna con los votos de Cs y sin mayoría.

Habrá que indicarle a Díaz Ayuso que todo lo que va de este siglo y parte del pasado, en la comunidad de Madrid ha gobernado el PP, casi siempre con mayorías aplastantes.

Ahora que todos los países prósperos del mundo admiten a Argentina, por supuesto, con Macri, los argentinos prefieren el populismo chavista de La Krirchner


Ahora que todos los países prósperos del mundo admiten a Argentina, por supuesto, con Macri, los argentinos prefieren el populismo chavista de La Krirchner


Que cada persona  vive –su vida-  de una manera completamente diferente, porque las circunstancias de cada persona son diferentes a las de los demás ERA indiscutible. Ahora bien, si en esa TU VIDA actúan impulsos externos con intereses creados a imagen y semejanza de terceras personas que dañan los intereses de la mayoría por codicia, ambición, mezquindad, egoísmo, cicatería, roñosería, usura, ruindad, miseria, envidia u odio; ya no eres tú, porque te llamas Cristina Fernández de Kirchner, solo que sin su poder ni su dinero.

Más o menos en el párrafo anterior intento diferenciar entre el concepto de democracia griega –Aristóteles- y el desplante de los alumnos de Platón: “ESO NO ES POSIBLE NI ENTRE DOS PERSONAS”. El poder no puede depender del pueblo, porque entre otras cosas, en el pueblo ateniense no tenían voto ni mujeres ni esclavos ni extranjeros ni gente de mal vivir. Poco a poco se ha ido mejorando el ámbito de su aplicación y casi se consigue una buena forma de elegir a los representantes del pueblo, pero siempre queda la propia prohibición, o sea, ¿tú puedes optar a ser Presidente de la República de Argentina, aunque aportes un certificado de buen nivel académico, no haber sido penado ni rebelde a la justicia? No, sin más preámbulo. ¿Obtendrías muchos sin mentir a tu populacho y, además, con términos, populistas. ¿Cuántos argentinos han leído el programa de Mauricio Macri? y ¿el que propone el testaferro de La CFK? Ni el 5% de los que votaron las PASO. ¿Eso, eso es democracia?

La democracia como estamos viendo crea “VICIOS OCULTOS” que durante un periodo de tiempo –un año- entre elecciones debe depurar la tecnocracia, a través del consejo de sabios de la nación y con el visto bueno de los tres tribunales internacionales. Que entre otras millones de “cosas” prohibirían la presencia como candidata a la VICE CFK y su tribu.

Nadie puede dudar de hay una nueva crisis internacional a la vuelta de la esquina como consecuencia de la globalización y el exceso de producción. De momento saltará el protocolo internacional anticrisis y el mal será menor, a la vuelta de un año la normalidad volverá a su cauce.
¿Cómo las grandes potencias, en un solo día,  convertirían Argentina en otra Venezuela?

Principales productos que exporta Argentina

En la industria podemos notar que la fama en relación a los productos que exporta Argentina  derivados de su amplia ganadería, no es en vano. A nivel mundial se ha reconocido a la carne producida en el país como una de las mejores, lo que favoreció en el 2018 al incremento en la producción a un 63.7 %, con respecto a años anteriores. Se  destacó como uno de los países con mayor producción  de carnes de excelente calidad que la lleva a ocupar un estatus extraordinario en cuanto a exportación mundial se refiere.

Es importante mencionar que la mayor exportación de carnes es enviada a Estados Unidos, donde es muy demandada.

Por otro lado, no  podemos dejar de enfatizar sobre la gran cantidad de alimentos orgánicos que exporta Argentina. Entre ellos podemos encontrar:

Cereales como el trigo y el maíz
Oleaginosas como el girasol
Soja y sus derivados en aceites

Cada vez que hay excesos de producción o que los países productores suben los precios por encima de los ratios que tienen presupuestados los grandes. SALTA LA ALARMA. Acto seguido un informe que sin ser de obligatorio cumplimiento, en principio dice: “Se ha detectado una bacteria en la carne procedente de Argentina que, aunque aún no está ubicado el origen de la misma, todo apunta a que proviene de los cereales e incluso puede que del aceite de soja”. Ahora que vayan los FF a demostrar que ese rumor les perjudica, es más, ha arruinado el país. Si con los inconvenientes que hay para que Cristina pueda visitar al Papa Francisco tiene que dejar el avión oficial en Marruecos porque se lo embargan, no puede pisar suelo italiano, siempre debe atravesar Roma en el coche blindado de su embajador en la Santa Sede hasta entrar en el Estado del Vaticano; ya os podéis ir haciendo a la idea para ir a EEUU a mostrar su desacuerdo con Trump.

Que cada uno vote a quien quiera, aconsejo votar a Macri, solo defiendo mis intereses como poblador de la tierra, intento propagar mi punto de vista y, por descontado, los de la mayor parte de mi familia que viven en ARGENTINA.

España, políticamente, incorrecta. Las elecciones, en la mayor crisis democrática de la historia, nos hará perder todo tipo de esperanzas.



España está llena de estadistas a quienes la democracia ha degradado convirtiéndoles en políticos, para hacer lo posible imposible. En España, la nueva democracia necesita apoyo y el mejor apoyo democrático es no votar democracia. Que mi voto y el de Pedro Sánchez sumen lo mismo, no es que no sea democrático es inhumano. Aristóteles decía que la democracia sería el origen de la República y esta daría forma legal a la dictadura. Platón, le contestaba: Eso de que voten todos no es democrático, porque votan sin esperanzas…. 

Si alguien tiene en mente que las elecciones servirán para superar la situación esperpéntica que atraviesa España o para elevar en algo el ínfimo nivel del debate político, puede abandonar toda esperanza. Todavía no se han convocado siquiera oficialmente los comicios y asistimos ya a un guirigay de amenazas, insultos y discursos contradictorios en los que los problemas reales de los ciudadanos son la última de las preocupaciones. Todo es representación y tacticismo. Y ese derrotero, lejos de corregirse, aumentará a medida que se acerque la llegada de las urnas. 

Hay algo realmente absurdo, por ejemplo, en que los socialistas insistan, hasta por carta, como hemos sabido ayer, en reclamar a Ciudadanos que no rechace pactar con ellos. Mientras Sánchez casi suplica a Rivera que no le deje solo, el PSOE equipara a diario a Ciudadanos con Vox y asegura que ambos forman junto con el PP una ultraderecha tricéfala y hasta «trifálica». 

¿Qué sentido tiene entonces ese empeño en reclamar el apoyo de un partido al que los propios socialistas tachan de falangista? Simplemente, es un intento de ocultar a los votantes un hecho irrefutable. Que la única oportunidad que tiene Pedro Sánchez de gobernar es la de pactar su investidura con unos independentistas que han protagonizado un golpe de Estado. Y que está dispuesto a hacerlo. Pero sin que se hayan convocado todavía los comicios, Ciudadanos está dando también unas muestras de nerviosismo e improvisación impropias de un partido que aspira a gobernar. Adelantar su política de pactos antes de las elecciones es un signo de debilidad que tiene el mismo objetivo que el del PSOE: hacer que los electores olviden que Rivera votó a favor de la investidura de Sánchez y sostuvo durante años el Gobierno socialista de Susana Díaz. 

Pero excusa no pedida, acusación manifiesta.Y también antes de que se convoquen las elecciones, el líder del PP, Pablo Casado, parece creer que la campaña no consiste en exponer proyectos sino en ver quién levanta más la voz y dedica más insultos al adversario, mostrando para ello una riqueza léxica en el manejo del dicterio a la altura de Camilo José Cela. En el otro extremo, Pablo Iglesias e Íñigo Errejón, a los que algunos presentaban como dos genios de la estrategia política, han dado toda una lección de cómo hundir un partido en cuatro años. Y, como gran novedad, llega ahora el líder de Vox, Santiago Abascal, cuya gran receta para solucionar los males del país es acabar con la España autonómica surgida la Transición.

Si hubiera un gramo de responsabilidad en nuestros líderes equiparable a la que hay en el resto de Europa, lo que debería haber es un solemne compromiso previo de que nadie pactará con un partido ultra como Vox, ni con unos partidos golpistas como los independentistas catalanes. Algo que obligaría al resto a hacer política con mayúsculas tras el 28A. Por desgracia, tal cosa no va a ocurrir, porque lo que sucede es que, en uno de los momentos más críticos de su historia, España cuenta sin duda con la peor generación de dirigentes políticos que ha parido

Valores morales y éticos de la sociedad actual.


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En la sociedad actual hay que saber distinguir entre valores morales y éticos.
Los valores morales, las normas morales proceden, generalmente, de las tradiciones, o son resultado de creencias políticas o religiosas.
En realidad, todos somos animales morales, pero dicho estado solo indica que necesitamos ser sociales en un sentido y otro, ya que las "normas" no vienen con nosotros al mundo. Aristóteles dijo, para ser justos es necesario practicar la justicia. O lo que es lo mismo, tiene que "enseñarse" o estimularse la justicia, como tiene que "enseñarse " y "estimularse" el habla, ya que, de lo contrario, permaneceríamos mudos; si hablamos castellano o inglés no es por algún tipo de transmisión genética o cuestión de raza o sangre. Hablamos la lengua en que hemos sido socializados, generalmente por puro azar.
Una lengua no tiene que ser mejor que otra y una norma moral en principio no tiene que ser superior a otra siempre que todas se ajusten a los códigos establecidos.
Sin embargo, no todos los códigos establecidos son buenos, los hay peores y malos. En atención a lo que es la condición humana, a sus aspiraciones y deseos ilustrados, desde la óptica de la imparcialidad.
Los códigos actuales y las normas morales que de ellos emanan han de ser medidos, justificados y juzgados desde las normas éticas que emanan de la ética, que es una disciplina del conocimiento consistente en la reflexión desinteresada y en el desarrollo de la empatía y la imparcialidad.
Desde la ética examinamos las leyes y normas morales vigentes y decidimos cuál merece calificarse como norma ética. Pero saber qué es la ética y las normas éticas es una cuestión muy compleja a la que no suele dedicarse el tiempo preciso.
Si de algo peca la sociedad actual es de ingenuidad al creer que la "libertad" "el pluralismo " y la "tolerancia " son los valores que hemos de respetar por encima de todo.
Hay muchas clases de "libertad", de "pluralismo" y de "tolerancia", y todas no son igualmente buenas desde un punto de vista ético. Hay que matizar una y otra vez, ver las cosas desde la distancia debida sin dejarse cegar por las más cercanas, como pedía Hume, para alcanzar ese sentimiento peculiar que denominamos sentimiento moral.
Hay que aprender a ver a los demás, con sus necesidades, anhelos y aspiraciones. No bastan en absoluto los resultados de las votaciones, donde en general el porcentaje más alto de votantes está movido por el egoísmo, el prejuicio, la opinión pública, etc.
Por supuesto, tampoco vale el rey filósofo de Platón, sino que hemos de aspirar a una sociedad donde todos sean reyes filósofos, donde TODOS participen de la sabiduría, el poder, la benevolencia, la justicia y todas las cosas gratas de la existencia. Han de tomarse las decisiones sobre la base de la sabiduría de todos, no basándose en la opinión casi siempre equivocada de una mayoría. Vivimos en una sociedad contradictoria y confusa donde, "muerto" Dios, parece ser que todo está permitido. La libertad parece uno de los valores en alza, permitiéndole a cada uno que haga lo que quiera con su vida siempre que no perjudique a los demás, cuando la libertad profunda y bien entendida es aquélla en la que cada uno puede hacer lo que quiera con tal de que con ello beneficie a los demás.
Dos valores éticos parecen estar apagados o a punto de extinguirse: El cultivo de la excelencia propia y el amor benefactor hacia todos los seres vivos. Y estos valores éticos son deberes superrogatorios (excesivos), rechazados por el liberalismo contemporáneo, aunque representen, desde otra apariencia, el propio corazón de la ética.
Vivimos una moral individualista que justifican las mayorías ilustradas o no, generosas o míseras, pacifistas o terroristas.
Es cierto que se han perdido las "buenas formas" en una medida importante y que aparece un tanto de insolencia entre los más jóvenes, muchas veces engreídos, con una arrogante ignorancia e inexperiencia.
Sería injusto no indicar que esta característica de autosuficiencia define también a los no tan jóvenes y a los decididamente maduros.
Lo importante es que, de alguna manera, se ha superado la ingenuidad del pasado que tomaba las palabras del anti-ilustrado cura párroco, sus dogmas y sus verdades como la única verdad. Ahora los que no creen en una fe religiosa vuelven a ser tan ingenuos como para pensar que todo es relativo y no existe verdad axiológica ni de ningún otro tipo.
Así, el ser humano se ha quedado desnudo de verdades de todo tipo, ignorando su ignorancia y pavoneándose en sus muchas o pocas riquezas, sin echar de menos la excelencia, la benevolencia, la solidaridad, la simpatía, el conocimiento de las cosas y de las causas y todos los elementos de una vida feliz.

Ha muerto el dogma y no sirve sustituirlo por verdades y morales pragmáticas que ayuden a que el ser humano no sea un lobo para el ser humano. Se trata, como dirían Epicuro o Hume, de buscar la amistad, la simpatía y la cordialidad que no es poco.

Falta saber...........

Llega el verano, baja el paro, se venden coches, casi siempre hace calor, la piscina, el río, la playa, el plato de ducha y hasta el jacuzzi. No, casi nunca pensamos que llegará el invierno. Pero, evidentemente, llega y con dos pares de huevos. La esperanza es la actitud adecuada del hombre que toma conciencia de su condición de ser racional, eso que solemos decir ”tengo los pies en el suelo”.

Cada persona es un mundo lleno de expectativas. Aristóteles ve la vertiente activa cuando manifiesta: “La esperanza es el sueño del hombre” despierto”, mientras que Nietzsche nos aporta una visión negativa de la esperanza: La esperanza es el peor de los males, pues prolonga el tormento del hombre”.

Si todo esto lo llevamos a la realidad económica, posiblemente, nos sorprendamos más de lo esperados de ahí que haya seres racionales que todo lo vean color de rosa, otros negro zaino y los hay que, sencillamente, ni lo ven.

Hace tres o cuatro días sale “el vocero” Rajoy y dice: “Por primera vez en España se está creando empleo” Mariano pretende ser beatificado. ¿Cómo se puede crear empleo con un crecimiento inferior al 1%? Es un milagro que ayudará a la beatificación de Fray Rajoy. Esos voceados datos levantan  esperanzas que depende quien las asimile serán positivas o negativas. La realidad es bien diferente.

Si nos atenemos a Nietzsche con un pequeño filtro ecoanalítico habría que saber si los 122.000 trabajadores que han desaparecido del INEM están trabajando, se han ido de España, han fallecido, se han jubilado o simplemente no quieren perder el tiempo en sellar la cartilla del paro; conocer la duración de los contratos, porque si son a tiempo parcial, Rajoy y su banda nos están vendiendo una moto. De modo que se está prolongando la agonía del parado.

 En cambio para Aristóteles sería soñar despierto, si a esos datos acompañase el salario medio de los cuatro últimos años. Yo soy de Almería, hijo, sobrino, primo y amigo de "empresarios" agrícolas y donde el año pasado pagaban a 5 euros/hora, este  año pagan a 3.5 euros y la Seguridad Social corre por cuenta del esclavo. Todo esto bajo plástico, dentro de un invernadero a 50º y tratando con herbicidas altamente tóxicos para la salud.  Pero no todos los males son esos. El trabajador con renuncia expresa de su propio fuero se autoexcluye  de cobrar cualquier  prestación por desempleo (PER). En cambio, al patrón le revalorizan los baremos que, posteriormente, originan las ayudas o subvenciones. En resumidas cuentas, empresarios arruinados, trabajador excluido, grandes cooperativas en vías de extinción, consejeros de la JA imputados en el caso de los ERES,   ¿Dónde están los beneficios de la superexplotación?


¿Por qué el silencio de sindicatos e izquierda emergente? Porque están llenos de mierda y a la espera de ser privados de libertad. Todas, todas, sin dejar ninguna empresa están inmersas en los ERES de Andalucía, incluida Consejería, delegaciones y hasta el Sursum Corda. No tengáis la menos duda, las motos que vende Rajoy, no tienen frenos y las que venden los socialistas, no son ni motos, solo humo.

Tiranía, oligarquía y demagogia.


El hombre por el mero hecho de estar dotado de libertad y uso de la razón, ya está obligado moralmente a cumplir con los principios de uso y costumbres del lugar y estos deben estar de acorde a los del globo terráqueo.  A diferencia de los animales que obran de forma instintiva e inconsciente.

Las delimitaciones, según Aristóteles, por supuesto contra viento y marea, pero ahí están. El gobierno real, el aristocrático y el democrático, son tres formas de gobierno buenas en sí mismas, a condición de que no degeneren en tiranía el primero, en oligarquía el segundo y el tercero en demagogia. La condición fundamental de su bondad y legitimidad es que procuren y realicen el bien común, y no el particular de los gobernantes. El Gobierno está para servir al pueblo de forma que sea evidente y clara su lucha por el progreso y desarrollo, nunca para servirse del mismo generando desconfianza  con oscurantismo y favoritismo.

Por esa misma teoría, mucho años después aparece la discrepancia entre diferentes colectivos y de inmediato los partidos políticos. Para no extenderme, un partido político es una organización o asociación política estable, la cual, apoyada en una ideología común por sus afiliados y seguidores, aspira en algún momento a ejercer el poder de una nación para poder imponer y desarrollar su programa político ANTERIORMENTE ESTABLECIDO


España creo que no ha dejado de oler a pólvora desde mediados del 34. Pero, últimamente, como consecuencia de la crisis y el alto precio de la misma, el olor se ha convertido en animadversión, odio, tirria, enemistad y ganas de lucha cuerpo a cuerpo, a garrotazos, a escupitajos…………..Hace un mes, aproximadamente, me decía un exdiputado comunitario (Maestro de escuela) “Juan he perdido dinero con la política, he perdido todos los amigos con la política, he perdido la unidad familiar por culpa de la política.  En política solo chupan y siguen chupando los pájaros gordos, NO HE CONSEGUIDO PLAZA PARA MI HIJA TENIENDO APROBADAS LAS OPOSICIONES Y HE OBEDECIDO ÓRDENES DE QUIENES HAN COLOCADO A “”””todos”  LOS SUYOS SIN TENER TITULACIÓN ACADÉMICA, POR TANTO, SIN CUMPLIR EL PRINCIPIO DE IGUALDAD, MÉRITO Y CAPACIDAD.

Prestad un poco de atención y meditar  hasta qué punto puede degenerar la política a la persona.


El Virrey de España, Mariano Rajoy, no es muy astuto, pero tampoco es memo del todo. Viéndolas venir y antes de perder el más que esperado apoyo por parte de un buen número de sus lacayos. Ha capacito por jurisdicción que no se puedan demandar a partidos políticos o portavoces de los mismos por  incumplimiento de su programa electoral, ya que las promesas que se hacen en campaña no constituyen un contrato que obligue a las partes. ¡¡Tócate los huevos¡¡ La demagogia es el  principio de la democracia. Argumentado que se politizaría la justicia y, por tanto, la independencia de poderes. ¡Manda huevos¡ EL Tribunal Supremo, el Constitucional, el CGPJ, el tribunal de Cuentas, los tribunales superiores comunitarios, los consejeros, los delegados provinciales……….. Los nombra el Gobierno a dedo.