Enfrentar al terrorismo y al genocidio es defederse, Ione Belarra.

 El guiño de Ione Belarra a Palestina en el desfile del 12-O

Defenderse de todas las formas posibles, siempre que no se violen las leyes, es enfrentar al terrorismo y al genocidio, es hacer justicia, que es lo último con lo que se puede rendir homenaje a las víctimas

La indecencia de la izquierda mundial no tiene parangón, pero la obscenidad de la izquierda española y francesa frente a los sucesos sangrientos de Hamás contra Israel sobrepasa cualquier límite.
 
Al menos, a la izquierda francesa encabezada por Jean-Luc Mélénchon le ha salido el gobierno entero a responderle, cortante y tajante, situándose del lado de Israel.
Pero esa izquierda inmoral española que gobierna en España, y que no tiene enfrente a nadie que se le pare bonito, ni siquiera a la prensa –mucho menos a la prensa, que en su gran mayoría depende de los dictados del régimen sanchista, un régimen psicópata al igual que él, hecho a su imagen y semejanza– no ha titubeado e incluso hasta ha exigido el reconocimiento del Estado palestino, ¡en un momento como el actual!
 
No se queda rezagada la turba de intelectuales de izquierdas en torno a Prisa y al diario que antaño fue algo, que se atreve a llamar «genocidio» al acto de Israel al tomar medidas drásticas y defenderse en medio de una guerra que desataron los terroristas de Hamás, apoyados por los palestinos; basta ya de tibias verdades, o de insolentes mentiras.
 
Genocidio es decapitar bebés en sus cunas, genocidio es abrir vientres de embarazadas y apuñalar a los bebés que llevaban dentro, genocidio es decapitar a niños, a adolescentes, a ancianos, violar a mujeres… Genocidio es irrumpir en un concierto por la paz entre ambos pueblos y secuestrar inocentes de todas las edades. Basta de cuento y de insultar la inteligencia de los demás. Basta de mentiras.
 
El genocidio nunca lo ha iniciado Israel. El genocidio siempre lo han empezado los del odio a los judíos, los antisemitas, los islamistas. Porque de lo que se trata es de antisemitismo puro y duro. Y, duele decirlo, pero hay que dejarlo claro: eso es lo que son todos estos intelectuales españoles y franceses (menos por el momento) de la izquierda internacional: antisemitas. Los mueve el odio y desprecio a los judíos. Es lo que se debe denunciar hoy más que nunca: el antisemitismo y el genocidio contra el pueblo judío.
 
Soltar la palabra «genocidio» en las redes sociales como lo han hecho algunos intelectuales españoles para calificar un acto de defensa de un pueblo que no tiene hacia dónde ir, que nunca ha tenido más que un sitio en esta tierra, su tierra, Israel, y que no ha molestado nunca a nadie, no es sólo de una grosería insoportable, es porquería comunista. Pura porquería estilo castrista de la que nos intentaron inocular en las mentes en la Cuba de los tiranos Castro.
El odio castrista a Israel fue y es notorio, sin embargo, Israel nunca le cerró las puertas del diálogo a Fidel y a Raúl Castro, cuando el primero necesitó de la ayuda israelí para deshacerse de una parte de la población judía cubana, el gobierno de Israel ayudó con la llamada Operación Cigarro, durante la que numerosas familias judías cubanas fueron enviadas hacia Israel en una suerte de Aliyá, cuyo sentido del regreso para ellos era absolutamente desconocido, bajo una Ley del Retorno sin retorno a su verdadero país natal: Cuba.
 
Al parecer, en pocos días se comprobará si Venezuela y Nicolás Maduro han tenido alguna relación con este genocidio de Hamás contra Israel, llevados por el impulso de Irán. Detrás de esa nefasta complicidad colaboracionista seguramente estará también el régimen castrista, que no ha tardado en ponerse de parte de Hamás, y de Gaza, en contra de Israel, como mismo se puso de parte de Vladimir Putin con relación a la invasión rusa de Ucrania, que dio paso a la guerra. Putin, que tampoco ha tardado en ubicarse de parte de Hamás, con el gatillo preparado. El mismo gatillo empuñado por Irán, como ya han advertido.
 
Soltar la palabra «genocidio» en el sentido falso y que sólo favorece a los terroristas y a los que los apoyan, e ignorar que Egipto ofreció un corredor humanitario al que los mismos de Hamás se han negado, así como en el pasado han negado otras soluciones de paz, no sólo es tan deshonesto como falso, además es darle voz al horror, posicionarse del lado del terror más bárbaro que se pueda imaginar.
 
Israel se está defendiendo con todo su derecho a hacerlo, e inclusive ha dado tiempo para que los gazatíes se marchen antes de que arrecien los bombardeos. Los criminales de Hamás no avisan nunca.
 
El terrorismo, que es el mismo en cualquier sitio del mundo, jamás anuncia cuándo decapitará, cuándo secuestrará, cuándo violará, cuándo apuñalará a un profesor en una escuela por el mero hecho de enseñar, como ha ocurrido recién en Arras, en Francia, justo a pocas horas del tercer aniversario de la decapitación de otro profesor, Samuel Paty, al que todavía Francia no ha querido brindar su nombre a una calle, mientras en que en Chechenia una calle sí lleva el nombre de su asesino.
Terrorismo es genocidio. Defenderse de todas las formas posibles, siempre que no se violen las leyes, es enfrentar al terrorismo y al genocidio, es hacer justicia, que es lo último con lo que se puede rendir homenaje a las víctimas. Vivir exponiéndose el día entero a los cohetes de Hamás no es vivir, como tampoco es vivir exponerse a una decapitación pública, o a salir corriendo de los museos y los lugares menos pensados por miedo a una bomba, a una mortal agresión. Defenderse no es sólo resistir, es volver a retomar las riendas de una vida plena, con dignidad y valentía. Larga vida a Israel, que es como desearnos a nosotros también, en Occidente, una larga existencia.

Princess Kate 'sending message' with complete overhaul of her royal duties wardrobe

The Prince And Princess Of Wales Celebrate Black History Month

Kate Middleton visits children's centre in Kent

Kate, the Princess of Wales has been increasingly adopting a more business-like style to signal she is ready to face the challenges of her more senior position, a fashion expert has claimed.

In the early stages of her royal career, Kate could often be seen opting for more classical outfits such as posh mid-length dresses and signature royal coat dresses.

But since taking on the role of Princess of Wales she has grown more daring and adopted a far bolder style for her official outings.

Fashion expert Miranda Holder suggested Kate is "sending a message" with her new wardrobe as she highlighted the "transformative power of clothes."

Holder said: "Kate is saying, ‘Don’t focus so much on my clothes. I am here to do a role. I want to be taken seriously.'

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England v Fiji: Quarter Final - Rugby World Cup France 2023

Kate has been donning more suits when heading off on official duties (Image: GETTY)

The Princess Of Wales Visits HMP High Down With The Forward Trust

Kate has opted for a more business-like approach for her day-to-day duties (Image: GETTY)

"'I am treating this as a proper duty. I’m pledging my allegiance to these charities and causes. … I’m your future queen, and I’m doing the best I can.'

“It’s sending out a message of business rather than fashion. She's trying to take away from the world’s fixation on her fashion."

However, the royal fashion expert argued it is going to be quite difficult for the Princess of Wales to distract from her fashion choices.

Since she joined the Royal Family in 2011, Kate has continuously sparked a frenzy among fashionistas who regularly flock to the Internet in a bid to secure whatever piece she opts to wear on her latest outing.

Speaking to US Weekly, Holder also noted that the Princess likely wants people to focus on how serious she is about her position and what she can do for the country.

 

The Prince And Princess Of Wales Celebrate Black History Month

Kate also debuted a new haircut last month

She added: "She’s definitely a wonderful mother, a lovely wife and we all adore her, but she’s very, very committed to her role and she puts everything into whatever she’s doing, and that’s reflected throughout her life.

“Her wardrobe needs to reflect that, and she’s worked really hard over the years to refine her look.”

Kate has made power suits her own, showcasing the flexibility and adaptability of the outfit on several of her most recent public appearances.

Last month, the Princess of Wales also debuted a new haircut featuring grown-out curtain bangs framing her face.

Celebrity hairstylist Nicky Clarke noted that "curtain bangs are incredibly versatile, working on any length of hair, and allow the wearer to really take ownership of their look, pairing well with edgy rock-chick looks or more pared-back, off-duty styles."

 

A Puigdemont ni agua.

 

Puigdemont exige también a Sánchez que reconozca a Cataluña como "nación"  para apoyar su investidura


La pregunta no es muy difícil: ¿Cuál es el mayor problema de España? Pues es evidente, el del separatismo, porque se trata del único que puede comprometer la propia existencia del país, base de todo. En contra de las pamplinas que sostienen que «Cataluña está muchísimo mejor que en 2017» y que la situación se ha «desinflamado» gracias al entreguismo de Sánchez, la realidad es exactamente la contraria. El problema se ha agudizado. A lo que ya había –los separatistas gobiernan en Cataluña y siguen trabajando en la independencia y el desdén hacia España con una tenacidad infatigable– se ha unido un agravante, y es que la debilidad parlamentaria del líder del PSOE les está facilitando avanzar hacia su objetivo. El separatismo catalán y vasco jamás había tenido enfrente a un Gobierno español tan desvalido y tan sometido a sus designios. Cada nueva cesión supone más Cataluña y más País Vasco y menos España, ese es el saldo real.
La existencia de un país no se puede dar por supuesta. No atiende a ningún ensalmo milenario que se pierde en la noche de los tiempos, sino que se forja sobre una comunidad de intereses y rasgos comunes que unen a una población, empezando por el idioma, la educación y la historia compartida. Nadie lo explicó con más sencilla claridad que Ernest Gellner, el gran estudioso de los nacionalismos: «Las naciones no son algo ineludible históricamente, ni los estados nacionales son un destino final manifiesto. El nacionalismo engendra a las naciones, no a la inversa».
 
El veraz aserto de Gellner lo han interiorizado perfectamente los nacionalismos centrífugos vasco y catalán, que trabajan sin descanso desde comienzos del siglo XX por forjar sus estados, habiendo llegado para ello hasta a una bárbara ola de violencia asesina que duró seis décadas (ETA). Por su parte, Franco sabía de manera intuitiva que la única manera de frenar a los nacionalismos disgregadores era haciendo que imperase otro mayor, por eso la médula de su larguísimo mandato estribó en fomentar el arraigo de la nación española.
 
La llegada de la democracia provoca un curioso fenómeno que nos ha traído a la encrucijada en la que estamos. Los partidos estatales mayoritarios se despreocupan por completo de seguir fomentando el afecto hacia España y la identificación con ella, pues lo dan por supuesto. Pero en el bando adverso sucede exactamente lo contrario: los nacionalismos centrífugos intensifican la propaganda a favor de la idea de las naciones vasca y catalana, aprovechando de una manera desleal los instrumentos de autogobierno que ha puesto en sus manos el flamante estado de las autonomías. Durante la Transición se cometen dos cagadas monumentales que acabarán debilitando a España: 1.- La cesión de las competencias educativas a las comunidades, que es aprovechada por los nacionalistas vascos y catalanes para educar en el ensimismamiento en el terruño y el rechazo a España. 2.- Una ley electoral equivocada, que sobrerrepresenta en el Congreso a los partidos nacionalistas y les otorga un peso a la hora de decidir el Gobierno de España que no se corresponde para nada con lo que suponen sus votos en el conjunto del país.
 
A esos dos errores de diseño institucional se une la inmensa empanada conceptual de la izquierda española, que a diferencia de sus pares europeos considera que el patriotismo es algo ominoso -léase franquista- y acaba eligiendo una y otra vez como socios en ayuntamientos, diputaciones y comunidades a los nacionalistas. Hasta alcanzar la felonía final de Sánchez: aliarse con los que quieren destruir España para intentar mantenerse en el Gobierno de España. Un absurdo.
 
Ningún presidente español de la democracia quiso ocuparse de la fundamental batalla que acabamos de resumir, salvo tal vez un poco Aznar. Ninguno se propuso un programa sólido de fomento de lo que nos une (el idioma español, nuestra historia común, nuestros lazos culturales, deportivos, afectivos y económicos). Ninguno se trabajó los medios de comunicación catalanes y vascos para que remasen a favor de España. Ninguno lanzó un plan tipo Más España para dar la batalla contra la inmensa campaña de los separatistas, que a diferencia de los sucesivos gobiernos estatales jamás han dejado de empujar a favor de sus «naciones» (de entrada, haciendo obligatorios en la escuela idiomas minoritarios y prohibiendo de hecho el más hablado).
 
En el siglo XXI, Rajoy hizo gala de una decepcionante abulia en este frente, incluso eliminó el Ministerio de Cultura, cuando la liza entre el nacionalismo español y los periféricos es en gran medida cultural. Zapatero reforzó los lazos de unión del PSOE con los separatistas y abrió estúpidamente la caja de Pandora 
 
independentista con el cebo de los nuevos estatutos. Ya con Sánchez hemos llegado a la situación más dañina para España: un títere que depende de un prófugo golpista y que está dispuesto a desairar al Rey, al Supremo, al TC y hasta a lo que él mismo hizo en 2017 con tal de mantener su poltrona. Ahora mismo se apresta a remozar la Constitución al margen de los cauces que ella establece y al dictado de los partidos que dieron el golpe separatista de 2017, ERC y Junts.
 
Cuento todo esto porque a veces cunde la sensación de que Feijóo no acaba de entender, o asumir del todo, que España está inmersa en una batalla en la que se juega su perduración o su destrucción, una disputa en la que caben medias tintas, ni comprensivos buenísimos periféricos. Por eso supone un resbalón que con la que está cayendo reconozca en Barcelona que el PP mantiene contactos indirectos con Junts, partido cuya única meta y razón de ser es lograr la independencia de Cataluña. O que exprese «respeto» hacia Puigdemont, un fugitivo cobarde con su propio pueblo y un político de credo supremacista, que no tiene más objetivo en su vida que cargarse lo que es España (y humillarnos durante ese proceso todo lo que pueda).
 
Feijóo, que tiene sus virtudes y ha sacado al PP de su coma en las urnas ganando las elecciones, sufre una extraña mutación buenista cada vez que pisa Barcelona, que debería sacudirse. No hay mensaje más desolador para el votante tipo del PP que escuchar a su líder expresando «respeto» hacia Puigdemont (lo cual supone además todo un regalo para Sánchez, como ha aprovechado enseguida su periódico de cabecera). A Feijóo, aunque no es hombre de lecturas -y debería, al igual que necesita aprender inglés- le convendría leerse los libritos de Gellner y también grabarse a fuego el sabio consejo que les dio Tony Blair en su día a los laboristas escoceses: la única manera de vencer al nacionalismo es rechazándolo por completo, porque tratar de entenderlo y confraternizar con él solo te lleva al hundimiento. Y así les fue a los laboristas escoceses, que pasaron de hegemónicos a residuales tras mostrarse tolerantes con el nacionalismo.
 
Así que, por favor, a Junts, ni agua. Y a Puigdemont, menos.

Beckham and Messi while wife Victoria cosies up to Nicola Peltz at dinner - as the couple put on a united front after Rebecca Loos spoke about 'affair'

Family dinner: The Beckhams headed out on their first public appearance since Rebecca Loos spoke about her 'affair' with the former professional footballer (pictured L-R Sergio Busquets, Lionel Messi, David and Brooklyn Beckham)

The Beckhams headed out on their first public appearance since Rebecca Loos spoke about her 'affair' with the former professional footballer.

And giving fans an insight into their dinner, Victoria Beckham, 49, posted a selection of snaps of her family and friends to her Instagram page on Tuesday.

Victoria snapped a photo of her beaming husband, who was sandwiched between Inter Miami FC player Lionel Messi and his son eldest son Brooklyn.

They were also joined by his Miami teammate Sergio Busquets, who was sat on the end of the table next to Messi.

The group were dining in Miami Beach on Monday, marking the first time David has been seen since Rebecca doubled down on her historical affair claims.

Family dinner: The Beckhams headed out on their first public appearance since Rebecca Loos spoke about her 'affair' with the former professional footballer (pictured L-R Sergio Busquets, Lionel Messi, David and Brooklyn Beckham)

Family dinner: The Beckhams headed out on their first public appearance since Rebecca Loos spoke about her 'affair' with the former professional footballer (pictured L-R Sergio Busquets, Lionel Messi, David and Brooklyn Beckham)

Pals: Victoria also looked cosy with his son's wife Nicola Peltz, 28, who she was rumoured to be feuding with over their 2022 wedding plans (Pictured L-R Nicola, Vanessa, Antonela Roccuzzo and Elena Galera)

Pals: Victoria also looked cosy with his son's wife Nicola Peltz, 28, who she was rumoured to be feuding with over their 2022 wedding plans (Pictured L-R Nicola, Vanessa, Antonela Roccuzzo and Elena Galera)

David and his wife Victoria appeared as united as ever at the dinner, after they were spotted walking hand and in hand into the restaurant together.

In a group shot shared to her Stories, Victoria turned up the heat as she perched on David's lap and he held her thigh with his hand. 

Victoria also looked cosy with his son's wife Nicola Peltz, 28, who she was rumoured to be feuding with over their 2022 wedding plans.

The duo have since appeared to put to bed the alleged row and have been pictured together on several occasions since.

Victoria sat beside Nicola at the dinner table and wrapped her arm around the American actress, while the Bates Motel star rested her hand on Posh's.

They were joined at the dinner by Messi's wife Antonela Roccuzzo and Busquets' partner Elena Galera.

During the evening, Victoria wowed in a plunging mini dress for the outing, showing off her ample cleavage and toned legs in the skimpy number.

Sartorially in sync with his wife; David, 48, also took the plunge as he donned an unbuttoned shirt and smart trousers.

Cosy: In a group shot shared to her Stories, Victoria turned up the heat as she perched on David's lap and he held her thigh with his hand

Cosy: In a group shot shared to her Stories, Victoria turned up the heat as she perched on David's lap and he held her thigh with his hand

Close: David wrapped a protective arm over his son Brooklyn's shoulder for the snap

Close: David wrapped a protective arm over his son Brooklyn's shoulder for the snap

The couple made their first outing after Rebecca spoke exclusively to The Mail On Sunday about her alleged romance with David.

The family no doubt had plenty to talk about days after David's former PA Rebecca made waves when she spoke out about the apparent affair.

Victoria and David have been married since 1999 - but it is almost 20 years since his former aide detonated a media frenzy when she went public with her relationship.

It didn't draw much of a response from Beckham at the time. So not for a second did she think he would address the subject – albeit obliquely – after so long in his BECKHAM documentary.

In BECKHAM, Victoria spoke for the first time of the pain she suffered in the aftermath of the claims about her husband David's alleged affair with Rebecca.

Almost 20 years after it was claimed he and the personal assistant had become close while he was playing in Spain for Real Madrid, Victoria revealed the months afterwards were the 'hardest' of her life and that she no longer felt like the couple 'had each other'.

Meanwhile, David admitted he still doesn't know how they got through the 2003 crisis but he and his former Spice Girl wife knew they had to 'fight for their family', and said they felt like they were 'drowning' when their high-profile marriage was in the headlines for months.

On the back of the revelations in the bombshell documentary, Rebecca shared exclusively which David stories are true.

She seesawed between irritation and annoyance when she watched the documentary on Netflix, recalling the aftermath of their dallianca. It is what he did not say that frustrates her, she said.

'It's all, "poor me". He needs to take responsibility,' Loos said. 'He can say whatever he likes of course and I understand he has an image to preserve, but he is portraying himself as the victim and he's making me look like a liar, like I've made up these stories.

'He is indirectly suggesting that I'm the one who has made Victoria suffer.'

In truth, she would have rather he hadn't spoken at all about what was, for her, a life-changing episode. To her mind, it was buried.

 

El sanchismo provoca cáncer y ceguera.

El pacto de sanchez y puigdemont | Andalucía

Los últimos años de la historia trágica de España han estado dominados por lo que hemos llamado Gobierno Frankenstein: la pintoresca coalición del PSOE con los epígonos del comunismo del siglo XX, aderezados por otras lindezas ideológicas. En efecto, a esa suma amorfa de interés y posturas contrapuestas, unidas por la pasión por el poder y el gusto por la poltrona, le pusimos el nombre de la criatura creada por Mary Shelly a comienzos del XIX. La analogía tenía sentido. Sin embargo, si profundizamos un poco, tiene también sus límites. No en vano, el monstruo surgido del laboratorio del Doctor Frankenstein era el resultado del esfuerzo del científico ginebrino de crear un hombre nuevo y admirable: un moderno Prometeo. Un triunfo moral resultado de la suma de pedazos de grandes hombres. Es el abandono del creador y lo que hoy se denomina perverso contexto social, lo que tuerce la promesa de la criatura.
 
Conviene, por tanto, aunque sea superficialmente, rastrear qué referencias podemos encontrar para poner nombre a lo que se avecina para España. No nos engañemos, como diría Lovecraft, las posibilidades futuras son aún más odiosas que la realidad actual.
Y es que nos encontramos, salvo milagro, a las puertas de un nuevo Gobierno que promete dejar al anterior como una inocente excursión de parvulitos. Han caído las últimas caretas y, bajo la falacia de que los españoles han querido un Gobierno progresista, Pedro Sánchez se apresta a conseguir su investidura aupado por partidos unidos por su descarnado odio a España. Como en el 1984 de Orwell, se nos pretende imponer una Neolengua –embebida en unas Cortes convertidas en absurda torre de Babel postmoderna– y con ella vestir el santo de la amnistía a los golpistas, el lavado de cara a los herederos del terrorismo, y el colapso de los fundamentos de convivencia surgidos de la Transición. El resultado es un relato ponzoñoso, trufado de paternalismo, que nos recuerda al del señorito Iván de Los Santos Inocentes de Delibes. Como en Ricardo III, contemplamos, atónitos e inermes, la lenta degradación del sistema; la subversión de la ley bajo la suavidad de las palabras del gobernante y sus secuaces. ¿Quién es por cierto en nuestro drama el Duque de Buckingham? A Sánchez solo le falta, como al monarca del drama de Shakespeare, que –como supremo cínico– nos lo encontremos rezando junto a dos frailes –o mejor aún, junto a dos jueces del Constitucional– en la víspera misma de malvender España a Puigdemont, a Arnaldo Otegui, y a los que en su perversa ambigüedad dan legitimidad a Hamás.
 
Que el curso que estamos a punto de tomar conduce a un descalabro político parece evidente. Pero es que hay algo en el presidente que recuerda al alcalde de Tiburón: pese a la amenaza palpable del escualo, él prefiere mantener las playas abiertas. A los tiburones en definitiva como mejor se les responde es con política. Y siempre hay espacio para la conmiseración tras promover el caos: «Mis hijos también estaban en la playa». También hay en Sánchez un poso del Lord Henry Wotton de El Retrato de Dorian Grey: la finura en las formas y un discurso aparentemente irreprochable que esconde una total carencia de escrúpulos. El alcalde sintetiza la sugestiva atracción que para algunos parece que tiene la ordinariez intelectual… Wotton, la perturbadora sofisticación que siempre acredita el nihilismo. Ambos son ingredientes nefastos para una democracia digna de tal nombre. Sánchez, como Alfredo Berlinghieri –soberbiamente interpretado por Robert De Niro en el Novecento de Bertolucci– es en definitiva un frívolo carente de brújula moral. Pero no lo olvidemos, también un triunfador de fino instinto político, que incluso en el momento de la aparente derrota –la noche del 23 de junio– se aferró a los guiños del destino y aún pudo cerrar la función con aquello de Il Padrone non e morto.
 
España es en definitiva la nave Nostromo y el Alien de Scott está muy confortable al mando. El secretario general del PSOE encaja a la perfección con la descripción que nos da el androide Ash del xenomorfo (el octavo pasajero no deseado) en uno de los momentos culminantes de la película: un superviviente al que no afecta la conciencia, los remordimientos ni las fantasías de moralidad. Puro Manual de Supervivencia. Vamos por lo tanto del Gobierno Frankenstein al Gobierno xenomorfo. El nombre quizás no arraigue, pero temo que queden sus obras. Una España cada vez menos patria de ciudadanos libres y iguales, preñada de odios, rencor y fanatismos. Como en Momo de Michael Ende, una tierra depredada por hombres grises, vapeadores compulsivos de nuestros mejores empeños, coevos de una segunda transición que viviremos como oscura involución en todos los órdenes. En ese páramo, en nuestra Caída de la Casa Usher, corremos el peligro de acabar como Newland Archer en La Edad de la Inocencia. Como él –dentro de muchos años– quizás volvamos hastiados la vista a atrás, y añoremos, fugaz, la imagen borrosa de una felicidad perdida. Pero nosotros no tendremos ni siquiera el consuelo, al contrario que el personaje creado por Edith Wharton, de haber hecho lo correcto en el camino. España, en el mejor de los casos, será entonces un esperpento. Pero no nos reiremos.

 

Sólo perdió Argentina. El populismo barato de Milei, no pudo con la corrupción del Peronismo.


Sergio Massa tuvo un doble triunfo en las elecciones generales. Salió primero, contra casi todos los pronósticos. Y, lo más importante, corroboró su hipótesis maestra: la irrupción de Javier Milei tenía como destino principal dividir el frente opositor. Es decir, cumplir el rol que él mismo, Massa, desempeñó entre 2013 y 2017 frente al kirchnerismo y que fue determinante de la llegada de Mauricio Macri al poder. Olvidar esta configuración electoral haría perder de vista un mensaje importante de las urnas: el peronismo tuvo una muy mala performance. Unificado detrás de un solo candidato, anoche no alcanzaba al 37% de los votos, que es lo que había obtenido Daniel Scioli en 2015, cuando encabezó sólo a la fracción oficialista. Es verdad que el ministro de Economía sumó más de 3 millones de votos a los que su coalición cosechó en las primarias de agosto. Fue quién más se benefició con el incremento de participación, que fue del 70 al 78%. Milei agregó 700.000. Juntos por el Cambio, con Patricia Bullrich, perdió 200.000. Pero Milei y Bullrich sumaron muchos más votos que los que había obtenido Macri en la primera vuelta de 2019. Entre la candidatura de Alberto Fernández en 2019 y la de Massa, ayer, el peronismo perdió más de 3,5 millones de votos. Salvo un sondeo de su cuñado Sebastián Galmarini, y otro de Raúl Timerman y Shila Vilker, ningun pronóstico había asignado a Massa el primer lugar en la elección. El resultado de Massa es más meritorio, entonces, cuando se lo compara con la penuria de Unión por la Patria.

Detectar esta fragilidad permite pensar mejor lo que vendrá. En medio de un mar de incertidumbre, ayer quedó establecida una certeza: el núcleo de la plataforma social sobre la que se asentará el próximo gobierno, cualquiera sea el ganador del segundo turno, será bastante reducido. Massa consiguió menos del 37% de los votos. Milei arañó los 30. Esta información es decisiva para calibrar la capacidad de la administración que se instale en la Casa Rosada el 10 de diciembre para gestionar la endiablada agenda de la economía. Entre otras cosas porque de la matemática de ayer deriva que el actual oficialismo estará a 22 bancas del quorum en Diputados. Una indigencia que se agiganta en el caso de Milei: le faltan 91 legisladores para lograr aprobar una ley. Este es el instrumental político inicial para abordar una agenda económica endemoniada.

Sergio Massa junto a Agustín Rossi, afuera del bunker de Unión por la Patria
Sergio Massa junto a Agustín Rossi, afuera del bunker de Unión por la PatriaRodrigo Nespolo -

El candidato de La Libertad Avanza está frente a un desafío relevante: ¿será capaz de reunificar el universo electoral no peronista? Es decir: ¿conseguirá neutralizar las mil tácticas a las que recurrirá Massa para atraer, aunque más no sea, a una franja de los simpatizantes de Juntos por el Cambio? Cuando se resuelva este interrogante se sabrá qué es lo que está sucediendo en la política argentina. Se podrá determinar si hay un reemplazo en la representación de los sectores medios, en general, ajenos al PJ. En otras palabras, si el candidato de La Libertad Avanza va a sintetizar a sus simpatizantes con los de Patricia Bullrich. O si, en cambio, Massa está en condiciones de avanzar sobre el centro, limitando el reinado de Milei a un sector de derecha más o menos reaccionario. Estas alternativas cobijan un misterio principal de la etapa inaugurada ayer: cual será el destino de Juntos por el Cambio.

Entre la candidatura de Alberto Fernández en 2019 y la de Massa, ayer, el peronismo perdió más de 3,5 millones de votos

Massa consiguió anoche neutralizar la cruz de un oficialismo catastrófico, en el que conviven una inflación proyectada del 200%, la consiguiente corrida cambiaria y una pobreza del 40%, que se vuelve más escandalosa cuando se la contrasta con las manualidades de “Chocolate” o las travesías mediterráneas del “Bandido”. Frente a estas circunstancias objetivas calamitosas, el ministro realizó la campaña más profesional. Contó con la colaboración de Cristina Kirchner y su capacidad, cercana a la magia, de desaparecer cuando el contexto se lo exige. También Alberto Fernández se invisibilizó, admitiendo que su administración no tiene nada que ver con el responsable del palacio de Hacienda. Sin embargo, el mayor auxilio para Massa llegó desde la oposición, que no logró exponer ante la ciudadanía una obviedad: que el candidato del oficialismo era el candidato del oficialismo.

El triunfador de ayer fue mucho más eficaz. Consiguió sembrar el miedo a un cambio depredador. También en esto lo ayudaron sus rivales. Una curiosidad insólita: una encuesta realizada la semana pasada por Pablo Semán, Nicolas Weschinger y Ulises Ferro descubrió que en el universo de simpatizantes de Milei hay un 11,6 % de votantes que, cuando se pregunta a qué candidato temen más, contestan “a Milei”. Sin embargo, el aporte de los opositores no se debió quizá tanto al terror que pudieron sembrar entre los votantes, sino a los fantasmas que comenzaron a aterrorizar a la dirigencia. Es muy posible que Milei, amenazando a la casta con una motosierra, y Bullrich, prometiendo al kirchnerismo una cárcel de alta seguridad, hayan sacado del letargo a una dirigencia peronista que, si no habilitó a su candidato a avanzar sobre el electorado ajeno, sí le permitió fidelizar al propio. Porque el milagro de Massa fue modesto: recuperar algo del voto oficialista, escondido en la gran masa de abstención de las primarias, sin llegar a las marcas de otras elecciones. Una física que se repite en las escalas inferiores. Para citar el caso más sonoro: Federico Otermín, el candidato a intendente de Lomas de Zamora, capturó ayer el 50% los votos. Diez puntos porcentuales menos que los que había conquistado su padrino Martín Insaurralde en 2019. Es cierto que el apoyo de la oposición frente al nefasto trance de “Chocolate” y el “Bandido” ha sido generosísimo. Fue más que un silencio piadoso: en el cierre de campaña de Juntos por el Cambio el candidato a gobernador Néstor Grindetti llegó a caracterizar a Martín Insaurralde como un “chivo expiatorio del kirchnerismo”.

¿Javier Milei será capaz de reunificar el universo electoral no peronista?¿Conseguirá neutralizar las mil tácticas a las que recurrirá Massa para atraer, aunque más no sea, a una franja de los simpatizantes de Juntos por el Cambio?

El sospechoso compromiso de Grindetti con Insaurralde es sólo una caricatura del muy defectuoso proselitismo de Bullrich y su fuerza. Las razones son diversas. Se puede mencionar el colapso que produjo en la candidata el haber perdido en las primarias frente a Milei, en una derrota que además de cuantitativa fue conceptual. Bullrich nunca más encontró su eje porque no puedo identificar a su verdadero rival. Levantó, además, una bandera que, aislada, sonó muy anacrónica: la de terminar con el kirchnerismo. Replegada sobre ese terreno, dejó libre el centro. Intentó tomarlo Massa. Tal vez por eso ella no retuvo todo el voto de Horacio Rodríguez Larreta. Bullrich no igualó el caudal que recogió su fuerza en las primarias. A la hora de evaluar esta aritmética hay que rescatar un dato interesante: Juan Schiaretti casi duplica las adhesiones que había conseguido en agosto. Pasó de 900.000 a 1.800.000 votos. Ese éxito, sobre todo en Córdoba, se produjo a expensas de Bullrich.

Bullrich no igualó el caudal que recogió su fuerza en las primarias
Bullrich no igualó el caudal que recogió su fuerza en las primariasFabián Marelli -

Es posible que estas razones sean, de todos modos, anecdóticas. El gran problema de Juntos por el Cambio fue que no pudo encontrar un discurso que superara la frustración de muchísimos electores frente a la malhadada salida de Macri del poder. No consiguió realizar en los últimos cuatro años una verdadera renovación. El empeño crítico más audaz, el de Horacio Rodríguez Larreta, quedó reducido a reparos metodológicos o a desafíos personales. No logró abrir una disputa conceptual. Es, tal vez, una consecuencia derivada del talento con que Macri siguió ocupando el centro de la escena, demostrando que es el político más dotado de su agrupación para la manipulación del poder.

En las próximas semanas se sabrá si, además de la derrota, Juntos por el Cambio padecerá la fractura. Es un destino que está muy condicionado por el predominio de uno u otro eje discursivo en la carrera hacia el ballottage. Massa seguirá convocando a un gobierno de unidad, en un intento de seducir a dirigentes radicales y del PRO. Personas que ya tienen con él vínculos antiguos, más o menos visibles, alimentados casi siempre por prebendas económicas. Esa transversalidad se alimenta, además, con la subordinación a importantes empresarios que cultivan amistades en las dos coaliciones enfrentadas en los últimos tres lustros. Para formularlo en otros términos: la campaña ingresa en una etapa en la que se podrá advertir que la polarización fue, para muchos protagonistas, un simulacro. Lo más importante pasa por otro plano. Massa envolverá su jugada hacia Juntos por el Cambio con un argumento general: hay que agruparse para defender la democracia del avance de un Milei que será presentado cada vez más como un personaje fascistoide. Habrá que olvidar cuanto antes que a ese personaje él lo alimentó de mil maneras. El fraseo de esa visión fue anoche “la grieta se murió y empieza otra etapa el 10 de diciembre”. Lo mismo prometía Alberto Fernández hace cuatro años.

El triunfador de ayer fue mucho más eficaz. Consiguió sembrar el miedo a un cambio depredador. También en esto lo ayudaron sus rivales

La estrategia oficialista se nutre en la experiencia de Lula da Silva frente a Jair Bolsonaro. La campaña del PT se sostuvo en la confrontación entre democracia o fascismo. Massa cuenta con dos equipos de brasileños, destacados en Buenos Aires por el propio Lula, que lo asesoran para desplegar este diseño. El principal interlocutor está en San Pablo y es el ex jefe de marketing político del presidente de Brasil, Edinho Silva. Pero el más gravitante en el comando de Unión por la Patria es Otavio Antunes, que además de aconsejar a Lula, trabajó en Bolivia para Evo Morales, y en Colombia para Gustavo Petro, quién ayer saludó el resultado diciendo que la esperanza había vencido a la barbarie.

Se trata de un aspecto muy notable de la actual encrucijada electoral. Pocas veces se advirtió una intervención semejante de factores internacionales. O de agentes ajenos a la política profesional. El propio Lula explicó a Joe Biden que en la Argentina la democracia estaba en peligro. Hablaba de Milei, el admirador de Bolsonaro y Donald Trump. Mucho antes, en una visita a la CGT, llamó a “derrotar al fascismo en América Latina” en una alianza con Gabriel Boric y con Petro. También el papa Francisco intervino en el juego concediendo una entrevista a Bernarda Llorente, la presidenta de Télam y esposa del ministro Jorge Taiana, para alertar sobre la presencia de un falso mesías. Jorge Bergoglio eligió el momento justo: cuando su condena a Milei no significaba un aval a Massa, a quien sigue sin indultar. La semana pasada Xi Jinping se sumó a esta cadena de la solidaridad. Por gestión de Alberto Fernández, destrabó el segundo tramo del swap de monedas pactado con el Banco Central para aliviar la pesadilla de Unión por la Patria con el dólar. No debería sorprender: Milei se declara enemigo de China. Y Bullrich manifestó su negativa a ingresar en el grupo Brics, que desde hace años es un club manejado por los chinos.

El discurso de Sergio Massa tras su triunfo en las elecciones generales 2023

La prédica de Massa puede tener efectos en Juntos por el Cambio. No porque vaya a conseguir adhesiones a su candidatura. Pero sí motivar censuras contra Milei. Contra el mismo Milei de quien Macri sostiene que “expresa nuestras ideas”. El lugar donde primero se manifestará este entredicho interno es la ciudad de Buenos Aires. Jorge Macri quedó al borde de ganar en primera vuelta, pero perdió 162.000 votos respecto de los que sacó Juntos por el Cambio en agosto. Quiere decir que parte de los votantes de Martín Lousteau prefirieron otra opción. El ex radical Leandro Santoro, por ejemplo, sumó 158.000 votos desde las primarias. ¿Massa intervendrá ante Santoro para que reconozca el triunfo de Macri? Sería una forma de desmovilizar al aparato del Pro que sostendría, en noviembre, la campaña de Milei.

Una curiosidad insólita: una encuesta realizada la semana pasada por Pablo Semán, Nicolas Weschinger y Ulises Ferro descubrió que en el universo de simpatizantes de Milei hay un 11,6 % de votantes que, cuando se pregunta a qué candidato temen más, contestan “a Milei”

La fisura en Juntos por el Cambio está expuesta. Sólo falta que el propio Milei la profundice, enajenándose el poco afecto que le destinan los simpatizantes radicales. Una de las demostraciones más claras de la falta de profesionalismo del candidato de La Libertad Avanza ha sido su obcecado menosprecio a la UCR, que es uno de los partidos a los que deberá seducir en su lucha contra Massa.

La fisura en Juntos por el Cambio está expuesta. Sólo falta que el propio Milei la profundice
La fisura en Juntos por el Cambio está expuesta. Sólo falta que el propio Milei la profundiceAníbal Greco

Este inconveniente de Milei conspira contra la que ahora será su estrategia principal: restablecer las coordenadas peronismo/no peronismo, dramatizadas como kirchnerismo-antikirchnerismo. Anoche prometió barajar y dar de nuevo para terminar con el oficialismo. Bullrich le correspondió diciendo que trabajará en la misma dirección. No es el único reto que espera a Milei. También tendrá que conjurar una campaña sutil, subliminal, que lanzará Unión por la Patria para generar más dudas que las que ya existen sobre su estabilidad emocional.

Massa deberá demostrar también su habilidad para insistir en una tesis que ya estuvo ensayando: la intranquilidad que sacude a la economía no debería ser atribuida a su pésima gestión, sino a la prédica de Milei. Hace 15 días, cuando el candidato de ultraderecha había recomendado no renovar plazos fijos en pesos, consiguió que una parte de la opinión pública adoptara ese diagnóstico. Fue increíble que, otra vez, Bullrich lo apoyara sumándose a la imputación contra Milei. Ahora ese reproche tal vez quede opacado por el verdadero problema: la propuesta de una dolarización, esgrimida por alguien que podría ganar el ballottage, es de por sí desestabilizante, porque acelera el repudio al peso.

¿Massa intervendrá ante Santoro para que reconozca el triunfo de Macri? Sería una forma de desmovilizar al aparato del Pro que sostendría, en noviembre, la campaña de Milei.

No hace falta consignar que se trata de un vector determinante para el próximo tramo del proceso. El consenso de los profesionales anticipa mayores turbulencias. En ese coro sobresale la voz de Domingo Cavallo, quien se ha convertido otra vez en uno de los economistas que más influyen sobre el establishment. El jueves pasado, sin ir más lejos, delante de un pequeño círculo de grandes empresarios, defendió la idea de que el país ingresa en un torbellino que obligará a alinear variables durante todo el año próximo, que será de alta inflación. Recién a finales de 2024, sostuvo, se podría pensar en un plan de estabilización. Cavallo se mostró partidario de desdoblar el mercado de cambios. Descree de la dolarización. Prefiere que se mantenga un régimen de pequeñas devaluaciones, siguiendo la inflación. Son ideas para el mediano plazo. Pero el partido del dólar, en términos electorales, se juega desde hoy. ¿Alcanzará a Massa recurrir a las “cuevas” amigas? Un acertijo para los agencieros de la red Karuna Group, rama cambiaria del Frente Renovador.

En el paisaje que quedó planteado ayer hay que registrar un fenómeno con gran potencial para el futuro. En la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof agregó 1.338.632 votos a los que había sacado en las primarias, alcanzando el 44,89% de los votos. Quedó empatado con Massa en el distrito más importante del país. Allí La Cámpora, liderada por Máximo Kirchner, ganó12 comunas. Quiere decir que el oficialismo mantuvo su fortaleza en su principal base territorial. Kicillof no tiene reelección. Por eso 2027 es una fecha significativa para él. Un detalle que Massa ha registrado. En Buenos Aires está el poder de Cristina Kirchner. Seguirá siendo el árbitro. Es ella la que decidirá si la confrontación que ha dominado la vida nacional en los últimos 20 años ha quedado cancelada. Su homogénea minoría puede ser crucial en un mapa político que, se confirmó anoche, debe luchar contra una peligrosa fragmentación.