Comentando una forma de vivir creativa y pasional, la textura es de rabia y emotividad, hay desesperación y un poco de ansiedad. ¡¡BASTA YA¡¡.
Juan Pardo Navarro
Europa ha sido bendecida con una gran variedad de playas en su extensa línea costera. Desde la relajación, a la práctica de algún deporte de ocio o la búsqueda de ambientes festivos, la costa europea ofrece algunos de los mejores planes y postales del mundo.
Cala Luna (Cerdeña) Situada al este de Cerdeña, es para muchos una de las mejores playas de Italia. Sus razones: la arena blanca y fina que contrasta con las aguas turquesas y las grandes cuevas circundantes a los acantilados que aportan un refugio natural contra el calor.
Ksamil (Albania) Las cuatro islas de Ksamili son 8,9 hectáreas que contienen buena parte de la belleza virgen de Albania. La exuberante vegetación verde y el agua cristalina son sus grandes atractivos.
Navagio (Grecia) Navagio o la playa del Naufragio, es una cala situada en la costa de Zakynthos, en las Islas Jónicas griegas. La zona se define por sus escarpados acantilados de piedra caliza, playas de arena blanca y agua azul claro que atraen miles de turistas al año.
Oludeniz (Turquía) Ölüdeniz, literalmente traducido como Mar Muerto debido a la tranquilidad de sus aguas incluso durante las tormentas, es un pequeño pueblo playero situado en la Costa Turquesa al suroeste de Turquía. La playa se enorgullece de ser una de las más fotografiadas del mediterráneo año tras año.
Rhossilli (Gales) Impresionantes vistas y un oleaje que abraza a la comunidad surfera. Estas son las virtudes de Rhossilli, una indómita playa situada en la localidad galesa de Swansea.
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Tossa de Mar (España) Acantilados, pinares, calas y playas conforman el perfil costero de la comarca de La Selva, el escenario de Tossa de Mar. La zona ofrece a los turistas, historia, arte, ocio y gastronomía a orillas del Mediterráneo.
Vik Beach (Islandia) Islandia cuenta con una gran variedad de playas de arena negra rodeadas por la belleza de su naturaleza virgen que invita a largos paseos sobre la orilla con unas vistas incomparables
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Zlatni Rat (Croacia) Zlatni Rat o el Cabo de Oro, es una legua terrestre situada a unos dos kilómetros al oeste de la ciudad portuaria de Bol, en la costa sur de la isla croata de Brac, en la región de Dalmacia.
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Lavezzi Island (Córcega) Las islas de Lavezzi son pequeños archipiélagos deshabitados formados por granito y situados 10 kilómetros al sureste de la costa de Bonifacio. Sus playas son de arena colonizada por conchas y su mar, de agua azul cristalina, le convierten en un paraíso para nadadores y submarinistas.
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Illetes, Formentera (España)Illetes ofrece ocio y gastronomía a sus miles de visitantes cada año. Situadas en el punto más norte de la isla, son las más concurridas por los turistas y sus 500 metros de playa abrazan a todo aquel afortunado que pase por allí.
«Dadme a vuestros pobres, a vuestras apiñadas masas que anhelan respirar libre, el destruido desecho de vuestras tierras superpobladas. Mandadme a ésos, sin techo, vapuleados por la tempestad. Yo enciendo mi lámpara junto a la puerta dorada».
Traducir el pedestal de la Estatua de la Libertad al español es muy difícil. Es el problema del lenguaje poético. Es, en general, el problema de casi cualquier traducción. Por seguir con otro icono cultural neoyorkino: Woody Allen. Éste también pierde mucho en inglés. En España todos hemos oído (o leído) su libro: Cómo acabar de una vez por todas con la cultura. Es un título verdaderamente bueno. Sólo que el título no es de Allen, sino de sus traductores al español. En inglés, el libro se llama, simplemente, Getting Even. O sea, ajuste de cuentas. Una decepción.
Woody Allen fue el que dijo que «el 80% del éxito es presumir». Es una frase curiosa en alguien que no fue a recoger el Oscar por Annie Hall porque tenía que tocar el clarinete aquella noche. Pero también es verdad que Woody Allen sólo toca el clarinete en los hoteles más caros de Nueva York, donde, cuando él se va, la sala se queda vacía, porque se marchan todos los turistas y sólo quedan los estadounidenses. Y a los estadounidenses Woody Allen no les gusta. Como él mismo no se cansa de repetir, muchas de sus películas recaudan más en París que en todo Estados Unidos. De hecho, no es que a los estadounidenses no les guste Woody Allen. Es que no lo entienden. Y, a los que lo entienden, les cae mal. Pero quien sí sabe que «el 80% del éxito es presumir» es el que puede ser el próximo presidente de EEUU: Donald Trump. Nadie sabe cuánto dinero tiene, acaso porque tenga mucho menos dinero del que él presume.
Pero EEUU, igual que Trump, sigue el consejo de Allen. Es más, lo lleva al extremo. Porque no es sólo presumir. Es hacerlo todo más grande. A lo Trump. La ambición es parte de EEUU. Como escribió Borges, cuando el representante de una sociedad secreta que quiere crear un país distinto de todos los que existen presenta su plan a un millonario estadounidense, «éste lo deja hablar con algún desdén- y se ríe de la modestia del proyecto. Le dice que en América es absurdo inventar un país y le propone la invención de un planeta».
La ambición de ser un faro del mundo de EEUU -una «ciudad en lo alto de la montaña», una frase del Evangelio que Ronald Reagan usaba con frecuencia- acaso sólo sea igualada por la de Francia. Puede que ésa sea la razón por la que franceses y estadounidenses se adoren y se detesten, pero nunca sean indiferentes el uno al otro. Porque, a fin de cuentas, se parecen. EEUU es lo que Francia podría haber sido si su Revolución no se hubiera desmadrado en un baño de sangre, o si los Borbones no hubieran regresado, o si la geografía la hubiera colocado en una isla separada de todo el mundo con un territorio casi deshabitado al norte -Canadá- y un país al sur que nunca ha sido una amenaza -México-, en vez de entre Alemania y Gran Bretaña.
EEUU es el país perfecto de la Ilustración. Allí, la rebelión antimonárquica triunfó, y nadie la derogó nunca. Los estadounidenses tienen una identidad ideológica, más que histórica. No son románticos, como los europeos, porque el Romanticismo nunca pudo triunfar en EEUU.
EEUU es más que un país. Es una religión. Nació de la mano de los Apóstoles, o sea, los Padres Fundadores -a los que Bill Kristol, el neoconservador y enemigo jurado de Trump atribuye virtudes propias de santos en su revista The Weekly Standard- entre los que destaca el más sabio y valiente de todos: George Washington. Ellos redactaron un documento poco menos que divino -la Constitución- de cuya interpretación se encarga un colegio de nueve sumos sacerdotes que no deben explicaciones a nadie y se mantienen separados del resto del país, y que se denomina Tribunal Supremo.
También hay una herejía: la secesión del Sur. Herejía no por la esclavitud, sino porque significaba romper el país. Ya lo escribió el hombre que mantuvo la Unión, y el único presidente posterior a los Padres Fundadores que alcanza el nivel de veneración que éstos tienen, Abraham Lincoln: «Mi objetivo primordial en esta guerra es salvar la Unión, no decidir si hay que liberar o no a los esclavos (...). Lo que hago con los esclavos, con la raza de color, lo hago porque creo que ayuda a salvar la Unión».
La Guerra Civil, al contrario que las revoluciones europeas -y que las guerras de 1914 y 1939- no cuestionó los ideales del país. Al contrario. Ganó el Norte, que representaba mucho mejor esos conceptos de la Ilustración. Unos conceptos que también se basaban en el «todo para el pueblo pero sin el pueblo». A fin de cuentas, los Padres Fundadores, en general, no tenían mucho afecto hacia lo que uno de ellos, James Madison, que sería el cuarto presidente del país, calificó como «la forma más vil de gobierno»: la democracia. Su ideal era más cercano a la República romana o ateniense que a lo que EEUU es hoy en día. De ahí los alambicados arreglos institucionales, el Colegio Electoral -que hace que en realidad las elecciones sean comicios en 50 estados separados que luego se suman- y la separación de poderes llevada al extremo. El objetivo era dejar la voluntad popular muy controlada, para evitar «la impudicia de la democracia» de la que hablaba Alexander Hamilton, el primer secretario del Tesoro de EEUU.
Claro que EEUU existe casi por pura chiripa. El país nació como una coalición inverosímil. Eran puritanos fundamentalistas protestantes en el noreste; holandeses en Nueva York a los que sólo les importaba el comercio; pacifistas extremos en Philadelphia; terratenientes en Virginia y Maryland; alemanes que huían de la devastación de su país tras siglos de guerras de religión y oligarcas esclavistas que querían replicar la sociedad de las colonias británicas del Caribe.Y luego estaban los protestantes escoceses. Un grupo anárquico, que llevaba siglos en guerra, fanático protestante y que ocupó la frontera al oeste de las 13 colonias que proclamaron la independencia en 1776.
Hasta pasada la Guerra de Secesión, en 1865, «Estados Unidos» era plural. O sea, «los Estados Unidos son...». Solo el final de esa guerra EEUU se convirtió, ante los ojos de sus propios habitantes, en un país. Porque las primeras décadas de existencia de EEUU son muy parecidas a las de la Unión Europea: mutualización de deudas de los Estados (lo que obligó a crear un Tesoro común), conatos de secesión (habitualmente solventados enviando soldados) y acusaciones de imperialismo encubierto (cuatro de los cinco primeros presidentes fueron terratenientes de Virginia).
Ese patriciado virginiano se acabó en 1829, cuando los escoceses tuvieron su primer presidente: Andrew Jackson. El programa de Jackson suena a Trump: abolió el Banco de los EEUU, que hacía las funciones de banco central, y no mostró especial consideración hacia las minorías, en particular hacia los nativos. En aquella época, no tener consideración hacia las minorías era, obviamente, muy distinto de ahora. Pero el tono populista de Jackson encaja muy bien dentro de lo que hoy es gran parte del Partido Republicano. No es casualidad que Barack Obama haya decidido pasar a ese presidente al reverso del billete de 20 dólares, y que haya puesto en su lugar a la esclava huida y pionera del feminismo Harriet Tubman.
Cada grupo ha tenido su momento de poder en la Historia de EEUU. Y no ha sido fácil. Ha habido oleadas de fraude electoral. La mafia de Chicago arregló las elecciones de 1960 en Illinois para que John F. Kennedy, el hijo de un simpatizante de Adolf Hitler que además había cometido todo tipo de fraudes en Bolsa, se convirtiera en el primer -y, por ahora, único- católico en alcanzar la presidencia. Su vicepresidente -y luego sucesor- era Lyndon B. Johnson, quien llegó a afirmar que él arreglaba las elecciones en su Texas natal «sólo con una llamada de teléfono» y que lanzó a EEUU a una guerra en la otra esquina del mundo, en Vietnam, por una agresión a dos destructores estadounidenses que nunca existió.
Ha habido momentos gloriosos y menos gloriosos. Obama es el primer afroamericano presidente. Pero, cuando lanzó su candidatura, los líderes negros de EEUU, corruptos como ellos solos, estaban por Hillary. El equipo de Obama entonces, aprovechó la obsesión de las negras con hacerse las uñas y el pelo para lanzar una campaña de publicidad en todos los salones de belleza de Carolina del Sur, que celebraba unas primarias clave en febrero de 2008. Así es como Obama ganó allí. No fue su retórica, ni sus ideas. Fue que se plantara en las peluquerías a hacer campaña.
Que de esa mezcolanza haya salido no solo la primera potencia mundial desde hace un siglo, sino el país que más ha marcado la cultura mundial es un desafío a la inteligencia. EEUU ha creado sus propios iconos. El sueño americano, es decir, la teoría de que cualquiera puede llegar a donde quiera con su trabajo. Es una idea falsa, porque EEUU nunca ha tenido más movilidad social que Europa. Pero es un mito fortísimo. Y que funciona. En España nunca hablaríamos del sueño español para referirnos a una tienda de ropa de La Coruña (Zara) o a un banco que sólo en la década de los 60 abrió su primera sucursal fuera de Cantabria (Banco Santander). Y, con nuestra mala leche, no nos fijaríamos solo en la inscripción de la Estatua de la Libertad, sino en sus tobillos: allí hay unas cadenas. Porque uno de los motivos de la escultura es celebrar el final de la esclavitud y, precisamente, el triunfo de la Unión.
Las claves de la visita de Fancisco a la patria de Juan Pablo II
Francisco pide ante las autoridades polacas disponibilidad para acoger a los "refugiados"
El papa Francisco ha afirmado este miércoles que "el mundo está en guerra porque ha perdido la paz", pero ha aclarado que no se trata "de una guerra de religiones" al referirse en el avión que le ha conducido a Cracovia a recientes casos de violencia.
"No tenemos miedo de decir esto: el mundo está en guerra porque ha perdido la paz", ha aseverado ante los 75 representantes de medios de comunicación que le acompañan a Polonia.
Después de su mensaje y tras saludar uno a uno a los periodistas, ha vuelto sobre sus pasos para tomar de nuevo el micrófono y aclarar: "Hablo en serio de guerra,una guerra de intereses, por dinero, por los recursos de la naturaleza, por el dominio de los pueblos. Pero no es una guerra de religiones, porque todas las religiones quieren la paz".
Con un tono apesadumbrado que ha roto la alegría correspondiente a un viaje en el que se encontrará con cientos de miles de jóvenes, Francisco ha querido comentar los últimos episodios de violencia y los atentados, como el asalto este martes a una iglesia en el norte de Francia en el que fue asesinado un sacerdote.
Francisco ha dicho que la primera palabra que viene a la cabeza sobre el actual momento de violencia es "inseguridad, pero que la verdadera palabra es guerra".
También se ha referido al religioso francés de 86 años Jacques Hamel, asesinado mientras celebraba misa en la localidad de Saint-Etienne-du-Rouvray, en Normandía, pero ha querido recordar la muerte de muchos inocentes y no sólo en Europa.
"Desde hace tiempo decimos que el mundo vive una guerra a trozos. Recordamos a este santo sacerdote que ha muerto en el momento en el que recogía las oraciones para la Iglesia. Él es uno, pero cuántos cristianos, cuántos inocentes, cuántos niños...Pensemos, por ejemplo en Nigeria", ha afirmado el pontífice.
Asimismo, se ha referido al actual momento como una guerra "no orgánica", es decir no declarada, pero "sí, organizada".
En el vuelo que le llevaba a Cracovia para la celebración de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), Francisco ha puesto sus esperanzas en los jóvenes: "Dicen que la juventud es esperanza, pues esperemos que los jóvenes nos digan algo y nos den algo de esperanza en este momento".
Francisco ha agradecido a todos aquellos que en estas horas le han enviado mensajes de pésame por el asesinato del sacerdote, y en particular ha destacado la llamada de teléfono que le hizo el presidente francés, François Hollande, quien le transmitió "su pesar como un hermano".
El pontífice envió ayer un telegrama de pésame a la Iglesia francesa en la que decía estar "particularmente afectado por este acto de violencia", imploraba "la paz de Dios para todo el mundo" y pedía "al Señor inspirar a todos los pensamientos de reconciliación y hermandad tras este nuevo suceso".
Insta a Polonia a acoger a refugiados
El papa Francisco instó a Polonia a mostrarse "disponible" para acoger a los inmigrantes, "aquellos que huyen de las guerras y el hambre", en el primer discurso que pronunció en Cracovia, ante las autoridades en el palacio de Wawel. El pontífice argentino instó a los gobernantes a evitar la emigración de sus compatriotas pero también a abrirse a los inmigrantes.
"Se han de identificar las causas de la emigración en Polonia dando facilidades a los que desean regresar, pero al mismo tiempo hace falta disponibilidad para acoger a los que huyen de las guerras y el hambre, solidaridad con los que están privados de sus derechos universales, incluido profesar libremente y con seguridad la propia fe", afirmó.
En un discurso en el que alabó la historia de Polonia y cómo ha sabido perdonar, Francisco abogó por "un suplemento de sabiduría y misericordia para superar los temores y hacer el mayor bien posible". Continuó su discurso solicitando a los gobernantes "colaboraciones y sinergias internacionales para encontrar soluciones a los conflictos y la guerras que obligan a muchas personas a abandonar sus hogares y su patria".
Francisco retomó su preocupación por el drama de la inmigración y su mensaje cobró mayor relevancia al hacerlo en un país cuyas autoridades han ordenado cierre de fronteras a los refugiados e inmigrantes. "Se trata pues de hacer todo lo posible para aliviar sus sufrimientos, sin cansarse de trabajar y continuar trabajando por la justicia y la paz, dando testimonio con los hechos de los valores humanos y cristianos", les recordó.
También pidió a las representantes del Gobierno polaco "políticas sociales a favor de la familia" y en defensa de la vida, pero les destacó cómo "es responsabilidad del Estado y de la Iglesia y de la sociedad acompañar y ayudar concretamente a quien se encuentre en una situación de grave dificultad".
Primera referencia a Juan Pablo II
La figura de san Juan Pablo II fue la primera a la que se refirió Francisco al explicar que el papa polaco fue el promotor de la JMJ y que siempre destacaba la historia de los pueblos "para resaltar su humanidad y espiritualidad".
En su discurso, Francisco también exhortó a las autoridades políticas "al respeto de la identidad propia y de los demás porque no puede haber diálogo si cada uno no parte de su propia identidad".
Habló de "dos tipos de memorias, la buena y la mala" y mientras "la positiva es la que nos muestra la Biblia (...), la negativa es la que fija obsesivamente la atención de la mente y del corazón en el mal, sobre todo cometido por otros", explicó.
Alabó que Polonia haya superado su memoria negativa y recordó los 50 años "del perdón recibido y ofrecido entre el episcopado polaco y alemán", lo que "ha desencadenado un proceso social, político, cultural y religioso irreversible, cambiando la historia de las relaciones entre los dos pueblos".
Cuando no se toma en cuenta lo que se sabe, lo que se sabe y que se sabe aquello que se ignora; fingir entender lo que no se entiende, no oír lo que se escucha, y poder más de lo que está en las propias fuerzas; mantener como secreto la falta de secretos; parecer profundo cuando solo hay vacuidad e inanidad; representar mejor o peor el papel de un personaje; sembrar espías y poner traidores a sueldo; esforzarse en ennoblecer la pobreza de los medios con la importancia de los fines: Eso es política garrapatosa».
La larga cita, que pone los pelos como escarpias, corresponde a Las bodas de Fígaro del francés Pierre Beaumarchais (1732-1799), cuya nefasta consideración de la política lo era en realidad de la del absolutismo en la Francia dieciochesca. Aunque los dos siglos largos transcurridos desde entonces han mejorado mucho el aprecio social hacia una actividad que experimentó después de las revoluciones liberales, primero, y tras la democratización, después, un giro de 180 grados, hay momentos en la historia de un país en que la política vuelve a hundirse en el descrédito hasta extremos que ponen en riesgo las bases mismas que sostienen el sistema, pues, como ya hace años apuntó el gran politólogo Macpherson, lo que piensa la gente sobre un régimen político forma parte de él.
Por desgracia, España atraviesa hoy una de esas terribles coyunturas como consecuencia de la absoluta irresponsabilidad de quienes fueron derrotados en los comicios de diciembre y de nuevo en junio con mayor intensidad (el PSOE y C’s), empeñados ambos en una estrategia cuyo único objetivo es culparse mutuamente de la investidura de Rajoy aunque ello sea al precio de acabar por bloquearla, lo que nos conduciría sin más a unas terceras elecciones.
Albert Rivera, perdiendo la chaveta, pide al rey que presione al PSOE para que se abstenga, sin saber que ello haría saltar por los aires la imparcialidad del jefe del Estado y consciente de que para desbloquear la situación bastaría con que C’s votase a favor de la candidatura de Rajoy. Sánchez, por su parte, exige al presidente en funciones que sume a la investidura a los independentistas catalanes, los mismos con los que él se negó en redondo a negociar hace unos meses.
Todo tiene su fin, En tan embaucadora situación, donde, en efecto, la pobreza de los medios pretende ennoblecerse con la supuesta importancia de los fines, Rajoy no debe jamás prestarse a un juego sucio que se plantea como venganza y desprecia por completo los intereses generales. Por eso, pese a haber ganado los comicios por segunda vez, y ahora con más autoridad que la primera, si no tiene asegurado el voto afirmativo de C’s o la abstención socialista, ni el rey debe realizar de momento una propuesta de investidura ni Rajoy aceptarla en el caso de que el jefe del Estado optara, pese a todo, por hacerla
L’interdiction est totale en athlétisme, il y a des exclusions en natation ou encore en haltérophilie, mais pas en tennis, tir à l’arc ou équitation. Une différence de traitement qui laisse la presse allemande songeuse.
Il y aura finalement bien des athlètes russes aux Jeux de Rio, qui s'ouvriront le 5 août - depuis hier, lundi 25 juillet, les fédérations internationales ont commencé à faire connaître leurs décisions, comme le leur a demandé le Comité international olympique la veille. Dans la presse allemande, la décision est scandaleuse pour les uns, cynique pour les autres, dans l'ensemble les éditorialistes montrent très peu d'enthousiasme. La Frankfurter Allgemeine Zeitung en fait une question d’honneur : celui des athlètes, d’abord, ceux qui ont à respecter dans leurs pays des contrôles stricts en matière de dopage et "doivent informer les autorités de leurs déplacements, pour permettre les contrôles inopinés". Les voilà trahis, tout comme le sont les valeurs olympiques: "Bien sûr, ce n’est pas la première confrontation de l’olympisme avec le dopage. Mais avant, il y avait consensus, sur le fait que le dopage porte préjudice aux fondements même des Jeux" - le respect de l’adversaire, le fairplay, la sincérité dans l’effort. Dans les colonnes de Die Welt, de Berlin, les arguments sont plus politiques: "Quelle chance de remettre Poutine à sa place on a laissé filer ... ", se désole l’éditorialiste.
la lanceuse d'alerte Ioulia Stepanowa, spécialiste du 800m, assistera aux Jeux depuis les tribunes
La Süddeutsche Zeitung s’intéresse elle au sort de l’athlète russe qui a permis de révéler le système russe de dopage, organisé par l’État. Ioulia Stepanowa a été exclue des JO, par le Comité olympique – "voilà le message cynique qui se cache derrière cette décision", selon le quotidien de Munich: "celui qui triche en silence n’a rien à craindre". Seule die tageszeitung, de Berlin, s'efforce de faire peser le pour et le contre, dans le débat, et rappelle que les JO représentent "un sommet dans la carrière des sportifs. Ils s’y préparent depuis des années". Eux aussi ont "des droits", que le CIO "a choisi de protéger". La grand-messe du sport mondial s’ouvrira dans dix jours, à Rio au Brésil.
Un "coup d'État silencieux" en Pologne
Des milliers de jeunes catholiques sont au rendez-vous pour les Journées mondiales de la jeunesse (JMJ), à Cracovie. Le Pape François s'est rendu bien sûr en Pologne, pour s'adresser à eux, et laSüddeutsche espère qu’il en profitera pour dire quelques mots sur la situation politique du pays – car il s’y joue un "coup d’État silencieux" selon le journaliste: "Les réformes imposées par le gouvernement ultranationaliste du PiS font penser, au choix, au régime communiste ou à la Pologne autoritaire des années trente".
Les Journées mondiales de la jeunesse de Cracovie se tiendront jusqu'au 31 juillet, sur le thème de la miséricorde
Et le quotidien de Munich d'énumérer tous les organes de l’État et les institutions touchées par les purges et les réformes, qui ont mené des fidèles pouvoir à leur tête : services secrets et armée, médias, justice. Et le Conseil Constitutionnel est mis à pied depuis six mois. Ses jugements sont ignorés, son indépendance menacée par des lois inconstitutionnelles, décrit la Süddeutsche. Alors bien des Polonais espèrent du Pape Francois, arrivé dans le pays aujourd’hui, "quelques mots sur l’importance des libertés fondamentales et des droits de l’Homme", puisque le Parti au pouvoir a fait du catholicisme une valeur phare. L’un de ses prédécesseurs, le Polonais Jean-Paul II, l’avait fait aux temps du communisme.
L’Algérie – ou plutôt la société algérienne change. Les femmes s’émancipent, le pays réfléchit aux formes que doit prendre ou non la religion dans l’espace public. Rencontre, cette semaine, avec Nawel Guellal, jeune chef d’entreprise algéroise qui s’intéresse notamment aux questions de genre.