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Ministros contra jueces. Procesada "la catedrática Begoña", su marido, Jefe de La Moncloa embiste a sus pitbull contra los jueces.

 

Un juez, tres ministros y una emperatriz china
La ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, el ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, y el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente | Europa Press

A Begoña Gómez la ha pillado el auto del juez Peinado por los palacios chinos, que uno ve ahora más cerca que nunca del palacio filipino que se montó la presidenta en la Moncloa. Allí, en esa Moncloa entre fortaleza y pagoda, recibía ella a padrinos, mecenas, socios o víctimas, uno se imagina que un poco a lo Imelda Marcos, con armadas de zapatos, a lo reina Amidala, con sombrillas o cojines en la cabeza, a lo abeja reina y a lo araña de lámpara de araña. A mí me parece lógico que Begoña Gómez, que va de reina en China, o sea sin separar la alcoba del Estado y la seda diplomática de la seda íntima, fuera aún más reina en su propia casa y recibiera con juego de té versallesco, chambelán de baraja, pinacoteca sobrecogedora y presencias poderosas y acojonantes a esos patrocinadores de sus negocios o de sus ínfulas. De hecho, así fue. Todo lo de los Sánchez es lógico en realidad, del Peugeot a coronarse uno a otro sobre el colchón. Es lógico hasta lo que parece una contradicción: que salgan los ministros en columna de a tres contra Peinado, con Óscar Puente como el recluta Patoso, a la vez que confían en que todo va a quedar en nada. ¿Por qué atizar a Peinado en vez de esperar a que la Audiencia de Madrid lo tumbe todo? Pues porque no se trata de confiar sino de presionar o acojonar, como bajo los cipreses, las presencias y las arañas de la Moncloa.

Ha sido el propio Sánchez, desde su China de cajita de música (Sánchez está en China como haciéndole el baile con tutú, hula hoop o falda de hierba al totalitarismo más poderoso del planeta); ha sido Sánchez, decía, el que ha pedido que “la Justicia haga justicia” y ha augurado, no como esperanza sino como certeza, “que el tiempo pondrá todo y a todos en su sitio”. El propio Sánchez, con bronceado rojo de banderas rojas, con aplomo de cuello Mao, educadísimo en China, como los reeducados de allí, nos ha dejado claro que ya sólo es cuestión de que la Justicia, como la señorita ciega o cegata que es, vaya por su camino más o menos derecho o torcido pero inevitable, y de que el tiempo vaya vertiendo su sustancia física o metafísica a la velocidad imparable de un segundo por segundo. Se supone, pues, que el asunto ya no necesita ni ministros ni tertulianos, ni escándalos ni improperios, ni la conspiración ni la venganza, ni el desahogo con Peinado ni con nadie más. Por supuesto, no ha sido así, porque ni las certezas ni la tranquilidad de Sánchez son tales.

Los ministros, en formación de tridente o algo así, en paracaídas, en tirolina o en avispero, un poco como los ángeles aerotransportados o los marines alados del póster de Trump, han salido contra Peinado, contra el auto de Peinado, contra el peinado de Peinado, contra la mala literatura de mosquetero de Peinado, que ha sacado nada menos que a Fernando VII, el rey felón y pollón (yo me hubiera quedado mejor en las tardes del palacio del Pardo, con Franco haciendo como bordadito con la señora, con las sentencias de muerte, con el café con leche y con los negocios de la Telefónica, algo más familiar y más cercano). Empezó Bolaños, que es como un monaguillo de un cura de Agustín González que tiene Sánchez, y no es la primera vez que ve el Demonio en el mundo, en el baile, en la heterodoxia o simplemente en la razón. No es un ministro de Justicia sino un ajusticiador de jueces, un alguacilillo de togas que hace caza de juez con estaca, como la caza del vampiro. Elma Saiz, que parece haber heredado de Isabel Rodríguez esa capacidad para tapar lo macabro con inocencia maliciosa de novicia, hacía más bien comentario de texto (lo de Fernando VII es como la coma o la tilde voladas con las que refutan los trolls de las redes). Y Óscar Puente, claro, que se sintió de nuevo llamado a la gloria y a la embestida, con su cosa de ariete caprino del Gobierno.

La Justicia no sólo rodea a su señora, reina de LinkedIn, sino a su familia, a su partido, a sus cloacas y a su concesionario de Peugeot

Óscar Puente, aburrido de nuestros trenes o sus trenes (supongo que hay poco que hacer cuando las desgracias simplemente ocurren, cuando los raíles simplemente se rompen y cuando los trenes simplemente llegan tarde); Óscar Puente, aburrido o desaprovechado últimamente, al menos hasta que lo llamen a él también a juicio, se sintió llamado, ya digo, a esa gloria entre mozo espontáneo y Ally McBeal, y quiso dejar su opinión de jurista, o sea de abogado de su pueblo, con gran revolera de toga. La verdad es que no fue ni original ni elocuente ni lógico, aunque tampoco lo esperábamos. Dijo que no puede haber “ni espacios de impunidad” ni “persecución”, que es una obviedad que no nos permite elegir, sin más, como hizo él, el caso de la persecución. O sea, citó los dos extremos malos olvidando la opción deseable, la buena, la investigación judicial legítima y proporcionada. Luego, se sintió desconcertado porque no veía “lucro” en lo de Begoña (decían lo mismo de Chaves o Griñán). Como si no fuera suficiente para los emperadores de la Moncloa, o de la China, el postureo, el ego, el andar por fálcones y cumbres, por palacios y palcos, por cátedras levemente salmantinas y oenegés levemente africanas igual que por cócteles de embajada, arrastrando la cola de pavo real.

Ha salido todo el Gobierno a defender a Begoña, como la Fiscalía, como la prensa del Movimiento, por si alguien dudaba que a los amantes de la China se les pueda haber ocurrido algo, alguna vez, que tenga que ver con el trato de favor, con el abuso de poder, con el manoseo de las instituciones, de los recursos públicos y hasta de la vajilla de la Moncloa. En realidad este ataque a Peinado no tiene sentido, porque si es él el juez corrupto, a sueldo o bajo el ala membranosa de la derecha-ultraderecha, ya su misión y su poder han terminado, y lo que queda ya sólo será reparación y liberación. No sé de qué sirve centrarse en su auto loco como de los autos locos, en su inquina y en su literatura. Lo que ocurre, claro, es que Sánchez no sólo no confía en la Justicia, sino que la teme. La Justicia no sólo rodea a su señora, reina de LinkedIn, de Manchuria y de Mongolia, sino a su familia, a su partido, a sus cloacas y a su concesionario de Peugeot.

Lo de los Sánchez es tan lógico que la conspiración es mucho más improbable y loca que no que todo sea, simplemente, lo que parece. Entre la persecución y la impunidad, está la investigación judicial legítima y proporcionada. Claro que eso es lo verdaderamente temible para ellos. Por eso salen los ministros y los esbirros, no contra Peinado, que ya no pinta nada, sino contra los que vengan después, que ya saben lo que les puede caer. Es lo que se llama un farol de poder, abrumar con los escenarios, con los cargos, con los entorchados. Eso es justo lo que hacía Begoña y lo que hace el propio Sánchez bajo los hormigueros de Miró, la gloria de nata y la platería de fraude de la Moncloa.

El Juez Peinado destroza al corrupto Gobierno socialista. ¡ARRIBA PEINADO¡

 El juez Peinado imputa a la asesora de Moncloa que asiste a Begoña Gómez -  Confilegal

Debe resultar durísimo seguir haciendo tu trabajo cuando te está acosando el Gobierno de la nación con toda su fuerza, desprecio y colmillo

El mando del Gobierno sobre las cosas de comer ha perdido fuelle, debido al atolondrado modelo de transferencias a las comunidades, exacerbado por la debilidad de Sánchez. Pero aun así, el Ejecutivo conserva un poder enorme. Por eso la crítica al Gobierno, aunque sea justa y bien razonada, conlleva el riesgo de incomodarlo y de acabar pagándolo de algún modo. Y más siendo el rencor uno de los principales rasgos psicológicos de Tiberio (y que el emperador romano, que era un excelente gestor, me perdone la comparación).

En muchos estamentos de la vida española impera un miedo palpable a molestar a Mi Persona y convertirte así en blanco de su gatillo fácil. De ahí que los empresarios se hayan ganado ya el apodo de Los Héroes del Silencio, o que casi todos los tertulianos de supuesta derecha que transitan por los platós del régimen hablen como si fuesen afables comentaristas de centro-izquierda (no vaya a ser que no me sigan llamando y pierda unas pesetillas).

Sentir el aliento a lo Darth Vader del providencial Gobierno de «la coalición progresista» resoplando sobre tu nuca resulta angustioso. Hay que acumular bastante valor para soportarlo. Pero por fortuna quedan españoles que lo tienen, que siguen haciendo su trabajo sin dejarse intimidar por la máquina de amedrentar de la Moncloa.

No conozco de nada ni he visto jamás a Juan Carlos Peinado, que tiene 70 tacos, lleva desde los 40 años ejerciendo como juez y es el actual titular del juzgado de instrucción 41 de Madrid. En las imágenes se ve a un señor de cara adusta, seca. Cuentan que no admite compadreos con los periodistas y que en el juzgado se muestra serio y distante para preservar su autoridad. Fuera del ámbito profesional dicen que es un señor cordial.

Peinado no es una estrella de la judicatura, ni va de influencer de la toga que posa para las cámaras. Le quedan solo dos años en activo y antes de llegar a Madrid se pateó numerosos destinos menores. Ejerció como secretario municipal en algunos ayuntamientos y como juez estuvo destinado en Arenas de San Pedro (Ávila), Talavera y Getafe, hasta que por fin en 2016 logró un destino en Madrid. Sus intentos de entrar como vocal independiente en el Consejo del Poder Judicial no fructificaron. Tampoco cuando llamó a la puerta de la Audiencia Nacional. Pero en la recta final de su carrera se ha encontrado con el caso de su vida (las maniobras de Begoña Gómez en la Complutense), que es también el desafío de su vida.

Le han hecho perrerías de todo tipo. Sánchez lanzó a la Abogacía del Estado a querellarse contra él, utilizando así los resortes públicos para intentar salvar a su mujer de sus líos particulares (jugada que no le salió bien, porque el Tribunal Superior de Madrid estuvo en su sitio, haciendo justicia, como siempre con el erudito Celso Rodríguez al frente).

Los ministros han emprendido una competición servil ante su jefe por ver quién le zumba más a Peinado. Han desacreditado su trabajo, lo han acusado de actuar de manera tendenciosa por un móvil político y han llegado a insultarlo.

Bolaños, ministro de Justicia y encargado de amedrentar a los jueces, lo engloba en una supuesta «jauría ultraderechista» y califica su instrucción de «cacería política despiadada». «No sabe de lo que acusa, porque no hay nada de lo que acusar», ha llegado a decir, lo que equivale a tachar al juez de prevaricador.

El inefable Brutus, también conocido como Óscar Puente, ha calificado su actuación de «burda y miserable». Su tocayo Óscar López ha subido la apuesta por ver quién pelotea más al Líder Supremo y ha llamado al juez directamente «prevaricador» y «mentiroso». Por supuesto, el propio Sánchez también lo ha acosado con sucesivas declaraciones despectivas y amenazantes.

La presión se completa con equipos de la «televisión de todos» haciendo guardia ante su domicilio. Todo este acoso resulta difícil de sobrellevar y lógicamente debe pesar en el estado de ánimo de Peinado y en el de su familia, que me consta que lo está pasando muy mal.

Pero el juez aguanta el tirón. Está mostrando mucho temple ante el fortísimo envite del gran Leviatán. O mejor dicho: está manteniendo su profesionalidad frente a una persecución del Ejecutivo propia de un régimen bananero. Por eso cuando este martes dio el paso de imputar también a la funcionaria de la Moncloa que ayudaba a Begoña Gómez en sus chanchullos particulares, daban ganas de abrir una botella de espumoso caro y marcarse un brindis de «¡Viva Peinado!» a su salud. O de encargar unas camisetas con ese lema.

Aguante, Peinado, porque su libertad es la de todos nosotros, como prueba el hecho de que alguno no puede con ella.

Aldama asegura que Begoña Gómez, la mujer de Zapatero y la ministra MJesús Montero tienen cuentas en paraisos fiscales con más de millones de dólares.

Montaje

Aldama asegura que un empresario le ha enseñado pantallazos de las cuentas en el extranjero de miembros del Gobierno

El empresario Víctor de Aldama no se ha escondido y ha verbalizado este martes en una entrevista que su objetivo es "sacar del Gobierno" al presidente Pedro Sánchez "porque es un sinvergüenza". El comisionista ha asegurado que existe una denuncia en la Fiscalía desde el 13 de enero sobre que Begoña Gómez, la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, y la esposa de José Luis Rodríguez Zapatero, Sonsoles Espinosa, tienen cuentas en el extranjero. Fuentes de la Fiscalía Anticorrupción han expresado que la denuncia tiene "credibilidad cero" y que está abocada al archivo.

En la Fiscalía Anticorrupción reconocen que el documento ha tenido entrada, pero lo comparan con las denuncias que interponía el exjuez Fernando Presencia, que señalaba a magistrados del Tribunal Supremo y políticos sin ningún tipo de pruebas. No creen que tenga ninguna credibilidad para investigar.

Sobre el resto de asuntos que asedian a Aldama en los tribunales, este ha especificado que todavía tiene que hablar ante el juez sobre Air Europa y su relación con la propia Gómez, así como con el ex-CEO de la compañía aérea Javier Hidalgo. Un asunto que, de momento, no ha tocado en sus declaraciones, pero que la Guardia Civil sí ha investigado en los distintos informes que están en el sumario del 'caso Koldo'.

Aldama sigue insistiendo en que hubo pagos a distintos miembros del Gobierno, y expresa que está "esperando a que nos den acceso [al móvil] para demostrar el resto de cosas que he dicho como conversaciones". Como por ejemplo, la que tuvo con el jefe de gabinete de la minsitra Montero, Carlos Moreno, a quien reitera que le entregó 25.000 euros. Según él, Montero quiso modificar la estructura de una entrevista que dio a la prensa eliminando algunos asuntos que había dicho sobre Moreno. "¿Eso cómo se llama, tráfico de influencias hacia la periodista?", alegó.

Se reitera igualmente en los pagos al ex ministro de Transportes José Luis Ábalos en efectivo en su vivienda. "Yo no sé qué más tenemos que presentar. Obviamente no van a admitir nada, pero he dado detalles. Puedo dar detalles de cuánto se ha llevado. Si yo no he estado en su casa, por qué puedo dar detalles de cómo era la casa", se ha preguntado.

También ha resaltado que el ministro Ángel Víctor Torres miente y que se ha comprobado con los pantallazos que han salido de las conversaciones que mantuvo con Koldo García exigiéndole el pago de mascarillas. "Él se involucra y se involucra mucho", ha reflejado.

No tiene conocimiento de que se llevaran maletas de dinero a Ferraz, pero sí ha dejado un recado al Gobierno: "Si a mí me pasa algo, que una célula yihadista se adjudique el atentado a mí persona, el señor Sánchez y el señor Marlaska serán cómplices de asesinato. Porque han sido ellos quienes han filtrado esto [su colaboración con la Guardia Civil] a este medio".

Si el Senado con mayoría absoluta del PP pide un informe de Begoña y David Azagra al CGPJ, los "sienta" este mismo año en el banquillo de "los acusados"

El PSOE se ha equivocado de estrategia en el caso de Begoña Gómez y David Sánchez.David Sánchez Pérez-Castejón: La jueza acorrala al hermano de Pedro Sánchez  y el PP apunta a su “incremento de patrimonio”

Begoña Gómez, en la Asamblea de Madrid | EUROPA PRESS

De momento, los populares han decidido no dar más pasos en torno a la proposición de ley socialista destinada, entre otros aspectos de calado, a eliminar en la práctica la acusación popular en los procesos penales, lo que supondría el archivo de los casos que se siguen contra Begoña Gómez y David Sánchez y, sin duda, aliviaría la situación de Carles Puigdemont. La propuesta ha sido recibida con críticas por parte de los socios de Pedro Sánchez, que no ven con buenos ojos derogar de facto un mecanismo de acusación recogido en la Constitución y que impediría, por ejemplo, que las Comunidades autónomas se personaran en los casos de violencia de género.

Rechazo de los socios

Sumar, por boca de su portavoz y ministro de Cultura, Ernest Urtasun, considera la acción popular "un instrumento fundamental del Estado" y Podemos, que cree que la propuesta se queda corta por no incluir, por ejemplo, la derogación del delito de injurias contra la Corona y las altas instituciones del Estado, también ha alertado respecto a la acción popular en casos como el antes citado de violencia machista. PNV critica el carácter retroactivo de la misma, dado que afectaría a las causas en curso, y Junts hasta anunció una enmienda a la totalidad. Por ello los populares se muestran cautos, partidarios de "no adelantar acontecimientos", afirman fuentes de Génova.

Pedro y Begoña en el 41º Congreso del PSOE. Concluye con el nombramiento de más de 100 altos cargos y propagando su "exclavitud" por España.

Sánchez se proclama "más fuerte que nunca" y llama al PSOE a un combate  "histórico"

 
Pedro Sánchez y su esposa, Begoña Gómez, durante la clausura del 41º Congreso del PSOE. | Joaquín Corchero / Europa Press

La rehabilitación de Manuel Chaves y José Antonio Griñán (ex presidentes de la Junta de Andalucía, condenados por el Supremo por los ERE y exonerados parcialmente de culpa por el Constitucional) era toda una declaración de intenciones sobre el significado del 41º Congreso del PSOE.

La nueva Ejecutiva socialista no es más que la continuación de la que ya había, porque era difícil superar en fidelidad al líder a los que ya formaban parte del órgano de dirección de partido. Un añadido a reseñar: la incorporación de la delegada del Gobierno en la Comunidad Valenciana, Pilar Bernabé, tan responsable como Mazón de no haber instado a declarar la emergencia nacional el día 29 de octubre, lo que hubiera evitado algunas víctimas y aliviado la sensación de abandono en el que se encontraron los cientos de miles de ciudadanos afectados por la DANA. Otro gesto, coherente con el aplauso cerrado a Chaves y Griñan, que refleja la esencia del Partido Socialista bajo el mandato de Pedro Sánchez.

En la cúpula se mantienen María Jesús Montero (a cuyo jefe de gabinete Víctor de Aldama ha declarado que le pagó 25.000 euros), y Santos Cerdán (a quien el comisionista afirma haberle dado 15.000 euros). Ellos han sido los puntales de la legislatura que se inició tras las elecciones del 23-J de 2023. Ella, negociando cesiones fiscales con los independentistas; él, viajando a Bruselas para cerrar el apoyo de Carles Puigdemont, a cambio de la amnistía, a la investidura de Sánchez. Con ese bagaje, ¡cómo no iban a estar en el núcleo duro del presidente y secretario general del partido!

Hasta Esther Peña –es difícil encontrar un perfil más sectario y menos convincente– sigue como portavoz.

No hubo ni una sola mención a los casos de corrupción que investiga la Justicia, pero el secretario general tuvo el respaldo del 90% de los delegados

Al margen de los nombres, que siempre suele ser lo más importante de este tipo de eventos, la ponencia política tampoco pasará la historia. Con reseñar que el modelo de financiación aprobado contenta tanto a Salvador Illa como a García Page está todo dicho. ¿Para esto hacía falta un Congreso?

Luego quedan, claro, los mensajes, los canutazos. Y ahí es donde el PSOE se revuelve contra todo lo que queda fuera de su ámbito de influencia. El fango, el fango que va desde el PP a Vox, desde los digitales (sin distinción), a los jueces. Tendrían que medir un poco más su victimismo, porque cada vez les queda menos gente que meter en el saco de los bulos y las mentiras. Desde que llegó Sánchez al poder hay que ver lo que ha aumentado el número de mentirosos en nuestro país. Ahí estuvo bien el presidente de Castilla La Mancha, que reclamó "menos victimismo y más autocrítica". Ja.

El nombre de Juan Lobato sólo estuvo en labios de los periodistas. Tan sólo García Page se refirió a él con aprecio. Para la mayoría, era esa persona de la que usted me habla, alguien a quien borrar de la memoria. Mientras, Oscar López ya ejercía de candidato a liderar el PSOE de Madrid y la jefa de su Gabinete, cuando él era jefe de Gabinete del presidente, Pilar Sánchez Acera, se paseaba por entre los delegados del Congreso huyendo de preguntas incómodas. Ni siquiera dio razón de por qué había dimitido de su cargo de consejera de Paradores Nacionales justo el día en el que Lobato declaró en el Supremo. Será casualidad.

Sánchez, como era de esperar, salió elegido con un apoyo del 90%. A la búlgara. Este es el partido que ha construido, un partido en el que, ni siquiera en las peores circunstancias, se levanta la voz, se escucha la crítica.

Concluyó el secretario general el cónclave sevillano con un discurso eufórico, en el que apeló a los militantes a ganar en 2027 (en un lapsus dijo que el partido ya ganó las generales en 2023), aunque las últimas encuestas muestran a un PSOE alicaído, que no supera los 110 escaños, mientras que la suma de PP y Vox alcanza los 190. Menos el CIS, es natural.

Situó Sánchez como principal reto para los próximos años combatir a la extrema derecha (Vox) y a la "derecha rehén" (PP), a las que atribuyó todo tipo de males y acusó de querer echar abajo todas las conquistas sociales que han llevado adelante los socialdemócratas en las últimas décadas.

No dijo ni una sola palabra sobre los casos que investiga la Justicia y que han llevado a la imputación de su esposa, Begoña Gómez, o de su hermano, David; y también eludió referirse a la imputación del fiscal general del Estado. ¿Quién se acuerda ya de José Luis Ábalos, de su asistente Koldo García o del conseguidor Víctor de Aldama, comisionista que ha puesto en vilo al Gobierno y cuyo nombre sobrevoló el congreso como la amenaza de una feroz tormenta que no ha hecho más que empezar a desatarse?

Este 41º Congreso del PSOE no será recordado por su aportación ideológica, ni siquiera por las medidas que se acordaron (la promesa de esa Empresa Nacional de la Vivienda ya veremos en qué queda), sino por haber reafirmado con un apoyo casi unánime la dirección de un secretario general que lo ha rendido todo a la conquista del poder. En esto sí tuvo razón ayer Núñez Feijóo: "Los que le apoyan con sus votos, se han convertido en sus cómplices".

 

 

 

Begoña Gómez admite que "utilizó" una asesora de Moncloa y de la fiscalía general, cuya copia de los e-mails entregó al juez.

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Begoña Gómez se autoinculpa.

Begoña Gómez, esposa del presidente del gobierno Pedro Sánchez, comparece en la primera sesión de la comisión de investigación impulsada por el PP
Begoña Gómez, esposa del presidente del gobierno Pedro Sánchez, comparece en la primera sesión de la comisión de investigación impulsada por el PP en la Asamblea de Madrid. | EFE

El abogado de Begoña Gómez ha pedido al juez Juan Carlos Peinado que incluya en la causa unos correos electrónicos que demuestran que si la mujer del presidente del Gobierno firmó el Pliego de Prescripciones Técnicas del software que se desarrolló para el máster que dirigía en la Universidad Complutense de Madrid (UCM) fue porque la propia institución se lo indicó "expresamente" en ellos.

En los correos, a los que ha tenido acceso El Independiente, figura como destinataria María Cristina Álvarez Rodríguez, asesora de Moncloa por aquel entonces, hecho que probaría que Gómez utilizó a una persona que trabajaba en el palacio presidencial para realizar gestiones privadas. En uno de ellos, Mª Jesús Morillo y Mercedes Vaquero, de la Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación (OTRI) de la UCM, se dirigen directamente a ella para realizar una gestión: "Estimada Cristina: perdona, que me ha hecho un renuncio el ordenador. El contrato de cesión de derechos válido es este que se acompaña ahora".


La defensa pide al magistrado que llame a declarar en calidad de testigo a la persona que firma los correos, María Jose Sánchez Rosales, de la Gerencia de la Escuela de Gobierno de la UCM, y a María Elvira Gutiérrez-Vierna, interventora de la universidad, para que ratifique lo que dijo el otro día en la Asamblea de Madrid: que la firma se realizó de acuerdo a las normas de la Complutense.

Gómez también aporta correos que, según su abogado, ponen de manifiesto que el registro del dominio de la página web del máster, que no de la propiedad intelectual, fue realizado siguiendo las instrucciones de la propia Universidad Complutense. En este punto, pide que declaren dos miembros de la OTRI

Begoña, una paloma sin alas; Pilar Alegría, un buitre carroñero sin patas ni pico.

 

Begoña y Pilar Alegría sin plumas (y Sánchez sin fachosfera)

La ministra Portavoz y de Educación y Deporte, Pilar Alegría, a su llegada a una sesión de control al Gobierno en el Senado
La ministra Portavoz y de Educación y Deporte, Pilar Alegría, a su llegada a una sesión de control al Gobierno en el Senado |

Begoña Gómez, sin cátedra y sin máster, parece ya una paloma sin alas, víctima de la crueldad, de la naturaleza o de un mal pintor de palomas (esa paloma cubista que es sólo un huevo). También parecía un poco sin alas, como sin papeles, Pilar Alegría, la siempre irónica portavoz de este gobierno de los sustos, las penurias y los ayes, cuando se quedó sin fachosfera. Sí, Alegría se quedó sin fachosfera como sin pie, o la fachosfera se le había llenado como se llena una azotea de pájaros, y veíamos a la ministra caer a plomo en el vacío de la rueda de prensa como un canario infartado. Digo que se quedó sin fachosfera porque de repente todo lo que podía hacer Alegría era leer al revés la decisión de la Audiencia de Madrid, así con los ojos hechos canicas. O sea, donde la Audiencia descartaba lo de la “investigación prospectiva” y avalaba al juez Peinado para seguir con la investigación por la cátedra y por los contratos de Barrabés, dejando fuera sólo lo de Globalia mientras no aparezcan nuevos indicios, Alegría había visto que a Begoña le daban la razón y que el caso estaba cerca del archivo. Por supuesto, no es Alegría la que está sin pie, sin plumas y sin papeles, sino Sánchez.

Begoña Gómez, empresaria y pichona de éxito, se va desangrando pluma a pluma, como esas divas que van destruyéndose pestaña a pestaña y hundiéndose fular a fular. La cátedra, esa cátedra como de dómine Cabra que dirigía ella sin saber nadie cómo ni por qué, si por milagro, accidente o humorada, voló de los paraninfos a los juzgados (ya con aval de la Audiencia de Madrid). Ahora, el máster que le quedaba, el máster que ella presentaba el otro día en lo que parecía un pregón de Leticia Sabater, también vuela. Resulta que no tenía apenas alumnos, o que ella ya no tiene credibilidad, como no tiene plumaje ni vuelo. Pero es que a su marido le va pasando lo mismo, de ahí que parezca cada vez más un ángel con tiña. Y de ahí que la pobre Pilar Alegría saliera ante las cámaras como un pollo pelado de supermercado, pura piel de gallina y pura sospecha de plástico.


Quedarse sin fachosfera es peor que quedarse sin cátedras, sin máster y sin alas de pichona o de alegoría. Begoña, que parece frágil y embolsada ante los atriles como una niña de comunión, y aún parece más frágil camino del banquillo, ha trasladado ya su fragilidad a Sánchez y al sotanillo de la Moncloa, que ahora parece un barco a pique con las luces temblonas. Eso se ha manifestado finalmente en Pilar Alegría, a la que han llevado a una especie de estado cataléptico más de ausencia que de negación. En la Moncloa se han quedado sin fachosfera, o la han suspendido, o al menos han medido y recontado dentro de esa gran pajarera de jueces fachas y ganchudos y han decidido que no es posible, creíble o saludable meter además a toda esa sala de la Audiencia de Madrid, que todo el poder judicial no puede ser un circo de loros. O quizá se han dado cuenta de que, simplemente, nadie se tragó nunca ni los desmayitos de Sánchez ni la gran conspiración. Pero de momento tampoco han ideado nada mejor, así que han dejado a Pilar Alegría ahí, entre la mentira y la ortodoxia, haciendo equilibrios ridículos como un loro en bicicleta.

Pilar Alegría, con ojos y cuello de paloma picoteante (aún más que Begoña), hablaba de “investigación prospectiva” cuando la Audiencia precisamente se entretiene en explicar por qué lo de Peinado no lo es (si lo fuera, no podría seguir); y decía que acotaba “al mínimo” el ámbito de actuación del juez, cuando sólo ha sacado Globalia, y eso si no aparecen nuevos indicios; y se inventó “que la audiencia valida los informes de la UCO (…) y de la Fiscalía (…) que han dicho desde el primer momento que no hay ninguna irregularidad”, cosa que no significa nada, que ni la Audiencia tiene que validar nada de eso, ni faltan indicios según la propia Audiencia. La feliz conclusión de Alegría es que “se aproxima el archivo de esta causa”, justo cuando quienes tenían la potestad de archivarla han decidido lo contrario, que debe continuar. Y remató la ministra zureante recordando que toda esta “no causa” (que sigue adelante) empezó por una “denuncia de la ultraderecha hecha de recortes”, que fue como volver, después de la incomodidad casi física de la mentira y del bochorno, a la tranquilidad y el confort del peluche de la derechona.

La fachosfera ya no es la mejor explicación para todo, y de nuevo la limpia mentira ya les parece más atractiva y más creíble que la vistosa fantasía de una conspiración que ya iba a llegar hasta a Bárbara Rey

Algo se ha roto en la fachosfera, pequeña pero definitivamente, como un huesecillo de pájaro. La fachosfera ya no es la mejor explicación para todo, o al menos no para lo de Begoña, y de nuevo la limpia mentira, la simple negación de la evidente realidad poniendo cara de recepcionista, como esto de Alegría, ya les parece más atractiva, más rentable y más creíble que la vistosa fantasía de una conspiración que ya iba a llegar hasta a Bárbara Rey (las conversaciones que han sacado con don Juan Carlos parecen de los Roper, pero si sale Franco seguro que Sánchez sabe aprovecharlo). Nadie se tragó ese cólico de amor y riñón de Sánchez, ni la oscura conspiración mundial que ya alcanzaba como a los egipcios, sin duda porque en el caso de Begoña seguramente lo que parece, y lo parece bastante, es lo que es, o al menos se acerca mucho. Y lo siguiente que se inventen para taparlo sólo podrá ser más increíble y más ridículo.

Puedes insultar y escupir al Rey, destrozar una imagen de Jesucristo, pero ¡ojo con lo que digas sobre la mujer de Pedro Sánchez!

A los ministros de Sumar les falta Scooby-Doo

El Gobierno quiere regenerar una democracia que, según el propio Gobierno, está entre las más asentadas del Planeta. Seis años después de llegar a la Moncloa, Pedro Sánchez se ha dado cuenta de que a nuestra democracia le hacían falta algunos retoques. Hoy, el Consejo de Ministro ha aprobado ese restyling, al que ha bautizado con el pomposo nombre de Plan de Acción por la Democracia.

El Plan es un cajón de sastre en el que se han metido muchas cosas para esconder su verdadero objetivo: amordazar a los medios de comunicación críticos con el gobierno.


Por ejemplo, se ha decidido endurecer el reglamento del Congreso con mayores sanciones para los diputados que no declaren sus bienes; se establece la obligatoriedad de hacer un Debate del Estado de la Nación una vez al año; se modifica la LOREG (Ley Orgánica de Régimen Electoral General) para que sea obligatorio realizar debates electorales; se compromete a modificar la llamada ley mordaza o la ley de Secretos Oficiales...

También se eliminarán del Código Penal los delitos que afectan a la libertad de expresión como, por ejemplo, los delitos contra los sentimientos religiosos. A partir de ahora, se podrá insultar a todo tipo de santos, vírgenes, e incluso a Dios mismo -espero que esa medida afecte a todas las religiones y no exclusivamente a la católica-, pero se extreman las cautelas a los medios para informar.

Este es, y no otro, el objetivo del Plan de Acción Democrática, que respecto a la llamada "máquina del fango" contempla:

1º Limitar la financiación de las administraciones públicas a los medios.

2º Limitar la concentración de medios.

3º Reformar la ley Orgánica 1/1982 de protección del derecho al honor, a la intimidad persona y familiar y a la propia imagen.

4º Reformar la ley Orgánica 2/1984 que regula el derecho de rectificación.

5º Establecer criterios de transparencia en la asignación de publicidad a los medios de comunicación.

Obsérvese que no hay en el Plan concreción sobre esas medidas, pero está claro que apuntan a un endurecimiento de las penas para los delitos relativos a la vulneración del derecho al honor y para que el derecho de rectificación actúe de manera exprés.

El Gobierno limitará la publicidad institucional a los medios que considere que publican bulos y endurecerá el Código Penal para proteger el derecho al honor

Se trata, por un lado, de restringir la publicidad institucional -de comunidades autónomas o ayuntamientos- a medios que el gobierno considere que forman parte de la "máquina del fango", y de utilizar el Código Penal como un mecanismo de disuasión, para que los medios establezcan una especie de censura previa ante la posibilidad de que una información comprometida pueda poner en juego el futuro del propio medio.

Es decir, que, por un lado, el Gobierno se pone estupendo a la hora de despenalizar los delitos contra los sentimientos religiosos, pero, al mismo tiempo, endurece el Código Penal para las noticias que puedan suponer menoscabo del honor y para agilizar el derecho de rectificación.

Esta batería de medidas contra los medios -esto sí que es una ley mordaza- está impulsada directamente por el presidente del Gobierno y tiene que ver con las noticias que afectan a su esposa y que han llevado al juez Juan Carlos Peinado a investigarla por presuntos delitos de corrupción.

Esto que digo no es una deducción, ni una especulación, sino que fue Pedro Sánchez quien en su carta a la ciudadanía del mes de abril en X, en la que amagaba con dimitir, establecía una relación causa efecto entre las informaciones que afectaban a Begoña Gómez y la puesta en marcha de un plan para acabar con la "maquina del fango".

Habrá medios que aplaudan estas medidas y periodistas que las jaleen en tribunas y tertulias. Son aquellos a los que el ministro Urtasun ha calificado en la rueda de prensa del Consejo de Ministros como los "verdaderos profesionales". Ellos serán premiados.

El juez Peinado decide que Pédrodro Sánchez no puede declarar por escrito en el 'caso Begoña Gómez


El juez Peinado rechaza que Pedro Sánchez declare por escrito en el 'caso Begoña Gómez'
El juez Peinado rechaza que Pedro Sánchez declare por escrito en el 'caso Begoña Gómez' | EFE

El juez Juan Carlos Peinado ha rechazado este viernes que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, declare como testigo por escrito en la investigación que dirige contra su esposa, Begoña Gómez, por presuntos delitos de tráfico de influencias y corrupción en los negocios.

El titular del Juzgado de Instrucción Número 41 de Madrid mantiene la citación del 30 de julio y se trasladará a La Moncloa para tomar declaración al jefe del Ejecutivo al considerar que su comparecencia no se enmarca en hechos de los que tenga conocimiento por su razón de cargo, según una providencia a la que ha tenido acceso El Independiente.

El juez responde así a la carta que le remitió Sánchez esta misma semana alegando que tenía derecho a declarar por escrito en su calidad de presidente del Gobierno porque entendía que se le citaba por hechos de los que ha tenido conocimiento por razón de su cargo en el Ejecutivo.

No obstante, precisa que si cree que puede colaborar "eficazmente" con la Justicia trasladando "hechos relevantes de los que ha tenido conocimiento por razón de su cargo" de presidente del Gobierno, puede comunicárselo en la declaración del martes para que, entonces sí, preste una nueva declaración por escrito.

Prisa a la Audiencia

La defensa de Begoña Gómez ha pedido a la Audiencia Provincial de Madrid más celeridad a la hora de resolver si archiva o no su causa por presunta corrupción y que se pronuncie antes del 30 de septiembre.

Así consta en un recurso de suplica del abogado de Gómez, al que ha tenido acceso El Independiente, en el que responde a la providencia de la Sección 23 de la Audiencia Provincial en la que informaba a la partes de que el 30 de septiembre estudiaría tanto el recurso de Begoña Gómez como el de la Fiscalía, que pedía delimitar la causa.

Sostiene el letrado de Gómez, Antonio Camacho, que tanto ella como el resto de los investigados "están siendo sometidos a una investigación indeterminada, prospectiva y en continuo crecimiento, sin garantías, que está lesionando gravemente su derecho de defensa".