Juan Pardo Navarro

Todavía viene Tezanos que ya estaba jubilado previo pago del PSOE, de vez en cuando, como el chalado del parque, con un palomar en el sombrero y barba de miga de pan, a traernos una encuesta como un tesoro de basura y serrín entre sus mitones. Lo del CIS de Tezanos no es sociología ni estadística ni ciencia, sino una especie de venganza contra la realidad ejecutada a través de la fantasía, como los frikis, o a través del delirio, como los dementes. A Tezanos quizá no es que le hablen desde la Moncloa, sino que le hablan, como desde un bosque mágico, los pájaros, el viento y hasta hadas amapoladas como esas ministras amapoladas nuestras (las mentiras ya son tan evidentes que hasta las ministras se ruborizan y el golpe de sangre incluso les parte la sonrisa, como un trombo o como un carmín mal puesto). Me pregunto si a Tezanos le hablan los mismos seres luminosos, con gorro de seta y faldita de pétalos, que le hablaban a Yolanda Díaz, a la que, por cierto, no vamos a echar de menos porque Ada Colau va a heredar la casita de la pradera y el idioma de las ardillitas. La verdad es que uno no cree que el CIS sirva de propaganda, porque cuando sale es un día de cachondeo nacional, con inocentada en el Telediario como antes, con Romay a caballo y cosas así. Lo de Tezanos tiene que ser más bien una escapatoria o un diagnóstico psicológicos, como hablar con el loro o con los desconchones, o escuchar el clamor popular horadándote la cabeza con sonido de chorrito. 

 Tezanos dibuja en su último libro al PSOE anterior a Sánchez como un  entramado de "redes

El CIS de Tezanos, que no sabemos si lo han traído los pajarillos, como una colada de Blancanieves, o el poniente, como unas cabañuelas de agosto, o lo han traído los monstruos del armario, con sombra de gabardina y dientes de cremallera (como los dientes de las sonrisas de nuestras ministras), o lo han traído pastillas bajo la terrible luz blanca de la realidad o quizá la irrealidad; el CIS de Tezanos, en fin, gloria de la inventiva, pseudociencia de pastores, trombo en el occipucio o colocón natural o sintético, le da 12 puntos de ventaja al PSOE sobre el PP, ahí es nada. Esto significa invertir todas las demás encuestas, pero esto no es nada una vez que uno ha confiado en la magia, o en tu sueño lúcido y lúbrico, o en lo que te dicen los animalillos y las flores (como en la Tercera de Mahler), o en la pura química. Invertirlo todo, los porcentajes, las tendencias, las dimensiones, los mismos ejes de la realidad, parece algo del mundo de Alicia y a lo mejor lo es. Pero es que nuestra política ya no se sustenta en la realidad, de hecho ya no existe realidad, sólo relato. La exageración del CIS quizá no intenta mostrarnos una realidad enferma o tergiversada, sino darnos motivos para dudar de la realidad. Al menos, de la ciencia que intenta explicar esa realidad. Quizá la misión del CIS es mostrar, con su ciencia ambigua o manipulada, que toda la ciencia es ambigua y manipulada. Que todas las encuestas pueden ser falsas, o tener dueño, como ocurre con las del CIS. Y esto a lo mejor ya es suficiente para la esperanza de los desesperados.

 #ÚLTIMAHORA Tezanos, sin vergüenza con Sánchez: más de diez puntos de  ventaja sobre el PP