Los ingratos y depredadores del obrero, los
sindicatos vaticinaron hasta la saciedad que la reforma laboral de Mariano
Rajoy multiplicaría el paro. La realidad ha dado una rotunda colleja a los
dirigentes sindicales que, naturalmente, en lugar de enrojecer de vergüenza
tratan de disimular su equivocación con pataleos pueriles. Aún más, reitero lo
que he dicho en varias ocasiones. Como ha explicado José Luis Feito, presidente
del Instituto de Estudios Económicos, el desempleo aumentó al comienzo de la
crisis por la actitud sindical, cuyas exigencias concluyeron con el cierre de
decenas de miles de empresas.
España, hoy tiene 124.349 parados
menos que hace un mes y 98.000
cotizantes más en la Seguridad Social. Poner trabas al éxito de la política
económica de Mariano Rajoy sería negar la evidencia. En el año 2011, España
estaba en la frontera de ser intervenida por la troika, a causa de la crisis,
sí, pero también de la delirante política económica de José Luis Rodríguez
Zapatero. La prima de riesgo alcanzó los 638 puntos.
Con buen criterio, Rajoy impuso una
política de austeridad que era imprescindible. España crece hoy por encima de
las más fuertes naciones europeas. La prima de riesgo está en el entorno de los
100 puntos y el número de personas paradas se ha reducido hasta la cifra de
3.767.054.
Casi todo está siendo aciertos en
materia de economía. Mariano Rajoy no ha sabido atender a las exigencias
políticas. Con mayoría absoluta, se ha dejado en el tintero la reforma de la
ley electoral, ha permanecido inoperante ante la gravísima crisis catalana y no
ha sido capaz de poner en marcha la reforma constitucional.
Creo que es imprescindible añadir
que cerca de cuatro de millones de parados es una tragedia social. Será
necesario continuar aplicando, de acuerdo con Europa, todas las medidas
necesarias para que continúe disminuyendo la cifra atroz hasta límites
digeribles para la salud de España.

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