De entre las miles de personas que, por desgracia, hay en
España predispuestos e interesantes para ser entrevistados, al entrevistados al charnego, Jordi Évole, –Padre de Cáceres y madre granadina no se le
ocurre otra cosa mejor que dar rienda suelta a su compañero y asesino, Arnaldo
Otegi.
Jamás en tan macabra puesta en pantalla se les ve “disfrutar”
tanto, para mi que son vampiros exterminadores de la sociedad con tiro en la
nuca final. Solo de pensar que la Sexta
sea propiedad de la noble y leal familia Lara, me embrutece. Pero de todo esto
solo tiene la culpa el líder del PP, Mariano Rajoy. ¿Por qué? La Sexta estaba y
sigue estando en bancarrota, el dueño de la gaviota aprovechándose de su
amistad y buena predisposición con José Manuel Lara le obligó a comprar el
retrete de la TV. Justo cuando estaba dejando caer obras empresas viables y con
nobleza demostrada en el tiempo.
| Masacre del 11M, obra maestra de ETA |
A LO QUE VAMOS:
Évole y su conciencia sabrán si todo vale para ganar la
batalla de la audiencia –Tiene cero% en publicidad, solo la que por imposición aplican
a todas las cadenas, aunque somos muchos los que damos a esa inquietante pregunta
una respuesta rotundamente negativa. De hecho, el visionado de la conversación
resulta repugnante, por decirlo con el calificativo empleado por el portavoz
socialista Antonio Hernando, que se separa así, por fortuna, de las tesis de su
antiguo jefe de filas, Rodríguez Zapatero, quien alabó a Otegi por hacer «un
discurso por la paz». Sí, sí, un discurso por la paz, ¡nada más ni nada menos!,
el de quien ha salido recientemente de prisión, tras cumplir seis años y medio
de condena, por tratar de reconstruir a la ilegalizada Batasuna siguiendo las
órdenes de ETA, o sea, para reanudar los asesinatos selectivos.
Pues bien, ese supuesto hombre de paz, se negó en redondo a
reprobar el terrorismo en la entrevista con Évole, echando mano del supuesto
argumento de que «es absurdo condenar ahora a ETA, no contribuye en nada a la
actual situación». Otegi, eso sí, afirmó, mostrando ese cinismo infinito que
caracteriza a los canallas de la peor especie imaginable, que los terroristas
que colocaron la bomba en Hipercor «no tenían intención de matar» y relató el
«desgarro personal y político» que produjo en el mundo aberzale (es decir, el
que llevaba años aplaudiendo asesinatos, secuestros y todo tipo de extorsiones)
la muerte de «gente trabajadora y humilde haciendo la compra».
Creo que no hay duda, la muerte de gente trabajadora y
humilde producía en los miembros y amigos de ETA, Otegi entre ellos, un gran
desgarro, pero no la de los oligarcas, merecedores, al parecer, del tiro en la
nuca o el bombazo. Oligarcas entre los que estaban, por supuesto, los 203
miembros de la Guardia Civil, 146 de la Policía Nacional, 98 de las Fuerzas
Armadas, 24 de la Policía Local o 13 de la Ertzaintza asesinados por ETA, así
como los profesores, periodistas, políticos o personas que sencillamente
pasaban por allí cuando estallaba el explosivo colocado por los patriotas de la
goma dos y la pistola.
Sin embargo, pese a toda esa despreciable basura, el indigno
espectáculo que decidió servirnos Jordi Évole culminó en el momento en que
Otegi habló del día en que Miguel Ángel Blanco fue asesinado por ETA, tras
mantenerlo secuestrado y fijar una cuenta atrás para su muerte. Cuando estaba a
punto de concluir, millones de personas en España y muchas otras fuera del país
contenían la respiración, solo pendientes del desenlace final de aquella
crónica de un asesinato anunciado. ¿Y qué hacía entre tanto Otegi? Muy
sencillo: se paseaba tan tranquilo por la playa de Zarauz, acompañado de su
mujer y de sus hijos. En algún momento de ese paseo, la compañera de Miguel
Ángel y, con ella, unidos en su dolor, los españoles recibíamos la noticia de
que el joven concejal de Ermua había aparecido con las manos atadas a la
espalda en un descampado de Lasarte con dos tiros en la cabeza. Entre tanto
Otegi seguía, por supuesto, con su agradable paseo por la playa. Esa respuesta
es DESAFIANTE. Ya cuando dijo que era ETA quien marcaba los tiempos para
asesinar, no tengo duda estaba amenazando al pueblo español. Aún queda………..
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