
Mientras los partidarios de la extrema izquierda se suman a la marcha celebrada en Bilbao a favor de excarcelar a los asesinos etarras, callan por la represión de la dictadura de los Ayatolás de Irán que reprime y asesina a los manifestantes que piden libertad y democracia. Y se resisten a celebrar la liberación de los primeros presos políticos de la dictadura venezolana.
Con gran entusiasmo, representantes de Sumar, ERC y Podemos se han unido a Bildu en la capital vizcaína para exigir que salgan a la calle los pocos miembros de la banda terrorista que siguen en la cárcel, pero califican de “gusanos fascistas” a los opositores al régimen de Maduro que se han visto obligados a exiliarse de Venezuela para huir de la represión del régimen chavista y salvar la vida. Tampoco las supuestas feministas de la ultraizquierda defienden, nunca lo han hecho, a las mujeres cuyos derechos humanos son violados por la implacable sharía, la ley musulmana que las obliga a vivir sojuzgadas a los hombres, a salir a la calle cubiertas por el burka y que son lapidadas hasta la muerte en la plaza pública por sus propios maridos, padres y hermanos en caso de ser acusadas de cometer adulterio.
En Irán, la mera defensa de la igualdad de las mujeres se considera un delito grave. Pero las feministas radicales españolas no denuncian esta atrocidad. Y callan también por la brutal represión del chavismo a los derechos humanos. Pero sus fanáticos seguidores se empeñan en acusar de fascistas a los partidos liberales occidentales. Sin embargo, exigen la excarcelación de los asesinos etarras. Porque para los trasnochados comunistas, los criminales de la banda terrorista son unos héroes. Pero no defienden a las mujeres esclavizadas en Irán e insultan a los verdaderos héroes de la oposición a la cruel dictadura chavista que, en muchos casos, han sido torturados o han dado la vida por la libertad y la democracia
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