Comentando una forma de vivir creativa y pasional, la textura es de rabia y emotividad, hay desesperación y un poco de ansiedad. ¡¡BASTA YA¡¡.
Juan Pardo Navarro
Queen Maxima of
the Netherlands commanded attention in a fiery red dress as she
attended an event to mark the fifth anniversary of a non-profit aiming
to create a 'debt-free country'.
The
mother-of-three, 52, came dressed to impress as she hosted celebrations
in The Hague for the SchuldenlabNL Foundation, which is involved in
efforts towards ridding Dutch citizens of their debt.
Ever
the fashionista, she paired the bag and shoes with a wine-coloured
poncho which she later removed once inside the building.
Opting
for minimal jewellery, she accessorised the look with a pair of red
chunky drop down earrings, while she sported just one ring and one
bracelet.
Queen Maxima of the Netherlands came dressed to impress today as she hosted the fifth anniversary of SchuldenlabNL in The Hague
Her signature blonde tresses fell loosely around her shoulders, serving as the perfect frame for her glamorous make-up.
The royal opted for black smokey eyeshadow, liquid eyeliner and a rosy pink lip to finish her make-up look.
She appeared in cheery spirits as she made her way around the event and greeted all in attendance.
The
event, which took place today, saw participants reflect on the work
carried out by financial advisory company Deloitte and SchuldenLabNL to
ease debt stress across the nation.
SchuldenLabNL,
a non-profit organisation, today celebrated five years in its attempt
to improve effectiveness of Dutch debt support.
Queen
Maxima, the honorary chairman of the SchuldenlabNL Foundation, spoke
with various professionals about her passion for the initiative.
Queen Maxima turned heads in a figure-hugging red midi dress with long sleeves
She appeared in cheery spirits as she made her way around the event and posed for photographs
Queen Maxima is the honorary
chairman of the SchuldenlabNL Foundation, who have worked in partnership
with financial advisory company Deloitte
The
stylish monarch accessorised her fitted Dolce and Gabbana dress with a
brooch made up of black stones, as well as black patent court shoes and a
petite leather handbag.
Attending the
event in Culemborg, which is in the centre of the Netherlands, Queen
Máxima, 52, was dressed for the autumn air in a navy broad-brimmed
velvet hat and smart leather gloves.
As
she arrived at the event, the Queen was greeted by two children who
welcomed her with a bunch of colourful flowers and a drawing.
The
purpose of the visit was to celebrate the 30th anniversary of
Home-Start Netherlands, a volunteer organisation which offers different
kinds of support to parents with young children.
The royal opted for black smokey eyeshadow, liquid eyeliner and a rosy pink lip to finish her make-up look
The mother-of-three also spoke with various professionals about her passion for the initiative
As
a forum to recognise the achievements of Home-Start Netherlands over
the past three decades, as well as the organisation's plans for the
future, the event saw parents and volunteers open up about their
experiences.
Joined by her husband King Willem-Alexander, Maxima welcomed members of the public who had previously penned letters to either the King or Queen.
During
the meeting, an in-depth discussion about the letters took place, with
themes ranging from solidarity to social security, housing, and climate.
The royal couple strive to acknowledge and listen to people's concerns and discuss prospects to strengthen society.
Maxima appeared focused as she listened to the concerns of the Dutch public while sitting in the grand red board room.
The royal teamed the look with a matching leather clutch bag and a pair of red chunky drop down earrings
The stylish monarch also donned a pair of red suede pointed pumps to finish off the look
The royal couple put on a cheerful display while smiling for a group photograph with the attendees.
To
mark the occasion, the royal house wrote: 'His Majesty the King and Her
Majesty Queen Máxima will receive a dozen Dutch people at Noordeinde
Palace on Wednesday, November 1, for an in-depth discussion about the
letters they previously wrote to the King or Queen Máxima.
'The
members of the Royal House receive more than ten thousand letters every
year. These are all handled and stored with the intervention of the
King's Office and the Royal Household.
'By
entering into discussions with a number of the letter writers, the
Royal Couple wants to listen to people's concerns and discuss with them
further about the possibilities they see to strengthen society.
'People were chosen who show commitment to a wide variety of themes, such as solidarity, social security, housing and climate.'
El Paseo de la Castellana de Madrid se llamará Paseo de Carles Puigdemont por orden de Pedro Sánchez.
Nuevo callejero de Madrid
El Paseo de la Castellana se
llamará Paseo de Fidel Castro por decretazo
de Carmena y Carmona. El comandante en jefe de la revolución cubana, nuestra revolución, nuestro ejemplo, según Aberto.Garzón
y Pablo
Iglesias, merecía algo más que una calle, merecía el nombre de la
capital de España. La verdad, estos individuos, no siendo malos, muy
malos cuando ejercen de personas, cuando hablan de Fidel Casro se
convierten en
demoníacos chupópteros de aquello que más le gusta, la sangre delpobre.
Las personas normales y
corrientes tenemos un antes y un después, el antes es el sufrimiento y el
después la gloria, no la espiritual, la de los sufridores que nos recuerdan.
Sufrimos por lo deseado, por lo que pudo ser y no fue, por lo que queremos que
sea y nunca es…. Ahí, ya pronto nos sentiremos víctimas de los poderosos
cañoneros de la vida. Justo en ese espacio de tiempo es cuando nos entregamos
al diablo, al malo, al criminal…. Hoy en día, en España, la banda podemita y el
yihadismo se están nutriendo de estás mentes que se abaten antes de estar
derrotados.
El aún coordinador federal de
Izquierda Unida, Alberto Garzón asegura que el líder de la Revolución cubana,
Fidel Castro fue "un referente del socialismo y de las causas de los
oprimidos". "Su pensamiento y ejemplo pervive".
Irene
Montero, que volverá a ser ministra hasta hace bien poco no sabía ni quienes eran los
bolivarianos, ahora portavoz de Podemos en el Congreso señala lo
injustos
que fuimos en vida con el comandante por lo que Madrid entrega parte de
su
historia, su calle más emblemática, a su
recuerdo. Por enseñar a pelear por la dignidad sin fronteras el poder le
odió.
Sus amigos y enemigos lo eran también de los pueblos. ¡Gracias, Fidel!
Arnaldo Otegi y Rufián
agradecen al Ayuntamiento madrileño
dicha gesta en honor del que fuese referente mundial de la lucha contra la opresión.
El callejero de Madrid pierde a sus primeras 27 calles por ser referente franquista. El Comisionado para la Memoria
Histórica constituido para revisar los vestigios de la Guerra Civil y la
dictadura en la ciudad ha elaborado una lista inicial de las vías públicas que
tendrán que serán rebautizadas, que va acompañada de propuestas para su nueva
denominación. Aunque la propuesta aún tiene que someterse al dictamen del Pleno
municipal, se da por hecho que saldrá adelante con la suma de votos de Ahora
Madrid y el PSOE.
Los cambios, en todo caso,
no se producirán hasta dentro de aproximadamente seis meses, ya que está
pendiente la modificación de la ordenanza que los regula para que sea la
mayoría de la Corporación local quien tenga la última palabra y no la Junta de
Gobierno, como ocurre en este momento. Éstos son los 27 primeros nombres que se
modificarán y la alternativa propuesta por el comisionado que preside Francisca
Sauquillo. Nuevo callejero de Madrid
1.- Calle de la Batalla de
Belchite (calle de Belchite).
2.- Plaza de los Hermanos
Falcó y Álvarez de Toledo (Plaza Mayor de Barajas).
3.- Paseo del general Muñoz
Grandes (paseo de Marcelino Camacho, histórico sindicalista de Comisiones
Obreras).
4.- Calle del General García
de la Herrán (se propone recuperar su antiguo nombre, calle de la Cooperación).
5.- Plaza del poeta y
periodista Juan Pujol, jefe de Prensa y Propaganda de los sublevados en 1936
(Calle de Corpus Barga, en referencia al periodista Andrés García de Barga y
Gómez de la Serna, conocido por el seudónimo de Corpus Barga).
6.- Plaza de Arriba España
(plaza de la Charca Verde).
7.- Calle de los Caídos de
la División Azul (calle de Mercedes Fórmica, novelista, falangista y abogada,
que denunció el sufrimiento de las mujeres casadas víctimas de violencia).
8.- Calle del General
Asensio Cabanillas (calle de Arturo Barea, novelista y ensayista exiliado antes
de acabar la guerra, publicó en Inglaterra su gran obra, 'La forja de un
rebelde').
9.- Calle del General Dávila
(calle de Max Aub, escritor que desempeñó destacadas tareas culturales durante
la guerra y después de ella, en el exilio mexicano).
10.- Plaza del Caudillo
(Plaza de Yolanda Díaz).
11.- Calle del Primero de
Octubre, fecha en la que el general Franco asumió el puesto de jefe del
Gobierno del Estado y generalísimo de los ejércitos (calle de Julián Besteiro,
político socialista, diputado por Madrid a partir de 1918, al que el régimen franquista
condenó a prisión y murió en la cárcel).
12.- Calle del Capitán
Cortés (calle de Manuel Chaves Nogales, reconocido en su tiempo como uno de los
grandes periodistas españoles, que murió en el exilio).
13.- Avenida del General
Fanjul (avenida de las Águilas, arteria principal del barrio del mismo nombre).
14.- Calle del General
Millán Astray (avenida de la Inteligencia). El Comisionado explica el cambio
recordando que "¡Viva la muerte! ¡Muera la inteligencia!" fueron los
gritos con los que Millán-Astray interrumpió en 1936 el discurso de Miguel de
Unamuno en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca. El rector Unamuno le
respondió con un "¡Viva la inteligencia".
15.- Avenida del Arco de la
Victoria (avenida de la Memoria).
16.- Paseo del General
Sagardía Ramos (paseo de Melchor Rodríguez, militante anarquista que durante la
Guerra Civil desarrolló una labor humanitaria, salvando la vida a centenares de
personas).
17.- Calle del Comandante
Zorita (calle de Aviador Zorita, que es el mismo personaje y que, aunque
participó en la contienda, debe su notoriedad a sus posteriores logros como
aviador).
18.- Calle del General Orgaz
(calle de Fortunata y Jacinta, personajes principales de la novela homónima de
Benito Pérez Galdós).
19.- Calle de los Hermanos
García Noblejas (calle de la Institución Libre de Enseñanza, que desempeñó una
labor fundamental de renovación en las actividades pedagógicas españolas).
20.- Calle de Eduardo Aunós,
abogado franquista (calle del Teniente Castillo, militar adherido a las ideas
republicanas en 1931. Tras sufrir dos intentos de asesinato fallidos, el 12 de
julio de 1936 fue disparado por desconocidos en la esquina de Augusto Figueroa
con Fuencarral. Su muerte sirvió de pretexto para el asesinato, al día
siguiente, de José Calvo Sotelo, desencadenante inmediato de la Guerra Civil).
21.- Plaza de Aunós (plaza
de José Castillejo, jurista y pedagogo, personaje crucial en la apertura de la
cultura española al resto del mundo en el primer tercio del siglo XX. Exiliado
en 1939, fue depurado y desprovisto de su cátedra de Derecho Romano).
22.- Pasaje del General Mola
(pasaje del General Baldomero Espartero, príncipe de Vergara, uno de los
políticos españoles más populares del siglo XIX, vencedor de la primera Guerra
Carlista y regente de España en 1840-43).
23.- Calle del General
Varela (calle de Carlos Morla Lynch, diplomático, quedó a cargo de la Embajada
de Chile en Madrid, en la que dio refugio a más de 1.000 personas, que salvaron
así sus vidas de una muerte probable).
24.- Calle del General Yagüe
(calle de San Germán, que era su antigua denominación).
25.- Plaza de Fernández
Ladreda, que participó activamente en la sublevación militar en Oviedo (Plaza
Elíptica, que era su anterior denominación).
26.- Calle del General Moscardó
(calle de Edgar Neville, escritor y cineasta. Su visión del Madrid de la
posguerra tiene ya un valor arqueológico, histórico y sentimental).
27.- Calle del General
Saliquet, que se levantó en Valladolid contra el Gobierno republicano (calle de
Soledad Cazorla, fiscal del Tribunal Supremo desde 1996, fue la primera fiscal
de Sala encargada de Violencia sobre la Mujer).
Desde hoy, cualquier
colaborador de la traición a España que sea reconocido en un
establecimiento público, sabe que puede ser objeto de voceos, malas palabras, escupitajos, recriminaciones y voces de desacuerdo.
En un restaurante de Almería los abucheos de los clientes espantaron al capo socialista del lugar. Hasta Lucía Méndez, en El Mundo,
dedica su artículo dominical a la preocupación de los socialistas por
perder el respeto de la calle. En La Sexta le dedicaron más tiempo y más
sentidas lágrimas al empujón que sufrió un socialista en Sanlúcar de
Barrameda mientras le llamaban «traidor» que al crimen fallido de Alejo
Vidal-Quadras, del que se ocupará la Audiencia Nacional de acuerdo a las
investigaciones policiales que no dudan en calificarlo como un delito
inmerso en el terrorismo. Para informar en una tranquila, paseada y
pacífica calle de Madrid en la que se reunió una nutrida manifestación
de «ultraderechistas», la reportera de La Sexta grabó su intervención
con un casco en la cabeza. Ahí está el problema. Vayan donde vayan, los
socialistas reconocibles, los diputados que van a votar a favor de la
ley de amnistía de los delincuentes catalanes y vascos, los que van a
reconocer la nacionalidad exclusiva de Cataluña y las provincias
vascongadas –con Chivite en Navarra dispuesta a entregar el Viejo Reino a
la colonización vecina–, pueden experimentar en los establecimientos
públicos la desagradable sensación de ser rechazados por quienes los
reconozcan.
Un
dato a reseñar. En las multitudinarias manifestaciones de protesta
contra la amnistía y la desmembración de España de la «ultraderecha» con
peligrosísimos «ultraderechistas» de todas las edades, niños incluidos,
no se registraron destrozos en el mobiliario urbano, ni se incendiaron
contenedores, ni se rompieron escaparates, ni se produjeron acciones
contra la propiedad en establecimientos comerciales, ni fueron pateados
los agentes del orden, ni se lanzaron contra ellos objetos contundentes,
como es habitual en las pacíficas manifestaciones callejeras de los
«democráticos podemitas». Pero las órdenes de Marlasca y sus sicarios a
los agentes del orden de todos los españoles no tenían dobles
interpretaciones. Había que actuar con fuerza desmedida para desalojar
de la calle de Ferraz a quienes sólo gritaban y proclamaban su
indignación por saberse, en el futuro inmediato, gobernados por
golpistas, terroristas y enemigos de España. Y están preocupados los
socialistas por desaires menores. Un abucheo en un restaurante no es
motivo para huir con el rabo entre las piernas. Se soporta el abucheo,
se consulta con la carta o el menú del día, se elige el vino, y se come.
Pero abandonar un restaurante por evitar el desagradable sonido de las
imprecaciones populares, es cobardía equivalente a dar un golpe de
Estado y huir en el maletero de un coche con los calzoncillos manchados
como un cuadro de Tapies, ese gran farsante del arte que tanto emociona a
la burguesía barcelonesa.
A
partir de ahora, cualquier colaborador en la traición a España que sea
reconocido en un establecimiento público, sabe que puede ser objeto de
murmuraciones, cuchicheos, gestos de desagrado y abucheos clamorosos.
Poca pena, escaso castigo por su mansa aceptación –el pesebre asegurado–
y apoyo a la destrucción de la nación, del Estado más antiguo de
Europa, que ya funcionaba como Estado tres siglos antes de que nacieran
Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, los Reyes de la reunificación
de España, Señores de Vizcaya y Condes de Barcelona, y sí, aunque
moleste, los que devolvieron a sus tierras de origen a los descendientes
de quienes vencieron en el año 711 a los ejércitos del bondadoso Rey
visigodo Don Rodrigo, que no los recibió con una pancarta con el mensaje
«Welcome Refugees» porque no sabía inglés.
Los
abucheos no matan y, de herir, sólo causan rasguños en el orgullo y el
amor propio. No es agradable, pero tendrán que acostumbrarse. Más daño
hace una bala que perfore de lado a lado el rostro de un político
honesto y valiente. Si yo fuera el propietario de un restaurante de
éxito, dividiría el espacio para los clientes en dos sectores. El más
grande con un cartel en el que se leyera: «Para comensales decentes y
normales». Y el más reducido, inmediato a los cuartos de baño, con otra
advertencia colgada de un clavo en la pared: «Para partidarios de la
Amnistía y la destrucción de España». Y ahí, sin temor a los abucheos,
podría comer tranquilamente el señor Fernández Vara.
El presidente castellanomanchego, Emiliano García-Page, en Ciudad Real
Page amenaza con recurrir el acuerdo PSOE-Junts: «Si hay que plantar batalla, lo haré»
El
presidente castellanomanchego también ha advertido que se está
bloqueando un Gobierno de la derecha para darle el «mando a distancia»
del Ejecutivo «a la derecha independentista catalana»
El presidente de Castilla-La Mancha, el socialista Emiliano García-Page,
ha criticado con firmeza el acuerdo suscrito ayer por la dirección
nacional de su partido y Junts, formación encabezada por el prófugo Carles Puigdemont. De esta manera, Page ha asegurado que «si hay que ejercer recurso, lo haré. Si hay que plantear batalla, lo haremos. Pero no vamos a pasar pasar porque se haga una relectura de la Constitución».
El líder del Ejecutivo castellanomanchego también ha expresado –en un acto en Ciudad Real– que el «relato» del pacto es «falso» ya que «Puigdemont es culpable, no víctima». Igualmente, acerca del lawfare incluido en el acuerdo, ha dictaminado que «los jueces han aplicado la ley», y que «no se va a curar una enfermedad sin un diagnostico bueno, y menos cuando el relato es falso»
«Basar en la mentira, en la relectura de la historia o de los acontecimientos –o de la realidad– una solución de convivencia es engañarse. La realidad es bastante más palmaria. Lo que vi ayer es mucha necesidad, por un lado de de gobernar y otro de librarse de la cárcel», ha aseverado Page en relación con Sánchez y Puigdemont respectivamente.
Un Gobierno de la derecha independentista
Page ha destacado que se está procurando bloquear un Gobierno de la derecha para «darle el mando a distancia» del Ejecutivo a «la derecha independentista» que es igual de «derecha», pero que además «odia a España y odia la Constitución Española». Asimismo, ha subrayado que «si no se cumple lo acordado», el independentismo amenaza con «volver a las andadas», y en consecuencia convocar un nuevo referéndum de independencia.
Arrasan con todo
Sánchez sienta las bases de una Cataluña semiindependiente con gobernantes por encima de la ley
«Será absolutamente imposible que haya una votación en la que se ponga en cuestión algo que dice la Constitución. Eso no se puede votar, y menos aún solo en una parte del país», ha manifestado respecto a un posible referéndum.
En relación con la amnistía a los líderes del procés, el presidente castellanomanchego ha afirmado que «me opuse y me opongo al concepto de amnistía porque significa borrar un delito sin que se hayan rendido cuentas». «Lo que está detrás del independentismo es el egoísmo puro, la búsqueda de privilegios», ha apostillado.
Además, también ha arremetido contra las concesiones fiscales a
las que se ha plegado el Gobierno de coalición : «No vamos a tolerar
bajo ningún concepto que alguien utilice la pluralidad de España para tener privilegios fiscales o financieros», ya que «será imposible ni con pacto o con pacto, un proyecto que privilegio fiscalmente a una parte de España».
Bruselas pide explicaciones al Gobierno español por la amnistía
Bolaños
contesta al comisario de Justicia, Didier Reynders, que es el Congreso y
no el Ejecutivo quien promovería la medida de gracia y le recuerda las
excusas del PP para no renovar el CGPJ.
El comisario europeo de Justicia, Didier Reynders, ha pedido el miércoles aclaraciones al Gobierno de Pedro Sánchez sobre la ley de amnistía para los implicados en el procés catalán antes de que el PSOE y Junts cerrasen el acuerdo para la investidura.
En una carta dirigida al ministro de Presidencia, Félix Bolaños, y a la
ministra de Justicia, Pilar Llop, Reynders —liberal belga— expresa
“serias preocupaciones” por los “debates en curso” sobre “la posible
aprobación de una ley de amnistía”, antes incluso de que haya un texto
sobre la mesa. “Le agradecería que me facilitara información más
detallada, en particular sobre el alcance personal, material y temporal
de esta ley prevista”, dice la misiva a la que ha tenido acceso EL PAÍS.
En ella, Reynders insta también a la renovación del Consejo General del
Poder Judicial (CGPJ), que el PP mantiene bloqueada hace años, y habla
de que seguirá trabajando con las autoridades españolas para garantizar
el respeto al Estado de derecho. Hasta hoy, el comisario europeo
rehusaba pronunciarse sobre la ley de amnistía hasta conocer el texto.
Unas
horas después, Bolaños ha contestado a Reynders en una carta en la que,
a pesar del tono formal, se percibe con claridad el enfado del Gobierno
por la decisión del comisario de inmiscuirse en asuntos internos
españoles. El ministro responde al comisario que no es el Gobierno, que
está en funciones, sino los grupos parlamentarios del Congreso quienes
presentarían en cualquier caso esta iniciativa que aún no se ha
registrado, lo que hace para el Ejecutivo que la carta de Reynders sea
aún más sorprendente. “No obstante, en caso de registrarse una
proposición de ley de amnistía, tenga la seguridad de que le
explicaremos a usted y a la vicepresidenta [Vera] Jourova todos los
detalles de esta ley, así como la posición de nuestro Gobierno”, asegura
Bolaños.
“Le
agradezco de nuevo el interés mostrado por estas cuestiones, así como
la colaboración permanente entre la Comisión Europea y el Gobierno de
España en materia de refuerzo del Estado de derecho, que ha contribuido a
que nuestro país se sitúe de manera sistemática en la parte destacada
de los principales indicadores internacionales de referencia en esta
materia”, escribe el ministro de Presidencia en la misiva, en un claro
tono de reproche indirecto por las preocupaciones expresadas por
Reynders por el Estado de derecho en España. De hecho, la carta de
Bolaños arranca diciendo que el Gobierno español se ha enterado del
mensaje de Reynders “por los medios de comunicación”, reprochándole así
de manera evidente la filtración. Bolaños recuerda además que si el CGPJ
no se ha renovado es por culpa del PP y le envía una lista de 28
excusas que ha puesto el PP hasta el momento para no aceptar ese pacto
que el propio comisario reclama.
Fuentes
gubernamentales tildan el movimiento de Reynders de “insólito”, cuando
no había todavía un texto del Ejecutivo sobre la mesa y los partidos
siguen negociando para garantizar el apoyo de los nacionalistas
catalanes a la investidura de Pedro Sánchez. El comisario europeo
pregunta por algo que no existe, cuando ni siquiera se ha iniciado el
trámite parlamentario, señalan las mismas fuentes. Son el PSOE y Junts quienes negocian estos días en Bruselas la amnistía. Fuentes de los socialistas, que llevan días en la capital europea conversando con el expresident
Carles Puigdemont —que se marchó a Bélgica en 2017 para evitar ser
juzgado y es eurodiputado— y otros miembros de Junts, aseguran que la
carta no les suscita preocupación.
“Si bien no existe
ninguna propuesta formal por el momento [la ley de amnistía], se ha
convertido en un debate público y se han puesto en contacto con la
Comisión un gran número de ciudadanos”, admite Reynders, un político
liberal belga que se ha mostrado en ocasiones cercano a las posiciones
del PP. La posible amnistía ha encendido a pequeños grupos de
ultraderecha, que han protestado y organizado disturbios en Madrid, y
también ha enfurecido al sector conservador de la justicia. “La Comisión
sigue comprometida con el seguimiento y la defensa de los valores
fundamentales de la Unión en todos los Estados miembros y seguirá
trabajando con las autoridades españolas para garantizar el respeto del
Estado de derecho”, dice el comisario de Justicia en su carta a Bolaños y
Llop.
Reynders, ya había mostrado pequeñas salvedades sobre
la amnistía, aunque sobre todo había recalcado en distintas reuniones,
en privado y en público, que había que esperar a tener al menos un
borrador de la ley para pronunciarse sobre un asunto en el que, si no
vulnera el Estado de derecho, entra colateralmente en los asuntos de los
que es competente Bruselas o implica fondos comunitarios, no tiene
poder de actuación. “En el tema de la amnistía solo podría pronunciarme
en asuntos que son competencia de la Unión Europea, yo leo muchas cosas
en la prensa, etcétera, pero no tengo el texto, esa disposición, y no
puedo pronunciarme”, dijo hace dos semanas en el Parlamento Europeo en
respuesta a una pregunta del PP y Vox. “Estamos atentos de cómo va a
evolucionar el expediente para ver si hay vínculo con [delitos de]
malversación o apropiación de fondos públicos”, añadió el comisario
europeo de Justicia.
Hasta ahora, en Bruselas han
mantenido que la negociación entre PSOE y Junts sobre una posible ley de
amnistía para los implicados en el proceso soberanista catalán es “un
asunto interno”. La carta de este miércoles de Reynders, cuando parece
que el acuerdo que facilitaría la investidura de Sánchez se acerca,
contrasta con ello. También con el ambiente de indiferencia o incluso de
alivio entre algunos sectores de diplomáticos y comunitarios por pasar
página en el asunto.
Fuentes
jurídicas comunitarias explican que la petición del comisario europeo
de Justicia es preventiva y que se debe a que la Comisión Europea ha
recibido muchas preguntas por escrito sobre el asunto. La presión de la
derecha sobre la ley de amnistía se refuerza en los últimos días también
a nivel europeo. Este miércoles, un pequeño grupo de personas, entre
las que estaban los eurodiputados del partido ultranacionalista Vox
Margarita de la Pisa y Hermann Tertsch, se han manifestado en la capital
belga contra el acuerdo: han rodeado el hotel en el que se aloja Santos
Cerdán, el número tres del PSOE, que negocia con Junts los acuerdos de
amnistía de Bruselas. “Sánchez protege a los terroristas”, han coreado.
La
eurodiputada popular Dolors Montserrat ha celebrado la carta de
Reynders. “La UE está en alerta por los preocupantes pasos que está
dando Sánchez en el atropello al Estado de derecho con la amnistía”, ha
dicho. “Celebramos que la UE actúe y agradecemos a la Comisión Europea
que exija información al Gobierno ante la amnistía tras las denuncias
que hemos venido haciendo desde el Parlamento Europeo, como cada día la
propia ciudadanía a la hora de manifestar su indignación”, ha añadido
Montserrat, que fue ministra de Sanidad. El eurodiputado de Ciudadanos
Adrián Vázquez ha reproducido la carta que el equipo de Reynders había
mandado poco antes en sus redes sociales y ha dado las gracias a
Reynders. “Europa ya está pidiendo explicaciones a Sánchez”, ha dicho.
“El trabajo da sus frutos”, ha añadido.
El movimiento de Reynders no es del todo inusual. Bruselas también pidió información a Polonia, por ejemplo, con la llamada ley Tusk
del Gobierno ultraconservador Ley y Justicia (PiS) que creaba un comité
especial para analizar las injerencias rusas en el país entre 2007 y
2022, examinando las decisiones de políticos y periodistas durante ese
periodo. Según la oposición, parecía hecha a la medida para perseguir al
que fue entonces primer ministro Donald Tusk. Sin embargo, en aquel
momento, cuando la Comisión Europea (también fue el comisario Reynders)
pidió aclaraciones a Varsovia, ya existía un texto legal aprobado por el
Parlamento polaco. Meses más tarde, el Ejecutivo comunitario abrió un
procedimiento de infracción a Polonia por la ley Tusk.
El presentador de noticias
de Fox News, Jesse Watter, hizo un comentario sobre Ivanka Trump que a él le
pareció “inocente”, pero varios en redes sociales lo tomaron en doble sentido.
Cuando Ivanka acudió a
Alemania, hace una semana, a un evento sobre mujeres emprendedoras, habló en un
panel con micrófono en mano, lo que Watter utilizó para su comentario.
“Realmente me gustó cómo
estaba hablando (Ivanka) con ese micrófono”, expresó.
El presentador de “The Five”
fue criticado por otros periodistas de MSNBC y The New York Post, quienes
consideraron que Watters fue bastante “desagradable” con su comentario.
“Felicidades, Jesse Watters,
eres un asqueroso cerdo, tanto como un estúpido racista”, le escribió John
Podhoretz.
A partir del siguiente día y
durante al menos tres días más, el presentador no acudió al canal “por
vacaciones”, además de que justificó su comentario.
“(La voz de Ivanka) resuena
como un DJ de radio de jazz suave”, aseguró.
El tema se dio en medio del
escándalo del canal de noticias por los abusos sexuales de los que fue acusado
su conductor estrella Bill O’Reilly, quien logró un acuerdo millonario para
salir del canal.´
España
está al borde del abismo. Para ayudar a su estabilidad, Su Santidad
recibe al presidente de la Generalidad de Cataluña en el momento más
oportuno. Las calles estallan. La economía se desvanece. Golpe de Estado
del Gobierno y el Partido Socialista. En Portugal, el primer ministro
António Costa dimite por un caso de corrupción. Estos portugueses son
muy suyos. Dimiten. Menos mal que, ajenos a todas estas simplezas,
tenemos gobernantes que sigue trabajando para España y el bienestar de
los españoles. En el caso que nos ocupa, de los españoles gordos
homosexuales. A los gordos que no sean homosexuales, que les den
morcilla. La secretaria de Estado del Ministerio de Igualdad, Ángela
Rodríguez, también conocida por Pam, trabaja en plena confusión por
conseguir la normalidad de lo urgente y necesario: «Gordo no se es
solamente por lo que se pesa. Gordo es una cuestión profundamente
política». Ha presentado un informe de la gordofobia que impera en
España, el más grave de sus problemas. «Pido más actores gordos
homosexuales en el cine español». Totalmente de acuerdo con ella. El
cine español, que salvo excepciones es una porquería de cine, necesita
más gordos y gordas homosexuales. Entonces, sí, he logrado entender que
ser gordo en España es una cuestión profundamente política. Y he
recordado a mi difunto tío bisabuelo, Jacinto Ussía, alavés, gordísimo,
gran amante del teatro, cuya única ilusión era rodar una película con
Buster Keaton, y fue rechazado por no ser homosexual. No lo eliminaron
por gordo, sino por heterosexual, y en este caso concreto, la señorita
Pam se equivoca. La cuestión profundamente política que impidió una
carrera triunfal de mi tío Jacinto en Hollywood y Madrid fue su
heterosexualidad, no su gordura.
Nació
con doce kilogramos de peso. En amurrio, su lugar natal, le decían
«elefantea txiki», el elefantito. Mi tatarabuela no pudo amamantarlo,
porque después de la primera succión, su rebosante y rebosado pecho
izquierdo se convirtió en una alubia. Pero el tío Jacinto creció feliz, y
como sus padres tenían mucho dinero, le deban de comer lo que el niño
demandaba. A los veinte años dio en la báscula militar 167 kilos y se
libró de algunas guerras. Pero su ilusión era la de ser actor. Un actor
gordo y gracioso. «Su problema, 'Jashintitxu', es que no es homosexual».
Efectivamente no lo era. Pero tampoco era un seductor de mujeres. Su
única novia, Imanola Urruchurtu, falleció aplastada por el tío Jacinto
cuando ella, en un atrevimiento primaveral, le dijo: «Jashintitxu, hazme
tuya». Cuando una especie de grúa para el ganado elevó al tío Jacinto
para que Imanola pudiera liberarse de su peso, Imanola había fallecido
por aplastamiento. Fue muy sentida su muerte en Amurrio, pero al tío
Jacinto se le cerraron muchas puertas en el mundo del espectáculo, y más
aún, en el cine español, que era mucho mejor que el de ahora, y los
actores no exclamaban ni oh ni ah antes de pronunciar cualquier palabra.
De haber vivido y gobernado Pam, mi tío Jacinto habría superado a
Oliver Hardy, que era gordo y tampoco homosexual.
Ignoro
lo que percibe Pam como secretaria de Estado de Igualdad, pero creo que
hay que subirle el sueldo. Una mujer que dedica sus horas de trabajo
para encontrar la fórmula que termine con el problema profundamente
político de los gordos para aplicarla en el cine español –siempre que
sean homosexuales– merece nuestro reconocimiento. No todo es amnistía a
los delincuentes del terrorismo catalanista, pactos con los terroristas
vascos, indultos por doquier, golpe de Estado, derroche del dinero
público, y otros asuntos de profundidad política. Ella a lo suyo, a lo
urgente y necesario. A imponer en las películas subvencionadas a los
actores y actrices gordos y homosexuales para llevar nuestro cine a la
más alta atalaya de la cultura.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, este martes en la Moncloa. Alejandro Martínez Vélez. Europa Press
"Nunca abras la puerta a un mal menor", dijo Baltasar Gracián,
"porque otros males mayores invariablemente se infiltran tras él". "El
hombre está condenado a ser libre", sentenció Jean-Paul Sartre, "somos
los absolutos responsables de nuestros actos". Efectivamente, somos
responsables moralmente. El psiquiatra Viktor Frankl constató que
incluso en los campos de concentración y en las circunstancias más
terribles y hostiles podemos optar por la libertad de elección moral.
Sin embargo, las elecciones morales ocurren habitualmente en un marco
de necesidad y tensión entre múltiples factores y condicionantes. Ello
es aún más evidente en el caso de las decisiones políticas, sujetas a la
exigencia imperiosa de interacciones para lograr, mantener y expandir
el poder, en teoría, para la búsqueda del bien común.
La política ha estado marcada desde siempre por su relación con la
ética. En la España de hoy, ríos de tinta han corrido para analizar la
posible amnistía a los líderes del procés desde el
punto de vista jurídico y constitucional. Vayamos aquí, de forma
sucinta, a una reflexión desde una perspectiva de ética política, según
las distintas corrientes filosóficas: éticas deontológicas,
utilitaristas y de mal menor y, por último, de valores del Estado de
derecho.
Aunque Maquiavelo, a quien Shakespeare denominó "el sanguinario
Maquiavelo", y Diderot, "apologista de la tiranía", no escribió
expresamente que "el fin justifica los medios", la frase, que Napoleón
anotó como resumen al final de un ejemplar de El Príncipe,
cita: "Triunfad siempre, no importa cómo, y siempre tendréis razón". El
extracto literal de la obra de Maquiavelo dice así: "Trate, pues, un
príncipe de vencer y conservar el Estado, que los medios siempre serán
honorables y loados por todos; porque el vulgo se deja engañar por las
apariencias y por el éxito; y las minorías no cuentan sino cuando las
mayorías no tienen donde apoyarse".
Las ideas de Maquiavelo fueron más tarde expandidas y practicadas por el cardenal Richelieu en su RazóndeEstado
durante la Guerra de los Treinta Años. Junto a Tucídides y el teórico
militar chino Sun Tzu, los tres son citados como precursores de la realpolitik al
postular que los mandatos éticos y religiosos de sus respectivas
culturas eran inútiles para explicar o asegurar el éxito político.
Comparten así aspectos de su enfoque filosófico con los actuales del
utilitarismo, realismo, pragmatismo y oportunismo.
Ese concepto renacentista de razón de Estado se emplea también en
Ciencia Política como una justificación que eximiría de respetar los
límites de la ética: se estima lícito un mal menor si con ello se evita
un mal mayor; desde Enrique IV para acceder y consolidarse en el trono
francés con "París bien vale una misa", al siglo XX con la Doctrina
Brézhnev en la Unión Soviética, o el dilema de la bomba atómica de Harry
S. Truman,todosoptaronporjustificaciones derazón de Estadoodemalmenor.
Truman justificó la utilización de las bombas atómicas sobre Japón en
un cálculo de vidas, según el cual salvaron más vidas de las que
costaron, aunque tales cálculos y motivaciones están totalmente en
entredicho. Así Martin J. Sherwin, autor de American Prometheus: The Triumph and Tragedy of J Robert Oppenheimer, libro en el que se basa la reciente y exitosa película Oppenheimer,
de Christopher Nolan, afirmó: "No, Japón se hubiese rendido de todos
modos. Al tirar la bomba atómica, EEUU lanzó al mundo el mensaje de que
las armas nucleares eran legítimas en una guerra".
Estas teorías utilitaristas y su justificación ética en política con
el Mal menor cristalizaron previamente en Jeremy Bentham y Stuart Mill
en los siglos XVIII y XIX y podrían resumirse en "el mayor bien para el
mayor número de personas" y en su génesis hay un ideal de bienestar
social.
El utilitarismo es una versión del consecuencialismo por el que la
bondad o maldad de un acto dependerá de los resultados de nuestra
elección. Difieren por tanto de la ética clásica que defiende el valor
ético de la acción, de la dignidad del ser humano, independientemente de
las consecuencias, y en que las acciones moralmente correctas buscan
"hacer el bien y evitar el mal". Y cometer el mal, aunque sea un mal
menor, sería contrario a la moral.
La posición utilitarista en política se ha impuesto hoy día y no
debiera ser habitual en las democracias liberales sujetas a un Estado de
derecho, ya que llega a justificar la quiebra ética que retuerce la ley
en aras de los supuestos resultados o conveniencias. Lógicamente el
contexto y los fines condicionan las elecciones reales, pero cabe
argumentar la escasa o nula certeza que podemos tener respecto de las
consecuencias de los actos no éticos en sí mismos. Otras dificultades de
las teorías del mal menor estriban en el sesgo de conveniencia, que
aplicamos al resultar beneficiarios de un gobierno o de una acción, y en
la ausencia de legitimidad (moral, legal y jurídica o política).
Una buena refutación de estas teorías del mal menor llevadas al extremo podemos encontrarla en Responsabilidad personal bajo una dictadura,
de Hannah Arendt: "Políticamente hablando, quienes escogen el mal menor
olvidan con gran rapidez que están escogiendo el mal. [...] El
exterminio de los judíos fue precedido de una serie muy gradual de
medidas antijudías, cada una de las cuales fue aceptada". También en el
caso Eichmann, artífice de la Solución final para exterminar a seis
millones de judíos, quien sin duda debería ser premiado como el mejor
funcionario de la historia por su eficiencia y resultados en la
aplicación del mandato y leyes del Tercer Reich.
Su profesionalidad, ahorro de costes y atenimiento a las leyes del
momento no tienen parangón. Pero obviamente, un funcionario, además de
aplicar la Ley, debe también velar porque se haga con integridad, ética y
respetando los valores que sustentan el Estado de derecho.
Para quien opine que estos postulados antiutilitaristas son
maximalistas o pecan de candidez o rigorismo moral, Max Weber aterrizó
la relación entre ética y política profundizando en la validez de los
medios para alcanzar los fines. Weber trazó su famosa distinción entre
la "ética de la convicción" y la "ética de la responsabilidad". Weber lo
resuelve con una condena de la realpolitik: "La política en un
cierto sentido es el arte de lo posible, pero no ha sido esa ‘ética del
éxito y resultados’ la que ha conformado la cultura pública que
apreciamos".
Saltando en el tiempo y el espacio, Gregorio Marañón, en sus Ensayos liberales,
escribía: "Ser liberal significa estas dos cosas: estar dispuesto a
entenderse con quien piensa de otro modo; y no admitir jamás que el fin
justifica los medios, sino que, por el contrario, son los medios los que
justifican el fin".
El histórico socialista Nicolás Redondo parecía haberse inspirado en
Marañón, pero también en Huxley poco antes de su expulsión del PSOE,
cuando defendió en varias entrevistas que en política los medios son los
fines. Huxley concluyó que los fines no pueden justificar los medios
porque los medios usados determinan la naturaleza del fin que es
alcanzado: "En rigor, son en verdad más importantes todavía, puesto que
determinan inevitablemente la índole de los resultados que se logran".
Frente a todo lo anterior: maquiavelismo, razón de estado,
utilitarismo, mal menor, oportunismo o tacticismo (de Tácito, o cálculo
entre la conveniencia de la estrategia y la moral), la ética se impone
en la concepción del Estado de derecho que nace de la filosofía
kantiana.
En Kant desembocan el contrato social y las teorías jurídicas de
Rousseau, Locke y Thomas Hobbes para justificar la fundamentación del
orden jurídico, como un orden de convivencia en el que se entrelazan la
ley, la moral y la libertad.
En el Estado de derecho, la relación Estado-política adquiere una
connotación "moral" con el pensamiento de Kant. El componente moderno
esencial del Estado de derecho es la política sometida y limitada por el
derecho, que da como consecuencia la protección de los derechos
individuales y la actuación del gobierno limitada por los derechos
ciudadanos a través del pacto y contrato social originario que es la
Constitución Política.
En el dilema ético político que enfrenta la amnistía, el Estado de
derecho se impone como la filosofía política por la que todos los
ciudadanos e instituciones dentro de un país, Estado o comunidad son
responsables ante las mismas leyes divulgadas públicamente, incluidos
los legisladores y los líderes. En España, como en Francia, Alemania y
Estados Unidos, el concepto de Estado de derecho es análogo al principio
de la supremacía de una Constitución que puede reformarse siempre y
cuando se haga con las mayorías cualificadas establecidas.
Dado que una amnistía era repudiada hasta ahora por el propio PSOE
por inconstitucional (se rechazó en el 78 en las enmiendas y atentaría
contra los principios de igualdad ante la Ley, separación de poderes y
globalmente contra el Título preliminar de la Constitución), la
aprobación de una posible ley, con cualquier nombre de "concordia" o
"alivio penal" que se utilice, respondería obviamente a supuestos
cálculos de conveniencia y justificación de medios para un fin o de mal
menor.
El mal menor sería aquí un daño al Estado de derecho necesario para
obtener el bien de la continuación de un "Gobierno progresista". La
trampa ética que encierra este dilema es que la disyuntiva es falsa:
existen otras opciones como la repetición electoral para no gobernar por
siete votos contra medio Parlamento, o bien el consenso entre partidos
mayoritarios, cuyo enfrentamiento y exclusión parece expresamente
alentado para evitar posibilidad de alternancia a la oposición.
Por otra parte, atendiendo a las consecuencias de esta posición
utilitarista, los resultados son impredecibles, ya que la supuesta
"pacificación de Cataluña", lejos de producirse, podría dar alas de
nuevo a las formaciones que delinquieron y sus partidarios, que verían
borrado el reproche penal por imponer un régimen antidemocrático sin
mayorías cualificadas. El mal menor es, por tanto, una flagrante
conculcación del Estado de derecho, nuestro sistema de convivencia, por
lo que el principio de proporcionalidad del daño tampoco se cumpliría.
Hoy día, España ocupa la posición 23 en el índice de Estado de derecho creado por World JusticeProject por
debajo de la mayoría de países europeos, Canadá y Japón, penalizada por
los indicadores de "Restricciones a los poderes del Gobierno" y
"Justicia civil y penal".
El primero es el pilar clave del Estado de derecho, y se configura
como el conjunto de contrapoderes democráticos y sometimiento a la
rendición de cuentas. El imperio de la ley no permite excepciones ni un
trato preferente a independentistas para alcanzar el gobierno. Estos
fueron condenados en una sentencia ejemplar, tras un juicio con máximas
garantías de transparencia y procesales, abierta al mundo en streaming y motivada con un altísimo rigor y cualificación jurídica, demostrando la fortaleza de nuestro Estado de derecho.
Por desgracia, en España la actuación del Gobierno cada vez cuenta
con menor número de contrapoderes e instituciones independientes, siendo
extremamente preocupante la situación de la Fiscalía, del Tribunal
Constitucional y la politización de muchas instituciones, entre las que
el CIS es un penoso ejemplo.
Cabe recordar que el artículo 67 de la CE ampara la libertad de voto
de los diputados y diputadas que deben velar por el art. 1 de la
Constitución: "España se constituye en un Estado social y democrático de
Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento
jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo
político". No secunden a Maquiavelo. La política sin ética sólo es un
sistema para perpetuarse en el poder.
Ana Morilla Carabantes es experta en gobernanza e integridad pública.
Algunos hablan de fascismo policial.
Nada de eso. El fascismo ha desaparecido. Se trata de comunismo
policial, ordenado por superiores comunistas
De
todas partes llegaban familias completas con sus Banderas hasta las
cercanías de la sede del partido golpista en la calle de Ferraz.
Abuelos, padres y nietos. Niños. Y muchos jóvenes. Matrimonios y
jubilados. Hombres y mujeres. Españoles pacíficos preocupados y
decididos a manifestar con sus voces su alarma por el futuro de España.
Esa
misma mañana, el hermano gemelo de Emiliano García-Page se daba de baja
del PSOE «por la deriva del Partido». Podría haber añadido «y por la
cobardía de mi hermano», pero no hay que pedir peras al olmo. Por la
tarde, el CGPJ aprobaba un duro comunicado en el que resumía que la
prometida amnistía a los delincuentes catalanes abolía el Estado de
Derecho. Golpe de Estado del Gobierno contra la Constitución.
Como
en un párrafo de la formidable novela de Agustín de Foxá, «Madrid de
Corte a Checa», la Policía identificaba a los manifestantes que llevaban
símbolos prohibidos y provocadores, como la Bandera de España. «¡Viva
el Rey!» grita un manifestante. En la novela de Foxá, que se inicia
durante los últimos meses del Reinado de Alfonso XIII, gritar «¡Viva el
Rey!» en plena monarquía era motivo de inmediata detención . En la
España de hoy, mostrar una Bandera de España es suficiente para ser
interrogado, identificado y advertido.
Se
reunieron muchos más manifestantes de los esperados. Marlasca, desde la
indigna estancia de su despacho, llamó a su subordinado, el Delegado
del Gobierno de Madrid. Un tal Francisco Martín Aguirre. «Hay que actuar
con contundencia contra los fascistas que se manifiestan en la calle de
Ferraz». Y el Delegado del Gobierno, con mando directo en la Policía
Nacional, cumplió a rajatabla la orden recibida. «Si es necesario,
utilicen gases lacrimógenos». Martín Aguirre no siente simpatía alguna
por los ciudadanos españoles que se enorgullecen de su Bandera. Ya lo
dijo, meses atrás, cuando defendió los abrazos y besos de Sánchez y
Otegui: « Bildu ha hecho más por España que los patrioteros con
pulsera». Hay que ser un miserable para soltar esa salvajada, y seguir
en el cargo. Pero la soltó y siguió en el cargo.
La
policía gaseó a los manifestantes, fueran ancianos, jóvenes
matrimonios, o niños. Gasearon al tuntún, indiscriminadamente. Cumplían
órdenes del ministro y el Delegado del Gobierno bolivarianos. En
Barcelona no se atrevieron porque había que tratar a los terroristas del
«Tsunami» con cuidado y mimo. En Madrid fueron gaseados los pacíficos.
Gritar es un desahogo, no una agresión armada. Sindicatos policiales han
acusado al Gobierno de ordenarles una represión contundente y gaseada.
La Unión Federal de Policía pide en un comunicado el cese inmediato del
Delegado del Gobierno en Madrid, el obediente sicario de Marlasca. Y se
le acusa de la durísima represión contra los manifestantes pacíficos
–gritar no es disparar–, ordenando el uso del gas contra civiles,
familias… y niños. Algunos hablan de fascismo policial. Nada de eso. El
fascismo ha desaparecido. Se trata de comunismo policial, ordenado por
superiores comunistas.
El
Ministerio del Interior, en plena crisis histérica, ha redactado una
nota en la que justifica el uso del gas lacrimógeno y la contundencia de
algunos miembros de la Policía «por la agresividad de los
manifestantes».
Agresivos
porque llevaban la Bandera que aborrece el Delegado del Gobierno. Botes
de humo y gases contra mayores, medianos, hombres, mujeres.. y niños.